por Makf | 23 Sep, 2025 | Sabiduria
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Capítulo 11
1 Ella hizo prosperar sus empresas gracias a un santo profeta.
2 Ellos atravesaron un desierto inhabitable y levantaron sus carpas en lugares intransitados;
3 enfrentaron a sus enemigos y rechazaron a sus adversarios.
4 Cuando estaban sedientos, te invocaron, y una roca escarpada les dio agua, una dura piedra les calmó la sed.
5 Así, lo mismo que sirvió de castigo a sus enemigos fue para ellos un beneficio en sus dificultades.
6 En lugar de la vertiente perenne de un río, enturbiado por una mezcla de sangre y barro,
7 como castigo por un decreto infanticida, les diste, contra toda esperanza, un agua abundante,
8 mostrándoles por la sed que soportaron entonces cómo habías castigado a sus adversarios.
9 Por la prueba a que fueron sometidos, aunque eran corregidos con misericordia, comprendieron los tormentos que soportaban los impíos, al ser juzgados con ira.
10 Porque a ellos los probaste como un padre que reprende, pero a los otros los sentenciaste como un rey implacable que condena.
11 Y tanto lejos como cerca de los tuyos, estaban igualmente atribulados,
12 ya que una doble tristeza se apoderó de ellos y gimieron al recordar el pasado:
13 cuando comprendieron que lo que a ellos los castigaba había sido un beneficio para los otros, sintieron la mano del Señor.
14 Al que antes habían hecho exponer al peligro, y luego rechazaron con desprecio, lo admiraron al final de los acontecimientos, admiraron al que antes habían abandonado en las aguas después de sufrir una sed muy diferente a la de los justos.
15 A causa de sus insensatos e injustos pensamientos, que los extraviaban hasta hacerles rendir culto a reptiles irracionales y a insectos despreciables, tú les enviaste como castigo una multitud de animales irracionales,
16 para que comprendieran que uno es castigado con lo mismo que le sirve para pecar.
17 Ya que tu mano omnipotente, aquella que creó el mundo de una materia informe bien podía enviar contra ellos una multitud de osos o de leones feroces,
18 o fieras desconocidas creadas expresamente, llenas de furor, que exhalaran un aliento de fuego, despidieran un humo nauseabundo, o lanzaran de sus ojos terribles rayos:
19 animales capaces, no sólo de destruirlos de un zarpazo, sino de hacerlos perecer con su aspecto terrorífico.
20 Aún sin esto, ellos podían ser derribados de un soplo, perseguidos por la Justicia, barridos por el soplo de tu poder. Pero tú lo has dispuesto todo con medida, número y peso.
21 Tu inmenso poder está siempre a tu disposición, ¿y quién puede resistir a la fuerza de tu brazo?
22 El mundo entero es delante de ti como un grano de polvo que apenas inclina la balanza, como una gota de rocío matinal que cae sobre la tierra.
23 Tú te compadeces de todos, porque todo lo puedes, y apartas los ojos de los pecados de los hombres para que ellos se conviertan.
24 Tú amas todo lo que existe y no aborreces nada de lo que has hecho, porque si hubieras odiado algo, no lo habrías creado.
25 ¿Cómo podría subsistir una cosa si tú no quisieras? ¿Cómo se conservaría si no la hubieras llamado?
26 Pero tú eres indulgente con todos, ya que todo es tuyo, Señor que amas la vida,
por Makf | 23 Sep, 2025 | Sabiduria
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Capítulo 10
1 Ella protegió al primero que fue formado, al padre del mundo, que estaba solo cuando fue creado. Lo liberó de su propia caída
2 y le dio la fuerza para dominar todas las cosas.
3 Pero un injusto que por su ira se apartó de ella pereció a causa de su furia fratricida.
4 Y cuando, por culpa de él, las aguas anegaron la tierra, de nuevo la salvó la Sabiduría, guiando al justo sobre una simple madera.
