7. Explicando la Inmaculada Concepción

Autor: Por Martin Zavala M.P.D. | Fuente: Defiendetufe.org 

La Virgen María fue concebida sin el pecado original. ¿Qué razones podemos dar para explicar esto a católicos y no católicos?.

Pregunta un lector: 

Hola, Hace unos meses atrás escuché al diácono diciendo que María fue concebida sin pecado original y luego dijo que ella nació sin pecado.

Yo siempre pensé que cuando se decía de la Virgen sin pecado concebida se refería a la Concepción de Jesús por medio del Espíritu Santo y por ende él era el nacido sin pecado.

¿Qué razones podemos dar para explicar esto a católicos y no católicos?

Respuesta

Es un hecho que Dios nos creó con diferentes maneras de ser a cada uno y también nos llama a un diferente ministerio o servicio a Él y a nuestro prójimo. En este caso La Santísima Virgen María fue creada ex profeso (y sólo ella) para ser la progenitora del Hijo de Dios, con todas las consecuencias que esto traería.

Una de las maravillosas y principales consecuencias es la que veremos en este tema y te ayudará a dar razones de lo que creemos.

La Inmaculada Concepción De María

Cuando usamos este título lo que queremos decir es que la Virgen María fue concebida sin el pecado original. Los motivos por los que estamos seguros de esta gran verdad son los siguientes:

1.- Razón principal.

Jesucristo, el Salvador prometido (Gen 2,15; Is 11,2), por necesidad tendría que venir a nosotros mediante un acto purísimo, libre de todo defecto o pecado (Fil 2,6-7), para que esto fuera así tendría que nacer en una mujer totalmente pura desde el punto de vista sobrenatural y moral.

Digamos entonces que Dios, como muestra de su honor y poder nos trajo a la Virgen María engendrada y nacida totalmente libre de defecto, que significa libre del menor vestigio del pecado original, que es lo único que podría mancharla. Esto fue posible por los Méritos de Jesucristo.

Pongamos un ejemplo para explicarlo más sencillamente: Cuando a una persona la llevan a la cárcel, puede ir después el abogado y pagando una fianza o cantidad de dinero lográ sacarlo de allí. La persona estuvo dentro y tal vez hizo algo malo para merecer eso, sin embargo, gracias a la fianza logró salir.

Pero también puede darse el caso de que otra persona vaya a ser llevada a la cárcel y el abogado ponga antes "un amparo" y logre que esta persona NO entre y no pise nunca la cárcel.

Algo similar a este segundo caso pasó con la Santísima Virgen María que normalmente, igual que todos los seres humanos, merecería nacer con el pecado original, pero por los méritos de Jesucristo al ser ella escogida para ser su madre y haberlo aceptado, gracias a los méritos de Jesús-como el amparo- ella fue liberada por Dios para que el Hijo de Dios que es perfecto y santo naciera de una mujer que hubiera sido concebida sin la mancha del Pecado Original.

2.- Razón bíblica.

Lo anterior nos sirve para profundizar el texto bíblico de Lc.1,28. La palabra griega empleada por el códice es Kejaritomene = Agraciadísima. A su vez esta palabra viene de una palabra hebrea como "Kedesh"= piadoso, o "santo" en alguno de sus superlativos ó grado máximo y "Gratia plena" (del texto latino).

Llegó el Ángel hasta ella y le dijo:
"Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. Lc 1,28

Traducido literalmente dice "Plenitud de gracia", o en el Ave María en español que dice: "Llena eres de gracia"
 (Perfección sobrenatural en grado tal que ningún ser humano puede tenerla excepto Jesucristo que es Hombre-Dios).

Lo que la Biblia y sus autores nos quisieron decir con esa palabra es algo tremendo. Ella es: "La Santísima Virgen María". Por lo tanto si ella era la "Santísima" tenía que haber nacido sin ninguna mancha de pecado.

Otro ejemplo está en Jueces 6,12 que dice: "Y el ángel de Yahvé se le apareció y le dijo: "Shalóm lac, gibor hehayil"

(Texto hebreo que significa: "Super-valientísimo". Y el personaje mencionado, llamándose Gedeón, el ángel (enviado por Dios [v.11] le llama "valiente en grado máximo".

Así, igual, en Lc,1,28 el ángel enviado por Dios le llamó a María así: "Poseedora de gracias en grado máximo", tanto en cantidad como en calidad; y una de ellas sería el nacer inmaculada.

Esto ilumina Gn 3,15 donde la enemistad entre la serpiente y la mujer significa una lucha, esto es: El Maligno que es "suma de maldad" luchando contra "suma de santidad" que es María, madre del Salvador.

Eso es lo que la Biblia nos quiso decir. Por eso María tendría que nacer sin la mancha del Pecado Original. 

3.- Razón eclesial.

Nuestra fe no está basada solamente en lo que está escrito en la Biblia, sino también en la Iglesia que es el pilar y columna de la Verdad (1 Tim 3,15). Por eso Jesús no mandó escribir ni él escribió nada.

En el orden del tiempo la Iglesia es antes que la Biblia. Por este motivo veamos aquí la voz de la autoridad de la Iglesia Católica sobre este tema:

El 8 de Diciembre de 1854, el Papa Pío IX definió como dogma la " Inmaculada Concepción de María " en su Bula "Inefabilis Deus".

Agradezcamos a Dios el maravilloso regalo de enviarnos a su Hijo Jesucristo por medio de la Inmaculada concepción de María

6. La asunción de María al cielo

Autor: Por Martin Zavala M.P.D. | Fuente: Defiendetufe.org

¿Por qué los católicos creen que María ascendió al cielo?.

Pregunta un lector: 

¿Por qué los católicos creen que María ascendió al cielo si en la Biblia se menciona que cuando uno muere se acaba todo?

Yo voy a la Iglesia adventista y no estoy de acuerdo con eso. ¿Pueden contestar a mi pregunta?

Respuesta

Saludos hermano. Por tu comentario seguramente que no eres católico. Gracias por tu e-mail. 

Como católicos creemos firmemente que Nuestra Madre María fue asunta o levantada hacia el cielo. Es decir que fue llevada a la presencia de Dios en cuerpo y alma.

Sin embargo, hoy en día hay mucha gente que dice ser "cristiana" y no cree lo mismo. Más aún, nos preguntan y nos dicen, que eso no es cierto. ¿Qué por qué lo creemos?

Este tema está dedicado a explicar eso y lo hemos preparado para ti para que conozcas algo de nuestro fundamento y al mismo tiempo que los católicos que lo lean, amen más a la Virgen y sepan cómo defender su fe (1 Pe 3,15).

A.- Razones Bíblicas:

En primer lugar, profundicemos en la Sagrada Escritura para ver lo que la Palabra de Dios nos enseña acerca de esto.
Los cuatro puntos bíblicos principales son los siguientes:

1.- Dios, no es un Dios de muertos, sino de vivos.

Hay algunos hermanos separados que no creen como nosotros porque según ellos cuando uno se muere se acaba todo y no pasa nada hasta que Jesús vuelva.

Eso es falso porque la misma Biblia nos dice claramente que Dios no es un Dios de muertos sino de vivos. Veamos algunas citas bíblicas que nos confirman esto: 

" Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos" Mt 22,32

"Me siento apremiado por las dos partes: por una parte, deseo partir y estar con Cristo, lo cual, ciertamente, es con mucho lo mejor" Fil 1,23

"... Se les aparecieron Elías y Moisés, los cuales conversaban con Jesús." Mc 9,1-4


2.- Si al malhechor "por un minuto de fe" Jesucristo se lo llevó al paraíso, con más razón se llevaría a su madre Maria para estar junto a él. 

"...Y le decía: "Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino." Jesús le dijo: "Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso."
Lc 23, 39-43 


Así sucedió, querido hermano, uno de los malhechores tuvo fe de último momento y se arrepintió. Un minuto le bastó y en su gran misericordia Jesucristo le dijo que ese mismo día iba a estar con él en el Paraíso. Algunos dicen que era tan "buen ladrón" que se robó el cielo en un minuto.

