por Makf | 28 Sep, 2025 | Zacarias
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Capítulo 8
1 La palabra del Señor llegó en estos términos:
2 Así habla el Señor de los ejércitos: Siento un gran celo por Sión y ardo de pasión por ella.
3 Así habla el Señor: Yo he vuelto a Sión, y habitaré en medio de Jerusalén. Jerusalén será llamada «Ciudad de la Fidelidad», y la montaña del Señor de los ejércitos, «Montaña Santa».
4 Así habla el Señor de los ejércitos: Los ancianos y las ancianas se sentarán de nuevo en las plazas de Jerusalén, cada uno con su bastón en la mano, a causa de sus muchos años.
5 Las plazas de la ciudad se llenarán de niños y niñas, que jugarán en ellas.
6 Si esto parece imposible a los ojos del resto de este pueblo, ¿será también imposible para mí? –oráculo del Señor de los ejércitos–.
7 Así habla el Señor de los ejércitos: Yo salvo a mi pueblo de los países del oriente. y de los países donde se pone el sol.
8 Los haré volver y habitarán en medio de Jerusalén. Ellos serán mi Pueblo, y yo seré su Dios, en la fidelidad y en la justicia.
9 Así habla el Señor de los ejércitos: Que se fortalezcan las manos de ustedes, los que escuchan en estos días, de la boca de los profetas, estas palabras pronunciadas desde el día en que se pusieron los cimientos de la Casa del Señor de los ejércitos, para la reconstrucción del Templo.
10 Porque antes de estos días no había salario para los hombres ni ración para los animales, ni había seguridad para los que iban y venían, a causa del enemigo: yo había lanzado a todos los hombres, unos contra otros.
11 Pero ahora, yo no trataré al resto de este pueblo como en los tiempo pasados –oráculo del Señor de los ejércitos–.
12 Porque hay semillas de paz: la viña dará su fruto, la tierra sus productos y el cielo su rocío. Yo daré todo esto como herencia al resto de este pueblo.
13 Y así como ustedes, pueblo de Judá y pueblo de Israel, fueron una maldición entre las naciones, así yo los salvaré, y ustedes serán una bendición. ¡No teman! ¡Que sus manos se fortalezcan!
14 Porque así habla el Señor de los ejércitos: Así como yo había resuelto hacerles mal cuando sus padres me irritaban –dice el Señor de los ejércitos– y no me arrepentí,
15 así, en cambio, decidí en estos días hacer el bien a Jerusalén y al pueblo de Judá. ¡No teman!
16 Esto es lo que deberán practicar: díganse mutuamente la verdad y dicten en sus puertas sentencias que restablezcan la paz;
17 no piensen en hacerse mal unos a otros y no amen el falso juramento. Porque yo aborrezco todo eso –oráculo del Señor–.
18 La palabra del Señor me llegó en estos términos:
19 «Así habla el Señor de los ejércitos: El ayuno del cuarto, del quinto, del séptimo y el décimo mes se convertirán para la casa de Judá en alegría, en gozo y en hermosas solemnidades. ¡Pero amen la verdad y la paz!».
20 Así habla el Señor de los ejércitos: Vendrán asimismo pueblos y habitantes de muchas ciudades.
21 Los habitantes de una ciudad irán a otra, diciendo: «Vamos a apaciguar el rostro del Señor y a buscar al Señor de los ejércitos; yo también quiero ir».
22 Pueblos numerosos y naciones poderosas vendrán a Jerusalén a buscar al Señor de los ejércitos y a apaciguar el rostro del Señor.
23 Así habla el Señor de los ejércitos: En aquellos días, diez hombres de todas las lenguas que hablan las naciones, tomarán a un judío por el borde de sus vestiduras y le dirán: «Queremos ir con ustedes, porque hemos oído que Dios está con ustedes».
por Makf | 28 Sep, 2025 | Zacarias
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Capítulo 7
1 El cuarto año del rey Darío, el día cuatro del noveno mes, el mes de Quisleu,
2 Betel Saréser, gran mago del rey, y sus hombres enviaron una delegación para aplacar el rostro del Señor
3 y preguntar a los sacerdotes de la Casa del Señor de los ejércitos y a los profetas: «¿Debo seguir llorando e imponiéndome privaciones en el quinto mes, como lo he hecho durante tantos años?».
4 La palabra del Señor me llegó en estos términos:
5 Habla a todo el pueblo del país y a los sacerdotes, diciéndoles: Si ustedes han ayunado y se han lamentado en el quinto y el séptimo mes desde hace setenta años, ¿es por mí que han practicado esos ayunos?
