por Makf | 24 Sep, 2025 | Isaias
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Capítulo 29
Asedio y liberación de Jerusalén
1 ¡Ay, Ariel, Ariel, ciudad contra la que acampó David! Añadan un año a otro año, que las fiestas completen su ciclo:
2 entonces yo oprimiré a Ariel, habrá gemidos y quejidos, y tú serás para mí como un «ariel».
3 Yo acamparé contra ti, como David, te cercaré con empalizadas y levantaré contra ti torres de asalto,
4 Abatida, hablarás desde la tierra y tu palabra saldrá débilmente del polvo; tu voz vendrá de la tierra, como la de un espectro, y tu palabra será un susurro desde el polvo.
5 Pero el tropel de tus adversarios quedará reducido a polvo, y el tropel de los tiranos será como paja que se lleva el viento. De repente, en un instante,
6 serás visitada por el Señor de los ejércitos, con trueno, fragor y gran estruendo, huracán, tempestad y llama de fuego devorador.
7 Pasará como un sueño, una visión nocturna, el tropel de todas las naciones que atacaban a Ariel, todos los que combatían contra ella y su fortaleza y la tenían cercada.
8 Como el hambriento sueña que come, y se despierta con el estómago vacío; como el sediento sueña que bebe, y se despierta exhausto, con la garganta seca, así le sucederá al tropel de todas las naciones que atacan a la montaña de Sión.
La ceguera del pueblo
9 ¡Pásmense y quédense pasmados, enceguézcanse y quédense ciegos! ¡Embriáguense, pero no con vino, vacilen, pero no por la bebida!
10 Porque el Señor ha derramado sobre ustedes un espíritu de letargo, les ha cerrado los ojos –los profetas– les ha cubierto sus cabezas –los videntes –
11 y toda visión es para ustedes como las palabras de un libro sellado. Se lo dan a uno que sabe leer, diciéndole: «Lee esto». Pero él responde: «No puedo, porque el libro está sellado».
12 Le dan el libro a uno que no sabe leer, diciéndole: «Lee esto». Y él responde: «No sé leer».
Contra el formalismo religioso
13 El Señor ha dicho: Este pueblo se acerca a mi con la boca y me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mi, y el temor que me tiene no es más que un precepto humano, aprendido por rutina.
14 Por eso, yo seguiré haciendo prodigios, prodigios estupendos, en medio de este pueblo: desaparecerá la sabiduría de sus sabios y se eclipsará la inteligencia de sus inteligentes.
Contra los que obran a espaldas del Señor
15 Ay de los que traman secretamente para ocultar sus proyectos al Señor, de los que actúan en la oscuridad y dicen: «¿Quién nos ve y quién nos conoce?».
16 ¡Qué desatino el de ustedes! ¿Acaso se puede pensar que el alfarero es igual al barro para que la obra diga al que la hizo: «No me ha hecho él». y la vasija diga de su alfarero: «No entiende nada»?
17 ¿No falta poco, muy poco tiempo, para que Líbano se vuelva un vergel y el vergel parezca un bosque?
18 Aquel día, los sordos oirán las palabras del libro, y verán los ojos de los ciegos, libres de tinieblas y oscuridad.
19 Los humildes de alegrarán más y más en el Señor y los más indigentes se regocijarán en el Santo de Israel.
20 Porque se acabarán los tiranos, desaparecerá el insolente, y serán extirpados los que acechan para hacer el mal,
21 los que con una palabra hacen condenar a un hombre, los que tienden trampas al que actúa en un juicio, y porque sí nomás perjudican al justo.
22 Por eso, así habla el Señor, el Dios de la casa de Jacob, el que rescató a Abraham: En adelante, Jacob no se avergonzará ni se pondrá pálido su rostro
23 Porque, al ver lo que hago en medio de él, proclamarán que mi Nombre es santo, proclamarán santo al Santo de Jacob y temerán al Dios de Israel.
