por Makf | 25 Sep, 2025 | Lamentaciones
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Capítulo 3
1 [Alef] Yo soy el hombre que ha soportado la miseria bajo la vara de su furor.
2 El me condujo y me hizo caminar por las tinieblas, y no por la luz.
3 Sólo contra mí, una y otra vez, vuelve su mano todo el día.
4 [Bet] El marchitó mi carne y mi piel, quebró todos mis huesos.
5 Edificó contra mí un cerco de veneno y fatiga.
6 Me confinó en las tinieblas, como a los que murieron hace mucho tiempo.
7 [Guímel] Me tiene cercado y no puedo salir, hizo pesada mi cadena.
8 Por más que grite y pida auxilio, cierra el paso a mi plegaria.
9 Cercó mis caminos con piedras talladas, entorpeció mis senderos.
10 [Dálet] Fue para mí un oso en acecho, un león agazapado.
11 Me apartó del camino y me desgarró, me dejó desolado.
12 Apuntó con su arco e hizo de mí el blanco de su flecha.
13 [He] Me clavó en los riñones las flechas de su aljaba.
14 Fui la irrisión de mi pueblo, el motivo constante de sus cantos burlones.
15 El me sació de amargura, me abrevó con ajenjo.
16 [Vau] Partió mis dientes con un guijarro, me revolcó en la ceniza.
17 Ya no hay paz para mi alma, me olvidé de la felicidad.
18 Por eso dije: «Se ha agotado mi fuerza y la esperanza que me venía del Señor».
19 [Zain] Recordar mi opresión y mi vida errante es ajenjo y veneno.
20 Mi alma no hace más que recordar y se hunde dentro de mí;
21 Pero me pongo a pensar en algo y esto me llena de esperanza:
22 [Jet] La misericordia del Señor no se extingue ni se agota su compasión;
23 ellas se renuevan cada mañana, ¡qué grande es tu fidelidad!
24 El Señor es mi parte, dice mi alma, por eso espero en él.
25 [Tet] El Señor es bondadoso con los que esperan en él, con aquellos que lo buscan.
26 Es bueno esperar en silencio la salvación que viene del Señor.
27 Es bueno para el hombre cargar con el yugo desde su juventud.
28 [Iod] Que permanezca solitario y silencioso, cuando el Señor se lo impone.
29 Que ponga su boca sobre el polvo: ¡tal vez haya esperanza!
30 Que ofrezca su mejilla al que lo golpea y se sacie de oprobios.
31 [Caf] Porque el Señor nunca rechaza a los hombres para siempre.
32 Si aflige, también se compadece, por su gran misericordia.
33 Porque él no humilla ni aflige de corazón a los hijos de los hombres.
34 [Lámed] Cuando se aplasta bajo los pies a todos los prisioneros de un país;
35 cuando se conculca el derecho de un hombre ante el rostro del Altísimo;
36 cuando se perjudica a alguien en un pleito, ¿acaso no lo ve el Señor ?
37 [Mem] ¿Quién dijo algo y eso sucedió, sin que el Señor lo ordenara?
38 ¿No salen de la boca del Altísimo los males y los bienes?
39 ¿De qué se queja el hombre mientras vive? ¡Que domine más bien su pecado!
40 [Nun] ¡Examinemos a fondo nuestra conducta y volvamos al Señor!
41 Levantemos en nuestras manos el corazón hacia el Dios del cielo.
42 Hemos sido infieles y rebeldes; ¡tú no has perdonado!
43 [Sámec] Te has cubierto de indignación y nos has perseguido, ¡has matado sin piedad!
44 Te has cubierto con una nube para que no pase la plegaria.
45 Nos has convertido en basura y desecho en medio de los pueblos.
46 [Ain] Abren sus fauces contra nosotros todos nuestros enemigos.
