23. Condenaciones de parte de la autoridad civil

Autor: Cardenal José María Caro Rodríguez (1924) Fuente: Catholic.net

  1. — Prohibiciones de la Masonería por el Estado en los siglos pasados

No se vaya a creer que sólo la Iglesia se ha visto amenazada por la Masonería y obligada a prohibirla, o que sólo lo haya hecho algún estado católico, influenciado por la Iglesia. De ninguna manera.

Las primeras medidas tomadas por los gobiernos civiles lo fueron en países protestantes. Holanda la prohibió en 1735; Suecia y Ginebra, en 1738; Zurich, en 1740; Berna, en 1745; en España, Portugal e Italia, se tomaron disposiciones contra ella en 1738. En Baviera fue prohibida en 1784 y 1785; en Austria, en 1795; en Baden, en 1813 ; en Rusia, en 1822. Desde 1847 fué tolerada en Baden; Desde 1850, en Baviera, y desde 1868, en Hungría y España.

En Prusia (1798) se prohibió en general la Masonería, exceptuando a las tres antiguas Grandes Logias Prusianas, sujetas por el protectorado del gobierno a su severo control.

En Inglaterra, un acto del Parlamento, dispuso en 1798 ‘una supresión más eficaz de sociedades establecidas para sediciones y propósitos traidores y la prohibición de prácticas traidoras y sediciosas’. Sólo se dejaron toleradas las logias que existían en esa fecha, regidas por las antiguas reglas de la Masonería del reino (Cath. Encyc., p.786.) En los autores citados se pueden ver más detalles.

  1. — Prohibiciones en el presente siglo

Se comprende fácilmente que teniendo la Masonería a sus hombres apostados en los más elevados e influyentes cargos del Estado, no ha de dictar o permitir que se dicte ninguna disposición que pueda serle molesta siquiera.

En Chile hemos visto cómo quedó prácticamente sin efecto el decreto de un ministro de Guerra, general de nuestro ejército, que prohibía a los miembros del ejército pertenecer a esa clase de asociaciones.

Por otra parte, el carácter secreto de la Masonería conserva celosamente donde todavía no puede disponer con seguridad de los influjos del poder, la hace al menos oficialmente desconocida en muchas partes e ignorado cándidamente el alcance de su poder y de sus planes, como por desgracia sucede en naciones católicas de este continente.

En la República Argentina, la Masonería quiso salir de la condición de secta vergonzante y pidió ser reconocida por el Gobierno; pero el estudio de sus Estatutos y el informe que se pasó al Gobierno fue adverso a sus pretensiones, y el Gobierno decretó ‘No haber lugar al reconocimiento de la sociedad Gran Oriente Nacional del Rito Argentino, como persona jurídica’, resolución que se mandó publicar en el Boletín Oficial (26 Sept. 1906.)

Pero donde se ha sentido por el Gobierno más profundamente la acción maléfica de la Masonería, ha sido sin duda en Italia. Se ha comprendido que no se podía desandar el camino tan desastrosamente andado hacia el desquiciamiento social, si no se prohibían las sociedades secretas.

En el número 113 he citado un fragmento del informe que se presentó a las Cámaras, cuya lectura deja en todo hombre sincero y patriota la profunda convicción de la plenísima razón con que el Gobierno, para su seguridad, necesita saber lo que se hace en las asociaciones de sus ciudadanos y las personas que las forman, que es lo que ha dispuesto el Gobierno del señor Mussolini, con tanta rabia de los masones. Ya se ha dicho que la Masonería no puede existir a la luz.

  1. — ¿Comienza el total cumplimiento de una profecía?

Lo que pasa en Italia y el desprecio profundo con que los intelectuales de Francia miran la Masonería y la alarma de los escritores ingleses, que son espíritu imparcial y patriótico estudian el movimiento revolucionario actual, dirigido desde Rusia, y que no han podido dejar de ver la íntima conexión del Bolchevismo con el Judaísmo y de ambos con la Masonería; además las evidentes señales de que el poder actual de la Masonería en la casi totalidad de las naciones europeas y tal vez de las americanas dista mucho de lo que fué en los tres primeros cuartos del siglo pasado; todo esto, digo, hace pensar si no es ya el tiempo en que comienza su decadencia definitiva, después de haber llegado al cenit de su poder y gloria, según la predicción que se atribuye a la B. Ana María Taigi, dirigida a León XII, a principios del siglo XIX, con estas palabras:

‘ Padre Santo, los francmasones no hacen actualmente mucho ruido, pero poco a poco crecerá su audacia y llegará una hora en que parecerán ser los amos absolutos. Mas Dios los quebrantará de una manera terrible’ ( Rev. des SS. Secr., p. 277, 1925.)

La primera parte, relativa al predominio absoluto de la Masonería, se ha cumplido ya en casi todos los países europeos ¿Comienza también a cumplirse la segunda? Al menos así lo hacen pensar los indicios señalados.

22. Resumen de las Condenaciones de la Iglesia

Autor: Cardenal José María Caro Rodríguez (1924) Fuente: Catholic.net

169. — Términos del Derecho Canónico vigente

La condenación de la Iglesia está actualmente en los siguientes términos del canon 2335 del Código de Derecho Canónico:

LOS QUE DAN SU NOMBRE A LA SECTA MASÓNICA O A OTRAS ASOCIACIONES DEL MISMO GENERO QUE CONSPIRAN CONTRA LA IGLESIA O LAS LEGITIMAS POTESTADES CIVILES, CONTRAEN POR EL MISMO HECHO EXCOMUNIÓN SIMPLEMENTE RESERVADA A LA SEDE APOSTÓLICA..

El canon siguiente condena con mayores penas a los clérigos que cometan ese
delito.

Aunque esto sólo sería bastante para que los católicos tuvieran horror a la Masonería, sin embargo, creo conveniente presentar a los lectores algunos de los juicios que los Papas han ido emitiendo sobre ella, sintiendo tener que hacerlo en forma tan breve.

170. — Constitución ‘ln Eminenti’, de Clemente XII

Clemente XII (1738,) hablando de la Masonería en su Constitución In Eminenti, dice: ‘Tal es la naturaleza del crimen que se traiciona a sí mismo, y que los propios esfuerzos que se hacen para ocultar lo hacen notar mejor.

Así las sociedades dichas han despertado tan fuertes sospechas en el espíritu de los fieles, que afiliarse a ella es, a los ojos de las personas sensatas y honradas, mancharse con el signo de una completa perversión. Y en efecto, si esos hombres no hiciesen el mal, ¿tendrían tan grande horror a la luz? Esta reprobación universal ha llegado a ser tan manifiesta, que en muchos países el mismo poder secular, ya desde algún tiempo, ha proscrito y prohibido dichas sociedades como contrarias a la seguridad de los reinos’.

171. — Constitución ‘Providas’, de Benedicto XIV


El Papa Benedicto XIV, en 1751, en su Constitución ‘Providas’, renueva la condenación: ‘Entre las causas muy graves que han inducido a nuestro predecesor Clemente XII, dice, a prohibir y a condenar las dichas sociedades, y que han sido expresadas en la Constitución más arriba mencionada, es la primera: que en estas clases de sociedades se reúnen hombres de toda religión y de toda secta, lo que puede evidentemente traer los más graves daños a la pureza de la religión católica La segunda es el secreto riguroso e impenetrable con que se oculta todo lo que se hace en estas asambleas, de modo que se les puede aplicar bien la palabra de Cecilio Natar referida por Minucio Félix: Las cosas buenas aman siempre la publicidad, los crímenes se cubren con el secreto.