24 Los espíritus extraviados llegarán a entender y los recalcitrantes aceptarán la enseñanza.
por Makf | 24 Sep, 2025 | Isaias
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Capítulo 28
La caída de Samaría
1 ¡Ay de la soberbia corona de los ebrio de Efraím, y de la flor marchita que lucen como adorno, sobre lo alto del valle fértil! ¡Ay de ustedes, los volteados por el vino!
2 Miren, el Señor tiene a un hombre fuerte y poderoso: como tormenta de granizo y tempestad arrasadora, como tormenta de aguas impetuosas, torrenciales, él lo echa todo por tierra violentamente
3 Con ambos pies será pisoteada la soberbia corona de los ebrios de Efraím.
4 Y la flor marchita que lucen como adorno, sobre lo alto del valle fértil, será como una breva antes del verano: el primero que la ve, apenas la tiene en la mano, se la traga.
5 Aquel día, el Señor de los ejércitos será una espléndida corona y una diadema de gloria para el resto de su pueblo;
6 inspirará la justicia a los que se sientan en el tribunal, y dará fortaleza a los que rechazan el asalto a las puertas.
Contra los sacerdotes y los falsos profetas
7 Estos también se extravían por el vino y van dando tumbos por la bebida: sacerdote y profeta se extravían por la bebida, se aturden con el vino, van dando tumbos por la bebida, se extravían en la visión, titubean en la decisión.
8 ¡Sí, todas las mesas están llenas de vómitos inmundos, no queda espacio limpio!
9 «¿A quién pretende instruir y hacerle comprender lo que él oye? ¿A niños recién destetados, que acaban de dejar el pecho?
10 Porque todo no es más que: sau lasau, sau lasau. cau lacau, cau lacau, un poco aquí, otro poco allí».
11 Ahora bien: en un lenguaje balbuciente y en una lengua extranjera, el Señor hablará a este pueblo,
12 al que le dijo una vez: «Este es el descanso, hagan descansar al exhausto, aquí está la tranquilidad». ¡Pero ellos no quisieron escuchar!
13 Entonces la palabra del Señor les sonará así: sau lasau, sau lasau, cau lacau, cau lacau, un poco aquí, otro poco allí, a fin de que caigan de espaldas al caminar, se destrocen y queden enredados en la trampa.
El falso refugio y el verdadero fundamento puesto en el Señor
14 Por eso, escuchen la palabra del Señor, ustedes, gente burlona, dominadores de este pueblo que está en Jerusalén.
15 Ustedes dicen: «Hemos hecho una alianza con la Muerte, hemos establecido un pacto con el Abismo. Cuando pase el flagelo desencadenado. no nos alcanzará, porque hemos hecho de la mentira un refugio y nos hemos amparado en el engaño».
16 Por eso, así habla el Señor: Miren que yo pongo una piedra en Sión, una piedra a toda prueba, una piedra angular, escogida, bien cimentada: el que tenga fe no vacilará.
17 Yo usaré el derecho como medida y la justicia como plomada. El granizo barrerá el refugio de la mentira y las aguas inundarán el escondite.
18 La alianza que hicieron con la Muerte será anulada y no se mantendrá el pacto con el Abismo. Cuando pase el flagelo desencadenado, serán aplastados:
19 los arrollará cada vez que pase, porque pasará una mañana tras otra, de día y de noche. y será algo terrible comprender el mensaje
20 El lecho será demasiado corto para estirarse, la manta demasiado estrecha para envolverse.
21 ¡Sí, el Señor se alzará como en el monte Parasím, se enfurecerá como en el valle de Gabaón, para realizar su obra, una obra extraña para ejecutar su tarea, una tarea inaudita.
22 Por lo tanto, dejen de burlarse, no sea que se aprieten más las ataduras porque es un decreto de exterminio el que yo escuché de parte del Señor de los ejércitos contra todo el país.
La parábola del agricultor
23 ¡Presten oído y escuchen mi voz, estén atentos y oigan mi palabra!
24 ¿Acaso el que ara para sembrar se pasa todo el día arando, abriendo surcos y rastrillando su terreno?