47 Nos asaltan el terror y la fosa, la ruina y el desastre.
48 Ríos de lágrimas brotan de mis ojos, por el desastre de la hija de mi pueblo.
49 [Pe] Mis ojos lloran sin descanso, no hay un alivio,
50 hasta que el Señor vuelva su mirada y observe desde el cielo.
51 Mis ojos me hacen sufrir al ver las hijas de mi ciudad.
52 [Sade] Me han cazado como a un pájaro los que me odian sin razón.
53 Ahogaron mi vida en un pozo y arrojaron piedras sobre mí.
54 Las aguas corrieron sobre mi cabeza, y yo exclamé: «¡Estoy perdido!».
55 [Qof] Entonces invoqué tu Nombre, Señor, desde lo más profundo del pozo.
56 Tú escuchaste mi voz: «¡No cierres tu oído a mi grito de auxilio!».
57 Te acercaste el día que te invoqué y dijiste: «¡No temas!».
58 [Res] Tú has defendido mi causa, Señor, has rescatado mi vida.
59 Has visto el daño que me hacen, ¡defiende mi derecho!
60 Has visto su sed de venganza, todos sus planes contra mí.
61 [Sin] Has escuchado sus insultos, Señor, todos sus planes contra mí.
62 Los labios de mis agresores y sus maquinaciones están contra mí todo el día.
63 Míralos cuando se sientan o se levantan: soy el motivo de sus cantos burlones.
64 [Tau] Tú les darás su merecido, Señor, conforme a la obra de sus manos.
65 Les endurecerás el corazón, y tu maldición caerá sobre ellos.
66 Los perseguirás con saña y los exterminarás debajo de los cielos.
por Makf | 25 Sep, 2025 | Lamentaciones
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Capítulo 2
1 [Alef] ¡Cómo cubrió de nubes el Señor, en su enojo, a la hija de Sión! Precipitó del cielo a la tierra la gloria de Israel; no se acordó del estrado de sus pies, en el día de su ira.
2 [Bet] El Señor devoró sin piedad todas las moradas de Jacob; derribó en su indignación las fortalezas de la hija de Judá; echó por tierra y profanó el reino y sus príncipes.
3 [Guímel] Abatió, en el ardor de su ira, toda la fuerza de Israel; retiró su mano derecha frente al enemigo; encendió en Jacob una llama como de fuego que devora a su alrededor.
4 [Dálet] Tendió su arco como un enemigo, afirmó su mano derecha; como un adversario, dio muerte a lo más apuesto de la juventud; en el campamento de la hija de Sión derramó como un fuego su furor.
5 [He] El Señor se portó como un enemigo y devoró a Israel: devoró todos sus palacios, destruyó sus fortalezas; multiplicó en la hija de Judá las lamentaciones y los lamentos.
6 [Vau] Desmanteló su morada como una huerta, arrasó el Lugar de los encuentros. El Señor hizo olvidar en Sión las fiestas y los sábados; despreció, en el ímpetu de su ira, al rey y al sacerdote.
7 [Zain] El Señor rechazó su propio altar, repudió su Santuario; entregó en manos del enemigo los muros de sus palacios; se lanzaron gritos en la Casa del Señor como en un día de fiesta.
8 [Jet] El Señor decidió arrasar la muralla de la hija de Sión: tomó sus medidas y no retiró su brazo hasta dejarla derruida; cubrió de luto el antemural y el muro, que se desmoronaron juntamente.
9 [Tet] Sus puertas se hundieron en la tierra, él quebró sus cerrojos; su rey y sus príncipes están entre las naciones, ¡no hay más Ley! Tampoco sus profetas obtienen visiones de parte del Señor.
10 [Iod] Están sentados en el suelo, silenciosos, los ancianos de la hija de Sión; se han cubierto la cabeza de polvo, se han vestido con un sayal. Dejan caer su cabeza hasta el suelo las vírgenes de Jerusalén.
11 [Caf] Mis ojos se deshacen en llanto, me hierven las entrañas; mi bilis se derrama en la tierra por el desastre de la hija de mi pueblo, mientras desfallecen sus niños y pequeños en las plazas de la ciudad.
