por makf | 13 Ago, 2025 | Libro 1
Ahora que no están, déjalos ir al encuentro del Señor; no te preocupes tanto por ellos, pues lo tienen TODO. Están llenos del Señor… ALÉGRATE con ellos.
Preocúpate por ti que te falta camino por andar.
Ocupa tu cabeza en pensar, Señor, ¿qué esperas de mí ahora?, ¿qué debo aprender, cambiar?, ¿valoro lo que me has dado Señor?, ¿cuál es la mejor forma de honrar su memoria y de que ellos se sientan orgullosos de mí?…, ¿qué les gustaría a ellos que hiciera?
Hay muchas formas de tomar lo que sucedió: ¿por qué paso?, ¿si no hubiera?, ¿por qué Dios lo permitió?… Tantas formas de tomarlo, todas ellas tan válidas, como seres humanos somos. . ¿Los amé lo suficiente?, ¿les pedí perdón o los perdoné?, ¿les di todo lo que tenía para darles o me limité en ello?, ¿por qué no nos reconciliamos?, ¿debí llamarlos más seguido?, ¿por qué no los visité antes?, ¿por qué dejé pasar tanto tiempo?…
¿Si tan sólo los hubiera visto una vez más?, ¿un último abrazo, una última caricia, un simple beso y un hasta pronto?…
Todo esto y más ya quedó atrás, hoy ellos te dan una oportunidad de vivirlos en tu corazón y en tus actos, hoy te hacen un fuerte llamado a no dejar pasar el tiempo para dar lo mejor de ti y para hacerlas cosas lo mejor posible.
Hoy te están gritando: "Quiere, perdona, llama, abraza, acaricia, reconcilíate, abre tu corazón, sé positivo, besa, entrega todo, no esperes un solo minuto, no sabes cuánto tiempo tienes… Vive para amar y sé feliz cada instante. Haz todo esto con tus amigos, enemigos, con todos tus conocidos, también con desconocidos, con todo el mundo… pero especialmente con tu familia".
Dios es amor, y amar es la mejor manera de vivirlo y de llegar a Él, así también los vivirás a ellos que ya están allá arriba.
por makf | 13 Ago, 2025 | Libro 2
Mientras otros niños no tenían que desayunar, yo tenía que comer cereal, huevos y pan tostado. Cuando los demás tomaban refrescos y dulces para el almuerzo, yo tenía que comer un sandwich, y un licuado.
Mi madre siempre insistía en saber en donde estábamos; también tenía que saber quienes eran nuestros amigos, y lo que estábamos haciendo.
Insistía en que si decíamos que nos íbamos a tardar una hora, solamente nos tardaríamos una hora.
Me da vergüenza admitirlo, pero… hasta tuvo el descaro de romper las leyes contra el trabajo de menores; hizo que laváramos trastos, tendiéramos camas, y aprendiéramos a cocinar, a planchar, y muchas otras cosas, igualmente crueles. Hasta creo que se quedaba despierta en la noche, pensando en las cosas que podría obligarnos a hacer.
Siempre insistía en que dijéramos la verdad.
Y cuando llegamos a la adolescencia, nuestra vida se
hizo aún más miserable, nadie podía tocar el claxon para que saliéramos corriendo, nos avergonzaba hasta el extremo, obligando a nuestros amigos a llegar a la puerta, para preguntar por nosotros.
Mi madre fue un completo fracaso. Ninguno de nosotros ha sido arrestado, cada uno de mis hermanos ha servido en una misión, y también a nuestro país, y ¿a quién debemos culpar?, sí…, tienes toda la razón, a nuestra madre.
Vean de todo lo que nos hemos perdido: nunca hemos podido participar en una manifestación, actos violentos, y miles de cosas más que hicieron nuestros amigos.
Ello nos hizo convertirnos en adultos educados y honestos, trabajadores, responsables. Y ¿saben algo?, tomando esa referencia, yo estoy tratando de educar a mis hijos de la misma manera. Le doy gracias a Dios por haberme dado la mamá más mala del mundo.
Que nadie diga "¿Para qué voy a ir a la Iglesia? Mira los que van todos los das…, no practican lo que oyen".
