por Makf | 30 Oct, 2025 | La Eucaristía el Tesoro Más Grande del Mundo
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Nos cuenta en su Autobiografía espiritual su profundo amor a Jesús Eucaristía:
El año 1900, cuando Jesús empezó a llamarme desde el fondo del sagrario en concepto de buen pastor con amorosos silbidos, entró mi alma en nueva fase de vida; me establecí en el sagrario y empecé a vivir de la vida de Jesús sacramentado en concepto de fiel y amante ovejita…
Decíame que el sagrario era el aprisco y Él mi pastor, pero pastor divinamente apasionado y celoso de su rebaño, y yo su ovejita privilegiada y singularmente amada de su divino Corazón.
Desde entonces, mis relaciones con Jesús sacramentado estrecháronse y fueron tan íntimas y continuas que ni de día ni de noche podía separarme de su lado, excepto el tiempo preciso del sueño y el que empleaba en el cumplimiento de mis deberes comunes o particulares, para los cuales era necesario abandonar el santuario…
Vivía con el cuerpo en el convento o en el coro, pero mi alma yacía con Jesús en el fondo del sagrario, empleada toda en contemplar su divina belleza y en amar su infinita bondad, que conocía por experiencia; pues gozaba los efectos de su bondad y ternura divinas.
¡Qué belleza la suya tan divina! ¡Qué bondad, qué ternura, qué afabilidad tan fascinadora!
Deseando corresponder a sus finezas, me ofrecía y me entregaba a Jesús sacramentado en concepto, ora de preciosa flor transplantada al místico vergel del sagrario, ora en concepto de amante paloma y tórtola solitaria para hacerle compañía, consolarle en sus penas y hacer su felicidad en la sagrada Eucaristía.
Entregábame también a su santo amor y servicio en concepto de ángel tutelar, para custodiarle en el sagrario y hacerle la guardia de honor, en unión con los espíritus angélicos que le hacen la corte en todos los sagrarios del mundo cristiano y, especialmente, en nuestra iglesia.
En el sagrario, no solamente gozaba de la presencia del Verbo humanado, sino también de la asistencia y compañía de los espíritus angélicos, que rodean las sagradas hostias.
Vivía en intimidad con ellos y los trataba con una confianza llena de respeto, como a hermanos y confidentes. Cuando entraba en el coro, adoraba a Jesús con viva fe.
Luego, saludaba a los santos ángeles, les agradecía el culto que habían tributado al Señor en mi ausencia y, como recompensa, pedía para ellos muchos grados de gloria accidental…
Luego, identificada con los ángeles o asociada a ellos, me presentaba a Jesús sacramentado, le tributaba mis homenajes de amor y respeto, contemplaba los misterios que me inspiraba y le hacía la guardia de honor72.
En todas las misas o altares, me ofrecía a Dios Padre, en unión con su divino Hijo, para los altísimos fines que este divino Señor se ofrece. Y, no sólo en todas las misas, sino también en todos los sagrarios y tabernáculos, donde yace Jesús sacramentado, reservado o expuesto a la veneración de los fieles, me ofrecía a Dios Padre en unión suya73.
Otra de mis ocupaciones principales era asistir en espíritu a todas las misas que se celebraban en el mundo y acompañar a Jesús en todos los sagrarios y tabernáculos donde yacía sacramentado74.
72 Sorazu Ángeles, Autobiografía espiritual, Ed. Fundación universitaria española, Madrid, 1990, pp.
269-274.
73 ib. p. 429.
74 ib. p. 448.
por Makf | 30 Oct, 2025 | La Eucaristía el Tesoro Más Grande del Mundo
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Fue un enamorado de la Eucaristía. En una ocasión, durante la procesión del Corpus Christi, tuvo una experiencia extraordinaria.
Dice: Mi alma se inundó de fe y de amor a Jesús sacramentado. Las dos horas pasaron como un instante.
Puse a los pies del Señor a la Iglesia de Francia, al mundo entero y a mí mismo. Mis ojos estaban llenos de lágrimas.
Hubiese querido que, en ese momento, todos los corazones estuvieran con el mío y se incendiaran con un gran celo por Jesús.