Entonces, si a ese malhechor Jesús se lo llevó junto a él, con mayor razón se iba a llevar a su santa madre María, que era mujer llena de Fe, para que estuviera junto a él por toda la eternidad.

Qué increíble que muchos hermanos protestantes no hayan descubierto esto.

3.- Ascendiendo al cielo en cuerpo y Alma. 

"Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor". 1 Tes 4,17

"Les decía también: "Yo os aseguro que entre los aquí presentes hay algunos que no gustarán la muerte hasta que vean venir con poder el Reino de Dios." Mc 9,1 


Si abraham, Isaac, Jacob, Elías y Moisés estaban vivos junto a Dios con mayor razón María, la sierva y Madre de Dios, también lo iba a estar
Estos versículos indican que los cristianos viviendo en gracia de Dios y presencien la venida física de Jesucristo en los últimos tiempos, no morirán la muerte terrenal sino que pasarán directamente al cielo en cuerpo y alma para toda la eternidad. 

Y dicho esto, fue levantado en presencia de ellos, y una nube le ocultó a sus ojos.
Hech 1,9. 


Este otro nos enseña que Jesucristo ascendió en cuerpo y alma al cielo.

Composición de Textos

Uniendo las ideas contenidas en los versículos anteriores y aplicándolos a María diremos que el hecho histórico fue así:

"Al final de su vida, la Virgen María pasó a la otra a través de un hecho que no puede llamarse muerte como la conocemos universalmente, para cumplir con 1 Tes 4,17. Su persona fue excepcional para cumplir con Lc 1,28. Y vive en el cielo en cuerpo y alma para cumplir con Lc 1,28 y Hech 1,9".

A eso le llama la Iglesia "La asunción de María a los cielos". 

Si el profeta Elías fue arrebatado hacia el cielo 2 Rey 2,9-11 Con mayor razón será con María, madre de Jesucristo y fiel sierva de Dios Lc 1,28; Lc 1,48. 

B.- Razones lógicas. 

El objetivo principal de Dios sobre la humanidad es su felicidad y salvación. Eso se gana por el arrepentimiento de nuestras faltas y nuestra obediencia como fruto de nuestra fe.

Para el tema que estamos hablando las gracias que nos toca tratar son " el arrebato", "la resurrección antes del final de los tiempos" y "el vivir en cuerpo y alma en el cielo antes de la resurrección universal". Las personas poseedoras de eso e identificadas en la Biblia son: Jesucristo y una cantidad no conocida de gente especificada en 1 Tes 4,17.

La Virgen María, por ser "vaso de elección" y la "Llena de Gracia" Lc 1,28 participó con Jesucristo en su muerte, resurrección y ascensión al cielo al que la Biblia llama "arrebato".

Lo de ascensión, es de necesidad que Ella también la tuviera, pues muchos la tendrán cuando Jesucristo venga por segunda vez . Entre la asunción de María y los cristianos que serán "arrebatados" en los últimos tiempos no hay diferencia esencial sino solamente de tiempo. Sin duda que Jesucristo se llevaría a su madre para estar junto a Él.

* Fue definida como dogma por su Santidad Pío XII el 8 de Diciembre de 1950 diciendo:

"Al no tener ningún pecado y al no estar sujeta a la corrupción del sepulcro, María fue elevada al cielo en cuerpo y alma, al terminar su paso por este mundo"

5. María, ¿Será cierto que tuvo más hijos?

Autor: Por Martin Zavala M.P.D. | Fuente: www.apologeticacatolica.org

¿Es cierto que la Biblia dice que Maria tuvo más hijo?.

Pregunta un lector: 

Sres. Misioneros de la Palabra: Yo solamente quiero saber lo siguiente:

¿Es cierto que la Biblia dice que Maria tuvo más hijos y que no fue virgen? Tengo muchos amigos y familiares protestantes que constantemente me dicen eso. 

¿Cómo puedo responderles? 

Respuesta

Saludos Rosario y gracias por llamarnos. He aquí la respuesta a tu pregunta sobre: "La Virgen Maria"

Estudiemos atentamente la Biblia sobre este tema y vayamos dando respuesta desde lo más sencillo hasta lo más profundo.

1.- En la Biblia No existen las palabras ´hijos de María´.

Es increíble que mucha gente lo diga con tanta facilidad y resulta que ninguna Biblia, en ningún idioma, en ninguna versión usa el plural «hijos de Maria». Siempre, en todas las Biblias del mundo, se habla en singular: "el Hijo de Maria".

Afirmar que la Biblia dice "hijos de Maria" es un tremendo error fruto del desconocimiento de la Sagrada Escritura o de querer sacar cosas que la Palabra de Dios no enseña. Ni modo, pero hay muchos ´hermanos´ que leen mucho la Biblia pero la conocen muy poco.

Muchas veces cuando alguien nos escribe, nos llama por teléfono o en el radio, le preguntamos que si nos puede dar una sola cita donde diga "hijos de Maria" y nunca pueden contestar. Ni podrán, porque no existe.

Si alguien no piensa así respetamos su creencia, pero la Biblia es clara en este aspecto. Entonces, si en la Palabra de Dios no dice eso, ¿De dónde sacan algunos que sí tuvo más hijos? Expliquémoslo en el siguiente punto.

2.- La palabra "hermano´ significaba tío, primo, esposa, novia, paisano, sobrino, etc.

En realidad el error proviene de que los protestantes cuando leen que en la Biblia dice ´hermanos de Jesús´ (Mc 6,1ss) lo interpretan de una manera literal y piensan: ah... si Jesús tuvo hermanos, entonces la Virgen Maria tuvo más hijos. 

Esto es una mala interpretación porque la misma Biblia nos enseña que, en aquel tiempo y en aquellos idiomas, la palabra ´hermano´=Aj o ´hermana´=Ajot en hebreo y adelphos en griego no significaban solamente hermano de sangre, sino que era una palabra muy común y también usada para llamarle:

+ al tío y sobrino (Gen 12,5 y Gen 13,8)
+ a la esposa y a la novia (Cant 4,9)
+ al paisano (Hech 7,1-2)
+ al correligionario (1 Cro 15,4-5) etc.

La raíz de la interpretación inadecuada es que hay muchos protestantes que se ponen a leer la Biblia y piensa que las palabras que se escribieron hace 2000 o 3000 años en otros idiomas y otras culturas siempre van a significar lo mismo, lo cual puede llevar a mucha confusión.

Al hacer un estudio con la Biblia en un CD-ROM para computadora comprobamos lo siguiente: En cuestión de segundos podemos saber cuántas veces viene en la Biblia la palabra tío, sobrino, suegra, primo, esposa, abuelo... se sorprenderá y confirmará que 40, 70 ó 90 veces viene la mayoría de ellas, en cambio la palabra hermano viene al menos 1187 veces.

Recuérdelo. Sí usaban esas palabras para el parentesco, pero lo más común era llamarle a todos ellos "hermanos".

Por eso es que en la Sagrada Escritura hay ocasiones donde le dicen a Jesús que lo buscan sus "hermanos" cuando en realidad se trataba solamente de parientes. 

Pero... ¿hay algo más que podamos explicar sobre esto? Claro que sí.

3.- El papá del supuesto «hermano de Jesús» no era José sino Alfeo o Zebedeo.

Si Santiago fuera hermano carnal ó de sangre de Jesús, como lo entienden los protestantes (Mc 6,1-3), entonces el papá de él debería ser José.

Pues bien, al leer la Palabra de Dios encontramos que Santiago el "hermano del Señor" era un apóstol (Gal 1,19) y al ver la lista de los doce apóstoles no dice que el papá de él sea José sino otra persona. Leámoslo directamente de la Biblia: "Santiago, hijo de Zebedeo… Santiago, hijo de Alfeo" Mt 10,2-3

Así que ninguno de los dos Santiagos (Jacobo) era hijo de José, y si no son hijos de José, tampoco son hijos de Maria y si no son hijos de Maria por qué andan diciendo eso que no está en la Biblia. Como ves, hermana Rosario, y lo mencionamos anteriormente, se trata más bien de parientes de Jesús.

