por Makf | 31 Mar, 2026 | Apologética 3
Autor: José Miguel Arráiz | Fuente: ApologeticaCatolica.org
El Dogma de la Inmaculada Concepción se encuentra contenido realmente en las Escrituras y el Espíritu Santo ha sido quien lo ha clarificado a la Iglesia para conocimiento de toda la humanidad.
ContenidoDios tenía a María como parte de su plan salvífico desde el principio: Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya... (Gn 3,15).
No es por casualidad que Jesús llama a María "mujer", la nueva Eva- en la cruz- porque allí venció a Satanás. (También Pablo utiliza la palabra "mujer" en Gá 4,4). Jesús la exalta como la Nueva Eva: la mujer.
Existen muchos malentendidos sobre la doctrina. El Papa Pío IX, en 1854, proclamó la fe de la Iglesia: que María, desde el momento de su concepción, por un don gratuito de Dios y por los méritos de Jesucristo, fue preservada de toda mancha del pecado original. Esta doctrina incluye que María nunca desobedeció a Dios en toda su vida.
Los protestantes dicen que sólo Dios no tiene pecado, y entonces que María es pecadora. Prueba de esto es que ella misma llamó a Jesús Salvador (Lc 1, 47). Además, dicen ellos, Pablo escribió que no hay ningún justo, nadie busca a Dios,... todos pecaron (Ro 3, 10-12 y 23).
Pablo citó al rey David. Si llevamos lejos el argumento de que nadie es justo llegamos hasta el extremo del absurdo porque la Biblia dice que Elizabeth y Zacarías eran justos (Lc 1, 6 y 2, 5), y mientras Pablo dice "nadie busca a Dios", Cornelio sí lo buscaba (Hch 10, 3-5). Adán y Eva eran justos antes de pecar. ¿No son justos los ángeles y santos en el cielo? ¿No es Jesús justo? ¿Como puede Santiago decir en 5, 15:La oración eficaz del justo puede mucho si no hay justos?
La palabra griega para "todos" no necesariamente indica universalidad absoluta. En Romanos 5, 12 Pablo dice que la muerte pasó a todos, pero sabemos que Enoc y Elías no murieron. (Ver "todo" en Hch 1,1, y Mc 16, 20).
Hay tres argumentos bíblicos que muestran este dogma:
1- La Santidad absoluta de Dios.
2- Las figuras del Antiguo Testamento referidas a María.
3- El saludo del ángel Gabriel, el día de la Anunciación.
Paso a explicarme:
1- La Santidad absoluta de Dios
En Éxodo 3, 5 leemos: “Yahvé dijo: Quita las sandalias de tus pies, que el lugar donde estás es tierra santa”.
Según el Éxodo, el lugar donde Dios habla y se manifiesta es un lugar santo, y lo más revelador, no puede ser tocado por nada profano. Moisés no podía mezclar el polvo de la tierra profana con el polvo del lugar donde Dios estaba hablando....por que la presencia de Dios santifica.
Cristo es Dios, y su presencia también santifica, entonces, ¿Cómo iba a mezclarse el pecado en el vientre que había contenido la carne del Dios Unigénito?? Según el Éxodo, eso no podía ser, por que lo que Dios toca directamente, es para Él.
Números 4, 15: ”Cuando Aarón y sus hijos hayan acabo de cubrir el santuario y sus utensilios todos y se levante en campamento, vendrán los hijos de Caat para llevarlos, pero sin tocar las cosas santas” no sea que mueran.
Dios mismo prohíbe que manos no consagradas toquen los utensilios que servían para su culto, ya que solo debían ser tocados por los sacerdotes... ¿Cómo iba a permitir Dios que el vientre que había sido tocado por el Sumo y Eterno Sacerdote Jesús fuera tocado por Satanás?
1 Samuel 5, 1 y siguiente El texto es muy largo, pero en resumen: Los filisteos capturan el arca de la alianza y la ponen delante de Dagón, pero dagón cae de su altar ante el arca, y los filisteos son castigados con plagas.
Veamos algo: Si el Arca del alianza que contenía el maná, las tablas de la Ley y la vara de Aarón ( las tres son figuras de Cristo no toleraba estar cerca de profanos y pecadores...¿Cómo el vientre de María que contuvo a Cristo, pan bajado del cielo, Jesús Palabra del Padre, Jesús Sumo y Eterno Sacerdote, iba a estar en contacto con el pecado
Recordemos que el Antiguo Testamento es solo el anuncio y el Nuevo es el cumplimiento y su plenitud. Por lo tanto, la santidad de Dios se nos revela más plena en el Nuevo, con la Encarnación de Cristo.
En Lucas 19, 45-48 leemos que Jesús expulsó a los mercaderes del Templo...por que el Templo es la casa de oración. En el Nuevo Pacto, el Templo es Jesús mismo:
Juan 2, 19-21 “Destruid este templo que en tres días lo levantaré...pero Él habla del Templo de su cuerpo”
Si Jesús expulsó a hombres pecadores del Templo del Antiguo Testamento, por ser éste sagrado...¿Cómo es posible que el pecado habitara en el mismo lugar en que estuvo el Sagrado y definitivo Templo de Dios, que es Cristo???
Mateo 9, 20-23: “Entonces una mujer que padecía flujo de sangre hacía doce años, se acercó por detrás y le tocó la orla del vestido, diciendo para sí misma: Con solo que toque su vestido quedaré sana...”
Mateo 14, 36: ”Suplicándole que les dejase tocar siquiera la orla de su vestido, y todos los que le tocaba quedaban sanos”
He aquí un hecho: Los vestidos de Jesús, estaban “santificados”, ¿Qué de aquel vestido que durante 9 meses albergó al Dios Eterno?
2- Las figuras marianas en el Antiguo Testamento.
Principalmente tres:
a. Eva
María está prefigurada en Eva, la madre de nuestra raza. (Hay que recodar que los tipos son solamente sombras de los antitipos del Nuevo Testamento). María es nuestra madre por ser la madre de la Iglesia cuerpo de Cristo (Ap 12, 17). Lo que Eva perdió por desobedecer, María lo corrigió por su fe: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra (Lc 1, 38).
Mientras la serpiente venció a Eva (Gn 3, 13), Dios protegió a María de su mordedura: Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón. Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto… (Ap 12, 13-16).
b. La enemistad entre la Mujer y su simiente y la Serpiente
Vemos en Génesis algo muy importante: dice la simiente suya (la simiente de la mujer) (3, 15), y la palabra griega en la versión de la Setenta es SEMENOS (semen en castellano). Entonces, ya que una mujer no tiene semen, la única mujer a quien se podría referir es a María, cuyo hijo fue concebido sin hombre, porque las demás personas nacen de mujer y hombre, de quien viene el semen.
Génesis nos dice que existiría entre la mujer y la serpiente una enemistad completa y que la mujer iba a herir a la serpiente: Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya. [ Esta mujer (María prefigurada) está en enemistad total con el diablo. No existiría tal enemistad total si María hubiese pecado como pecó Eva. No son socios. La serpiente es fuente de todo pecado y maldad. Al fin y al cabo es Dios quien hace que María no peque: YO PONDRÉ enemistad entre tú y la mujer (Gn 3, 15).
c. Tabernáculo y Arca de la Alianza
También María es el Nuevo Tabernáculo. El primer tabernáculo fue detalladamente construido según Éxodo 25, 9 y 39, 42-43 para ser perfecto y sin mancha (2 Cr 7, 2). Esto prefigura a María. La gloria de Dios cubrió y llenó el primer tabernáculo (Ex 40, 34-38).
