por Makf | 20 Nov, 2025 | Catecismo Parte 1
18 Este catecismo está concebido como una exposición orgánica de toda la fe católica. Es preciso, por tanto, leerlo como una unidad. Por ello, en los márgenes del texto se remite al lector frecuentemente a otros lugares (señalados por números más pequeños y que se refieren a su vez a otros párrafos que tratan del mismo tema) y, con ayuda del índice analítico al final del volumen, se permite ver cada tema en su vinculación con el conjunto de la fe.
19 Con frecuencia, los textos de la sagrada Escritura no son citados literalmente, sino indicando sólo la referencia (mediante cf.). Para una inteligencia más profunda de esos pasajes, es preciso recurrir a los textos mismos. Estas referencias bíblicas son un instrumento de trabajo para la catequesis.
20 Cuando, en ciertos pasajes, se emplea letra pequeña, con ello se indica que se trata de puntualizaciones de tipo histórico, apologético o de exposiciones doctrinales complementarias.
21 Las citas, en letra pequeña, de fuentes patrísticas, litúrgicas, magisteriales o hagiográficas tienen como fin enriquecer la exposición doctrinal. Con frecuencia estos textos han sido escogidos con miras a un uso directamente catequético.
22 Al final de cada unidad temática, una serie de textos breves resumen en fórmulas condensadas lo esencial de la enseñanza. Estos "resúmenes" tienen como finalidad ofrecer sugerencias para fórmulas sintéticas y memorizables en la catequesis de cada lugar.
por Makf | 20 Nov, 2025 | Catecismo Parte 1
13 El plan de este catecismo se inspira en la gran tradición de los catecismos, los cuales articulan la catequesis en torno a cuatro "pilares": la profesión de la fe bautismal (el Símbolo), los sacramentos de la fe, la vida de fe (los Mandamientos), la oración del creyente (el Padre Nuestro).
Primera parte: la profesión de la fe
14 Los que por la fe y el Bautismo pertenecen a Cristo deben confesar su fe bautismal delante de los hombres (cf. Mt 10,32; Rom 10,9). Para esto, el catecismo expone en primer lugar en qué consiste la Revelación por la que Dios se dirige y se da al hombre, y la fe, por la cual el hombre responde a Dios (primera sección). El Símbolo de la fe resume los dones que Dios hace al hombre como Autor de todo bien, como Redentor, como Santificador y los articula en torno a los "tres capítulos" de nuestro Bautismo —la fe en un solo Dios: el Padre Todopoderoso, el Creador; y Jesucristo, su Hijo, nuestro Señor y Salvador; y el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia (segunda sección).
Segunda parte: Los sacramentos de la fe
15 La segunda parte del catecismo expone cómo la salvación de Dios, realizada una vez por todas por Cristo Jesús y por el Espíritu Santo, se hace presente en las acciones sagradas de la liturgia de la Iglesia (primera sección), particularmente en los siete sacramentos (segunda sección).
Tercera parte: La vida de fe
16 La tercera parte del catecismo presenta el fin último del hombre, creado a imagen de Dios: la bienaventuranza, y los caminos para llegar a ella: mediante un obrar recto y libre, con la ayuda de la ley y de la gracia de Dios (primera sección); mediante un obrar que realiza el doble mandamiento de la caridad, desarrollado en los diez mandamientos de Dios (segunda sección).
Cuarta parte: La oración en la vida de la fe
17 La última parte del catecismo trata del sentido y la importancia de la oración en la vida de los creyentes (primera sección). Se cierra con un breve comentario de las siete peticiones de la oración del Señor (segunda sección). En ellas, en efecto, encontramos la suma de los bienes que debemos esperar y que nuestro Padre celestial quiere concedernos.
por Makf | 20 Nov, 2025 | Catecismo Parte 1
11 Este catecismo tiene por fin presentar una exposición orgánica y sintética de los contenidos esenciales y fundamentales de la doctrina católica, tanto sobre la fe como sobre la moral, a la luz del Concilio Vaticano II y del conjunto de la Tradición de la Iglesia. Sus fuentes principales son la sagrada Escritura, los santos Padres, la Liturgia y el Magisterio de la Iglesia. Está destinado a servir "como un punto de referencia para los catecismos o compendios que sean compuestos en los diversos países" (Sínodo de los Obispos 1985, Relación final II, B, a, 4).
