Eres Una Gran Mujer

Siempre ten presente que: la piel se arruga, el pelo se vuelve blanco, los días se convierten en años…, pero lo importante no cambia; tu fuerza y tu convicción no tienen edad.

Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña.

Detrás de cada línea de lle­gada, hay una de partida.

Detrás de cada logro, hay otro desafío.

Mientras estés viva, siéntete viva.

Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo.

No vivas de fotos amarillas…

Sigue adelante aunque todos es­peren que abandones tu objeti­vo.

No dejes que se oxide el hie­rro que hay en ti.

Haz que en vez de lástima, te tengan respeto.

Cuando por los años no pue­das correr, trota; cuando no pue­das trotar, camina; cuando no puedas caminar, usa el bastón. Pero ¡nunca te detengas!

MADRE TERESA DE CALCUTA

¿Entregarías a Tu Hijo?

Es la tarde de un viernes típi­co y estás manejando hacia tu casa.

Sintonizas la radio. El noticie­ro cuenta una historia de poca importancia: en un pueblito leja­no han muerto 3 personas de al­guna gripe que nunca antes se había visto. No lo piensas mu­cho.

El lunes cuando despiertas, escuchas que ya no son 3, sino 30,000 personas las que han muerto en las colinas remotas de la India.

Gente del control de enfer­medades de EE.UU. ha ido a in­vestigar.

El martes ya es la noticia más importante en la primera plana del periódico, porque no sólo es la India, sino Pakistán, Irán y Afganistán y pronto la noticia sale en todos los noticieros. Le están llamando "La Influenza Misteriosa" y todos se pregun­tan ¿cómo vamos a controlarla?

Entonces una noticia sorpren­de a todos, Europa cierra sus fronteras, no habrá vuelos a Francia desde la India, ni de nin­gún otro país en el cual se haya visto la enfermedad. Por lo del cierre de fronteras estás viendo las noticias cuando escuchas la traducción de una mujer, en Francia, que dice que hay un hombre en el hospital muriendo de la "Influenza Misteriosa". Hay pánico en Europa. La infor­mación dice que cuando tienes el virus, es por una semana y ni cuenta te das. Luego tienes 4 días de síntomas horribles y mue­res. Inglaterra cierra también sus fronteras, pero es tarde; pasa un día más y el presidente de los EE.UU. cierra las fronteras a Europa y Asia para evitar el con­tagio en el país, hasta que en­cuentren la cura.

Al día siguiente la gente se re­úne en las iglesias a orar por una cura y entra alguien diciendo: "prendan la radio" y se oye la no­ticia: 2 mujeres han muerto en Nueva York. En horas, parece que la cosa invade a todo el mundo. Los científicos siguen trabajando para encontrar el antídoto, pero nada funciona.

Y de repente, viene la noticia esperada: Se ha descifrado el código de ADN del Virus. Se puede hacer el antídoto… Va a requerirse la sangre de alguien que no haya sido infectado y de hecho en todo el país se corre la voz de que todos vayan al hospital central para que se les practique un examen de sangre. Vas de voluntario con tu familia, junto a unos vecinos, preguntán­dote qué pasará ¿Será esto el fin del mundo?… De repente el doc­tor sale gritando un nombre que ha leído en su cuaderno. El más pequeño de tus hijos está a tu lado, te agarra la chaqueta y dice: ¡Papi, ese es mi nombre!

Antes de que puedas reaccio­nar se están llevando a tu hijo y gritas:

¡Esperen!

Y ellos contestan: "todo está bien, su sangre está limpia, su sangre es pura. Creemos que tie­ne el tipo de sangre correcta".

Después de 5 largos minutos salen los médicos llorando y riendo. Es la primera vez que has visto a alguien reír en una sema­na. El doctor de mayor edad se te acerca y dice: ¡Gracias, se­ñor!, la sangre de su hijo es per­fecta, está limpia y pura, pode­mos hacer el antídoto contra esta enfermedad.