Comparar esto con las palabras de Gabriel en Lucas 1, 35 donde María está cubierta con esta gloria, sobre ella bajó la gloria del Espíritu Santo.
Hay un paralelismo entre Lc 1, 35 y Ex 40, 34-35. La fuerza del paralelismo está aquí: Como la nube que envuelve la tienda de la reunión significa que el interior de la morada está lleno de la gloria del Señor, así el poder del Espíritu que desciende y cubre con su sombra a María hace que su seno quede lleno de la presencia de un ser que será Santo e Hijo de Dios.
La punta de los paralelos señalados está en la equivalencia entre "la gloria del Señor" por una parte y los apelativos Santo e Hijo de Dios por otra. El niño que deberá nacer de María será de naturaleza divina.
María fue prefigurada como el tabernáculo perfectamente construido sin mancha. La traducción de los Setenta (LXX) utiliza la misma palabra y habla de la misma manera de María (el poder del Altísimo la llena en Lc 1, 35) como lo que pasó con el tabernáculo (Ex 40, 34-35).
Es claro también que Lucas quiere que veamos a María como otra arca de la alianza también construida perfectamente. Comparar también segunda de Samuel (6, 9), vemos que David dice algo semejante a lo que dice Elizabeth a María (en Lc 1, 43): ¿Cómo ha de venir a mí el arca de Yahvé?; David salta frente al arca (2 S 6, 14) como saltó de alegría Juan el Bautista frente a María (Lc 1, 44) la Nueva Arca de la Nueva Alianza que contiene a Jesús el verdadero pan de cielo (el primer arca contenía el maná).
Y no es por casualidad que del arca se dice que estuvo en casa de Obed-edom geteo tres meses (2 S 6, 11), igual que se dice de María: Y se quedó María con ella como tres meses (Lc 1, 56). Así se encuentra este enlace entre el arca construida perfectamente y María en el libro del Apocalipsis: Y el tempo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo Apareció en el cielo UNA GRAN SEÑAL: una mujer vestida del sol... (Ap 11, 19-12,1).
3- El saludo del ángel Gabriel, el día de la Anunciación
La palabra “kecharitomene" del ángel da muchas pruebas de la Inmaculada Concepción de María. Yo no tocaré esa palabra. Haré uso de otra palabra del ángel el día de la Anunciación, y que en cierta medida encierra este dogma.
El ángel Gabriel le dice a María:
“Jaire kecharitomene", “Alégrate, llena de gracia”.
Jaire, que significa alégrate, es la forma como Dios quiso que se saludara a María, y no por un simple formalismo ni por etiqueta, sino por que Dios quiere demostrarnos algo: María es la Hija de Sión profetizada siglos antes por tres santos profetas: Sofonías, Joel y Zacarías.
Joel 2, 21. 27: “Suelo, no temas; alégrate y gózate, porque el SEÑOR hizo grandes cosas... Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy el SEÑOR vuestro Dios, y no hay otro; y mi pueblo nunca jamás será avergonzado”.
En la profecía de Joel, dios habla al “suelo” y le invita a la alegría. ¿Qué significa este suelo? Si examinamos otros textos de las Escrituras, el suelo es fertilidad, quien da vida. Pero hay tres textos donde el “suelo” evoca a María:
Génesis 2,7: “Modeló Yahvé Dios al hombre de la arcilla...”
Dios ha tomado tierra del suelo y con ella creo a Adán. Dios tomó carne de María, y con ella llegó a existir Cristo, el Nuevo Adán.
Génesis 22, 13: Subió Abraham con Isaac al monte de Moriah para sacrificarlo....Dios impide que lo sacrifique y luego...”Alzó Abraham los ojos, y vio tras sí a un carnero enredado por los cuernos en la espesura, y tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en ve de su hijo”.
En el texto anterior, el carnero es la figura de Cristo, quien es ofrecido en sacrificio sustituto por nuestros pecados, y así como el carnero salvó a Isaac de morir, así el Nuevo Carnero nos salva de la muerte eterna. Pero hay un detalle que debemos tomar en consideración. Al igual que con Melquisedec, de ese carnero no se habla su origen.
Abraham no lo había visto antes, sino que repentinamente lo vió. El carnero, sin origen, es fruto de la tierra de Moriah, por lo que simboliza esta tierra también a María, la tierra que nos proporciona el Carnero de nuestra salvación.
Éxodo 3, 1-2: “Moisés, llegado al monte Horeb, se le apareció el ángel de Yahvé en llama de fuego de en medio de una zarza....”
El fuego y la voz que salen de la zarza, son también figuras de Cristo, Verbo del Padre y luz del mundo. Lo interesante es que la Voz y el Fuego, salen de la zaza que estaba plantada en el monte de Horeb, así como el Verbo y la Luz del mundo salieron de la Virgen María.
Volviendo al profeta Joel, vemos que cando dice “Suelo, alégrate”, es una evocación directa a María, que en otras partes de la Escritura es prefigurada como “monte, suelo, tierra”, que nos produce a Cristo.
Joel 2, 21. 27: “Suelo, no temas; alégrate y gózate, porque el SEÑOR hizo grandes cosas... Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy el SEÑOR vuestro Dios, y no hay otro; y mi pueblo nunca jamás será avergonzado”.
Comprueban que esa profecía se refiere a María, el hecho que la Virgen admite que en ella se cumplen esas profecías:
Lucas 1, 49: “Por que ha hecho maravillas en mí el Poderoso, cuyo nombre es Santo”.
Entonces vemos que Joel profetiza al “suelo” que se alegre, por que el Señor hizo Maravillas.
En el Nuevo Testamento el ángel le dice a María que se alegre, y María nos muestra la causa de esa alegría: El Poderoso ha obrado en ellas maravillas.
No hay duda que Joel se está refiriendo a María en esta profecía.
Y aquí viene lo revelador de esta profecía con el dogma de la Inmaculada Concepción: “Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy el SEÑOR vuestro Dios, y no hay otro; y mi pueblo nunca jamás será avergonzado””.
Claramente se profetiza que si Dios está en medio de “Israel”, éste no será avergonzado.
El Espíritu santo llenó a María, y Cristo se hace en carne en su vientre. Dios habita en medio de María, y poniendo atención a las palabras de Joel, María no podía ser avergonzada, por lo tanto, María no puede tener pecado.
Salmo 44, 15: ”Cada día mi vergüenza está delante de mí, y me cubre la confusión de mi rostro”.
La misma Biblia relaciona la vergüenza con el pecado. Y Dios ha declarado por medio de Joel que si él habita en medio de alguien, no habrá vergüenza, por ende, no habrá pecado.
La Trinidad completa habitó en María, según las palabras de Joel, según la misma Biblia, ¿Tendrá entonces ella pecado?