Y decía frecuentemente: Sin Jesús Eucaristía, perdería yo mi alma.
Era tanto su celo y su amor por la Eucaristía que fundó la Congregación sacerdotal del Santísimo Sacramento y de las Siervas del Santísimo Sacramento.
También fundó la Liga eucarística sacerdotal, en la que los sacerdotes se comprometían a acompañar una hora diaria a Jesús sacramentado.
Además, fundó una archicofradía para fomentar el culto al Santísimo Sacramento.
por Makf | 30 Oct, 2025 | La Eucaristía el Tesoro Más Grande del Mundo
Autor: P. Angel Peña O.A.R
El amor a Jesús la sacaba de quicio. Era como una loca enamorada de Jesús Eucaristía. Sin él, las casas de la Congregación le parecían vacías.
Cuando iba a la iglesia a rezar, debía estar en un lugar que pudiera mirar bien al sagrario; si no le parecía que le faltaba algo, como si se ahogara.
Dice: Ofrecía a mi amado Jesús cada día, muchas veces, enviarle un pensamiento de amor a todos los sagrarios del mundo para que tenga amor y mi corazón por compañía.
¡Ojalá se dividiera todo él a este fin! Ofrecí vivir con mucha pureza y adorarle con más esmero y procurar que le adoren en las casas a fin de que siempre halle una adoratriz que le consuele de tanto olvido y tanta soledad y descuido69.
Era tanta su confianza que en todo acudía a Él en busca de ayuda.
Un día, ya eran las once y no había nada en casa para comer setenta personas que éramos.
Como Dios ha puesto en mi corazón una muy grande fe que el Señor no nos dejaría sin comer, no dije nada a nadie de que no tenía un cuarto.
Eran ya las doce y lloraba yo al pie del altar y di unos golpecitos a la puerta del sagrario: Señor y mi Dios, mira que no tenemos qué comer.
Estando en esto llaman a la puerta y era un religioso, que venía de Filipinas, que deseaba ver la casa. La vio toda muy bien y entró en mi despacho…
Me hizo un elogio de lo bien que le pareció todo y me dijo que quería tener parte en la obra tan grande de la salvación de las almas.
Me dio un papel, creo con dos onzas, 640 reales. Se fue y yo mandé por arroz, huevos, pescado y, a la una, tenía el colegio una comida muy buena y de su gusto…
No sólo esta vez llamé a la puerta del sagrario, sino que, en otra ocasión, tenía yo necesidad de pagar cuentas y no tenía dineros y llamé obligada:
Señor, prueba de que es tuya la obra, mándame dineros. Y llegó una limosna que cubría la necesidad; y esto se ha repetido de mil maneras distintas…
Es muy común en estos apuros, después de haber acudido al Santísimo, hallar en el cajón cantidades que no puse; y una vez hasta 10.000 reales70.
Algunas veces, le escribía las necesidades que tenía en un papel y se lo dejaba debajo de la custodia, cuando había Exposición del Santísimo, o lo metía dentro del sagrario.
Dice: Muchas veces, en la oración, me hizo el Señor comprender cuánto siente la soledad en que está en las iglesias…
Estando en la guardia al Santísimo, con grande pena, al pensar que el Señor se hallaba solo y encerrado en los sagrarios como preso por el amor que nos tiene, me quejaba yo a Él de que se hubiera multiplicado tanto en las iglesias y… me hizo ver el Señor las grandes y especiales gracias que, desde los sagrarios, derrama sobre la tierra y, además, sobre cada individuo, según la disposición de cada uno, que continuamente derrama y como que las despide de Sí, a favor de los que las buscan…
Me hizo comprender de un modo admirable cómo participaba toda la tierra de esta influencia y cómo recibe más el que mejor se dispone a recibirla y cómo participa el que más se aproxima a Él con fe…
Al comulgar, un día vi un niño en la sagrada forma. En otra ocasión, se me presentó el Señor como de tamaño natural y muy claramente71.