La tercera es el juramento que hacen los miembros de estas sociedades de guardar inviolablemente ese secreto, como si pudiese serles permitido alegar una promesa o un juramento cualquiera para rehusar declarar, cuando sean interrogados por la autoridad legítima, lo que se hace en esos conventículos contra el orden establecido, sea religioso o político.

La cuarta es que estas sociedades no son menos contrarias a las leyes civiles que a las leyes canónicas ... La quinta es que ya en muchos países han sido proscritas por las leyes de los príncipes seculares. La última, en fin, es que estas sociedades están en mala reputación ante las personas prudentes y probas, y que afiliarse en ellas es, a sus ojos, mancharse con la tacha de perversidad’.

Movido por esas mismas razones, el Papa recomienda a los Obispos y superiores eclesiásticos, como a los príncipes seculares, cumplir el deber que tienen de procurar extinguir dichas sociedades.

172. — Letras Apostólicas ‘Ecclesiam a Jesu Christo’, de Pío VII

Pío VII condenó a la Masonería en general y la secta de los Carbonarios de un modo especial, en sus letras Apostólicas Ecclesiam a Jesu Christo, de 13 de septiembre de 1821. Señala el carácter hipócrita de los Carbonarios, que hacen afectación de respeto por Jesucristo, su religión y su Iglesia, y tratan de propagar el racionalismo o la indiferencia religiosa, parodiando la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo y haciendo irrisión de los demás misterios cristianos, y favorecen toda licencia y empresa sediciosa, permitiendo matar al que haga cualquiera revelación. Por lo cual, dice el Papa que no hay que extrañar que se hayan cometido ya tan grandes atentados en Italia.

173. — Constitución ‘Quo Graviora’ de León XlI


León XII, condena aún con mayor solemnidad que sus predecesores la Masonería, en su Constitución Quo graviora, de 13 de marzo de 1825, señalando especialmente la secta de los universitarios.

Atribuye a las sectas la Revolución francesa, con todas las perturbaciones y sediciones que se renovaban sin cesar y las calamidades que sufría la Iglesia, ‘No hay que creer, dice, que si atribuimos a las sociedades secretas todos estos males y otros aún que pasamos en silencio, es falsamente y por calumnia. Las obras que los miembros de estas sectas se han atrevido a escribir sobre la religión y sobre la sociedad civil y en las cuales tratan con desprecio a la autoridad ‘blasfeman de la majestad’, presentan a Jesucristo como un escándalo o locura y aun niegan la existencia de Dios y sostienen que el alma muere con el cuerpo; los códigos y los estatutos en los cuales se explican sus prácticas y sus proyectos, prueban evidentemente lo que hemos dicho, a saber, que estas sectas son las fuentes de donde parten tantos esfuerzos para trastornar los poderes legítimos y destruir enteramente la iglesia.

En fin, es cierto e incontestable que todas estas diferentes sociedades, aún llevando distintos nombres, están aliadas entre sí por el lazo criminal de sus proyectos infames’.

174. — Encíclica ‘Traditi’, de Pío VIII


Pío VIII escribe a los Patriarcas, Primados y Obispos de todo el mundo señalándoles el deber de fijarse en ‘esas asociaciones secretas de hombres facciosos, enemigos declarados de Dios y de los príncipes, que emplean todo su esfuerzo en desolar la Iglesia, en trastornar los Estados, en perturbar todo el universo, y que, rompiendo el freno de la verdadera fe, abren el camino a todos los crímenes.

Empeñándose en ocultar bajo la religión de un juramento tenebroso la iniquidad de sus reuniones y los designios que forman en ellas, han hecho sospechar desde el principio esos espantosos atentados que hemos visto salir en estos tiempos desgraciados del fondo del abismo y que han estallado con gran daño de la religión y de los imperios’.

175. Encíclica ‘Mirari vos’, de Gregorio XVI


Gregorio XV1, en la primera Encíclica que dirige al mundo entero, señala la Masonería como ‘la principal causa de todas las calamidades de la tierra y de los reinos’ y como el ‘sumidero impuro de todas las sectas anteriores’ (Enc. Mirari vos.)

176. — Encíclica ‘Qui pluribus’ y otras Alocuciones, etc., de Pío IX


Pío IX, el calumniado de masón por la Masonería, durante su pontificado, condenó y proscribió lo secta más de veinte veces. ‘Entre las numerosas maquinaciones y los diversos medios de que los enemigos del hombre cristiana se han valido para atacar a la Iglesia y con los cuales han tratado, aunque en vano, de destruirla, es menester contar, sin duda alguna, Venerables Hermanos, esa secta perversa, llamada masónica vulgarmente, que oculta al principio en antros tenebrosos, ha acabado por salir a la luz, para ruina de la religión y de la sociedad civil’

‘Ciertamente, ni nuestros padres ni nosotros jamás habríamos tenido que deplorar tantos movimientos sediciosos y revolucionarios, tantas guerras incendiarias que pusieron fuego a la Europa entera ni tantos males que han afligido y afligen aún a la Iglesia’, dice el Papa, si los príncipes hubieran hecho caso de las exhortaciones de los Papas anteriores, que les inculcaban el deber de reprimir ir la secta peligrosa.

¿Qué significan, agrega, esos conventículos tan secretos y ese juramento tan riguroso que exige de los iniciados de no descubrir nada de todo lo que concierne a esas sociedades? ¿Por qué esas penas espantosas a las cuales se comprometen los miembros en el caso de que vinieran a faltyar a sus promesas?

Ciertamente, no puede dejar de ser impía y criminal una sociedad que huye de este modo de la luz del día; porque ‘el que hace el mal, según la palabra de los libros santos, aborrece la luz’ (Aloc. 25 Sept. 1865.) Confirma en seguida el Papa las condenaciones hechas por sus predecesores.

En 29 de abril de 1876 declara Pío X que esas condenaciones y prohibiciones de la Masonería se extienden a las logias del Brasil y a las de cualquier lugar de la tierra, para destruir el engaño de los masones del Brasil que pretendían que esas condenaciones eran sólo para las logias de Europa, y no par las de América, que se ocupaban, según ellos, sólo del progreso de la civilización y de la beneficencia.

177, — Encíclica ‘Humanum Genus’, de León XIII


Finalmente, el 20 de abril de 1884 salió a la luz la Encíclica HUMANUM GENUS, el documento más interesante y completo que la Iglesia haya publicado contra la Masonería, de manos del inmortal León XIII.

Es un documento que debiera vulgarizarse en todas partes, pues nada ha perdido de su importancia y autoridad; antes al contrario, cada día resplandece con más brillo la sabiduría del que lo dictó.

1. - INTRODUCCIÓN A LA ENCÍCLICA. - Comienza el Papa recordando que, después del pecado, el género humano quedó dividido en dos ciudades, la de Dios y la de Satanás; la una que trabaja por restablecer el reinado de Dios, mediante la obediencia a sus leyes y el reconocimiento de Jesucristo y de su Iglesia, y la otra que trabaja por el reinado de Satanás, con la desobediencia y la guerra a Dios, a jesucristo y a su Iglesia.