5 Cuando las naciones, por su perversión unánime, fueron confundidas, ella reconoció al justo, lo conservó irreprochable delante de Dios y lo hizo más fuerte que la ternura hacia su hijo.
6 Cuando eran exterminados los impíos, ella libró a un justo, escapado del fuego que caía sobre las Cinco Ciudades.
7 En testimonio de semejante perversidad, humea allí todavía una tierra desolada, los arbustos dan frutos que no llegan a madurar y, como recuerdo de un alma incrédula, se alza una columna de sal.
8 Por haberse apartado del camino de la Sabiduría, no sólo tuvieron la desgracia de no conocer el bien, sino que, además, dejaron a los vivientes un momento de su locura, para que sus faltas no quedaran ocultas.
9 La Sabiduría, en cambio, libró de las fatigas a sus servidores.
10 Al justo que huía de la ira de su hermano, ella lo guió por senderos rectos; le mostró la realeza de Dios, y le dio el conocimiento de las cosas santas; lo hizo prosperar en sus duros trabajos y multiplicó el fruto de sus esfuerzos;
11 lo asistió contra la codicia de sus exploradores, y lo colmó de riquezas;
12 lo protegió contra sus enemigos y lo defendió de los que acechaban contra él; y le otorgó la palma en un rudo combate, para que supiera que la piedad es más poderosa que todo.
13 Ella no abandonó al justo que fue vendido, sino que lo libró del pecado;
14 descendió con él a la cisterna, y no lo abandonó en la prisión hasta entregarle el cetro de la realeza y la autoridad sobre los que lo sojuzgaban; así puso en evidencia la mentira de sus calumniadores y le dio una gloria eterna.
15 Ella liberó de una nación opresora a un pueblo santo, a una raza irreprochable.
16 Entró en el alma de un servidor del Señor y enfrentó a reyes temibles con prodigios y señales.
17 Otorgó a los santos la recompensa de sus trabajos y los condujo por un camino admirable; fue para ellos una sombra protectora durante el día y un fulgor de estrellas durante la noche.
18 Los hizo pasar a pie por el Mar Rojo y los condujo a través de las aguas caudalosas.
19 A sus enemigos, en cambio, los sumergió y después los despidió a borbotones desde el fondo del Abismo.
20 Así, los justos despojaron a los impíos y celebraron, Señor, tu santo Nombre, alabando unánimemente tu mano protectora.
21 Porque la Sabiduría abrió la boca de los mudos y soltó la lengua de los más pequeños.
por Makf | 23 Sep, 2025 | Sabiduria
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Capítulo 9
1 «Dios de los Padres y Señor misericordioso, que hiciste todas las cosas con tu palabra,
2 y con tu Sabiduría formaste al hombre, para que dominara a los seres que tú creaste,
3 para que gobernara el mundo con santidad y justicia e hiciera justicia con rectitud de espíritu:
4 dame la Sabiduría, que comparte tu trono, y no me excluyas del número de tus hijos.
5 Porque yo soy tu servidor y el hijo de tu servidora, un hombre débil y de vida efímera, de poca capacidad para comprender el derecho y las leyes;
6 y aunque alguien sea perfecto entre los hombres, sin la Sabiduría que proviene de ti, será tenido por nada.
7 Tú me preferiste para que fuera rey de tu pueblo y juez de tus hijos y de tus hijas.
8 Tú me ordenaste construir un Templo sobre tu santa montaña y un altar en la ciudad donde habitas, réplica del santo Tabernáculo que habías preparado desde el principio.
9 Contigo está la Sabiduría, que conoce tus obras y que estaba presente cuando tú hacías el mundo; ella sabe lo que es agradable a tus ojos y lo que es conforme a tus mandamientos.
10 Envíala desde los santos cielos, mándala desde tu trono glorioso, para que ella trabaje a mi lado y yo conozca lo que es de tu agrado:
11 así ella, que lo sabe y lo comprende todo, me guiará atinadamente en mis empresas y me protegerá con su gloria.
