por Makf | 9 Ene, 2026 | Sobre las Horas de la Pasión
Autora: Luisa Piccarretta
A algunos les parecerá cosa difícil, si no imposible, hacer estas Horas de la Pasión.
¿Cómo, podrá decir alguno, se puede estar todos los días editando 24 horas, desde las 5 de la tarde de hoy hasta las 5 de la tarde de mañana… y luego empezar de nuevo?
Ciertamente que esto es humanamente imposible.
Y decimos humanamente porque con el concurso especial de la gracia divina, este ejercicio continuo, ininterrumpido, es el que ha hecho y desde hace tantos años el Alma solitaria que lo ha escrito.
Pero sin pretender nosotros tanto, el ejercicio de las 24 horas puede hacerse de diversas maneras, según las condiciones y las circunstancias de cada quien.
“Hacer” una Hora de la Pasión significa leerla con atención, meditándola, contemplándola, haciendo interiormente lo que el Alma Solitaria hace, y todo esto para hacer de la Pasión la vida propia.
Sí, porque no se trata de la meditación en general de la Pasión, como cuando se meditan los misterios dolorosos en el Santo Rosario o se lee una narración de lo que pasó, por muy elocuente que sea, sino que es un modo concreto, específico y eficaz, inspirado por el Amor mismo de Jesús, de fundirse el alma antes que todo con la Voluntad Divina para repetir, para rehacer continuamente la vida interior, los actos y los sentimientos que Jesús hizo y tuvo en el curso de su vida y de su Pasión.
No se trata, entonces, de sólo meditarlas, no se trata sólo de una devoción más, sino que se trata de una EDUCACIÓN A UNA VIDA.
Y con esta finalidad es con la que el alma ha de hacer estas Horas. Como primera cosa, es importante que el alma memorice el Horario, con el título o enunciado del contenido de cada Hora.
Esto le servirá muy bien para referenciar interiormente las diversas horas de la jornada diaria con los correspondientes pasos de la Pasión.
Para quien no puede, no es necesario hacer la meditación de alguna Hora precisamente en la hora del día que está transcurriendo; es decir, a las 7 de la mañana se puede hacer la hora de las 6 a las 7 de la tarde, por ejemplo.
Se debe meditar todas las Horas, de principio a fin, de acuerdo con las circunstancias y condiciones de cada quien, haciendo hoy una o unas y mañana la o las siguientes, según se pueda, hasta terminar y volver a empezar, pero siempre con la intención de continuarlas, aunque sólo sea con el enunciado o título de cada una, mientras no se puede uno retirar o dedicar a la meditación.
Otro modo será el de formar y organizar un grupo de cuatro, ocho o doce personas y repartirse el Horario completo, comprometiéndose cada una a hacer las que le correspondan en los diversos momentos del día de que pueda disponer, y todos los integrantes del “grupo” con la intención comunitaria, uniéndose en sus intenciones a las demás personas.
Jesús tendrá entonces sus “Relojes” que no se detienen nunca: su Vida y sus intenciones en acto en ese grupo.
¡Y oh, cuántas gracias divinas lloverán sobre el grupo y sobre cada uno de sus integrantes y se difundirán en bien de los demás!
Deberán rotarse periódicamente las diferentes Horas para que cada uno en un período razonable pueda hacerlas todas.
Pero quien tenga interés y empeño en hacer personal o comunitariamente este santo ejercicio podrá encontrar otros modos, siempre válidos, de hacerlo.
por Makf | 9 Ene, 2026 | Sobre las Horas de la Pasión
Autora: Luisa Piccarretta
Oh almas que amáis a Jesucristo, oh almas que hacéis profesión de vida espiritual, y vosotras especialmente, Esposas de Jesucristo, consagradas a Él con votos o con pertenecer a santas Congregaciones, considerad, después de haber leído todo lo anterior, cuánto agrado dais al Corazón Santísimo de Jesús con practicar estas Horas de la Pasión.
