Mito 19: La misa fue desarrollada gradualmente como sacrificio; el asistir a la misa se hizo obligatoria

Autor: Catholic.net  

«Cuantas veces se renueva sobre el altar el sacrificio de la cruz, en que nuestra Pascua, Cristo, ha sido inmolado (1Cor 5,7), se efectúa la obra de nuestra redención».

Mito 19 : La misa fue desarrollada gradualmente como sacrificio; el asistir a la misa se hizo obligatoria.

La Biblia enseña que el sacrificio de Cristo fue ofrecido una sola vez para siempre para nunca ser repetido, sino solamente ser conmemorado en la Santa Cena. (Heb.7:27; 9:26-28; 10:10-14)

Refutación:

En este enunciado hay una afirmación que deja muy perplejo al que la lee: ¿la Biblia enseña que el sacrificio fue ofrecido para ser conmemorado en la santa cena? En las citas que se colocan de la carta a los Hebreos no se dice eso, por un lado. Por otro lado, sus afirmaciones se dirigen contra ellos mismos: si se trata de un único sacrificio y si ¿cómo es que Cristo hace presente su sacrificio en la cena de Pascua su pasión por las referencias al cuerpo partiro y la sangre derramada?

¿Cómo se puede hablar de conmemoración de las palabras de Cristo en la santa cena si no se puede conmemorar el sacrificio precisamente teniendo como base los textos de la Escritura que ellos citan? Si Cristo se ofreció a sí mismo una vez para siempre, ¿qué necesidad hay de conmemorarlo? Sólo cabe una respuesta plausible: la negación de la Misa como sacrificio no es bíblica; es una tradición protestante más. Esto es seguir tradiciones de hombres.

Ahora veamos lo que dicen las diversas citas que el mito recoge para constatar que no prueban ni confirman lo que el mito enuncia.

Hebreos 7,27
Que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.

Hebreos 9,26-28
De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado. Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.

Hebreos 10,10-14
En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.

En segundo lugar, conviene recordar que la Iglesia no dice que el sacrificio de Cristo ha de ser repetido; más bien ella obedece el mandato de Cristo de hacer eso en memoria suya por medio de sus sacerdotes. Se trata de un único sacrificio, que no es repetición, sino que se hace presente en cada celebración eucarística, celebrada válidamente por los ministros de la Iglesia que han recibido la imposición de las manos conforme a la sucesión apostólica.

Entre las palabras que Cristo pronunció durante la fiesta de Pascua a parece el término "anámnesis" (Lc 22,19; 1Cor 11,24-25) y que se remonta al zikkaron hebreo; zikkaron proviene de la raíz de zkr y que en griego corresponde a la raíz minnesko o mimnemi, y que en la Escritura no indica un mero recuerdo sino la presencia del mismo Dios -el hoy de Dios se hace presente- con las mismas gracias y beneficios con que se hizo presente la noche del Éxodo.

El memorial es un hacer presente las hazañas realizadas en el pasado por parte de Dios, fiel a sí mismo, y a su designio salvífico. El memorial por excelencia era la Pascua. Por la consumación de los alimentos pascuales los judíos podían revivir los acontecimientos salvíficos de la salida de Egipto. Se hacían así contemporáneos de sus padres. Se daba una especie de fusión de dos tiempos de la historia, el presente y la salida de Egipto en la comida pascual (cf Ex 12,14;13,3-10; Dt 13,3). Cristo en la institución de la Eucaristía emplea el término "memorial" cuando da la orden: touto poieite eis ten emen anámnesin: "Haced esto en conmemoración mía".

Ya que la Misa es memorial del sacrificio en la cruz, cabría hacer algunas preguntas. ¿Cómo es que Juan presenta a Cristo crucificado como el cordero pascual: a la frase "no quebrantarán ninguno de sus huesos" (Jn 19,35; cf Éxodo 12,46) se han de sumar otros detalles relevantes como la alusión a la "rama de hisopo" (Jn 19,29; cf Éxodo 12,22); y a la condena de que Cristo Cristo es objeto por parte de Pilato en el momento en que los corderos eran sacrificados en el templo (Jn 29,14-15). ¿Cómo es que en el Apocalipsis donde se presenta la liturgia celeste, Él aparezca como cordero de pie como degollado? ¿Por qué, si la Misa fue desarrollada gradualmente como sacrificio, encontramos estos indicios sobre el sacrificio en la Escritura misma y en el Apocalipsis en contextos litúrgicos (Ap 5,1-14)?

En cuanto a las citas de los padres, me limito a preguntar por qué Justino en el Diálogo con Trifón (117,2; PG 478) habla de los sacrificios que realizan los cristianos en conmemoración de la pasión que por ellos sufrió el Hijo de Dios. ¿Cómo es que Orígenes ante el carácter de memorial que tenían los panes de la proposición coloca el pan eucarístico, cuya eficacia propiciatoria no tiene parangón: "Y si miras aquella conmemoraciónd e la cual dice el Señor ´haced esto en memoria mía´ encontrarás que es la única conmemoración que hace que Dios sea propicio a los hombres?" (Hom 13,3; PG 12, 547).

¿Cómo es que Cipriano en su carta a Cecilio habla de la Eucaristía como sacramento de la pasión de Cristo: "El sacrificio que Cristo ofreció al Padre mandó que se hiciese en su conemoración, de suerte que el sacerdote hace las veces de Cristo, imitando lo que Cristo hizo y ofreciendo así un sacrificio verdadero y pleno para Dios en la Iglesia. Y dado que hacemos mención de todos los sacrificios de su pasión, pues la pasión es el sacrificio del Señor que ofrecemos, no debemos hacer otra cosa diversa de lo que Él realizó" (Carta 63,14.17; PL 4,383.387)?

En cuanto a esta afirmación: "el asistir a la misa se hizo obligatorio en el siglo once", me limito a preguntar, ¿cuándo se hizo obligatorio el asistir a la "santa cena" protestante concebida gradualmente como no sacrificio de Cristo en la cruz, ya que no está en la Biblia? ¿Cómo es que la santa cena tiene lugar el domingo, si quien estipuló el domingo como día de descanso fue Constantino?

¿Se ha de pensar que los protestantes evangélicos se resienten del influjo de Constantino? Curioso, ¿no?

Mito 18: El ayuno los Viernes y durante la cuaresma fue impuesto en el año 998 A.D.

Autor: Catholic.net  

Ayuno cristiano es la privación voluntaria, evangélica y solidaria, del consumo de bienes materiales, a imitación del Maestro, por vivencia anticipada del Reino de Dios.

Mito 18: El ayuno los Viernes y durante la cuaresma fue impuesto en el año 998 A.D. Fue impuesto por Papas que estaban interesados en el comercio de la pesca.

La practica de obtener permiso para comer carne, algunas autoridades dicen, comenzó en el año 7OO A.D. Esto está contra la clara enseñanza en la Biblia. (Mat.15:10 1Cor. 10:25; 1Tim. 4:1-3)

Refutación:

Veamos ahora la enseñanza de la Iglesia católica que está en consonancia con la auténtica tradición apostólica como es la Didaché.

El ayuno ya se encontraba prescrito en la Didaché o enseñanza de los 12 apóstoles. Sabido es que en ella se nos ha transmitido uno de los primerísimos textos de la literatura patrística. La fama de que gozó en la antigüedad se refleja en las alusiones presentes en otras obras de diversos autores (Pastor de Hermas, Clemente de Alejandría, Orígenes, Eusebio, Atanasio…). Entre otras cosas, la Didaché consiste en una colección de instrucciones y de prácticas de la Iglesia primitiva. En los capp 6-9 aparecen instrucciones litúrgicas sobre el bautismo, ayuno y oraciones. Ete texto encierra un incalculable valor histórico por las cuestiones que trata y por el tiempo en que se sitúa.

Esto es lo que enseña el Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica

1430 Como ya en los profetas, la llamada de Jesús a la conversión y a la penitencia no mira, en primer lugar, a las obras exteriores "el saco y la ceniza", los ayunos y las mortificaciones, sino a la conversión del corazón, la penitencia interior. Sin ella, las obras de penitencia permanecen estériles y engañosas; por el contrario, la conversión interior impulsa a la expresión de esta actitud por medio de signos visibles, gestos y obras de penitencia (cf Jl 2,12-13; Is 1,16-17; Mt 6,1-6. 16-18).

1438 Los tiempos y los días de penitencia a lo largo del año litúrgico (el tiempo de Cuaresma, cada viernes en memoria de la muerte del Señor) son momentos fuertes de la práctica penitencial de la Iglesia (cf SC 109-110; CIC can. 1249-1253; CCEO 880-883). Estos tiempos son particularmente apropiados para los ejercicios espirituales, las liturgias penitenciales, las peregrinaciones como signo de penitencia, las privaciones voluntarias como el ayuno y la limosna, la comunicación cristiana de bienes (obras caritativas y misioneras).

1969 La Ley nueva practica los actos de la religión: la limosna, la oración y el ayuno, ordenándolos al "Padre que ve en lo secreto" por oposición al deseo "de ser visto por los hombres" (cf Mt 6,1-6. 16-18). Su oración es el Padre Nuestro (Mt 6,9-13).

2043 El cuarto mandamiento (abstenerse de comer carne y ayunar en los días establecidos por la Iglesia) asegura los tiempos de ascesis y de penitencia que nos preparan para las fiestas litúrgicas y para adquirir el dominio sobre nuestros instintos, y la libertad del corazón (cf CIC can. 1249-51; CCEO can. 882).
El derecho canónico dice esto en los números 1251-1252
1251: Todos los viernes, a no ser que coincidan con una solemnidad, debe guardarse la abstinencia de carne, o de otro alimento que haya determinado la Conferencia Episcopal; ayuno y abstinencia se guardarán el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.

1252: La ley de la abstinencia obliga a los que han cumplido catorce años; la del ayuno, a todos los mayores de edad, hasta que hayan cumplido cincuenta y nueve años. Cuiden sin embargo los pastores de almas y los padres de que también se formen en un auténtico espíritu de penitencia quienes, por no haber alcanzado la edad, no están obligados al ayuno o a la abstinencia.

En cuanto a que esta práctica "fue impuesta por Papas que estaban interesados en el comercio de la pesca", la verdad es que no he encontrado nada que lo avale en los diversos libros de historia de la Iglesia que he consultado. Gregorio V fue Papa del 996 al 999. No era italiano, sino originario de lo que hoy es la Carincia austríaca. Se mencionan ciertos hechos para el año 998 como la existencia de un antipapa, Juan XVI, a causa de una sedición organizada por Crescencio II Nomentano que logró echar de Roma a Gregorio V. Fue un acto de mucha ingratitud por parte de Crescencio, ya que Gregorio había intercedido por él ante el emperador que lo había castigado con el destierro. Crescencio se nombró entonces patricio y cónsul de los romanos.

El Papa se refugió en Espoleto gracias a la hospitalidad que le ofreció Corrado de Espoleto; el año 997 se dirigió a la Lombardía. Tuvo un sínodo en Pavía en que se excomulgaba a Crescencio. Pero éste no hizo caso sino que promovió la elección del calabrés de origen griego Juan Filagato como antipapa, antiguo arzobispo de Plasencia. El emperador decapitó a Crescencio y mandó a Filagato a la cárcel. Para el año 998 Gregorio pudo volver a Roma. Esto ocurrió entre febrero y abril. El Papa confirió a Gerberto el palio episcopal de Rávena para finales de abril.
En el mes de junio Papa y emperador llevaron a cabo una acción militar contra Cervéteri, ocupada por un pariente de Crescencio, Benedicto II.
Pero eso del ayuno por intereses pesqueros de los papas, nada de nada.

En cuanto a la afirmación de que "la práctica de obtener permiso para comer carne, algunas autoridades dicen, comenzó en el año 7OO A.D", quisiera saber qué autoridades son las que lo refieren. El año 700 era Papa Sergio I. Fue un pontífice muy eficaz y enérgico, que de varias maneras supo afirmar la autoridad papal en occidente. El obispo de Rávena dispuso acudir a Roma para recibir la consagración. Sergio dedicó buena parte de sus energías a la Iglesia inglesa: el 689 bautizo a Caedwalla, joven rey de los sajones occidentales; el 693 ofreció el palio a Bertwaldo de Cantórbery; el 700 ordenó que Wilfrido fuera restablecido en la sede de York. El año 693 autorizó la misión en la Frigia (Holanda) de Willibrordo y el 695 le entregó el palio.
El año 700 readmitió Aquilea a la comunión, ya que se había separado de Roma desde el 553 a raíz de la condena de los tres capítulos.

Sergio fue muy resuelto en su autoridad al oponerse a Justiniano II que deseaba que aceptase el concilio Trulano II. Este emperador había reunido para el año 692 una asamblea de obipos para completar los trabajos de los concilios V y VI (de ahí el nombre de "Quinisexto"), pero no había invitado al occidente. Estos concilios, de inspiración oriental, ignoraban los cánones de la ley occidental: eliminaban el celibato eclesiástico, el ayuno el sábado de cuaresma, y querían promover el canon 28 de Calcedonia, rechazado por el Papa, que definía a Constantinopla segunda sede patriarcal después de Roma. Los apocrisarios fueron obligados a firmar las actas del concilio, pero Sergio se negó tanto de firmar como de permitir que los cánones se leyeran aun públicamente.

Justiniano se mostró indignado y quiso recurrir a la violencia: hizo deportar a Constantinopla a los consejeros principales del Papa; envió una delegación para obligar a Sergio a firmar, para que en caso de que aún se negara, lo condujeran prisionero a la capital imperial.

Pero las tropas imperiales defendieron al Papa no sólo desde Rávena, sino de toda Italia. Forzaron el lugar donde la expedición de Justiniano se había refugiado, y la persigueron, de suerte que Zacarías, que era el protospatario de dicha expedición, se escondió bajo el lecho del Papa. Sergio intercedió para que no dieran muerte a Zacarías. Todo esto constituyó una verdadera lección para Justiniano, de la que no se pudo vengar.

Fue destronado el 695 y luego exiliado. Sergio restauró y embelleció muchas iglesias de Roma, como san Pedro, san Pablo, Santa Susana. Fue él quien introdujo el canto del "agnus Dei" en la Misa. Fomentó procesiones en cuatro fiestas marianas: anunciación, dormición, natividad y purificación.

