por makf | 13 Ago, 2025 | Libro 1
Dos hombres, ambos seriamente enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno de ellos se le permitía sentarse en su cama por una hora cada tarde para ayudar a drenar los fluidos de sus pulmones. Su cama estaba junto a la única ventana del cuarto. El otro hombre debía permanecer todo el tiempo en su cama tendido sobre su espalda.
Los hombres hablaban horas y horas. Hablaban acerca de sus esposas y familias, de sus hogares, sus trabajos, su servicio militar, de cuando ellos estaban de vacaciones, etc., y cada tarde en la cama, cerca a la ventana, el hombre que podía sentarse, se pasaba el tiempo describiéndole a su compañero de cuarto las cosas que él podía ver desde allí. El hombre en la otra cama comenzaba a vivir, en esos pequeños espacios de una hora, como si su mundo se agrandara y reviviera por toda la actividad y el color del mundo exterior.
Le describía desde la ventana: un hermoso lago, cisnes, personas nadando y niños jugando con sus pequeños barcos de papel; jóvenes enamorados caminaban abrazados entre flores de todos los colores del arco iris. Grandes y viejos árboles adornaban el paisaje y una ligera vista del horizonte en la cuidad podía divisarse a la distancia. Como el hombre de la ventana describía todo esto con exquisitez de detalle, el hombre de la otra cama podía cerrar los ojos e imaginar tan pintorescas escenas.
Una cálida tarde de verano, el hombre de la ventana le describió un desfile que pasaba por ahí. A pesar de que el otro hombre no podía escuchar la banda, él podía ver todo en su mente, pues el caballero de la ventana le representaba todo con palabras tan descriptivas.
Días y semanas pasaron.
Un día, la enfermera de la mañana llegó a la habitación llevando agua para el baño de cada uno de ellos, únicamente para descubrir el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, el mismo que había muerto tranquilamente en la noche mientras dormía. Ella se entristeció mucho y llamó a los dependientes del hospital para sacar el cuerpo. Tan pronto como creyó conveniente, el otro hombre preguntó si podría ser trasladado cerca de la ventana.
La enfermera estaba feliz de realizar el cambio, luego de estar segura de que estaba confortable, ella le dejó solo. Lentamente y dolorosamente se incorporó apoyado en uno de sus codos para tener su primera visión del mundo exterior. Finalmente, iba a tener la dicha de verlo por sí mismo. Se estiró para, lentamente, girar su cabeza y mirar por la ventana. ¡Él vio una pared blanca! El hombre preguntó a la enfermera que pudo haber obligado a su compañero de cuarto a describir tantas cosas maravillosas a través de la ventana. La enfermera le contestó que ese hombre era ciego y por ningún motivo él podía ver esa pared. Ella dijo: "quizá él solamente quería darle ánimo".
Hay una tremenda felicidad al hacer a otros felices, a pesar de nuestros propios problemas. Compartir las penas es dividir el sufrimiento, pero compartir la felicidad es duplicarla.
Si quieres sentirte afortunado simplemente cuenta todas las cosas que tienes y que el dinero no puede comprar.
por makf | 13 Ago, 2025 | Libro 1
Imagina a la vida como un juego en el cual tú te encuentras haciendo malabares con 5 pelotas en el aire… las nombras: trabajo, familia, salud, amigos y espíritu… y las mantienes todas en el aire.
Tú entiendes que la pelota del trabajo es de hule y que si la dejas caer, regresará a ti…
Pero las otras 4 pelotas (familia, salud, amigos y espíritu) son de cristal; si dejas caer alguna de ellas, ésta será irremediablemente marcada, maltratada, cuarteada, dañada, o hasta rota y jamás volverá a ser lo mismo.
Debes entender esto y lograr un balance en tu vida. ¿Cómo?
No te menosprecies comparándote con otros, todos somos diferentes y cada uno tiene algo especial.
No traces tus metas y objetivos basado en lo que resulta importante para la demás gente, sólo tu sabes qué es lo mejor para ti.
No des por olvidadas las cosas que se encuentran cerca de tu corazón, aférrate a ellas como a la vida, porque sin ellas… la vida carece de significado.
No dejes que tu vida se te resbale de los dedos viviendo en el pasado o para el futuro, vive tu vida un día a la vez… y vivirás todos los días de tu vida.
No te des por vencido cuando aún tengas algo que dar, nada se da por terminado… hasta el momento en que dejas de intentarlo.
Que no te dé miedo admitir que eres menos que perfecto, pues ésta es la frágil línea que nos mantiene unidos a los demás.
No tengas miedo a enfrentar los riesgos…, es tomando estas oportunidades, que aprendemos a ser valientes.
La manera más rápida de recibir amor es darlo; la manera mas rápida de perderlo es apretarlo a nosotros demasiado; y la mejor manera de mantenerlo… es darle alas.
No pases por la vida tan rápido que no solamente olvides de dónde vienes, sino también… a dónde vas.
Nunca olvides que la necesidad emocional más grande de una persona es… sentirse apreciado.