Sin embargo hacen algo: oír…
Así, algún día podrán hacer las dos cosas: oír y practicar… Pero tú…, ¿Cómo vas a llegar a practicar, si estás huyendo de escuchar?
por makf | 13 Ago, 2025 | Libro 2
Una joven discutía acaloradamente con su padre, y defendía sus derechos de asistir a una fiesta popular, un lugar donde se reunían personas de no muy buena reputación. El padre le daba razones contundentes, pero la joven se resistía a aceptarlas.
Inesperadamente, la discusión cambió de giro, y el padre la invitó a bajar juntos al sótano, donde había mucho polvo y se guardaba carbón, pero que lo hiciera con un vestido blanco.
Ante la propuesta de su padre, la joven replicó que sí podía bajar, pero no con el traje blanco, pues se le iba a ensuciar.
"Ves hija mía, dijo el padre con voz amorosa, nada impide que puedas bajar al sótano con un traje blanco, pero sí hay mucho que impida que puedas subir con el mismo color.
De la misma manera, nada impide que asistas a ese sitio que deseas ir; pero ten por cierto que no regresarás la misma, algo de lo que es tuyo se perderá allí".
por makf | 13 Ago, 2025 | Libro 2
Un día, temprano por la mañana, me levanté para observar la salida del Sol. ¡Oh, la belleza de la Creación de Dios queda más allá de la descripción!
Mientras observaba, alababa a Dios por su bella obra. Mientras estaba sentado ahí, sentí la presencia del Señor conmigo.
Entonces, Él me preguntó: "¿Me amas?" Yo contesté: "¡Por supuesto, Dios! ¡Tú eres mi Señor y Salvador!"
Entonces me preguntó: "Si estuvieras físicamente incapacitado, ¿aún me amarías?" Me quedé perplejo. Miré mis brazos, mis piernas y el resto de mi cuerpo, y me pregunté cuántas cosas sería incapaz de hacer. Las cosas que hoy me parecen tan sencillas. Y contesté: "Sería difícil, Señor, pero aún así te amaría".
Entonces el Señor dijo: "Si estuvieras ciego, ¿amarías aún mi creación?". ¡Cómo podría amar algo, siendo incapaz de verlo!
Entonces pensé en toda esa gente ciega en el mundo entero, y cuántos de ellos aún aman a Dios y a su creación. Así que contesté: "Es difícil pensarlo, pero aún te amaría".
El Señor entonces me preguntó: "Si fueses sordo, ¿Oirías aún mi Palabra?". ¿Cómo podría oír algo siendo sordo? Entonces comprendí. Escuchar la Palabra de Dios, no es meramente usar nuestros oídos, sino nuestros corazones. Contesté: "Sería difícil, pero aún oiría tu Palabra".
El Señor entonces preguntó: "Si estuvieses mudo, ¿Alabarías aún mi Nombre?". ¿Pero cómo puedo alabar sin voz? Entonces se me ocurrió que Dios desea que le cantemos desde nuestra alma y corazón. No importa cómo sonamos.
Y cuando alabamos a Dios, no lo hacemos siempre con un cántico, pero cuando somos perseguidos, le damos alabanza a Dios con nuestras palabras de gratitud. Entonces contesté: "Aunque no pudiera cantarte físicamente, alabaría aún tu Nombre".
Y el Señor preguntó: "¿En realidad me amas?" Con valor y profunda convicción, le contesté resueltamente: "¡Sí Señor! ¡Te amo por que Tú eres el Dios único y verdadero!".
Pensé que había contestado correctamente, pero Dios preguntó: "ENTONCES ¿POR QUÉ NO DEJAS DE PECAR?" Contesté: "¡Porque soy sólo un humano, y no soy perfecto!"
"ENTONCES ¿POR QUÉ EN TIEMPOS DE PAZ TE DESCARRÍAS TAN LEJOS DE MÍ? ¿POR QUÉ SÓLO EN TIEMPOS DE ANGUSTIA ORAS SINCERAMENTE?"
No hubo respuestas. Sólo lágrimas.
El Señor continuó: "¿Por qué solamente cantas en la congregación y en los retiros espirituales? ¿Por qué me buscas sólo en tiempos de adoración? ¿Por qué pides cosas tan egoístas? ¿Por qué pides sin tener fe?"
Las lágrimas continuaron rodando sobre mis mejillas.