Mito 17: Canonización de santos muertos, fue hecho primero por el Papa Juan XV en 995 A.D.

Autor: Catholic.net  

Los santos y las santas han sido siempre fuente y origen de renovación en las circunstancias más difíciles de la historia de la Iglesia.

Mito 17. Canonización de santos muertos, fue hecho primero por el Papa Juan XV en 995 A.D. Todo creyente y seguidor de Cristo es llamado santo en la Biblia. (Rom. 1:7; I Cor. 1).

Refutación:

Ante todo una pregunta: cuando un protestante se considera salvado, ¿al mismo tiempo se considera santo? Quien así piensa o dice ¿lo considera infalible? ¿Por qué motivo?

Segundo, a juzgar por el modo de este enunciado, la Iglesia no puede proclamar santos. ¿Por qué motivo sí pueden los hombres ser llamados santos y la Iglesia católica no puede proclamarlos? Es como decir, reconocemos el don de profecía en los hombres pero la Iglesia no tiene derecho a ejercer su carácter profético.

Una vez más es lamentable constatar que se intenta simplemente llevar la contraria a lo que enseña la Iglesia católica por el hecho de que lo hace. Más aún, si el sucesor de Pedro, goza del poder de "atar y desatar" que le ha conferido Cristo, ¿por qué motivo los hombres se lo pretenden quitar?

Ahora vamos a la historia… Juan XV fue Papa del 985 al 996. Y en el sínodo del 31 de enero del 993 en Letrán, canonizó solemnemente al obispo Ulrico de Augusta: fue la primera canonizción oficial que celebrara un Papa.

Aquí viene muy a cuento el No. 828 del Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica 828 Al canonizar a ciertos fieles, es decir, al proclamar solemnemente que esos fieles han practicado heroicamente las virtudes y han vivido en la fidelidad a la gracia de Dios, la Iglesia reconoce el poder del Espíritu de santidad, que está en ella, y sostiene la esperanza de los fieles proponiendo a los santos como modelos e intercesores (cf LG 40; 48-51).

"Los santos y las santas han sido siempre fuente y origen de renovación en las circunstancias más difíciles de la historia de la Iglesia" (CL 16, 3). En efecto, "la santidad de la Iglesia es el secreto manantial y la medida infalible de su laboriosidad apostólica y de su ímpetu misionero" (CL 17, 3).

"Santo" en la Biblia se dice de diversas maneras.
En hebreo se emplea la raíz de qdsh. Sorprende que tal raíz indique lo apartado, lo sagrado; indica asimismo tanto apartamiento como sacralidad.

Se hace referencia con ello a la actividad divina, como su majestad. Se habla de su "santo brazo" (Sl 98,1). También indica inviolabilidad. El nombre de Dios es santo (Lv 20,3), separado de toda contaminación.

Se habla de su espíritu que es santo (Sl 51,11).
Se habla de lugares reservados como sagrados por la presencia de Dios: el cielo (Sl 11,4), la tierra (Ex 3,5), el tabernáculo y sus atrios (Ex 40,9), el templo (Sl 11,4). Jerusalén y sus colinas son santos, el monte de Sión (Sl 2,6). La tierra de Israel es santa (Zc 2,12); los sacrificios (Ex 30,10), las ofrendas (Ex 28,38)… las primicias, cualquier cosa consagrada, el voto del nazareato (Nm 6,5)… Es santo el óleo para ungir al sacerdote (Nm 35,25), para consagrar el tabernáculo (Ex 40,9), el incienso (Ex 30,35), las vestiduras (Ex 29,29)…

En la lengua griega "santo" se dice hagios y hosios. Hay otros términos que les acompañan, como hieros, sagrado…
90 de los 230 casos en que aparece la palabra "santo" figura combinado con penuma; así se habla de Penuma hagiosynes (Rm 1,4).

Hagios se pone a menudo en relación con las cosas, lugares y personas del culto: las Escrituras (Rm 1,2); la ley (Rm 7,12; cf 2Pe 2,21), la ciudad es santa (Mt 4,5.27.53; Ap 11,2). Con referencia al templo se emplea la expresión "topos hagios" (Mt 24,15; He 6,13.21.28). 2Pe 1,18 hace referencia al monte de santo de la transfiguración. Se habla de "santos profetas" (Lc 1,70; He 3,21; 2Pe 3,2).

Los apóstoles son santos (Ef 3,5). El santuario terreno del primer pacto (Heb 9,1-3), se habla del santuario del templo (Heb 9,12.25).

Relacionado con Dios, el término figura en la oración sacerdotal de Jesús (Jn 17,11). Su nombre es santo (1Pe 1,15-16). Dios es tres veces santo (Ap 4,8, cf Is 6,3). De modo análogo se habla del mundo de Dios, de los ángeles (Mc 8,38; Lc 9,26; He 10,22; Ap 14,10). De Cristo se dice que es el santo de Dios (Mc 1,24; Hechos 3,14. Mc 6,20 dice que Herodes temía a Juan Bautista, ya que era "andra dikaion kai hagion" (varón justo y santo).

Se habla de los dones salvíficos de Dios (2Tim 1,9), la santa alianza (Lc 1,72). Los sacrificios de animales son santos (Rm 12,1).

Quisiera que los evangélicos nos contestaran si el término hagioi (los santos) hace referencia a todo creyente y seguidor de Cristo, ¿todo el que cree en Cristo es "santo" aunque no esté bautizado? Uno que se dice ser no cristiano pero que crea en Cristo, ¿es santo?

Véanse las citas siguientes: Rm 8,27; Ef 6,18. Pablo lo emplea especialmente con referencia a la comunidad primitiva de Jerusalén (Rm 15,25.16.31; 1Cor 16,1). Forman un pueblo santo (2Pe 2,9); sus cuerpos constituyen un templo snato de Dios (1Cor 3,17; cf Ef 2,21). Esta santidad se manifiesta en una conducta pura y sin tacha (Ef 1,4; 5,27; Col 1,22). La santidad de vida cristiana sigue a la santidad de Dios (1Pe 1,16, cf Lev 19,2), etc…

Mito 16: El bautismo de campanas fue instituido por el Papa Juan XIV, en el año 965 A.D.

Autor: Catholic.net  

El bautismo afecta a toda la persona con un cambio importante debido a la acción de Dios. Estos cambios no se perciben materialmente, pero sí suceden.

Mito 16. El bautismo de campanas fue instituido por el Papa Juan XIV, en el año 965 A.D.

Refutación I

Que yo sepa se conoce el así llamado "bautismo de sangre", que consiste en el martirio sufrido alguien que tiene intenciones de recibir el bautismo; el "bautismo de deseo" conlleva por la fe el deseo de recibirlo, pero a causa de ciertas circunstancias independientes del sujeto, éste se encuentra impedido.

Pero ¿bautismo de campanas? Veamos qué nos dicen los manuales de historia sobre el Papa Juan XIV del año 965 d.C. La verdad es que hay que comenzar haciéndose una corrección: no se trata de Juan XIV, sino de Juan XIII (965- 972). Fue obispo de Narni en la Umbria y luego elegido Papa para el 965. En noviembre de ese año fue puesto en prisión en el castillo de san Ángel, y exiliado a la Campania a causa de una sedición de la urbe, pero volvió el año 966 con la ayuda de Otón el Grande. El resto del pontificado se desarrolló pacíficamente.

En la Navidad del 967 coronó a Otón II en san Pedro según el modelo carolingio.

El Papa Juan XIII elevó Magdeburgo a la calidad de arzobispado ya que era punto de referencia constante para la conversión de los eslavos, y confirió el palio a Adalberto de Weissenburg; digna de mención fue asimismo la visita del arzobispo de York, Oswaldo (+ 992): además de recibir el palio, acordó con el santo Padre la reorganización de la vida monástica inglesa. Asimismo, Juan XIII elevó Vich (Cataluña) a sede arzobispal para el 971.

El año 972 Juan XIII bedijo las nupcias entre Otón II y la princesa bizantina Teófanes, lo que simbolizaba la paz entre los dos imperios. Juan Tzimisces aceptó el casamiento.

En el pontificado de Juan XIII resaltan los primeros pasos hacia la reforma de la Iglesia, sobre todo con el concilio de Rávena del 967; favoreció a los cluniacenses. Resolvió con éxito ciertos problemillas de algunas diócesis y monasterios de Alemania e Inglaterra.


Nota: Ulteriormente el interlocutor protestante incluyó esta postilla:

Perdón, El bautismo de campanas fue instituido por el Papa Juan XIII (y no XiV), en el año 965 A.D…De aquí se motiva el vulgar error de llamar bautizo la Bendición de las Campanas. Lavanlas con agua bendita, las imponen nombres, se nombran Padrinos, y como estas ceremonias tienen alguna similitud con las de el bautismo, llaman bautizar, lo que puramente es bendecir. Es uno de los tres óleos santos. Compuesto de aceite de olivo al que se añaden pequeñas cantidades de bálsamo, es necesario en el sacramento de la confirmación y del bautismo, o para consagrar iglesias y bendecir campanas.

Bautismo de Campanas

Este nombre ha sido dado a la bendición de campanas, al menos en Francia, desde el siglo once. Se deriva del lavado de la campana con agua bendita que lleva a cabo el obispo, antes de ungirla con el óleo de enfermos sin incluir crisma e incluyéndolo. Se coloca un incensario humeante bajo ella. El obispo ora para que estos sacramentales de la Iglesia puedan, al sonar de la campana, lanzar a los demonios al vuelo, proteger de las tormentas y llamar a los fieles a la oración.

Refutación II

El problema para el protestantismo es la licitud de la bendición impartida por un ministro ordenado de la Iglesia, sólo que el protestantismo es muy posterior al catolicismo.

De ser así, el epígrafe ya está contestado cuando se abordó el tema del agua bendita.
Parece que el protestantismo reduce su doctrina a negar lo que enseña la Iglesia católica.

Por otro lado, se aprecian varias contradicciones en estos escritos: primero se dijo que el Papa Juan XIV instituyó el bautismo de campanas el 965. Después se rectificó que esa fecha corresponde al Papa Juan XIII y ahora se dice que la bendición de campanas se dio en Francia a partir del S. XI. Perdón, pero ¿puede caber más incongruencia en esta exposición? No dejo de salir de mi asombro.

Ahora bien quisiera aclarar que no me consta que el aceite sea necesario para bendecir campanas. En cuanto a las iglesias, se esparce óleo sobre los altares para dedicarlos para el servicio litúrgico, pero nadie dice que esto sea un sacramento.

De hecho, el ungir el tabernáculo con aceite sí está en la Biblia: "Y Moisés tomó el aceite de la unción y ungió el tabernáculo y todo lo que en él había, y los consagró. Con el aceite roció el altar siete veces y ungió el altar y todos sus utensilios, y la pila y su base, para consagrarlos Y derramó del aceite de la unción sobre la cabeza de Aarón y lo ungió, para consagrarlo (Lev 8,10-11).

Finalmente, quisiera decir que no me consta que en la bendición de objetos (campanas u otros enseres) se designen o nombren padrinos. Si ha habido tales casos, ciertamente no es lo que la Iglesia enseña sobre los padrinos. Cito 2 números del Derecho Canónico, que hablan del padrino del Bautismo y de la confirmación. "Antes que nadie, los padres están obligados a formar a sus hijos".

Mito 15: La veneración del Santo José comenzó en 890 A.D.

Autor: Catholic.net  

Jesús es el único salvador del mundo, sin embargo Dios invita a María y a José a participar muy cerca de este misterio.

Mito 15. La veneración del Santo José comenzó en 890 A.D.

Refutación y Argumentos Católicos

Quisiera saber cuáles son las fuentes de esta afirmación.

Era Papa en esas fechas Esteban V (885-891). Los escritos que he consultado no hablan de que durante su pontificado se diera inicio a la devoción a san José.

Más bien se han de tomar en cuenta los datos del NT para la devoción a san José en concreto, los diversos pasajes sobre el nacimiento e infancia de Cristo según Mt (1,16-24; 2,13-19), Lc (1,27; 2,4-16; 2,23; 4,22) y Jn (1,45; 6,42).

El culto a san José se remonta, según pude investigar, sobre todo a san Jerónimo (ante ciertos idilios apócrifos o heréticos): "Tú dices que María no permaneció virgen; yo por el contrario apostillo, además, que el mismo José fue virgen por María, para que de un desposorio virginal, naciese un hijo virgen… Como fue más custodio que marido de María, se concluye que permaneció virgen con María el que mereció ser llamado ´padre del Señor´" (De perp. Virg PL 23,213). A la enseñanza de san Jerónimo se suma la de san Agustín, que muestra la armonía entre la pefección del matrimonio y la decisión de virignidad de los dos esposos (De Nupt. et Cconcup. PL 44,421).

Estas enseñanzas serán importantes para la reflexión teológica posterior sobre todo en las personas de Santo Tomás, Gersón, Suárez, Silvio, Estío, san Francisco de Sales, Isidoro de Isolano, Cornelio a Lápide, Bossuet, Cartagena, Gotti, Silveyra, Maldonado, Sinibaldi, etc.

Pongo aquí la exhortación apostólica "Redemptoris custos" de Juan Pablo II. Contiene reflexiones de interés sobre la devoción a san José.
El enlace es: http://www.vidahumana.org/vidafam/iglesia/sanjose-papa.html

Redemptoris Custos
Documento de Juan Pablo II sobre San José

El 15 de agosto de 1889, el Papa León XIII escribió una encíclica, "Quamquam Pluries", presentando a San José como modelo de la vida familiar y de la vida de trabajo, y patrono de la Iglesia universal. En tiempos de crisis social y decaimiento religioso, el Papa pidió a los fieles que invocaran a San José juntamente con la Virgen María. Dejó una oración al Santo que aun cien años después se sigue rezando después del rosario en muchos lugares.

Para conmemorar el centenario de esta encíclica, el Papa Juan Pablo II ha promulgado una nueva exhortación apostólica sobre San José. Su título es Redemptoris Custos (el Custodio del Redentor) y lleva la fecha precisa del 15 de agosto de 1989. Junto con su primera encíclica en 1979, Redentor Omitís (el Redentor del hombre), y la de 1987, Redemptoris Mater (la Madre del Redentor), este documento nos da una enseñanza autoritativa sobre los tres miembros de la Sagrada Familia y sus papeles en el misterio de la redención. Naturalmente Jesús es el único Salvador del mundo, pero Dios invita a María y a José a participar muy de cerca en este misterio. Veamos algo sobre los seis capítulos de la exhortación.

