por Makf | 28 Oct, 2025 | Matrimonios Felices
Autor: P. Angel Peña O.A.R
El padre Clemente Sobrado cuenta que un día le llegó una confesión escrita en la que alguien le decía:
Aquella mañana del 8 de enero de 1976, cansado de la rutina del trabajo y de la vida diaria, decidí aflojar tensiones y me propuse correr una pequeña aventura.
Marqué el número del teléfono. Me contestó ella misma con su voz clara… Escuchó mi propuesta. Dudó unos instantes.
Luego, decidida, aceptó salir conmigo aquella noche. Me esperaría lista a las ocho y treinta. A esa hora, su marido no estaría en casa y sus hijos estarían ya en cama.
Ella, igual que yo, necesitaba unos momentos de diversión…
Su esposo era uno de esos hombres que suelen trabajar en exceso y que muchas veces no tenía tiempo para fiestas.
Al colgar el teléfono, me quedé pensando en ella. Era una mujer que, pese a sus cinco hijos, se mantenía bonita y atractiva. Era fina, elegante, culta y de trato encantador. Me preparé para pasar una gran noche.
La había conocido, cuando aún era una muchachita soltera, muy bonita y llena de alegría de vivir.
Fue allá en Buenos Aires. Ambos éramos estudiantes y salíamos a bailar juntos.
Esa mañana del 8 de enero venían aquellos recuerdos llenos de colorido, unidos al inevitable romance. Luego… ella se había casado.
El esposo era una buena persona y trabajador. Tenía cinco hijos y la mayor casada, le había hecho ser abuela, aunque en nada había mermado su espíritu juvenil.
A las ocho y media en punto la busqué en el lugar concertado y allí estaba ella, elegante, sonriente como antaño. Le abrí la puerta como en los días de Buenos Aires.
Ella agradeció la galantería y conversando nos dirigimos a un restaurante de comida italiana. Ocupamos una mesa, discretamente iluminada por un lamparín, desde donde casi podíamos ver sin ser vistos.
Rememoramos aquellos momentos pasados juntos veintiséis años atrás. Juntamos nuestras manos discretamente, varias veces, como en aquellos años…
Llevados del entusiasmo, decidimos escaparnos a bailar a alguna boite como años antes… Adentro, todo era penumbra de distintos colores, suaves, difusos, cargados de misterioso ambiente.
Un mozo, provisto de linterna, nos ubicó en una mesa con asientos sólo para dos, frente a la pista de baile.
Todo invitaba al amor, la confidencia, la intimidad. Y allí estábamos los dos, tomados de la mano sin decir palabra. Sólo se veían sombras de colores.
En la penumbra difícilmente seríamos reconocidos. Y salimos a bailar, muy juntitos. Luego lo inevitable, el primer beso, seguido de otros más apasionados…
Nuestros caminos, una vez más, nos habían unido. No había ni un asomo de remordimiento en ninguno de los dos. Éramos inmensamente felices pese a nuestros años…
Mañana sería otro día y volveríamos a la rutina diaria. Ella a su esposo bueno y a sus hijas. Y yo a mi esposa y a mis hijas también.
A la una de la madrugada, felices, plenos el uno del otro, salimos de la boite. En el automóvil se sentó muy junto a mí… y abrazados, regresamos a su casa por las ya solitarias calles de la ciudad. Palabras de cariño.
Terminaba la aventura con una cierta melancolía y con planes para escaparnos juntos muy pronto…
Al llegar a la puerta de su casa, bajé a abrirle la puerta del coche. Todo estaba silencioso. Su esposo aún no estaba en casa. Sus hijos dormían. Nos miramos sin decir palabra, nos dimos un beso y, luego, sin soltarnos de la mano, me invitó a entrar con ella.
Solamente quisiera aclarar que esa mujer maravillosa, madre de familia ejemplar, a quien hacía 29 años había conocido, ERA MI PROPIA ESPOSA.
La aventura había sido decidida para celebrar juntos el 26 aniversario de nuestro matrimonio23.
Para muchos, esto puede parecer una telenovela barata, pero es cierto que hay parejas que, después de 26 años de haberse dicho SI con mayúsculas, todavía siguen amándose y siendo felices el uno al lado del otro.
Todavía existen matrimonios felices y quizás más de los que la gente se imagina. Lo que pasa es que los matrimonios felices no tienen tanta publicidad como los matrimonios rotos.