4.- José No puede ser hijo de José.

Al leer el Evangelio de San Marcos encontramos que el segundo supuesto hermano, después de Santiago, es José.

El protestante rápidamente dirá que eso es así, pero esto es completamente falso por la siguiente razón: Desde aquellos tiempos, y todavía en la actualidad, en esos países de cultura semítica (Israel, Arabia, Egipto, etc) hacen lo contrario a nosotros.

En nuestro tiempo es común que si el papá se llama Juan, a uno de sus hijos le pone el mismo nombre, o si se llama Pedro a uno de ellos le pone Pedro. Eso hacemos nosotros hoy en día.

Los judíos hacían y hacen exactamente lo contrario: Nunca le ponen el mismo nombre al hijo. Algo le cambian, cualquier letra, coma ó apóstrofe, pero nunca el mismo nombre. En palabra más sencillas, en la Biblia no hay «juniors». Por eso José, no puede ser hijo de José.

Ni siquiera al hijo de Zacarías le pusieron el mismo nombre, y eso que lo intentaron al ver algo milagroso pasar a su alrededor. Terminaron poniéndole Juan.

En ocasiones cuando nos invitan a programas de Radio les decimos a nuestros hermanos protestantes que nos llamen y nos digan el nombre de un solo judío, en la Biblia, que a su hijo le haya puesto el mismo nombre y nunca nos llaman. Ni nos llamarán, por que eso no existe

5.- En la cruz, al no haber hermanos, Jesús tuvo que dejar a su madre Maria con un discípulo.

Cuando llegó el momento de morir en la cruz, nuestro Señor Jesucristo sabía que tenía que dejar a su madre Maria con alguien, pues José había muerto y también era mal visto que una mujer se quedara sola. Entonces, como no había ningún hermano, se la tuvo que dejar a unos de sus discípulos que fue Juan.:

"… Le dijo al discípulo, eh ahí a tu madre y después a su madre eh allí a tu hijo"
Jn 19,26


¿Qué no habrán leído esto muchos hermanos protestantes que afirman que si tuvo hermanos? Si Jesús tuvo que hacer esto fue precisamente porque no los había.

6.- La palabra "primogénito" tiene un significado cultual, no matemático.

Este es otro de los ´caballitos de batalla´ de algunas sectas, pues dicen que si Jesús fue el primogénito entonces hubo un segundo. Dan un significado matemático actual a una palabra que tenía más bien un sentido de relación con el culto. Esto lo podemos comprobar en la Palabra de Dios:

"lo hicieron así porque en la Ley del Señor está escrito todo varón primogénito será consagrado al Señor"
Lc 2,22


Cuando en la Biblia dice que Jesús es el primogénito no está afirmando que hubo un segundo y un tercero, eso es tener demasiada imaginación. Más bien se está hablando que de acuerdo a las leyes religiosas de los judíos él tenía que ser consagrado. A los judíos no les importaba saber si iban a tener otro o no.

Lo que les importaba era cumplir la ley de culto que establecía que todo varón primogénito sería consagrado a Dios.

Hace tiempo platicaba con un hermano evangélico y me comentó que no sabía cómo contestar a los puntos anteriores, que tenía que consultarlo con su pastor. Seguramente que tendrá mucho que consultar...

Por eso ahora hay muchos que dicen: «Bueno, está bien, no tuvo más hijos, pero como Maria y José vivieron como esposos, entonces ella ya no fue virgen y eso sí lo dice la Biblia». Respondamos a esto en el siguiente número.

7.- La palabra "hasta" significa que no pasó nada.

Pues no. Resulta que tampoco en ninguna parte la Sagrada Escritura dice que Maria y José hayan vivido conyugalmente. Lo más cercano y el único pasaje bíblico que usan para pretender afirmar eso, es cuando dice que José no la «conoció hasta que nació Jesús» (Mt 1,25).

Y como la palabra ´conocer´ también se usaba para hablar de las relaciones matrimoniales entonces los protestantes dicen: «Ya ven, o sea que antes no y después sí hubo algo, porque dice que no la conoció ´hasta´ que nació Jesús».

Conociendo un poco de la Biblia es fácil de responder a esto. En primer lugar sí es cierto que la palabra ´conocer´ tenía ese significado, pero el error es que la palabra "hasta" no quiere decir que después sí pasó algo, ni en el español de nuestro tiempo, ni en las lenguas bíblicas.

Por ejemplo, si alguien me pregunta a mí que si en mi ciudad de nacimiento han ocurrido terremotos, yo le puedo contestar: "hasta que yo viví allá no pasó nada". Con esto no estoy afirmando que después de que yo me vine si pasó algo y sin embargo usé la palabra ´hasta´.

Igualmente la Biblia dice que:
"Micol, hija de Saúl, no tuvo hijos hasta el día de su muerte"
2 Sam 6,23


¿Acaso tuvo los hijos después de muerta? Claro que no, y se usó la palabra ´hasta´. Sin duda que muchos hermanos separados tienen demasiada imaginación.

8.- La prueba de la Historia.

La Iglesia siempre ha enseñado la Virginidad perpetua de Maria. Esta es una prueba más para los hermanos protestantes que mucho tiempo después inventaron lo de los supuestos hijos:
a) San Ignacio de Antioquía da ya testimonio de esto:

«El príncipe de este mundo ignoró la Virginidad de María y su parto, así como la muerte del Señor: tres misterios resonantes que se realizaron en el silencio de Dios». Año 110~.

c) La liturgia de la Iglesia celebra a María como la ´Aeiparthenos´, la ´siempre-virgen Maria´." desde los primeros siglos.

d) María ´fue Virgen al concebir a su Hijo, Virgen durante el embarazo, Virgen en el parto, Virgen después del parto, Virgen siempre´ San Agustín Año 450~

e) Esto lo ha reafirmado el magisterio de la Iglesia en muchas ocasiones proclamando la virginidad perpetua de Maria (Concilio IV de Letrán, en 1215). Y modernamente el Concilio Vaticano II. Por esto y dos mil años de historia, siempre hemos creído, dicho y amado a la siempre Virgen Maria.

9.- Un detalle lógico de la Historia.
 

Si Maria hubiera tenido más hijos, sería lógico que estos se hubieran casado y tenido hijos. Estos últimos hubieran sido nietos de Maria. Para el año 60 ya debería de haber algunos de ellos.

Pues resulta que nunca en ese tiempo, ni a los más herejes se les ocurrió decir eso. Claro que tan grande barbaridad NUNCA se atrevieron a decirla porque rápidamente hubieran salido a preguntarle ¿y tú de dónde saliste? Entre ellos se conocían y rápidamente los hubieran desmentido.

Al no haber otros hijos tampoco hubo nietos. A menos que los hubieran clonado...pero no existía la clonación.

Por eso en dos mil años de historia, y con la Biblia en la mano, siempre hemos creído y dicho la siempre Virgen Maria.

P.D. Hasta Martín Lutero, ya siendo protestante, le llamaba así en su catecismo: La Siempre Virgen Maria.

4. María, Madre de Dios

Autor: Tomado de Corazones.org | Fuente: Tomado de Corazones.org

María es verdaderamente Madre de Dios.

Pregunta: 

"¿Cómo puede ser María la madre de Dios, si Dios ya existía antes de que ella naciera?". 

Respuesta: 

En el diccionario encontramos que "madre" es la mujer que engendra. Se dice que es madre del que ella engendró. Si aceptamos que María es madre de Jesús y que El es Dios, entonces María es Madre de Dios. 

No se debe confundir entre el tiempo y la eternidad. María, obviamente, no fue madre del Hijo eternamente. Ella comienza a ser Madre de Dios cuando el Hijo Eterno quiso entrar en el tiempo y hacerse hombre como nosotros.

Para hacerse hombre quiso tener madre. Gálatas 4:4: "al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer". Dios se hizo hombre sin dejar de ser Dios, por ende María es madre de Jesús, Dios y hombre verdadero. 

Entonces, María es Madre de Dios, no porque lo haya engendrado en la eternidad sino porque lo engendró hace 2000 años en la Encarnación. Dios no necesitaba una madre pero la quiso tener para acercarse a nosotros con infinito amor.