12 Entonces, mis obras te agradarán, yo gobernaré a tu pueblo con justicia y seré digno del trono de mi padre.
13 ¿Qué hombre puede conocer los designios de Dios o hacerse una idea de lo que quiere el Señor?
14 Los pensamientos de los mortales son indecisos y sus reflexiones, precarias,
15 porque un cuerpo corruptible pesa sobre el alma y esta morada de arcilla oprime a la mente con muchas preocupaciones.
16 Nos cuesta conjeturar lo que hay sobre la tierra, y lo que está a nuestro alcance lo descubrimos con el esfuerzo; pero ¿quién ha explorado lo que está en el cielo?
17 ¿Y quién habría conocido tu voluntad si tú mismo no hubieras dado la Sabiduría y enviado desde lo alto tu santo espíritu?
18 Así se enderezaron los caminos de los que están sobre la tierra, así aprendieron los hombres lo que te agrada y, por la Sabiduría, fueron salvados».
por Makf | 23 Sep, 2025 | Sabiduria
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Capítulo 8
1 Ella despliega su fuerza de un extremo hasta el otro, y todo lo administra de la mejor manera.
2 Yo la amé y la busqué desde mi juventud, traté de tomarla por esposa y me enamoré de su hermosura.
3 Su intimidad con Dios hace resaltar la nobleza de su origen, porque la amó el Señor de todas las cosas.
4 Está iniciada en la ciencia de Dios y es ella la que elige sus obras.
5 Si la riqueza es un bien deseable en la vida, ¿qué cosa es más rica que la Sabiduría que todo lo hace?
6 Si la prudencia es la que obra, ¿quién más que ella es artífice de todo lo que existe?
7 ¿Amas la justicia? El fruto de sus esfuerzos son las virtudes, porque ella enseña la templanza y la prudencia, la justicia y la fortaleza, y nada es más útil que esto para los hombres en la vida.
8 ¿Deseas, además, tener mucha experiencia? Ella conoce el pasado y puede prever el porvenir, interpreta las máximas y descifra los enigmas, conoce de antemano las señales y los prodigios, la sucesión de las épocas y de los tiempos.
9 Yo decidí tomarla por compañera de mi vida, sabiendo que ella sería mi consejera para el bien y mi aliento en las preocupaciones y la tristeza.
10 Gracias a ella, alcanzaré gloria entre la gente, y aun siendo joven, seré honrado por los ancianos.
11 Me encontrarán perspicaz en el ejercicio de la justicia, y seré admirado en presencia de los grandes.
12 Si me callo, estarán a la expectativa, si hablo, me prestarán atención, si mi discurso se prolonga, permanecerán en silencio.
13 Gracias a ella, alcanzaré la inmortalidad y dejaré a la posteridad un recuerdo eterno;
14 gobernaré a los pueblos, y las naciones me estarán sometidas;
15 terribles tiranos quedarán aterrados al oír hablar de mí; me mostraré bondadoso con mi pueblo y valiente en la guerra.
16 Al volver a mi casa, descansaré junto a ella, porque su compañía no causa amargura, ni dolor su intimidad, sino sólo placer y alegría.
17 Al reflexionar sobre estas cosas, y considerando en mi corazón que en la familiaridad con la Sabiduría está la inmortalidad,
18 en su amistad, un gozo honesto, en los trabajos de sus manos, inagotables riquezas, en su trato asiduo, la prudencia, y en la comunicación con ella, la celebridad, yo iba por todas partes, tratando de poseerla.