Otro texto que evoca el “Jaire” de Gabriel es:
Zacarías 9, 9: “Alégrate mucho, hija de Sión; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí, tu Rey vendrá a ti, Justo y Salvador”
Pero un texto donde la Inmaculada Concepción aparece claro, es el de Sofonías:
Sofonías 3, 14-17: “Canta, oh hija de Sión; da voces de júbilo, oh Israel; gózate y regocíjate de todo corazón, oh hija de Jerusalén. El Señor ha revocado los decretos en tu contra, echó fuera tu enemigo; El Señor es Rey de Israel en medio de ti; nunca más verás el mal.
En aquel tiempo se dirá a Jerusalén: No temas; Sión, no se debiliten tus manos. El Señor está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cantar”.
Otro texto completamente mariano.
Al igual que con los otros textos y con Lucas, se invita a la hija de Sión a alegrarse.
Al igual que con Joel, se declara que el Señor está en medio de la hija de Jerusalén. No olvidar que el ángel Gabriel también lo declaró al decirle: “El Señor está contigo”.
Vemos que el Ave María ya había sido dicho por Joel y por Sofonías mucho antes que por Gabriel: Alégrate, que el Señor está contigo”.
Lo importante en este texto son las otras palabras de Sofonías:
“El Señor ha revocado los decretos en tu contra, echó fuera tu enemigo”
El texto anterior es una prueba irrefutable contra la Inmaculada Concepción:
La que es invitada a alegrase, por que en medio de ella está Yahvé Dios, resulta que tiene otro motivo de alegría: El Señor ha retirado contra ella sus decretos.
El decreto del pecado y la muerte, dado en Génesis a la humanidad, y también tiene otro motivo de alegría: Ha echado fuera a su enemigo, que también evoca la enemistad del Génesis, entre la Serpiente y la Mujer. Es en este texto donde se dice que el enemigo no ha tocado a al mujer. Por lo tanto, la Mujer, la hija de Sión no tiene los decretos dados en contra la humanidad, y tampoco ha sido tocada por el Enemigo.
Por lo tanto, la mujer que es invitada a alegrarse por que el Señor habita en medio de ella, es inmaculada.
por Makf | 31 Mar, 2026 | Apologética 3
Autor: Alex Grandet | Fuente: Catholic.net
Este es un tema del que se habla mucho, pero pocas veces se defiende, y realmente en la red y en la literatura, la información es escasa.
Los papas viciosos y la Infabilidad Pontificia, ¿Pueden ser compatibles?
La reflexión anterior vino a mi mente, cuando en el foro de antiguo formato, un participante citó al gran poeta Dante y su colosal obra: La Divina Comedia.
Dante coloca a Nicolás III en la fosa de los simoníacos, y la misma suerte le espera a Bonifacio VIII.
Dante es conciente de los vicios papales de su tiempo, y se horroriza que alguien así, ocupe la Barca del Pescador. Inicia su canto 19 del Infierno así:
“¡Oh Simón mago! ¡Oh miserables sectarios suyos, almas rapaces, que prostituís a cambio de oro y plata las cosas de Dios, que deben ser las esposas de la virtud!”
Y su conversación con Nicolás III termina así:
“¡Ah Constantino! ¡A cuantos males dio origen, no tu conversión al cristianismo, sino la donación que de ti recibió el primer papa que fue rico!”
Pero observemos algo: A pesar de palabras tan duras, Dante no abjura del papado, sino que siente respeto por él:
Le dice a Nicolás III: “…y si no fuese por que aún me contiene el respeto a las llaves soberanas que poseíste en tu alegre vida, empelaría palabras mucho más severas.”
El Diablo, haciendo uso de los pecados papales de antaño, los utiliza como armas hogaño, para atacar el dogma divinamente revelado, y que le conocemos como la Infabilidad Papal.
Pero, ¿Puede un papa vicioso ser infalible? ¿Es compatible el pecado con la infabilidad? ¿Se puede comprobar bíbicamente que un pecador pueda ser infalible?
A continuación, les presento mi reflexión al respecto:
I. ORIGEN DE LA INFABILIDAD PAPAL
Mateo 16,17-19 “Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»”
Vemos tres hechos dogmáticos en este pasaje:
1- Jesús le dice a Simón que es la Piedra.
2- Le promete darle las llaves del Reino de los Cielos.
3- Le da el poder de atar y desatar.
1- Jesús le dice a Simón que es la Piedra.
Cristo nombra a Simón hijo de Jonás con el curioso nombre arameo de Kefas (piedra, singular) que también puede ser usado como "promontorio, elevación del terreno. Lo curioso es que el nombre Kefas es como si fuera un reflejo del nombre del Sumo Sacerdote: "kaifás" (sign. "valle" o " depresión" en arameo).
Esta curiosa elección de Jesús es llamativa. El Mesías debía venir para unir la corona y el sacerdocio en la misma persona. Rey y Sacerdote a la manera de Melquisedek. Al afirmar "eres el Mesías el Hijo del Dios Vivo", Simón reconoce en Jesús al legítimo Rey y Sacerdote de Israel y acto seguido Jesús le cambia el nombre, lo llama Kefas y le entrega la "llaves" o sea, lo hace mayordomo de su casa, la casa real de David siguiendo la usanza de los reyes davídicos, algo que los apóstoles (todos judíos) parados ahí deben haber reconocido inmediatamente.
Jesús llama a Simón, Kefas, ¿por qué? Jesús quiso llamar la atención al lado espiritual de la mayordomía que estaba confiriendo en Simón Pedro por medio de ponerle un nombre que contrastara con el del usurpador del Sumo Sacerdocio, Kaifás.
Este no reconocía a Jesús, pero el humilde Simón sí. Kaifás/Kefas es un sutil juego de palabras y una afirmación de la soberanía de Cristo en lo terrenal y en lo espiritual. Este reflejo (Valle/Promontorio, Pozo/Piedra) resulta extrañamente presente en la particular posición en la que Pedro fue crucificado, en forma inversa a la de Jesús como reflejando también la muerte de su Amo y Señor pero sin dignarse a la misma posición exacta. Dos reflejos místicos en la vida de este hombre designado a ser el primer vicario de la Historia.
2- Le promete darle las llaves del Reino de los Cielos
Continuando con Mateo 16, consideremos ahora el versículo 19: Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos. Vemos que Jesús solamente dio las llaves a Pedro, no a los demás Apóstoles. Es decir que el poder que tiene Pedro no es compartido con otros aunque la Biblia habla de que Dios abre puertas.
¿Cuáles son las "llaves del Reino"? En Mateo 16, 19, Jesús cumple una profecía bíblica: Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; y abrirá, y nadie cerrará; y cerrará, y nadie abrirá. Y lo hincaré como clavo en lugar firme; y será por asiento de honra a la casa de su Padre (Isaías 22, 22-23). Es el único lugar en el Antiguo Testamento donde las llaves son simbólicas (ver Jue 3, 25), entonces tiene que ser que Mt 16, 19 se refiere a éste.
La Iglesia es ahora la Nueva Casa del Nuevo Rey David (Hch 15, 16). El Rey Jesús tiene las llaves (Ap 3, 7) y ahora, como cualquier rey, se las confía al cuidado de su mayordomo Pedro. Algunas personas tratan de usar el argumento de que Is 22, 22 refiere a Jesús porque el profeta anunció al Señor. Es verdad que Isaías profetizó a Jesús. Pero el capítulo 22, 22-23 no habla de Jesucristo.