Dios es el único que pudo escoger a su madre y, para consternación de algunos y gozo de otros, escogió a la Santísima Virgen María quién es y será siempre la Madre de Dios.

Cuando la Virgen María visitó a su prima Isabel, esta, movida por el Espíritu Santo le llamó "Madre de mi Señor". El Señor a quien se refiere no puede ser otro sino Dios. (Cf. Lucas 1, 39-45).

La verdad de que María es Madre de Dios es parte de la fe de todos los cristianos ortodoxos (de doctrina recta). Fue proclamada dogmáticamente en el Concilio de Efeso, en el año 431 y es el primer dogma Mariano.

Antecedentes de la controversia sobre la maternidad divina de María Santísima: 

Los errores de Nestorio

En el siglo V, Nestorio, Patriarca de Constantinopla afirmaba los siguientes errores: 
Que hay dos personas distintas en Jesús, una divina y otra humana. 

Sus dos naturalezas no estaban unidas. 
Por lo tanto, María no es la Madre de Dios pues es solamente la Madre de Jesús hombre. 

Jesús nació de María solo como hombre y más tarde "asumió" la divinidad, y por eso decimos que Jesús es Dios. 

Vemos que estos errores de Nestorio, al negar que María es Madre de Dios, niegan también que Jesús fuera una persona divina.

La doctrina referente a María está totalmente ligada a la doctrina referente a Cristo. Confundir una es confundir la otra. Cuando la Iglesia defiende la maternidad divina de María esta defendiendo la verdad de que, su hijo, Jesucristo es una persona divina. 

En esta batalla doctrinal, San Cirilo, Obispo de Alejandría, jugó un papel muy importante en clarificar la posición de nuestra fe en contra de la herejía de Nestorio. En el año 430, el Papa Celestino I en un concilio en Roma, condenó la doctrina de Nestorio y comisionó a S. Cirilo para que iniciara una serie de correspondencias donde se presentara la verdad.

Concilio de Efeso

En el año 431, se llevó a cabo el Concilio de Efeso donde se proclamó oficialmente que María es Madre de Dios. (Ver: Theotokos).

"Desde un comienzo la Iglesia enseña que en Cristo hay una sola persona, la segunda persona de la Santísima Trinidad. María no es solo madre de la naturaleza, del cuerpo pero también de la persona quien es Dios desde toda la eternidad. Cuando María dio a luz a Jesús, dio a luz en el tiempo a quien desde toda la eternidad era Dios.

Así como toda madre humana, no es solamente madre del cuerpo humano sino de la persona, así María dio a luz a una persona, Jesucristo, quien es ambos Dios y hombre, entonces Ella es la Madre de Dios" -Concilio de Efeso


La ortodoxia (doctrina recta) enseña:
-Jesús es una persona divina (no dos personas)
-Jesús tiene dos naturalezas: es Dios y Hombre verdaderamente.
-María es madre de una persona divina y por lo tanto es Madre de Dios.

María es Madre de Dios. Este es el principal de todos los dogmas Marianos, y la raíz y fundamento de la dignidad singularísima de la Virgen María.

María es la Madre de Dios, no desde toda la eternidad sino en el tiempo.

El dogma de María Madre de Dios contiene dos verdades:
1) María es verdaderamente madre: Esto significa que ella contribuyó en todo en la formación de la naturaleza humana de Cristo, como toda madre contribuye a la formación del hijo de sus entrañas.

2) María es verdaderamente madre de Dios: Ella concibió y dio a luz a la segunda persona de la Trinidad, según la naturaleza humana que El asumió.

El origen Divino de Cristo no le proviene de María. Pero al ser Cristo una persona de naturalezas divina y humana. María es tanto madre del hombre como Madre del Dios. María es Madre de Dios, porque es Madre de Cristo quien es Dioshombre.

La misión maternal de María es mencionada desde los primeros credos de la Iglesia. En el Credo de los Apóstoles: "Creo en Dios Padre todopoderoso y en Jesucristo su único hijo, nuestro Señor que nació de la Virgen María".

El título Madre de Dios era utilizado desde las primeras oraciones cristianas. En el Concilio de Efeso, se canonizo el título Theotokos, que significa Madre de Dios. A partir de ese momento la divina maternidad constituyó un título único de señorío y gloria para la Madre de Dios encarnado.

La Theotokos es considerada, representada e invocada como la reina y señora por ser Madre del Rey y del Señor.

Más tarde también fue proclamada y profundizada por otros concilios universales, como el de Calcedonia(451) y el segundo de Constantinopla (553).

En el siglo XIV se introduce en el Ave María la segunda parte donde dice: "Santa María Madre de Dios" Siglo XVIII, se extiende su rezo oficial a toda la Iglesia.

El Papa Pío XI reafirmó el dogma en la Encíclica Lux Veritatis (1931).

La Madre de Dios en el VAT II: este concilio replantea en todo el alcance de su riqueza teológica en el más importante de sus documentos, Constitución dogmática sobre la Iglesia, (Lumen Gentium). En este documento se ve la maternidad divina de María en dos aspectos:

1) La maternidad divina en el misterio de Cristo.
2) La maternidad divina en el misterio de la Iglesia.

"Y, ciertamente, desde los tiempos mas antiguos, la Sta. Virgen es venerada con el título de Madre de Dios, a cuyo amparo los fieles suplicantes se acogen en todos sus peligros y necesidades....

Y las diversas formas de piedad hacia la Madre de Dios que la Iglesia ha venido aprobando dentro de los limites de la sana doctrina, hacen que, al ser honrada la Madre, el Hijo por razón del cual son todas las cosas, sea mejor conocido, amado, glorificado, y que, a la vez, sean mejor cumplidos sus mandamientos" (LG #66)


En el Credo del Pueblo de Dios de Pablo VI (1968): "Creemos que la Bienaventurada María, que permaneció siempre Virgen, fue la Madre del Verbo encarnado, Dios y salvador nuestro"

En 1984 consagra J.P.II el mundo entero al I.C. de María, a través de toda la oración de consagración repite: "Recurrimos a tu protección, Santa Madre de Dios"

María por ser Madre de Dios transciende en dignidad a todas las criaturas, hombres y ángeles, ya que la dignidad de la criatura está en su cercanía con Dios. Y María es la más cercana a la Trinidad. Madre del Hijo, Hija del Padre y Esposa del Espíritu.

"El Conocimiento de la verdadera doctrina católica sobre María, será siempre la llave exacta de la comprensión del misterio de Cristo y de la Iglesia"

Y la Madre de Dios es mía, porque Cristo es mío (S. Juan de la Cruz)

3. ¿Por qué rezar el Rosario?

Autor: Catholic.net

Son muchísimos los que por haber rezado con toda fe su Rosario lograron obtener una buena y santa muerte y ahora gozan para siempre en el cielo.

Cuentan los antiguos que cuando Santo Domingo de Guzmán empezaba a desanimarse al ver que en los sitios donde predicaba la gente no se convertía y la herejía no se alejaba, le pidió a Nuestra Señora le iluminara algún remedio para conseguir la salvación de aquellas personas y que Ella le dijo en una visión:

"Estos terrenos no producirán frutos de conversión sino reciben abundante lluvia de oración".

Desde entonces el santo se dedicó a hacer rezar a las gentes el Padre Nuestro y el Ave María y a recomendarles que pensaran en los misterios de la Vida, Pasión y Muerte de Jesús. Muy pronto las conversiones fueron muy numerosas y las gentes de aquellas regiones volvieron a la verdadera religión.

Hoy por hoy, después de la Santa Misa, el Rosario es quizás la devoción más practicada por los fieles.

Los enemigos de la religión católica (protestantes, etc.) han dicho y siguen diciendo horrores contra el Santo Rosario pero los católicos han experimentado y siguen experimentando día por día los extraordinarios favores divinos que consiguen con esta santa devoción.