I. El marco evangélico

Durante el tiempo en que María y José están desposados y todavía no han empezado a convivir como esposos, llega el anuncio de la encarnaci6n virginal de Jesús. Mientras el Evangelio de Lucas nos relata la anunciaci6n a la Virgen María, el primer capítulo de Mateo nos presenta de forma parecida el anuncio a San José.

El mensajero se dirige a José como el "esposo de María", confiándo1e la tarea de imponer el nombre de "Jesús" al niño y de actuar como su padre terreno. Al despertar del sueño, José hizo lo que el ángel le mandó, tomando consigo a su mujer. En esto demuestra una disponibilidad de vo1untad semejante a la de María.

II. El depositario del misterio de Dios

Las palabras de Isabel a María : "Feliz la que ha creído" se pueden aplicar en cierto sentido también a José. Lo que hizo en responder afirmativamente a la Palabra de Dios, le uni6 en modo particularísimo a la fe de María. José es el primero en participar de la fe de la madre de Dios y también en sostener a su esposa en esa fe. Junto con ella el es el primer depositario del misterio escondido desde los siglos en Dios. Por eso el Papa Juan XXIII estableci6 que en la primera oraci6n eucarística de la Misa, memorial perpetuo de la redenci6n, se incluyera su nombre junto al de María, y antes del de los apósto1es, papas y mártires.

Mientras afirman claramente la virginidad del matrimonio de José y María, no por eso dudan en llamarlos esposos. Aunque único, este matrimonio es completamente auténtico, y de este hecho resulta que José es verdaderamente padre de Jesús, como lo llama el Evangelio y la misma virgen María. Jesús no nace de la semilla de José, y sin embargo su genealogía se anuncia por la línea de José, el esposo de María. José ejerce su autoridad paterna desde el principio dándole el nombre de Jesús al hijo de María.

Los primeros misterios de la salvación se confían a la fiel custodia de José, quien sirve directamente a la persona y a la misión de Jesús, mostrándole todo el amor y afecto que el corazón de un padre pueda conocer. Esta Sagrada Familia es modelo y ejemplo para toda familia cristiana en su misión de custodiar, revelar y comunicar el amor de Cristo. De esta familia en que vive el Hijo de Dios, toda familia aprende su vocación de ser una pequeña iglesia.

Dirigiéndose a Belén para el censo, José inscribe al salvador del mundo en el registro con el nombre de "Jesús, hijo de José de Nazaret." En la noche de Belén José tiene el privilegio de ver con sus ojos el nacimiento del Hijo de Dios, y después también es testigo con María de la adoración de los pastores y luego de los magos.

José ejercita el derecho y deber religioso del padre al circuncidar al niño, quien cumple plenamente la antigua alianza con Abraham , de la cual la circuncisión era signo. AI imponer el nombre de Jesús en esta ceremonia, José declara su paternidad legal y a la vez proclama la misión salvadora de su hijo. Cumple con otro deber del padre al presentarlo en el templo, obedeciendo la ley del rescate del primogénito, aunque Jesús es el autor mismo del rescate.

Para proteger al niño de Herodes, quien lo quiere matar, José toma su familia y huye a Egipto. Al regresar a Nazaret después de la muerte de Herodes, José coopera en el misterio de la Nueva Alianza de modo que se recuerda la Antigua, cuando Israel fue liberado de la esclavitud en Egipto.

Sigue un largo plazo de vida escondida en el hogar de Nazaret. José tiene la alta misión de alimentar, vestir e instruir a Jesús, quien crece en sabiduría, edad y gracia bajo su cuidado. Durante este tiempo Jesús sencillamente vive sujeto a José y María, santificando la vida de familia y la vida de trabajo. Un solo episodio se conserva de este período. Cuando Jesús tenia doce años, van a celebrar la Pascua de Jerusalén. AI perderlo y encontrarlo después de tres días, María le hace saber cómo ella y su padre habían estado preocupados. Jesús responde preguntando: "¿No sabían que yo debía ocuparme en las cosas de mi Padre? " Esta respuesta reafirma lo que José había sabido doce años antes: al actuar como padre humano de Jesús, era depositario del misterio del Hijo del Padre eterno.

III. El Varón Justo -el esposo

Desde el momento en que José recibió su misión de tomar por esposa a la Madre de Dios, hizo lo que el ángel le mandó. Este fue el comienzo de una larga vida de permanecer fiel a la llamada de Dios hasta el final. Aunque el evangelio no cita sus palabras, su propio silencio habla con elocuencia la verdad que hay en llamarle el justo. Tiene todas las características humanas necesarias para ser buen esposo de María.

Antes del anuncio del ángel ya habían realizado la primera de las dos etapas del matrimonio hebreo, la ceremonia legal. Ya eran esposos, pero estaban en el período de preparar la segunda etapa de empezar a convivir en la misma casa, cuando intervino la anunciación que también llamaba a María a permanecer virgen. Sigue el mensaje dirigido a José como esposo de la Virgen. El hombre justo recibe su propia vocación de seguir con su compromiso de amarla como esposa pero de forma virginal.

Cuando José aceptó la invitación del ángel, su amor de hombre justo fue regenerado por el Espíritu Santo. El amor de Dios obraba en la íntima comunión espiritual de alianza entre estos esposos. Mediante el sacrificio total de sí mismo, José junto con María simboliza el misterio de la Iglesia, virgen y esposa. Por el lazo conyugal José se acerca más que ningún otro a la sublime dignidad sin par de la Virgen. El vínculo de caridad que constituyó la vida de la Sagrada Familia la hace digna de profunda veneración.

IV. El trabajo - expresión del amor

El título de "carpintero" abarca toda la vida de José. El trabajo es un modo diario en que expresa su amor a la Familia de Nazaret. Jesús da ejemplo de obediencia participando en el trabajo de José y llegando a ser conocido como el "hijo del carpintero." El l ro de mayo se celebra la fiesta de San José Obrero. Jesús ha redimido el trabajo. La laboriosidad es una virtud por la cual el ser humano puede participar en la obra de Dios, Creador y Redentor, puede hacerse en cierto sentido más humano, y puede profundizar en la amistad con Cristo. San José nos enseña a santificar la vida diaria, elevando a Cristo las obras comunes, humildes y sencillas.

V. El primado de la vida Interior

También el trabajo de José está envuelto en el misrno clima de silencio que indica una profunda vida interior. José vivía en contacto diario con el misterio, y la gran contemplativa, Santa Teresa de Jesús, promovió la devoción a él corno modelo de contemplación. Su insondable vida interior era el fundamento de su sacrificio total de sí en sumisión a Dios y disponibilidad para su servicio. Al vivir en comunión con Jesús, María y José fueron los primeros beneficiados por el amor salvífico que todas sus acciones irradiaban. San José unió perfectamente la contemplación y la acción, el amor directo a Cristo , la verdad y el amor expresado en servicio activo al niño.

VI. Patrono de la Iglesia de nuestro tiempo

En tiempos difíciles para la Iglesia, el Papa Pío IX en 1870 la puso bajo la especial protección de San José, declarándolo "Patrono de la Iglesia Católica." En 1889 el Papa León XIII explicó que de igual modo que fue custodio, cabeza y defensor de la Familia de Nazaret, ahora es digno de proteger y defender a la Iglesia de Cristo. Las palabras de la oración de León hace cien años son aptas hoy: "Aleja de nosotros, oh padre amantísimo, este flagelo de errores y vicios… Asístenos propicio desde el cielo en esta lucha contra el poder de las tinieblas…; y como en otro tiempo libraste de la muerte la vida amenazada del niño Jesús, así ahora defiende a la santa Iglesia de Dios de las hostiles insidias y de toda adversidad."

En su empeño para evangelizar el mundo y reevangelizar a los países donde la vida cristiana florecía pero ahora es puesta a prueba, la Iglesia necesita un especial poder de lo alto. Ocupa la segura intercesión y ejemplo de San José. Es modelo de todo cristiano en su disponibilidad absoluta al servicio de Dios, su obediencia y fidelidad. Es patrono de esposos, padres de familia, trabajadores, contemplativos y apóstoles, de toda la Iglesia universal.

Aprendamos de él la oración y el servicio a la misión salvífica de Cristo. José nos indica el camino de la Alianza a las puertas del tercer milenio.

Mito 14: El agua bendita, mezclada con una pizca de sal y bendecida por el sacerdote, fue autorizada en 850 A.D.

Autor: Catholic.net  

Los sacramentales, estos son signos sagrados creados según el modelo de los sacramentos, por medio de los cuales se significan efectos, sobre todo de carácter espiritual, obtenidos por la intercesión de la Iglesia.

Mito 14. El agua bendita, mezclada con una pizca de sal y bendecida por el sacerdote, fue autorizada en 850 A.D.

Refutación y Argumentos Católicos

Para comenzar, se ha de decir que siguen reapareciendo en el escrito caracteres típicos de la lengua inglesa, como la abreviación AD (anno Dimini) en lugar de decir DC (después de Cristo, como se suele decir en castellano). Sigo sin recibir respuesta sobre el origen del escrito. El que sepa avíseme, por favor.

Creo que en esta afirmación no se ha tomado en cuenta cómo es el agua del Jordán. De hecho al que va a Tierra Santa una de las primeras cosas que se le dicen es que el agua que se bebe proviene del Jordán y es muy rica en sales y minerales; el hecho es que el agua del mar Muerto, por no tener salida libre acumula consigo hasta un 25 por ciento de sales.

Juan Bautista (Jn 1,28; 3,26; 10,40) y los discípulos de Cristo solían bautizar en el Jordán (Jn 4,2); Elías divide las aguas al golpearlas con su manto (2 Re 2,8; 13-14); a Naamán se le da la orden de bañarse 7 veces en el Jordán, de suerte que es curado de la lepra (2Re 5,14; cf Lc 4,27). Tampoco ha de olvidarse que Cristo solía bendecir a los niños (Mc 10,16); bendijo a los discípulos en la ascensión (Lc 24,50); bendice el pan en la última cena (Lc 24,30; Mc 14,22; Mt 26,26) y que sus discípulos repiten sus gestos (1Cor 10,16)…

Para el año 850 era Papa León IV (847-855). Con León IV creció el prestigio de la autoridad papal: era externamente deferente para con los emperadores francos y les solía pedir su aprobación a la hora de nombrar nuevos obispos. Su tarea principal consistió en la defensa de Roma contra los sarracenos y la reparación de los daños que éstos provocaron el 846.

Gracias a ello, reforzó la muralla de la ciudad de Roma, construyó nuevas fortificaciones sobre la ribera del Tíber con la ayuda que le venía de Lotario I. De hecho lo que hoy se llama "ciudad leonina" se debe a que León IV logró completar el sistema defensivo de san Pedro.

El año 854 reconstruyó "Centumcellae" -destruida por los sarracenos- y la llamó Leópolis, lo que hoy es Civittavecchia. Aunque coronó a Ludovico II, hijo de Lotario, las relaciones con el emperador eran a veces algo duras. El año 849 dio una respuesta exhaustiva a un amplio cuestionario de los obispos de la Bretaña. No vaciló en reprender a diversos prelados como Galerio en el año 853, a Incmaro de Reims y Juan de Rávena. Fue firme y decidido con Anastasio -a quien excomulgó dos veces- y que luego se hizo antipapa. Defendió decididamente a los obispos bretones contra el duque Nominoe.

Se cuenta con las actas del sínodo de Roma del año 853 en que renovó y reforzó los cánones de reforma de Eugenio II. Promovió la música sagrada: en la carta al abad Honorato hizo todo un panegírico del canto gregoriano. Restauró y construyó muchas iglesias como la de San Martín.

En contra de lo que dice el enunciado del mito, en las obras que consulté no se dice que durante el mandato de este Papa se autorizara lo del agua bendita. Aun cuando así fuera, se trata de una bendición propia de un sacerdote de Jesucristo.

Por otro lado, desde tiempos de la Iglesia primitiva el agua era objeto de bendición especial antes de que se confiriera el bautismo. Los documentos más antiguos con que se cuenta sobre la bendición del agua (bautismal) son originarios de la Iglesia de África, de finales del S II: "Supervenit enim statim Spiritus de caelis et aquis superest, sanctificans eas" (Tertuliano De Bap IV col 1203).

"Ne quis durius credat Angelim Dei sanctum aquis in salutem hominis temperandis adesse, cun angelus malus profanum commercium eiusdem elementi in perniciem hominis frequentet" (Ibíd.).

De nuevo en la Iglesia africana del S. III se encuentra la mención de este rito: "Oportet ergo mundari et sanctificari aquam prius a sacerdote" (5º Conc. de Cartago; cf Cabrol, Monumenta Ecclesiae liturgica I. p. 2340.2349).

El formulario más antiguo con que se cuenta para la bendición del agua es precisamente de la liturgia según las Constituciones Apostólicas (PG I, col 1043): "Mira desde el cielo y santifica esta agua; da le la gracia y el poder; a fin de que quien se bautice con ella según el precepto de tu Cristo sea crucificado con él, mierto, sepultado y resucitado para ser en Él adoptado como tu Hijo, morir al pecado y vivir para la gracia".

En el AT el empleo del agua lustral o de purificación ¿eran de origen pagano? En el Éxodo se la prescribe para la unción de Aarón y de sus hijos en Ex 29,4; 30,19-20 (esta última cita es digna de mención: Cuando entren en el tabernáculo de reunión, se lavarán con agua, para que no mueran; y cuando se acerquen al altar para ministrar, para quemar la ofrenda encendida para Jehová, se lavarán las manos y los pies, para que no mueran. Y lo tendrán por estatuto perpetuo él y su descendencia por sus generaciones). También se ordena al pueblo que lave sus vestiduras a fin de santificarse en Ex 19,10.14: "Y el Señor dijo a Moisés: Ve al pueblo, y santifícalos hoy y mañana; y laven sus vestidos".

¿Qué decir del bautismo de Juan Bautista (Mc 1,4.8; Mt 3,6.11; Lc 3,16.21).
En Números 19,1-22 se ofrecen las reglas de la preparación y el empleo del agua lustral.