Varias veces, he oído distintamente dar unos golpecitos en la puerta del sagrario por dentro. Esos golpecitos eran como si Jesús la llamara y le dijera: Aquí estoy, gracias por venir.
Otras veces, se abría sola la puerta del sagrario para demostrarle su amor a través de una luz maravillosa.
69 G. de Vegas Ignacio, El Santísimo y una loca, Ed. Difusora bíblica, Madrid, 2001, p. 9.
70 ib. pp. 19-20.
71 ib. pp. 42-43.
por Makf | 30 Oct, 2025 | La Eucaristía el Tesoro Más Grande del Mundo
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Gran misionero francés, fundador de las hermanas del Santísimo Sacramento, tenía tanto amor a Jesús Eucaristía que no podía vivir sin pasarse muchas horas adorando a Jesús, a quien llamaba el hermoso sol de la Iglesia.
Ciertamente, Jesús es el sol del mundo y de la Iglesia, que ilumina nuestras almas y las vuelve radiantes de luz, como dice el Salmo:
Contemplad al Señor y quedaréis radiantes (Sal 33, 6).
Disfrutando de las delicias del divino Corazón delante del sagrario, podremos gustar las dulzuras de su amor. Así nos lo dice también el mismo salmo: Gustad y ved qué bueno es el Señor (Sal 33, 9).
El beato Vignes quería ser un sagrario vivo para estar siempre con Jesús Eucaristía. Y celebraba la misa con una devoción admirable.
Decía: ¡Qué incomparable honor tenemos al participar de la santa misa!
Si pusiéramos juntos todos los méritos y todas las virtudes de todos los santos, que existieron y existirán, con todo el amor de los bienaventurados, incluidos los ángeles y la misma Virgen María, todos juntos no podrían dar a Dios tanto honor ni tanta alabanza ni satisfacción como recibe en una sola misa67.
Sobre la comunión decía: Dios nos hace el gran honor de querer permanecer, no digo cerca de nosotros, sino dentro de nosotros…
Por eso, Señor, no quiero salir pronto de la iglesia, cuando te recibo, quiero estar contigo. Tu compañía es demasiado honor para mí.
Tal vez un día lamentaré mil y mil veces el haber perdido el tiempo sagrado de la comunión, pensando en otras cosas.
Por eso, Dios mío, quiero darte gracias después de haberte recibido.
Y como me siento incapaz para ello, quiero pedir la ayuda de todos los santos y ángeles, junto con la de María, la reina de los cielos, para que den gracias en mi nombre68.
El Padre Vignes pedía eucaristizar la vida y centrarla en Jesús Eucaristía.
Fue beatificado por el Papa Juan Pablo II el 3 de octubre de 2004
67 Reglamento de vida I, 21, art II.
68 Libro más hermoso, 1, 79-81.
por Makf | 30 Oct, 2025 | La Eucaristía el Tesoro Más Grande del Mundo
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Tenía tanto amor a Jesús Eucaristía que procuraba estar lo más cerca posible de Él.
Dice:
Delante del Santísimo Sacramento me encontraba tan absorta que jamás sentía cansancio. Hubiera pasado allí los días enteros con sus noches sin comer ni beber.
No podía quedarme en el fondo de la iglesia y por confusión que sintiera en mí misma, no dejaba de acercarme cuanto pudiera al Santísimo Sacramento58.
Mi mayor contento es estar delante del Santísimo Sacramento, donde mi corazón se halla en mi centro.
Le digo desde lo más profundo de mi corazón: Señor mío, amor mío, tomad cuanto soy y cuanto tengo59.
Como todo mi consuelo lo tengo en el Santísimo Sacramento, pasaba en su presencia todo el tiempo libre.
Nuestro Señor me instaba tanto para que fuese a encontrarle allí que, cuando resistía me era muy difícil explicar lo acerbo de mis padecimientos, los cuales se recrudecían, cuando me era forzoso ausentarme de allí obligada por la obediencia que me llamaba a otra parte…
Cuando me despierto me parece estar presente mi Dios y esto me produce una sed tan ardiente de ir pronto ante el Santísimo Sacramento que los momentos que empleo en arreglarme me parecen horas…
Cuando llego, me arrojo a sus pies como una hostia viva que no tiene más deseo que el de inmolarse y sacrificarse para consumirse como un holocausto en las puras llamas de su amor.