La noticia corre por todas partes, la gente esta orando y riendo de felicidad. En eso, el doctor se acerca a ti y a tu es­posa y les dice:

"¿Podemos hablar un mo­mento?, es que no sabíamos que el donante seria un niño y nece­sitamos que firmen este formato para darnos el permiso de usar su sangre". Cuando estás leyen­do el documento te das cuenta de que no ponen la cantidad que necesitarán y preguntas:

¿Cuánta sangre?..

La sonrisa del doctor des­aparece y contesta: "no pensá­bamos que era un niño. No es­tábamos preparados…"

¡La necesitamos toda!

No lo puedes creer y tratas de contestar: "Pero, pero…"

El doctor te sigue insistiendo: "usted no entiende, estamos ha­blando de la cura para todo el mundo. Por favor firme, la ne­cesitamos… toda".

Tú preguntas: "¿Pero no pue­den darle una transfusión?"

Y viene la respuesta: "Si tu­viéramos sangre limpia podría­mos.

¿Firmará? Por favor. ¡Fir­me…;" En silencio y sin poder sentir los mismo dedos que tie­nen la pluma en la mano lo fir­mas. Te preguntan: "¿quiere ver a su hijo?"

Caminas hacia esa sala de emergencia donde tu hijo está sentado en la cama diciendo: "¡Papi!, ¡Mami! … ¿Que pasa?" Tomas su mano y le dices:

"Hijo, tu Mami y yo te ama­mos y nunca dejaríamos que te pasara algo que no fuera nece­sario, ¿comprendes eso?"

Y cuando el doctor regresa y te dice: "lo siento, necesitamos empezar, gente en todo el mun­do esta muriendo…"

¿Te puedes ir?

¿Puedes darle la espalda a tu hijo y dejarlo mientras él te dice:

"Papi, Mami, ¿por qué me están abandonando?"

A la siguiente semana cuando hacen una ceremonia para hon­rar a tu hijo, algunas personas se quedan dormidas en casa, otras no vienen porque prefieren ir de paseo o ver un partido de fút­bol y otras vienen a la ceremo­nia con una sonrisa falsa fingien­do que les importa.

Quisieras pararte y gritar:

"Mi hijo murió por ustedes, ¿qué no les importa?"

Tal vez eso es lo que él quie­re decir:

"Mi hijo murió, ¿qué no sa­ben cuanto los amó?"

¡Porque así amó Dios al mun­do! Hasta dar su Hijo Único, para que quien cree en Él, no muera, sino que tenga vida eter­na. (Juan 3:16)

Padre Nuestro..viéndolo des­de ese punto de vista se nos rompe el corazón. Tal vez ahora podamos empezar a comprender qué tan grande es tu amor por nosotros.

¡ DIOS los bendiga !

En Su Propio Corazón

La primera vez que ví a Tommy, fue cuando se iniciaba nuestro curso de teología de la Fe. Tenía larga cabellera rubia que se peinaba mientras cami­naba y un aspecto extraño que me dio mala espina.

Efectivamente, Tommy resul­tó ser el "ateo residente" en mi curso. Objetaba de continuo la existencia de Dios y se burlaba de todo lo referente a Él. Al terminar el curso se acercó a mí y me dijo en tono cínico: -¿Cree usted que alguna vez encontra­ré a Dios?… No, le respondí con firmeza…¡Cómo!, ¿Qué no es el producto que representa?… Veo muy difícil que tú lo encuen­tres Tommy pero El te encon­trará a ti. Se sorprendió de mi comentario, se alzó de hombros y se fue. Luego supe que se gra­duó y me alegré por él.

Pasado algún tiempo me sor­prendió verlo entrar en mi ofi­cina y lo saludé diciéndole el gusto que me daba verlo y en­tonces me di cuenta que algo malo le pasaba pues su aspecto era el de un enfermo, su rubio cabello se le estaba cayendo pero sus ojos eran brillantes y su voz firme.