La mishnáh (Parah) y el Talmud jerosolimitano (Berakhot IV,1; Sota II,1) ofrecen enseñanzas sobre los ritos de la aspersión y el uso del agua lustral. La aspersión que debía realizarla un sacerdote, se hacía dando siete golpes diversos sobre el objeto que se deseaba purificar. El hecho mismo de tomarse el agua pura y hacerla pasar por las cenizas del agua pura era suficiente para su bendición (Num 19,9).

Así que no es ningún elemento pagano. Está testimoniado en la Escritura y goza de una amplia tradición en la Iglesia antigua.

Ahora bien, si se acusa de paganismo a la Iglesia por emplear agua bendita, habría mucho que quitar de la Biblia por tener "resabios" paganos.

"Cielo" en hebreo se dice "shammayim", y significa "el mar de ahí (arriba)".

¿Por qué el Nuevo Testamento emplea el término "ouranós"? ¿Es que para los griegos Ouranós no era un dios, padre de Cronos? Persona se dice en griego "prósopon" y así se llamaban las máscaras que empleaban los que adoraban a la diosa Proserpina o Perséfone. Esta es una posible raíz del término. Hay otra y deriva del etrusco "phersu"… Una vez más la pregunta, ¿por qué nadie acusa de paganismo, cuando se dice que Cristo es persona o que el Padre o el Espíritu Santo también lo son?

¿Es que el hagiógrafo de 2 Pedro 2,4 era un pagano al emplear un término propio de la mitología griega como es el tártaro: el latín emplea tártaro, más fiel al original griego? Sabido es que el reino de los muertos era gobernado por el dios Hades o Plutón, según refiere Homero en la Ilíada y la Odisea. El tártaro consiste en la prisión de los "hijos de la tierra" y se distingue del "érebo" por donde transitan las almas tan pronto como mueren los hombres.

¿Es que los diversos autores del Nuevo Testamento se paganizan al designar con ello al reino de la muerte en Mt 11,23; 16,18; Lc 10,15; 16,23; Hechos 2,27.31; Ap 1,18; 6,8; 20,13,14?

Por eso es que pregunto, ¿por qué no aplica ese método de tachar de paganismo a la Iglesia católica a los conceptos o términos que se encuentran en la Biblia o que no encontrándose, sí fuguran en la traducción protestante? Si para Ud. no se trata de un proceso de inculturación de los términos, entonces los diversos hagiógrafos -o en algunos casos Cristo mismo- que emplean términos como Uranós, Hades, Cronos, etc. ¿han de tenerse por paganos?

Mito 13: La adoración de la cruz, de imágenes y de reliquias fue autorizada en 788 A.D.

Autor: Catholic.net  

La Cruz es el símbolo del cristiano, que recuerda el misterio de la pasión y muerte de Jesucrcisto hijo de Dios.

Mito 13. La adoración de la cruz, de imágenes y de reliquias fue autorizada en 788 A.D.

Esto fue por orden de la Emperatríz Irene de Constantinopla, que primero hizo que sacaran los ojos de su propio hijo, Constantino VI, y en seguida hizo una reunión de la iglesia a petición de Hadrian I, Papa de Roma en aquella epoca.

Refutación Argumentos Católicos:

De nuevo aparece un nombre en inglés. Insisto en querer saber cuál es la fuente de esta lista. Hadrian en castellano es Adriano o Adrián.

Aquí los hechos están manipulados: tanto Irene como su hijo al que luego cegaría por su conducta inmoral y escandalosa -sin que ello justifique para nada un castigo de ese tipo- aprobaron los decretos del II concilio de Constantinopla. Después de dicho Concilio Constantino quiso desembarazarse de su madre y ella logró rehacerse con el poder, incluso se habla de que hubo trámites para que se celebraran sus desposorios con Carlomagno, pero al parecer, éste último no aceptó.

Ha de decirse, por si acaso que la adoración de la cruz no tuvo nada que vez con que Irene cegara a Constantino VI. No tiene nada que ver lo uno con lo otro.

Sobre cruz se ha de recordar que este símbolo no se remonta tampoco al 300 después de Cristo. Recordemos el crucifijo de burla del Palatino que se encuentra en el museo de las Termas de la ciudad de Roma. Aparece un solado romano, cristiano, postrado de rodillas ante un crucifijo con rostro de asno. Con el comentario sarcástico "Alexámenos adora a su Dios".

Puede apreciarse este epígrafe en el libro de Holzner, San Pablo, Heraldo de Cristo (Herder Barcelona 1964, imagen No. 33). Holzner comenta esta prefiguración en la pág. 434 de dicha obra: "El célebre crucifijo de burla del Palatino, una caricatura garrapateada en la pared por los estudiantes paganos del colegio imperial, en que se ridiculiza a un condiscípulo cristiano Alexámeno, que adora a un crucifijo con la cabeza de asno, es sin duda una prueba de que el cristianismo había hallado entrada ya muy pronto entre los que habitaban en el Palatino".

Tampoco las reliquias son de esa fecha. Lo vemos claramente en los Hechos de los apóstoles:

"Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo, de tal manera que aun se llevaban a los enfermos los paños o delantales de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían"(Hechos 19,11-12).

En Éxodo 20,4; Deuteronomio 4,9-20 se habla de ídolos, es decir falsos dioses, que se oponen a la adoración debida al único Dios. Pero ello no se refiere al concepto católico de imagen: nosotros no tenemos a los santos o a la Virgen por dioses ni menos por ídolos, ya que nos sirven para honrar a las personas que representan. Al ser el ídolo un falso dios, hecho por los hombres y adorado, los que adoran a los ídolos, ponen en ellos su suerte y confianza.

La Iglesia nunca enseña que las imágenes tengan poderes especiales ni que nos arrojemos con confianza a su poder. Si se sabe de alguna pobre persona que obrare así, se debería a que acaso no haya comprendido lo que la Iglesia de veras enseña. Sería injusto reprocharle a la Iglesia el error de un miembro.

De hecho, la misma Biblia relata casos en que se representan ángeles (Ex 25,18), algún animal como la serpiente de bronce (Nm 21,8), a Dios (Jue 17,4-5; 18,30-31). El templo de Salomón tenía también representaciones de ángeles, animales, árboles (1Re 6,23-25; 7,25-51). Lo que la Biblia quiere prohibir es la adoración de los ídolos, como es el caso del becerro de oro (Ex 32,4-8).

En cuanto a Irene de Constantinopla, se trata de la emperatriz bizantina nacida en Atenas el 752 y muerta en Lesbos el 803. El año 769 desposó al emperador León IV el Cázaro (775-780), hijo y sucesor de Constantino V. A la muerte del basileus, se hizo regente. Para el 790, cuando el hijo Costantino llegó a la mayoría de edad, Irene no quiso dejar el gobierno, lo que originó una dura contienda entre ambos. Se habla de que los dos reinaron juntos hasta el 797. De hecho, ocurrieron varias cosas dignas de mención: primero, los intentos de Irene de casar a su hijo con Rotruda, hija de Carlomagno; pero tras el fracaso de este enlace, Constantino se casó sin amor con María de Paflagonia.

La conducta de Constantino dejaba mucho que desear y daba pie a todo tipo de escándalos, lo que indujo a Irene a destituir al hijo, lo mandó encarcelar e hizo que le sacaran los ojos en el mismo lugar donde le había dado a luz. Ella terminó por asumir las riendas del gobierno y se hizo con el título de basilisa o emperadora. El 802 una insurrección patricia la despuso y exilió a Lesbos.

Durante su reinado, se restauró el culto a las imágenes gracias también a que el 785 envió una embajada al Papa Adriano I para proponerle la celebración de un concilio ecuménico.

El patriarca Tarasio era partidario de Irene, así como un bueno número de obispos. No puede ignorarse que sí hubo ciertas dificultades ya que el ejército mantenía las ideas iconoclastas de Constantino Coprónimo amén de ciertos obispos.

El Papa envió con gusto dos apocrisarios a lo que debiera haber sido el VII concilio ecuménico para el año 786, en la Iglesia de los Santos Apóstoles. Sin embargo, no se pudo siquiera darle continuidad, ya que se presentaron a mano armada los soldados iconoclastas. Irene se encargó de depurar las tropas recalcitrantes y se convocó el concilio finalmente en Nicea, el 24 de septiembre del 787, al que asistieron cerca de 300 obispos con los legados romanos. En la segunda sesión se dio lectura respetuosa a las cartas del Papa, a lo que los padres del Concilio exclamaron: "Así cree, así piensa, así dogmatiza todo el santo Concilio". Se lanzaron anatemas contra los defensores de la iconoclastia.

En la séptima sesión se precisó la doctrina ortodoxa sobre el culto a las imágenes, a las que se les tributa respeto y veneración (timetikén proskýnesin) y no verdadera latría (alethinén latreían). Firmaron el decreto los padres conciliares, la emperatriz y su hijo.

Poco duró la paz, ya que Constantino VI, cansado de su madre, intentó rebelársele y se puso a regir él solo. Ya se habló de las primeras nupcias de Constantino: pues bien, se divorció de María de Paflagonia para unirse con Todota, al tiempo que los monjes protestaban ante tanto escándalo de adulterio. Tarasio creyó más oportuno guardar silencio, pero Irene apresó a su hijo y cegó como ya se dijo al inicio.

Mito 12: El Poder Temporal de los Papas comenzó en 750 A.D.

Autor: Catholic.net  

Gobernar la Iglesia de Cristo, es una de las misiones de su vicario en la tierra.

Mito 12. El Poder Temporal de los Papas comenzó en 750 A.D.

Cuando Pepin, el ursurpador del trono de Francia, descendió a Italia, llamado por el Papa Stephen II, a la guerra contra los el Lombardos Italianos, él los derrotó y dio la ciudad de Roma y el territorio circundante al Papa. Jesús claramente prohibió tal cosa, y Él mismo rechazó el reinado terrestre. (leér Mat. 4:8-9; 20:25-26; Juan 18:38).

Refutacióny Argumentos Católicos

Para comenzar, llama la atención que en toda esta lista de mitos aparezcan nombres en inglés sin su equivalente castellano: Pepin, Stephen.

Cristo no se pronuncia contra el poder temporal de los papas. El decir que Cristo prohíbe el poder temporal de los papas es un anacronismo equivalente a decir que como Cristo nunca usó coches entonces hoy desobedecemos a su órdenes, ya que era contrario a ello, pues él mismo rechazó el reinado terrestre.

Esta última afirmación es la peligrosa y por lo tanto falsa. Se pasa de la realidad del poder temporal de los papas al reinado terrestre, y se descuidan ciertos aspectos del protestantismo relacionado con el gobierno temporal, como el respaldo que dieron a Lutero ciertos príncipes protestantes como Federico de Sajonia, Jorge Truchsses de Waldburg, Antonio de Lorena y Felipe de Hessen, entre otros.

En Inglaterra, ¿qué era Enrique VIII? ¿No era un monarca absoluto? En cuanto a Calvino, no ha de olvidarse que a partir del año de 1541 se tornó en un dictador religioso y político con todo lo que ello llevaba consigo…

Hay otro aspecto relevante que ha de advertirse, y que está en la trastienda de todo este mito. La tradición protestante de que los Papas serían más sucesores de Constantino que de Jesucristo. La "Donación de Constantino" (en latín "Constitutum Constantini" es un falso documento, que se remonta al período carolingio (S. VIII d.C.): el autor desconocido lo presenta como un decreto emanado por Constantino, con el que el emperador cedería al Papa Silvestre I el dominio temporal sobre Roma, sobre Italia, y sobre las demás provincias occidentales, mientras que él se ceñía a transferir la propia sede a Constantinopla.

Este panfleto consta de dos partes: la confesión y la donación. En la confesión se hace profesar la fe católica a Constantino: cuenta que fue curado milagrosamente de la lepra, instruidio en la fe católica y bautizado por el Papa Silvestre… Nada de esto es verdad. Constantino fue bautizado sólo al final de su vida por un obispo arriano, Eusebio, cerca de Nicomedia el día de Pentecostés del 22 de mayo del año 337.

En cuanto a la segunda parte, el autor atribuye a Constantino la donación de los beneficios que el emperador como gesto de "gratitud" otorga y confirma a san San Silvestre en la cátedra de Roma: la supremacía sobre las iglesias del orbe, incluyendo los cuatro patriarcados orientales; el disfrute de los honores imperiales llevando mitra y diadema, el palio cruzado sobre el hombro, clámide purpúrea, cetro y otros tantos atavíos imperiales. Le concede el palacio de Letrán, el señorío sobre Roma y todo el Occidente (en latín: "Romae urbis et omnes Italiae seu occidentalium regionum provincias, loca et civitates… concedimus"). La fuente para la "donatio Constantini" es C. Mirbt, "Quellen zur Geschichte des papsttums", (Tübingen 1922) 107- 122.

El documento no resiste a la más sencilla crítica interna y externa: el estilo, la lengua y los datos inverosímiles, los errores tan abiertamente crasos delatan la mano de un falsario de época posterior, si bien es verdad que lo emplearon contra Cerulario Silvestre II y León II, y Gregorio VII en sus reivindicaciones sobre España. Ya en 1001 Otón III lo rechazó como escrito imaginario y falso (A. Schönegger, "Die Kirchenpolitische Bedeutung des Constitutum Constantini" ZKT (1918) 555).

El motivo del falso documento consistía en limitar las ambiciones imperiales de los carolingios, datando el poder temporal directo sobre Roma y dintornos, y el poder feudal del Papa ante los soberanos de Occidente.

En realidad, el estado pontificio tuvo un origen natural en la historia: fue el pueblo romano, prácticamente abandonado a la merced de las autoridades civiles que durante las invasiones bárbaras se dirigió al Papa y a su prestigio.

En sí el documento de la donación de Constantino era falso y como tal lo demostraron Nicolás Cusano (1432-1433), Lorenzo Valla (1447). Aún hoy causa maravilla que haya gente que defienda la historicidad de esta obra. (Basándose en él los protestantes, los papas se arrogarían la legitimidad de su poder temporal).

Asimismo, los protestantes reprochan aún hoy a los Papas que más que sucesores de Pedro fueran más bien sucesores de Constantino, y por lo tanto, se trataría de una Iglesia demoníaca. Abrigaban la esperanza de una Iglesia que renunciara al poder y que se desvinculara de los sistemas políticos, económicos y militares.

Esto como se ve, es una tradición protestante más sin fundamento no sólo en la Biblia sino siquiera en los manuales de historia.