12 El presente catecismo está destinado principalmente a los responsables de la catequesis: en primer lugar a los Obispos, en cuanto doctores de la fe y pastores de la Iglesia. Les es ofrecido como instrumento para la realización de su tarea de enseñar al Pueblo de Dios. A través de los Obispos, se dirige a los redactores de catecismos, a los sacerdotes y a los catequistas. Será también de útil lectura para todos los demás fieles cristianos.
por Makf | 20 Nov, 2025 | Catecismo Parte 1
4 Muy pronto se llamó catequesis al conjunto de los esfuerzos realizados en la Iglesia para hacer discípulos, para ayudar a los hombres a creer que Jesús es el Hijo de Dios a fin de que,creyendo ésto, tengan la vida en su nombre, y para educarlos e instruirlos en esta vida y construir así el Cuerpo de Cristo (cf. Juan Pablo II, Catechesi tradendae [CT] 1).
5 "La catequesis es una educación en la fe de los niños, de los jóvenes y adultos, que comprende especialmente una enseñanza de la doctrina cristiana, dada generalmente de modo orgánico y sistemático con miras a iniciarlos en la plenitud de la vida cristiana" (CT 18).
6 Sin confundirse con ellos, la catequesis se articula dentro de un cierto número de elementos de la misión pastoral de la Iglesia, que tienen un aspecto catequético, que preparan para la catequesis o que derivan de ella, como son: primer anuncio del Evangelio o predicación misionera para suscitar la fe; búsqueda de razones para creer; experiencia de vida cristiana: celebración de los sacramentos; integración en la comunidad eclesial; testimonio apostólico y misionero (cf. CT 18).
7 "La catequesis está unida íntimamente a toda la vida de la Iglesia. No sólo la extensión geográfica y el aumento numérico de la Iglesia, sino también y, más aún, su crecimiento interior, su correspondencia con el designio de Dios dependen esencialmente de ella" (CT 13).
8 Los períodos de renovación de la Iglesia son también tiempos en los que a la catequesis le corresponde un mayor empeño. Así, en la gran época de los Padres de la Iglesia, vemos a santos obispos consagrar una parte importante de su ministerio a la catequesis. Es la época de san Cirilo de Jerusalén y de san Juan Crisóstomo, de san Ambrosio y de san Agustín, y de muchos otros Padres cuyas obras catequéticas siguen siendo modelos.
9 El ministerio de la catequesis saca energías siempre nuevas de los concilios. El Concilio de Trento constituye a este respecto un ejemplo digno de ser destacado: dio a la catequesis una prioridad en sus constituciones y sus decretos; de él nació el Catecismo Romano que lleva también su nombre y que constituye una obra de primer orden como resumen de la doctrina cristiana; este Concilio suscitó en la Iglesia una organización notable de la catequesis; promovió, gracias a santos obispos y teólogos como san Pedro Canisio, san Carlos Borromeo, san Toribio de Mogrovejo, san Roberto Belarmino, la publicación de numerosos catecismos.
10 No es extraño, por ello, que, en el dinamismo del Concilio Vaticano II (que el Papa Pablo VI consideraba como el gran catecismo de los tiempos modernos), la catequesis de la Iglesia haya atraído de nuevo la atención. El Directorio general de la catequesis de 1971, las sesiones del Sínodo de los Obispos consagradas a la evangelización (1974) y a la catequesis (1977), las exhortaciones apostólicas correspondientes, Evangelii nuntiandi (1975) y Catechesi tradendae (1979), dan testimonio de ello.
La sesión extraordinaria del Sínodo de los Obispos de 1985 pidió "que sea redactado un catecismo o compendio de toda la doctrina católica, tanto sobre la fe como sobre la moral" (Relación final II, B, a, 4). El Santo Padre, Juan Pablo II, hizo suyo este deseo emitido por el Sínodo de los Obispos reconociendo que "responde totalmente a una verdadera necesidad de la Iglesia universal y de las Iglesias particulares" (Discurso de clausura del Sínodo, asamblea extraordinaria, 7 de diciembre de 1985). El Papa dispuso todo lo necesario para que se realizara la petición de los padres sinodales.
por Makf | 20 Nov, 2025 | Catecismo Parte 1
1 Dios, infinitamente perfecto y bienaventurado en sí mismo, en un designio de pura bondad ha creado libremente al hombre para hacerle partícipe de su vida bienaventurada. Por eso, en todo tiempo y en todo lugar, se hace cercano del hombre: le llama y le ayuda a buscarle, a conocerle y a amarle con todas sus fuerzas.