"¿Que te pasa?", -le pregun­té-, "tengo cáncer" me respon­dió y no tengo remedio, no sabe lo que se siente tener 24 años y saber que me voy a morir. Sin embargo -dijo-, podría ser peor. ¿Cómo peor? -pregunté-, podría ser un cincuentón sin valores ni ideales o pensar que emborra­charme, seducir mujeres o te­ner mucho dinero es lo que cuenta. Otra vez me sorprendí y agregó, la verdad es que he ve­nido a verlo a usted porque me acordé lo que me dijo el último día de clases cuando le pregun­té si algún día encontraría a Dios y usted me contestó que no, lo cual me dejó perplejo, y des­pués agregó que El me encon­traría a mí. Pensé en eso mu­chas veces aunque mi Fe en aquellos días era nula. Pero cuando me dijeron los médicos que tenía un mal incurable em­pecé a buscar a Dios deses­peradamente pero como usted me dijo no lo pude encontrar..

Decidí pasar el tiempo que me quedaba haciendo algo de provecho y me acordé de algo que le oí decir a usted en clase. La tristeza, esencialmente, con­siste en ir por la vida SIN

AMAR. Así que empecé con el ser más difícil, mi padre. Él es­taba leyendo el periódico y me le acerqué y le dije: "papá quie­ro hablar contigo", él bajó len­tamente el periódico y yo le dije: "te quiero papá, sólo quería que lo supieras". El periódico cayó al suelo en desorden y mi papá hizo 2 cosas que yo nunca le había visto hacer, me abrazó y lloró y pasamos mucho tiempo hablando. No me costó mucho trabajo hacer lo mismo con mi mamá y mi hermano, lo único que lamento es no haberlo he­cho antes, apenas empezaba a abrirme a todos los demás y lue­go un día miré y Dios estaba ahí en el amor que prodigaba a los demás. Él me encontró pese a que yo había dejado de buscar­lo. "Tommy", le dije, "creo que estás diciendo una verdad Universal, estás diciendo que la manera más fácil de hallar a Dios es abriéndose al Amor".

"Tommy ¿Puedo pedirle un favor? ¿Podrías repetir todo esto a mis alumnos?". Fijamos una fecha pero Tommy no pudo asistir, tenía una cita más impor­tante, había dado un gran paso de la Fe a la Visión, encontró una vida mucho más hermosa que la perceptible por el ojo hu­mano.

Antes de morir Tommy me llamó por teléfono y me dijo: "Padre no podré hablar con sus alumnos…".

"Lo sé", le dije.

"¿Se los dirá a ellos de mi parte? ¿Se lo dirá a todo el mundo de mi parte?"

"Sí Tommy se los diré… se los diré…".

"La persona con grandes ideales es más poderosa que quien todo lo tiene".

"En vez de usar la palabra problema, cambíala por la de oportunidad".

¿En Dónde Estaba Tu Dios el Pasado 11 de Septiembre de 2001?

Muchas personas han preguntado: "¿En dónde estaba tu Dios el pasado 11 de Septiembre?"

Fácilmente puede uno reac­cionar defensivamente. También podemos ignorar una pregunta así. Pero lo he escuchado tanto, que quisiera compartir con us­tedes mi respuesta:

La mañana del 11 de Sep­tiembre Dios estaba muy ocupa­do.

Primero, estaba tratando de que el mayor número de personas no tomaran ninguno de los cuatro aviones que se estrellaron. Esos vuelos juntos tenían la capacidad de transportar cerca de 1,000 personas; y a final de cuentas, sólo iban 266 a bordo.

También les daba serenidad a esos 266 pasajeros para estar calmados en semejante situación.

En uno de los aviones, les otor­gó la fortaleza para que se revelasen contra los secuestra­dores, previniendo que estrellaran en algún otro edificio lleno de gente.

Creó muchos obstáculos al­rededor del World Trade Center, para que los empleados llegaran tarde. Después de todo, sólo 20,000 estaban en las torres en el momento que el pri­mer avión se estrelló. Conside­rando que esos edificios tienen 50,000 trabajadores. Esto fue un milagro en sí mismo.

Además, ¿cuántas personas que estaban empleadas en los edificios dijeron que habían lle­gado tarde al trabajo esa maña­na porque el tráfico los detuvo?