En Él encuentro una tan grande plenitud que todo lo demás me es indiferente e inútil60.
Yendo una mañana a comulgar me pareció la sagrada hostia resplandeciente como un sol, cuyo brillo podía soportar y en medio de él vi a Nuestro Señor61.
Al comulgar, siento el corazón abrasado por una llama secreta…
Este fuego me deja como si ya no tuviera poder sobre mi corazón y se extiende algunas veces por todo el pecho hasta el rostro, embriagándome con tal suavidad que no sé donde estoy ni lo que hago.
Esto sucede especialmente cuando comulgo con frecuencia y me causa tan ardiente sed que me parece que nada sería capaz de calmarme fuera de Dios62.
En una oportunidad, la Superiora me hizo perder la sagrada comunión, lo cual era el suplicio más cruel que pudiera sufrir en esta vida; hubiera preferido mil veces que se me hubiese condenado a muerte63.
Las mayores gracias y los favores inexplicables de su bondad los recibía en la santa comunión64.
Y mi ángel lo que más severamente me reprendía eran las faltas de respeto y atención delante del Santísimo sacramento65.
Una vez estando el Santísimo Sacramento expuesto se me presentó Jesucristo mi divino Maestro todo radiante de gloria con sus cinco llagas que brillaban como cinco soles y por todas partes salían llamas de su sagrada humanidad, especialmente de su adorable pecho, el cual parecía un horno.
Abrióse éste y me descubrió su amantísimo y amabilísimo Corazón, que era vivo foco de donde procedían semejantes llamas66.
Santa Margarita María de Alacoque es la mensajera del Corazón de Jesús, que se le presentaba, cuando estaba ante Jesús Eucaristía, con el Corazón ardiendo en llamas como aparece en las imágenes del Sagrado Corazón de Jesús.
58 Autobiografía I.
59 Memoria a la Madre Saumaise.
60 ibidem.
61 Autobiografía IX.
62 Memoria a la Madre Saumaise.
63 Autobiografía VIII.
64 ib. V
65 ib. IV.
66 ib. V..
por Makf | 30 Oct, 2025 | La Eucaristía el Tesoro Más Grande del Mundo
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Es el patrono de los Congresos eucarísticos y de las Asociaciones eucarísticas.
Según las Actas del Proceso de la canonización, que se guardan en los archivos de los padres franciscanos españoles del convento de Santi Quaranta de Roma (Transtevere), dicen testigos presenciales:
En una ocasión, estando en el campo guardando las ovejas, Pascual oraba de rodillas con las manos juntas.
Se oye en ese momento el sonido de la campana y el joven exhala un grito: ¡Mirad! ¡Allá, allá!, indicando el cielo. Sus ojos ven una estrella en el firmamento…
Luego la nube se rasga y Pascual contempla, como si estuviera delante del altar, una hostia puesta sobre un cáliz y rodeada por un coro de ángeles, que la adoran…
El joven, llevado de transportes de alegría, dice: “Jesús, Jesús se encuentra allí57.
Después de muerto, durante la misa de cuerpo presente, abrió dos veces los ojos en el momento de la elevación de la hostia y en la elevación del cáliz.
Este milagro, atestiguado por numerosísimas personas, fue reconocido en el proceso de beatificación y mencionado por el Papa Inocencio XII en la bula Rationi.
Y León XIII hace alusión a él en la bula Providentissimus del 28-XI-1897.
Como si el santo quisiera hablarnos a todos y darnos ejemplo de su amor a Jesús Eucaristía, aun después de su muerte.
Incluso, durante mucho tiempo, en su sepulcro se oían, de vez en cuando, unos golpes, como si dijera a todos: No se olviden, Jesús sigue esperándolos en la Eucaristía.