12 [Lámed] Ellos preguntan a sus madres: «¿Dónde hay pan y vino?», mientras caen desfallecidos como heridos de muerte en las plazas de la ciudad, exhalando su espíritu en el regazo de sus madres.
13 [Mem] ¿A quién podré compararte? ¿A quién te asemejaré, hija de Jerusalén? ¿A quién te igualaré, para poder consolarte, virgen hija de Jerusalén? Porque tu desastre es inmenso como el mar: ¿quién te sanará?
14 [Nun] Tus profetas te transmitieron visiones falsas e ilusorias. No revelaron tu culpa a fin de cambiar tu suerte, sino que te hicieron vaticinios falsos y engañosos.
15 [Sámec] Al verte, golpean las manos todos los que pasan por el camino; silban y mueven la cabeza sobre la hija de Jerusalén: «¿Es esta el dechado de toda hermosura, la alegría de toda la tierra?».
16 [Ain] Abren sus fauces contra ti todos tus enemigos; silban, rechinan los dientes, diciendo: «¡La hemos devorado! Sí, este es el día que esperábamos: ya lo alcanzamos, lo estamos viendo».
17 [Pe] El Señor ha realizado su designio, ha cumplido su palabra, la que había decretado hace tiempo: demolió sin compasión, hizo que el enemigo se alegrara de tu suerte, exaltó el poder de tus adversarios.
18 [Sade] ¡Invoca al Señor de corazón, gime, hija de Sión! ¡Deja correr tus lágrimas a raudales, de día y de noche: no te concedas descanso, que no repose la pupila de tus ojos!
19 [Qof] ¡Levántate, y grita durante la noche, cuando comienza la ronda! ¡Derrama tu corazón como agua ante el rostro del Señor! ¡Eleva tus manos hacia él, por la vida de tus niños pequeños, que desfallecen de hambre en todas las esquinas!
20 [Res] ¡Mira, Señor, y considera a quién has tratado así! ¿Puede ser que las mujeres se coman a sus hijos, a los pequeños que antes mimaban? ¿Puede ser que se asesine en el Santuario al sacerdote y al profeta?
21 [Sin] En las calles están tendidos el niño y el anciano; mis vírgenes y mis jóvenes cayeron bajo la espada; tú has sembrado la muerte en el día de tu ira, has degollado sin piedad.
22 [Tau] Convocaste como para un día de fiesta los terrores que me rodean; en el día de la ira del Señor no hay escapados ni sobrevivientes. ¡A los que yo había mimado y hecho crecer los aniquiló mi enemigo!
por Makf | 25 Sep, 2025 | Lamentaciones
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Capítulo 1
1 [[Alef] ¡Cómo está solitaria la ciudad populosa! Se ha quedado como una viuda la grande entre las naciones; la princesa entre las provincias tiene que pagar tributo.
2 [Bet] Pasa la noche llorando, las lágrimas corren por sus mejillas. No hay nadie que la consuele entre todos los que la amaban: todos sus amigos la han traicionado, se han convertido en enemigos.
3 [Guímel] Judá está desterrada, en la miseria y en la más dura esclavitud. Ella habita entre las naciones, sin encontrar un descanso. Todos sus perseguidores la alcanzaron en angostos desfiladeros.
4 [Dálet] Los caminos de Sión están de duelo, porque nadie acude a las fiestas. Todas sus puertas están desoladas, gimen sus sacerdotes, sus vírgenes están afligidas, ¡y qué amargura hay en ella!
5 [He] Sus adversarios han prevalecido, sus enemigos están tranquilos, porque el Señor la ha llenado de aflicción por sus muchas rebeldías. Sus niños han partido al cautiverio delante del adversario.
6 [Vau] La hija de Sión ha perdido todo su esplendor. Sus príncipes parecían ciervos que no encuentran donde pastar: iban caminando sin fuerzas delante del perseguidor.