2. - REINADO DE SATANÁS. - En esta guerra, dice el Papa, la Masonería es un auxiliar poderoso del reinado de Satanás.

Entra después a probarlo, manifestando que está bien al cabo de la naturaleza e intento de la Masonería ‘POR INDICIOS MANIFIESTOS, POR PROCESOS INSTRUIDOS, POR LA PUBLICACIÓN DE SUS LEYES, RITOS Y ANALES, ALLEGÁNDOSE A ESTO MUCHAS VECES LAS DECLARACIONES MISMAS DE LOS CÓMPLICES’. Los Papas no han hablado, pues, a ciegas, de la Masonería ni la han calumniado.

3. – DISIMULO DE LOS PLANES. - Expone el modo de disimular sus planes: ‘Buscan hábilmente subterfugios, tomando la máscara de literatos y sabios que se reúnen para fines científicos, hablan continuamente de su empeño por la civilización, de su amor por la ínfima plebe, que su único deseo es mejorar la condición de los pueblos y comunicar a cuantos más puedan las ventajas de la vida civil’.

4. – MONSTRUOSIDAD QUE CONDENA LA RAZÓN. - Hablando de los juramentos y castigos a que se obligan y de la muerte que han sufrido algunos como castigo de la Masonería, dice el Papa:

‘Esto de fingir y querer esconderse, de sujetar a los hombres como esclavos con fortísimo lazo y sin causa bastante conocida, de valerse para toda maldad de hombres sujetos al capricho de otros, de armar los asesinos procurándose la impunidad de sus crímenes, es una monstruosidad que la misma naturaleza rechaza y, por lo tanto, la razón y la misma verdad evidentemente, demuestran que la sociedad de que hablamos pugna con la justicia y probidad naturales’.

5. - SUS FRUTOS DAÑOSOS. – En seguida manifiesta el Papa que los frutos de la Masonería son dañosos y acerbísimos: Para sustituir el naturalismo al cristianismo en la civilización, se ha perseguido con odio implacable a la lglesia, al clero, a la enseñanza cristiana y sobre todo al Papado. ‘Aunque faltaran otros testimonios, dice el Papa, consta suficientemente lo dicho por el del los sectarios mismos, muchos de los cuales, tanto en diversas ocasiones como últimamente, han declarado ser propio de los masones el intento de dejar cuanto puedan los católicos, con enemistad implacable, sin descansar hasta ver deshechas todas las instituciones religiosas establecidas por los Papas’.

Con el solo hecho de admitir hombres de toda religión, dice el Papa, se establece el indiferentismo práctico: ‘De hecho la secta concede a los suyos libertad absoluta para defender que Dios existe o que Dios no existe’. Con lo cual se ve que niegan hasta las verdades más fundamentales conocidas por la razón natural, como la existencia de Dios, espiritualidad e inmortalidad del alma.

Como consecuencia de esto viene el empeño por la educación laica, libre, independiente y por propagar los incentivos a la corrupción de costumbres.

‘Esto, dice León XIII, puede confirmar una cosa más increíble de decirse que de hacerse; porque apenas hay tan rendidos servidores de esos hombres sagaces y astutos, como los que tienen el ánimo enervado y quebrantado por la tiranía de las pasiones, hubo una secta masónica quien dijo públicamente y propuso que ha de procurarse con persuasión y maña que la multitud se sacie en la innumerable licencia de vicios, en la seguridad de que así la tendrán sujeta a su arbitrio y atreverse a todo’.

Hace ver el Papa la doctrina naturalista sobre la familia, el matrimonio civil, sin Dios; la licencia y la soberanía absoluta del pueblo; el ateísmo del Estado, cosa que se deriva del naturalismo, y que es común a los masones con los comunistas y socialistas ‘a cuyos designios, dice el Papa, no podrá decirse ajena la secta de los masones, como que favorece en gran manera sus intentos y conviene con ellos en los principales dogmas’.

¡Ojalá, dice León XIII, todos juzgasen del árbol por sus frutos!

6.- REMEDIOS CONTRA LOS MALES. - Indicando los remedios contra los males ya causados y los peligros de mayores males por parte de la Masonería, el Papa señala los siguientes:

1. Renueva las proposiciones y prohibiciones de sus antecesores.

2. Recomienda a los Obispos que procuren quitar la máscara a la Masonería, de modo que los masones sean conocidos como son, y que ‘nadie por ningún titulo dé su nombre a la secta masónica... Que a ninguno engañe aquella honestidad fingida. Puede, en efecto, parecer a algunos que nada piden los masones abiertamente contrario a la Religión y a las buenas costumbres; pero como toda la razón de ser y la causa de la secta estriba en el vicio y en la maldad, claro es que no es lícito unirse a ellos ni ayudarles en modo alguno’.

3. La instrucción religiosa de todos, el fomento de la Ven. Orden Tercera de San Francisco y de la Sociedad de San Vicente de Paúl.

4. El desvelo por la educación cristiana de la juventud, y porque desde temprano se inspire a los niños y jóvenes el horror que merecen las sociedades prohibidas por la Iglesia.

Finalmente, exhorta a la unión de los buenos en la oración y en la acción, para conseguir el auxilio divino, sin el cual serán infructuosos los demás medios.

178. — Disposiciones Eclesiásticas acerca de la conducta que debe observarse con los masones


Terminaré este capítulo haciendo mías las palabras del Ilmo. señor Obispo de Guayana, en Venezuela, en su Pastoral de 26 de agosto de 1907, en la cual resume las reglas de conducta que la Iglesia ha prescrito observar para con los masones: ‘habría podido caber hasta ahora la buena fe en muchos de los que se asociaban a la secta masónica; no es nuestro objeto negar esto, y antes bien, estamos inclinados a Creer que sí; pero esa buena fe, o mejor dicho, esa ignorancia, no tiene lugar desde hoy, toda vez que la misma Masonería se ha descubierto por si y ante sí y ha declarado la guerra manifiesta contra la Religión y la Iglesia Católica.

Hoy pues, no hay sino dos caminos: o pertenecer a la Masonería y quedar, como es lógico, separado del seno de la Iglesia, nuestra amorosa madre, o apartarse de la Masonería y correr a las filas de los verdaderos católicos, que son los hijos sumisos de la Iglesia, cuyas determinaciones y disposiciones deben ser obedecidas por todo cristiano que desee salvarse.

‘Para mayor claridad y para que nada haya que desear, venimos a exponer las disposiciones que la Iglesia, desde tiempo atrás, ha tomado contra la Masonería y los que a ella pertenecen, después de haber lanzado contra ella y sus adeptos la excomunión mayor (latae sententiae) reservada al Papa.

‘Según dichas disposiciones:

1º Ningún masón podrá ser absuelto en el santo tribunal de la Penitencia abjura de la Masonería y se separa de ella, cumpliendo por lo demás, lo dispuesto por la Congregación del Santo Oficio el 5 de agosto de 1898.

2º Ningún masón podrá ser admitido como padrino de bautismo ni confirmación.

3º Los matrimonios de los masones no se podrán celebrar en la iglesia, y el cura párroco sólo podrá presenciar tales matrimonios en la casa de los contrayentes, en su traje ordinario, sin ninguna vestidura eclesiástica, limitándose únicamente a oír su mutuo consentimiento ; y el masón deberá prometer bajo juramento que no impedirá que sus hijos sean educados en la Religión Católica.