57 Citado por Beaufays Ignacio, Historia de san Pascual Baylón, Ed. Gratis date, Pamplona, 2001, p. 19.
por Makf | 30 Oct, 2025 | La Eucaristía el Tesoro Más Grande del Mundo
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Desde muy niña, sintió un amor inmenso a Jesús Eucaristía y deseaba recibir la comunión lo antes posible; pero, en aquel tiempo, sólo podían recibir la primera comunión a los doce años.
Sus padres la llevaron a vivir con las religiosas del convento de dominicas de santa María Magdalena de Valdipietra de Bologna (Italia).
Cada vez que las religiosas se acercaban a comulgar, ella sentía unos vivos deseos de recibir a su amigo Jesús.
El 10 de mayo de 1333, fiesta de la Ascensión del Señor, la comunidad estaba oyendo la santa misa.
Cuando la misa terminó, las hermanas se retiraron y ella se quedó sola para seguir orando. Pero, entonces, ocurrió un prodigio, que vio alguna religiosa que entró a la iglesia.
Una hostia blanca y brillante aparecía suspendida encima de la cabeza de Imelda. Inmediatamente, llamaron a un sacerdote que tomó la hostia y la colocó en una patena.
El sacerdote interpretó el suceso como que el Señor quería que Imelda, que tanto lo deseaba, pudiera comulgar y le dio la hostia en comunión.
En ese momento, se sintió tan encendida en amor a su Señor que se quedó en éxtasis, del que nunca más volvió, pues murió ese mismo día. Era el 12 de mayo de 1333 y tenía 11 años.
Muchas personas comenzaron, inmediatamente después de su muerte, a considerarla como una santa y a invocarla.
Su cuerpo incorrupto se conserva en la iglesia de san Segismundo de Bologna.
Fue beatificada por el Papa León XIII en 1826.
En 1922 se fundó una Comunidad religiosa de dominicas de la beata Imelda, que tiene como carisma propagar el amor a la Eucaristía por medio de la adoración perpetua.
El Papa san Pío X la nombró patrona de los niños que hacen su primera comunión.
56 Notas sacadas de los libros de Corredor Antonio, Prodigios eucarísticos, Ed. apostolado mariano,
Sevilla, 1987, p. 45; Lord Bob y Penny, Este es mi Cuerpo, esta es mi Sangre, Ed. Journeys of faith,
1987, p. 87-91.
por Makf | 29 Oct, 2025 | La Eucaristía el Tesoro Más Grande del Mundo
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Son muchísimos los milagros, que Jesús ha hecho para confirmar su presencia real en el sacramento de la Eucaristía.
No quiero repetir los que ya escribí en mis libros Jesús Eucaristía, el amigo que siempre te espera o Milagros vivientes. Pero veamos algunos otros.
- En la localidad de Silla, al Sur de España, en 1907, un desconocido robó de la iglesia las hostias consagradas del sagrario.
Aparecieron a los pocos días enterradas, pero exactamente igual que antes, es decir, incorruptas. Este hecho fue considerado milagroso en 1934.
A comienzos de la guerra civil (1936-1939), por el peligro de que de nuevo fueran profanadas.
Elodia Carbonell, que entonces era una adolescente, llevó las hostias incorruptas milagrosas a su casa y las escondió en el marco de una puerta.
Al finalizar la guerra, ella misma las devolvió a la parroquia.
Ella no tuvo miedo de esconder a Jesús, a pesar de los peligros de que fuera descubierto el hecho por las autoridades comunistas.
Y ella se pasaba mucho tiempo adorando a Jesús, escondido detrás de la puerta. Un ejemplo de valentía y de amor a Jesús para todos nosotros.
- El obispo Roman Danylak, administrador apostólico de la Eparquía de Toronto para los católicos ucranianos, ha testificado que, durante su visita a Corea, celebró la misa el jueves 22 de setiembre de 1995 a las 5 p.m. junto con los sacerdotes Luis Chang y Joseph Meter Finn.
Le dio la comunión bajo las dos especies a Julia Kim, mística coreana mundialmente conocida, y a otras once personas presentes. La sagrada hostia, recibida por la señora Julia Kim, había cambiado en carne y sangre vivientes.
Después de la misa, la señora Kim compartió que había experimentado la carne de Jesús como de espesa consistencia y copioso flujo de sangre.