Ha sido para vosotras, especialmente, para quienes han sido inspiradas por Nuestro Señor estas Horas de la Pasión a aquella Alma Solitaria y contemplativa, que desde hace tantos años las ejercita con gran provecho para ella y para toda la Iglesia.
Gracias especiales os están reservadas si os aficionáis a este santo ejercicio cotidiano y os internáis en los mismos sentimientos y en las mismas disposiciones del Alma que lo escribió y que lo practica desde hace tantos años.
Y de los sentimientos tan íntimos y de las disposiciones tan amorosas de esta Alma, vosotras pasaréis a los sentimientos y a la disposiciones mismas de Nuestro Señor Jesucristo en las veinticuatro horas en las que sufrió por amor nuestro.
Y es imposible que en este ejercicio el alma no se encuentre con la dolorosísima Madre María, y no se una a la misma compasión y a los mismos afectos incomprensibles de la Dolorosa Madre de Dios.
¡Será un vivir con Jesús sufriente y con María doliente, y un cosechar todos los inmensos eternos bienes para sí y para todos!
¿Qué decir del gran medio que sería este ejercicio para toda la Comunidad Religiosa para adelantar en santidad, para conservarse, para crecer en número de almas elegidas y para lograr toda verdadera prosperidad?
¡Cuágrande empeño, entonces, cada Comunidad debería tener en practicar constantemente este ejercicio!
¡Y las almas de la Comunidad, que se llegan diariamente a la Sagrada Mesa, oh, entonces sí que la Santa Comunión la harían con tales disposiciones de fervor y con tal amor a Jesús que cada Comunión sería un renovado esponsal del alma con Jesús en la más íntima y creciente unión de amor!
¡Si Jesús, por un alma sola que haga estas Horas evitará castigos a esa ciudad en que se hagan y hará gracias a tantas almas por cuantas son las palabras de este Reloj Dolorosa, ¿Cuántas gracias no podrá esperar una Comunidad?, ¿de cuántos defectos y relajamientos no será curada y preservada?, ¿y de cuántas almas no procurará su santificación y de otras su salvación si practica este piadosísimo ejercicio?
¡Hubiera en cada Comunidad un alma que se aplicase a practicarlo con atención en el día, si bien entre las ocupaciones diarias, y en la tarde y noche con un poco de vigilia; pero sería el colmo del divino y máximo provecho para la Comunidad y para todo el mundo si un tal ejercicio fuera practicado por todas, turnándose de día y de noche!
P. Annibale Maria de Francian
por Makf | 9 Ene, 2026 | Sobre las Horas de la Pasión
Autora: Luisa Piccarretta
Estaba pensando en la Pasión de mi dulce Jesús, y entonces Él, al venir me ha dicho:
“Hija mía, cada vez que el alma piensa en mi Pasión, se acuerda de lo que sufrí o me compadece, en ella se renueva la aplicación de mis penas, surge mi Sangre para inundarla, se ponen en camino mis Llagas para sanarla si está llagada o para embellecerla si está sana, así como también todos mis méritos para enriquecerla.
El negocio que hace es sorprendente, es como si pusiera en un banco todo lo que Yo hice y sufrí y ganara el doble.
Todo lo que Yo hice y sufrí está en acto continuo de darse al hombre, como el sol está en acto continuo de dar su luz y su calor a la tierra.
Lo que Yo he obrado no está sujeto a agotarse, basta con que el alma lo quiera y por cuantas veces lo quiera para que reciba el fruto de mi vida.
De modo que si se recuerda veinte veces, o cien, o mil, de mi Pasión, otras tantas gozará los efectos de Ella, pero…¡qué pocos son los que de Ella hacen tesoro!
Con todo el bien de mi Pasión…y se ven almas débiles, ciegas, sordas, mudas, cojas, cadáveres vivientes que dan asco, y ¿por qué? Porque mi Pasión es olvidada.