23 Sobrado Clemente, o.c., pp. 23-27.
por Makf | 28 Oct, 2025 | Matrimonios Felices
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Dice la escritora Beth Matthews: Hace unos nueve años, Dios embarcó a mi familia en un extraño, pero fantástico viaje. En 1991 diagnosticaron autismo a nuestro tercer hijo, Patrick. Y así empezó nuestra odisea. A pesar de la medicación, dieta, tratamientos y profesores, Patrick ha mejorado poco… Mientras conducía por la autopista con Patrick a mi lado, recé una vez más la oración de san Ignacio de Loyola y le pedí la gracia de querer siempre a Patrick como era. Las lágrimas rodaron por mis mejillas. Pensé: “Puede que nunca juegue al balón o diga mami, pero siempre será un hijo especial de Dios”.
Y entonces caí en la cuenta. Dios me había bendecido, ofreciéndome una escalera mecánica para ir al cielo. Eso era exactamente lo que había pedido durante los últimos diez años. Dios conocía mis debilidades. Sabía que necesitaba mucho más que un pasamanos.
Así que me dio la mano de mi precioso hijo y me pidió que la tomara. A veces, se detiene; a veces, retrocede, pero siempre apunta al cielo20.
Unos esposos peruanos daban así su testimonio: Somos Santos Navarro y Margarita Zapata de Navarro. Tenemos cuatro hijos. Los dos mayores, Iván Santos y Olivia Margarita, padecen retardo mental.
Agradecemos a Dios por habernos dado esta familia. Con nuestro apoyo, nuestros hijos especiales crecieron con independencia.
Nunca los excluimos de la mesa, aprendieron a vestirse y bañarse solos, nos ayudaban en la tarea del hogar y paseábamos juntos como cualquier familia.
Aunque la gente veía a nuestros hijos como distintos y hasta soportábamos algunas burlas, juntos aprendimos a superarlo.
Estamos convencidos de que Dios nos ama y ama muchísimo más a nuestros hijos. Iván Jesús ha recibido muchos regalos del Señor.
Con esfuerzo logró convertirse en campeón nacional de atletismo en el año 2002, y el año 2003 fue a Irlanda para competir.
Trajo muchas medallas y su entrenador nos felicitó por su orden, disciplina, perseverancia y puntualidad. Él es un campeón.
Nuestro mayor gozo es ver a nuestros hijos felices y cerca de Dios. Las cualidades de Iván Santos destacan también en su grupo de oración juvenil de la parroquia “Perpetuo Socorro” de Trujillo (Perú), donde también es un ejemplo de superación.
Como esposos, pertenecemos al ministerio de oración arquidiocesano de la Comunidad católica Bodas de Caná y, cuando por alguna razón no podemos ir a adorar al Santísimo Sacramento, Iván Santos se ofrece para rezar por quienes necesiten nuestra oración.
Como familia, sabemos que Dios nos ha dado un regalo maravilloso que nos mantendrá siempre unidos: la oración personal y en familia. Siempre tenemos algo que pedir a Dios.
La familia es el don más hermoso que Dios nos da y no importan las dificultades que debamos enfrentar. Si el Señor está en casa, el amor no se agota y todos los problemas se derrotan21.
Un padre con mucha fe decía: Mi primer hijo nació sin problemas. Siete años después tuvimos a Eddie, un niño con síndrome de Down. En el hospital, cuando descubrieron lo que tenía, se ofrecieron amablemente a matarlo.
Al nacer, tenía dos agujeros en el corazón y, a los cuatro meses, tuvieron que operarlo. Recuerdo esa gotita de vida sobre mi hombro, los brazos caídos a los lados, demasiado débil para hacer nada.
Una vez pasada la cirugía, las emergencias y los dramas, era hora de ponerse a vivir. Eddie tiene ahora cinco años y su educación sigue su ritmo.
Dice algunas palabras y tiene todo un vocabulario de signos y una esperanzadora capacidad de comprensión.
Cualquier progreso es emocionante. A Eddie le encanta reír y hacer reír. Yo puedo decir que no tengo un hijo con síndrome de Down: soy el padre de Eddie. Hay una enorme diferencia. Lo primero es casi imposible de asumir, lo segundo es como vivo día a día. No pienso mucho en ello.
El síndrome de Down se usa como una de las grandes justificaciones para el aborto. Estoy aquí para decir que no es algo insuperable. Eddie es mi hijo y es genial. No es el fin del mundo, fue el principio del mío. Tengo un hijo con síndrome de Down y la gente me tiene lástima. Es un error.
