por makf | 20 Ago, 2025 | Libro 3
Como lo hacía a menudo, .aquél día la abuela Luisa había ido al hospital, llevando en una canasta algunos ramos de flores, «acompañados de un pequeño mensaje bíblico. Se detuvo cerca de la cama del viejo Santiago, a quien muchas veces había hablado del amor de Dios, pero parecía que sus palabras no lo tocaban.
El anciano yacía con los ojos irritados y aparentaba estar muy enfermo. Suavemente, ella puso sus flores sobre la manta y esperó. Después de un rato, Santiago abrió los ojos y, al ver el ramo, preguntó:
¿Quién lo mandó? - ¡Dios! -fue la respuesta. El enfermo permaneció callado, y Luisa continuó entregando sus ramos a otros enfermos.
Al día siguiente, Santiago rogó a su mujer que reuniera a todos sus amigos incrédulos, alrededor de su cama. Allí, con una débil voz, sencillamente les dijo: -Jesús es mi Salvador. Desde que estoy enfermo, frecuentemente he pensado en Dios. Si existe -me dije-, debe ser posible encontrarle; y para estar seguro de ello, le pedí que me mandara una flor.
Luego, tras unos momentos de somnolencia, percibí un sutil perfume, y con estupefacción ví, no una flor, sino un ramo sobre mi manta. Y una voz me dijo que Dios me lo había enviando. Como si la contestación a mi oración no bastara, hallé las palabras de Jesús atadas a un tallo: "Y Yo no rechazaré al que venga a mí," (Juan 6:37).
Entonces, aquí en mi cama, acudí a él, tal como me encontraba…, y Él me respondió.
Ayer yo negaba la existencia de Dios…; hoy puedo morir creyendo en Cristo.
por makf | 20 Ago, 2025 | Libro 3
Cada nuevo día es un regalo y una oportunidad para superarse, para recomenzar nuestra lucha, para rectificar, para ser felices…
Junto al sol, las esperanzas de un nuevo día brillan al amanecer.
Un nuevo día, ¡una nueva oportunidad para hacer historia!. ¡Escribe la historia de tu vida con palabras de amor!.
Un nuevo día… hoy tienes la oportunidad de ser mejor. Lo que hoy hagas, que sea mejor de lo que ayer hiciste, pero no tan bueno como lo que realices mañana.
Un nuevo día para olvidarse del conformismo y no pensar que ya lo hemos dado todo en la vida. Si piensas que ya lo has dado todo, solamente te estás negando la oportunidad de ser mejor.
Piensa a cada momento que todo lo que hagas puede ser aún mejor y tu espíritu de lucha te impulsará en este nuevo día por el sendero del éxito y la felicidad.
Un nuevo día donde el éxito toca a tu puerta. No olvides que el éxito no es una casualidad sino la recompensa:
para quien lo buscó y luchó por él;
para quien, al caer, supo levantarse;
para quien necesitó ayuda y supo pedirla;
para quien, cuando se sintió solo, buscó compañía;
para quien, cuando tuvo duda, buscó a un consejero;
para quien, antes de buscar ser entendido, pudo entender;
para quien estuvo dispuesto a empezar en cualquier momento;
para quien comprendió que el amor es la fiel recompensa de amar.
"Enséñanos lo que valen nuestros días,
para que así tengamos un corazón prudente "(Salmo 90:12)
Oración de Moisés, legislador de Israel.
por makf | 20 Ago, 2025 | Libro 3
Un médico psicólogo atendía una consulta en un hospital, sus pacientes eran adolescentes. Cierto día le llevaron a un joven de 14 años que desde hacía un año no pronunciaba palabra y estaba internado en un orfanato.
Cuando era muy pequeño, su padre murió. Vivió con su madre y abuelo hasta hacía un año. A los 13 años muere su abuelo, y tres meses después su madre en un accidente. Llegaba solo al consultorio y se sentaba mirando las paredes, sin hablar. Estaba pálido y nervioso…
Este médico no podía hacerlo hablar. Comprendió que el dolor del muchacho era tan grande que le impedía expresarse, y él, por más que le dijera algo, tampoco servía de mucho.
Optó por sentarse y observarlo en silencio, acompañándolo en su dolor. Después de la segunda consulta, cuando el muchacho se retiraba, el doctor le puso una mano en el hombro:
- "Ven la semana próxima si gustas…, duele ¿verdad?…" El muchacho lo miró, no se había sobresaltado ni nada, sólo lo miró y se fue.