El rey Ezequías, el descendiente real del trono de David le hace mayordomo del palacio a Eliaquim. La profecía sobre las llaves trata de Eliaquim, no del rey quien las entrega. Jesús en Apocalipsis 3, 7 tiene la llave de David, pero él no es mayordomo. Como los reyes del Antiguo Testamento, Jesús, descendiente del trono de David, da las llaves a Pedro su mayordomo. En resumen, las llaves son símbolo de autoridad.
¿Qué está haciendo Jesús? Además de cumplir la profecía de Isaías, Jesús usa un ejemplo de la realidad de su tiempo.
Cada rey (David, Salomón, Herodes, César) tenía un palacio y el rey escogía un mayordomo (Ver por ejemplo Is 36, 22; Gn 41, 40) a quien le encargaba abrir y cerrar la puerta del palacio (es decir todas las oficinas de los ministros), manejar todos los asuntos de reino, sellar o no todos los documentos importantes y cuidar el tesoro del rey (Is 22, 15). Ver el papel del portero en Mr 13, 32-34.
" Al igual que un hombre que se ausenta: deja su casa, da atribuciones a sus siervos, a cada uno su trabajo, y ordena al portero que vele”
Jesús es el Rey y él da este encargo a Pedro. Pedro tiene la autoridad de abrir y de cerrar, entonces él es instrumento de acceso al rey y se encarga del tesoro que Jesús nos quiere dar (mencionado en Mt 6, 20).
En Jn 10, 2-3 leemos: “…pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera”. Son dos personajes: el Pastor y el portero. El Portero tendrá las llaves por supuesto.
En resumen, Jesús tiene las llaves (Ap 3, 7) y se las da a Pedro para edificar su Iglesia. Y ésta pertenece a Jesucristo, no a Pedro: edificaré mi Iglesia.
2- Le da el poder de atar y desatar.
El poder de atar y desatar en Mt 16, 19 se refería a asuntos legales religiosos del pueblo de Dios. Se trata de doctrina (enseñanzas) y del poder de tomar decisiones, de declarar lo que está permitido y lo que está prohibido.
Cristo le entregó la Mayordomía a Pedro después de la Resurrección:
"Simón, Hijo de Juan, ¿me amas más que éstos? Contestó: Sí. Señor, tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: apacienta mis corderos… apacienta mis ovejas… apacienta mis ovejas". Jn 21, 15-18
Es el último evangelio, en el último capítulo y durante los últimos momentos que Jesús compartía con los Apóstoles. Fue en esos momentos, sabiendo que los iba a dejar y habiéndoles prometido que les enviaría el Espíritu Santo, aun así, sabe que tiene que dejar a alguien como pastor visible y confirma a Pedro diciéndole que apaciente sus ovejas y corderos. Jesús había dicho que él era el Buen Pastor, y ahora que él no va a estar físicamente, le deja esta responsabilidad a Pedro.
Entonces vemos que la Primacía de Pedro, así como su Infabilidad son de origen divino, por lo tanto, un don de la Santísima Trinidad a la Iglesia y al mundo.
La reflexión anterior conduce a la que hoy nos ocupa:
¿PUEDE UN HOMBRE PECADOR SER INFALIBLE? ¿SE PUEDE SUSTENTAR BÍBLICAMENTE?
A través de la historia, hubo papas de sublime santidad, muchos de los cuales derramaron su sangre por Cristo, como el gran papa San Pedro. Hubo grandes hombres de santidad y de sabiduría singular, como León Magno, Gregorio el Grande, san Pío V, san Pío X y en nuestros días, Pío XII y Juan Pablo II.
Por desgracia, junto a ellos, hubo papas viles, viciosos y muy pecadores, tal y como Dante con dolor denunció en su Magistral Obra.
Pero el pecado, no es óbice para no creer en la Infabilidad Papal. Y deseo probar con tres puntos, que aunque un hombre sea pecador, también puede tener ese don de Dios.
Punto 1. El hecho que haya papas extremadamente santos junto a papas viciosos es una prueba que la Iglesia Católica es la Iglesia verdadera.
Mat 13:47 “También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos”.
Cristo compara el Reino de los cielos, del cual Pedro tiene la llave, a una red que recoge peces buenos y malos. Cristo nunca dijo que en el Reino, la Iglesia, solo habría peces buenos. Él claramente habló de peces malos que en la red, caen junto a los peces buenos.
Jesús claramente dijo que en su Iglesia habría santidad y pecado.
Mejor dejemos que sea el mismo Cristo quien nos explique esa doctrina:
Mateo 13, 37-43: “Él respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo.
El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre”.
Las pseudoiglesias que se ufanan de ser todos salvos y de no tener gente “pecadora” con ellos, no son Iglesia de Cristo, por que eso no fue lo que Cristo predicó.
Punto 2. Un hombre pecador sí puede ser infalible.
La infalibilidad es un don de Dios. Y es completamente bíblico que un hombre muy pecador puede tener el don de la infabilidad.
Veamos al Rey David. Le dice el Profeta Natán a David:
2 Samuel 12, 9 “¿Por qué has menospreciado a Yahvé haciendo lo malo a sus ojos, matando a espada a Urías el hitita, tomando a su mujer por mujer tuya y matándole por la espada de los ammonitas?”
David pecó de adulterio y de homicidio, dos pecados graves, que violaban la Ley de Dios.
Sin embargo, después de sus graves pecados, escribió el Salmo 51, el cual es parte de las Escrituras, por lo tanto es infalible.
Si un hombre pecador no puede ser infalible, ¿Por qué entonces el Salmo 51, obra de un hombre que pecó de adulterio y de homicidio es infalible?
Es muy cierto que David se arrepintió de su pecado, y ahora es venerado como santo y profeta.
Pero el punto es que aunque un hombre peque, si Dios quiere, puede ser infalible, ya que ese es un don de Dios, no de la naturaleza humana.
Tenemos el ejemplo del Sumo Sacerdote Caifás.
Juan 11, 50-51: “Ni caéis en la cuenta que os conviene que muera uno solo por el pueblo y no perezca toda la nación’. Esto no lo dijo por su propia cuenta, sino que, como era Sumo Sacerdote aquel año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación”.
A pesar del gran pecado de Caifás, Dios no le retiró el don de profecía, por que lo que Dios da, nadie, ni el mismo diablo, lo puede retirar.
Punto 3. Los dones de Dios son irrevocables.
Rom 11, 29 “Que los dones y la vocación de Dios son irrevocables”.
Como vimos antes, la Infabilidad Papal es un don de Dios, es una gracia divina, por lo tanto, es irrevocable, sin importar el estado espiritual de la persona. Recordemos a David y a Caifás.
Claro, un don semejante tiene una responsabilidad inmensa, y quien no se haga digno de él, el mismo Jesús advierte:
Lucas 12, 47-48: “Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; el que no la conoce y hace cosas dignas de azotes, recibirá pocos; a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más”.