Aunque ya se habló del origen de los estados pontificios, conviene reiterar que se trata de un desarrollo paulatino del "Patrimonio de san Pedro" que fueron convirtiendo al Papa en terrateniente, autoridad civil y en soberano con súbditos y estados temporales.

Por "patrimonio de san Pedro" ha de entenderse el complejo de bienes y derechos temporales poseídos por la Santa Sede. Sobre todo en la Edad Media, los patrimonios de las catedrales y abadías se consideraban propiedades personales del santo patrono de la sede o del edificio.
Antes del S. VIII con tal término se designaba al conjunto de posesiones de la Iglesia.

Constantino donó a la Iglesia las basílicas de san Pedro y san Pablo, que antes pertenecían al patrimonio del príncipe. También varios nobles y familias pudientes iban dejando a los papas sus posesiones. Se ha de reconocer que en tiempos de las invasiones bárbaras, de no haber sido por los papas, estos territorios (campiña romana, la Tosacana, Espoleto, Benevento, Córcega, la Sabina…) habrían quedado desprotegidos y sin cultivarse como otras regiones que yacían en el más alarmante abandono. Para el año 600 se multiplicaron las donaciones a causa de las invasiones de visigodos, hunos, ostrogodos, longobardos.

Desde tiempos de san Gelasio (492-496) se llevaba en los archovos de Letrán un catastro sobre la situación de las urnas. Con san Gregorio Magno (590-604) el patrimonio comprendía en Roma el "patirmonium urbanum", cerca de la ciudad, el de la "vía Apia" y la "massa Aquae Salviae" de la vía Ostiense, así como la Apulia y la Calabria; la Lucania, los bosques de los Abruzos, vastas posesiones en la Sabina y el Samnio, la Campania (Nápoles, Capri, Gaeta); Liguria, Istria, Córcega y Cerdeña, Sicilia (Sicilia fue confiscada en el 723 por el basileus al lado de la Calabria).

Más posesiones de que se habla en las cartas de san Gregorio Magno son el África Septentrional junto con Hipona; en las Galias (territorios cercanos a Arlés y Marsella); en Dalmacia y zonas de oriente…

Los historiadores hablan de la excelente administración de los bienes eclesiásticos sobre todo en tiempos de san Gregorio. Gran parte de los ingresos se empleaban para defender a Roma contra los longobardos, en la conservación y construcción de iglesias, hospitales, orfanotrofios, albergues para peregrinos, dotación de monasterios, gastos de la curia, ayuda a los pobres.

De todos modos, tampoco puede negarse que los patrimonios fuera de Roma sufrían graves y continuos daños a causa de las guerras, de la caída del imperio e invasiones bárbaras. La respuesta bizantina a esta invasión consistió en crear la defensa de Italia en torno al hexarcado de Rávena y la creación de un ducado en Roma, y que llegó a manos pontificias sólo para el S. VIII.

Ahora pasemos a la afirmación de que el poder temporal en tiempos de Pepino el Breve y Esteban II (750). Esteban II fue Papa del año 752 al 757. Al poco tiempo de ocupar el solio, Esteban vio en peligro la libertad de Roma a la llegada de Astolfo (749-756) tras la conquista de Rávena. Astolfo había prometido una tregua de 40 años, pero no la respetó sino que decidió exigir impuestos anuales de cada habitante de Roma, a la que consideraba su feudo.

Al mismo tiempo, rechazó diversas peticiones que le hizo un emisario de Bizancio, acompañado, por Pablo, hermano del Papa, para que restituyera los territorios imperiales de los que se había adueñado. Ante tantos fracasos, el Papa pidió ayuda al emperador Constantino V (741-775), pero tampoco logró mucho, de suerte que optó por dirigirse finalmente a Pepino III, rey de los francos (751-768), así como antes Gregorio III se había dirigido en su momento a Carlos Martel el año 739. Pepino dio una respuesta afirmativa y al mismo tiempo envió dos emisarios al Papa para escoltarlo. El 6 de enero del 754 Esteban II fue acogido obsequiosamente por Pepino en Ponthión.

Esteban volvió a suplicar al rey para que liberara al pueblo de los longobardos. El resultado de este encuentro fue el compromiso de Pepino de proteger la iglesia romana y las prerrogativas del Papa, y prometió por escrito que garantizaría como legítimas las posesiones de San Pedro, además del ducado de Roma, Rávena, el hexarcado y otras ciudades, más otras áreas vastas de la Italia del norte y central. Algunos opinan que Esteban hizo sus reivindicaciones basándose en la así llamada "Donación de Constantino", pero no hay datos de ello. El 28 de julio del 754 el papa, aunque enfermo, ungió solemnemente a Pepino en San Denis cerca de París, y así se sellaba la legitimidad de la dinastía, y confirió al rey y a los suyos el título de "Patricios de los Romanos".

Pepino derrotó dos veces al rey longobardo en agosto del 754 y finalmente en junio del 756. Los funcionarios bizantinos alegaron que los territorios pertenecían a su emperador, pero Pepino replicó que había tomado las armas sólo por amor al sucesor de San Pedro y por la remisión de sus pecados, de suerte que no estaba dispuesto a entregar sus conquistas a ningún otro que al "apóstol". Seguidamente donó perpetuamente Rávena las ciudades del hexarcado, la pentápolis, la Emilia a "San Pedro" y a la Iglesia romana.

Una última pregunta ¿Pepino el Breve era un usurpador? Esta cuestión me ha hecho recordar ciertas afirmaciones del así llamado Código da Vinci, donde se afirma sin ninguna base histórica la acusación de que los merovingios eran los descendientes de Cristo y María Magdalena… y que la Iglesia católica respaldó a la dinastía carolingia en su paulatina persecución y asesinato de los merovingios.

La dinastía de los merovingios gobernó el reino de los francos del 481 al 751. El nombre deriva de su antepadaso "Meroveo" (que rigió las tribus francas entre del 448 al 458). Su sobrino Clodoveo fue el primer soberano merovingio en cuanto tal. Tanto Clodoveo como su esposa Clotilde se bautizaron cuando se convirtieron al cristianismo; todo fue obra de san Remigio.

Si eran descendientes de Cristo, ¿cómo es posible que descuidaran el bautismo de su antepasado y que rindieran culto a divinidades francas antes de su conversión? El último rey de la dinastía merovingia que logró ejercer un poder efectivo fue Dagoberto I (629-639) ya que sus sucesores fueron cediendo su autoridad a los mayordomos de palacio que terminaron por privarles del poder.

En el 751 tuvo lugar la deposición formal del último rey merovingio: Quilderico III. De este modo, los merovingios quedaron suplantados por Pepino el Breve, fundador de la dinastía de los "pipínidos" o "carolingios" (751).

Mito 11: El besar a los pies del papa comenzó en 709 A.D.

Autor: Catholic.net  

Detrás de esta afirmación de los hermanos evangélicos, hay un doble mal entendido…

Mito 11. El besar a los pies del papa comenzó en 709 A.D.

Había sido una costumbre pagana la de besar los pies de emperadores. La palabra de Dios prohíbe tales prácticas. (leér Hechos 10:25-26; Apocalipsis 19:10; 22.

Refutación y Argumentos Católicos

Detrás de esta afirmación de los hermanos evangélicos, hay un doble mal entendido…

En primer lugar el inferir que el besar los pies es un acto de adoración; segundo el afirmar que la palabra de Dios prohíbe tales prácticas, de las que se ha dicho que se trata de una costumbre pagana que se hacía con los emperadores.

Cabe preguntarse asimismo: ¿a qué emperadores se hace referencia en la Biblia según lo que dice el enunciado de esta acusación No. 11?

Cristo nació en tiempos de Tiberio y Juan de Zebedo muere en tiempos de Domiciano [entre Tiberio y Domiciano median Calígula, Claudio, Nerón, Galba, Otón, Vitelio, Vespasiano y Tito].

¿Se ataca en la Biblia el besarles los pies a tales emperadores (y a qué emperadores hablando se refiere la Biblia, en concreto el Nuevo Testamento, ya que es lo que se ha citado)? Por otro lado, si es una costumbre pagana, ¿cómo es que Cristo se dejó llevar por ella?

"Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste el ósculo; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies" (Lc 7,44-46).

Hechos 10,25-26 no habla de la prohibición de besar los pies a nadie -la prohibición es adorar a un hombre-, sino que Pedro dice a Cornelio que él es hombre y no deja que lo adore: "Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró. Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre".

Ap 19,10 dice esto: "Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía".

Como puede observarse, en ninguna de las citas aducidas en el mito aparece la prohibición de besar los pies a las personas. Si lo que se pretende contrarrestar es la práctica de postrarse como gesto de humildad y reconocimiento de los demás, habrá que condenar una vez más a Cristo que lava el pies de los discípulos (Jn 13,5-11).

Ahora es necesario hacer algunas puntualizaciones históricas, para contrarretar todo posible malentendido a que el mito da pie.

El año 709 ocupaba el solio Pontificio el Papa Constantino I. Era sirio de nacimiento. Fue Papa del 708 al 715. El año 709 tuvo una dísputa con el nuevo arzobispo de Rávena, Félix: Félix rehusaba prestar el juramento de obediencia al santo Padre así como llevar a cabo otros actos de sumisión. Félix tampoco tuvo buenas relaciones con el emperador Justiniano II que no sólo lo había exiliado, sino incluso que le sacó los ojos.

Félix se reconcilió con el Papa el 723 y murió reconciliado con Roma. Del 710 al 711 Constantino I relizó un viaje a Oriente, por invitación especial del emperador, ya que era necesario acordar los cánones disciplinares y otros rituales emanados por el cincilio Quinisexto (692).

La visita que el Papa realizó en lugar de ser un fracaso, tuvo un éxito inesperado, ya que fue objeto de una gran acogida por dondequiera que estuvo.

Su diácono, Gregorio, logroó llevar a cabo en Nicomedia diversos negociados. Justiniano II fue quien decidió besar los pies al Papa, al recibir de parte del vicario de Cristo la comunión y la absolución, amén de que publicó un decreto que confirmaba algunos privilegios a la Iglesia de Roma aun sobre Rávena.

Mito 10: El Papado es de origen pagano

Autor: Catholic.net  

Mito 10. El Papado es de origen pagano

El título de Papa, o de obispo universal, fue primero dado al obispo de Roma por el emperador malevolo Phocas, en el año 610 A.D. Esto lo hizo para darle rencor al obispo Ciriacus de Constantinopla, quien lo había, justamente, excomunicado por el asesinato de su precursor el emperador Mauricio.

Gregory I, entonces obispo de Roma, rechazó el título, pero su sucesor, Bonifacio III, primero asumió el título de Papa. Jesús no designó a Pedro como líder de los apóstoles y prohibió cualquier noción semejante. (Luc.22:24-26; Efe. 1:22-23; Col. 1:18; l Cor 3:11). Nota: No existe ninguna mención en las escrituras, ni en la historia, que Pedro estuvo en Roma, mucho menos que fue Papa por 25 años.

El obispo Clemente, el tercer obispo de Roma, comenta que
no hay evidencia que en el primer siglo Pedro hubiese estado en Roma ni por un instante.

Refutación y Argumentos Católicos

El Papado no es de origen pagano. Algunos motivos:

[1]El primer Papa fue san Pedro (Mt 16,16 -19); acusar al papado de paganismo es acusar de ello al mismo Cristo, que lo instituye en Cesarea de Filipo precisamente como contraposición al paganismo reinante en esa zona de
Palestina. Cesarea era en efecto una villa construida a su vez sobre otra precedente de nombre Banias, en honor de la divinidad pagana helenista "Pan" [protegía bosques y selvas; se le atribuía un culto particular en una gruta
donde salía una de las fuentes del Jordán].

La región se llama "Cesarea de Filipo" en honor de Filipo, hijo de Herodes el Grande, ya que estaba dentro de los límites de su tetrarquía. Filipo, pues, hizo que se la reconstruyera en honor de César, pero sin omitir su propio nombre, de suerte que a la vez se la distinguiera de Cesarea Marítima en la costa del Mediterráneo. Cesarea de Filipo se ubica en las faldas del Hermón. Es un verdadero vergel.

En relación con las palabras que Cristo dirige a Pedro en Mt 16,16-20, se ha de tomar en cuenta cuanto sigue:

Ya que el Papa es sucesor de Pedro, conviene estudiar los deberes y prerrogativas de Pedro en el NT.

  • La preeminencia de Simón Pedro, tan notoria en los Evangelios, no es un hecho meramente humano. Los hagiógrafos del NT reconocen en él una preeminencia singular entre los doce.

En las cuatro listas del colegio apostólico que poseemos, el orden de los nombres no es uniforme, sin embargo en todas ellas Pedro aparece como el primero de modo invariable y sin alteraciones: Mc 3,16-19 Mt 10,2-4; Lc
6,14-16; He 1,13. En virtud de una elección especial de Jesús los doce siguen al maestro desde su vida pública (Mc 3,13-15; Mt 10,1; Lc 6,13).

Simón Pedro es uno de los cuatro discípulos que son llamados en la ribera del lago de Genersaret: Pedro y Andrés, Santiago y Juan (Mc 1,16-20). Con todo, el cuarto Evangelio precisa que la vocación inicial de Pedro sigue a
la de Andrés, su hermano, y de otro discípulo (Jn 1,35-42). Sin embargo Mt recalca que el primero era Simón, con el sobrenombre de Pedro. La calificación de "primero" atribuido a Pedro en la lista de Mt ha de interpretarse a la luz de su preeminencia real.

El maestro lo elige entre los apóstoles para ser uno de testigos (al lado de otros dos o tres) de la resurrección de la hija de Jairo (Mc 5,37; Lc 8,51) de su transfiguración (Mc 9,2-3), de su agonía (Mc 14,33; Mt 23,37), para preparar la última cena (Lc 22,8): Pedro, pues, siempre es parte de este grupo y como el primero. Él será también, entre los doce, el primer testigo de la resurrección (Lc 24,12-34; 1Cor 15,5).

Se trata de una autoridad efectiva, formalmente reconocida o conferida desde un principio. Los evangelistas, al nombrar a los apóstoles en orden, y al
indicar al que está al frente de ellos, no dejan de indicar los defectos de Pedro.

Su elección no se debe a sus propios méritos, ni a su carácter impulsivo o emprendedor ni a una fe más ardorosa.