Cuando volvió a la semana siguiente, el doctor lo esperaba con un juego de ajedrez, así pasaron varios meses sin hablar, pero él notaba que David ya no
parecía nervioso y su palidez había desaparecido. Un día, mientras el doctor miraba la cabeza del muchacho que estudiaba agachado en el tablero, pensaba en lo poco que sabemos del misterio del proceso de curación. De pronto, David alzó la vista y lo miró:
-"Le toca"- le dijo.
Ese día empezó a hablar, hizo amigos en la escuela, ingresó a un equipo de ciclismo y comenzó una nueva vida…, ¡su vida! Posiblemente el médico le dio algo, pero también aprendió mucho de él. Aprendió que el tiempo hace posible lo que parece dolorosamente insuperable, a estar presente cuando alguien lo necesita, a comunicarnos sin palabras. Basta un abrazo, un hombro para llorar, una caricia, un corazón que escuche.
por makf | 20 Ago, 2025 | Libro 3
Hubo una vez un hombre que pensaba en cómo sacar un clavo de una tabla gruesa de madera, pues no tenía tenazas, sólo un mazo con otros clavos.
Pasó mucho rato tratando de pensar la manera de sacarlo, y cuando iba a desistir, se le ocurrió una idea.
Tomó otro clavo y lo clavó sobre la punta del que quería sacar, y de esta forma, el primer clavo salió del otro lado de la tabla.
A veces tenemos un odio, un dolor, un resentimiento que hemos estado tratando de sacar de nuestros corazones y no hemos podido por lo arraigado que se encuentra.
Existen otros clavos que podemos usar para sacar esos primeros que nos lastiman tanto:
El Rencor con el Perdón.
El Odio con el Amor.
La Tristeza con la Alegría.
La Inseguridad con la Confianza.
La Ira con la Paz.
La Autolástima con la Aceptación.
¿Cuál es el "clavo" que no has podido sacar?
¡No importa cual sea, debes saber que tú no tienes por qué tenerlo clavado!
por makf | 20 Ago, 2025 | Libro 3
Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida. La ciudad era muy oscura en las noches, sin luna como aquella. En determinado momento, se encuentra con un amigo. El amigo lo mira y de pronto lo reconoce.
Se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo. Entonces, le dice:
- ¿Qué haces Guno, tú ciego con una lámpara en la mano…? ¡Si tú no ves!-
Entonces, el ciego le responde: - Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren el camino cuando me vean a mi… No sólo es importante la luz que me sirve a mí, sino también la que yo uso para que otros puedan también servirse de ella.
Cada uno de nosotros puede alumbrar el camino para uno y para que sea visto por otros, aunque uno aparentemente no lo necesite.
Alumbrar el camino de los otros no es tarea fácil… Aunque muchas veces, en vez de alumbrar, oscurecemos mucho
más el camino de los demás… ¿Cómo? A través del desaliento, la crítica, el egoísmo, el desamor, el odio, el resentimiento…
¡Qué hermoso sería si todos ilumináramos los caminos de los demás!, sin fijarnos si lo necesitan o no… Llevar luz y no oscuridad… Si toda la gente encendiera una luz, el mundo entero estaría iluminado y brillaría día a día con mayor intensidad…
Todos pasamos por situaciones difíciles a veces… Todos sentimos el peso del dolor en determinados momentos de nuestras vidas… Todos sufrimos en algunos momentos, lloramos en otros, pero no debemos proyectar nuestro dolor cuando alguien, desesperado, busca ayuda en nosotros… No debemos exclamar como es costumbre: "La vida es así", llenos de rencor, llenos de cinismo, apatía u odio…
¡No debemos!, al contrario, ayudemos a los demás, sembrando esperanza en ese corazón herido… Nuestro dolor es y fue importante, pero se minimiza si ayudamos a otros a soportarlo, si ayudamos a otro a sobrellevarlo… ¡Luz, demos luz…! Tenemos en el alma el motor que enciende cualquier lámpara, la energía que permite iluminar en vez de oscurecer…
Está en nosotros saber usarla… ¡Está en nosotros ser luz…! y no permitir que los demás vivan en las tinieblas…