Sus manos estaban detenien­do dos edificios de 110 pisos, para que dos terceras partes de los 20,000 empleados pudieran salir. Fue tanto el esfuerzo que hizo abrazando las dos construc­ciones, que ninguno de los pisos superiores al lugar del impacto se derrumbó, sino hasta mucho tiempo después. Gracias a su participación 12,000 personas pudieron ser evacuadas.

También les enseñó a los afectados el camino para salir de los edificios, porque no podían ver por el humo y la confusión. ¿Cuántos de ustedes han escu­chado las historias de empleados que fueron dirigidos afuera de las torres por una persona desco­nocida, pero cuando quisieron agradecerle no le encontraron por ningún lado?

Se sentó en la sala de juegos de todas y cada una de las guarderías que están en New York y en Washington, acompa­ñando y jugando con todos los hijos de los empleados que lle­garon tarde a recogerlos. O que nunca llegaron.

Alargó su mano para que más de 6,000 personas recostaran su cabeza y descansaran en el mo­mento de iniciar su viaje hacia una mejor vida. Platicó con ellas, les explicó lo que estaba pasan­do para que el trayecto fuera fá­cil y les acompañó durante todo el camino hasta el Cielo.

Estiró su túnica para que mi­llones y millones de personas al­rededor del mundo pudiesen en­jugar sus lágrimas ante las imá­genes que mostraba la televisión.

Detuvo las espaldas de cien­tos y cientos de voluntarios, bomberos y policías que saca­ron fuerzas de El, para continuar trabajando por horas y horas en una jornada que terminó muchos meses después.

Organizó todo, de lal lumia que las líneas telefónicas no la liaron. Las comunicaciones no se detuvieron y miles de personas pudieron verificar el paradero de­sús amigos y familiares.

Se detuvo al lado de todas y cada una de las personas del pla­neta que estaban impactadas con la noticia, y suavemente les ha­bló al oído reconfortándoles con palabras de esperanza, aliento, amor, Fe y de ternura. Incluso a quienes no le escucharon.

No me cabe la menor duda que el pasado 11 de Septiembre Dios estuvo muy ocupado. Y aunque es una de las catástrofes más grandes que he visto; tam­bién puedo ver los milagros de Dios en cada momento de la mis­ma.

Mantengamos la Fe también a través de todas las tragedias de la vida. Así podremos ver todos y cada uno de los milagros que tenemos día con día.

"Hay solamente dos caminos para vivir tu vida:

Uno es pensar que nada es un milagro. El otro,

es pensar que todas las cosas son un milagro de Dios"

ALBERT EINSTEIN.

Empleo Vacante

Se solicita AMA DE CASA. Para el puesto se requiere que la solicitante afortunada realice y coordine las siguientes funciones: acompañante, consejera, direc­tora, administradora, agente de compras, maestra, enfermera, cocinera, nutrióloga, decoradora, afanadora, chofer, supervisora del cuidado de los niños, trabajadora social, psicóloga y organizadora de recreaciones.

REQUISITOS: La solicitante debe tener una automotivación ¡limitada y el más fuerte sentido de responsabilidad si quiere tener éxito en este trabajo. Debe ser independiente y con iniciativa, capaz de trabajar aisladamente y sin supervisión. Ser eficiente en el manejo de personas de todas las edades y apta para trabajar en condiciones de estrés durante largos periodos, si fuera nece­sario.

También debe contar con la flexibilidad suficiente para hacer un gran número de tareas conflictívas al mismo tiempo, sin cansarse y con la adaptabilidad para manejarse sin problemas en los distintos cambios del desarrollo de la vida del grupo, incluyendo emergencias y crisis serias. Debe ser capaz de comunicarse acerca de un sin número de asuntos con gente de todo tipo, incluyendo: burócratas, maestros de escuela, médicos, dentistas, trabajadores, comerciantes, adolescentes y niños.

Ser competente en los oficios arriba mencionados, sana, creativa y extrovertida, para alentar y ayudar al desarrollo físico y emocional de los miembros del grupo. Tener imaginación, sensibilidad, calor, amor y comprensión, ya que será responsable del bienestar mental y emocional del grupo mencionado.