Mis penas, mis Llagas, mi Sangre, son fortaleza que quita las debilidades, son luz que da vista a los ciegos, son lengua que desata las lenguas y que abre los oídos, son camino que endereza a los cojos, son vida que hace resucitar a los muertos.
Todos los remedios necesarios a la humanidad están en mi Vida y en mi Pasión, pero las criaturas desprecian la medicina y no se preocupan de los remedios, por eso se ve que con toda mi Redención…y el hombre perece en su estado, como afectado por una enfermedad incurable.
Pero lo que más me duele es ver a personas religiosas que se fatigan por la adquisición de doctrinas, de especulaciones, de historias, pero de mi Pasión…¡nada!; de manera que mi Pasión muchas veces está lejos de las iglesias, lejos de la boca de los sacerdotes, por lo que su hablar es sin luz, y así las gentes se quedan más en ayunas que antes”.
por Makf | 9 Ene, 2026 | Sobre las Horas de la Pasión
Autora: Luisa Piccarretta
Estaba rezando con cierto temor y ansiedad por un alma moribunda, y mi amable Jesús, al venir, me ha dicho:
“Hija mía, ¿por qué temes? ¿No sabes tú que por cada palabra sobre mi Pasión, pensamiento, compasión, reparación, recuerdo de mis penas…se establecen nuevas comunicaciones de electricidad entre el alma y Yo, y por lo tanto el alma se va adornando de tan múltiples y diferentes bellezas?
Esa alma ha hecho las Horas de mi Pasión y Yo la recibiré como hija de mi Pasión, vestida y adornada con mis Llagas.
Esta flor ha crecido en tu corazón y Yo la bendigo y la recibo en el mío como una flor predilecta.”
Y mientras esto decía, se desprendía una flor de mi corazón y emprendía el vuelo hacia Jesús…
por Makf | 9 Ene, 2026 | Sobre las Horas de la Pasión
Autora: Luisa Piccarretta
Encontrándome en mi habitual estado, estaba fundiéndome toda en mi dulce Jesús y luego me extendía toda en las criaturas para darles a todas por entero a Jesús.
Entonces Él me dijo:
“Hija mía, cada vez que la criatura se funde en Mí da a todas las criaturas un flujo de Vida Divina, y según tienen ellas necesidad obtienen su efecto: la que es débil siente la fuerza, la obstinada en la culpa recibe la luz, la que sufre recibe consuelo; y así de todo lo demás.”
Después, me encontré fuera de mi misma y me hallaba en medio de muchas almas que me hablaban y parecían ser almas del Purgatorio y santos y nombraban a una persona conocida mía que había fallecido no hacía mucho, y oía:
”Él se siente como feliz al ver que no hay alma que entre al Purgatorio que no lleve el sello de las Horas de la Pasión, y ayudada y rodeada por el cortejo de estas Horas toma sitio en lugar seguro.
No hay alma que vuele al Paraíso que no sea acompañada por estas Horas de la Pasión. Estas Horas hacen llover del Cielo continuo rocío sobre la Tierra, en el Purgatorio y hasta en el Cielo.”
Al oír esto decía yo para mí:
“Tal vez mi amado Jesús, para mantener la palabra dada de que por cada palabra de las Horas de la Pasión daría un alma, hace que no haya alma salvada que no se haya servido de estas Horas".
Después he vuelto en mi misma, y habiendo visto a mi dulce Jesús le he preguntado si eso era cierto y Él me ha dicho:
“Estas Horas son el orden del universo, ponen en armonía el Cielo con la Tierra y me detienen para que no destruya al mundo. Siento poner en circulación mi Sangre, mis Llagas, mis ansias de salvar a las almas y me siento repetir mi Vida.
¿Cómo podrían obtener las criaturas algún bien sino es por medio de estas Horas?.
¿Por qué dudas?
La cosa no es tuya, sino mía; tú no has sido más que el esforzado y débil instrumento”.