No hay que tenerme lástima sino envidia.
Un esposo le escribía a su esposa: No todo ha sido color de rosa en estos cuarenta años. Estoy seguro que te he hecho sufrir mucho. ¡Mucho más de lo que yo me imagino!
¡He sido y soy inaguantable en muchas ocasiones! No me estoy justificando, sólo Dios y tú sabéis lo que te he herido con mis malos modos y mis asperezas.
Pero, a pesar de todo, puedo asegurarte con toda mi alma que, ni en los peores momentos, ni un solo minuto he dejado de quererte muchísimo. Está es la auténtica verdad, aunque la fiebre de la ira superara los cuarenta grados.
Perderte hubiera supuesto para mí arruinar mi vida. Hay otro hecho cierto. Jamás, en estos cuarenta años, he faltado a mi fidelidad hacia ti ni un instante.
Sinceramente, no ha sido ningún mérito mío. Por una parte, ha sido una gracia de Dios y, por otra, porque tú llenabas tanto mis aspiraciones que no había el mínimo hueco para nadie.
¿Ahora qué? Pienso que nos queda lo mejor. Sabes bien que todas las noches, cuando apagamos la luz para dormir, te digo lo mismo: “Te quiero muchísimo”. No es un somnífero ni un tic nervioso ni un acto reflejo. Es una síntesis, un resumen del día y un propósito para el día siguiente. Sí, te quiero muchísimo22.
20 Beth Matthews, Precious Treasure, Emmaus Road Publishing, Steubenville, 200
21 Varios, Familia santuario de la vida, Ed. comisión episcopal de la familia, Lima, 2004, pp. 40-41.
22 Vázquez Antonio, El matrimonio y los días, Ed. Palabra, Madrid, 2002, p. 112.
por Makf | 28 Oct, 2025 | Matrimonios Felices
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Hay muchos matrimonios que son felices a pesar de los problemas que no faltan en la vida diaria. Jesús no nos ha prometido una vida sin enfermedades ni problemas. Sólo nos ha prometido ayudarnos para superarlos. Venid a Mí los que estáis agobiados y sobrecargados que yo los aliviaré (Mt 11, 28).
La felicidad no está en los bienes materiales. En este caso, solamente los ricos podrían ser felices.
La felicidad no está en la salud ni en el éxito profesional ni en el lugar donde vivimos.
La felicidad la llevamos dentro o no la poseeremos jamás.
Ser felices es una manera diferente de vivir. Es ver las cosas con fe, desde el punto de vista de Dios.
Es vivir en una perspectiva de eternidad. Por eso, podemos encontrar matrimonios y familias felices, a pesar de tener enfermedades, hijos minusválidos o problemas materiales.
El famoso apóstol del Corazón de Jesús, padre Mateo Crawley decía:
- Un día bendije un matrimonio de dos pobrecitos y me pidieron que entronizase en su tugurio al Corazón de Jesús.
Les dije: Prometedme que trataréis a Jesús como a un amigo, como si lo vierais. Pocos años más tarde, viene el pobre joven a llamarme una noche y me dice que su mujer se estaba muriendo.
Voy a la casa a confesarla, sorprendido de la paz de cielo que reinaba en aquel hogar.
Pregunto a la enferma: - Hija mía, dime con toda verdad, ¿has sido desgraciada en tu matrimonio?
- No, ni por un momento. Hemos sufrido, hemos luchado, pero ¿desgraciados con Jesús, nuestro amigo y Rey? Jamás, jamás.
Lo mismo confirmó su esposo. Ellos habían comprendido bien el espíritu de la entronización, pues hicieron de Jesús el Rey y amigo inseparable de su familia.
Otra pobre campesina me decía: Padre, desde que hicimos le entronización en nuestra pobre choza, me considero la inquilina de Jesús, ya que todo es suyo: mis aves, mis flores, mi viejo, todo es suyo. Yo vivo alojada en el palacio del Rey y soy feliz. Ya no vivimos para nosotros, sino en Él y para Él18.
La familia Nocito tiene nueve hijos. El sexto, Alejandro, es autista. El segundo, Miguel, tuvo un accidente de moto a los quince años. Se dio un golpe fortísimo en la cabeza. El cerebro quedó con múltiples hemorragias.