¡Cuántas personas han logrado verse libres de pecados y de malas costumbres el dedicarse a rezar con devoción el santo Rosario! ¡Cuántos hay que desde que están rezando el Rosario a la Virgen María han notado como su vida ha mejorado notoriamente en virtudes y en buenas obras!

Son muchísimos los que por haber rezado con toda fe su Rosario lograron obtener una buena y santa muerte y ahora gozan para siempre en el cielo.

Ojalá leyéramos algún libro que hable de las maravillas que se consiguen con el rezo del Santo Rosario.

Basta saber que el Rosario ha sido recomendado por muchos Sumos Pontífices y aprobado por la Iglesia Católica en todo el mundo, y que a los que lo rezan se les conceden numerosas indulgencias.

Se llama indulgencia la rebaja de castigos que tendríamos que sufrir en la otra vida por nuestros pecados. La Iglesia Católica con el poder que Jesús le dio cuando dijo:

"Todo lo que desates en la tierra queda desatado en el cielo", puede conceder a los fieles que por ciertas devociones se les rebaje parte de los castigos que tendrían que sufrir en el purgatorio.

"Se confiere una indulgencia plenaria si el rosario se reza en una iglesia o un oratorio público o en familia, en una comunidad religiosa o asociación pía; se otorga una indulgencia parcial en otras circunstancias" (Enchiridion de Indulgencias, p. 67)

Condiciones:

  1. Que se recen las cinco decenas del Rosario sin interrupción
  2. Las oraciones sean recitadas y los misterios meditados
  3. Si el Rosario es público, los Misterios deben ser anunciados

Además debe cumplirse:

  1. Confesión Sacramental
  2. Comunión Eucarística
  3. Oraciones por las intenciones del Papa

Si no se cumplen las condiciones para la indulgencia plenaria, puede aún ganarse indulgencia parcial.

La indulgencia puede ser aplicada a los difuntos. La indulgencia plenaria solo puede ganarse una vez al día (excepto en peligro de muerte).

"Lo maravilloso del Santo Rosario no es la repetición de las avemarías o de la mesa bien dispuesta que sostiene la imagen de la Virgen, sino la experiencia de la unidad que se conforma en todo el mundo entero para alabar y bendecir a Dios por los motivos inmensos de su amor para con la humanidad. Es una rica costumbre de la piedad popular donde la Santísima Virgen se hace universal y de mucha importancia para los creyentes.

Es la magnífica oportunidad que tenemos todos de experimentar en la fe ese amor a Dios en María Santísima, a la cual le había confiado esa misión salvífica. Es el santo rosario el lugar para reconocer a María Virgen como la Madre del Señor Jesús y en el plano de la gracia, Madre de todos nosotros. Es a la vez el reconocimiento de que Dios a través de Ella interviene a favor nuestro.

Es una oración connatural a la gente sencilla que reconoce la elegancia de Dios para hacer nacer a Jesús, el Salvador del vientre inmaculado de la Virgen María. Por eso en cada decena de las avemarías se medita el sufrimiento, la lucha y el triunfo en ese caminar de Jesús por el camino de la vida, donde la Virgen estuvo presente y actuante para ayudarle a cumplir su misión salvadora.

Mi madre solía decir, que el rosario era tan sagrado porque en el estaba todo Jesús y toda María. Por eso, hoy en día, se hace necesario, que el santo rosario ocupe ese espacio tan vivo en los hogares". (P. Marcelo Rivas Sánchez, Gracias mamá por enseñarme el Santo Rosario)

Más temas acerca del Rosario en la página web El Santo Rosario

Para una información más completa acerca de la Santísima Virgen, visita la sección de Mariología

2. Hasta Que Maria Dió a Luz

Autor: Carlos Caso-Rosendi | Fuente: voxfidei-apologetica.blogspot.com

En la Biblia, la palabra "hasta" es usada a menudo en una manera específica que implica solamente el cumplimiento de ciertas condiciones..

Muchos concluyen que José y María tuvieron relaciones matrimoniales después del nacimiento de Jesús.

Para afirmar esto se apoyan en el texto de Mateo 1, 25, donde encontramos esta referencia a José y María que algunas versiones de la Biblia traducen generalmente así:

"Y no la conoció hasta que dio a luz un hijo, al cual le puso por nombre Jesús."

Sin embargo, concluir que este pasaje implica que José y María tuvieron relaciones después del nacimiento de Jesús es una seria malinterpretación del término "hasta que" en la manera en que es usado en las Escrituras.

En la Biblia, la palabra "hasta" es usada a menudo en una manera específica que implica solamente el cumplimiento de ciertas condiciones. No indica nada acerca de lo que ocurre después de que esas condiciones sean cumplidas.

Es evidente que San Mateo hace esta aclaración necesaria para indicar que el niño nació de María por medios divinos y no humanos.

Por consiguiente, el versículo en cuestión no implica, en modo alguno, que José y María tuvieran relaciones después del nacimiento de Jesús. Los siguientes ejemplos nos ayudarán a clarificar el asunto sin lugar a dudas:

1 Corintios 15, 25 – Porque debe él reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies.

Claramente, Jesús reinará también después de que haya subyugado a todos sus enemigos.

Mateo 28, 18-20 – Estoy con vosotros hasta el fin del mundo.

¿Quién concluiría que Jesús no estará con nosotros después del fin del mundo? Sin embargo, deberíamos aceptar esta interpretación si también concluimos que José y María tuvieron relaciones después del nacimiento de Jesús.

2 Samuel 6, 23 – Y Mical, hija de Saúl, no tuvo hijos hasta el día de su muerte.

Difícilmente hubiera sido posible para Mical el tener hijos después del día de su muerte. No obstante, si queremos ser consistentes, deberíamos asumir que sí los tuvo si afirmamos que José y María tuvieron relaciones después de que Jesús nació, aduciendo las implicaciones de la frase "hasta que".

Deuteronomio 34, 5-6 – Allí murió Moisés, el servidor del Señor, en territorio de Moab, como el Señor lo había dispuesto. El mismo lo enterró en el Valle, en el país de Moab, frente a Bet Peor y nadie, hasta el día de hoy, conoce el lugar donde fue enterrado."

Todavía nadie sabe dónde está enterrado Moisés, por supuesto, aunque ya hayan pasado miles de años desde que se escribió este relato.

Es claro que el uso de la frase "hasta el día de hoy" no implica necesariamente la cesación de lo que se afirma antes de dicha frase.

1 Macabeos 5, 53 – Durante todo el trayecto, Judas fue recogiendo a los rezagados y animando al pueblo hasta llegar a la tierra de Judá.

Resulta obvio que Judas Macabeo no cesó de animar al pueblo luego de haber llegado a la tierra de Judá.

Juan 5, 17 – Pero Jesús les replicó: "Mi Padre trabaja hasta ahora y yo también trabajo".

¿Dejó el Padre de trabajar después de que Jesús pronunció esta frase? Obviamente no.

1. Sin pecado concebida

Autor: Catholic.net

El fundamento bíblico de este dogma de fe: la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo.

Virgen Maria

La Inmaculada Concepción es un término usado para referirse al nacimiento de María exenta del pecado original.

Este término no se encuentra en la Biblia, así como el término "Trinidad" no se halla en las Escrituras. Los fundamentos de esta enseñanza, sin embargo, son totalmente bíblicos.

Exodo 25, 8-16 — Con todo esto me harán un Santuario y yo habitaré en medio de ellos. En la construcción de la morada y de todo su mobiliario te ajustarás exactamente a los modelos que yo te mostraré.

Tú harás un arca de madera de acacia, que deberá tener ciento veinticinco centímetros de largo por setenta y cinco de ancho y setenta y cinco de alto. La recubrirás de oro puro por dentro y por fuera y pondrás alrededor de ella, en la parte de arriba, una moldura de oro.

También le harás cuatro argollas de oro fundido y se las colocarás en los cuatro extremos inferiores, dos de un lado y dos del otro.

Asimismo, harás unas andas de madera de acacia, las revestirás de oro y las harás pasar por las argollas que están a los costados del arca, para poder transportarla.

Las andas estarán fijas en las argollas y no serán quitadas. En el arca pondrás las tablas del testimonio que yo te daré.