De hecho, es él quien se gana el reproche: "Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?" (Mt 14,31). Él mismo, el día de su investidura, se lleva la más dura de las reprimendas:
"detrás de mí, Satanás, eres para mí piedra de escándalo, pues tus sentimientos no son los de Dios, sino los de los hombres" (Mt 16,23; Mc 8,33). Es el primero a quien Jesús lava los pies en la cena (Jn 13,10); sará el más culpable con Judas, pues negará a Cristo tres veces (Mt 26,34.58-75).

No se puede decir que su elección como príncipe de los apóstoles se deba a que sus compañeros aceptaran de buena gana una especie de ascendiente sobre ellos, ya que hay pasajes en que discuten sobre los primeros lugares eel
reino de Dios (Mt 18,1; 22,25-28; Mc 9,33-37.42-45; Lc 9,46-48; 22,24-29).

¿Se puede decir que logran entrever las verdaderas intenciones del maestro?

¿Por qué Jesús insiste en el servicio, de ser el último, y se pone a sí mismo como modelo?A una protestan los diez contra las ambiciones de los hijos de Zebedeo (Mt 20,20-28; Mc 10,35-45).

Cuando Pedro acude para pagar el tributo al César, los demás discípulos aprovechan para preguntar a Jesús quién es el más grande en el reino de los cielos (Mt 17,24; 18,1). Luego, si Pedro es el apóstol principal, su preeminencia no se debe a ningún previlegio debido a la edad, ni a una prioridad cronológica de su vocación,
ni a sus caulidades ni a su ambición, ni siquiera a una aceptación de parte de los doce para que él ocupara esta posición de primacía, sino a que tal fue la voluntad de Cristo.

  • La preeminencia de Pedro es un derecho que le fue conferido por Cristo No hay duda de que Jesús con sus fuertes reprimendas refrena y corrige las ambiciones y las competiciones de los doce. Él les predica la preeminencia
    del servicio sobre el dominio, la obligación para aquel que quiere y debe ser el más grande en el reino de Dios y el cumplimiento del precepto de la caridad (Mt 20,28; Mc 10,45; Lc 22,27). Pero lo que ha de distinguir a los
    apóstoles y al príncipe de los apóstoles, de los reyes, de los grandes de este mundo que gobierna con ostentación y primeramente en ventaja propia.

Esta doctrina brota de la conducta misma de Cristo, ya que sirve humildemente a sus hermanos, hasta dar su vida en rescate, y por tanto es el maestro y el señor (Jn 13,13-15; cf Mt 23,10). Es decir, que este primado moral en el servicio humilde y caritativo no excluye el primado de honor y de gobierno.

Es incontestable que hay un solo maestro, Cristo, así como sólo hay un Padre, el que está en los cielos. ¿Pero quién creería que la paternidad divina en la intención del salvador ha de su primir la humana? Hay un solo maestro, Cristo, juez de vivos y muertos. ¿Pero ha de ser así en el caso de los apóstoles, que serán enviados como Cristo lo ha sido, con el poder de enseñar, de atar y desatar y que un día se sentarán en tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel? (Lc 22,30).

El magisterio y la judicatura de los doce no son inconciliables con el magisterio supereminente, la judicatura absoluta del Hijo del hombre. ¿Por qué el primado de uno entre los doce
habrá de aventajarle ante el primado trascendente del Hijo de Dios vivo?

Lejos de excluir la idea, Jesús la supone formalmente mientras que enuncia las cualidades morales que deberán distinguir al que quedará investido de ellas: "El más grande dentre vosotros tendrá que ser vuestro servidor" (Mt 23,11).

Pero el maestro ¿ha querido él mismo designar y nombrar a Pedro jefe del colegio apostólico, el más grande entre los doce? No se trata de una indicación proporcionada sólo por una amistad de elección. Ya que sobre todo Santiago y Juan son objeto de una notoria predilección (de todos modos, de
entre los preferidos, Pedro goza de todas suertes de aparecer el primero).

Más aún, Cristo le dota de misiones preponderantes: a él se dirigen los recaudadores de impuestos, ávidos de saber si Jesús pagará la didracma para el templo y a él encarga Jesús que adquiera este importe, proporcionándoles
milagrosamente el medio para ello (Mt 17,24-27). Es él quien le ofrece un albergo al Salvador durante su misión en Cafarnaúm (Mc 1,29).

En su barca sube Cristo para predicar al gentío apiñado en la ribera del lago (Lc 5,1-4). Este papel que Cristo le otorga se observa de diversas circunstancias en las que Pedro decide tomar la palabra a nombre de todos (Mt 14,28; 15,15; 16,16-22; 17,4; 18,21; 19,27; 26,33; Mc 8,29; 10,28; 11,21; 14,29; Lc 8,45; 9,20.22; 12,41; 18,28; 22,31; Jn 6,68, 13,6-10.36).

Parece bien por otro lado que Jesús se apegue de una modo tan particular a la formación de Pedro. Lo instruye y reprende; pero también se prodiga conél, como es el caso de las dos pescas milagrosas (Lc 5,6, Jn 21,11), lo
invita a caminar sobre las aguas (Mt 14,29). A Pedro lo amonesta en Getsemaní (Mc 14,37; cf Mt 26,40). Tras la resurrección el ángel dice a las santas mujeres: "Id a decir a los discípulos y a Pedro " (Mc 16,7). El
maestro predice sólo a él su martirio (Jn 21,18-22). Cristo se beneficia asimismo de una oración del todo especial del salvador en el momento mismo en que se le predicen las negaciones (Lc 22,31-34).

Lo más significativo es el cambio de nombre que Cristo impone a Simón (Mc 3,16; Lc 6,14; Jn 1,42; cf Mt 10,2). En la historia bíblica se afirma que el Señor (o un enviado suyo en el caso de Jacob) ha cambiado el nombre propio y
personal de un hombre: cuando Abram se torna en Abraham (Gn 17,5), cuando Jacob se convierte en Israel (Gn 32,28), y cuando Simón Bar Jona se torna en Pedro (Jn 1,42; Mt 16,18). En este tercer caso, al igual que en los dos
casos precedentes, la intención es manifiesta sobre todo si se toma en cuenta la importancia simbólica que en todo el oriente se refiere al nombre.

"Tú eres Simón, el hijo de Jonás; tú te llamarás Cefas, que significa Pedro". Es una profecía cuyo sentido está indicado misteriosamente por este nombres, inusitado tanto entre judíos como entre griegos. Kefas en arameo, Petros en griego, significa la roca sólida sobre la que Cristo edificará su Iglesia: "Simón se convierte en la piedra fundamental del colegio apostólica y de la comunidad formada para el reino de Dios. "Y yo también te digo, que
tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella"

Atar en hebreo se dice "asar"; la "Mishná" (Shabbat 4,1) lo emplea comentando Números 30,3 como declarar prohibido (Strack-Billerbeck I, 738).

Desatar en hebreo se dice "hittir"; la Mishná lo emplea para declarar permitido o lícito.

La sinagoga usaba ambos verbos para indicar quién estaba admitido o proscrito de la sinagoga y para la interpretación de ciertos pasajes dífíciles de la Escritura; es, pues, un empleo "técnico" para indicar
autoridad no sólo en materia de disciplina [imposición y levantamiento del anatema dictado por la sinagoga; además de la Mishná, Josefo habla de ello en el de Bello Iudaico I, 111], sino también autoridad "halákica" para enseñar (en cuanto a la enseñanza, significan la interpretación autoritativa de la ley por el rabino ordenado y competente en la materia: "goza de autoridad para prohibir y permitir").

Si Jesús los aplica a Pedro y al resto de los 12, es porque desea transferir a ellos los poderes de que gozaba la sinagoga, y que quedará confirmado por Cristo resucitado en Jn 20,21-23 en cuanto al perdón de los pecados y en Jn 21,15-19 en cuanto a apacentar a las
ovejas al modo de Cristo, Buen Pastor (Jn 10,11 y siguientes).

"A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos" (Mt 16,19).

*. Este versículo se remonta a Is 22,19-22.
El cap 22 de Isaías ha de interpretarse o enmarcarse dentro del plan divino en la historia a favor del pueblo elegido. Desde el punto de vista canónico, es un texto profético que tiene una proyección futura, que halla su
cumplimiento en Cristo, obviamente. Cristo es no sólo quien posee las llaves del Reino de David, sino que en un sentido más pleno, es el Señor de la Historia, quien tiene el poder supremo en el cielo y en la tierra.

  • Is 22,15-22 consiste en un oráculo, dividido en las amenazas contra Shebna (vv 15-19) y el ulterior insediamento y ruina de Eliaquim (versículos siguientes).
    El término con que se designa a Shebna y Eliaquim es el de "soken", mayordomo. Shebna se ve atacado por el profeta con una confrontación amarga por haberse construido una tumba espléndida.

El profeta pone de relieve que se trata de un acto de arrogancia y para ello recurre a un vocabulario de lo más crudo: no tendrá necesidad de tanto esplendor porque Dios lo va a arrojar lejos de la tierra donde morirá lleno de oprobio al haber abusado de su oficio. Por el contrario, Eliaquim es llamado "siervo de Dios" y se le asignan todos los jaeces del oficio sagrado. Se le entrega la autoridad regida davídica representada por la entrega de la llave. Ello le otorga un lugar de honor en la casa real.

  • En el lenguaje bíblico hacer entre de las llaves designa "conceder autorización"; y el poseerlas, "tener autoridad". Cuando las ciudades de la antigüedad eran expugnadas, había el deber de entregar las llaves al
    vencedor como signo de vasallaje o pertenencia. También las confiaba el rey al poder de su mayordomo; así depositaba en él su autoridad para cuidar y gobernar el reino.

Cristo tiene la autoridad sobre el poder de la muerte, vencidos por Él con su resurrección (Ap 1,18). Según la autoridad judía, sólo Dios puede resucitar muertos; por ello es que Cristo ha recibido dicha autoridad: de
ahí que sea el veraz, el que tiene la llave de David, el que abre y nadie puede cerrar; el que cierra y nadie puede abrir (Ap 3,7).

Además de Cristo, en el NT se mencionan otros personajes con el poder de las llaves: Pedro (Mt 16,19), los maestros de la ley (Lc 11,52: Jesús censura a los escribas el no hacer justicia al poder de las llaves que ellos reclaman
para sí mismos) y el ángel del abismo (Ap 9,1; 20,1: para la concepción judía tanto el cielo como los abismos estaban cerrados por grandes portones; a esta luz, el ángel del abismo recibe la autoridad para abrirlo; sólo que tales poderes serán utilizados como instrumentos del juicio de Dios, pues ellos serán juzgados igualmente).

  • En el caso concreto de Pedro, Cristo indica que el príncipe de los apóstoles goza de poder judicial respecto del Reino de los cielos: es decir, Pedro goza de la suprema y vicaria potestad en la Iglesia que Cristo le
    confiere, pues es Él quien construye a la Iglesia (oikodomeso); Pedro es el"ecónomo" (doso soi tas kleis).

El atar y desatar indican la promesa de la gracia del reino de Dios o negarla. Si la entrega de la llave simboliza la potestad (aquel a quien se encomiendan las llaves del palacio o de la ciudad), indica que sólo él puede abrir o cerrar, admitir a los hombres o excluirlos.

[2] El término "Papa" procede del griego "Pappas" o "Papas" y significa"papá" o "padre". Se encuentra testimoniado en Aristófanes (Pax 120), Menandro (Mis 213). P. Levillain observa que en Homero significa "sacerdote". Como quiera que sea, el término se hizo común en oriente como signo de afecto y respeto para con obispos y sacerdotes.

En Occidente hace su aparición a inicios del S. III, progresivamente se fue aplicando a los obispos [Cipriano, Ep 8,8.23,30; 31,36]. Aplicado al obispo de Roma como signo de afecto y respeto se encuentra por vez primera en una inscripción del diácono Severo a san Calixto: Iussu Papae sui Marcellini. Se hizo específico para finales del S. IV y en el V al título se precisa la expresión "Papa Urbis Romae. En el S. VI la cancillería de Constantinopla se dirigió al obispo de Roma con el título "Papa".

Para finales del S. VIII el título se emplea para los solos romanos pontífices. Con Gregorio V (996-999)
el concilio de Pavía estipuló que el arzobispo Arnulfo de Milán no se designara así. Gregorio XI (1073-1085) prescribió de modo formal que el título se aplicara definitivamente a los sucesores de Pedro.

La expresión "santísimo Padre" se remonta al S. XII y corresponde al significado histórico de "Papa", es decir, "reverendo padre" y con él se relaciona su definición de "pater patrum" , de uso común por parte de los obispos de la Iliria y del África que se dirigían a los sucesores de Pedro en los primeros siglos VI-VII.

[3] San Pedro murió en el circo de Nerón, situado en la octava colina de Roma, el Vaticano.

Claudio y Nerón hicieron un profuso empleo del circo con el ofrecimiento de continuos espectáculos de cacería y carreras de carros. En este mismo lugar muchos cristianos recibieron la palma del martirio. El circo de Nerón estaba
delimitado por una necrópolis originalmente pagana y orientada como el circo en dirección este-oeste.

Las sepulturas cristianas que ahí se encuentran son
de los SS. II-III y están dispuestas en torno a la tumba del Príncipe de los apóstoles. Tácito habla de los sangrientos espectáculos que ofreció Nerón en el circo Vaticano y en el que murieron crucificados Pedro y otros muchos cristianos (Anales XV, 44).

Aparentemente los escritos del Nuevo Testamento no hablan de que Pedro muriera crucificado. Sin embargo, Juan en su Evangelio lo hace de un modo muy sutil, del que bien se puede concluir que la muerte de Pedro fuera por
crucifixión. Cristo muere crucificado: todo el capítulo 19 de Juan gira en torno a este tema. Jesús lo predice en Jn 12,32-33: "Y yo, si fuera levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí. Él decía esto indicando de qué clase de muerte iba a morir". Una vez que Jesús resucita, tiene lugar la triple confesión de Pedro ante Jesús a orillas del mar de Galilea.