6 Y cuando comen y beben ¿no lo hacen por ustedes mismos?
7 ¿No son estas las palabras que proclamó el Señor por intermedio de los antiguos profetas, cuando Jerusalén estaba habitada y tranquila, rodeada de sus ciudades, y estaban poblados el Négueb y la Sefelá?
8 La palabra del Señor llegó a Zacarías en estos términos:
9 Así habla el Señor de los ejércitos: Hagan justicia de verdad, practiquen mutuamente la fidelidad y la misericordia.
10 No opriman a la viuda ni al huérfano, al extranjero ni al pobre, y no piensen en hacerse mal unos a otros.
11 Pero ellos no quisieron hacer caso: se mostraron rebeldes y endurecieron sus oídos para no oír;
12 endurecieron su corazón como el diamante para no escuchar la instrucción y las palabras que el Señor de los ejércitos les había dirigido por su espíritu, por intermedio de los antiguos profetas. Entonces el Señor de los ejércitos se irritó profundamente.
13 Y sucedió lo siguiente: Así como él llamaba y ellos no escuchaban, así también ellos llamarán y yo no escucharé, dice el Señor de los ejércitos.
14 Yo los esparcía como un torbellino por todas las naciones que ellos no conocían, y el país fue devastado detrás de ellos, sin que nadie fuera ni volviera. De una tierra de delicias, ellos hicieron una desolación.
por Makf | 28 Sep, 2025 | Zacarias
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Capítulo 6
1 Yo levanté de nuevo los ojos y tuve una visión: Había cuatro carros que salían de entre las dos montañas, y las montañas eran de bronce.
2 El primer carro era tirado por caballos rojos; el segundo por caballos negros;
3 el tercero por caballos blancos y el cuarto por caballos manchados.
4 Tomé la palabra y dije al ángel que hablaba conmigo: «¿Qué son estos, mi Señor?».
5 El me respondió: «¿Ellos avanzan de los cuatro vientos del cielo, después de haberse presentado ante el Señor de toda la tierra.
6 El carro de caballos rojos avanza hacia el país del oriente; el de los caballos negros hacia el norte; el de los blancos hacia el occidente; y el de los manchados hacia el sur».
7 Ellos avanzaron llenos de brío, ansiosos por recorrer la tierra. El ángel les dijo: «Vayan a recorrer la tierra». Y ellos recorrieron la tierra.
8 El me llamó y me dijo: «Mira, los que avanzan hacia el país del Norte hacen reposar mi espíritu en ese país».
9 La palabra del Señor me llegó en estos términos:
10 Recoge las ofrendas de los deportados: de Jeldai, de Tobías y de Iedaías. Tú mismo irás ese día a la casa de Josías, hijo de Sefanías, adonde ellos acaban de llegar de Babilonia:
11 tomarás la plata y el oro, harás una corona y la pondrás sobre la cabeza de Josué, hijo de Iehosadac, el Sumo Sacerdote.
12 Tú le dirás: Así habla el Señor de los ejércitos: Aquíha y un hombre llamado «Germen»» allí donde esté, algo va a germinar, y el reconstruirá el Templo del Señor.
13 El reconstruirá el Templo del Señor, llevará las insignias reales, se sentará y dominará en su trono. Habrá un sacerdote a su derecha, y habrá un perfecto acuerdo entre los dos.
14 Y la corona será para Jeldai, Tobías y Iedaías, y para Josías, hijo de Sefanías, un memorial en el Templo del Señor.
15 Entonces los que están lejos vendrán y reconstruirán el Santuario del Señor. Así sabrán que me envió a ustedes el Señor de los ejércitos. Esto sucederá si escuchan verdaderamente la voz del Señor, su Dios.
por Makf | 28 Sep, 2025 | Zacarias
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Capítulo 5
1 Yo levanté de nuevo los ojos y tuve una visión: Había un rollo que volaba.
2 El ángel me preguntó: «¿Qué ves?». Yo le respondí: «Veo un rollo que vuela: tiene diez metros de largo por cinco de ancho».
3 El me dijo: «Esta es la Maldición que se desencadena sobre todo el país. Porque según lo escrito de un lado, todo ladrón será eliminado, y según lo escrito del otro, todo perjuro será eliminado.
4 Yo la desencadenaré –oráculo del Señor de los ejércitos: ella entrará en la casa del ladrón y en la casa del que jura falsamente por mi Nombre; se instalará en medio de su casa, y la consumirá junto con sus maderas y sus piedras».
5 El ángel que hablaba conmigo se adelantó y me dijo: «Levanta los ojos y mira qué es eso que avanza».
6 Yo le pregunté: «¿Qué es eso?». El me respondió: «Es un recipiente que avanza». El agregó: «Esta es la culpa de ellos en todo el país».