4º El masón que muera en su secta masónica, no habiendo querido apartarse de ella, no podrá tener entierro eclesiástico.

5º Se prohibe hacer entierros a que asistan masones con alguna insignia masónica, sea ésta cual fuere.

6º Ningún masón podrá ser miembro de ninguna cofradía religiosa.

21. Condenación de la Masonería

Autor: Cardenal José María Caro Rodríguez (1924) Fuente: Catholic.net

  1. — Condenación evidentemente justificada

Lo dicho hasta aquí justifica plenísimamente la constante y enérgica condenación que muchos de los Papas han estado haciendo de la Masonería desde que comenzaron a ver sus obras y a conocer su espíritu y tendencias.

Esa condenación la encontrarán conveniente y justa no sólo los hombres de fe, sino también los mismos que sólo tienen por norma de sus juicios y conducta la sola razón natural, si son sinceros.

En cuanto al Católico, sabiendo que la Iglesia tiene por misión atraer a sí todos los hombres y que con ese fin usa de inagotable paciencia y a nadie condena y arroja de su seno por el solo hecho de ser pecador, si ya a priori podía estar convencido de la razón de la Iglesia, después de tener una idea de la Masonería, más veraz que la que suelen presentarle los masones y de la que ellos mismos suelen tener, no podrá menos de encontrar del todo necesaria esa condenación, y necesario también de que ella llegue a conocimiento de todos los católicos.

  1. - Consideración y consulta.

Mis amigos ingleses y americanos me van a disculpar si, tal vez, les voy a disipar una noble persuasión que les halaga. Su conducta para conmigo y para con la Iglesia, por lo general, sólo ha merecido mi gratitud, especialmente tratándose de personas que no profesan mi religión. Yo mismo había llegado a creer que la Masonería inglesa, como se la suele llamar, no tenía que ver con la chilena o latina.

Eso me hizo consultar a Roma sobre si debía hacer alguna diferencia con los masones ingleses cuando quisieran entrar en la iglesia Católica. La respuesta me hizo salir de mi error.

Estudiando el asunto de la Masonería, he llegado a la conclusión de que la institución es la misma y de que si la conducta de unos y otros es distinta, se debe en parte a la razón que se ha dado al tratar de la Masonería y el protestantismo, y en parte a que, tratándose de personas serias por carácter y educación, se usa con los miembros de la logia inglesa toda la circunspección necesaria para que tales personas no abran los ojos y abandonen la Orden.

Ese estudio me ha hecho admirar una vez más la prudencia con que se procede en Roma y lo bien informada que está la autoridad consultada.

  1. — La Gran Logia Madre: su acción internacional

La Masonería inglesa ha sido la fuente desde donde se ha difundido por toda Europa, y después por América, esa Masonería revolucionaria, llena de impiedad y de furia contra el Catolicismo. Esa es cosa muy sabida. La obra de descristianización de la Masonería inglesa es más silenciosa; pero es constante.

La prueba la dan los ministros protestantes, que tantas veces son los primeros en negar los dogmas fundamentales del Cristianismo, con gran escándalo de los fieles. ‘He traído’, dice Eckert, ‘la historia de la Francmasonería en Inglaterra hasta una época muy cercana a nosotros; no sólo porque la Inglaterra ha sido la madre de la Francmasonería moderna en el continente y aún en América, sino también porque de ella es de donde parten los hilos conductores que dirigen hoy la asociación masónica, hilos que, sin esta historia, sería imposible coger’ (II, p. 55.) Ver también p. 79, etc.

En los esfuerzos de la revolución italiana contra el Papa, los masones ingleses y los de Estados Unidos ayudaron poderosamente con dinero, si bien buena parte de ese dinero fuera sustraído por Lemmi para sus intereses particulares, corno lo asegura Margiotta (A. L., 142.)

Lord Palmerston, Patriarca de la Masonería Europea y Ministro inglés, usaba de ambas potestades para trastornar el reino de Nápoles y ayudar a los hermanos de Italia como para revolucionar el resto del mundo (Ver Eckert, II, 242, Sigs..)

En abril de 1864, Garibaldi, recibido pomposamente en Londres por los ministros, diputados y lores, y 30 mil espectadores, hizo esta declaración: ‘Nápoles sería aún de los Borbones, sin la ayuda de Palmerston; y sin la flota inglesa yo no habría podido pasar el estrecho de Messina’ (Cit. por Mgr. Rosset. la F. F.., p.60.)

Refiriéndose a la revolución portuguesa de 1920, dice Webster (p. 288) que los masones dirigentes de ese movimiento se abrigaron detrás del nombre de Inglaterra. ‘¿Cómo, dijeron al pueblo, podéis acusar a las logias de ser clubes de asesinato, cuando la Masonería está dirigida por Inglaterra y tiene al rey Eduardo por Gran Maestre?’.

Refiere, en seguida, que un testigo de los desórdenes le declaró que si la Gran Logia de Inglaterra hubiera publicado siquiera en la prensa continental un aviso, separándose del Gran Oriente, en general, y en particular de la Masonería Portuguesa, el poder revolucionario se habría debilitado inmensamente. La Gran Logia prefirió el silencio, con daño de su buen nombre sobre todo ante los católicos.

Alberto Pike, fundador con Mazzini del Nuevo Rito Paládico Reformado, rito Luciferiano, y Pontífice Supremo no sólo de la Masonería de Estados Unidos, sino quizás también de la Masonería Universal, hacía de la destrucción del clericalismo, sobre todo en Roma, tal vez su principal preocupación. Cuando Lemmi lo consultó sobre el Congreso Masónico de Milán, Pike le contestó aprobándolo, el 15 de diciembre de 1880, y entre otras cosas, le decía:

‘Es menester arruinar en breve plazo las influencias clericales en Italia; las leyes contra las congregaciones religiosas no son observadas ahí. ¿Valía la pena trabajar tanto por obtenerlas? ¿Y las escuelas? Siempre se da en ellas la instrucción católica.

Haced protestar por medio de las logias. Sería aún necesdario que el Congreso emitiera un voto a favor de la creación de un liceo de niñas; pero conseguid eso tomando las precauciones útiles y teniendo cuidado de alcanzar también que no se ponga en ellos un sacerdote capellan’ (Margiotta, 142-143.)

Hay que leer el odio satánico al papado con que solía escribir (Cath. Encycl.)

  1. – Juicio que se formó un alto jefe inglés

Es sabido que Lord Ripon, Gran Maestre de la Masonería inglesa, y Virrey que fue de la India, asombrado de las condenaciones que el Papa Pío IX había fulminado contra la Masonería, estudió con sinceridad el asunto y de su estudio sacó la resolución de dejar no sólo la Masonería, sino también el protestantismo, haciéndose sincero católico. ¿Quién mejor que él estaba en situación de estudiar y llegar a darse cuenta no sólo de los torcidos manejos y planes de la Masonería, sino de la Oposición que tiene con el cristianismo?

  1. — Odio de la Masonería norteamericana al Catolicismo

Ya he dicho antes que la Masonería de Estados Unidos, por lo general, marcha al unísono con la de todo el mundo; mucha parte se ha unido al Gran Oriente de Francia y rebosa de odio a la Iglesia católica ; sus cuarenta y tantos periódicos abundan en invectivas contra la Iglesia de Roma y contra el Papa en algunas de sus logias, en lugar del nombre de Jehovah para nombrar a Dios, han determinado nombrarlo con el nombre de Yah, el dios-sol de los Sirios; de On, el dios-sol de los Egipcios y el de Bal o Baal, el dios-fuego de los Caldeos, cuyo culto había sido tan gravemente prohibido por Jehová.