Los médicos les dijeron que no iba a sobrevivir y que firmaran un papel para donar sus órganos. Pero para sorpresa de los médicos, después de quince años, sigue vivo, cuidado con amor por sus familiares.
Desde el primer momento, los hermanos se volcaron en atenciones con él. Todos hacían turnos para atenderlo. Durante los cuatro primeros años, estuvo en coma.
De pronto, un día dio la primera señal de vida, esbozando una leve sonrisa.
Dice su hermana Sonsoles: Ahora lo sacamos a pasear por la mañana y por la tarde, durante más de una hora para que le dé el aire y le haga lagrimear, para que, si llueve, note el agua en la cara, para que le dé el sol, para que le salude el guarda, el obrero, el vecino…, para que oiga sonidos igual que todos, para que tenga sensaciones, perciba olores y oiga los coches al pasar…
Cada día, en la familia Nocito Muñoz, hay un canto a la vida. Más que un canto es un grito fortísimo que nos ofrece a los que asistimos perplejos a su rutina, una bocanada de aire fresco.
Un respiro que ensancha el alma, sobre todo, en estos días en que se premian películas homicidas, o, peor aún, en las que se deja morir de hambre o de sed a una mujer que se encuentra en las mismas condiciones que Miguel.
La familia Nocito es muy unida, porque son creyentes y viven su fe católica. Cuando se casó Borja en el santuario de Torreciudad (Huesca), para que Miguel pudiera seguir la ceremonia, instalaron un sistema de videoconferencia en su habitación.
Así pudo asistir como si estuviera en la iglesia a más de 400 Kms. de distancia.
Miguel no se quedó sin fiesta; mientras sus hermanos celebraban la boda, todos los amigos de Miguel lo acompañaron durante la ceremonia, vestidos de sus mejores galas e, incluso, un sacerdote repartió la comunión en el momento oportuno a quienes estaban preparados.
Y tras la ceremonia, se celebró también en la casa un agasajo especial. Esto fue una de las condiciones de su hermano Borja para casarse: que su hermano Miguel estuviera presente y lo celebrase con ellos.
Una familia así, unida en Dios, es capaz de superar las más difíciles pruebas de la vida con la mirada alta y la sonrisa en los labios, porque son felices por dentro e irradian amor y alegría a los demás19.
18 Crawley Mateo, Jesús, Rey de amor, Lima, 1948, pp. 33-34.
19 www.conelpapa.com
por Makf | 28 Oct, 2025 | Matrimonios Felices
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Los esposos Luigi y María Beltrame Quattrocchi, beatificados por el Papa Juan Pablo II el 21 de octubre de 2001, oraban en familia todos los días.
En la homilía de beatificación, dijo el Papa:
En medio de las alegrías y las preocupaciones de una familia normal, supieron llevar una existencia extraordinariamente rica en espiritualidad.
En el centro: la Eucaristía diaria, a la que se añadían la devoción filial a la Virgen María, invocada con el rosario, que rezaban todos los días por la tarde.
Así supieron acompañar a sus hijos en el discernimiento vocacional, entrenándolos para valorarlo todo tejas arriba, como simpáticamente solían decir.
La vida matrimonial y familiar puede atravesar momentos de desconcierto. Sabemos cuántas familias sienten en estos casos la tentación del desaliento.
Pienso, en particular, en los que viven el drama de la separación; pienso, en particular, en los que deben afrontar la enfermedad y en los que sufren la muerte prematura del cónyuge o de un hijo.
También en estas situaciones, se puede dar un gran testimonio de fidelidad en el amor, que llega a ser más significativo aún gracias a la purificación en el crisol del dolor.
Ellos tuvieron 4 hijos, de los cuales una fue religiosa y dos llegaron a ser sacerdotes.
¡Qué hermoso es ver parejas de esposos, unidas de 1a mano, cuando van a comulgar!
¡Qué hermoso es ver esposos que se quieren hasta la ancianidad y que no han perdido la alegría de su mirada ni la sonrisa de sus labios!
El amor, con el paso del tiempo, más que disminuir debe aumentar.
¿Por qué solamente los jovencitos van tomados de la mano?
"Señor, en nombre nuestro y de nuestros hijos, te damos gracias y te bendecimos.
Te alabamos, porque eres el Dios del amor.
Nuestra gratitud va unida a la de todos los esposos que se aman de verdad.
Te damos gracias por el amor que pusiste en nuestros corazones y por el amor que existe en el mundo: el amor de los esposos, el amor de los hijos y de los padres.