CONCLUSIÓN
Después de pensar en esos tres puntos, queda demostrado bíblicamente que cuando Dios da un don, ni el mismo Diablo con el pecado, lo puede quitar.
Por otro lado, quisiera tocar otro punto que se relaciona directamente con este tema:
Si el Espíritu Santo asiste el Cónclave que elige a un nuevo papa, ¿Por que entonces se han elegido algunos papas muy pecadores y viciosos?
Pongo mi reflexión al respecto:
La Iglesia no se equivoca al elegir a un papa. Es la persona electa, la que libremente elige el camino del pecado.
Les invito a ver el siguiente caso:
Mateo 10, 1-5: "Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia.
Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo; Simón el Cananeo y Judas el Iscariote, el mismo que le entregó. A estos doce envió Jesús..."
Analicemos lo siguiente:
1-Jesús mismo elige a doce, entre ellos a Judas Iscariote. Judas fue elegido por el mismísimo Cristo, por nadie más.
2-Jesús le da a los doce, incluyendo Judas Iscariote, poder. Cristo le da a Judas Iscariote poder, y no slo eso, también Judas I. es enviado.
Y sin embargo:
Lucas 6, 16: "...y Judas Iscariote, que llegó a ser un traidor".
Lucas 22,3 "Entonces Satanás entró en Judas, llamado Iscariote, que era del número de los Doce".
A pesar que Judas Iscariote había sido llamado por Cristo, elegido por Cristo al apostolado, recibió del mismo Cristo el poder, y fue enviado por Cristo...ese mismo Judas llegó a ser un traidor, y en ese mismo Judas que había sido llamado por Cristo y había sido revestido con poder por Cristo, en ese mismo Judas, el Diablo entró y anidó.
¿Podemos decir que Cristo se equivocó por que Él mismo en persona eligió a un traidor? ¿Cometió un error Cristo al darle poder al hombre que le traicionó?
La respuesta es obvia: Cristo no se equivocó. Fue Judas Iscariote quien libremente se dejó seducir por el Archienemigo.
Igual con los papas viciosos: la Iglesia no se equivocó, fueron ellos quienes libremente eligieron el pecado.
por Makf | 31 Mar, 2026 | Apologética 3
Autor: Martin Zavala M.P.D. | Fuente: Defiendetufe.org
No es lo mismo música católica que música cristiana....
Consulta:
A mi me gustan mucho, sobretodo los de Marcos Witt y de Rabito que son evangélicos. Yo creo que no tiene nada de malo porque hablan del mismo Dios y escucharlos es practicar el ecumenismo que el Papa nos esta invitando. Además se siente mas bonito que con las alabanzas católicas.
Respuesta:
Vayamos por partes, ya que no es así de sencillo, ni fácil, el afirmar que es algo bueno que el católico se la pase escuchando cantos protestantes sin ningun criterio a seguir. En primer lugar, pensando en el catolico común, que normalmente es la mayoría, y en los que están ya en algún grupo pero que no tienen una sólida formación en la fe no es nada recomendable.
Algunas de las razones que nos confirman esto son las siguientes:
1.- Cualquier tipo de canción o canto que lleve "letra" siempre llevará la huella del autor que la compuso. En el caso de los cantos protestantes es igual.
No se puede separar la "teología" o creencias de los hermanos separados de la letra de sus cantos. Pensar así es algo muy ingenuo. En muchas ocasiones el católico canta las alabanzas y al mismo tiempo adquiere "frases" e "ideas" al puro estilo protestante.
Un ejemplo de esto es oir repetidamente en algunos laicos católicos "la sangre de Jesus nos cubre", exactamente eso decia Lutero, mientras que nosotros creemos que no solamente nos cubre como algo meramente externo sino que nos transforma interiormente y nos santifica. Estas y otras frases como: "solo Jesús salva"; "somos salvos por la fe" "soy salvo" "no hace falta nada mas que Cristo" "las religiones no salvan" son absorbidas por escuchar cantos protestantes, radio protestante, predicaciones protestantes, Televisión protestante etc.
Esto facilita que poco a poco se pierda la "identidad" del católico. La realidad nos enseña que muchas veces asi fué como algunos empezaron y despues terminaron en una secta pues se crea un ambiente de admiracion, donde la base de la fe es el sentir bonito o la emoción. E incluso hay compositores católicos que tienen alabanzas con errores muy marcados sobre la fe por la influencia evangélica.
Hace algún tiempo algo similar a esto lo afirmó el P. Zezinho que es uno de los grandes compositores de música católica y decía que era necesario que se cuidara mas este aspecto y se revisará la letra de los cantos que se componen sin ninguna asesoría.
2.- Desafortunadamente hay católicos "comprometidos" que la razón que usan para decir que "no tiene nada de malo" es que les ‘gusta´ esa musica.
Esta forma de pensar es con criterios muy malos, pues hace a un lado cualquier criterio objetivo y su unica base es el "gusto" o sentimiento, como si lo que importara es que se escuchese bonito. Se parece al católico que escucha la prediciacion protestante porque tambien le "gusta" y siente bonito.
Esta actitud no tiene nada que ver con el auténtico ecumenismo sino mas bien se trata de un ecumenismo ingenuo donde se hacen a un lado las orientaciones del magisterio para la aplicación del mismo.
Nunca ha leído la "Unitatis Redintegratio" ni la "Ut unum Sint" ni el directorio sobre el ecumenismo y piensa que esta practicando el ecumenismo al oir cantos protestantes.
Con razón hay tanta confusión hasta en gente que da un servicio dentro de la Iglesia Católica.
3.- Cuando un catolico comprometido escucha continuamente los cantos evangélicos lo que hace muchas veces es divulgar esas ideas y las divisiones.
Qué le podría contestar a alguien que lo escucha y le dice que donde puede comprar ese cassette? Acaso le va a decir: vaya hermano a una libreria protestante, ellos cantan muy bonito? En realidad sería una falta de coherencia entre lo que predica y lo que cree.
4.- Además, si alguien acepta escuchar los cantos, entonces tambien tendría que aceptar las predicaciones protestantes y la literatura protestante,
Pues la musica solamente es un medio de transmisión, el lenguaje oral es otro y el impreso otro mas. El resultado es un relativismo eclesial donde ser católico es tener puesta "una camiseta mas" y cambiarla cuando ya no le guste.
5.- San Pablo dice: "todo me es permitido, pero no todo me es provechoso".
Esto es un camino a seguir para la persona que de verdad esta comprometida con el Señor Jesucristo. Hay cosas que aunque no fueran malas dice el apóstol, aun asi, no las haría. La razon es que con tal de ganar gente para Jesucristo lo puede dejar de hacer.
6.- De hecho uno de los ganchos que usan las sectas es precisamente el canto apara traer a la gente. Es como el "quesito" que se le pone al raton en la trampa.
Normalmente cuando hacen una "secta" nueva lo primero que compran es el "sonido" para la música. Un ejemplo de como se trata de atraer a la gente es Marcos Witt, que se la pasa en congresos de todas las sectas evangélicas, hasta de las mas anticatolicas y antiecuménicas. El Católico despistado va para sentir bonito y termina engrosando las filas de una secta religiosa.
7.- Fonovisa: ¿Musica ´cristiana´ o musica protestante?