HORAS DE TRABAJO: Todo el tiempo en que permanezca despierta, así como turnos de veinticuatro horas cuando sea necesario.

REMUNERACIÓN: Ningún salario o sueldo. El gasto será negociado de vez en cuando. Se le puede requerir a la solicitante afortunada que consiga un segundo trabajo además del que se anuncia ahora, para ayudar al sostenimiento del grupo.

BENEFICIOS: Ninguna vacación garantizada, ni siquiera por enfermedad, maternidad o largo servicio. Ningún seguro de vida o por accidentes. Tampoco se ofrece compensación alguna para la solicitante contratada.

…Sólo una verdadera Madre con infinito amor, tomaría el empleo, pues sólo ella puede pasar por todo lo anterior y mucho más, con tal de que su familia se encuentre bien.

Con toda mi admiración y cariño.

El Presente

Dos hombres, ambos seriamente enfermos, ocupaban la misma habitación de un hos­pital. A uno de ellos se le permitía sentarse en su cama por una hora cada tarde para ayudar a drenar los fluidos de sus pulmones. Su cama estaba junto a la única ventana del cuarto. El otro hombre debía permanecer todo el tiempo en su cama tendido sobre su espalda.

Los hombres hablaban horas y horas. Hablaban acerca de sus esposas y familias, de sus hogares, sus trabajos, su servicio militar, de cuando ellos estaban de vacaciones, etc., y cada tarde en la cama, cerca a la ventana, el hombre que podía sentarse, se pasaba el tiempo describiéndole a su compañero de cuarto las cosas que él podía ver desde allí. El hombre en la otra cama comenzaba a vivir, en esos pequeños espacios de una hora, como si su mundo se agrandara y reviviera por toda la actividad y el color del mundo exterior.

Le describía desde la ventana: un hermoso lago, cisnes, personas nadando y niños jugando con sus pequeños barcos de papel; jóvenes enamorados caminaban abrazados entre flores de todos los colores del arco iris. Grandes y viejos árboles adornaban el paisaje y una ligera vista del horizonte en la cuidad podía divisarse a la distancia. Como el hombre de la ventana describía todo esto con exquisitez de detalle, el hombre de la otra cama podía cerrar los ojos e imaginar tan pintorescas escenas.

Una cálida tarde de verano, el hombre de la ventana le describió un desfile que pasaba por ahí. A pesar de que el otro hombre no podía escuchar la banda, él podía ver todo en su mente, pues el caballero de la ventana le representaba todo con palabras tan descriptivas.

Días y semanas pasaron.

Un día, la enfermera de la mañana llegó a la habitación llevando agua para el baño de cada uno de ellos, únicamente para descubrir el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, el mismo que había muerto tranquilamente en la noche mientras dormía. Ella se entristeció mucho y llamó a los dependientes del hospital para sacar el cuerpo. Tan pronto como creyó conveniente, el otro hombre preguntó si podría ser trasladado cerca de la ventana.

La enfermera estaba feliz de realizar el cambio, luego de estar segura de que estaba confortable, ella le dejó solo. Lentamente y dolorosamente se incorporó apoyado en uno de sus codos para tener su primera visión del mundo exterior. Finalmente, iba a tener la dicha de verlo por sí mismo. Se estiró para, lentamente, girar su cabeza y mirar por la ventana. ¡Él vio una pared blanca! El hombre preguntó a la enfermera que pudo haber obligado a su compañero de cuarto a describir tantas cosas maravillosas a través de la ventana. La enfermera le contestó que ese hombre era ciego y por ningún motivo él podía ver esa pared. Ella dijo: "quizá él solamente quería darle ánimo".

Hay una tremenda felicidad al hacer a otros felices, a pesar de nuestros propios problemas. Compartir las penas es dividir el sufrimiento, pero compartir la felicidad es duplicarla.

Si quieres sentirte afortunado simplemente cuenta todas las cosas que tienes y que el dinero no puede comprar.