El sabor de la sangre permaneció en ella durante algún tiempo. Este milagro le ha ocurrido varias veces.
La primera vez le sucedió el 5 de junio de 1988, cuando asistía a misa en el santuario italiano de Lanciano, donde se guarda la carne y sangre del milagro eucarístico, famoso en el mundo.
También le ocurrió el 24 de setiembre de 1994 en su parroquia de Naju, en Corea. Y el 24 de noviembre de ese año en presencia del nuncio apostólico de Corea, Monseñor Giovanni Bulaitis.
Pero el hecho más extraordinario ocurrió la mañana del martes 31 de octubre de 1995 en Roma, en la capilla privada del Papa, quien al darle la comunión, pudo comprobar que se había convertido en carne y sangre. El Papa se arrodilló y besó su mano54.
- En el pueblecito de Moure55, concejo de Barcelos, a 14 kms. de Braga, en Portugal, ocurrió un milagro eucarístico el 18 y 19 de mayo de 1996.
El párroco, Antonio Duarte Miranda, de 69 años, después de celebrar la misa de 7 p.m., hizo la Exposición del Santísimo Sacramento.
En el momento de incensar la custodia, se dio cuenta de que en la hostia consagrada se veía la imagen de Jesús con la cabeza coronada de espinas, las manos cruzadas sobre el pecho y los ojos abiertos, pero hacia abajo, con el rostro triste. Después de la ceremonia, se fue a cenar sin decir nada a nadie.
Cuando estaba terminando de cenar, fue llamado urgentemente por teléfono para decirle que las 200 personas, que había en la iglesia, estaban viendo la imagen de Jesús, que se asemejaba a la imagen del santo Cristo, que se venera en las Azores.
Regresó a la iglesia y con ayuda de un ministro extraordinario de la Eucaristía, hicieron algunas experiencias.
Apagaron gradualmente las luces y, aún estando totalmente apagadas y la iglesia en oscuridad, se seguía viendo la imagen, como si la hostia tuviera luz propia.
También hicieron girar la custodia a la derecha e izquierda a ver si se trataba de algún efecto de la luz y siempre se veía, desde todos los ángulos, la misma imagen de Jesús. Todos los presentes la vieron.
A las 11,30 p.m. se hizo la acostumbrada reserva de la Eucaristía y dejó de verse la imagen en la hostia.
Al día siguiente, que era domingo, se hizo la Exposición del Santísimo sacramento a las 8 a.m. y comenzó a verse de nuevo la imagen hasta la noche, en que, después de la misa, el párroco partió la hostia santa en pedacitos y los dio a comulgar a los feligreses.
En total, serían unas 500 personas las que vieron la imagen de Jesús, incluso el sacerdote Olavo Teixeira Martins, que llegó esa tarde del domingo.
Por todo esto, el consejo parroquial determinó que todos los 18 de mes hubiera una hora de desagravio al Santísimo Sacramento de 10 a 11 de la noche, considerando que la imagen de Jesús estaba triste a causa de tantos pecados del mundo entero.
54 Pueden verse datos sobre la mística Julia Kim en el libro de Piero Vigorelli, Miracoli, Ed. Piemme, 2002, pp. 207-210. También es interesante el libro de Spies, Messaggi della Vergine di Naju, Ed.
Segno. Y pueden verse fotos de Julia Kim con el Papa en www.reinadelcielo.org/naju.htm
55 Puede leerse el libro de Fernando Leite, Prodigio eucarístico, Ed. A.O., Braga, 1996.
por Makf | 29 Oct, 2025 | La Eucaristía el Tesoro Más Grande del Mundo
Autor: P. Angel Peña O.A.R
San Ignacio de Antioquía (†107) decía:
Los herejes se apartan de la Eucaristía, porque no confiesan que la Eucaristía es la carne de nuestro Salvador Jesucristo, la misma que padeció por nuestros pecados, la misma que por su bondad resucitó el Padre43.
La Eucaristía es alimento para vivir siempre en Cristo Jesús44.