La antigua Arca de la Alianza fue preparada con gran esmero y cuidado, usando materiales vírgenes siguiendo las expresas instrucciones de Dios. Como hemos visto en los capítulos anteriores, el Arca de la Alianza es una prefiguración de María.

Dios no tiene ningún motivo para crear a María con menos cuidado que a aquella, su representación profética de la antigüedad. Por eso tenemos la seguridad que la gracia de Dios se manifiesta en su plenitud en María, con la perfección que el Arca antigua prefigura.

Génesis 1, 27 — Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer.

Eva, la primera mujer, el arquetipo femenino del Antiguo Testamento, fue creada sin pecado original. Así también fue creada María, quien es el cumplimiento completo de ese modelo en el Nuevo Testamento como la nueva Eva.

María tiene una importancia mucho mayor que Eva en la historia de la salvación y por eso Dios no le dio una forma inferior a aquella primera mujer.

No es posible que el cumplimiento sea de menor calidad que su prefiguración.

Tampoco se puede pensar que la "nueva arca" que daría vida humana al profetizado Emanuel estuviera manchada por el pecado original, siendo que su modelo, el Arca del Pacto, fue construída con materiales preciosos e intachables.

Lucas 1, 26-28 — Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo".

El ángel Gabriel alaba a María con su saludo. La palabra griega original (kejaritomene) que se traduce al castellano como "llena de gracia" y al latín como "gratia plena", significa literalmente "la que desde siempre ha estado llena de gracia, la que hoy está llena de gracia y la que por siempre estará llena de gracia", es decir describe a la mujer que ha sido perfeccionada en la gracia.

Este saludo angelical no tiene precedente en las Escrituras. Nunca un ángel había honrado a alguien de esa manera. San Gabriel no hubiera usado esas palabras si María hubiese estado en un estado pecaminoso.

Lucas 1, 45-49 — ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor! Y dijo María: "Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me bendecirán, porque ha hecho en mi favor maravillas el Todopoderoso, Santo es su nombre".

María describe las bendiciones que Dios le ha dado en forma especial y personal. No habla en nombre de toda la humanidad o en nombre de los pecadores. María reconoce que Dios ha hecho con ella algo singular, único.

Apocalipsis 21, 27 Nada profano entrará en ella, ni los que cometen abominación y mentira, sino solamente los inscritos en el libro de la vida del Cordero.

Esta referencia de San Juan a la santidad de la Jerusalén celestial es útil para entender que la vida humana de Jesús no puede haber sido formada dentro de una persona tocada por el pecado original. Dios simplemente no puede estar en comunión con el pecado. Esa es justamente la razón por la cual los pecadores no pueden entrar en el cielo.

Romanos 3, 10-18 — Pues ya demostramos que tanto judíos como griegos están bajo el pecado, como dice la Escritura: "No hay quien sea justo, ni siquiera uno solo. No hay un sensato, no hay quien busque a Dios.

Todos se desviaron, a una se corrompieron; no hay quien obre el bien, no hay siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta, con su lengua urden engaños. Veneno de áspides bajo sus labios; maldición y amargura rebosa su boca. Ligeros sus pies para derramar sangre; ruina y miseria son sus caminos.

El camino de la paz no lo conocieron, no hay temor de Dios ante sus ojos."

Algunos utilizan una parte de este pasaje bíblico para intentar probar que todos los seres humanos han pecado, incluyendo a María. Pero basta una lectura detenida del contexto para darnos cuenta de que esto no puede ser interpretado universalmente.

Primeramente, si esta escritura es interpretada literalmente, debemos concluir que Jesús también fue un pecador y eso sería contradictorio con el resto de las Escrituras.

Lo que sí sabemos es que San Pablo está refiriéndose a los Salmos 14 y 53. En el Salmo 14 encontramos una reflexión sobre la insensatez de ignorar a Dios:

El necio se dice a sí mismo: "No hay Dios. Todos están pervertidos, hacen cosas abominables, nadie practica el bien. El Señor observa desde el cielo a los seres humanos, para ver si hay alguien que sea sensato, alguien que busque a Dios. Todos están extraviados, igualmente corrompidos; nadie practica el bien, ni siquiera uno solo.

¿Nunca aprenderán los malvados, los que devoran a mi pueblo como si fuera pan y no invocan al Señor? Mirad cómo tiemblan de espanto, porque Dios está a favor de los justos. Vosotros os burláis de las aspiraciones del pobre, pero el Señor es su refugio.

¡Ojalá venga desde Sión la salvación de Israel! Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo, se alegrará Jacob, se regocijará Israel."

Es obvio que el apóstol no tiene en mente enseñar que todo ser humano creado desde los tiempos de Adán y Eva ha sido enteramente depravado, tal como enseñaron algunos seguidores de la Reforma. El salmista y el apóstol están hablando de "necios" y "malvados" que acechan al pueblo de Dios.

Es claro que estos pasajes condenan a ciertos malhechores en forma específica por ser perseguidores de los justos que sirven a Dios. Es absurdo imaginar que San Pablo citó este texto con la intención de cambiar su significado, distorsionando así el sentido original de la Escritura.

Anexo B Declaración sobre la masoneria

Autor: Cardenal José María Caro Rodríguez (1924) Fuente: Catholic.net

Congregación para la Doctrina de la Fe

Se ha solicitado que se altere el juicio de la Iglesia sobre la masonería por el hecho de que en el nuevo Código de derecho canónico no se hace mención explícita de ésta, tal como se hacía en el Código anterior.

Esta S. Congregación juzga a bien responder que tal circunstancia se ha debido a un criterio redaccional seguido también para las otras asociaciones igualmente no mencionadas por el hecho de estar incluidas en categorías más amplias.

Se mantiene, por tanto, inmutable el juicio negativo de la Iglesia respecto a las asociaciones masónicas, ya que sus principios han sido considerados siempre inconciliables con la doctrina de la Iglesia y por ello la adscripción a las mismas permanece prohibida.

Los fieles que pertenecen a las asociaciones masónicas están en estado de pecado grave y no pueden acceder a la Santa Comunión.

No le compete a las autoridades eclesiásticas locales pronunciarse sobre la naturaleza de las asociaciones masónicas, con un juicio que implique la derogación de cuanto ha sido arriba establecido, según el parecer de la declaración de esta Congregación dada el 17 de febrero de 1981.

El Sumo Pontífice Juan Pablo II, en el curso de la audiencia concedida al infrascrito Cardenal Prefecto, ha aprobado la presente declaración, formulada en la reunión ordinaria de esta S. Congregación, y ha ordenado su publicación.

Roma, en la sede de la S. Congregación para la Doctrina de la Fe, 26 de noviembre de 1983.

Joseph Card. Ratzinger
Prefecto

Fr. Jérôme Hamer, O.P.,
Secretario

Anexo A Imposibilidad de conciliar Fe cristiana y Masonería

Autor: Cardenal José María Caro Rodríguez (1924) Fuente: Catholic.net

Reflexiones sobre la Declaración de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Publicación de L´Osservatore Romano (1).

El 26 de noviembre de 1983 la Congregación para la Doctrina de la Fe publicaba una declaración sobre las asociaciones masónicas. Poco más de un año de su publicación puede ser útil ilustrar brevemente el significado de este documento.

Desde que la Iglesia comenzó a pronunciarse acerca de la Masonería, su juicio negativo sobre ésta ha estado inspirado en múltiples razones, prácticas y doctrinales. La Iglesia no ha juzgado a la Masonería solamente por ser responsable de actividad subversiva en contra suya, sino que desde los primeros documentos pontificios sobre la materia, en particular en la Encíclica Humanum genus de León XIII (20-4-1884), el Magisterio de la Iglesia ha denunciado en la Masonería ideas filosóficas y concepciones morales opuestas a la doctrina católica.

Para León XIII se trataba esencialmente de un naturalismo racionalista, inspirador de sus planes y de sus actividades en contra de la Iglesia.

En su carta al pueblo italiano Custodi (8-12-1892) escribía: «Recordemos que el cristianismo y la Masonería son esencialmente inconciliables, al punto de que inscribirse en una significa separarse del otro».