Convoca a todos los hombres, que el pecado dispersó, a la unidad de su familia, la Iglesia. Para lograrlo, llegada la plenitud de los tiempos, envió a su Hijo como Redentor y Salvador. En Él y por Él, llama a los hombres a ser, en el Espíritu Santo, sus hijos de adopción, y por tanto los herederos de su vida bienaventurada.
2 Para que esta llamada resonara en toda la tierra, Cristo envió a los apóstoles que había escogido, dándoles el mandato de anunciar el Evangelio: "Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28,19-20).
Fortalecidos con esta misión, los apóstoles "salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban" (Mc 16,20).
3 Quienes con la ayuda de Dios, han acogido el llamamiento de Cristo y han respondido libremente a ella, se sienten por su parte urgidos por el amor de Cristo a anunciar por todas partes en el mundo la Buena Nueva. Este tesoro recibido de los Apóstoles ha sido guardado fielmente por sus sucesores. Todos los fieles de Cristo son llamados a transmitirlo de generación en generación, anunciando la fe, viviéndola en la comunión fraterna y celebrándola en la liturgia y en la oración (cf. Hch 2,42).
por Makf | 20 Nov, 2025 | San Jose 1
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Son poquísimos los textos bíblicos que suelen aplicarse a san José. Él es el administrador fiel y prudente a quien el amo pondrá al frente de su servidumbre para distribuir la ración a su debido tiempo (Lc 12, 42). Custodio del Señor, que será glorificado1(Prov 27, 18).
El hombre fiel, que será alabado2 (Prov 28, 20). Podríamos por ventura encontrar un hombre como éste, lleno del espíritu de Dios? (Gén 41, 38). Y Dios le dice: Te he hecho padre de muchos pueblos (Rom 4, 17)3. Eres un empleado fiel y cumplidor; pasa al banquete de tu Señor (Mt 25, 21.23).
Una figura de San José es Noé, en cuanto que él acogió en el arca a la paloma portadora de una rama de olivo, que anunciaba el final del diluvio y la salvación de los hombres. Y San José, acogió a María, la mística paloma, que trae la salvación al mundo al dar a luz a Jesús. Otra figura de San José en el Antiguo Testamento es Mardoqueo, del libro de Ester. Mardoqueo recibió un sueño de Dios en el que veía una fuentecilla, que se convertía en río de muchas aguas, y apareció una lucecita que se convirtió en sol (Est 11, 9).
Esta fuentecilla, convertida en río caudaloso, y la luz convertida en sol era Ester, a quien el rey tomó por esposa, haciéndola reina (Est 10, 6). Ester había sido criada por Mardoqueo, que fue a pedirle que intercediese ante el rey, cuando Amán había decidido asesinar a todos los judíos del reino. Por su intercesión, el rey impidió el cumplimiento del decreto de destrucción. Amán fue ejecutado y Mardoqueo, por su fidelidad, fue nombrado el primero después del rey Asuero, muy considerado entre los judíos y amado de la muchedumbre de sus hermanos, pues buscó el bien de su pueblo y habló para el bien de su raza (Est 10, 3-4).
Aquí la reina Ester es figura de María, que ha sido ensalzada por Dios como reina del universo y que ha colaborado en la obra de la salvación de todos loshombres. Mardoqueo es figura de José, que llega a ser el primero después del rey, es decir el virrey; el más importante después de Jesús, rey de reyes, y después de María, la reina.
Por otra parte, la mayoría de los autores citan como figura de San José a José, virrey de Egipto. Y aplican a San José el texto Gen 41, 55: Id a José y haced lo que él les diga. En tiempos de hambre, el faraón dirigía a los egipcios hacia José para que éste les distribuyese el trigo acumulado en tiempos de abundancia y les decía: Id a José. De la misma manera, Dios nos dice en nuestros problemas: Id a José. Y así como José fue virrey de Egipto y el más importante del reino después del faraón, así José es el virrey de la Iglesia, es decir, el santo más importante de todos.