7 [Zain] Jerusalén recuerda sus días de miseria y de vida errante, cuando cayó su pueblo en poder del adversario, sin que nadie la socorriera. Sus adversarios la miraban y se reían de su ruina.
8 [Jet] Jerusalén ha pecado gravemente y se ha convertido en algo inmundo. Los que la honraban la consideran despreciable, porque han visto su desnudez; también ella gime y se vuelve hacia atrás.
9 [Tet] ¡Hasta en sus vestidos aparece su impureza! ¡Ella no pensó en el futuro, y cayó de manera portentosa, sin que nadie la consolara! «¡Mira, Señor, mi opresión porque triunfa el enemigo!».
10 [Iod] El adversario extendió su mano hacia todos sus tesoros. ¡Sí, ella ha visto a los paganos entrar en su Santuario, aunque tú mismo habías prohibido que entraran en tu asamblea!
11 [Caf] Todo su pueblo va gimiendo en busca de pan; dan sus tesoros a cambio de alimento para recobrar sus fuerzas. «¡Mira, Señor, y fíjate cómo estoy envilecida!».
12 [Lámed] ¡Todos ustedes, los que pasan por el camino, fíjense bien y miren si hay un dolor comparable al mío: a este dolor que me atormenta, porque el Señor ha querido afligirme en el día de su furor!
13 [Mem] El envió un fuego desde lo alto, lo hizo bajar hasta mis huesos. Tendió una red a mis pies, me hizo retroceder. Me convirtió en una desolación, estoy siempre dolorida.
14 [Nun] El ha vigilado mis rebeldías, ellas se entrelazan en su mano. Su yugo está sobre mi cuello, hace flaquear mi fuerza. El Señor me ha puesto en unas manos a las que no puedo resistir.
15 [Sámec] El Señor derribó a mis valientes, que estaban dentro de mí. Convocó contra mí una asamblea para destrozar a mis jóvenes. El Señor pisoteó en el lagar a la virgen hija de Judá.
16 [Ain] A causa de esto, estoy llorando, mis ojos se deshacen en llanto, porque está lejos de mí el consolador que podría reanimarme. Mis hijos están desolados, porque triunfa el enemigo.
17 [Pe] Sión extiende sus manos, pero nadie la consuela. El Señor dio órdenes contra Jacob a sus adversarios de alrededor. Jerusalén ha llegado a ser una cosa inmunda en medio de ellos.
18 [Sade] Pero el Señor es justo, porque yo fui rebelde a su palabra. ¡Oigan bien, todos los pueblos, y miren mi dolor! Mis vírgenes y mis jóvenes han partido al cautiverio.
19 [Qof] Llamé a mis amantes, pero ellos me engañaron. Mis sacerdotes y mis ancianos han expirado en la ciudad, mientras buscaban alimento para recobrar sus fuerzas.
20 [Res] ¡Mira, Señor, cómo estoy angustiada, me hierven las entrañas! Mi corazón se conmueve en mi interior, porque he sido rebelde. Afuera, me priva de hijos la espada, adentro, la muerte.
21 [Sin] ¡Oigan cómo estoy gimiendo, sin que nadie me consuele! Todos mis enemigos, al oír mi desgracia, se alegraron de lo que has hecho. ¡Que llegue el Día que tú has anunciado, y que ellos estén igual que yo!
22 [Tau] ¡Que llegue hasta tu presencia toda su maldad! Trátalos como me trataste a mí por todas mis rebeldías, porque son muchos mis gemidos y mi corazón está sufriendo.
por Makf | 25 Sep, 2025 | Jeremias
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[ 39. ][ 40. ][ 41. ][ 42. ][ 43. ][ 44. ][ 45. ][ 46. ][ 47. ]
[ 48. ][ 49. ][ 50. ][ 51. ][ 52. ]
Capítulo 52
1 Sedecías tenía veintiún años cuando comenzó a reinar, y reinó once años en Jerusalén. Su madre se llamaba Jamutal, hija de Jeremías, y era de Libná.