El Juego de la Vida

Imagina a la vida como un juego en el cual tú te encuentras haciendo malabares con 5 pelo­tas en el aire… las nombras: tra­bajo, familia, salud, amigos y espíritu… y las mantienes todas en el aire.

Tú entiendes que la pelota del trabajo es de hule y que si la dejas caer, regresará a ti…

Pero las otras 4 pelotas (fa­milia, salud, amigos y espíritu) son de cristal; si dejas caer al­guna de ellas, ésta será irreme­diablemente marcada, maltrata­da, cuarteada, dañada, o hasta rota y jamás volverá a ser lo mis­mo.

Debes entender esto y lograr un balance en tu vida. ¿Cómo?

No te menosprecies compa­rándote con otros, todos somos diferentes y cada uno tiene algo especial.

No traces tus metas y objeti­vos basado en lo que resulta im­portante para la demás gente, sólo tu sabes qué es lo mejor para ti.

No des por olvidadas las co­sas que se encuentran cerca de tu corazón, aférrate a ellas como a la vida, porque sin ellas… la vida carece de significado.

No dejes que tu vida se te resbale de los dedos viviendo en el pasado o para el futuro, vive tu vida un día a la vez… y vivirás todos los días de tu vida.

No te des por vencido cuan­do aún tengas algo que dar, nada se da por terminado… hasta el momento en que dejas de inten­tarlo.

Que no te dé miedo admitir que eres menos que perfecto, pues ésta es la frágil línea que nos mantiene unidos a los de­más.

No tengas miedo a enfrentar los riesgos…, es tomando estas oportunidades, que aprendemos a ser valientes.

La manera más rápida de re­cibir amor es darlo; la manera mas rápida de perderlo es apre­tarlo a nosotros demasiado; y la mejor manera de mantenerlo… es darle alas.

No pases por la vida tan rá­pido que no solamente olvides de dónde vienes, sino también… a dónde vas.

Nunca olvides que la necesi­dad emocional más grande de una persona es… sentirse apre­ciado.

No tengas miedo de aprender, el conocimiento es liviano, es un tesoro que siempre cargarás fácilmente.

No uses el tiempo ni las palabras sin cuidado, ninguna de las dos es remediable La vida no es una carrera, es una jornada para saborear cada paso del camino.

El Hombre Sin Rostro

Hace unos años a un trabaja­dor se le presentó una oportuni­dad de mejor empleo y por ello emigró con su familia desde New York hasta Australia.

En la familia de este hombre, había un joven muy apuesto, su hijo, quien tenía aspiraciones de convertirse en un famoso trape­cista de algún circo o ser un gran actor.

Este joven, mientras espera­ba que llegara su oportunidad con algún circo o incluso como ayudante de cualquier escenario, trabajaba en los embarcaderos locales, que bordeaban los peo­res sectores de la ciudad.

Caminando a casa, una tarde, este joven fue atacado por cin­co delincuentes que querían ro­barle. En lugar de simplemente darles el dinero que traía, el jo­ven se resistió. Sin embargo, los cinco maleantes lo sometieron con facilidad y procedieron a golpearlo salvajemente. Con sus botas y manoplas de acero gol­pearon su rostro y todo su cuer­po, dejándolo al borde de la muerte.

Cuando la policía lo encon­tró tirado en el camino, asumie­ron que ya estaba muerto y llamaron a la camioneta de la morgue. En el trayecto hacia la morgue uno de los policías lo escuchó aspirar roncamente bus­cando aire y de inmediato lo trasladaron a la unidad de emer­gencia del hospital.

Cuando fue colocado en una de las camillas, una de las en­fermeras mencionó con horror que este joven ya no tenía ros­tro. Sus ojos habían sido golpea­dos terriblemente, su cráneo, sus piernas y sus brazos estaban fracturados, su nariz estaba, li­teralmente, colgando de su cara, todos sus dientes habían des­aparecido y los huesos de su mandíbula fueron separados de la estructura del cráneo.

Aunque salvó su vida, pasó un año en el hospital. Cuando fi­nalmente salió del hospital, su cuerpo, a pesar de que había curado, tenía un rostro que pro­ducía rechazo ante los que se le cruzaban. Ya no era aquel jo­ven apuesto que todos habían admirado.