San Bernardo (1090-1153) dice: Aquel José, vendido por la envidia de sus hermanos y llevado a Egipto, prefiguró la venta de Cristo: este José, huyendo de Herodes, llevó a Cristo a la tierra de Egipto. Aquel, guardando lealtad a su señor, no quiso consentir al mal intento de su señora; éste, reconociendo virgen a su Señora, Madre de su Señor, la guardó fidelísimamente, conservándose él mismo en castidad.
A aquél le fue dada la inteligencia de los misterios en sueños; éste mereció ser sabedor y participante de los misterios soberanos. Aquel reservó el trigo, no para sí, sino para el pueblo; éste recibió el pan vivo del cielo para guardarlo para sí y para todo el mundo. Sin duda, este José, con quien se desposó la Madre del salvador, fue un hombre bueno y fiel4.
El Papa Pío IX, el 8 de diciembre de 1870, al nombrar a San José patrono de la Iglesia universal, dijo: De modo parecido a como Dios puso al frente de toda la tierra de Egipto a aquelJosé, hijo del patriarca Jacob, a fin de que guardase trigo para el pueblo, así, al venir la plenitud de los tiempos, cuando iba a enviar a la tierra a su Hijo unigénito Salvador del mundo, escogió a otro José, del cual el primero fue tipo o figura, a quien hizo amo y cabeza de su casa y de su posesión, y lo eligió como custodio de sus tesoros principales5.
De la misma manera, el Papa León XIII, en la encíclica Quamquam pluries, del 15 de agosto de 1889, dice: Está afianzada la opinión, en no pocos Padre de la Iglesia, concordando en ello la sagrada liturgia, que aquel antiguo José, nacido del patriarca Jacob, había esbozado la persona y los destinos de este nuestro José y que había mostrado con su esplendor, la magnitud del futuro custodio de la sagrada familia.
Así lo interpretó también el Papa Pío XII al instituir la fiesta de San José obrero en 1955, aplicándole las palabras del Génesis 41, 55 (Id a José). Y esto mismo hizo el Papa Pablo VI.
Muchos autores sagrados aplican también a San José las siguientes palabras dirigidas a José virrey de Egipto: En cuanto a mi hijo José lo veo que crece, que no deja de crecer (Gén 49, 22). ¿Podríamos por ventura encontrar un hombre como éste lleno del Espíritu de Dios? Y dijo el faraón a José: Puesto que Dios te ha dado a conocer todas estas cosas, no hay nadie que sea tan inteligente y tan sabio como tú. Así pues, gobernarás mi casa y todo mi pueblo obedecerá tu voz… Y el faraón, quitándose el anillo, lo puso en el dedo de José y le hizo revestir con trajes de fino lino, y le puso en el cuello un collar de oro. Le hizo montar en el segundo de sus carros y todos gritaban ante él ¡De rodillas! (Gén 41, 38 ss.).
1 Qui custos est Domini sui glorificabitur.
2 Vir fidelis multum laudabitur.
3 El Papa Juan Pablo II aplicó este texto a san José en la homilía del 19 de marzo de 1983.
4 San Bernardo, homilía super missus est 2, 16.
5 Encíclica Quemadmodum Deus.
por Makf | 20 Nov, 2025 | San Jose 1
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Por la señal, de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Nuestro. En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Oración para comenzar cada día
Glorioso Padre de Jesús, Esposo de María. Patriarca y Protector de la Santa Iglesia, a quien Dios Padre confió el cuidado de cuidar, guiar y defender en la tierra a la Sagrada Familia; protégenos también a nosotros y a todos los fieles católicos que somos parte del Cuerpo místico de tu Hijo, que es la Iglesia.
Alcánzanos las gracias que necesitamos en esta vida, y sobre todo los auxilios espirituales para la vida eterna.
Concédenos la gracia especial que te pedimos cada uno en esta novena.
(Pídase con fervor y confianza la gracia que se desea obtener.)
Día primero
Bendito Jesús así como consolaste a tu padre amado en las perplejidades e incertidumbres que tuvo, dudando si abandonar a tu Santísima Madre su esposa, así te suplicamos humildemente por intercesión de San José nos concedas mucha prudencia y acierto en todos los casos dudosos y angustias de nuestra vida, para que siempre acertemos con tu santísima voluntad. Amén.
