por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
Un exitoso producto de belleza invitó a la gente de una gran ciudad a enviar fotografías junto a breves cartas, hablando de las mujeres más bellas que conocieran. En un par de semanas, miles de cartas fueron entregadas a la compañía.
Una carta en particular llamó la atención de los empleados, y rápidamente llegó a las manos del presidente de la compañía. La carta había sido escrita por un muchacho joven, el cual provenía obviamente de un hogar destruido, que vivía en un barrio de bajo nivel económico.
Mostrando errores de escritura, un extracto de esa carta decía:
"Cruzando la calle, enfrente de mi casa vive una hermosa mujer. La visito todos los días.
Ella me hace sentir como si fuese el chico más importante del mundo. Jugamos a las damas, y ella escucha mis problemas. Ella me comprende, y cada vez que la dejo, grita desde la puerta que está orgullosa de mí".
El muchacho termina la carta diciendo:
"Esta fotografía le mostrará que ella es la mujer más hermosa. Espero tener una mujer tan linda como ella".
Intrigado por la carta, el presidente pidió ver la fotografía. Su secretaria le alcanzó la foto de una mujer sonriente, sin dientes, bastante avanzada en años, sentada en una silla de ruedas. El escaso cabello gris, estaba atado por atrás con un moño, y las arrugas, que formaban profundos surcos en su rostro, eran disimuladas de alguna manera, por el centello de su mirada.
"No podemos usar a esta mujer", explicó el presidente sonriendo. Ella mostraría al mundo que nuestros productos NO SON necesarios para ser bella".
por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
Cierto día cuando estaba en el bosque, vi que un joven de 16 años aproximadamente, golpeaba un árbol.
Fui donde él estaba, me senté y sólo miré.
Cuando vi que cesó de golpear aquel árbol, sólo le dije: ¡Muy duro! ¿eh? tienes problemas, y los resuelves golpeando un árbol.
- Sí, así soy, duro y fuerte.
-Prefieres golpear un árbol, descargar toda tu energía en el, y abandonar tus problemas sin tratar de resolverlos… ¡que bien!
Así que, duro y fuerte. -Ven, te voy a decir algo.-
Lo llevé hasta donde estaba un roble; después lo llevé a donde estaba un bambú…
-Obsérvalos… el roble es grande, duro, y muy fuerte, igual que tú, y el bambú es muy delgado, y flexible.
En tiempos de tormenta, cuando los vientos soplan muy fuerte, el único que sobrevive a tal desastre natural es el bambú, ya que el roble es muy duro para soportar la tormenta.
El bambú, con su gran flexibilidad soporta toda tormenta, se mueve y dobla en armonía, hacia donde los vientos se dirijan; y el roble, como es tan duro, está tan estático que en vez de doblarse se quiebra, trata de resistir, de imponerse ante la tormenta, hasta que tarde o temprano cede.
Pasada la tormenta, el único que queda de pie es el bambú, delgado y flexible, listo para soportar otra tormenta.
En tu vida, considera cada problema como una tormenta, y decide si te comportas como un bambú o como un roble.
por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
¿Cómo puedo salir de esta tortura emocional?"… Fue la pregunta que me hizo mi prima hermana hace dos años. En aquel momento, no sólo lloraba por el sufrimiento que le había causado su pareja, sino toda su familia. Resulta que la infidelidad de su prometido había sido "encubierta" y "fomentada" tanto por la madre de él, como por sus hermanas.
Esa traición la destrozó. De imaginarlo le causaba rabia, sentía un vivo rencor que envenenaba su corazón. El resentimiento y la furia ocupaban su mente, y esto le impedía vivir; y aunque pasaba el tiempo, no salía de ese estancamiento emocional.
Lo que mi prima no comprendía, es que el odio la inmovilizaba a ella nada más, porque tanto él como su familia seguían sus vidas felices. Mi prima les permitía en la distancia y el tiempo, que continuaran hiriéndola y controlando sus emociones; peor aún, ellos ni siquiera se acordaban de ella.
Le dije: "Perdonar a quien nos ha herido no es fácil, pero es la única solución para sanar la herida, y liberarnos del abatimiento". Quien no es capaz de perdonar, abriga un rencor que lo afecta física, mental y espiritualmente. Muchos estudios muestran que las personas que guardan ira y retienen un coraje, han desarrollado cáncer, sufrido embolias, ataques al corazón, y muchas otras enfermedades. Si al igual que a mi prima hermana alguien te traicionó o abusó de tu confianza y no lo has sobrepasado, entonces es hora de perdonar. Debes recordar que lo estás haciendo por ti, y no por la otra persona.
Entonces sigue estas sugerencias:
1.- Toma la decisión: De que vas a perdonar a quien te hirió ¡Hacer esto es un acto heroico!
Comparte tu dolor: Un amigo, un sacerdote o un terapeuta serían las mejores opciones. Si te desahogas con alguien, te ayudará a sanar más rápidamente.
2.- Decláral@ inocente de lo que te hizo. Esto significa que te convenzas de que no se dio cuenta del daño que te estaba causando, pues seguramente, si fuera consciente del daño que te causaría, no lo hubiera hecho. Además, recuerda que nos asemejamos a Jesús, pues Él nos enseñó a perdonar, cuando nos declaró inocentes de pecado en la cruz, cuando dijo:
"Padre… perdónalos, porque no saben lo que hacen".(Lúe. 23:34)
3.- Busca una nueva opinión acerca de la persona que te hizo daño. Esto no significa que aceptas sus acciones, o lo excusas. Lo cierto es que los que hieren a otros, es porque ellos también han sido heridos, y actúan reflejando su propio dolor. Pregúntate: "¿Cómo fue la niñez de esa persona?", "¿Qué situación vivía cuando me ofendió?"