El odio de la Masonería norteamericana por la enseñanza religiosa, especialmente por la enseñanza Católica, es el mismo de todas las logias del mundo. Movidos por él han conseguido dictar la ley de la enseñanza única fiscal y obligatoria y, por supuesto, laica en dos o tres estados, ley que, para bien de la libertad y de la religión no ha podido subsistir por inconstitucional. Lo que no quita que se siga la campaña con todo ardor para preparar el terreno a la reforma de la Constitución y alcanzar lo que tanto se anhela en ese país llamado de la libertad.

Ya sabemos también que según las explicaciones de los más culminantes doctores masones de Estados Unidos, el dios de la Masonería está muy lejos de ser el Dios de los Cristianos o de los Mahometanos o Judíos; es un dios del paganismo; cualquiera puede ser, la naturaleza, el sol, la carne, o sea la concupiscencia, etc., menos el verdadero Dios, el Dios Personal, distinto del mundo y Creador, del Cristianismo.

  1. — Unidad fundamental de la Masonería

Preuss, en su obra A Study in American Freemasonry, dedica un capítulo a estudiar la unidad de la Masonería Norteamericana con la Europea, y llega a la conclusión de que son ‘una misma cosa en su verdadero y esotérico espíritu; una en su anhelo y objeto; una en su luz y doctrina; una en su filosofía y religión; formando, por tanto, una sola familia, una sola institución, una hermandad, una orden… que anhela en su catolicidad sustituirse a la Iglesia Católica establecida por Cristo’.

Lo mismo comprueba en el apéndice con el Congreso Mundial del Rito Escocés, tenido en Bruselas, en el cual estuvieron representados los Supremos Consejos de Estados Unidos, de Inglaterra, y de todas las Repúblicas Americanas, Chile entre ellas.

Es cierto que la Gran Logia de Nueva York ha declarado que no quiere unión con las logias que no admiten a Dios ni la Biblia; pero eso no es una ruptura absoluta ni mucho menos definitiva, como se desprende de las mismas declaraciones de su Gran Maestre, William A. Rowan, que publica The Builder, de marzo de este año:

‘Hay un solo Dios, Padre de todos los hombres: he aquí la roca sobre la cual edificamos; la Santa Biblia es la Gran Cruz en la Masonería, como la regla y la guía para la fe y la práctica; en fin la adhesión a las constituciones dirige nuestro procedimiento.

Sobre estos principios, me atrevo a decirlo, es sobre los cuales nuestra Gran Jurisdicción se unirá a todas las Grandes Jurisdicciones del Universo, con la mira de una mejor inteligencia recíproca, de relaciones más estrechas, y de una acción común para realizar la unidad masónica y hacer progresar el espíritu de la Fraternidad’ (Rev. des SS. Secr,, 341, 1925.)

Jamás hay que olvidar lo que a veces se ha declarado en el seno de la Masonería, que toda ella está contenida en los tres primeros grados, de los cuales los demás no son más que el desarrollo y perfeccionamiento. Ya he hecho notar que desde la iniciación del aprendiz, se hace la apostasía de toda fe sobrenatural y se siembra la semilla de toda rebelión; eso si que bajo los velos de los símbolos, que no dejan ver el engaño sino cuando el ánimo está ya educado para aceptarlo.

La Masonería inglesa o americana no son, pues distintas de la Masonería latina o latinoamericana, sino accidentalmente, en cierta forma externa, que en Estados Unidos no se guarda tan bien como en Inglaterra; pero una y otra están sirviendo de base como todas las demás, a esa misteriosa pirámide en cuya cúspide se adora a Satanás, se reniega de Jesucristo y de Dios, y se enseña como ideal de la humanidad la rebelión más universal y la licencia de costumbres más absoluta.

Yo estoy convencido de que entre los masones ingleses hay muchos que creen con sinceridad en la bondad de una institución que cuenta entre sus miembros a los mismos príncipes reales; pero ya se ha visto antes lo que ello significa.

Por lo mismo que creo en la sinceridad de muchos masones ingleses, creo también que el día en que se den cuenta del verdadero espíritu y de la historia de la Masonería, ese mismo día pensarán que no es honrado seguir más en ella e imitarán a Lord Ripon y a tantos otros altamente graduados en la Masonería, que han abandonado la sociedad a la cual su conciencia les reprobaba pertenecer.

20. La Masonería de Adopción y Los Lobetones

Autor: Cardenal José María Caro Rodríguez (1924) Fuente: Catholic.net

158. — Logias femeninas andróginas y Co-Masonería

‘Las mujeres’, decía Dittfurth, uno de los jefes de los Iluminados, ‘ejercen una influencia demasiado grande sobre los hombres para que nosotros podanos reformar el mundo si no reformarnos a las mujeres’.

‘El taller de hermanos que no se anexa una logia de hermanas’, decía por su parte Pike, ‘es un taller incompleto, destinado fatalmente a no perfeccionar jamás a sus miembros... Sólo en tenida de adopción la Masonería está completa’ (Benoit, F.M., I, 413-415.)

Uno de los altos jefes de la secta, que se llamaba Víndice, escribía en 1858, en carta que se publicó después: ‘Oía últimamente a uno de nuestros amigos referirse de una manera filosófica de nuestros proyectos y decirnos:

- Para destruir el Catolicismo es preciso comenzar por suprimir a la mujer.

- Eso es verdadero en un sentido; pero ya que no podemos suprimir a la mujer, corrompámosla con la Iglesia. Corruptio optimi pessima.

El fin es bastante hermoso para tentar a hombres como nosotros’ (F.B., 231) Para conseguirlo se ha procurado llevarla a las logias.

La Masonería ha procurado la fundación de logias femeninas desde los primeros tiempos de su expansión por Europa; logias que han sido llamadas de adopción, y también andróginas, compuestas de hombres y mujeres corno suelen serlo las más de las veces; en las cuales los hermanos no dejan a las hermanas funcionar solas.

Se llaman de adopción porque, según los doctores masones, como Mackey, las mujeres no pueden ser verdaderamente masonas, con derecho a tener los secretos de la Masonería, y por eso es que también enseña que son incapaces de moralidad, ya que la moralidad se aprende en la Masonería.

‘En algunas partes de los Estados Unidos, dice ese autor, estos grados (de mujeres) son muy populares, mientras que en otros lugares nunca han sido practicados y y son fuertemente condenados con innovaciones impropias.

Cuando a las mujeres se les dice que al recibir estos grados son admitidas en la Orden Masónica y que están obteniendo información masónica bajo el nombre de ‘Masonería de señoras’, simplemente se las engaña’ (A. F., 304, 324-325.)

La Gran Logia de Londres no ha querido reconocer a las logias andróginas; pero en 1893 la logia francesa ‘Los Libre Pensadores’ se constituyó por sí misma en ‘La Gran Logia Simbólica de Francia, El Derecho Humano’, teniendo la particularidad de admitir tanto hombres como mujeres en su seno; la que se llama Co-Masonería. Esta Gran Logia tiene todos los 33 grados; tiene su asiento en París y cuenta con centenares de logias de la misma especie que le están afiliadas en Europa y en los países americanos.