2 El hizo lo que es malo a los ojos del Señor, tal como lo había hecho Joaquím.
3 Esto sucedió en Jerusalén y en Judá a causa de la ira del Señor, hasta que al fin, él los arrojó lejos de su presencia. Sedecías se rebeló contra el rey de Babilonia.
4 El noveno año del reinado de Sedecías, el día diez del décimo mes, Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó con todo su ejército contra Jerusalén. Ellos acamparon frente a la ciudad y la cercaron con una empalizada.
5 La ciudad estuvo bajo el asedio hasta el año undécimo del rey Sedecías.
6 En el cuarto mes, el día nueve del mes, mientras apretaba el hambre en la ciudad y no había más pan para la gente del país,
7 se abrió una brecha en la ciudad. Entonces huyeron todos los hombres de guerra, saliendo de la ciudad durante la noche, por el camino de la puerta entre las dos murallas que está cerca del jardín del rey; y mientras los caldeos rodeaban la ciudad, ellos tomaron el camino de la Arabá.
8 Las tropas de los caldeos persiguieron al rey, y alcanzaron a Sedecías en las estepas de Jericó, donde se desbandó todo su ejército, dejándolo solo.
9 Los caldeos capturaron al rey y lo hicieron subir hasta Riblá, en el país de Jamat, ante el rey de Babilonia, que dictó sentencia contra él.
10 El rey de Babilonia hizo degollar a los hijos de Sedecías ante sus propios ojos, y también a todos los jefes de Judá, en Riblá.
11 Luego le sacó los ojos a Sedecías y lo ató con una doble cadena de bronce. Así lo llevó a Babilonia, donde lo tuvo prisionero hasta el día de su muerte.
12 El día diez del quinto mes –era el decimonoveno año de Nabucodonosor, rey de Babilonia– Nebuzaradán, comandante de la guardia, que prestaba servicios ante el rey de Babilonia, entró en Jerusalén.
13 Incendió la Casa del Señor, la casa del rey y todas las casas de Jerusalén, y prendió fuego a todas las casas de los nobles.
14 Después, el ejército de los caldeos que estaba con el comandante de la guardia derribó todas las murallas que rodeaban a Jerusalén.
15 Nebuzaradán, el comandante de la guardia, deportó a toda la población que había quedado en la ciudad, a los desertores que se habían pasado al rey de Babilonia y al resto de los artesanos.
16 Pero dejó una parte de la gente pobre del país como viñadores y cultivadores.
17 Además, los caldeos hicieron pedazos las columnas de bronce de la Casa del Señor, las bases y el Mar de bronce que estaba en la Casa del Señor, y se llevaron todo el bronce a Babilonia.
18 Tomaron también las ollas, las palas, los cuchillos, los aspersorios, las fuentes y todos los utensilios de bronce que servían para el culto.
19 El comandante de la guardia tomó asimismo las palanganas, los pebeteros, los aspersorios, las ollas, los candelabros, las fuentes y las bandejas: todos los objetos de oro y plata.
20 En cuanto a las dos columnas, al único Mar de bronce, a los doce bueyes de bronce que los sostenían y a las bases que había hecho el rey Salomón para la Casa del Señor, no se podía evaluar el peso de bronce de todos esos objetos.
21 En lo que respecta a las columnas, la altura de una columna era de nueve metros; un hilo de seis metros medía su circunferencia; su espesor era de cuatro dedos, y era hueca por dentro.
22 Estaba rematada por un capitel de bronce, y la altura del capitel era de dos metros y medio. Sobre el capitel, todo alrededor, había una moldura en forma de red y de granadas, todo de bronce. La segunda columna, con sus granadas, era igual a la primera.
23 Había noventa y seis granadas que sobresalían en relieve, y las granadas eran cien en total, alrededor de toda la red.
24 El comandante de la guardia apresó a Seraías, el sumo sacerdote, a Sefanías, el segundo sacerdote, y a los tres guardianes del umbral.