4.- Lo más importante: Redacta una carta, pero no se la envíes. Expresa en ella tu cólera, y déjale saber tu dolor, y cuánto te lastimó. Mientras la escribas, enójate y, si es necesario, llora. Tras desahogarte, escribe tu decisión de perdonar, y luego quema la carta… Ante tus ojos verás cerrarse este capítulo de tu vida.
Decídete a tomar el control de tu vida y no le des a otro el poder de dominar tus sentimientos.
Cuando perdonas, sanas tu cuerpo, tu corazón, tus relaciones y, lo más importante, liberas tu espíritu. Mi prima dice que cuando aprendió a perdonar, ¡también aprendió a vivir!
por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
Hace mucho tiempo, existía un enorme árbol de manzanas.
Un pequeño niño lo amaba mucho, y todos los días jugaba alrededor de el.
Trepaba al árbol hasta el tope, y él le daba sombra. El amaba al árbol y el árbol amaba al niño.
Pasó el tiempo y el pequeño niño creció, y él nunca más volvió a jugar alrededor del enorme árbol.
Un día el muchacho regresó al árbol, y escuchó que el árbol le dijo triste:
-"¿Vienes a jugar conmigo?" pero el muchacho contestó: -"Ya no soy el niño de antes, que jugaba alrededor de enormes árboles. Lo que ahora quiero son juguetes, y necesito dinero para comprarlos".
-"Lo siento, dijo el árbol, pero no tengo dinero… Te sugiero que tomes todas mis manzanas y las vendas. De esta manera, tú obtendrás el dinero para tus juguetes".
El muchacho se sintió muy feliz.
Tomó todas las manzanas, y obtuvo el dinero, y el árbol volvió a ser feliz.
Pero el muchacho nunca volvió después de obtener el dinero, y el árbol volvió a estar triste.
Tiempo después, el muchacho regresó, y el árbol se puso feliz y le preguntó:
-"¿Vienes a jugar conmigo?" -"No tengo tiempo para jugar. Debo de trabajar para mi familia. Necesito una casa para compartir con mi esposa e hijos. ¿Puedes ayudarme?"…
-"Lo siento, pero no tengo una casa, pero… tú puedes cortar mis ramas y construir tu casa".
El joven cortó todas las ramas del árbol y esto hizo feliz nuevamente al árbol, pero el joven nunca más volvió desde esa vez, y el árbol volvió a estar triste y solitario.
Cierto día de un cálido verano, el hombre regresó, y el árbol estaba encantado.
-"Vienes a jugar conmigo? le preguntó el árbol. El hombre contestó: -"Estoy triste y volviéndome viejo.
Quiero un bote para navegar y descansar. ¿Puedes darme uno?". El árbol contestó: -"Usa mi tronco para que puedas construir uno, y así puedas navegar y ser feliz". El hombre cortó el tronco, y construyó su bote. Luego se fue a navegar por un largo tiempo.
Finalmente, regresó después de muchos años y el árbol le dijo:
"Lo siento mucho, pero ya no tengo nada que darte, ni siquiera manzanas". El hombre replicó: -"No tengo dientes para morder, ni fuerza para escalar… Por ahora ya estoy viejo".
Entonces el árbol, con lágrimas en sus ojos le dijo:
-"Realmente no puedo darte nada…. la única cosa que me queda son mis raíces muertas". Y el hombre contestó:
"Yo no necesito mucho ahora, sólo un lugar para descansar. Estoy tan cansado después de tantos años". "Bueno, las viejas raíces de un árbol, son el mejor lugar para recostarse y descansar. Ven, siéntate conmigo y descansa".
El hombre se sentó junto al árbol y éste, feliz y contento, sonrió con lágrimas.
Esta puede ser la historia de cada uno de nosotros. El árbol son nuestros padres.
Cuando somos niños, los amamos y jugamos con papá y mamá… Cuando crecemos los dejamos… sólo regresamos a ellos cuando los necesitamos o estamos en problemas…
No importa lo que sea, ellos siempre están allí para darnos todo lo que puedan, y hacernos felices.
Tú puedes pensar que el muchacho es cruel contra el árbol, pero es así como nosotros tratamos a nuestros padres…
Valoremos a nuestros padres mientras los tengamos a nuestro lado, y si ya no están, que la llama de su amor viva por siempre en tu corazón, y su recuerdo te dé fuerza cuando estés cansado…
por makf | 21 Ago, 2025 | Libro 4
Un padre fue a inscribir a su hijo en una bien conocida universidad. Al leer el plan de estudios de la institución, preguntó al Director:
- "¿Tiene que tomar todos estos cursos mi hijo?
¿No puede usted reducirlos un poco? Él quiere terminar pronto".
Y el Director respondió:
"Por supuesto que puede tomar un curso corto, pero todo depende de lo que él quiera llegar a ser.
Cuando Dios quiere hacer un roble, lo hace en veinte años; pero, en cambio, solo necesita dos meses para hacer una calabaza".