"¿Por qué te avergüenzas de mí? ¿Por qué no estás esparciendo las buenas nuevas? ¿Por qué en tiempos de persecución lloras con otros, cuando te ofrezco mi hombro para que llores? ¿Por qué pones pretextos, cuando te doy la oportunidad de servir en Mi Nombre?"
Intenté contestar, pero no hubo respuesta que dar.
"Eres bendecido con la vida. No te hice para que desperdiciaras este regalo. Te he bendecido con talentos para servirme, pero continúas dándome la espalda. Te he revelado mi Palabra, pero no obtienes el conocimiento de ella. Te he hablado, pero tus oídos estaban cerrados. Te he mostrado mis bendiciones, pero tus ojos nunca las vieron. Te he mandado mis siervos, pero permaneciste sentado inmóvil, mientras ellos eran rechazados. He oído tus oraciones, y las he contestado todas".
"¿En verdad me amas?"
No podía contestar. ¿Cómo podría hacerlo? Estaba increíblemente apenado. No tuve excusa. ¿Qué podía decir a ésto?
Cuando mi corazón hubo llorado y las lágrimas habían fluido, dije: "¡Por favor, perdóname Señor! ¡Soy indigno de ser tu hijo!" El Señor contestó: "Esa es mi Gracia, Hijo" Entonces le pregunté: "Entonces ¿por qué continúas perdonándome? ¿Por qué me amas tanto?"
El Señor contestó: "¡Porque tú eres mi creación. Tú eres mi hijo, y nunca te abandonaré! Cuando llores, tendré compasión y lloraré contigo. Cuando estés gozoso, me alegraré contigo. Cuando estés deprimido, te animaré. Cuando caigas, te levantaré. Cuando te sientas cansado, te llevaré sobre mis hombros. Estaré contigo hasta el fin de los días, y te amaré por siempre".
Nunca antes había llorado como en ese momento. ¡Cómo pude haber sido tan frío! ¡Cómo pude lastimar a Dios con todo lo que hice! Le pregunté a Dios: "¿Cuánto me amas?".
El Señor me estrechó en sus brazos y contemplé sus manos cicatrizadas por los clavos. Me incliné respetuosamente a los pies de mi Cristo, mi Salvador. Y por primera vez, en verdad oré.
Autor: Ese no importa… ¡Sólo sigue orando! ¡Tu Padre está contigo!
por makf | 13 Ago, 2025 | Libro 2
No puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida, ni tengo respuestas para tus dudas o temores…, pero puedo escucharte, y buscarlas junto contigo.
No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro, pero cuando me necesites, estaré junto a ti.
No puedo evitar que tropieces…, solamente puedo ofrecerte mi mano, para que te sujetes y no caigas.
Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos…, pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.
No juzgo las decisiones que tomas en la vida…, me limito a apoyarte, a estimularte, y a ayudarte si me lo pides.
No puedo trazarte límites dentro de los cuales debes actuar…, pero sí te ofrezco el espacio necesario para crecer.
No puedo evitar tus sufrimientos, cuando alguna pena te parta el corazón…, pero puedo llorar contigo, y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.
No puedo decirte quién eres, ni quién deberías ser…, solamente puedo quererte como eres, y ser tu amig@.
En estos días oré por ti…
En estos días me puse a recordar a mis amistades más preciosas. Soy una persona feliz: tengo más amig@s de lo que imaginaba.
Eso es lo que ell@s me dicen, me lo demuestran. Es lo que siento por tod@s ell@s.
Veo el brillo en sus ojos, la sonrisa espontánea, y la alegría que sienten al verme.
Y yo también siento paz y alegría cuando l@s veo y cuando hablamos, sea en la alegría, o sea en la serenidad. En estos días pensé en mis amig@s y, entre ell@s, apareciste tú.
No estabas arriba, ni abajo, ni en medio; no encabezabas ni concluías la lista; no eras el número uno, ni el número final. Lo que sé, es que te destacabas por alguna cualidad que transmitías, y con la cuál, desde hace tiempo se ennoblece mi vida.
Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero, el segundo, o el tercero de tu lista.
Basta que me quieras como amig@.
Entonces entendí que realmente somos amig@s.
Hice lo que todo amig@:
Oré… y le agradecí a Dios que me haya dado la oportunidad de tener un amig@ como tú.
Era una oración de gratitud: ¡Tú has dado valor a mi vida…!