No se podía, por tanto, dejar de tomar en consideración las posiciones de la Masonería desde el punto de vista doctrinal, cuando en los años 1970-1980 la S. Congregación mantenía correspondencia con algunas conferencias episcopales particularmente interesadas en este problema, con motivo del diálogo sostenido entre personalidades católicas y representantes de algunas logias que se declaraban no hostiles o incluso favorables a la Iglesia.

Un estudio más a fondo ha llevado a la S. Congregación para la Doctrina de la Fe a reafirmarse en la convicción de la imposibilidad de fondo para conciliar los principios de la Masonería y los de la fe cristiana.

Prescindiendo, por lo tanto, de la consideración del comportamiento práctico de las diversas logias, de la hostilidad al menos en la confrontación con la Iglesia, la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, con su declaración del 26-11-83, ha intentado colocarse en el nivel más profundo y, por otra parte, esencial del problema: esto es, en el plano de la imposibilidad de conciliar los principios, y lo que ello significa en el plano de la fe y de sus exigencias morales.

Partiendo de este punto de vista doctrinal, en continuidad con la posición tradicional de la Iglesia -como lo testimonian los documentos de León XIII arriba citados-, se derivan seguidamente las necesarias consecuencias prácticas, que valen para todos aquellos fieles que eventualmente estuvieren inscritos en la Masonería.

En algunos sectores se ha dado por objetar, respecto de las afirmaciones sobre la imposibilidad de conciliar los principios, que sería esencial a la Masonería precisamente el hecho de no imponer ningún «principio», en el sentido de una posición filosófica o religiosa que sea obligatoria para todos sus miembros, sino por el contrario de acoger a todos, más allá de los límites de las diversas religiones y visiones del mundo, hombres de buena voluntad basados en valores humanos comprensibles y aceptados por todos.

La Masonería constituiría un punto de cohesión para todos aquellos que creen en el Arquitecto del universo y se sienten comprometidos en la lucha por aquellos ordenamientos morales fundamentales que están definidos por ejemplo en el decálogo; la Masonería no alejaría a nadie de su religión, sino por el contrario constituiría un incentivo para un mayor compromiso.

Los múltiples problemas históricos y filosóficos que se esconden en tales afirmaciones no pueden ser discutidos aquí. Después del Concilio Vaticano II ciertamente no es necesario subrayar que la Iglesia Católica alienta una colaboración entre todos los hombres de buena voluntad. Sin embargo, asociarse a la Masonería va evidentemente más allá de esta legítima colaboración y tiene un significado de mucha mayor relevancia y especificidad.

Antes que nada se debe recordar que la comunidad de los «Liberi Muratori» y sus obligaciones morales se presentan como un sistema progresivo de símbolos de carácter extremadamente impositivo. La rígida disciplina del secreto que allí domina refuerza a la postre el peso de la interacción de signos e ideas. Para los inscritos este clima reservado comporta, entre otras cosas, el riesgo de terminar siendo un instrumento de estrategias para ellos desconocidas. 

Incluso si se afirma que el relativismo no se asume como un dogma, sin embargo se propone de hecho una concesión simbólica relativista, y por lo tanto el valor relativizante de tal comunidad moral-ritual, lejos de poder ser eliminado, resulta por el contrario determinante.

En tal contexto, las diversas comunidades religiosas a las que pertenecen los miembros de las logias no pueden ser consideradas sino como simples institucionalizaciones de un anillo más amplio e inasible. El valor de esta institucionalización se muestra, por tanto, inevitablemente relativo, respecto a esta verdad más amplia, la cual se manifiesta más fácilmente en la comunidad de la buena voluntad, esto es en la fraternidad masónica. 

Aun así, para un cristiano católico no es posible vivir su relación con Dios de una manera doble, es decir, escindiéndola en una forma humanitario-supraconfesional y en una forma interior-cristiana. Éste no puede cultivar relaciones de dos tipos con Dios, ni expresar su relación con el Creador por medio de formas simbólicas de dos especies.

Ello sería algo completamente distinto a aquella colaboración, que le es obvia, con todos aquellos que están comprometidos en la realización del bien, aunque partan de principios diversos. Por otro lado, un cristiano católico no puede al mismo tiempo participar de la plena comunión de la fraternidad cristiana y, por otra parte, mirar a su hermano cristiano, desde la perspectiva masónica, como a un «profano».

Incluso si, como ya se ha dicho, no hubiese una obligación explícita de profesar el relativismo como doctrina, aún así la fuerza relativizante de una tal fraternidad, por su misma lógica intrínseca, tiene en sí la capacidad de transformar la estructura del acto de fe de un modo tan radical que no sea aceptable por parte de un cristiano «que ama su fe» (León XIII).

Este trastorno en la estructura fundamental del acto de fe se da, además, usualmente de un modo suave y sin ser advertido: la sólida adhesión a la verdad de Dios, revelada en la Iglesia, se convierte en una simple pertenencia a una institución, considerada como una forma representativa particular junto con otras formas representativas, a su vez más o menos posibles y válidas, de cómo el ser humano se orienta hacia las realidades eternas.

La tentación de ir en esta dirección es hoy tanto más fuerte cuanto que ésta corresponde plenamente a ciertas convicciones predominantes en la mentalidad contemporánea. La opinión de que la verdad no puede ser conocida es característica de su crisis general.

Precisamente considerando todos estos elementos, la declaración de la S. Congregación afirma que la inscripción en la masonería «permanece prohibida por la Iglesia» y los fieles que se inscriben en ella «están en estado de pecado grave y no pueden acceder a la Santa Comunión».

Con esta última expresión, la S. Congregación indica a los fieles que tal inscripción constituye objetivamente un pecado grave y, precisando que los que se adhieren a una asociación Masónica no pueden acceder a la S. Comunión, quiere iluminar la conciencia de los fieles sobre una grave consecuencia a la que deben llegar en caso de adherirse a una logia masónica.

La S. Congregación declara, finalmente, que «no le compete a las autoridades eclesiásticas locales pronunciarse sobre la naturaleza de las asociaciones masónicas, con un juicio que implique la derogación de cuanto ha sido arriba establecido». Con este fin el texto hace también referencia a la declaración del 17 de febrero de 1981, que ya reservaba a la Sede Apostólica todo pronunciamiento sobre la naturaleza de estas asociaciones que implicase la derogación de la ley canónica entonces vigente (can. 2335).

Igualmente, el nuevo documento emitido por la S. Congregación para la Doctrina de la Fe en noviembre de 1983 expresa idénticas intenciones de reserva en relación a pronunciamientos que no coincidan con el juicio aquí formulado sobre la imposibilidad de conciliar los principios de la masonería con la fe católica, sobre la gravedad del acto de inscribirse en una logia y sobre la consecuencia que de ello se derive para el acceso a la Santa Comunión. Esta disposición indica que, no obstante la diversidad que pueda subsistir entre las obediencias masónicas, en particular en cuanto a su postura declarada hacia la Iglesia, la Sede Apostólica vuelve a encontrar en ellos principios comunes que piden una misma valoración por parte de todas autoridades eclesiásticas.

Al hacer esta declaración, la S. Congregación para la Doctrina de la Fe no ha pretendido desconocer los esfuerzos realizados por quienes, con la debida autorización de este dicasterio, han buscado establecer un diálogo con representantes de la Masonería. Pero, desde el momento en que existía la posibilidad de que se difundiese entre los fieles la errada opinión de que ahora ya era lícita la adhesión a una logia masónica, ha considerado como su deber hacer de su conocimiento el pensamiento auténtico de la Iglesia sobre este asunto y ponerlos en guardia ante una pertenencia incompatible con la fe católica.

En efecto, sólo Jesucristo es el Maestro de la Verdad y sólo en Él pueden los cristianos encontrar la luz y la fuerza para vivir según el designio de Dios, trabajando por el verdadero bien de sus hermanos.


Notas
1. * L´Osservatore Romano, edición en italiano, 23 de febrero de 1985, p. 1. 

