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Encuentra razones por las cuales LUCHAR y encontrarás razones por las cuales vivir.

Encuentra razones por las cuales AMAR, y encontrarás razones por las cuales te AMEN.

Encuentra razones por las cuales TRIUNFAR, y encontrarás razones por las cuales logres lo que te propones.

Encuentra razones por las cuales SOÑAR, y encontrarás razones por las cuales llegar lejos.

Encuentra razones por las cuales debas tener esperanza, y encontrarás razones por las cuales tener FE.

Encuentra razones por las cuales REÍR, y encontrarás razones por las cuales recibirás felicidad.

La vida es un encuentro. La vida es un recibir. Un recibir o efecto, que sólo se logra buscando las causas o la razón.

Encuéntralos y obtendrás lo que anhelas, buscas y deseas.

Encontrarás a Dios

Dondequiera que pongas tu mirada, dondequiera que fijes tu atención, dondequiera que un átomo subsista, ENCONTRARÁS A DIOS.

En las formas diversas de las nubes, en los rayos dorados que da el sol, en el brillo que lanzan las estrellas, ENCONTRARÁS A DIOS.

En los dulces balidos que en los prados el rebaño da al silbo del pastor, en los trinos cambiantes de las aves. ENCONTRARÁS A DIOS.

En la sangre que corre por tus venas, en la misma conciencia
de tu YO, en los propios latidos de tu pecho, ENCONTRARÁS A DIOS.

En la santa figura de la madre cuyo seno la vida te donó, en la franca sonrisa de una hermana, ENCONTRARÁS A DIOS.

En las lindas pupilas de la/el joven que de amores prendió tu corazón, en la grata visión de un ser querido, ENCONTRARÁS A DIOS.

En las horas de sombra y amargura, cuando a solas estés con tu dolor, si le buscas en la sombría noche ENCONTRARÁS A DIOS.

En Ocasiones

En ocasiones, todo nos parece carente de sentido.
En ocasiones, el reloj no se detiene, o corre muy despacio.
En ocasiones, no nos resulta bien la vida.
En ocasiones, todo lo vemos y sentimos negativamente.
En ocasiones, algo nos golpea y nos hace sentirnos mal.
En ocasiones, el día nos parece noche.
En ocasiones, los detalles parecen olvidados.
En ocasiones, nos sentimos tristes y solos, sin saber por qué.
En ocasiones, alguien parece traicionarnos.
En estos casos, me gustaría decirte que, a pesar de todo:
¡La vida es preciosa!

¡El sol alumbra cada día!
Y que eso que hoy te resulta penoso, mañana lo verás mejor, pues cada noche, una estrella te acompaña, y está contigo.

Me encantaría decirte:
Cuando te suceda esto, cuando las fuerzas te empiecen a flaquear… ¡CONFÍA en Dios!
El estará ahí para tenderte una mano.

Cuando las nubes no te dejen ver la claridad del sol… !APÁRTALAS!.
Pues de otra forma, no lograrás ver las estrellas, sino la oscuridad de la noche.

Cuando no puedas dormir cada noche… ¡SUEÑA! Sólo se cumplen los de aquellos de quienes los tienen.

Cuando alguien te falle sin más… ¡NO TE DETENGAS!
Nunca perderás tú, sino él. La vida se encargará de recordárselo.
Cuando tengas un buen amigo… ¡CONSÉRVALO!

Es el mejor regalo, y la mayor fortuna que puedes tener, ya que éste, jamás te fallará.
Y no olvides cada día al levantarte, dar gracias por lo que tienes, no por lo que quedó atrás.

Sólo de esta forma podrás lograr esa paz interior tan deseada, la tuya, y lo que es mejor, la de los tuyos…

¡Ella También Nos Necesita!

De niños creemos que mamá todo lo puede, que no siente cansancio, que no sufre… Esa imagen que guardamos de ella, con el tiempo no coincide con la que vemos cuando pasan los años…

Entonces descubrimos que mamá también sufre, se cansa, está triste, no tiene fuerza, calla ocultando su dolor…

La vemos como un héroe, sobrevivir a grandes tragedias, llevarnos de la mano, contenién¬donos y mostrándonos la vida, siempre del lado más bello…
De niños, no entendemos sus lágrimas… de adultos, nos preocupan… o no las comprendemos…

Así como nosotros necesitamos tantas veces de la protección de esos brazos fuertes, de la comprensión de nuestros gestos o de nuestros silencios, de nuestro dolor… ¡Ella también nos necesita!

Por eso debemos detenernos y observarla… abrazarla, y hacer que sienta que estamos allí… que nos importa, que es valiosa… y de esta forma regresaremos a ella el más hermoso sentimiento que nos enseñó; el sentimiento que lleva paz y tranquilidad en los momentos difíciles de la vida, el que nos contiene, el que minimiza el dolor, el que nos hace luchar por nuestros sueños e ideales… pero por sobre todo, nos enseña a dar sin pedir nada a cambio:
¡El verdadero amor!

El Verdadero Amor 2

Un hombre de cierta edad vino a la clínica donde trabajo, para curarse una herida en la mano. Tenía bastante prisa, y mientras lo curaba le pregunté, ¿qué era eso tan urgente que tenía que hacer?

Me dijo que tenía que ir a una residencia de ancianos, para desayunar con su mujer, que vivía allí. Me contó que llevaba algún tiempo en ese lugar, y que tenía un Alzeimer muy avanzado. Mientras acababa de vendar la herida, le pregunté si ella se alarmaría en caso de que él llegara tarde esa mañana.

  • No -, me dijo. - Ella ya no sabe quién soy. Hace ya casi cinco años que no me reconoce.
    Entonces le pregunté extrañado:

-Y si ya no sabe quién es usted, ¿por qué esa necesidad de estar con ella todas las mañanas?

Me sonrió, y dándome una palmadita en la mano, me dijo:
-Ella no sabe quién soy yo, pero yo todavía sé muy bien quién es ella. Tuve que contenerme las lágrimas y, mientras salía, pensé:

"Esa es la clase de amor que quiero para mi vida. El verdadero amor no se reduce a lo físico ni a lo romántico. El verdadero amor es la aceptación de todo lo que el otro es, de lo que ha sido, de lo que será y de lo que ya no es…

¡Es la clase de amor que quiero para mi vida! ¡Lo buscaré!

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