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Capítulo 14
1 Asá hizo lo que era bueno y recto a los ojos del Señor, su Dios.
2 Suprimió los altares de los cultos extranjeros y los lugares altos; rompió las piedras conmemorativas y los pilares sagrados,
3 y exhortó a Judá a buscar al Señor, el Dios de sus padres, y a practicar la Ley y los mandamientos.
4 Mandó suprimir de todas las ciudades de Judá los lugares altos y los altares de incienso; y el reino estuvo en paz bajo su reinado.
5 Edificó ciudades fortificadas en Judá, porque el país estaba en paz, y durante aquellos años nadie le hizo la guerra ya que el Señor le había dado tranquilidad.
6 Entonces Asá dijo a Judá: «Construyamos estas ciudades, rodeándolas de murallas, torres, puertas y cerrojos. Tenemos el país a nuestra disposición, porque hemos buscado al Señor, nuestro Dios, y por eso, él nos ha buscado a nosotros y nos ha dado tranquilidad por todas partes». Y ellos construyeron las ciudades con todo éxito.
7 Asá tenía en Judá un ejército de trescientos mil hombres, provistos de escudos grandes y lanzas, y otro en Benjamín, de doscientos ochenta mil hombres armados con escudos pequeños y arcos. Todos ellos eran guerreros valerosos.
8 Zéraj, el cusita, avanzó contra ellos con un ejército de un millón de hombres y trescientos carros de guerra, y llegó hasta Maresá.
9 Asá salió a su encuentro, y ambos se dispusieron para el combate en el valle de Sefatá, junto a Maresá.
10 Entonces Asá invocó al Señor, su Dios, diciendo: «¡Tú solo, Señor, puedes ayudar al débil contra el fuerte! ¡Ayúdanos, Señor, Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos y en tu Nombre marchamos contra esta inmensa muchedumbre! ¡Señor, tú eres nuestro Dios! ¡Que ningún mortal prevalezca contra ti!».
11 El Señor derrotó a los cusitas delante de Asá y de Judá, y los cusitas huyeron.
12 Asá y las tropas que lo acompañaban, los persiguieron hasta Guerar. Cayeron tantos etíopes que no quedó ningún sobreviviente, porque quedaron destrozados delante del Señor y de su campamento. Los hombres de Judá recogieron un enorme botín.
13 También derrotaron a todas las ciudades de los alrededores de Guerar, porque el terror del Señor se había apoderado de ellas, y las saquearon ya que había en ellas un gran botín.
14 Atacaron asimismo los campamentos de los que apacentaban los rebaños, y se llevaron una gran cantidad de ovejas y camellos. Después regresaron a Jerusalén.