25 Una vez igualada la superficie, ¿no siembra el hinojo y esparce el comino, planta el trigo en hileras, la cebada en el lugar señalado y la espelta en sus linderos?
26 El que le enseña estas reglas, el que lo instruye, es su Dios.
27 El hinojo no se trilla con el rastrillo, no se pasa sobre el comino la rueda del carro: el hinojo se golpea con la vara y el comino con el bastón.
28 ¿Se tritura el grano? No, no se lo trilla indefinidamente, se hace girar la rueda del carro, se lo machaca, pero no se lo tritura.
29 También esto procede del Señor de los ejércitos, admirable por su consejo y grande por su destreza.
por Makf | 24 Sep, 2025 | Isaias
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Capítulo 27
El castigo de Leviatán
1 Aquel día, el Señor castigará con su espada bien templada, grande y fuerte, a Leviatán, la Serpiente huidiza, a Leviatán, la Serpiente tortuosa, y matará al Dragón que está en el mar.
El canto de la viña
2 Aquel día, canten a la viña deliciosa.
3 Yo, el Señor, soy su guardián, la riego constantemente; para que nadie le haga daño, la cuido día y noche.
4 Ya no estoy enojado: aunque haya cardos y espinas iré a luchar contra ellos y los quemaré todos juntos,
5 A menos que se acojan a mi amparo, que hagan las paces conmigo: ¡sí que hagan las paces conmigo!
La expiación de los pecados de Israel
6 En los días que vendrán, Jacob echará raíces, Israel florecerá, dará brotes, y llenará el mundo con sus frutos.
7 ¿Acaso el Señor lo ha golpeado como golpeó al que lo golpeaba? ¿Lo ha matado como mató a los que lo mataban?
8 al expulsarlo, al despoblarlo, has concluido tu pleito con él. El lo arrolló con su soplo violento, en un día de viento del este.
9 Así será expiada la iniquidad de Jacob, y este será el fruto de la remisión de su pecado; ¡él tratará todas las piedras de altar como piedra caliza que se tritura, los postes sagrados y los altares de incienso no quedarán en pie!
La ciudad abandonada
10 La plaza fuerte está solitaria, es un pastizal abierto, abandonado como el desierto. Allí va a pacer el ternero, allí se recuesta y deshoja las ramas.
11 al secarse, se quiebran las ramas, y vienen mujeres a prenderles fuego. Porque este es un pueblo sin inteligencia por eso su Creador no le tiene compasión. el que lo formó no se apiada de él.
El retorno de los israelitas
12 Aquel día, el Señor trillará el grano desde el curso del Río hasta el Torrente de Egipto, y ustedes, israelitas, serán espigados uno por uno.
13 Aquel día, sonará la gran trompeta, y vendrán los que estaban perdidos en el país de Asiria y los desterrados en el país de Egipto, para adorar al Señor sobre la santa Montaña, en Jerusalén.
Oráculos sobre Israel y Judá
por Makf | 24 Sep, 2025 | Isaias
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Capítulo 26
Canto de victoria
1 Aquel día, se entonará este canto en el país de Judá: Tenemos una ciudad fuerte, el Señor le ha puesto como salvaguardia muros y antemuros.
2 Abran las puertas, para que entre una nación justa, que se mantiene fiel.
3 Su carácter es firme, y tú la conservas en paz. porque ella confía en ti.
4 Confíen en el Señor para siempre, porque el Señor es una Roca eterna.
5 El doblegó a los que habitaban en la altura, en la ciudad inaccesible; la humilló hasta la tierra, le hizo tocar el polvo.
6 Ella es pisoteada por los pies del pobre, por las pisadas de los débiles.
Salmo: la esperanza en los juicios del Señor
7 La senda del justo es recta, tú allanas el sendero del justo.
8 Sí, en la senda trazada por tus juicios, esperamos en ti, Señor: tu Nombre y tu recuerdo son el deseo de nuestra alma.
9 Mi alma te desea por la noche, y mi espíritu te busca de madrugada, porque cuando tus juicios se ejercen sobre la tierra, los habitantes del mundo aprenden la justicia.
