Cantar de los Cantares (Ct) 4

[ 1. ][ 2. ][ 3. ][ 4. ][ 5. ][ 6. ][ 7. ][ 8. ]

«AnteriorSiguiente»


Capítulo 4

[El Amado]

1 ¡Qué hermosa eres, amada mía, qué hermosa eres! Tus ojos son palomas, detrás de tu velo. Tus cabellos, como un rebaño de cabras que baja por las laderas de Galaad.

2 Tus dientes, como un rebaño de ovejas esquiladas que acaban de bañarse: todas ellas han tenido mellizos y no hay ninguna estéril.

3 Como una cinta escarlata son tus labios y tu boca es hermosa. Como cortes de granada son tus mejillas, detrás de tu velo.

4 Tu cuello es como la torre de David, construida con piedras talladas: de ella cuelgan mil escudos, toda clase de armaduras de guerreros.

5 Tus pechos son como dos ciervos jóvenes, mellizos de una gacela, que pastan entre los lirios.

6 Antes que sople la brisa y huyan las sombras, iré a la montaña de la mirra, a la colina del incienso.

7 Eres toda hermosa, amada mía, y no tienes ningún defecto.

8 ¡Ven conmigo del Líbano, novia mía, ven desde el Líbano! Desciende desde la cumbre del Amaná, desde las cimas del Sanir y del Hermón, desde la guarida de los leones, desde los montes de los leopardos.

9 ¡Me has robado el corazón hermana mía, novia mía! ¡Me has robado el corazón con una sola de tus miradas, con una sola vuelta de tus collares!

10 ¡Qué hermosos son tus amores, hermana mía, novia mía! Tus amores son más deliciosos que el vino, y el aroma de tus perfumes, mejor que todos los ungüentos.

11 ¡Tus labios destilan miel pura, novia mía! Hay miel y leche bajo tu lengua, y la fragancia de tus vestidos es como el aroma del Líbano.

12 Eres un jardín cerrado hermana mía, novia mía; eres un jardín cerrado, una fuente sellada.

13 Tus brotes son un vergel de granadas, con frutos exquisitos: alheña con nardos,

14 nardo y azafrán, caña aromática y canela, con todos los árboles de incienso, mirra y áloe, con los mejores perfumes.

15 ¡Fuente que riega los jardines, manantial de agua viva, que fluye desde el Líbano!

[La Amada]

16 ¡Despierta, viento del norte, ven, viento del sur! ¡Soplen sobre mi jardín para que exhale su perfume! ¡Que mi amado entre en su jardín y saboree sus frutos deliciosos!

Cantar de los Cantares (Ct) 3

[ 1. ][ 2. ][ 3. ][ 4. ][ 5. ][ 6. ][ 7. ][ 8. ]

«AnteriorSiguiente»


Capítulo 3

1 En mi lecho, durante la noche, busqué al amado de mi alma. ¡Lo busqué y no lo encontré!

2 Me levantaré y recorreré la ciudad; por las calles y las plazas, buscaré al amado de mi alma. ¡Lo busqué y no lo encontré!

3 Me encontraron los centinelas que hacen la ronda por la ciudad: «¿Han visto al amado de mi alma?».

4 Apenas los había pasado, encontré al amado de mi alma. Lo agarré, y no lo soltaré hasta que lo haya hecho entrar en la casa de mi madre, en la habitación de la que me engendró.

[El Amado]

5 ¡Júrenme, hijas de Jerusalén, por las gacelas y las ciervas del campo, que no despertarán ni desvelarán a mi amor, hasta que ella quiera.

[Coro]

6 ¿Qué es eso que sube del desierto, como una columna de humo, perfumada de mirra y de incienso y de todos los perfumes exóticos?

[La Amada]

7 ¡Es la litera de Salomón! La rodean setenta guerreros, de los más valientes de Israel:

8 todos ellos provistos de espada, adiestrados para el combate, cada uno con su espada a la cintura por temor a los peligros de la noche.

9 El rey Salomón se hizo una litera con maderas del Líbano.

10 Sus columnas las hizo de plata, su respaldo de oro, su asiento de púrpura, con el interior revestido de ébano. Hijas de Jerusalén,

11 salgan a contemplar al rey Salomón, con la corona que le ciñó su madre, el día de su boda, el día de su alegría.

Cantar de los Cantares (Ct) 2

[ 1. ][ 2. ][ 3. ][ 4. ][ 5. ][ 6. ][ 7. ][ 8. ]

«AnteriorSiguiente»


Capítulo 2

1 Yo soy el narciso de Sarón, el lirio de los valles.

[El Amado]

2 Como un lirio entre los cardos es mi amada entre las jóvenes.

[La Amada]

3 Como un manzano entre los árboles silvestres, es mi amado entre los jóvenes: yo me senté a su sombra tan deseada y su fruto es dulce a mi paladar.

4 El me hizo entrar en la bodega y enarboló sobre mí la insignia del Amor.

5 Reconfórtenme con pasteles de pasa, reanímenme con manzanas, porque estoy enferma de amor.

6 Su izquierda sostiene mi cabeza y con su derecha me abraza.

[El Amado]

7 ¡Júrenme, hijas de Jerusalén, por las gacelas y las ciervas del campo, que no despertarán ni desvelarán a mi amor, hasta que ella quiera!

[La Amada]

8 ¡La voz de mi amado! Ahí viene, saltando por las montañas, brincando por las colinas.

9 Mi amado es como una gacela, como un ciervo joven. Ahí está: se detiene detrás de nuestro muro; mira por la ventana, espía por el enrejado.