Cuando el joven empezó a buscar trabajo fue rechazado repetidamente en todos lados, debido al aspecto repulsivo de su apariencia. Un posible empleador le sugirió que se uniera al circo bajo el nombre de "El Hombre sin Rostro". El tuvo que hacer esto por un tiempo. Aun así, seguía siendo rechaza­do y casi nadie quería acercarse o acompañarle. Tuvo pensa­mientos suicidas. La situación no cambió por cinco años.

Un día, este joven pasó fren­te a una iglesia y buscando algo de paz, entró. Después de escu­char sus lamentos un sacerdote se le acerca.

Éste sacerdote sintió mucha lástima por él y lo llevó hasta la rectoría donde hablaron por lar­go tiempo. El sacerdote se im­presionó tanto con este joven que le dijo que haría todo lo que es­tuviera a su alcance para ayudar a restaurarle el rostro, su digni­dad y su vida, siempre y cuando el joven prometiera convertirse en un católico ejemplar y que confiara que la piedad de Dios lo liberaría de ese tormento. El joven asistió, desde entonces, cada día a los servicios religio­sos donde le agradecía a Dios por salvarle la vida y le pedía, tan sólo, que le diera paz mental y la gracia para convertirse en el mejor hombre que él pudiera llegar a ser a los ojos de Dios.

El sacerdote, a través de sus contactos personales, consiguió los servicios del mejor cirujano plástico en Australia. No habría costo alguno para el joven, de­bido a que el doctor era un gran amigo del sacerdote. El doctor también se impresionó tanto por el joven, quien miraba ahora a la vida con tanta alegría, espe­ranza y amor a pesar de la ho­rrible experiencia que había su­frido.

La cirugía fue todo un éxito. Se le hizo también el mejor tra­bajo de reconstrucción dental.

Este joven se convirtió en todo lo que le prometió a Dios que sería. También fue bende­cido abundantemente con una hermosa y maravillosa esposa y muchos hijos. Además alcanzó un éxito impresionante en una carrera en la que sin duda hubie­se sido el último en encontrar éxito si no hubiese sido por la Gracia de Dios y el amor de las personas que se preocupaban por él.

Esta experiencia él la hizo pública. Este joven es MEL GIBSON y su vida ha servido de inspiración para la película "El hombre sin rostro", que él mis­mo produjo. Es una persona de admirar por nosotros como un hombre temeroso de Dios y un ejemplo del verdadero valor de un hombre.

Esto nos enseña que Dios siempre está dispuesto a ayu­darnos en las pruebas y en las situaciones más difíciles. El siempre se encuentra allí para fortalecernos en cada lugar, en cada persona que encontramos en nuestro camino, por eso cada día hay que orar, ya que al final de cada sendero espinoso encontraremos nuestra recom­pensa más grande, que será el de reconocer la obra y el Rostro de Dios …

El Hijo

Un hombre rico y su hijo te­nían gran pasión por el arte. Te­nían de todo en su colección: desde Picasso hasta Rafael. Muy a menudo, se sentaban juntos a admirar las grandes obras de arte, desgraciadamente, el hijo fue a la guerra. Fue muy valiente y murió en la batalla mientras rescataba a otro soldado.

El padre recibió la noticia y sufrió profundamente la muerte de su único hijo.

Un mes mas tarde, justo an­tes de la Navidad, alguien tocó a la puerta. Un joven con un gran paquete en sus manos dijo al padre: "Señor, usted no me co­noce, pero yo soy el soldado por quien su hijo dio la vida. El sal­vó muchas vidas ese día, y me estaba llevando a un lugar segu­ro cuando una bala le atravesó el pecho, muriendo así instantá­neamente. El hablaba muy a me­nudo de usted y de su amor por el arte".

