Diez Mandamientos de un Niño a Sus Padres

Mis manos son pequeñas, por favor, no esperes perfección cuando tiendo la cama, hago un dibujo, o lanzo la pelota. Mis piernas son pequeñas, por favor, camina más lento, para que pueda ir junto a ti.

Mis ojos no han visto el mundo como tú lo has visto, por favor, déjame explorarlo,
no me limites innecesariamente.

El trabajo siempre estará allí. Yo seré pequeño sólo por un corto tiempo, por favor, tómate un tiempo, para explicarme las cosas maravillosas de este mundo, y
hazlo con alegría.

Mis sentimientos son frágiles, por favor, está pendiente de mis necesidades, no me retes todo el día (a ti no te gustaría ser retado por ser tan duro).
Trátame como te gustaría a ti ser tratado.

Soy un regalo especial de Dios, por favor, atesórame como Dios quiso que lo
hicieras, respetando mis acciones, dándome principios y valores con los cuales vivir, y enseñándome amorosamente.

Necesito tu apoyo y tu entusiasmo, no tus críticas, para crecer. Por favor, no seas tan estricto; recuerda, puedes criticar las cosas que hago, sin criticarme a mí.

Por favor, dame libertad para tomar decisiones propias. Permite que me equivoque
para que pueda aprender de mis errores; así, algún día estaré preparado para tomar las decisiones que la vida requiere de mí.

Por favor, no hagas todo por mí. De alguna forma, éso me hace sentir que mis esfuerzos no cumplieron con tus expectativas. Yo sé que es difícil, pero deja de compararme con mi hermano o hermana.

No temas alejarte de mí por un tiempo, los niños necesitamos vacaciones de los
padres, así como los padres necesitan vacaciones de sus hijos.

Llévame a la Iglesia, o dame ejemplos de vida espiritual, yo disfruto aprendiendo.

Decálogo del Matrimonio Feliz

1.- No estén los dos enfadados al mismo tiempo.

2.- Nunca se griten el uno al otro, a menos que la casa esté en llamas.

3.- Si uno de los dos quiere ganar una discusión, deja que sea tu pareja.

4.- Si tienes que criticar, hazlo con amor.

5.- Nunca recuerden errores del pasado, ni dudas. A pesar de todo, confía.

6.- Estar siempre disponibles el uno hacia el otro. ¡El amor goza cuando sirve!

7.- Nunca se vayan a dormir con un desacuerdo sin resolver. ¡No dramatizar!

8.- Por lo menos una vez al día, trata de decir algo cariñoso, o un cumplido agradable a tu pareja. ¡Que sea sincero!

9.- Cuando hayas dicho algo equivocado, prepárate para admitirlo y para pedir perdón sencillamente.

10.- Se necesitan dos para formar una disputa, y el que está equivocado es el que más habla.

De Verdad Te lo Digo

De verdad te lo digo: Me voy, padre, de tu casa… Lo digo así, ¡de tu casa!, porque no la siento mía.

Porque, aunque aquí he vivido desde el día que nací, cuando empecé a comprender, entendí que con nacer no basta para ser hijo. Por eso me voy, y ¡gracias!, lo digo sinceramente.

Nada me faltó a tu lado: ni la casa, ni la escuela, ni el doctor, ni el juguete favorito, ni la ropa que hoy me viste, ni el coche que ayer usé.

Porque quiero -siempre quise-algo más que no me diste, y tu abultada cartera, fuente siempre surtidora de remedios materiales, nunca contuvo billetes para comprar un minuto de tu atención necesaria, de un tiempo fundamental para ocuparte de mí.

Pensarás que fui un buen hijo, porque nunca te enterabas:

¿Sabes que troné en la escuela? ¿Qué terminé con mi novia? ¿Qué corrí una borrachera en antros de mala nota? ¿Qué me hacía la pinta en el colegio?

¿Qué probé la marihuana? ¿Qué robaba a mamá? No, no lo sabes, ¡no hubo tiempo de pensar en cosas triviales!

Total, los adolescentes somos traviesos y flojos, ¡Pero al hacernos hombres, enderezamos los pasos!, pues no, padre, ¡no era el caso!

Y toda mi delincuencia era un grito de llamada al que jamás contestaste, ¡que quizá nunca oíste.!

Por eso, si hoy me preguntas en qué punto me fallaste, sólo podría responderte: Padre… ¡me fallaste! ¿Que, qué voy a hacer?… ¡Quién sabe! ¿A dónde iré?… ¡Qué importa!

¿Dónde encontraré el dinero para pagar esta vida a la que me has acostumbrado?…

No puedes creer que viva sin aire acondicionado, sin dinero para la disco, sin las chicas, sin las fiestas; sin un padre involucrado en la industria y alta empresa, que es importante en la política, que ha viajado al extranjero, y frecuenta altas esferas.

¿Qué no he de vivir sin ésto?

¿Qué así mi vida esta hecha? ¿Y quién dijo que era vida la estancia en estos salones, por los que sales y entras? Pero nunca puedo verte ni decirte: Padre, ¿hoy sí te quedas?