San Ireneo de Lyon (†200) afirma:
Así como el pan y el vino, recibida la palabra de Dios se hacen Eucaristía, es decir, cuerpo y sangre de Cristo, así también nuestros cuerpos, alimentados con la Eucaristía, resucitarán a su debido tiempo para gloria de Dios Padre45.
San Cirilo de Jerusalén (315-387) dice:
Lo que parece pan, no es pan; aunque al gusto le parece tal, sino que es el cuerpo de Cristo, y lo que parece vino, no es vino, aún teniendo el gusto, sino la sangre de Cristo46.
San Ambrosio (340-397), luchando contra los arrianos, que negaban la divinidad de Cristo, decía:
Mi alimento es la carne de Dios, mi bebida es la sangre de Dios47.
Tal vez dices: Mi pan es común. Pero este pan es pan antes de las palabras sacramentales; cuando se añade la consagración, el pan se hace carne de Cristo.
¿Y cómo puede ser que el pan sea cuerpo de Cristo?
Esta consagración ¿con cuáles palabras se realiza y de quien son estas expresiones? Del Señor Jesús.
Porque todo lo demás que se dice antes, son palabras del sacerdote.
Pero, cuando llega el momento de efectuar el venerable sacramento, el sacerdote ya no pronuncia sus palabras, sino las de Cristo.
Luego la palabra de Cristo es la que realiza el sacramento48.
San Cirilo de Alejandría (†444), que estuvo presente en el concilio de Éfeso el año 431, donde se definió que María era Theotokos, es decir, Madre de Dios, afirma:
Cuando celebramos en las iglesias el santo, vivificador e incruento sacrificio de la misa, no consideramos que lo que tenemos delante sea el cuerpo de un hombre común como nosotros o que lo sea la sangre preciosa, sino que lo recibimos como lo que se ha convertido en el cuerpo y la sangre propios del Verbo, que a todo da vida49.
San Juan Crisóstomo (†407):
No es un hombre quien hace que las ofrendas se conviertan en cuerpo y sangre de Cristo, sino el mismo Cristo sacrificado por nosotros, el cual está representado por el sacerdote en la misa50.
San Agustín (357-430) dice:
Hácense las ceremonias y recítanse las preces para que el pan y el vino se conviertan en el cuerpo y sangre de Cristo.
Suprimidas las palabras no hay más que pan y vino.
Pronunciadas las palabras, el pan y el vino hácense otra cosa.
Y esta cosa, ¿qué es? El cuerpo y la sangre de Cristo.
Lo repetimos: antes de pronunciar las palabras sólo hay pan y vino, al pronunciar las palabras se convierten en el sacramento51.
¡Oh sacramento de piedad! ¡Oh signo de unidad! ¡Oh vínculo de caridad! Quien quiere vivir, sabe dónde está su vida y sabe de dónde le viene la vida. Acérquese, crea, incorpórese para ser vivificado52.
Este pan que vosotros veis sobre el altar santificado por la Palabra de Dios, es el cuerpo de Cristo.
Lo que contiene el cáliz santificado por la Palabra de Dios, es la sangre de Cristo53.
Y podríamos seguir anotando más textos, pero creemos que son suficientes para demostrar que, desde el principio mismo de la Iglesia, todos creían en la divinidad de Cristo y en su presencia real en el sacramento de la Eucaristía.
Ya en el año 70, en el primer catecismo católico, llamado Didache o doctrina de los doce apóstoles se dice:
Reuníos en el día del Señor, partid el pan (celebrad la misa) y dad gracias, después de haber confesado vuestros pecados, a fin de que vuestro sacrificio sea puro…
Que no se atreva nadie a acercarse a comer o beber la Eucaristía si no ha sido antes bautizado.
43 Carta a los de Esmirna 7, 1.
44 Carta a los efesios, 20, 2.
45 Contra los herejes V, 2, 3.
46 Cateq 4, 9; PG: 33, 1104.
47 De sacramentis IV, 5, 24.
48 Sobre los oficios de los ministros IV, 4, 14.
49 Explanatio 12 capitulorum Anathem. 11.
50 De proditione Iudae I, 6.
51 Sermón 6, 3; MA I, 30-31.
52 In Io. Ev. Tr. 26, 13.
53 Sermón 227; MA I, 462.
por Makf | 29 Oct, 2025 | La Eucaristía el Tesoro Más Grande del Mundo
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Una de las cosas más maravillosas de la Eucaristía es que, están también millones de ángeles y santos, adorando a Jesús, como a su Dios y Señor.
