Memorándum de Dios

Hoy, estaré manejando todos tus problemas.

Por favor recuerda que yo sí puedo resolvértelos.

Si te enfrentas a una situación que no puedes manejar, no in­tentes resolverla. Te pido ama­blemente que la coloques en la bandeja (AQSDPH) "Algo que sólo Dios puede hacer".

Me encargaré de tu asunto en Mi tiempo, no en el tuyo. Una vez que hayas depositado tu pro­blema en dicha bandeja no te aferres más a él o pretendas re­tirarlo de allí. El aferrarte o reti­rar tu problema, sólo hará que se retrase la solución del mismo.

Si fuese una situación que tú consideres puedes manejar por ti mism@, te pido, no obstante, que por favor lo consultes con­migo en oración para que pue­das asegurarte de que tomarás la decisión adecuada. Debido a que yo no duermo nunca ni me adormezco jamás, no hay razón por la cual tengas que perder tu sueño en la madrugada a causa de las preocupaciones. Descan­sa en Mí.

Si deseas contactarme, estoy a la distancia de una oración. Además considera lo siguiente Sé feliz con lo que tienes.

Si encuentras difícil el dormir por las noches, recuerda a las familias desamparadas que no tienen un lecho dónde dormir.

Si te encuentras atorad® en el tráfico, no desesperes. Hay gente en este mundo para quie­nes tan sólo manejar es un privi­legio.

¿Has tenido un mal día en el trabajo? Piensa en aquellos que están por años sin poder conse­guir uno.

¿Estás descorazonad® por una relación sentimental deterio­rada? Piensa en aquell@s que no saben lo que es amar y que ja­más han sido amad@s.

¿Te entristeces porque se ter­mina el fin de semana? Piensa en la mujer con vestidos raídos que trabaja 12 horas al día lavando ropa ajena, a fin de alimentar a sus hijos.

¿Se dañó tu vehículo en me­dio de la carretera y lejos de toda ayuda? Piensa en los parapléjicos que con el mayor gusto tomarían tu lugar por caminar esa distancia.

¿Has notado que te aparecen nuevas canas?. Piensa en los enfermos de cáncer bajo quimioterapia, que desearían tener tu cabello.

Has llegado a los 40 y te has enfrentado a una terrible pérdi­da y te preguntas: ¿cuál es el propósito de esta prueba? Sé agradecido. Existieron muchos que no vivieron hasta esa edad para averiguarlo.

¿Te encuentras en un momen­to de la vida con que eres objeto de la amargura, ignorancia, pequeñez o envidia de la gente?.

Recuerda, las cosas podrían sor peores ¡Tú podrías ser uno de ellos!

¿Sientes que no ayudas a los demás como quisieses? Parte de que la solución está en tus ma­nos; envíales este memorán­dum, podrías, sin quererlo, ilu­minar el día de alguien más.

Los Obstáculos en Nuestro Camino

Hace mucho tiempo, un rey colocó una gran roca obstaculi­zando un camino. Entonces se escondió y miró para ver si al­guien quitaba la tremenda roca. Algunos de los comerciantes más adinerados del rey y corte­sanos vinieron y simplemente le dieron una vuelta. Muchos cul­paron al rey ruidosamente de no mantener los caminos despeja­dos, pero ninguno hizo algo para sacar la piedra grande del ca­mino.

Entonces un campesino vino, y llevaba una carga de verduras. Al aproximarse a la roca, el campesino puso su carga en el piso y trató de mover la roca a un lado del camino. Después de empujar y fatigarse mucho, lo logró. Mientras recogía su car­ga de vegetales, notó una carte­ra en el suelo, justo donde ha­bía estado la roca. La cartera contenía muchas monedas de oro y una nota del mismo rey indi­cando que el oro era para la persona que removiera la piedra del camino. El campesino apren­dió lo que los otros nunca en­tendieron.

Cada obstáculo representa una oportunidad para mejorar la condición de uno.

Lo Que Dios Piensa De Las Mujeres

Cuando creé los cielos y la tierra les hablé de existir. Cuando creé el hombre, lo formé y soplé en su ser. Pero a ti mujer, te formé después de haber soplado el aliento de vida al hombre porque tu interior es muy delicado.

Permití que un profundo sueño se apoderara de él para poder crearte paciente y perfectamente. El hombre fue puesto a dormir para que no interfiriera con la creatividad.

Te formé de un hueso. Elegí el hueso que protege la vida del hombre. Elegí la costilla que protege su corazón e interior y le da apoyo como tú debes hacer.

Te formé a partir de este hueso. Te moldeé. Te formé bella y perfectamente. Tus caracterís­ticas son como de la costilla, fuerte pero delicada y frágil. Provees protección para el órgano más delicado del hombre…su corazón.

Su corazón es el centro de su ser, su interior contiene el aliento de vida. La caja formada por la costilla se quebrará antes de permitir que se dañe el corazón. Sostén al hombre como la caja de costillas sostiene al cuerpo.