Día segundo
Bendito Jesús, así como consolaste a tu padre adoptivo en la pobreza y desamparo de Belén, con tu nacimiento, y con los cánticos de los Ángeles y visitas de los pastores,
así también te suplicamos humildemente por intercesión de San José, que nos concedas llevar con paciencia nuestras fragilidades y quebrantos en esta vida, y que alegres nuestro espíritu con tu presencia y tu gracia, y la esperanza de la gloria. Amén.
Día tercero
Bendito Señor, así como consolaste a tu amado padre en el doloroso misterio de la Circuncisión, recibiendo de él el dulce nombre de Jesús, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, nos concedas pronunciar siempre con amor y respeto tu santísimo nombre, llevarlo en el corazón, honrarlo en la vida, y profesar con obras y palabras que tú fuiste nuestro Salvador y Jesús. Amén.
Día cuarto
Bendito Jesús, así como consolaste a tu padre amado de la pena que le causó la profecía de Simeón, mostrándole el innumerable coro de los Santos, así te suplicamos
humildemente, por intercesión de San José que nos concedas la gracia de ser de aquellos para quienes tu sirves como camino de resurrección, y que correspondamos fielmente a tu gracia para que vayamos a tu gloria. Amén.
Día quinto
Bendito Jesús, así como tu amado padre te condujo de Belén a Egipto para librarte del tirano Herodes, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que nos libres de los que quieren dañar nuestras almas o nuestros cuerpos, nos des fortaleza y salvación en nuestras persecuciones, y en medio del destierro de esta vida nos protejas hasta que volemos a la patria. Amén.
Día sexto
Bendito Jesús así como tu padre amado te alimentó y cuidó en Nazaret, y en cambio tú le premiaste en tu santísima compañía tantos años, con tu doctrina y tu dulce
conversación, así te rogamos humildemente, por intercesión de San José nos concedas el sustento espiritual de tu gracia, y de tu santa amistad, y que vivamos santa y modestamente, como tú en Nazaret. Amén.
Día séptimo
Bendito Jesús, así como por seguir la voluntad de tu Padre celestial permitiste que tu amado padre en la tierra padeciese el intensísimo dolor de perderte por tres días, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que antes queramos perder todas las cosas y disgustar a cualquier amigo, que dejar de hacer tu voluntad; que jamás te perdamos a ti por el pecado mortal, o que si por desgracia te perdiésemos te hallemos mediante el deseo de conversión y el sacramento de la Reconciliación. Amén.
Día octavo
Bendito Jesús, que en la hora de su muerte consolaste a tu glorioso padre, asistiendo juntamente con tu Madre su esposa a su última agonía, te suplicamos humildemente,
por intercesión de San José, que nos concedas una partida de esta vida semejante a la suya, asistido de tu bondadosa presencia, de tu Santísima Madre y del mismo glorioso Patriarca protector de los agonizantes, pronunciando al partir sus santísimos nombres, Jesús, María y José. Amén.
Día noveno
Bendito Jesús, así como has elegido por medio del Santo Padre, tu Vicario en la tierra, a tu amado padre para protector de tu Santa Iglesia Católica, así te suplicamos
humildemente por intercesión de San José, nos concedas el que también nosotros seamos protegidos de todo enemigo y de todo mal; y que creciendo permanentemente en amor a ti y a la Iglesia, nos renovemos con la fuerza del Espíritu Santo y te demos a conocer a todos aquellos que a nuestro alrededor tienen necesidad de ti, de manera tal que también ellos se integren de manera viva para formar parte de la Iglesia Católica. Amén.
"Si toda la Iglesia está en deuda con la Virgen María,
ya que por medio de Ella recibió a Cristo, de modo semejante le debe a San José, después de ella, una especial gratitud y reverencia."
por Makf | 20 Nov, 2025 | San Jose 1
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Agustín María, Id a José, Ed. Traditions monastiques,
Flavigny su Ozarain (Francia), 2004.
Bergeron Henri-Paul, O irmao André, Ed. Loyola, Sao Paulo, 1984.
Butiñá Francisco, Las Glorias de José, Ed. Subirana, Barcelona, 1909.
Cantera Eugenio, San José en el plan divino, Ed. Santa Mónica, Monachil (Granada), 1917.
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Cristiani León, San José, Ed. Rialp, Madrid, 1978.
Crosógono de Jesús, Vida de san Juan de la cruz, BAC, Madrid, 1982.