De hecho el "truco" ha funcionado muy bien y han logrado engañar a algunos medios de comunicacion, incluyendo a Fonovisa, univision, telemundo... que afiman promover musica cristiana cuando en realidad se trata de musica protestante.
Tambien ´hablan´ que tal artista es cristiano cuando en realidad se trata de un ´protestante´ mas. Hay algunos que incluso, que como buenas sectas que son, afirman que ellos son ´cristianos´ como diciendo que los catolicos no lo son. Se les olvida o no saben que es peor, que ninguna de esas iglesias protestantes existia antes de el año 1517. La verdad es que muchos locutores, entrevistadores... no por salir en los medios de comunicacion se convierten automaticamente en personas preparadas y mucho menos en lo religioso.
Tanta ignorancia hay en algunos medios de comunicacion que hace poco salieron en una premiacion para la mejor musica cristiana y se trataba en realidad de puros protestantes. Ni modo. Como dice el dicho. De que los hay, los hay... y mientras el catolico no proteste, hable y escriba para aclarar las cosas la confusion ira aumentando. Los mismos catolicos que trabajan en los medios de comunicacion deberian de hablar y aclarar la manipulacion y "expropiacion" de la palabra ´cristiano´ que las sectas estan haciendo.
Personalmente hable hace tiempo a fonovisa y una de las encargadas de venta en Estados Unidos era precisamente una protestante interesada en promover a artistas protestantes y no le importaba en absoluto el promover a los autores y artistas catolicos. Protestantes disfrazados e infiltrados diciendo que promueven "musica cristiana". Ojala y el catolico, con este tema, sea mas astuto y listo para no dejarse engañar tan ingenuamente.
¿ Por qué escuchar cosas diferentes a nuestra fe teniendo tesoros espirituales de cantos tan grandes en la Iglesia Católica? (Martín Valverde; Silvia Mertins; Jorge Gomez; Sandy Calderas; P. Zezinho; P. Cesareo Gabaraín. P. Emilio y muchos mas.
¿ Por qué en vez de eso no invertimos tiempo y dinero en alabanzas y predicaciones católicas para profundizar en nuestra fe?
¿Qué no sería mejor cantar la fe que recibimos de Nuestro Señor por medio de la Iglesia que El nos dejó?
Cantos católicos hay excelentes. En cualquier libreria los hallarás. Algunos CD´s de alabanzas católicas que te recomiendo los encontraras aqui.
Dios te siga bendiciendo en abundancia.
por Makf | 31 Mar, 2026 | Apologética 3
Autor: Responde el P. Miguel Ángel Fuentes, I.V.E.
¿Qué son los carismas que el Espíritu Santo otorga según su voluntad a su Iglesia?.
Pregunta:
Estoy participando en un grupo de oración carismático católico y me interesa saber qué son los carismas que el Espíritu Santo otorga según su voluntad a su Iglesia ( por ejemplo: carisma de lenguas, profecía, sanación, etc.) Muchas gracias y que Dios lo bendiga
Respuesta:
El primero y principal don que recibe la Iglesia es el don personal del mismo Espíritu Santo (Rom 5,5; 8,15...) que nos ha sido merecido por Jesucristo, don también del Padre (Jn 3,16). Ese don increado del Espíritu produce como consecuencia inmediata la caridad, calor de su fuego (1 Cor 12,31. 14).
Ella es por eso el mejor y más excelente de los dones. Luego, toda la multiforme acción de Jesucristo por su Espíritu y del Espíritu en Jesucristo, crea esa innumerable variedad de carismas, vibraciones y aspectos de aquella increada y creada caridad. Unidad radical y originadora: el Espíritu; y diversidad incesante de efectos de la misma (1 Cor 12,4; 1 Pet 4,11).
S. Pablo nos ha ofrecido varias clasificaciones de carismas (Rom 12,6 ss.; 1 Cor 12; Eph 4,11 ss.). Evidentemente, no quieren ser exhaustivas. Es empeño inútil e imposible tratar de hacer por eso un esquema rígido dentro del cual cupiese toda la infinita dinámica del Espíritu. Pero sí que nos indica claramente: 1°: que todo en la Iglesia es don por parte de Dios; los diversos ministerios también, empezando por el apostolado estricto de los doce y de Pablo (1 Cor 12,28; Eph 4,11), y de la jerarquía que les sucede (1 Tim 1,18; 4,11-12; 4,16); 2°: que todo carisma, por personal y particular que quiera pensarse, es, directa o indirectamente, para la común utilidad de la Iglesia (1 Cor 12,7), para la edificación del cuerpo de Cristo (1 Cor 14; Eph 4,12; cfr. 1-Pet 4,10); 3°: que el Espíritu los distribuye libérrimamente, como quiere y a quien quiere (1 Cor 12,11; Eph 4,7).
Podemos clasificarlos del modo siguiente:
a) Carismas ministeriales oficiales: jerarquía, sacerdocio ministerial (con sus múltiples quehaceres magisteriales, sacramentales, pastorales en general), vida religiosa en cuanto organizada y aprobada por la jerarquía, el estado matrimonial, etc.
b) Las diversas vocaciones particulares para entrar en esos ´órdenes´ ministeriales.
c) Las gracias personales privadas que recibe cada cual, y que pueden ser a su vez ordinarias y extraordinarias, según el modo normal o no de darse aquéllas, y que generalmente se acompaña en el segundo caso de una toma de conciencia (psicologismo) de la presencia y actuación de las mismas.
d) Hechos trascendentales, maravillosos que dentro de la historia de salvación que vive la Iglesia, impactan más o menos su realización, p. ej., grandes figuras proféticas y santas, acontecimientos impresionantes, obras de largo alcance y repercusión, etc.
Aquí trataremos únicamente de los dos últimos apartados, ya que los otros suelen estudiarse bajo otros conceptos.
Carismas e Iglesia. -La Iglesia es pueblo todo él profético, sujeto a esa acción del Espíritu en todos y cada uno de sus miembros, clérigos y seglares, hombres y mujeres, de todos los pueblos y tiempos. Todo en la Iglesia es pues carismático, pero, en el lenguaje ordinario, la palabra carisma no suele aplicarse a la asistencia y acción del Espíritu Santo a la Jerarquía, ni a su presencia y acción en los sacramentos, etc., sino que se reserva para designar esa acción, ordinaria o extraordinaria, llamativa o silenciosa, pero en cualquier caso imprevisible y misteriosa por la que, del modo que quiere y cuando quiere, se hace presente y actúa el Espíritu Santo distribuyendo luces y dones. Elemento en gran parte irregistrable para nosotros, pero en parte sí registrable, al menos en sus resultados y consecuencias. Elemento vital y necesario, como lo es también el oficial, y que pertenece, por tanto, a la realidad íntima de esa Iglesia; por tanto, siempre se tiene que dar en la misma.
Así no hay que extrañarse de que los signos maravillosos, antes prometidos, se hayan prodigado en su historia, más en algunos momentos claves, como tuvo lugar en los primeros tiempos cristianos.
Su disminución en otros nada significa, ya que la distribución de los mismos se rige por la providencia del Espíritu. La tesis del racionalismo liberal de que la jerarquía surge por la cesación de aquéllos es dogmáticamente herétíca e históricamente insostenible.