Las logias que hablan el inglés tienen un Consejo subsidiario propio; pero son parte integrante de la Orden continental y practican una mezcla curiosa de culto teosófico; lo que las pone en contacto y en parte bajo la dirección de la dirección suprema del teosofismo y de la H. 33 Annie Besant, mientras que el Consejo Supremo Universal Mixto, cuyo asiento, como he dicho, está en París (calle Jules Breton, 5) con su Gran Maestre Pirom y Gran Secretaria General madame Amelia Gedaler, grado 33. (La Cause, 118; Webster, 301 y sigs..)

159. — Sus grados

Ya se ha dicho que la Masonería tiene los 33 grados del Rito Escocés. Pero en la simple Masonería de adopción, en que las mujeres están como pupilas dirigidas por los jefes de la Orden, se cuentan cinco grados, los tres comunes a toda Masonería, y el de Maestra perfecta, que corresponde al grado Rosa-Cruz de la Masonería masculina y el de Sublime Escocesa, correspondiente al grado Kadosh (véase Espasa, página 732.)

Los primeros, ya se sabe, son los grados simbólicos; los últimos, los filosóficos. En ellos, tanto por medio de las ceremonias de recepción como por medio de las preguntas y respuestas del catecismo, se les va haciendo perder toda delicadeza y rubor y adquirir la libertad y caridad masónicas; se les va inculcando el desprecio al sacerdote, a la religión, el odio a N.S. Jesucristo y el amor a Satanás.

También tiene su rito polàdico o satánico. Ya he dicho que se les hace profanar la hostia sagrada.

160. Licencia extrema

Como es de suponer, la licencia ha llegado a veces a sobrepasar todo limite, a tal punto que ‘profanos y masones aún, han protestado, dice Eckert, contra las orgías de la Logia de la Masonería Egipcia de adopción, fundada en París en 1782 por el famoso conde Cagliostro.

El mismo Gran Oriente en su Estado de 1807, recuerda los deplorables abusos que se cometieron en 1774 en varias logias de adopción’.

En Chile hemos tenido en la Belén de Sárraga un ejemplo de masones, sin duda internadas en los grados filosóficos, a juzgar por lo que dijo en sus conferencias tomado de las leyendas de la Masonería, y a juzgar también por el desplante o desvergüenza con que hacía ruborizarse a muchos de sus oyentes, según me contaba un caballero que la habla oído que no es propenso a escandalizarse por cualquier cosa .

‘Poseemos, dice Eckert, varios rituales de las logias de adopción; pero no nos atrevemos a reproducirlos en una obra seria (T. 1, p. 343- 345.) Mr. Segur da algunos detalles que pueden leerse.

161. — Los Lobetones (Lobeznos.)

Hay una segunda clase de Masonería de adopción, la de los Lobetones, que se ha introducido hace poco. ‘El Lobetón, dice Clavel, uno de los grandes doctores masones, es hijo de un masón. Este nombre, que a causa de haber perdido su etimología, se ha desnaturalizado, es de origen muy antiguo.

Los iniciados en los misterios de Isis llevaban aún en público, una máscara en forma de cabeza de chacal o de lobo dorado. Por lo cual se decía de un Isiade: es un chacal, o es un lobo. El hijo de un iniciado era calificado de lobezno, de lobetón’. ¡Después de lo dicho resulta honroso y significativo el nombre! En la G.. de Chile se adopta de lobetón a los siete años al hijo de un masón, y a los diecisiete puede ser aprendiz .

162. — Sacramentos masónicos que reciben.

A los lobetones se les inicia con una ceremonia que es el bautismo masónico. ¿Por qué no había de tener la anti-Iglesia su anti bautismo también? En esa ceremonia entran la piedra bruta, el cincel y el mazo; para significar al padre el trabajo que debe hacer sobre su hijo, labrando en él toda la perfección masónica.

El padrino sostiene delante del corazón del ahijado la plomada, para enseñarle a marchar con rectitud por el camino de la verdad y de la virtud, masónicas, se entiende.

El primer Vigilante con el padrino sostiene el nivel delante del pecho, para enseñarle que el nivel debe pasar sobre él y sobre los demás para igualarlos. Se le pone en seguida la escuadra con los dos lados para abajo; y después viene la ceremonia de acompañarlo al Venerable, los dos Vigilantes y el Padrino con hachas encendidas delante de los tres candelabros, haciendo prometer a los Vigilantes que se esforzarán por hacer marchar al lobetón por el camino de la verdad y de la virtud, y por encender en su corazón el amor de sus semejantes y el deseo de trabajar un día por el bien de la humanidad; lo que juran los hermanos.

Ya sabemos cuál es el sentido que dan los masones a esas palabras tan bonitas.

En seguida viene una ceremonia parecida a las unciones que se hacen en el bautismo católico en los sentidos: el Venerable las hace con vino en la boca, en los oídos y en los ojos.

También puede recibir el lobetón la confirmación masónica, en la cual promete no revelar a los profanos la doctrina de la Orden, y es sometido a pruebas terribles de truenos y estruendos de murallas que caen; los que simboliza la guerra de las pasiones, las turbaciones de los prejuicios, del error y de la ignorancia, en sentido masónico, por supuesto.

A eso sucede el ruido de armas y de combates que simbolizan la fuerza con que debe luchar el virtuoso con el error, etcétera.

Finalmente el lobetón marcha reculando para aprender que no se llega al santuario de la verdad desde los primeros pasos. Antes de la confirmación debe hacer la confesión de sus faltas, para lo cual lo anima el Venerable diciéndole que nada de sus faltas o defectos se le oculta.

19. Tretas Masónicas: Mentira e hipocresía

Autor: Cardenal José María Caro Rodríguez (1924) Fuente: Catholic.net

150. — Mentira e hipocresía

Ya se ha dicho que el gran medio de que se vale la Masonería para hacer sus conquistas y realizar sus fines es la mentira y el engaño. Ese engaño lo hemos visto empleado en la manifestación de sus propósitos: lo que ella dice que quiere es precisamente lo contrario de lo que quiere en realidad.

No es raro encontrar también en los escritos masónicos o en la boca de los propagandistas o apologistas de la Orden la afectación de Cristianismo, de respeto por la religión y por el catolicismo; eso sí que libre de toda mezcla agregada por la ignorancia, etc.

Hace poco cayó en mis manos un folleto publicado por el centro editorial masónico de Santiago, en que el masón va atacando la religión cristiana y a Dios mismo, con toda la hipocresía masónica, presentándose como un creyente y mejor creyente aún que la persona piadosa a quien se dirige, mintiendo, tergiversando, interpretando con la más torcida intención todo lo que necesita para destruir la fe del católico.

Los que asistieron hace poco a los Congresos Eucarísticos de Santiago y de Concepción saben cómo la Masonería engañó a muchos católicos, vendiendo en las puertas de los templos folletos blasfemos, presentándolos con la apariencia de ser folletos eucarísticos.

Ese es sistema masónico antiguo: ‘Las semejanzas entre la correspondencia de Weishaupt’, dice Webster, ‘y la de Voltaire y de Federico el Grande son por cierto muy sorprendentes. Todos por momentos profesan respeto al Cristianismo al mismo tiempo que trabajan por destruirlo.