25 En la ciudad apresó también a un eunuco, que estaba al frente de los hombres de guerra, a siete hombres del servicio personal del rey que fueron sorprendidos en la ciudad, al secretario del jefe del ejército, encargado de enrolar al pueblo del país, y a sesenta hombres del pueblo que estaban en medio de la ciudad.
26 Después de tomarlos prisioneros, Nebuzaradán, comandante de la guardia, los llevó ante el rey de Babilonia, a Riblá.
27 El rey de Babilonia los mandó golpear y ejecutar en Riblá, en el país de Jamat. Así fue deportado Judá lejos de su tierra.
28 Este es el número de la población deportada por Nabucodonosor: en el séptimo año, 3.023 judíos;
29 en el año decimoctavo de Nabucodonosor, de Jerusalén, 832 personas;
30 en el año vigésimo tercero de Nabucodonosor, Nebuzaradán, comandante de la guardia, deportó a 745 judíos. En total: 4.600 personas.
31 El trigésimo séptimo año de la deportación de Joaquín, rey de Judá, el día veinticinco del duodécimo mes, Evil Merodac, rey de Babilonia, en el año de su entronización, indultó a Joaquín, rey de Judá, y lo hizo salir de la prisión.
32 Le habló amigablemente y le asignó un sitial más elevado que el de los reyes que estaban con él en Babilonia.
33 Le hizo cambiar su ropa de prisionero, y Joaquín comió siempre en su presencia, durante toda su vida.
34 Su mantenimiento fue asegurado por el rey de Babilonia con una asignación regular para cada día, hasta el día de su muerte, durante toda su vida.
por Makf | 25 Sep, 2025 | Jeremias
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Capítulo 51
1 Así habla el Señor: ¡Miren que yo suscito contra Babilonia y contra los habitantes de Leb Camai un viento arrasador!
2 Yo envío aventadores a Babilonia, para que la avienten y vacíen su tierra. ¡Sí, la atacarán de todas partes en el día de su desgracia!
3 Que el arquero tense su arco y se yerga en su coraza. No perdonen a sus jóvenes, consagren al exterminio todo su ejército.
4 Que caigan víctimas de la espada en el país de los caldeos, y sean traspasados en sus calles.
5 Porque su país está lleno de crímenes contra el Santo de Israel; porque Israel y Judá no han enviudado de su Dios, el Señor de los ejércitos.
6 ¡Huyan de en medio de Babilonia y sálvese quien pueda! ¡No perezcan por culpa de ella! Porque este es para el Señor el tiempo de la venganza; él le dará su merecido.
7 Babilonia era una copa de oro en la mano del Señor, para embriagar a toda la tierra; las naciones bebieron su vino, por eso se enloquecieron.
8 De pronto cayó Babilonia y se quebró. –¡Giman por ella! Traigan bálsamo para su dolor, a ver si se cura.
9 –Hemos querido curar a Babilonia, pero no sanó. –¡Déjenla y vayámonos, cada uno a su país, porque el juicio contra ella llega hasta el cielo y se eleva hasta las nubes!
10 El Señor nos ha reivindicado: ¡vengan a contar en Sión la obra del Señor, nuestro Dios!
11 ¡Afilen las flechas, provéanse de escudos! El Señor despertó el espíritu del rey de los Medos, porque tiene pensado destruirla. ¡Sí, esta es la venganza de nuestro Dios, la venganza de su Templo!
12 ¡Levanten un estandarte contra los muros de Babilonia, refuercen la guardia, aposten centinelas, tiendan emboscadas! Porque el Señor decidió llevar a cabo lo que dijo contra los habitante de Babel.
13 Tú que habitas junto a las aguas caudalosas y eres rica en tesoros: ha llegado tu fin, el término de tus ganancias.
14 El Señor de los ejércitos lo juró por sí mismo: «Te llenaré de hombres como de langostas, y entonarán contra ti el canto de los vendimiadores».