No tengas miedo de aprender, el conocimiento es liviano, es un tesoro que siempre cargarás fácilmente.
No uses el tiempo ni las palabras sin cuidado, ninguna de las dos es remediable La vida no es una carrera, es una jornada para saborear cada paso del camino.
por makf | 13 Ago, 2025 | Libro 1
Hace unos años a un trabajador se le presentó una oportunidad de mejor empleo y por ello emigró con su familia desde New York hasta Australia.
En la familia de este hombre, había un joven muy apuesto, su hijo, quien tenía aspiraciones de convertirse en un famoso trapecista de algún circo o ser un gran actor.
Este joven, mientras esperaba que llegara su oportunidad con algún circo o incluso como ayudante de cualquier escenario, trabajaba en los embarcaderos locales, que bordeaban los peores sectores de la ciudad.
Caminando a casa, una tarde, este joven fue atacado por cinco delincuentes que querían robarle. En lugar de simplemente darles el dinero que traía, el joven se resistió. Sin embargo, los cinco maleantes lo sometieron con facilidad y procedieron a golpearlo salvajemente. Con sus botas y manoplas de acero golpearon su rostro y todo su cuerpo, dejándolo al borde de la muerte.
Cuando la policía lo encontró tirado en el camino, asumieron que ya estaba muerto y llamaron a la camioneta de la morgue. En el trayecto hacia la morgue uno de los policías lo escuchó aspirar roncamente buscando aire y de inmediato lo trasladaron a la unidad de emergencia del hospital.
Cuando fue colocado en una de las camillas, una de las enfermeras mencionó con horror que este joven ya no tenía rostro. Sus ojos habían sido golpeados terriblemente, su cráneo, sus piernas y sus brazos estaban fracturados, su nariz estaba, literalmente, colgando de su cara, todos sus dientes habían desaparecido y los huesos de su mandíbula fueron separados de la estructura del cráneo.
Aunque salvó su vida, pasó un año en el hospital. Cuando finalmente salió del hospital, su cuerpo, a pesar de que había curado, tenía un rostro que producía rechazo ante los que se le cruzaban. Ya no era aquel joven apuesto que todos habían admirado.
Cuando el joven empezó a buscar trabajo fue rechazado repetidamente en todos lados, debido al aspecto repulsivo de su apariencia. Un posible empleador le sugirió que se uniera al circo bajo el nombre de "El Hombre sin Rostro". El tuvo que hacer esto por un tiempo. Aun así, seguía siendo rechazado y casi nadie quería acercarse o acompañarle. Tuvo pensamientos suicidas. La situación no cambió por cinco años.
Un día, este joven pasó frente a una iglesia y buscando algo de paz, entró. Después de escuchar sus lamentos un sacerdote se le acerca.
Éste sacerdote sintió mucha lástima por él y lo llevó hasta la rectoría donde hablaron por largo tiempo. El sacerdote se impresionó tanto con este joven que le dijo que haría todo lo que estuviera a su alcance para ayudar a restaurarle el rostro, su dignidad y su vida, siempre y cuando el joven prometiera convertirse en un católico ejemplar y que confiara que la piedad de Dios lo liberaría de ese tormento. El joven asistió, desde entonces, cada día a los servicios religiosos donde le agradecía a Dios por salvarle la vida y le pedía, tan sólo, que le diera paz mental y la gracia para convertirse en el mejor hombre que él pudiera llegar a ser a los ojos de Dios.
El sacerdote, a través de sus contactos personales, consiguió los servicios del mejor cirujano plástico en Australia. No habría costo alguno para el joven, debido a que el doctor era un gran amigo del sacerdote. El doctor también se impresionó tanto por el joven, quien miraba ahora a la vida con tanta alegría, esperanza y amor a pesar de la horrible experiencia que había sufrido.
La cirugía fue todo un éxito. Se le hizo también el mejor trabajo de reconstrucción dental.
Este joven se convirtió en todo lo que le prometió a Dios que sería. También fue bendecido abundantemente con una hermosa y maravillosa esposa y muchos hijos. Además alcanzó un éxito impresionante en una carrera en la que sin duda hubiese sido el último en encontrar éxito si no hubiese sido por la Gracia de Dios y el amor de las personas que se preocupaban por él.
Esta experiencia él la hizo pública. Este joven es MEL GIBSON y su vida ha servido de inspiración para la película "El hombre sin rostro", que él mismo produjo. Es una persona de admirar por nosotros como un hombre temeroso de Dios y un ejemplo del verdadero valor de un hombre.
Esto nos enseña que Dios siempre está dispuesto a ayudarnos en las pruebas y en las situaciones más difíciles. El siempre se encuentra allí para fortalecernos en cada lugar, en cada persona que encontramos en nuestro camino, por eso cada día hay que orar, ya que al final de cada sendero espinoso encontraremos nuestra recompensa más grande, que será el de reconocer la obra y el Rostro de Dios …
por makf | 13 Ago, 2025 | Libro 1
Un hombre rico y su hijo tenían gran pasión por el arte. Tenían de todo en su colección: desde Picasso hasta Rafael. Muy a menudo, se sentaban juntos a admirar las grandes obras de arte, desgraciadamente, el hijo fue a la guerra. Fue muy valiente y murió en la batalla mientras rescataba a otro soldado.