Así, lo mismo que Voltarire es una carta a D´Alembert expresa su horror por la publicación de un folleto anticristiano, Le Testament de Jean Merlier, y en otro lo urge para hacerlo circular a millares por toda Francia; igualmente Weishaupt cuida en general de mostrar la apariencia de un filósofo benigno y aun de un evangelista cristiano; sólo por momentos echa a un lado la máscara y muestra detrás de ella la mueca del sátiro’.

Esa afectación de Cristianismo dio tan buen resultado, que el mismo Spartacus (seudónimo de Weishaupt) escribe con aires de triunfo ‘Usted no puede imaginarse qué consideración y sensación está levantando nuestro grado de Sacerdote.

Lo más admirable es que grandes Protestantes y teólogos reformados que pertenecen al Iluminismo están creyendo que la enseñanza religiosa que en él se da contiene el verdadero y genuino espíritu de la religión cristiana. ¡Oh! Hombres, ¿de qué no se os puede persuadir? ¡Nunca pensé que llegaría a ser el fundador de una nueva religión’! (Webster, p 213-219.)

Las palabras mágicas de que usa la Masonería para engañar y seducir son demasiado conocidas ya; pero a pesar de todo, es difícil convencerse de la fuerza que tienen. Cuando uno ve a los hombres más elevados e independientes del país manejados como niños pequeños al llamado de una palabra como liberalismo o conquistas liberales, que si alguna realidad tienen es precisamente la contraria de lo que suenan; cuando se ve entusiasmarse a las muchedumbres, cuando se les habla de libertad, igualdad y fraternidad, por aquellos mismos que trabajan por quitar toda libertad, igualdad y fraternidad; cuando se les habla de la verdad, por aquellos que tienen por norma la falsedad ; cuando uno ve a los de arriba y a los de abajo, entregarse como mansos corderos a la dirección de los que la pronuncian, de los que ya en otras ocasiones han resultado embaucadores, sólo entonces puede darse cuenta de la habilidad con que la Masonería sabe valerse de esos resortes para llegar a dominar el mundo, y de la constancia y majadería con que los emplea.

Tal ha sido uno de los resortes más poderosos con que la Masonería se ha afiliado adeptos y ha hecho que las multitudes ciegas y sencillas hayan obedecido ciegamente sus planes, especialmente en esos períodos de fanatismo y enloquecimiento que la historia del siglo XIX, sobre ledo, nos presenta en Francia, en Alemania, en Italia y en España, como puede verse en los autores que especialmente relatan su acción en esos países.

Lo mismo, desgraciadamente se observa también en los pueblos de América, en Chile mismo a pesar de lo sesuda que suele ser su mentalidad, y a pesar de que los engaños precedentes han ido quedando en descubierto con la realidad de los hechos.

Las palabras de doble sentido son corrientes en el estilo masónico: para el común de las gentes tienen un sentido, para la Masonería tienen otro. Lo que significa fanatismo para los profanos, no es lo que significa para los masones; lo que suena la palabra superstición para los demás, no es lo mismo que suena para los masones; lo mismo hay que decir del despotismo, de la tiranía, de la emancipación, del mismo nombre de Dios, si alguna vez resuena en sus labios. Superstición y fanatismo para los masones es la religión, especialmente la católica; despotismo y tiranía para ellos son los reyes, sacerdotes, magistrados y ejército. Emancipación es la licencia, la anarquía, etc.

Con el empleo de esas palabras, la Masonería sabe ir ajustando su propaganda al grado de preparación para llegar al final de su obra destructora de toda idea religiosa y de orden.

151. — Exponer principios ocultando las consecuencias

Entre las habilidades masónicas enumera Dom Benoit las siguientes; Afirmar los principios, disimulando sus consecuencias. ‘Siempre los principios, decía Weishaupt, jamás las consecuencias’. La igualdad, la libertad, la secularización, por ejemplo, son principios, afirmados constantemente por la Masonería; pero se guarda bien de manifestar las consecuencias de destrucción del orden social adonde quiere llegar con la libertad, y de la apostasía general del Estado, de la familia y de los individuos, adonde quiere ir a parar con la secularización.

152. — Ir tras un fin aparentando buscar otro

Así, cuando se quería destruir el Poder Temporal del Papa, no se hablaba de eso, sino de formar la unidad italiana. Cuando se quiere separar la Iglesia del Estado, se dirá que es para tener más fondos para la enseñanza, para evitar roces de la religión con la política, etc., pero jamás se dirá que es por cercenar a la religión una parte de su acción.

Cuando se quiere apartar de la Misa a los niños, a los jóvenes, a los profesores, se fundarán sociedades de Boys Scouts, musicales, deportivas, etc., para fomentar los ejercicios físicos, para cultivar un arte o ciencia, etc., y se procurará ocupar en eso precisamente el tiempo en que se impida el cumplimiento de los deberes religiosos; pero no se dirá que es allá adonde se quiere ir.

‘Al organizarse la Masonería en la América Latina’, dice la Pastoral, ya citada, del Rvmo. Arzob. de Caracas, ‘después de la Independencia, se encontró con que estos países eran entera y profundamente católicos; mostrarles, pues, claramente el fin que se proponía hubiera sido un procedimiento demasiado torpe; apeló, por tanto, al fingimiento, al disimulo, a la hipocresía, propagando que no era sino una asociación de caridad’... 153. — Combatir a los enemigos sin nombrarlos Es corriente entre nosotros, como en todas partes, pues el estilo masónico es universal, el oír declamar contra los reaccionarios, los oscurantistas. Ya se sabe que son los católicos o los clérigos. Si se les nombrara, muchos de los oyentes se sentirían heridos y se prevendrían en contra. Cuando se trató de suprimir los derechos de Dios en la Revolución Francesa, se habló sólo de los Derechos del Hombre.

154. — Perseguir con el pretexto de defenderse

Cuando hicimos, en Iquique, la procesión conmemorativa del Centenario de Constantino, a que antes he hecho referencia, en la cual fuimos atacados de una manera salvaje, ensañándose los atarantes contra respetables e indefensas señoras, se nos culpó de provocación. El liberalismo tarapaqueño, que no era más que la máscara detrás de la cual ocultó la Masonería su faz cobarde, se defendía en aquella forma de nuestro supuesto ataque, que consistía en una procesión piadosa, pacífica y respetuosa. Para la Masonería, el clericalismo y la religión son siempre enemigos que amenazan los ideales que ella persigue.

155. — Hacer profesión de ciencia

El estandarte de la ciencia es enarbolado por la Masonería corno un arma para combatir los dogmas de nuestra fe. Ya antes he hablado algo de los quilates que calza la ciencia y aun la intelectualidad de los masones en cuanto tales, por confesión de ellos mismos En esa decantada ciencia ha entrado todo cuanto disparate han dicho antiguos y modernos contra la moral y contra Dios, contra la espiritualidad del alma y consiguiente dignidad del hombre En ella se contienen todos los sofismas, todas las calumnias, todas las falsificaciones que han fabricado la filosofía o la historia para debilitar la fe o socavar sus cimientos racionales. Es una inmensa y tenaz conspiración contra la verdad.