Dozé André, Giuseppe una paternità discreta, Ed. Piemme, 1998.
Dubuc Jean-Guy, Le frère André, Ed. Fides, Montreal, 1996.
Figari Luis Fernando, Enseñanzas de san José para la vida cristiana, Lima, 1997.
Filas Francis, Joseph, the man closest to Jesus, Ed. St. Paul, 1962.
Gasnier Michel, Los silencios de José, Ed. Palabra, Madrid, 1980.
Gemma Andrea, I fioretti di Don Orione, Ed. EDB, Bologna, 2002.
Hervás Félix, Espigaduras en torno a san José, Ed. Signum crucis, Ávila, 1988.
Juan Pablo II, Exhortación apostólica Redemptoris custos.
Lafrenière Bernard, Brother André, Ed. St. Joseph Oratory, Montreal, 1990.
Lachance Micheline, Le frere André, Ed. L´homme, Montreal, 1980.
Llamera Bonifacio, Teología de san José, BAC, Madrid, 1953.
Martelet Bernard, José de Nazaret, Ed. Palabra, Madrid, 1999.
Matías del Niño Jesús, San José es el mayor santo del cielo, 2da Ed. Batuecas (Salamanca), 1978.
Messori Vittori, Ipotesi su Maria, Ed. Ares, Milán, 2005.
Monforte Josemaría, José de Nazaret en el tercer milenio cristiano, Ed. internacionales universitarias, Madrid, 2001.
Sheen Fulton, Nuestra Madre, Ed. Paulinas, Madrid, 1953.
Stramare Tarcisio, San Giuseppe nella sacra Scriptura, nella Teologia e nel culto, Ed. Piemme, 1983.
Suárez Federico, José, esposo de María, Ed. Rialp, Madrid, 1997.
Pueden leer todos los libros del autor en www.libroscatolicos.org
por Makf | 20 Nov, 2025 | San Jose 1
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Después de haber visto diferentes aspectos de la vida de san José, podemos decir sin temor y sin lugar a dudas, que san José es el más santo de todos los santos y que, aunque no sea dogma de fe, podemos decir con mucha probabilidad que ya está con Jesús y María en cuerpo y alma en el cielo.
Los tres Corazones, que estuvieron unidos en la tierra, estarán ya unidos para siempre en el cielo.
Es, por eso, que la intercesión de san José es tan poderosa como padre de Jesús y esposo de María.
Nadie los ha amado tanto como él, nadie los ha cuidado con tanto cariño, nadie los ha servido con tanto esmero.
José es el hombre fiel, siempre disponible a la voluntad de Dios, que estuvo siempre al servicio de Jesús y de María sin ahorrar esfuerzos ni trabajos.
Por eso, su vida está en el centro de la historia del mundo y de la salvación de la humanidad.
Algunos santos dicen que el mejor camino para llegar a Dios Padre, es ir por José a María, y por María a Jesús, y por Jesús al Padre.
José, María, Jesús son los escalones más seguros para obtener cualquier bendición de Dios, como lo han atestiguado muchos santos, especialmente santa Teresa de Jesús. Tenerle devoción, pues, es algo más que opcional.
San José es un modelo para los esposos y padres de familia, para los trabajadores, para los consagrados y es el patrono de los moribundos.
Encomendémonos a él para que nos obtenga una buena muerte y para que nos enseñe a vivir en castidad de acuerdo a nuestro estado, cumpliendo como él fielmente las obligaciones de cada día.
Tu amigo y hermano del Perú
Ángel Peña O.A.R.
Parroquia La Caridad
Pueblo Libre – LIMA – PERÚ
Teléfono 461-5894
por Makf | 20 Nov, 2025 | San Jose 1
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Yo me consagro a Ti, querido san José, a fin de que seas para mí un padre, un protector y un guía en el camino de la vida.
Deseo que conserves mi alma limpia de toda mancha de pecado, para que sea toda hermosa y pura para Jesús.
Ofréceme a María, mi Madre querida, para que Ella me consagre a Jesús.
De este modo, viviendo siempre en vuestros Tres Corazones, pueda yo vivir cumpliendo la voluntad de Dios y al final me obtengas una santa muerte.
Amén.
El que ama a Jesús debe amar a María;
quien ama a Jesús y a María, debe amar a José, pues los tres están unidos en el cielo y en la tierra con un amor sin igual en un solo Corazón.