El amor de los hermanos y de los amigos. El amor de quienes te han entregado su vida como holocausto de amor...
Unidos a todos los que te aman de verdad, queremos en este día, Señor, darte gracias y pedirte que nos llenes de tu amor para amarnos cada día más.
Señor, te ofrecemos nuestro amor. Hazlo cada día más puro y verdadero.
No permitas que nada lo manche, para que sea puro y limpio para Ti.
Que juntos caminemos por la vida, tomados de la mano, diciendo siempre la verdad, sirviéndote, Señor, en todos los demás.
Bendice a nuestros hijos y pon en nuestra familia amor, unión y comprensión. Amén".
por Makf | 28 Oct, 2025 | Matrimonios Felices
Autor: P. Angel Peña O.A.R
La oración es una necesidad vital para la vida de la pareja. Es necesario orar, no sólo en particular, sino también en familia.
Cuando se ora, Dios mismo se hace presente para bendecir el hogar. Jesús lo dice: Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. Y os digo:
Si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir cualquier cosa, estén seguros que mi Padre celestial se lo dará (Mt 18, 19-20).
Siempre he entendido que, cuando Jesús habla de dos de vosotros, se refiere al matrimonio.
La oración de la pareja es mucho más eficaz que la oración individual y, si además es oración familiar con los hijos, lo es mucho más.
Por eso, dice Jesús: Donde están dos o tres reunidos en mi nombre.
¡Qué importante y necesaria es la oración en familia!
La familia que reza unida permanece unida.
Todos los días hay que orar en familia. No dejarlo para los tiempos libres o para los domingos en la iglesia. Hay muchas familias que nunca rezan juntos. Pero la oración no es un hobbie, es una necesidad familiar.
La falta de oración se notará después en la falta de comprensión y unión. La oración es como la gasolina para el coche.
No podemos decir que echaremos gasolina, cuando tengamos tiempo o sólo el domingo, porque el coche no funciona sin gasolina y nos quedaremos estancados en cualquier lugar.
Si queremos que el coche funcione, hay que echar gasolina permanentemente. Así los esposos deben tomar fuerza cada día de la oración. La oración es la fuerza del alma, el alimento del espíritu. Sin ella no podremos vivir espiritualmente.
El padre Clemente Sobrado dice: Muchas veces, cuando a través de mi sacerdocio encuentro tantos hogares tristes, tantos esposos resignados, me pregunto el por qué. Son muchas las motivaciones, pero hay una que no me falla.
La falta de esa fe cristiana que les haga descubrir esa otra dimensión de su amor por encima de las exigencias puramente biológicas. Todo es cuestión de invitación, invitamos a tantos. A los amigos, a los familiares... Pero ¿invitamos a Cristo a quedarse con nosotros?16.
Una vida cristiana sin Cristo, estará vacía. Y ¿dónde encontrar a Cristo? En la Eucaristía. Allí nos espera el mismo Jesús de Nazaret, el amigo que siempre nos espera, el amigo que nunca falla. Jesús está realmente presente en la Eucaristía con su cuerpo, sangre, alma y divinidad.
Y se sentirá feliz de vernos, cuando vamos a visitarlo y a recibirlo en la comunión.
De ahí que unos esposos cristianos deberían ir todos los días a visitarlo y, si es posible, a recibirlo en la comunión para que su unión con Cristo se fortalezca más y más.
Decía una madre de familia italiana: Recién casados, comenzamos a rezar como siempre habíamos hecho. Él es pediatra y yo profesora.
Él va cada mañana a misa y reza por todos, mientras yo preparo a los niños; después, desayunamos todos juntos y vamos a trabajar, llevando primero a los 5 niños al colegio.
Por la tarde, recogemos a los niños del colegio y, antes de la cena, nos sentamos y colocamos una imagen de María en el centro.
Cada uno enciende su propia vela y hacemos oración. Orar juntos es para nosotros una necesidad. Los niños rezan por todo y por todos. Todo se lo confían a la Virgen.
Nosotros somos una familia que cree en el matrimonio único e indisoluble. Creemos que Dios está siempre con nosotros y podemos contar siempre con su providencia.
Creemos que está siempre atento, cuando le hablamos, y siempre dispuesto a intervenir cuando lo necesitamos17.
16 Sobrado Clemente, o.c., p. 223.
17 Pastoral de Monseñor Giuseppe Mani, encargado de las familias en la diócesis de Roma.