Ahí están los sabios de la Masonería sosteniendo, contra todos los dictados de la ciencia y llegando hasta las mayores ridiculeces para sostenerlo, el materialismo, la generalización espontánea, la descendencia del hombre, del mono o de otro animal, del cual no se han encontrado aún rastros sobre la tierra, a pesar de que, al buscarlos, los han encontrado hasta de las hormigas que han vivido en épocas prehistóricas.

Al llegar en mi revisión de la primera edición a este punto, leo en La Revista Católica, de Santiago, un artículo inspirado en revistas europeas, especialmente en Estudio, revista francesa, que trata precisamente de la pobreza de hombres de valer de que adolece la Masonería. Ese artículo, publicado en el número del 3 de octubre de 1925, es digno de leerse.

El filósofo italiano Benedicto Croce, hablando de la cultura masónica, dice: ‘Excelente cultura para comerciantes, empleados, preceptores, medicastros, pero... cultura barata. Sin embargo, cultura detestable, por el mismo motivo, para el que quiere profundizar en los problemas del espíritu, de la sociedad, de la realidad de las cosas. Detestable, intelectualmente y también moralmente.’

Lombardo Radice, en su revista pedagógica I Nuovi Doveri, decía analizando la acción masónica en la vida pública italiana: ‘‘vida social e intelectual toda era un fracaso monstruoso’.

Como resultado de una encuesta que se hizo entre personalidades que no figuran ni en la extrema católica ni en la masónica, la Masonería fue calificada como gravísimo peligro, como ‘peso muerto de todas las mediocridades coaligadas’. Otro ha dicho con ironía: ‘Creo yo que la acción manifiesta u oculta de la Masonería se resuelve en un bien para nuestro país, porque sirve para esparcir por todas partes y cada vez más un saludable desprecio por las sectas secretas por las sutiles intrigas, las declamaciones humanitarias, que ocultan el vacío del pensamiento y la violencia de los intereses particulares’
156. — Fomentar la corrupción

Hija y heredera del ángel caído, la Masonería se complace como él en la caída de los hombres. Las doctrinas que profesa, son de suyo corruptoras de las costumbres. El materialismo; la divinización del hombre; la libertad absoluta; la identificación de la naturaleza con Dios, etc., son las doctrinas que santifica toda suerte de inclinaciones o suprimen toda responsabilidad por la condescendencia con nuestros desordenados apetitos; el culto de la carne; el llanto por la muerte de Hiram, o sea del estado de naturaleza primitiva que la Masonería supone destruido por la religión y la Sociedad, y el anhelo para reconstruirlo, haciendo envidiable y convirtiendo en un ideal la suerte del salvaje sin leyes y del animal que puede sin rubor alguno satisfacer sus apetitos, Son otros tantos estímulos a la deshonestidad y a toda suerte de crímenes y pecados. Eso no hay quien no lo vea.

En Dom Benoit se puede ver hasta dónde llegó la avaricia de muchos corifeos de la Revolución Francesa. Me contentaré sólo con tomarle una cita de Taine, escritor muy conocido y nada sospechoso de parcialidad, según el cual la Revolución ‘echó mano de los tres quintos de los bienes raíces de Francia, arrancó a las comunidades y a los particulares de diez a doce mil millones de valores muebles e inmuebles, elevó la deuda pública, que era en 1789 de cuatro mil millones, a más de cincuenta riiil millones’. Pues bien, la mayor parte de esos bienes no tuvo otro empleo que el de servir a los intereses privados de los ‘virtuosos republicanos’

‘Napoleón 1, continúa Dom Benoit, no hizo sino hartar de pensiones y de puestos a los más fogosos revolucionarios para convertirlos en conservadores’ (Benoit, F. M., II, 336-337.)

Y José, su hermano, hecho Gran Maestre por él, convertido en Rey de España, se agregó al archicanciller Cambaceres con el tltulo de Primer Gran Maestre adjunto a su majestad el Rey de España y dió a las logias toda libertad, agrupándolas alrededor del Gran Oriente, en el cual veían a su protector y salvador. De ahí provino, según el autor de la ‘Memoria de la Masonería militar’, que las rentas de la Masonería produjeron al Gran Maestre dos millones de francos y a su adjunto Cambaceres cien mil! (Eck., II, 155.)

Según Menéndez y Pelayo, la venta de los bienes de los religiosos llevada a cabo por la Masonería española en la llamada desamortización de Mendízabal, ‘no fué tal sino conjunto de lesiones enormísimas e inmenso desbarate, en que, si perdió la Iglesia, nada ganó el Estado, viniendo a quedar los únicos gananciosos, en último término, no los agricultores y propietarios españoles, sino una turba aventurera de agiotistas y jugadores de bolsa.’ (Heterodoxos, III, 597 y sigs.)

Lo que pasó en Francia a principios de este siglo, cuando la Masonería, adueñada del poder, despojó a la Iglesia de sus bienes, para venderlos en favor de la beneficencia o enseñanza del Estado, el escandaloso latrocinio con que se enriquecieron unos pocos y se esfumaron los millones que se habían prometido al pueblo, para cohonestar aquel robo, es historia fresca y demasiado conocida aún.

Lo que ha pasado en Francia ha ocurrido en todas partes; pasa en Méjico, pasó en Italia, y la Masonería se ha estado preparando para realizarlo también en Chile, donde la voz pública no daría carta de delicada honradez en el manejo de fondos ajenos a la Masonería.

Yo mismo, personalmente, he tenido ocasión de saberlo; pero no quiero hacer la menor alusión que pudiera personalizar el cargo. Muchos de los lectores lo saben; otros lo sabrán después, ya que son pocas las cosas que no llegan a saberse en este mundo. Los que, después de la primera edición me han dado datos a este respecto, se contentarán con esta afirmación general. No puedo detallar.

No tengo para qué decir que la Masonería ha usado como arma poderosa al estimular en las multitudes codicias y sed de placeres que es difícil puedan saciar, a fin de prepararlas para las revueltas o para conquistarse sus votos, haciéndoles promesas que no ha de cumplir.

En cuanto a la sensualidad, la más violenta de todas las pasiones, ved lo que dice León XIII, fundándose como lo advierte, en datos auténticos, en su Encíclica ‘Humanum Genus’, contra las sociedades secretas: ‘Se han encontrado en la secta de los masones quienes dijeran y propusieran que es menester trabajar con arte y concienzudamente para que la multitud se sacie con ilimitada licencia de vicios’.

A ese fin van encaminadas las publicaciones inmorales, obras teatrales, producciones cinematográficas, casi totalmente en manos de los judíos, casas destinadas al fomento de los vicios, etc..

157. — Resultados a la vista

Lo están en todas partes, En la ciudad donde esto escribí, hay proporcionalmente más logias que en las ciudades de la República; y, por consiguiente, es tanto mayor la influencia de las logias cuanto menor es la de la Iglesia, todo en proporción a la población. Pues bien, los que conocen esta ciudad pueden decir si esa mayor influencia masónica ha hecho de ella una ciudad de costumbres más sobrias y puras o si hay en ella mayor corrupción de costumbres que en aquellas otras ciudades donde se observa la proporción contraria.

Por lo demás, a cualquiera parte del mundo hacia donde se tienda la vista, se encontrará siempre la misma ley:

A mayor influencia y preponderancia masónica, en igualdad de otras circunstancias, corresponderá mayor corrupción, manifestada en los crímenes pasionales e infantiles, en los suicidios, en los divorcios, en la prostitución, en el juego, etc.

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