10 Habla mi amado, y me dice: «¡Levántate, amada mía, y ven, hermosa mía!

11 Porque ya pasó el invierno, cesaron y se fueron las lluvias.

12 Aparecieron las flores sobre la tierra, llegó el tiempo de las canciones, y se oye en nuestra tierra el arrullo de la tórtola.

13 La higuera dio sus primeros frutos y las viñas en flor exhalan su perfume. ¡Levántate, amada mía, y ven, hermosa mía!

14 Paloma mía, que anidas en las grietas de las rocas, en lugares escarpados, muéstrame tu rostro, déjame oír tu voz; porque tu voz es suave y es hermoso tu semblante».

[Coro]

15 Cacen a los zorros, a esos zorros pequeños que arrasan las viñas, ¡y nuestras viñas están en flor!

[La Amada]

16 ¡Mi amado es para mí, y yo soy para mi amado, que apacienta su regaño entre los lirios!

17 Antes que sople la brisa y huyan las sombras ¡vuelve, amado mío, como una gacela, o como un ciervo joven, por las montañas de Beter!

Cantar de los Cantares (Ct) 1

[ 1. ][ 2. ][ 3. ][ 4. ][ 5. ][ 6. ][ 7. ][ 8. ]

«AnteriorSiguiente»


Capítulo 1

1 El Canto más hermoso, de Salomón.

[La Amada]

2 ¡Que me bese ardientemente con su boca! Porque tus amores son más deliciosos que el vino;

3 sí, el aroma de tus perfumes es exquisito, tu nombre es un perfume que se derrama: por eso las jóvenes se enamoran de ti.

4 Llévame contigo: ¡corramos! El rey me introdujo en sus habitaciones: ¡gocemos y alegrémonos contigo, celebremos tus amores más que el vino! ¡Cuánta razón tienen para amarte!

5 Soy morena, pero hermosa, hijas de Jerusalén, como los campamentos de Quedar, como las carpas de Salmá.

6 ¡No se fijen en mi tez morena: he sido tostada por el sol. Los hijos de mi madre se irritaron contra mí, me pusieron a cuidar las viñas, ¡y a mi propia viña no la pude cuidad!

7 Dime, amado de mi alma, dónde llevas a pastar el rebaño, dónde lo haces descansar al mediodía, para que yo no ande vagando junto a los rebaños de tus compañeros.

[Coro]

8 Si tú no lo sabes, ¡la más bella de las mujeres! sigue las huellas del rebaño y lleva a pastar tus cabritos junto a las cabañas de los pastores.

[El Amado]

9 Yo te comparo, amada mía, a una yegua uncida al carro del Faraón.

10 ¡qué hermosa son tus mejillas entre los aros y tu cuello entre los collares!

11 Te haremos pendientes de oro, con incrustaciones de plata.

[La Amada]

12 Mientras el rey está en su diván, mi nardo exhala su perfume.

13 Mi amado es para mí una bolsita de mirra que descansa entre mis pechos.

14 Mi amado es para mí un racimo de alheña en las viñas de Engadí.

[El Amado]

15 ¡Qué hermosa eres, amada mía, qué hermosa eres! ¡Tus ojos son palomas!

[La Amada]

16 ¡Qué hermoso eres, amado mío, eres realmente encantador! ¡Qué frondoso es nuestro lecho!

17 Las vigas de nuestra casa son los cedros y nuestro artesonado, los cipreses.

Ecleasiastes (Qo/Ecl) 12

[ 1. ][ 2. ][ 3. ][ 4. ][ 5. ][ 6. ][ 7. ][ 8. ][ 9. ][ 10. ]
[ 11. ][ 12. ]

«AnteriorSiguiente»


Capítulo 12

1 Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que lleguen los días penosos y vengan los años en los que dirás: «No encuentro en ellos ningún placer»;

2 antes que se oscurezcan el sol y la luz, la luna y las estrellas, y vuelvan las nubes cargadas de lluvia.

3 En aquel día temblarán los guardianes de la casa y se encorvarán los hombres vigorosos; se detendrán las moledoras, que ya serán pocas, y se oscurecerán las que miran por las ventanas;

4 se cerrarán las puertas de la calle, mientras declina el ruido del molino; cesará el canto de los pájaros y enmudecerán las que entonan canciones.

5 Entonces se temerán las cuestas empinadas y los terrores acecharán por el camino. El almendro estará florecido, se pondrá pesada la langosta y la alcaparra perderá su eficacia. Porque el hombre se va a su morada eterna, mientras las plañideras rondan por la calle.

6 Sí, acuérdate de él antes que se corte la hebra de plata y se quiebre la ampolla de oro, antes que se haga pedazos el cántaro en la fuente y se rompa la cuerda del aljibe;

7 antes que el polvo vuelva a la tierra, como lo que es, y el aliento vuelva a Dios, porque es él quien lo dio.

8 ¡Vanidad, pura vanidad!, dice Cohélet. ¡Nada más que vanidad!

9 Cohélet, además de ser sabio, también enseñó la ciencia al pueblo; él pesó, examinó y ajustó numerosos proverbios.

10 Cohélet trató de encontrar sentencias agradables y escribió exactamente palabras verdaderas

11 Los dichos de los sabios son como aguijones y las colecciones de sentencias, como mojones bien plantados, dones de un solo pastor.

12 Una advertencia más, hijo mío: multiplicar los libros es una cosa interminable y estudiar demasiado deja el cuerpo exhausto.

13 En conclusión: una vez oído todo esto, teme al Señor y observa sus mandamientos, porque esto es todo para el hombre.

14 Dios llevará a juicio todas las obras, aun loa que está escondido, sea bueno o malo.

Categorías