Nunca he vivido en tu casa. Nunca ha sido vida ésta..

Ahora es que voy a vivir, fuera de aquí, lejos de ti, sin la esperanza de que vengas a mí, y nunca llegues. Me voy, padre…

Tus negocios, en inversiones de amor, se han ido a la bancarrota, y declaras tu quiebra en el comercio de mi amor.

Pagaste caro, y hoy pierdes casi toda la inversión. Pero si sacas a la venta los pocos bienes que te quedan para salvar el negocio… ¡Me propongo como socio!

Y atiende bien a mi oferta, que no habrá mejor postor:

Yo te compro para padre, el tiempo que no tuviste para dárselo a tu hijo.

Te compro, para gozarlo, todo ese cariño inútil que nunca supiste usar.

Pagaré bien por tu risa, tu palabra, tu preocupación, tu celo y tu caricia.

Te los compro, escucha el precio, que aunque no sé de finanzas, podré ser buen comprador.

Y si te vendes para padre, ¡YO TE PAGO CON EL CORAZÓN!

Rogelio Gutiérrez Díaz

De Ese Hombre No Espero…

No espero de ti la perfección, porque te respeto tal como eres.

No pretendo que no falles nunca, porque eres, como yo: un ser humano.

No quiero saber todos tus secretos; sé que eres una persona aparte, ni que cubras todas mis necesidades, porque comprendo que tienes esperanzas y sueños propios.

No pongo en duda tu fuerza, porque sé lo lejos que has llegado, pero tampoco espero que tú lleves toda la carga, pues yo estoy aquí para llevarla

No espero de ti la perfección, porque te respeto tal como eres.

No pretendo que no falles nunca, porque eres, como yo: un ser humano.

No quiero saber todos tus secretos; sé que eres una persona aparte, ni que cubras todas mis necesidades, porque comprendo que tienes esperanzas y sueños propios.

No pongo en duda tu fuerza, porque sé lo lejos que has llegado, pero tampoco espero que tú lleves toda la carga, pues yo estoy aquí para llevarla.

¿De Dónde Vienen las Limitaciones?

Salvo casos de deficiencia de nacimiento, todas las personas llegan a esta vida, con la plenitud de sus capacidades. Están llamadas al éxito, la prosperidad, y la felicidad. Sin embargo, la mayoría no logra activar lo que potencialmente es. Desea conseguir ciertas metas, pero no se sienten capaces. Es que los mensajes del subconsciente, son más poderosos que la conciencia. Y durante la vida, pueden grabarse en el fondo de la mente muchas instrucciones negativas.

Especialmente grave es, cuando estos mensajes se incorporan en la niñez, porque en esa edad no hay discriminación. Si los padres le dicen algo a un niño, éste no tiene por qué dudarlo. Su mente racional, su juicio, no está todavía desarrollado. De modo que esos mensajes quedan en el subconsciente, y determinarán su vida. Solamente es posible liberarse de ellos, si se logran identificar, y si se hace una nueva auto programación, con mensajes positivos que los anulen.

Las madres aman a sus hij@s, pero a veces, por desconocimiento, graban en ell@s terribles mensajes. Las siguientes reflexiones lo ilustran.

Mi madre me enseñó a APRECIAR UN TRABAJO BIEN HECHO: "Si se van a matar, háganlo afuera, ¡acabo de terminar de limpiar!"

Mi madre me enseñó RELIGIÓN: "Mejor reza para que esto salga de la alfombra".

Mi madre me enseñó LÓGICA: "Porque yo lo digo, por eso".

Mi madre me enseñó PREDICCIONES: "Asegúrate de que estás usando ropa interior limpia en caso de tener un accidente".

Mi madre me enseñó IRONÍA: "Sigue llorando, y yo te voy a dar una razón para que llores".

Mi madre me enseñó OSMOSIS: "¡Cierra la boca, y cómete toda la comida!".

Mi madre me enseñó CONTORSIONISMO: "¡Mira la suciedad que tienes en la cabeza!".

Mi madre me enseñó FUERZA: "Te vas a quedar sentado acá, hasta que termines tus espinacas".

Mi madre me enseñó METEOROLOGÍA: "Parece que un ciclón pasó por tu cuarto".

Mi madre me enseñó HIPOCRESÍA: "No te lo dije una vez, te lo he dicho un millón de veces, ¡no exageres!".

Mi madre me enseñó EL CICLO DE LA VIDA: "Te traje a este mundo, y te puedo sacar de él".

Mi madre me enseñó MODIFICACIÓN DEL COMPORTAMIENTO: "¡Para de actuar como tu padre!".

Mi madre me enseñó ENVIDIA: "¡Hay millones de chicos menos afortunados en mundo, que no maravillosos como tú"

He escuchado frases peores. Por ejemplo: "No sé por qué te tuve"; "¡levántate, estúpido!". Bueno, mejor no sigo. Le sugiero recordar si ha recibido frases así de algún adulto, porque le conviene recordarlas, y liberarse de ellas. Seguramente no fueron dichas con mala intención, pero igual le están afectando, para tener un futuro más libre y pleno

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