Date Tiempo

En muchas ocasiones tenemos miedo; miedo de lo que tal vez no podamos hacer, miedo de lo que pensará la gente si tratamos. Permitimos que nuestros miedos se interpongan en nuestros sueños. Decimos NO, cuando queremos decir SI.

Murmuramos cuando queremos GRITAR, y después gritamos con quién no debíamos hacerlo. ¿Por qué? Después de todo, cruzamos por esta vida una sola vez, NO HAY TIEMPO PARA TENER MIEDO, ASI QUE…

Intenta aquello que nunca has intentado, ¡ARRIÉSGATE!. Habla en contra de lo que no te gusta, llámale y dile cuánto le amas. Participa en el Maratón, escribe aquella carta, visita pueblos que no conozcas. Enfréntate como ganador a las cosas cotidianas. ¡NADA TIENES QUE PERDER, Y TODO POR GANAR!

Te deseo mucha bendición de Dios, y mucho éxito en tu vida. Espero que siempre trates de vivir al máximo todo lo que hagas, y lo hagas con gusto.
Date tiempo para trabajar, que es el precio del éxito.
Date tiempo para pensar, que es la fuente de una buena decisión.

Date tiempo para disfrutar a tus seres queridos, es la fuente de la felicidad.
Date tiempo para amar, porque es el sustento de la vida.
Date tiempo para soñar, pues por esos sueños el alma está más cerca de las estrellas. Date tiempo para reír, así las cargas son más ligeras.

Date tiempo para planear, porque planear es el secreto para tener tiempo de todo lo anterior.
Date tiempo para buscar a Dios, porque Él es el todo del hombre.

Dale Vida a los Sueños

Dale viña a los sueños que alimentan el alma, no los confundas nunca con realidades vanas.
Y aunque tu mente sienta necesidad humana de conseguir las metas y de escalar montañas, nunca rompas tus sueños, porque matas el alma.

Dale vida a tus sueños aunque te llamen loco, no los dejes que mueran de hastío, poco a poco, no les rompas las alas, que son de fantasía, y déjalos que vuelen contigo en compañia.

Dale vida a tus sueño y, con ellos volando tocarás las estrellas y el viento susurrando.

Te contará secretos que para ti ha guardado y sentirás el cuerpo con caricias bañado del alma que despierta para estar a tu lado.

Dale vida a los sueños que tienes escondidos, descubrirás que puedes vivir estos momentos con los ojos abiertos y los miedos dormidos, con los ojos cerrados y los sueños despiertos.

Cuida

Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras.
Cuida tus palabras porque se volverán actos.
Cuida tus actos porque se harán costumbre.
Cuida tus costumbres, porque forjarán tu carácter.
Cuida tus carácter, que será tu destino, y tu destino será tu vida.

¿Cuándo Necesitamos a Dios?

Me llamaron para visitar a un joven en su casa. Era un caso distinto a todos los demás.

Se llama… no importa el nombre, pero sí es importante su historia.

No es la historia de todos pero sí la de muchos jóvenes.

No es fácil mirar al futuro teniendo 23 años y una columna vertebral partida en mil pedazos, como consecuencia de un grave accidente.

No podía salir de su casa, y por ello decidí visitarlo. Su hogar era una casa espaciosa, con un bien cuidado jardín a la entrada.

La luz entraba tenue por entre las cortinas que, entreabiertas, daban la visión de otro jardín enorme, con árboles y flores, con piscina, y una cancha de tenis bien cuidada.

El silencio que allí reinaba era sepulcral. Nadie hablaba. En medio de la sala, un joven fortachón, pelo largo, ojos apagados, sentado en una silla de ruedas, me miró e intentó sonreír, pero no pudo.

"Pablo… -me dijo- ¿para qué mi colegio, mi universidad, mis inicios de postgrado en Inglaterra?

¿Para qué mis clases de fútbol, de ajedrez?… Nunca me preparé para caerme de una moto y quedar inválido.

Mis padres decían: Tenemos un hijo que va a ser nuestro orgullo. Tú, -decía mi padre- serás el continuador de mi imperio, y serás temido entre mis competidores, porque yo te estoy preparando para ser un triunfador…

Tenía todo… me faltaba una moto, también la tuve. La mejor: 750 centímetros cúbicos. ¡Una bala! Tuve la moto, y con ello lo creí tener todo… pero nunca tuve a Dios. No lo necesitaba. No estaba en mis planes, ni en los planes de mis padres. Nuestra ruta era la del triunfo, y Dios no estaba en nuestro camino.

Un día, había llovido toda la noche. La pista estaba mojada. Yo quise arriesgar y vivir al límite de mis posibilidades, pero… la moto rodó por el asfalto, y me golpeé contra el suelo. Mi columna se partió en cien pedazos.

Meses de hospital, recuperaciones, futuro incierto. Nunca me prepararon para esto. Se olvidaron de mí, y me olvidé de mi alma.

Díselo tú a la gente. A mí no me van a creer. Simplemente descríbeme, y mi imagen es la más clara necesidad de Dios.

“Para ser un triunfador en la vida, hay que empezar, seguir y terminar en Dios. Sólo así, con un espíritu fortalecido en la fe, podrás sentirte un hombre triunfador.

Uno hace una casa para construir un hogar, y así, cuando llueva, tener dónde resguardarnos. Uno no tiene a Dios en su alma para cuando sufras un accidente, o te dé cáncer, o te despidan del trabajo… No.

Tienes a Dios para ser feliz, El te resguardará del peligro y, si te pasa algo, Él te dará consuelo. ¡Dios te bendice!”

Cuando Callas

Guardar silencio puede ser una muestra de sabiduría y prudencia, pero también un signo de temor y complicidad.

Cuando callas, también hablas de ti mismo.
Cuando callas un secreto, conozco tu fidelidad de amigo.
Cuando callas tu propio dolor, conozco tu fortaleza.
Cuando callas ante el dolor ajeno, conozco tu impotencia y tu respeto.
Cuando callas ante la injusticia, conozco tu miedo y tu complicidad.
Cuando callas ante lo imposible, conozco tu madurez y dominio.
Cuando callas ante la estupidez ajena, conozco tu sabiduría.
Cuando callas ante los fuertes y poderosos, conozco tu temor y cobardía.
Cuando callas ante lo que ignoras, conozco tu prudencia.
Cuando callas tus propios méritos, conozco tu humildad y grandeza.

El Silencio es el tiempo donde el sabio medita, la cárcel de la que huye el necio, y el refugio donde se esconden los cobardes.

Categorías