Al cabo de la triple confesión de Pedro, Jesús le dice: "En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven te vestías y andabas a donde querías; cuando seas viejo extenderás las manos y otro te ceñirá, y te llevará a donde no quieras. Esto dijo, indicando con qué clase de muerte Pedro iba a glorificar a Dios" (Jn 20,18-19). Jesús no es del todo explícito, no dice a Pedro:"morirás crucificado", sino que es el evangelista quien emplea en ambos casos prácticamente los mismos términos para la muerte de Cristo y la de Pedro. Es decir, pone la muerte de Pedro de relación de analogía y dependencia de la de Cristo. De ahí se deduce que Pedro muriera por crucifixión.

La presencia de los restos del apóstol en el circo de Nerón determinó la evolución del lugar. Primeramente, se le depuso en una tumba de arcilla, donde ya se encontraban otras tumbas. Hacia inicios del S. II se izó un pequeño mausoleo, que se componía de dos nichos divididos por una placa de mármol que descansaba sobre dos columnas también de mármol. En el S. III se levantó un pequeño local para el culto, del que se han preservado dos muros: uno, al sur, que los expertos denominan "muro g" y otro, al norte, conocido como el "muro rojo", asimismo el suelo se adornó con un mosaico. Es interesante observar que para inicios del S. IV el "muro g"comenzó a cubrirse por toda una "telaraña" de inscripciones cristianas.

En el 313, Constantino hizo erigir una basílica de 120 x 64 mts., que incluía el mausoleo del S. II y el local para el culto con sus dos paredes. Se revistió el lugar de mármol frigio y pórfido. En el "muro g" se preparó un local, forrado con placas de mármol en el que se colocaron los huesos de Pedro que se sacaron de la tumba de arcilla y que se envolvieron en un paño de púrpura e hilos de oro.

(A partir de entonces, el "muro g" con los huesos de Pedro, quedó inviolado hasta que se realizaron las excavaciones debajo de la basílica de 1940 a 1949).

El monumento de Constantino quedó así encerrado por un recinto de bronce sustentado a los cuatro ángulos por columnas salomónicas de mármol decoradas por sarmientos de vid que ulteriormente inspiraron a Bernini para la creación de su grandioso baldaquino.

El piso superior del monumento de Constantino hizo ulteriormente de base al altar de San Gregorio Magno (590-60), erigido cuando este Papa hizo que se levantara el presbiterio de la antigua basílica. A su vez, este altar quedó incluido en el de Calixto II (1119-1124), y más tarde surgió un tercer altar, el de San Clemente VIII (1592-1605), y que es el actual altar de la basílica vaticana.

Grandes arqueólogos han dedicado tiempo de su vida al estudio del monumento de Pedro en el Vaticano. Las investigaciones siguieron dos fases: investigación científica de la tumba de San Pedro (obra de los PP.
Kirschbaum, Ferrúa y de los Sres. Ghetti y Josi) e investigación científica de los huesos de San Pedro (Profr. Venerando Correnti, profesor de Antropología de la Univ. de Roma).

Antes de morir, Pío XI había dejado escrito en su testamento el deseo de ser sepultado en las grutas vaticanas y lo más cerca posible al lugar de la confesión. En 1939, en tiempos ya de Pío XII, mientras se preparaba la tumba de Pío XI, se halló un mosaico. Ante ello, Pío XII pidió que se siguiera excavando: dijo que quería que se conociera la verdad sobre la sepultura de san Pedro "hasta el fondo". Así fue como se dio con un cementerio antiguo donde estaban los restos de familias pudientes como los Flavios y los Valerios… Se halló también una tumba abierta, protegida contra la humedad con unos muros, lo que indicaba la importancia del sepulcro: los adyacentes no tienen ninguna protección. Había en la tumba centenares de monedas tanto de tiempos del imperio romano como del medievo, procedentes de varios países de Europa, lo que indica su amplia difusión.

A partir de 1952 la Profa. Guarducci se puso a descifrar durante seis años el significado de los "epígrafes" de la tumba, escritos en lengua griega (ello indica su antigüedad). Algunos de estos graffiti se encuentran en el
muro blanco "g"; en griego dicen: "Pedro, ruega por los cristianos sepultados junto a tu sepulcro". Otro graffitto es la P de Pedro en la que hay además otras líneas en forma de llave, lo cual alude a Mt 16,19. Un "fraffitto" de interés y típicamente cristiano es el monograma de Cristo (las letras X y P encimadas, que son las primeras dos letras de que se compone el nombre "Cristo" en griego); a este monograma se suman las iniciales de Pedro (PE), la letra "A" para indicar el inicio de la vida; la
"F" de "Filius Dei" (Hijo de Dios), la "R" de esurrección, etc. Pero la inscripción que más ha llamado la atención son dos palabras griegas "Petros eni" que significa "Pedro está aquí" y que se encuentra en el muro rojo.

El Profr. Correnti, catedrático de Antropología de la Univ. de Palermo, descubre que hay huesos humanos al lado de otros de ratón. Los de ratón están limpios, los humanos contienen la misma tierra que la de la tumba abierta (las otras tumbas contienen otro tipo de tierra); un paño purpúreo y dorado había envuelto dichos huesos. Los huesos tienen hilos rojos y dorados. El motivo de la extracción de la tumba fue proteger los restos contra la humedad, ya que la protección de los muros no bastaba. Son huesos
de un varón, robusto, muerto en edad avanzada, del S. I.

La Profa. Guarducci ha publicado un libro "Las reliquias de San Pedro". El 26 de junio de 1968 Pablo VI declaró tales hallazgos realizados por especialistas (cf Pablo VI,
Insegnamenti [Cd. del Vaticano] 281).

[4] Más datos históricos sobre el primado del obispo de Roma

+Clemente, que había conocido sin duda a los dos apóstoles nos ofrece en su carta a los corintios (1Cor v.4.6), escrita en Roma hacia el 95, tres años después de los hechos que se narrarán a continuación: "Echemos la mirada
sobre nuestros buenos apóstoles: Pedro, que víctima de un celo criminal, sufrió no una o dos pruebas, sino un gran número, y también el el martirio de suerte que se marchó a la sede que la Dios le tiene reservada. Obsérvese que el Papa Clemente recalca el término "nuestros" [hemôn en griego].

Clemente de Roma invoca el recuerdo de los apóstoles sepultados en el Vaticano y en la vía Ostiense, recuerdo que está vivo en la comunidad local… Esta alusión evoca naturalmente un homenaje para los demás cristianos de Roma que han compartido la misma suerte que los dos apóstoles
(Tácito habla de una "multitudo ingens" en Ann 1, XV, c. XLIV) y han dejado en Roma un magnífico ejemplo. Sólo puede tratarse de la persecución de Nerón. De este texto se pueden deducir tres concluciones, a) Clemente
consideraba a Pedro y a Pablo los apóstoles de la Iglesia romana; b) reconoce el martirio en Pedro en Roma; c) sufrió el martirio en tiempos de la persecución de Nerón. Tal es la única explicación de este famoso pasaje.

  • Lo que San Ignacio de Antioquía dirá veinte años más tarde en su célebre carta a los romanos, en que les suplica que no le priven dle martirio: "No os doy una orden como Pedro o Pablo; ellos eran apóstoles; yo soy un
    conenado (Rom IV, 3), argumento que no tendría valor auténtico si Pedro y Pablo no hubieran venido a Roma, y si se puede traducir: "ellos fueron vuestros apóstoles, yo para vosotros no soy sino un condenado". Hemos de notar que Ignacio era el jefe de la Iglesia de Antioquía que se gloriaba,¿cómo son posibles tales expresiones de no tener Roma la primacía sobre Antioquía?
  • San Ireneo.- Hacia el 180 Ireneo, que conoce la tradición romana por haber vivido varios aZos en Roma, dice expresamente que la Iglesia de Roma fue fundada por los santos apóstoles Pedro y Pablo. En esta página establece la serie de pontífices que se han sucedido después de los los bienaventurados apóstoles confieren a Lino el encargo de Obispo (Adv. Haereses III, 3 1 PG
    VII col. 845).
  • De la misma época Eusebio nos refiere dos testimonios importantes. Uno es de un tal Cayo, contemporáneo del Papa Ceferino (inicios del S. II) que en un escrito en el que discute con Proclo, jefe de la secta frigia, se expresa
    así sobre las tumbas de los dos apóstoles: "Yo puedo mostrar los trofeos de los dos apóstoles. Si tú quieres ir al Vaticano o a la vía Ostiense, encontrarás los trofeos de los que fueron los fundadores de esta iglesia".
    El otro es el Obispo Dionisio de Corinto que hacia el año 170 se dirige a los romanos con estos términos: "Vosotros mismos habéis asociado la plantación hecha por Pedro y Pablo de las Iglesias de Roma y de Corinto…; ambos, partidos para Italia enseñaron juntos allí y sufrieron el martirio hacia el mismo tiempo (PG XX, Col 208-209).
  • Para inicios y a mediados del S. III, Cipriano de Cartago, Firmiliano de Cesarea de Capadocia Dionisio de Alejandría, Fabio de Antioquía, Calixto e Hipólito de Roma, al igual que un autor desconocido de un libro contra
    Artemón… en breve, toda la Iglesia de Oriente y de Occidente admite unversalmente que la sede de Roma es la misma sede de Pedro, el obispo de Roma y sucesor de Pedro. Para Tertuliano, en la dichosa Iglesia de Roma los
    apóstoles Pedro y Pablo han derramado toda su doctrina con su sangre (PL II, col 48, 42, 44). Eusebio refiere que cuando Marcos compuso su evangelio, Pedro predicaba en Roma públicamente la palabra y anunciaba el evangelio
    bajo la acción del Espíritu (Hist Eccl 1, VI, c. XIV). Orígenes nos dice de Pedro que "venido finalmente a Roma, fue crucificado ahí con la cabeza hacia abajo bajo petición suya expresa (Eusebio, Hist Eccl 1, III, c.1).
  • La "Depositio martyrum" se vincula al la cronología liberiana y nos proporciona un calendario de la Iglesia romana utilizando las pesquisas hechas por Hegesipo hacia el 160 y donde se puede poner de relieve VIII kal.
    martias natale Petri de Cathedra - III kal iul. Petri in catacumbas el Pauli Ostense, Tusco et basso cons. Tenemos aquí una preciosa indicación de la doble conmemoración hecha por la Iglesia de Roma, el 22 de febrero, del
    episcopado o púlpito del apóstol, el 29 de juniode su deposición. Es verdad que el consulado de Tusco y de Baso nos lleva al año 258, a tiempos de la persecución de Valeriano, dos siglos aproximadamente luego de la muerte de los dos apóstoles. Se ha pensado con mucha verosimilitud, en razón de la persecución que versó sobre la comunidad romana, los restos venerados de los
    apóstoles Pedro y Pablo fueron transferidos a la vía Apia, al lugar de la catacumbas; precisamente, los antiguos itinerarios dicen que las tumbas estuvieron en ese lugar, en san Sebastián, durante 40 años. (Notitia
    Ecclesiarum en Rossi, Roma sotterranea I, 139-141). Que esta cifra de 40 sea simbólica o aproximada, no es muy relevante: pero la hipótesis del transferimiento se encuentra incluso en los numerosos graffitti de los SS IV
    y V, al lado de la inscripción compuesta por el Papa san Dámaso y colocada en las catacumbas: "Hic habitasse prius sanctos cognoscere debes Nomina quisque Petri pariter Paulique requiris" [Aquí debes conocer que antes
    habitaron los santos y te informas claramente de los nombres de Pedro y Pablo].

Recientes descubrimientos lo confirman las excavaciones de San Sebastián de 1915-1925: entre otros instrumentos de relieve hay un antiguo triclinium o sala para el ágape que los arqueólogos datan para la segunda mitad del S. III y del que un fragmento de muralla muestra aún más de 150 graffitti evocan más las comidas funerarias célebres en honor de Pedro y Pablo y de las invocaciones o recomendaciones que se asocian a los dos nombres. Es interesante observar que la palabra "ágape" aparezca muchas veces, pues designa el ágape litúrgico en honor de los mártires, sobre sus tumbas, de suerte que tenemos ahí un vivo testimonio en favor de la presencia del cuerpo del apóstol en Roma.

  • Es superfluo insistir en los monumentos abundantes que testimonian el recuerdo constante de Pedro en Roma: su sepulcro en el Vaticano, las pinturas, las vasijas, las inscripciones en las catacumbas que llevan su efigie y su nombre. A estas pruebas se suma cuanto aporta la tradición
    constante y unánime de las iglesias orientales, aun las separadas. Ninguna de ellas, de hecho goza del honor de poseer la tumba de Pedro o su sede definitiva. En su liturgia también celebran al que llegó a ser el primer
    obispo de Roma.
  • La primera carta de Pedro 5,13 dice así: "La que está en Babilonia, elegida juntamente con vosotros, os saluda, y también mi hijo Marcos".

Varios autores, como Marsilio de Padua. toman el versículo al pie de la letra sin caer en la cuenta de que no se trata de la capital de Asiria, sino de la capital del imperio Romano, la ciudad de las 7 colinas como consta por Ap 17,9: desde tiempos del historiador Varrón, Roma se torna en la ciudad de las siete colinas (Ap 17,5; 18,2.10). Se la identifica con Roma por el hecho
de la destrucción del templo: el año 587 lo realizó Babilonia, el año 70 fue Roma. Por este motivo de la destrucción del templo a Roma se la designa Babilonia.

Además, de Ap 16-18, se puede verificar que a Roma se la
designaba "Babilonia" en los Oráculos sibilinos 1,V, V 155-160; San Agustín De Civitate Dei 1, XVIII, c. II,2; PL XLI, col. 561. Asimismo, a esas alturas de la historia, la antigua capital caldea de Babilonia no contaba con cristianos.

El hecho definitivo del martirio de Pedro en Roma está confirmado tan antiguamente y por tantos testimonios, que no queda ninguna posibilidad de negarlo.

  • Los sucesores de san Pedro en Roma.- Pedro, pues ha venido a Roma; ha predicado el Evangelio y organizado a la cristiandad, y establecido su cátedra. Poco importa si fue una estancia continua o intermitente. Murió como obispo de Roma. ¿Tuvo sucesores?

Hacia mediados del S. II la Iglesia de Roma estaba en posesión de un catálogo de sus obispos. Tenemos prueba de ello en Ireneo (Adv Haer III, III, 3) que termina hacia el 180 dC. Eusebio echa mano de un mismo catálogo.