Por supuesto, nosotros no podemos verlos con nuestros ojos corporales, pero debemos verlos, con los ojos del alma, con los ojos de la fe.
Los ángeles están adorando a Jesús y, durante la misa, se hacen presentes de una manera especial.
En el momento del Gloria, cantan como en Navidad: Gloria a Dios en cielo…
En el momento del ofertorio, los ángeles custodios de los presentes presentan sus ofrendas e intenciones a Jesús.
Cuando las personas no tienen nada que presentar ni que pedir, porque están en la misa por compromiso social o sin devoción, sus ángeles custodios están tristes de no tener nada que ofrecer.
En el momento del Santo, todos los ángeles presentes se unen al canto de los serafines en el cielo y cantan a su Dios.
En el momento de la consagración, millones de ángeles del universo vienen hasta el altar para adorar a Jesús.
Y, en el momento de la comunión, los ángeles custodios acompañan alegres a quienes van a comulgar, pero qué tristes estarán los ángeles de quienes comulgan en pecado o sin devoción o de quienes no comulgan y así se pierden infinidad de bendiciones, que Dios tenía para ellos.
Los ángeles custodios de las personas se alegran mucho, cuando uno va a la iglesia a visitar a Jesús y, mucho más, si va a asistir a la misa con fervor y devoción.
Los ángeles y el sagrario están íntimamente unidos, porque no dejan solo a su Dios, de quien reciben tanto amor y felicidad.
Los ángeles lo adoran por nosotros, aunque Jesús esté solo, durante las horas de la noche o a lo largo del día.
Los ángeles custodios de los sacerdotes ofrecen a Jesús la ofrenda de su vida durante la misa, pues la misa es la misa de Jesús y consiste fundamentalmente en el ofrecimiento que Jesús hace de sí mismo al Padre por la salvación del mundo.
Y en este ofrecimiento quiere que se le unan los sacerdotes y los fieles presentes.
En la liturgia (misa) no sólo estamos reunidos unos con otros, sino que hay alguien más. Nos encontramos asociados a los ángeles, mirando la faz de Dios.
Con nuestras voces nos unimos a sus coros y las suyas se juntan con nosotros.
De aquí viene la grandeza de la Liturgia; porque en ella elevamos nuestros ojos hacia los ángeles y, con ellos, nos ponemos ante la faz del Creador.
Si comprendemos a fondo lo que esto significa, la liturgia será para nosotros una fuente de alegría que jamás podrá ser comparada con todas esas fiestas que nosotros hemos inventado y en las cuales no se hermanan los cielos y la tierra.
Y, al tener la certeza de que estamos ante los ángeles de Dios y que ellos mismos están entre nosotros, brotará con nuestro gozo el espíritu de adoración hacia la inmensa Presencia que nos envuelve41.
En resumen, los ángeles acompañan a Jesús Eucaristía y nos invitan continuamente a acercarnos a Jesús y hacerle compañía.
¡Dichoso quien escucha su voz y va cada día a adorarlo y a hacerle compañía y, sobre todo, asiste a la misa!
Dice san Juan Crisóstomo que, en la misa los ángeles asisten al sacerdote, entonan cantos y llenan el recinto alrededor del altar, para honrar a Dios que ahí está presente42.
Personalmente, tengo la costumbre de invitar a todos los ángeles del universo y, especialmente, de mis familiares y amigos a unirse a mí en la celebración de la misa.
¡Es muy hermoso celebrar la misa, rodeado de millones de ángeles!
41 Ratzinger Joseph, De la mano de Cristo, Ed. Eunsa, Pamplona, 1998, p. 72.
42 San Juan Crisóstomo, Diálogo sobre el sacerdocio VI, 4; PG: 48, 681