7 Entonces se levantó un disco de plomo, y vi una mujer instalada en el interior del recipiente.
8 El ángel me dijo: «Esta es la Maldad». Luego la arrojó al interior del recipiente y arrojó la masa de plomo sobre la abertura.
9 Yo levanté los ojos y tuve una visión. Había dos mujeres que avanzaban. El viento soplaba en sus alas: ellas tenían dos alas como las de la cigüeña, y levantaron el recipiente entre la tierra y el cielo.
10 Yo pregunté al ángel que hablaba conmigo: «¿A dónde llevan el recipiente?».
11 El me respondió: «Le van a edificar una casa en la tierra de Senaar, y cuando esté preparada, la colocarán sobre su pedestal».
por Makf | 28 Sep, 2025 | Zacarias
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Capítulo 4
1 El ángel que hablaba conmigo volvió y me despertó, como a quien se lo despierta de su sueño.
2 El me preguntó: «¿Qué ves?». Yo le respondí: «Veo un candelabro de oro macizo, con un recipiente en la parte superior: sobre el candelabro hay siete lámparas, y siete mecheros para las lámparas que están arriba de él.
3 A su lado hay dos olivos» uno a la derecha y otro a la izquierda del recipiente».
4 Yo tomé la palabra y dije al ángel que hablaba conmigo: «¿Qué son estas cosas, mi Señor?».
5 El ángel que hablaba conmigo me respondió: «¿No sabes qué son estas cosas?» Yo le dije: «No, mi Señor».
6a El me respondió:
10b «Estas siete lámparas son los ojos del Señor que vigilan toda la tierra».
11 Entonces tomé la palabra y le dije: «¿Qué son esos dos olivos, a la derecha y a la izquierda del candelabro?».
12 Por segunda vez le pregunté: «¿Qué son las dos ramas de olivo, que derraman aceite dorado a través de los dos tubos de oro?».
13 El me respondió: «¿No sabes lo que son esas cosas?». Yo le dije: «No, mi Señor».
14 El me respondió: «Son los dos Ungidos que están de pie junto al Señor de toda la tierra».
6b Esta es la palabra del Señor acerca de Zorobabel: ¡No por el poder ni por la fuerza, sino por mi espíritu...! –dice el Señor de los ejércitos–.
7 ¿Quién eres tú, gran montaña? ¡Ante Zorobabel te convertirás en una llanura! El sacará la piedra maestra a los gritos de: «¡Qué hermosa, qué hermosa es!».
8 La palabra del Señor me llegó en estos términos:
9 Las manos de Zorobabel pusieron los cimientos de esta Casa, y sus manos la terminarán. Así sabrán que me ha enviado a ustedes el Señor de los ejércitos.
10a ¿Quién despreció el día de los modestos comienzos? Que se alegre, al ver la piedra elegida en manos de Zorobabel.
por Makf | 28 Sep, 2025 | Zacarias
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Capítulo 3
1 Luego me hizo ver al Sumo Sacerdote Josué, de pie ante el ángel del Señor, mientras el Adversario estaba a su derecha para acusarlo.
2 El ángel del Señor te reprima, Adversario! ¡Sí, que te reprima el Señor, el que eligió a Jerusalén! ¿No es este acaso un tizón salvado del fuego?».
3 Josué, de pie delante del ángel, estaba vestido con ropa sucia.
4 El ángel tomó la palabra y dijo a los que estaban de pie delante de él: «Quítenle la ropa sucia». Luego dijo a Josué: «Yo te he sacado de encima tu iniquidad y te pondré vestiduras de fiesta».
5 Y añadió: «Coloquen sobre su cabeza un turbante limpio y pónganle vestiduras de fiesta». Ellos le pusieron el turbante limpio sobre la cabeza y las vestiduras de fiesta, mientras el ángel del Señor permanecía allí de pie.
6 Después el ángel del Señor advirtió solemnemente a Josué:
7 «Así habla el Señor de los ejércitos: Si vas por mis caminos y observas mis mandamientos, tú mismo gobernarás mi Casa y cuidarás mis atrios, y yo te daré libre acceso entre los que están aquí.
8 Escucha, Josué, Sumo Sacerdote, tú y tus compañeros que se sientan delante de ti –porque estos hombres son un presagio–: Yo suscitaré a mi servidor «Germen».
9 Sí, esta es la piedra que pongo delante de Josué: sobre esta única piedra hay siete ojos. Yo mismo voy a grabar su inscripción –oráculo del Señor de los ejércitos– y voy a eliminar la iniquidad de este país en un solo día.
10 Aquel día –oráculo del Señor de los ejércitos– ustedes se invitarán unos a otros debajo de la parra y de la higuera.