El muchacho extendió los brazos para entregar el paquete: "Yo sé que esto no es mucho. Yo no soy un gran artista, pero creo que a su hijo le hubiera gustado que usted recibiera esto." El pa­dre abrió el paquete, era un retrato de su hijo, pintado por el joven soldado. El contempló con profunda admiración la ma­nera en que el soldado había capturado la personalidad de su hijo en la pintura. El padre esta­ba tan atraído por la expresión de los ojos de su hijo que los suyos propios se arrasaron de lágrimas. Le agradeció al joven soldado y ofreció pagarle por el cuadro. "¡Oh!, no señor, yo nun­ca podría pagarle lo que su hijo hizo por mí. Es un regalo." El padre colgó el retrato arriba de la repisa de su chimenea. Cada vez que los visitantes e invitados llegaban a su casa, les mostraba el retrato de su hijo antes de mostrar su famosa galería. El hombre murió.

Unos meses mas tarde se anunció una subasta con todas las pinturas que poseía. Mucha gente importante e influyente acudió con grandes expectativas de hacerse de un famoso cuadro de la colección. Sobre la plata­forma estaba el retrato del hijo. El subastador golpeó su mazo para dar inicio a la subasta.

"Empezaremos los remates con este retrato de el Hijo, ¿quién ofrece por este retrato?"

Hubo un gran silencio. Entonces una voz del fondo de la habita­ción gritó: "¡Queremos ver las pinturas famosas!". "¡Olvídese de esa!".

Sin embargo el subastador persistió: "¿Alguien ofrece algo por esta pintura? ¿$100.00? ¿$200.00?" Otra voz gritó con enojo: "No venimos por esa pin­tura, venimos por los Van Goghs, los Rembrandts. Vamos a las ofertas de verdad".

Pero aún así, el subastador continuaba su labor: "el Hijo, el Hijo, ¿quién se lleva el Hijo?" Fi­nalmente una voz se oyó des­de muy atrás de la habitación: ¡yo doy diez dólares por la pin­tura!". Era el viejo jardinero del padre y del hijo. Siendo un hom­bre muy pobre, era lo único que podía ofrecer.

"Tenemos $10. ¿Quien da $20?", gritó el subastador. La multitud se estaba enojando mu­cho, no querían la pintura de el Hijo, querían las que representaban una valiosa inversión para sus propias colecciones. El subastador golpeó por fin el mazo: "Va una, …van dos, ¡VENDIDA por $10!"

"¡Empecemos con la colec­ción!", gritó uno. El subastador soltó su mazo y dijo: "lo siento mucho, damas y caballeros, pero la subasta llegó a su final". "Pero, ¿y las pinturas?", dijeron los interesados, "lo siento", con­testó el subastador; cuando me llamaron para conducir esta su­basta, se me dijo de un secreto estipulado en el testamento del dueño. Yo no tenía permitido revelar este secreto hasta este preciso momento. Solamente la pintura de EL HIJO sería subas­tada. Aquel que la aceptara he­redaría absolutamente todas las posesiones de este hombre, in­cluyendo las famosas pinturas. El hombre que aceptó quedarse con EL HIJO se queda con TODO".

Dios nos ha entregado a su Hijo, quien murió en una cruz hace 2,000 años. Así como el subastador, su mensaje de hoy es: "EL HIJO, EL HIJO, ¿QUIÉN SE LLEVA EL HIJO?" Quien ama al Hijo le tiene todo.

"Por tanto, pongan toda su atención en buscar el
reino de Dios y en hacer lo que Él exige y todas esas
cosas se os darán por añadidura". Mateo 6:33

El Dilema

Reír es arriesgarse a parecer un tonto.

Llorar es arriesgarse a parecer un sentimental.

Buscar al otro es arriesgarse a comprometerse.

Expresar los sentimientos es arriesgarse a ser rechazado.

Exponer los sueños ante una multitud es arriesgarse a ser ridículo.

Amar es arriesgarse a no ser correspondido.

Avanzar ante obstáculos abrumadores es arriesgarse a fracasar.

Pero se deben correr los riesgos porque el peligro más grande en la vida es no arriesgar nada.

La persona que no arriesga nada, no hace nada, no tiene nada, no es nada.

Podrá evitar el sufrimiento y la tristeza, pero no puede aprender, sentir, cambiar, crecer ni AMAR.

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