Es más, los carismas maravillosos se convirtieron en un lugar común de la apologética cristiana primitiva. Y esto a pesar del peligro iluminista que hizo pronto su aparición (gnosis, crisis montanista, etc.). Ello llevó a plantear a los Padres el problema del ´discernimiento de espíritus´, de la crítica de los ´profetas´ y de sus doctrinas, de las señales que garantizasen su misión, de precisar el valor de ciertos carismas (Didajé, Hermas, Orígenes... ).
Pero siguieron afirmando su existencia, su valor y su necesidad en el vivir eclesial. Y explicaron el hecho de que no siempre se den en igual medida los carismas extraordinarios en los diversos periodos de la vida de la Iglesia, poniendo de relieve que en plenitud se habían dado sólo a Jesucristo, y con medida a su complemento (pléroma) la Iglesia; pusieron además el acento en ese elemento profético -diluido- de la santidad en la Iglesia que se expresa principalmente por la caridad de los cristianos, por la virginidad y por el martirio.
(S. Juan Crisóstomo, Expositio in Psalmo 44,3: PG 55,186; In Ep. ad. Tim. 3;h.10: PG 62,551-552; S. Agustín, In Io 14,10: PL 35,1508 ss.; íd. Sermo 116: PL 38,659 ss.; íd. De utilitate credendi: PL 42,90-91).
Quiere decir esto que los carismas ordinarios y sencillos, privados, si queremos así llamarlos, se dan sin cesar más o menos abundosamente en el vivir normal de los fieles cristianos, con su repercusión imponderable para el conjunto total de la vida de la Iglesia. Cierto que los milagros, profecías, etc., también se dan en ella, y más de lo que a veces se piensa (es innegable la significación de fenómenos como el de Lourdes en todo su conjunto, por citar un caso perfectamente documentado).
Y serán argumentos apologéticos más o menos valiosos para acreditar la presencia del Espíritu en la misma (piénsese en lo que dice el conc. Vaticano I, sessio III, cap. 3: Denz.Sch. 3013). Pero no debe olvidarse a los carismas sencillos; e incluso puede afirmarse, siguiendo a los Padres, que debe ponerse el acento en ellos.
La Teología dogmática de los siglos precedentes al XX estudió poco el tema. No así los estudiosos de la Teología espiritual, como, p. ej., el P. Arintero. En cambio la Eclesiología del s. XX, en parte para corregir errores de algunos ´movimientos carismáticos´ mal orientados, en parte por una profundización en algunos puntos del dogma antes menos estudiados, ha fijado en ellos su atención, para subrayar que la acción del Espíritu Santo, tanto por la asistencia a los medios institucionales como por su acción inesperada, constituye la intra-historia de la Iglesia. Sería, pues, un error desconocer uno u otro aspecto. La vida divina de caridad, los santos, las virtudes de los fieles, son la irradiación de espiritualidad que, como fermento del mundo, la Iglesia difunde siempre.
Ese elemento carismático es el que explica en gran parte páginas capitales de su Historia. Recuérdense los casos proféticos de un Francisco de Asís, de una Catalina de Siena, de una Teresa de Ávila, de una Teresa del Niño Jesús, por citar algunos. Y tantas iniciativas privadas de reforma y mejora que partiendo de la base santificaron a toda la Iglesia.
El conc. Vaticano II ha proclamado solemnemente la valía y necesidad de ese elemento. Véase el no 12 de la const. lumen Gentium, y también los n° 4, 7, 30, 32, 41, 43, 45 de la misma; el n° 3 del Decreto Apostolicam Actuositatem; el 1 del Perfectae charitatis; el 4 del Ad gentes,etc. Anteriores, entre otros documentos, cfr. también las enc. Divinum Illud de León XIII, y la Mystici Corporis de Pío XII.
Errores y deformaciones.
Pueden darse en dos direcciones fundamentalmente:
a) En el orden de la espiritualidad y de la vida mística como ocurre en todos aquellos planteamientos en los que, de manera más o menos clara, se otorga una primacía a los fenómenos místicos extraordinarios, valorándolos más que la práctica de la caridad y de las demás virtudes. En su extremo, encontraríamos al quietismo con sus diversas manifestaciones.
b) En el orden de la vida eclesial como sucede con todos aquellos planteamientos que, olvidando la íntima unidad que existe entre institución y carisma extraordinario, oponen el uno al otro, otorgando una primacía a lo carismático sobre lo institucional, a lo que, previamente. han concebido como no animado por el Espíritu.
En este sentido todos esos movimientos implican un error dogmático, bien porque (como ocurrió con Montano, v., y con algunos movimientos surgidos a partir de Joaquín de Fiore, especialmente con los Fratricelos) piensen que la obra de Cristo no fue definitiva y afirmen que se ha dado una nueva y radical efusión del Espíritu que instaura un orden nuevo; bien porque (como ocurre con el protestantismo) piensen que la Iglesia puede ser infiel a su mandato originario, lo que, llevado a sus últimas consecuencias, conduce a intentar buscar un contacto con el Espíritu Santo al margen de toda institución como sucede, en mayor o menor grado, con los cuáqueros, los adventistas, los pentecostales, etc.
BIBLIOGRAFIA: A. LEMONNYER, Charismes, DB (Suppl.), 1,1233-1244; X. DUCROS, Charismes, en DSAM 11,1025-1030; L. SUÁREz, Los carismas como complemento de la jerarquía, ´Estudios Bíblicos´ (1946) 303-334; J. M. BOVER, Los carismas espirituales en S. Pablo, ´Estudios Bíblicos´ (1950) 259-328; G. GARCÍA EXTREMEÑO, iglesia, jerarquía y Carismas, ´Ciencia Tomista´ (1959) 24-64; O. SEMMELROTFf, Institution und Charisma, ´Geist und Leben´ (1963) 443-454; D. ITURRIOZ, Los carismas en la Iglesia, ´Estudios eclesiásticos´ (1968) 181-223; J. G. ARINTERO, Desenvolvimiento y vitalidad de la Iglesia, 4 vol., Salamanca 1908 y 1911; G. THILS, Santidad cristiana, 4 ed. Salamanca 1965, 100 ss.; R. SPIAZZI, Autoridad, razón e ímpetu carismático, ´L´Osservatore Romano´, 12 dic. 1968.
He tomado los principales datos de esta respuesta del artículo ´Carismas´, de Baldomero Jiménez Duque, Gran Enciclopedia Rialp; 1991.
por Makf | 31 Mar, 2026 | Apologética 3
utor: P. Fernando Pascual L.C | Fuente: Catholic.net
Las verdades de la fe católica no dependen de contextos culturales.
Existe un método bastante definido con que algunos atacan la doctrina de la Iglesia católica.
Recogen citas de Papas y concilios para demostrar, según ellos, que la Iglesia ha cambiado planteamientos y dogmas a lo largo de la historia.
A partir de lo anterior concluyen que no existirían verdades absolutas, y que lo que hoy defienden el Papa y los obispos, mañana puede cambiar.
Así, por ejemplo, nos dicen que en el siglo XIII el Papa Bonifacio VIII declaraba que era necesario, para conseguir la salvación, pertenecer a la Iglesia, lo cual implicaba estar bajo el Romano Pontífice. Luego recogen textos anteriores o posteriores que tocan la misma idea.