El padre recibió la noticia y sufrió profundamente la muerte de su único hijo.
Un mes mas tarde, justo antes de la Navidad, alguien tocó a la puerta. Un joven con un gran paquete en sus manos dijo al padre: "Señor, usted no me conoce, pero yo soy el soldado por quien su hijo dio la vida. El salvó muchas vidas ese día, y me estaba llevando a un lugar seguro cuando una bala le atravesó el pecho, muriendo así instantáneamente. El hablaba muy a menudo de usted y de su amor por el arte".
El muchacho extendió los brazos para entregar el paquete: "Yo sé que esto no es mucho. Yo no soy un gran artista, pero creo que a su hijo le hubiera gustado que usted recibiera esto." El padre abrió el paquete, era un retrato de su hijo, pintado por el joven soldado. El contempló con profunda admiración la manera en que el soldado había capturado la personalidad de su hijo en la pintura. El padre estaba tan atraído por la expresión de los ojos de su hijo que los suyos propios se arrasaron de lágrimas. Le agradeció al joven soldado y ofreció pagarle por el cuadro. "¡Oh!, no señor, yo nunca podría pagarle lo que su hijo hizo por mí. Es un regalo." El padre colgó el retrato arriba de la repisa de su chimenea. Cada vez que los visitantes e invitados llegaban a su casa, les mostraba el retrato de su hijo antes de mostrar su famosa galería. El hombre murió.
Unos meses mas tarde se anunció una subasta con todas las pinturas que poseía. Mucha gente importante e influyente acudió con grandes expectativas de hacerse de un famoso cuadro de la colección. Sobre la plataforma estaba el retrato del hijo. El subastador golpeó su mazo para dar inicio a la subasta.
"Empezaremos los remates con este retrato de el Hijo, ¿quién ofrece por este retrato?"
Hubo un gran silencio. Entonces una voz del fondo de la habitación gritó: "¡Queremos ver las pinturas famosas!". "¡Olvídese de esa!".
Sin embargo el subastador persistió: "¿Alguien ofrece algo por esta pintura? ¿$100.00? ¿$200.00?" Otra voz gritó con enojo: "No venimos por esa pintura, venimos por los Van Goghs, los Rembrandts. Vamos a las ofertas de verdad".
Pero aún así, el subastador continuaba su labor: "el Hijo, el Hijo, ¿quién se lleva el Hijo?" Finalmente una voz se oyó desde muy atrás de la habitación: ¡yo doy diez dólares por la pintura!". Era el viejo jardinero del padre y del hijo. Siendo un hombre muy pobre, era lo único que podía ofrecer.
"Tenemos $10. ¿Quien da $20?", gritó el subastador. La multitud se estaba enojando mucho, no querían la pintura de el Hijo, querían las que representaban una valiosa inversión para sus propias colecciones. El subastador golpeó por fin el mazo: "Va una, …van dos, ¡VENDIDA por $10!"
"¡Empecemos con la colección!", gritó uno. El subastador soltó su mazo y dijo: "lo siento mucho, damas y caballeros, pero la subasta llegó a su final". "Pero, ¿y las pinturas?", dijeron los interesados, "lo siento", contestó el subastador; cuando me llamaron para conducir esta subasta, se me dijo de un secreto estipulado en el testamento del dueño. Yo no tenía permitido revelar este secreto hasta este preciso momento. Solamente la pintura de EL HIJO sería subastada. Aquel que la aceptara heredaría absolutamente todas las posesiones de este hombre, incluyendo las famosas pinturas. El hombre que aceptó quedarse con EL HIJO se queda con TODO".
Dios nos ha entregado a su Hijo, quien murió en una cruz hace 2,000 años. Así como el subastador, su mensaje de hoy es: "EL HIJO, EL HIJO, ¿QUIÉN SE LLEVA EL HIJO?" Quien ama al Hijo le tiene todo.
"Por tanto, pongan toda su atención en buscar el
reino de Dios y en hacer lo que Él exige y todas esas
cosas se os darán por añadidura". Mateo 6:33
por makf | 13 Ago, 2025 | Libro 1
Reír es arriesgarse a parecer un tonto.
Llorar es arriesgarse a parecer un sentimental.
Buscar al otro es arriesgarse a comprometerse.
Expresar los sentimientos es arriesgarse a ser rechazado.
Exponer los sueños ante una multitud es arriesgarse a ser ridículo.
Amar es arriesgarse a no ser correspondido.
Avanzar ante obstáculos abrumadores es arriesgarse a fracasar.
Pero se deben correr los riesgos porque el peligro más grande en la vida es no arriesgar nada.
La persona que no arriesga nada, no hace nada, no tiene nada, no es nada.
Podrá evitar el sufrimiento y la tristeza, pero no puede aprender, sentir, cambiar, crecer ni AMAR.