15 Con su poder, él hizo la tierra, con su sabiduría, afianzó el mundo, y con su inteligencia extendió el cielo.
16 Cuando él truena, retumban las aguas en el cielo, hace subir las nubes desde el horizonte, desata la lluvia con los relámpagos, hace salir el viento de sus depósitos.
17 El hombre queda aturdido, sin comprender, el fundidor se avergüenza de su ídolo, porque su estatua es una mentira y no hay en nada de eso aliento de vida;
18 son pura vanidad, una obra ridícula, perecerán cuando haya que dar cuenta.
19 Pero no es como ellos la Parte de Jacob, porque él ha modelado todas las cosas; Israel es la tribu de su herencia, su nombre es Señor de los ejércitos.
20 Tú fuiste para mí un martillo, un arma de guerra. Contigo martillé naciones, contigo destruí reinos,
21 contigo martillé caballos y jinetes, contigo martillé carros de guerra y conductores,
22 contigo martillé hombres y mujeres, contigo martillé ancianos y niños, contigo martillé jóvenes y muchachas,
23 contigo martillé pastores y rebaños, contigo martillé labradores y yuntas, contigo martillé gobernadores y prefectos.
24 Pero yo haré pagar a Babilonia y a todos los habitantes de Caldea, a la vista de ustedes, todo el mal que ellos hicieron en Sión –oráculo del Señor–.
25 ¡Aquí estoy contra ti, Montaña de la Destrucción –oráculo del Señor– que destruías toda la tierra! Extenderé mi mano contra ti, te haré rodar de lo alto de las rocas y haré rodar de lo alto de las rocas y haré de ti una montaña de brasas.
26 No se extraerá de ti ni piedra angular ni piedra de fundación, porque serás una desolación eterna –oráculo del Señor–.
27 ¡Levanten un estandarte en el país, toquen la trompeta entre las naciones! Convoquen a las naciones para la guerra santa, recluten a los reinos contra ella: a Ararat, Miní y Asquenaz. Designen oficiales para el reclutamiento, hagan avanzar los caballos como langostas erizadas.
28 Alisten naciones contra ella, al rey de Media, a sus gobernadores y a todos sus prefectos, a toda la tierra bajo su dominio.
29 La tierra tiembla y se sacude, porque se cumple contra Babel el proyecto del Señor de reducir su país a una devastación sin habitantes.
30 Los guerreros de Babilonia dejaron de combatir, se quedaron en las fortalezas; se ha secado su vigor, se han vuelto como mujeres; sus moradas han sido incendiadas, se han roto sus cerrojos.
31 Va corriendo un emisario tras otro, un mensajero tras otro, para anunciar al rey de Babilonia que toda su ciudad ha sido tomada.
32 Los vados han sido ocupados, los bastiones, incendiados, los hombres de guerra están despavoridos.
33 Porque así habla el Señor de los ejército, el Dios de Israel: La hija de Babilonia es como una era en el momento de ser apisonada; un poco más, y llegará para ella el tiempo de la cosecha.
34 ¡Me ha devorado, me ha consumido Nabucodonosor, rey de Babilonia! ¡Me ha dejado como un plato vacío! ¡Me ha tragado como el Dragón, ha llenado su vientre con mis delicias y me ha expulsado!
35 ¡Que la violencia hecha a mi carne caiga sobre Babel!, dice la que habita en Sión. ¡Caiga mi sangre sobre los habitantes de Caldea!, dice Jerusalén.
36 Por eso, así habla el Señor: Yo voy a defender tu causa y a encargarme de tu venganza; yo secaré su mar y agotaré su manantial.
37 Babel será un montón de escombros, una guarida de chacales, una devastación y un motivo de estupor, un lugar deshabitado
38 Rugen todos juntos como cachorros de león, gruñen como crías de leonas.
39 Mientras entran en calor, les preparo un festín los embriagaré para que se emboten; así dormirán un sueño eterno y no se despertarán –oráculo del Señor–.