Terminan con alusiones a lo que se afirma en el Vaticano II sobre el tema, y nos dicen que ya no siguen en pie las viejas afirmaciones de Bonifacio VIII.
Los ejemplos se podrían multiplicar. Algunos aplican un método parecido para interpretar la Patrística, o incluso la misma Escritura.
En el fondo de esta táctica se esconden varios presupuestos, a veces conscientes, otras veces medio ocultos.
El primero consiste en pensar que los documentos de la Iglesia dependen del contexto en el que se elaboraron. No contendrían, según esta perspectiva, ni verdades ni formulaciones absolutas. Por lo mismo, no serían norma de la fe para tiempos como los que ahora viven los católicos.
Este presupuesto se basa en creer que el conocimiento humano es algo profundamente determinado por el espíritu de cada época histórica.
Por ejemplo, en el siglo I nadie podía creer en la existencia de los protones y de los neutrones, como en el siglo XXI nos resultaría absurdo negar que existan partículas subatómicas.
Quizá dentro de varios siglos la gente se reirá de nuestros escasos y confusos conocimientos sobre la materia, porque el contexto habrá cambiado y tendrán otra manera de tratar las cuestiones de la química.
Es verdad que las ciencias dependen mucho del instrumental usado en cada época y de otros elementos socioculturales.
Pero, ¿es correcto aplicar este tipo de planteamientos a la hora de interpretar la doctrina católica? En otras palabras, ¿enseña la Iglesia lo que enseña de un modo variable según las épocas históricas?
De admitir lo anterior, caeríamos en una situación absurda: todas las formulaciones de todos los tiempos serían válidas sólo para su época y no para otras épocas.
De este modo, tendríamos tantos dogmas como épocas históricas, y los de ayer no valdrían para hoy, y los de hoy no valdrían para mañana. Por lo tanto, sería absurdo contraponer a Bonifacio VIII con el Concilio Vaticano II: cada uno diría «su» verdad según «su» tiempo, y así no habría ninguna contradicción... ni ninguna «verdad».
Sabemos, sin embargo, que muchas verdades (si son verdades) no dependen de los contextos culturales en los que son formuladas. Verdades sobre todo del ámbito filosófico, pero también verdades de otros campos del saber. Vemos incluso que verdades científicas del pasado siguen en pie en el presente, y lo estarán en el futuro, dentro de los límites propios de la metodología empírica.
Respecto de las verdades cristianas, la situación es diversa. Porque tales verdades no se obtienen con instrumentos débiles y con razonamientos falibles, sino desde la asistencia del Espíritu Santo.
Según la promesa de Cristo, el Espíritu Santo guía y acompaña a la Iglesia a la hora de acoger, conservar y explicar la Revelación de Dios. Si una afirmación es verdad, lo es en el siglo I como lo será en el siglo XXV (si la tierra llega a esas fechas).
Otra cosa distinta es el modo de formular las verdades o el nivel de comprensión de las mismas, que puede mejorar su precisión a lo largo del tiempo.
Hay que recordar, además, que cada época histórica ha tenido sus modalidades comunicativas. El lenguaje de un documento papal del siglo XIII es muy distinto al lenguaje usado en las encíclicas de los papas del siglo XX.
Pero la existencia de diferentes modos de comunicación, de estilos variados, no quita el que puedan darse «traducciones» de un estilo a otro, y que en todos los tiempos se formulen las mismas verdades con distintos términos.
Otras veces el cambio de una formulación no afecta sólo a las palabras, sino a contextos y problemas históricos diferentes. Cuando los Papas del siglo XIX condenaron el modo de concebir la democracia por parte del liberalismo de aquel tiempo, lo hicieron por motivos que en cierto modo han dejado de darse en el siglo XX. Es por eso que en los últimos 60 años la democracia (entendida en un nuevo contexto sociocultural) ha sido fácilmente aceptada por el magisterio católico.
Existe, además, un segundo presupuesto quizá más sutil y más peligroso. Hay quienes ven a la Iglesia como un grupo humano, organizado alrededor de ideas religiosas más o menos interesantes, con grupos de presión que buscan imponer sus ideas, y nada más.
Concebir así a la Iglesia es reducirla a una invención social como las muchas que se han dado en la historia, en la que todo lo que se enseña y se hace dependería simplemente del ingenio de las personas que son (o al menos declaran ser) católicas. Desde luego, algunos piensan que ellos tienen ideas mejores que los demás.
Por eso piden, por ejemplo, que sean admitidas las mujeres al sacerdocio, o que el aborto deje de ser declarado pecado, o que el uso de anticonceptivos sea presentado por el Papa como algo totalmente lícito, o que los sacerdotes puedan casarse cuando lo deseen, o que se vuelva cuanto antes al uso obligatorio de las misas según el rito tridentino...
La lista podría alargarse según los gustos y las tendencias de cada uno. Los grupos de presión buscan, entonces, que el Papa y los obispos enseñen aquello que «ellos» ven como más conforme a su modo de pensar.
Por lo mismo, organizan conferencias, recogidas de firmas, entrevistas en los medios de comunicación a teólogos disidentes (ultraconservadores o ultraprogresistas, mucho más presentes los segundos que los primeros) para promover sus ideas e imponerlas como aceptables para los demás católicos.
Es obvio que este modo de pensar deja prácticamente de lado el carácter sobrenatural de la Iglesia, la certeza de que Cristo prometió asistirla hasta el final de los tiempos, la iluminación del Espíritu Santo en los corazones de los Papas, los obispos y los fieles.
La Iglesia, sin embargo, sabe que ha recibido algo que no procede de los hombres, sino de Dios. Podrán cambiar, como vimos, algunos modos de expresarse. Pero las verdades de fe, los dogmas católicos, valen para ayer, para hoy, para los siglos futuros.
Hay que dejar posturas incorrectas y arbitrarias ante la Iglesia. Cabe siempre, para quien tiene dificultades en aceptar alguna doctrina de nuestra fe, la posibilidad de dialogar honestamente para encontrar luz.
Si uno no llega a comprender que Dios ha revelado una verdad católica, y que tal verdad es custodiada y explicada por el magisterio, podrá dejar la Iglesia y vivir según sus convicciones personales.
Pero no es correcto querer que la Iglesia se niegue a sí misma para acomodarse a los modos de pensar de grupos más o menos organizados que ya no piensan ni sienten según la doctrina católica. Una doctrina que encontramos expuesta de modo bellísimo en tantos documentos del magisterio de todos los siglos; de modo especial, a través del Concilio Vaticano II, del Catecismo de la Iglesia Católica, de las encíclicas de los Papas Pío XII, Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI.
Amar a Cristo, descubrir que fundó la Iglesia y que puso en ella, como Cabeza, a Pedro, nos permitirá acoger la belleza de su doctrina de caridad, de misericordia, de esperanza.
Podremos así acoger la doctrina católica con la paz de quien sabe que pertenece al Pueblo de Dios, al Cuerpo místico de Cristo, al sueño de Amor del Padre que envió a su Hijo para salvar a los hombres de buena voluntad.