10 Si se hace gracia al malvado, no aprende la justicia; en el país de la rectitud, obra perversamente, sin mirar la majestad del Señor.
11 Señor, tu mano está levantada, pero ellos no la ven; ¡que vean avergonzados tu celo por el pueblo, que los devore el fuego destinado a tus adversarios!
12 Señor, tú nos aseguras la paz, porque eres tú el que realiza por nosotros todo lo que nosotros hacemos.
13 Señor, Dios nuestro, otros señores nos han dominado, pero a nadie reconocemos fuera de ti, solamente pronunciamos tu Nombre.
14 Los muertos no revivirán, las sombras no se levantarán: tú has intervenido para exterminarlos, hiciste desaparecer hasta su recuerdo.
15 Has engrandecido la nación, Señor, has engrandecido la nación, has manifestado tu gloria, has ensanchado todas las fronteras del país.
16 En medio de la angustia, Señor. acudimos a ti, clamamos en la opresión, cuando nos golpeaba tu castigo.
17 Como la mujer embarazada, que está por dar a luz, se refuerce y da gritos de dolor, así éramos nosotros delante de ti, Señor.
18 Hemos concebido, nos hemos retorcido, y no dimos a luz más que viento. ¡No Hemos traído la salvación a la tierra, no le nacieron habitantes al mundo!
19 Pero tus muertos revivirán, se levantarás sus cadáveres. ¡Despierten y griten de alegría los que yacen en el polvo! Porque tu rocío es un rocío de luz, y la tierra dará vida a las Sombras.
El castigo de los habitantes de la tierra
20 ¡Ve, pueblo mío, entra en tus habitaciones y cierra tus puertas por dentro; escóndete por un instante, hasta que pase la ira!
21 Porque el Señor sale de su morada para pedir cuenta de su iniquidad a los habitantes de la tierra: la tierra pondrá al descubierto la sangre derramada y ya no cubrirá a sus muertos.
por Makf | 24 Sep, 2025 | Isaias
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Capítulo 25
Canto de acción de gracias por la salvación
1 Señor, tú eres mi Dios, yo te exalto, doy gracias a tu Nombre. Porque tú has realizado designios admirables, firmemente establecidos desde tiempos antiguos.
2 Has hecho de la ciudad un montón de escombros, de la ciudad fortificada, una ruina. La ciudad enemiga ya no es una ciudad, nunca más será reconstruida.
3 Por eso te glorifica un pueblo fuerte, la ciudad de los tiranos siente temor de ti.
4 Porque has sido un refugio para el débil un refugio para el pobre en su angustia, un resguardo contra la tormenta, una sombra contra el calor. Porque el soplo de los tiranos es como tormenta de invierno,
5 como el calor en el suelo reseco. Tú acallas el tumulto del enemigo: como el calor por la sombra de una nube así se extingue el canto de los tiranos.
El banquete escatológico
6 El Señor de los ejércitos ofrecerá a todos los pueblos sobre esta montaña un banquete de manjares suculentos, un banquete de vinos añejados, de manjares suculentos, medulosos, de vinos añejados, decantados.
7 El arrancará sobre esta montaña el velo que cubre a todos los pueblos, el paño tendido sobre todas las naciones.
8 Destruirá la Muerte para siempre; el Señor enjugará las lágrimas de todos los rostros, y borrará sobre toda la tierra el oprobio de su pueblo, porque lo ha dicho él, el Señor.
9 Y se dirá en aquel día: «Ahí está nuestro Dios, de quien esperábamos la salvación: es el Señor, en quien nosotros esperábamos; ¡alegrémonos y regocijémonos de su salvación!».
La humillación de Moab
10 Porque la mano del Señor se posará sobre esta montaña, pero Moab será pisoteado en su suelo, como se pisotea la paja en el estercolero.
11 En medio de esto, extenderá sus manos, como las extiende el nadador para nadar; pero el Señor aplastará su orgullo, a pesar del esfuerzo de sus manos.
12 Los baluartes inaccesibles de tus murallas, los derribó, los abatió, los echó por tierra hasta el polvo.