No vienes de sus pies, para estar por debajo de él, no fuiste tomada de su cabeza para estar por encima de él. Fuiste tomada de su costado para estar a su lado y ser mantenida muy cerca de él.

Eres mi ángel perfecto, eres mi pequeña niña preciosa, has crecido para ser una espléndida mujer, y mis ojos se llenan de alegría cuando veo las virtudes de tu corazón.

Tus ojos no los cambies, tus labios que son adorables cuando dicen una plegaria, tu nariz tan perfecta en forma, tus manos de tacto tan suave.

He acariciado tu cara en tu sueño más profundo, he mantenido tu corazón cerca del mío.

Todo lo que quise que el hombre experimentara y compartiera conmigo lo puse en ti. Mi bendición, mi fortaleza, mi pureza, mi amor, mi protección y apoyo. Eres especial porque como él, tú también eres mi extensión.

El hombre representa mi imagen, la mujer mis emociones; juntos ustedes representan la totalidad de Dios.

Así que, hombre, trata bien a la mujer, ámala, respétala, ella es frágil. Al herirla me hieres a Mí, lo que haces a ella me lo haces a Mí. Al quebrarla a ella solo dañas tu propio corazón.

Mujer, apoya al hombre. En humildad muéstrale el poder de la emoción que te he dado. En suave quietud, sé su luz que lo guíe a puerto seguro como ese faro que he hecho de ti y muéstrale tu fortaleza. En el amor, muéstrale que eres la costilla que protege su interior.

Tres cosas debes admirar: El Talento, la Dignidad y la Gracía.

Tres cosas debes aborrecer: La Crueldad, la Insolencia y la Ingratitud.

Tres cosas debes de perdonar: La Ofensa, la Envidia y la Petulancia.

Tres cosas debes combatir: La Mentira, la Farsa y la Calumnia.

Las Semillas del Rey

En un pueblo lejano, el rey convocó a todos los jóvenes a una audiencia privada con él, en donde les daría un importante mensaje.

Muchos jóvenes asistieron y el rey les dijo: "Os voy a dar una semilla diferente a cada uno de vosotros, al cabo de 6 meses deberán traerme en una maceta la planta que haya crecido, y la planta más bella ganará la mano de mi hija y, por ende, el reino"

Así se hizo, pero había un jo­ven que plantó su semilla y ésta no germinaba; mientras tanto, todos los demás jóvenes del rei­no no paraban de hablar y mos­trar las hermosas plantas y flo­res que habían sembrado en sus macetas.

Llegaron los seis meses y to­dos los jóvenes desfilaban hacia el castillo con hermosísimas y exóticas plantas. El joven esta­ba demasiado triste pues su se­milla nunca germinó, ni siquiera quería ir al palacio, pero su ma­dre insistía en que debía ir pues era un participante y debía estar alli.

Con la cabeza baja y muy avergonzado, desfiló al último hacia el palacio, con su maceta vacía. Todos los jóvenes habla­ban de sus plantas, y al ver a nuestro amigo soltaron en risa y burla; en ese momento el albo­roto fue interrumpido por el in­greso del rey, todos hicieron su respectiva reverencia mientras el rey se paseaba entre todas las macetas admirando las plantas.

Finalizada la inspección hizo llamar a su hija, y llamó de entre todos al joven que llevó su maceta vacía; atónitos, todos esperaban la explicación de aquella acción.

El rey dijo entonces: "Éste es el nuevo heredero del trono y se casará con mi hija, pues a to­dos ustedes se les dio una semi­lla infértil, y todos trataron de engañarme plantando otras plan­tas; pero este joven tuvo el va­lor de presentarse y mostrar su maceta vacía, siendo sincero, real y valiente, cualidades que un futuro rey debe tener y que mi hija merece".

“Si no te equivocas de vez en cuando, es que no te expones.”

Las Cajas de Dios

Tengo en mis manos dos cajas que Dios me ha dado para que las sostenga.

Él me dijo: "Pon todas tus penas en la negra, y todas tus alegrías en la dorada".

Yo escuché sus palabras, y en ambas cajas mis alegrías y triste­zas guardé, Pero la dorada se fue poniendo más pesada y la negra estaba tan liviana como antes.

Con curiosidad abrí la caja negra para saber por qué seguía tan liviana y encontré en el fondo de la caja un hueco por el cual habían caído todas mis tristezas.

Mostré a Dios el hueco y reflexioné en voz alta, "me pregunto, ¿dónde habrán ido mis penas…?".

Él me sonrió, "hijo mío, todas tus penas están conmigo".

Le pregunté, "Señor, ¿por qué me has dado las cajas?, ¿por qué la dorada, y la negra..con un hueco?".

"Hijo mío, la dorada es para que cuentes tus bendiciones, la negra es para que olvides todas tus penas".

Deberíamos considerar a nues­tros amigos como una bendición.

"Maravillarse antes que dudar, es la raíz de la sabiduría".

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