Respaldan la autoridad de la lista de Ireneo Hesesipo y Julio Africano.
Epifanio repite la misma serie de pontífices medio siglo más tarde. Gracias a Eusebio (Hist Eccl I, IV, c. XXII, No. 3) se sabe que cuando vino a Roma el judío converso al cristianismo, Hegesipo, logró hacerse con una lista de
sucesión que llegaba hasta Aniceto, cuyo diácono era Eleuterio, lo que nos lleva al año 160.

En el fragmento de Muratori leemos (del año 200), que cuando Hermas escribía el Papa era su hermano Pío ("ocupaba la sede de la Iglesia de Roma"). Hacia el 150 Ireneo, Epifanio y otros nos proporcionan unas recensiones, evidentemente de una fuente romana, no sólo los nombres de todos estos obispos, sino también los hechos más notables de su episcopado.

No se sabe mucho con certeza sobre los sucesores inmediatos de Pedro: Lino, Cleto; pero sí de Clemente (sucesor de Pedro hacia el 100 dC). De Clemente nos dice Ireneo que conoció a Pedro y Pablo y que trató con ellos (Adv Haer 1-III, c.III,3; PG VII, col 849). En el tiempo de san Clemente, la Iglesia de Corinto sufría graves disensiones, de modo que la Iglesia de Roma consideró el deber de intervenir con una carta para que cesara el escándalo:

"No nos habíamos podido ocupar sino sólo tarde de las cuestiones que nos habéis planteado". Su carta fue enviada a Corinto por tres delegados.

Clemente, obispo de Roma, se siente con el deber de intervenir: emplea el lenguaje de la caridad y se dispone a dar algunos consejos, en su epístola tampoco falta el tono propio de quien está constituido en autoridad:
"vosotros nos habéis proporcionado motivos de gozo y de alegría… Si vosotros obedecéis los consejos, que os hemos dado por el Espíritu Santo, si cortáis tajantemente con la violencia de vuestra rivalidad culpable, según
la invitación a la paz y a la concordia con que os invitamos en esta carta.

Os hemos enviado a unos hombre fieles y sabios que han vivido sin tacha en medio de nosotros desde la juventud hasta la vejez: serán testigos entre nosotros y vosotros. Hemos obrado así para que sepáis que toda nuestra
preocupación ha sido y es aún el guiario prontamente a la paz (1Cor LXIII 2,3,4)… Si hay algunos que se resistieran a las palabras que Dios le dirige por medio de nuestro intermediario, sepa bien que se desvía con una
falta y un peligro graves (LIX, 1). Obviamente, quien así se expresa es porque se siente en posesión de un considerable poder. Hegesipo constatará 60 aZos más tarde que el orde se logró restablecer en medio de ellos, y
Dionisio de Corinto su obispo para el año 170, nos hace saber que la carta de Clemente aún se leía y se conservaba en su Iglesia cual análogamente a las Sagradas Escrituras (Eusebio, Hist Eccl. 1.IV, c. XXIII, no. 11).

  1. Siglo II

a) Inicios del S. II (107-117)

Ignacio de Antioquía es autor de una epístola para los romanos, para suplicarles que no se interpongan a su martirio. Las personas a las que dirige sus demás cartas, los cristianos del Asia Menor, contienen ya una serie de epítetos lingüísticos, que al llegar a referirse a Roma, el tono se eleva aún más:

"Ignacio a la Iglesia… que preside en el lugar de la región de los romanos… que preside en la caridad…" [en griego: hetis kai prokathetai en topo choriou Romaíon… prokathemene tes agapes]: las críticas de los negadores del primado se han dirigido contra algunas palabras en concreto, que conviene aclarar; a este respecto, se han propuesto varias traducciones:

"La Iglesia que se distingue entre todas en el país de los romanos… que se distingue por la caridad"… o bien "protectora de la caridad".

Conviene admitir que "choriou" no puede designar al imperio y que "en topo" indica la sede de la autoridad sin límite. Prokáthetai significa propiamente"presidir": Ignacio emplea el término cuando se refiere precisamente al obispo (Magn., VI,1), y no puede significar como muchos sugieren "ser notorio" ni simplemente "distinguirse". En cuanto a la palabra "agape" (amor, caridad) tiene a menudo en Ignacio el sentido del amor del hombre para con Dios, pero es más frecuente en él el significado de "sociedad de
amor", como si indicara "fraternidad", Al lado de "prokathemene" (que preside), sólo puede tener este significado concreto de "sociedad del amor",
es decir, Iglesia.

Así, pues, para Ignacio, cuya eclesiología es tan notoria y que tiene un sentido muy preciso de la jerarquía, la Iglesia de Roma preside en la religión del amor, en la unión en la caridad. "La Iglesia de Roma preside": llama la atención que la palabra "preside" sea tan solemne, ya que aparece dos veces en el saludo de Ignacio. Indica una presidencia real y auténtica. La Iglesia de Roma preside en la caridad, pues para Ignacio "agape" se torna en un sinónimo de "Iglesia", pues para él una Iglesia local puede ser llamada "agape". Pero, ¿puede designar también a la Iglesia universal?

Ignacio indica sobre la sede de Roma una diferencia perfecta. A sus ojos, los romanos son "puros de todo color extraño", o más bien, "están filtrados de toda materia colorante capaz de contaminar y de alterar la pureza del
agua. Su doctrina es pura como un manantial de agua": la expresión se debe a que Roma ha recibido y sabido custodiar fielmente los preceptos apostólicos (Rom IV,3): no ha fallado en su misión: "Ninguno de vosotros ha engañado a nadie; y bien yo lo que yo veo es precisamente la puesta en práctica de vuestras lecciones y preceptos (Ibíd . III,1).

¿A qué hechos particulares hace con ello alusión san Ignacio? ¿Al decisivo y fructífero decreto de
Clemente? Tal vez, pues la primera carta de Clemente se hizo muy pronto célebre en oriente. Como quiera que sea, tenemos un contexto muy preciso sobre la presidencia de la caridad, de este primado romano tal como lo ve san Ignacio (P. Batiffol, L´Église naissante et le catholicisme, Paris 1922, 167 ss).

b) Un elemento muy notorio sobre el primado es que ya desde esta época diversos cristianos ilustres deciden viajar a Roma:

-es el caso del apologista Justino (166), que desde Palestina realiza al menos dos viajes a Roma y decide quedarse ahí al final de su vida, donde establece una escuela catequética.

-Taciano (180) oriundo de Asiria, discípulo a su vez de Justino, pero que se desvió hacia el encratismo.
-Rodón, también del Asia, y adversario de los herejes Apeles y Marción.

-Hegesipo, judío converso, nacido en Palestina que pasa por Corinto antes de recalar en Roma bajo el Papa Aniceto: Hegesipo cuidadoso en constatar personalmente la continuidad y uniformidad de la tradición católica en
contra de los grupos heréticos.

-Albercio Marcelo: Obispo de Hierápolis en la Frigia que en su viaje ha admirado la unidad de la fe a través del mundo cristiano: Dice en su epitafio que el divino Pastor lo ha guiado hasta Roma para contemplar en la Iglesia la majestad soberana, una Reina con sus vestidos y calzado de oro:"he visto un pueblo de sello brillante".

-El mismo Ireneo, originario de la provincia romana del Asia que terminar por ser obispo de Lyón, Francia.

c) Pero también los herejes trata de hacer que en Roma se aprueben sus doctrinas:

Como el año 140 el gnóstico de Alejandría Valentino, que es excomulgado varias veces. El sirio Cerdón, discípulo de Valentino y precursor de Marción; obviamente, el mismo Marción "Lobo del Ponto" como lo llamaba Tertuliano, el cual es expulsado por el Papa Pío II. Asimismo, la doctora
egipcia Marcelina, luz de una secta carpocratista.

Florino, discípulo de Valentino que logró que se le admitiera durante cierto tiempo en el colegio presbiteral, y a quien Ireneo dirige muy vivos reproches y que serían
desenmascarado por el Papa Víctor.

Hacia finales del siglo los fautores del adopcionismo con Teodoto de Bizancio, o del modalismo con Práxeas y Epígono. Víctor y tras Víctor Eleuterio y Sóter, todos los papas de esta época defenderán la unidad católica contra estos herejes.

Durante mucho tiempo, los montanistas se esforzarán por circunvenir a la Iglesia de Roma, mientras que en Frigia se verán muy atacados: en 177 los mártires de Lyón, desde el fondo de su prisión, dirigen una carta a Eleuterio, entonces obispo de Roma, para procurar la paz de las iglesias.

(Eusebio Hist Eccl 1. V, c III, No. 4). En tiempos del Papa Calixto vendrá a verle el sirio Alcibíades que le presentará el libreo de Elksaí como fruto de una supuesta revelación del finales del S. I.

d) Cabe preguntarse a qué se debe el que partes tan diversas y gentes también tan diversas opten por dirigirse a Roma.

No hay duda de que en cuanto capital del imperio romano, la ciudad de Roma ejerce un atractivo particular. Pero no es el elemento definitivo: desde mediados del S. II la Iglesia de Roma posee una "regula fidei" (regla de
fe), una fórmula que se impone sobre las demás iglesias y que tanto en oriente como en occidente consistirá en el contenido de los diversos símbolos bautismales. La Iglesia de Roma posee la lista más antigua de los libros canónicos del NT (el canon de Muratori del S. II-III).

Roma detenta igualmente la ley de la oración "lex orandi" (ley del orar).

Por ello Policarpo, obispo de Esmirna, ya octogenario, se dirige al Papa Aniceto (año 154) para intentar dirimir el conflicto sobre la fecha de la Pascua.

El problema no era éste: un gran número de Iglesias festejaba la Pascua el domingo que sigue a la fecha del 14 de Nisán. Pero los orientales lo hacían el mismo 14 de Nisán, cayera cuando cayera. La controversia se fue
recrudeciendo hasta el grado de provocar un cisma.

Para el año 189-199, el Papa Víctor, somete la cuestión a las iglesias implicadas en varios concilios regionales, que salvo la de Éfeso con el obispo Polícrates al frente, aceptan la decisión del Papa. Como Polícrates no cede, interviene Ireneo de Lyón, que a pesar de ser originario de Esmirna, del Asia Menor, reconoce y acepta la tradición de Roma. No contesta ni la jurisdicción ni el juicio de Víctor; más bien, advierte el incoveniente y le suplica con humildad que no se proceda con tanto rigor.

Así se evita la ruptura total. Para el Concilio de Nicea los cristianos del Asia habrán abandonado su usanza. Nótese que este sucesor de Pedro, el Papa Víctor, obra con la conciencia de tener una autoridad tal que reúne al
episcopado entero en concilios, y que incluso amenza con la exclusión de la comunión católica a un grupo de disidentes. Sólo puede tratarse de la figura del jefe de la Iglesia universal investido de un primado soberano (Eusebio, Hist Eccl 1. V, c XXIV; PG XX, Col 493-497).

e) Se ha hablado de Ireneo, que ha sido testigo ocular de unos hechos muy concretos y que los ha confrontado (controversia sobre la celebración de la Pascua durante el Papa Víctor).

¿Por qué los espíritus inquietos o ambiciosos, por qué los fieles, amantes de la unidad en la tradición católica se dirigen todos a Roma?

El Obispo de Lyón dirá que precisamente a causa de la autoridad particular de que goza esta Iglesia de Roma, toda la Iglesia ha de ser unánime y acorde: se trata de todos los fieles que están en el universo… pues de
hecho en ella todos los fieles de todas partes ha conservado la tradición apostólica: "Ad hanc enim propter traditionem principalitatem necesse est omnem convenire ecclesiam, hoc est eos qui sunt undique fideles, in qua
semper, ab his qui sunt undique, conservata est ea quae est ab apostolis traditio", Adv. Haereses 1.III. C. iii, no. 2; PG t VII, Col 846 ss. [traducción: por tanto, es necesario que toda autoridad particular convenga
con esta Iglesia, debido a una tradición (particular), esto es: todos los fieles que están en todas partes, con ella han de convenir, pues siempre ha conservado aquella tradición que es desde los apóstoles].

La autoridad (particular) que el obispo de Lyón reconoce en Roma y que se remonta a una sucesión episcopal ininterrumpida hasta san Pedro, es sí una preeminencia jurídica, tanto desde un punto de vista doctrinal como
disciplinar, pero sobre todo un primado no sólo de honor, sino también efectivo, único y soberano. Hay, pues, una necesidad moral, lógica para todas las Iglesias, aun apostólicas de convenir con ella. Tal es la afirmación explícita de San Ireneo.

f) Un contexto claro lo encontramos en el intercambio espistolar entre el Papa Soter y el obispo Dionisio de Corinto (año 170).

Se ha perdido la epístola de Soter, pero Eusebio la conocía, así como la de Dionisio. Eusebio cita algunas líneas. Se trata de un elogio magnífico de la Iglesia de Roma por su universal e inagotable caridad, así como esta
declaración tan significativa: "Hoy hemos celebrado el santo día del domingo, durante el cual leímos vuestra carta, continuaremos leyéndola siempre a modo de advertencia ("noutheteisthai"), al igual que la primera
que Clemente nos ha mandado" [Eusebio, Hist Eccl. 1.IV, c XXIII, no. 9-12].

Por lo tanto, Soter ha renovado el gesto de Clemente, y la Iglesia a su vez ha mostrado la misma acogida hecha a sus advertencias y avisos: los escritos, pues, de ambos son conservados y leídos por los corintios. Pero hay más: Dionisio aúna a ambos autores con un mismo gesto de respeto: la epístola de Soter es la segunda carta de un obispo de Roma a la Iglesia de Corinto, ya que la de Clemente es la primera. "Del resto, observa Duchesne,
si se dejan de lado los libros en cuyo encabezado se encontraban los nombres de los apóstoles, y con razón o sin ella, la carta de Clemente y del Pastor de Hermas (140-155) que hayan tenido lugar en ciertas iglesias de oriente, sea en el canon, sea en sus apéndices. Este honor extraordinario rendido a dos autores romanos es sin duda muy relevante" [Duchesne, Églises séparées (Paris 1896) 130]. Los numerosos escritos apócrifos que se remontan a san Clemente (Clementinas, Cánones eclesiásticos, Constituciones apostólicas, Cánones de los apóstoles) nos muestran que al oriente basaba de buena gana su disciplina sobre el patrocinio de la Iglesia de Roma, confirmando así el derecho del primado que desde el S. II le estaba universalmente reconocido.

Categorías