40 Los haré bajar como corderos al matadero, como carneros y chivos.
41 ¡Cómo ha sido tomada Sesac y conquistada la gloria de toda la tierra! ¡Cómo ha sido devastada Babilonia en medio de las naciones!
42 El mar subió contra Babel, la cubrió el tumulto de sus olas.
43 Sus ciudades son una devastación, un páramo, una estepa, nadie habita en ellas, por allí no pasa ningún hombre.
44 Yo castigaré a Bel en Babel, sacaré de su boca lo que se tragó; las naciones no afluirán más hacia él, y hasta el muro de Babilonia caerá.
45 ¡Salgan de en medio de ella, pueblo mío, y salve cada uno su vida del ardor de la ira del Señor!
46 No se descorazonen, ni teman por los rumores que se oirán en el país. Un año correrá un rumor y otro el año siguiente: la violencia reinará en el país y un tirano se levantará contra otro.
47 Porque llegarán los días en que pediré cuenta a los ídolos de Babilonia: todo su país se cubrirá de vergüenza y caerán sus víctimas en medio de ella.
48 Gritarán jubilosos contra Babilonia el cielo, la tierra y lo que hay en ella, porque del Norte llegarán sus devastadores –oráculo del Señor–.
49 Babilonia también tiene que caer por las víctimas de Israel, así como cayeron por Babilonia las víctimas de toda la tierra.
50 ¡Vayan, salvados de la espada, no se detengan! ¡Acuérdense del Señor desde lejos y piensen en Jerusalén!
51 Sentíamos vergüenza al oír el ultraje, la confusión cubría nuestro rostro, porque penetraron extranjeros en los lugares santos de la Casa del Señor.
52 Por eso, llegarán los días –oráculo del Señor– en que castigaré a los ídolos de Babilonia y las víctimas gemirán en todo su país.
53 Aunque Babel se eleve hasta el cielo y haga inaccesible su alta fortaleza, le llegarán devastadores de parte mía –oráculo del Señor–.
54 ¡Oigan! Un clamor sale de Babilonia, un gran estruendo del país de los caldeos.
55 Porque el Señor devasta a Babilonia y hace cesar su gran estrépito: sus olas braman como las aguas caudalosas y resuena el estruendo de su voz.
56 Porque llega contra Babilonia un devastador: sus guerreros son capturados, se quiebran sus arcos. Sí, el Señor es el Dios de las represalias: él paga estrictamente.
57 Yo embriagaré a sus príncipes y a sus sabios, a sus gobernadores, a sus prefectos y sus guerreros: ellos dormirán el sueño eterno y no se despertarán –oráculo del Rey cuyo nombre es Señor de los ejércitos–.
58 Así habla el Señor de los ejércitos: Los muros de Babilonia, la extensa, serán arrasados por completo, y sus altas puertas serán incendiadas. Así, los pueblos se fatigan por nada y sólo para el fuego se extenúan las naciones.
59 Esta es la orden que el profeta Jeremías dio a Seraías, hijo de Nerías, hijo de Maasías, cuando este partió para Babilonia con Sedecías, rey de Judá, en el cuarto año de su reinado. Seraías era el encargado de las etapas durante la marcha.
60 Jeremías había escrito en un libro toda la desgracia que debía sobrevenir a Babilonia, todas estas palabras escritas contra Babilonia.
61 Y Jeremías dijo a Seraías: «Cuando llegues a Babilonia, procura leer en voz alta todas estas palabras.
62 Luego dirás: «Señor, tú has dicho de este lugar que sería destruido, de manera que no quedaría en él ningún habitante, ni hombre ni animal, sino que sería una desolación perpetua».
63 Y cuando hayas acabado de leer este libro, lo atarás a una piedra y lo arrojarás en medio del Eufrates.
64 Entonces dirás: De esta manera se hundirá Babilonia, y no se levantará nunca más de la desgracia que yo haré venir sobre ella». Aquí concluyen las palabras de Jeremías.