19 Yo era un muchacho naturalmente bueno y había recibido un alma bondadosa,
20 o más bien, siendo bueno, vine a un cuerpo sin mancha;
21 pero comprendiendo que no podía obtener la Sabiduría si Dios no me la concedía, y ya era un signo de prudencia saber de quién viene esta gracia, me dirigí al Señor y le supliqué, diciéndole de todo corazón:
por Makf | 23 Sep, 2025 | Sabiduria
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Capítulo 7
1 Yo también soy un hombre mortal, igual que todos, nacido del primer hombre, que fue formado de la tierra: en el seno de una madre fue modelada mi carne;
2 durante diez meses tomé consistencia en su sangre, gracias al semen paterno y al placer que va acompañado del sueño.
3 Yo también, al nacer, respiré el aire común, caí sobre la tierra que nos recibe a todos por igual, y mi primer grito, como el de todos, fue el llanto.
4 Fui criado entre pañales y en medio de cuidados,
5 porque ningún rey comenzó a vivir de otra manera:
6 la entrada en la vida es la misma para todos, y también es igual la salida.
7 Por eso oré, y me fue dada la prudencia, supliqué, y descendió sobre mí el espíritu de la Sabiduría.
8 La preferí a los cetros y a los tronos, y tuve por nada las riquezas en comparación con ella.
9 No la igualé a la piedra más preciosa, porque todo el oro, comparado con ella, es un poco de arena; y la plata, a su lado, será considerada como barro.
10 La amé más que a la salud y a la hermosura, y la quise más que a la luz del día, porque su resplandor no tiene ocaso.
11 Junto con ella me vinieron todos los bienes, y ella tenía en sus manos una riqueza incalculable.
12 Yo gocé de todos esos bienes, porque la Sabiduría es la que los dirige, aunque ignoraba que ella era su madre.
13 La aprendí con sinceridad y la comunico sin envidia, y a nadie le oculto sus riquezas.
14 Porque ella es para los hombres un tesoro inagotable: los que la adquieren se ganan la amistad de Dios, ya que son recomendados a él por los dones de la instrucción.
15 Que Dios me conceda hablar con inteligencia, y que mis pensamientos sean dignos de los dones recibidos, porque él mismo es el guía de la Sabiduría y el que dirige a los sabios.
16 En sus manos estamos nosotros y nuestras palabras, y también todo el saber y la destreza para obrar.
17 El me dio un conocimiento exacto de todo lo que existe, para comprender la estructura del mundo y la actividad de los elementos;
18 el comienzo, el fin y el medio de los tiempos, la alternancia de los solsticios y el cambio de las estaciones,
19 los ciclos del año y las posiciones de los astros;
20 la naturaleza de los animales y los instintos de las fieras, el poder de los espíritus y los pensamientos de los hombres; las variedades de las plantas y las propiedades de las raíces.
21 Conocí todo lo que está oculto o manifiesto, porque me instruyó la Sabiduría, la artífice de todas las cosas.
22 En ella hay un espíritu inteligente, santo, único, multiforme, sutil, ágil, perspicaz, sin mancha, diáfano, inalterable, amante del bien, agudo,
23 libre, bienhechor, amigo de los hombres, firme, seguro, sereno, que todo lo puede, lo observa todo y penetra en todos los espíritus: en los puros y hasta los más sutiles.
24 La Sabiduría es más ágil que cualquier movimiento; a causa de su pureza, lo atraviesa y penetra todo.
25 Ella es exhalación del poder de Dios, una emanación pura de la gloria del Todopoderoso: por eso, nada manchado puede alcanzarla.
26 Ella es el resplandor de la luz eterna, un espejo sin mancha de la actividad de Dios y una imagen de su bondad.
27 Aunque es una sola, lo puede todo; permaneciendo en sí misma, renueva el universo; de generación en generación, entra en las almas santas, para hacer amigos de Dios y profetas.
28 Porque Dios ama únicamente a los que conviven con la Sabiduría.
29 Ella, en efecto, es más radiante que el sol y supera a todas las constelaciones; es más luminosa que la misma luz,
30 Ya que la luz cede su lugar a la noche, pero contra la Sabiduría no prevalece el mal.