24. Epilogo: ¡Misterio! Descorriendo el velo de Masonería

Autor: Cardenal José María Caro Rodríguez (1924) Fuente: Catholic.net

182. – Una palabra a la mujer católica.

Conozco algo de lo mucho que tienen que sufrir algunas madres, esposas, hijas o hermanas de masones, cuando éstos han tomado a pecho su profesión masónica.

Conozco la poca o ninguna libertad de practicar su religión que se les deja y los consiguientes peligros de perder su fe a que están expuestas, a fuerza del continuo ataque que contra ella reciben, si no están suficientemente preparadas con el conocimiento de su religión y con gran firmeza de carácter.

Comprendo también cuál ha de ser la angustia de las madres cristianas al pensar que sus hijos están formando parte de aquel ejército que ha jurado guerra a Nuestro Señor Jesucristo, y que llega en su perversidad hasta negar la existencia del Ser Supremo, aparentando creer en él bajo un nombre que oculta esa negación.

Me explico y aplaudo que muchas madres que se han dado cuenta del mal que encierra la Masonería hayan pedido con instancia a sus hijos la promesa de que nunca se harán masones. Me explico también que muchas señoritas hagan lo mismo con sus pretendientes, para no tener después que devorar interminables amarguras y correr grandísimos peligros de toda suerte. Ojalá todas las señoras y señoritas cristianas hicieran otro tanto.

Eso es lo que la Iglesia desea cuando ordena que se disuada el matrimonio con masones o afiliados a sectas prohibidas (Num. 179, nota.)

¡Que horrible pesadilla debe ser para un alma que tiene la fe, la idea de que aquel ser amado en la tierra, padre, esposo, hijo o hermano, está odiando lo que ellas más aman; está trabajando por destruir aquella religión que ha elevado la condición de la mujer de esclava a compañera del hombre, y que ha colocado sobre su cabeza la diadema de reina del hogar, confiándole la misión de crear y educar al hombre para hacer de él un hijo adoptivo de Jesús y feliz ciudadano de su reino eterno!

Si hay en vosotras amor a Cristo, si hay en vosotras amor a vuestra patria, con vuestras oraciones elevadas a Dios, con vuestros cariñosos ruegos a vuestros hijos, a vuestros esposos o pretendientes, a vuestros hermanos, con vuestra propia instrucción, y con el más diligente cuidado de educar también a los vuestros, podéis hacer mucho para evitar en vuestro hogar y a los vuestros la desventura de afiliarse en ese ejército de Satanás, que tanto mal ha hecho al reino de Dios, a la sociedad y a la Patria en todas partes. ¡No olvidéis que los masones son los primeros en no elegir masonas para esposas!

183— A los masones.

No sería raro que este libro cayera en manos de algunos masones. Si ello sucediera, por cualquier motivo que sea, les ruego creer que ello ha sido como muestra de aprecio o de amor de alguna persona que lo ha procurado, y prueba de que se les juzga sinceros y rectos.

He tratado, en cuanto me ha sido posible y con toda sinceridad, de separar la causa de la Masonería en sí misma de la de los Masones en particular; porque creo ingenuamente que hay muchos que ignoran el fin y los planes de la sociedad a la cual han dado su nombre, como ignoran su verdadera constitución y quiénes son los que en último término llevan la Dirección Suprema.

Estoy seguro, al mismo tiempo, de que hay en la Masonería muchos que, cuando se den cuenta del fin que lleva la institución a la cual están prestando su concurso, honradamente se retirarán de ella, como lo han hecho tantos aún altamente graduados. Podemos aún señalarlos entre los chilenos, como se hará en el artículo subsiguiente.

Además, les ruego que recapaciten y juzguen dentro de sí mismos si no es verdad que se les trajo a la Masonería con un engaño; si no es verdad que a este engaño se han seguido otros más, corno lo llevo dicho, y si es honrado, si hay sinceridad en dejarse conducir por un guía que hace del engaño su principal método y medio de comunicar sus direcciones e inspiraciones, y por un guía que oculta en las tinieblas su autoridad, su responsabilidad y su personalidad.

Finalmente, sí hay alguna palabra, sobre todo en las citas que he hecho, que pueda parecerles demasiado dura, les ruego la disculpen, ya que no tengo la menor intención de ofender a nadie y si la de hacerles el mayor bien que pueda, convencido corno estoy del extravío a que muchos han llegado mediante la Masonería.

¿Por qué os quedáis en la Masonería? Reflexionad sobre las palabras que dirige a los masones de Francia un ex hermano:

‘Vosotros, francmasones, por fanatismo anticatólico. Por tanto, ¿estimáis la causa católica tan buena, tan pura, tan alta, que no la podríais atacar sino al abrigo de una organización de disimulo y de mentira? Las luchas de doctrinas pueden ser nobles y fecundas, Pero hechas en esa forma, ¡qué vergüenza para vosotros!...

‘Vosotros, radicales, que en vuestro Congreso de febrero de 1925 aclamábais a vuestro jefe, Presidente del Consejo de Ministros, cuando os expresaba su voluntad inquebrantable de ‘probidad política’, ¿es conforme al principio de probidad, en una democracia formar parte de una sociedad que aísla esta democracia con una muralla de secreto, que así se coloca encima de ella, que la gobierna sin que ella lo sepa? ¿Os entusiasmáis con el solo llamado a la probidad... y no os dais cuenta de que os hacéis los prisioneros voluntarios de una organización de improbidad?

Vosotros, católicos - ya que también los hay que se dejan arrastrar en tales filas, por su bien, se les dice, para defender su Catolicismo -, ¿no comprendéis nunca que ultrajáis vuestros principios y que os ponéis en estado de inconsecuentes, por tanto, de inferioridad, exponiéndoos a la necesidad de engañar y de mentir para defender vuestro secreto? Hacéis eso vosotros, los creyentes de una doctrina cuya moral puede resumirse en estos principios: ¡honradez!, leallad!, ¡los cuales, si fueran universalmente observados, harían de nuestra desdichada tierra un paraíso!...

‘Y vosotros, protestantes, ¿no deberíais dar el mismo valor a esas razones? ‘Vosotros, demócratas, igualitarios, humanitaristas, supranacionalistas, vosotros tampoco podéis dar vuestra adhesión a sociedades secretas, no podéis aceptar su existencia y su libre funcionamiento sin pisotear vuestros principios. Porque lo propio de estas instituciones es crear dos categorías de ciudadanos: los que a ellas pertenecen y los que no pertenecen; los segundos engañados por los primeros y éstos, engañados o explotados, a su vez, sus jefes ocultos. De modo que, yendo al fondo de las cosas, se comprueba que el solo hecho de reunirse en sociedad secreta, constituye a la vez un atentado contra cada ciudadano y un complot contra la Humanidad entera en provecho de algunos maestros mentirosos.

‘Vosotros, patriotas, formando parte de una sociedad secreta cualquiera trabajáis en la construcción de conductos subterráneos por los cuales pueden ser introducidos en vuestro país invisiblemente y bajo una presión irresistible las doctrinas destinadas a realizar en él una obra destructora comparable a la de los gases asfixiantes en las trincheras, durante la guerra.

‘En fin, queda un argumento que por su alcance moral y social debe tal vez pasar antes que todos los otros, y que es éste:

‘El fin de la lucha por las armas es el triunfo por la fuerza.

‘El fin de la lucha por las sociedades secretas es el triunfo del engaño.

‘Masones, radicales, católicos, protestantes, demócratas, humanitaristas, supranacionalistas, patriotas, hombres honrados de todos los partidos, de todos los países, vosotros que no queréis oír hablar más de la fuerza, sino para ponerla al servicio del derecho, ¿es eso lo que por la más insensata contradicción anhelaríais: la dominación de la tierra y la explotación de los pueblos, asegurados a los que ganan a todos los demás por su genio para engañar?’ (Copin-Alb., ‘La Guerre Occulte’, 278-280.)

184. — La Masonería y el carácter chileno.


Como chileno siento grandemente la deformación de nuestro bello carácter, que está causando la Masonería. El carácter nacional es de absoluta franqueza, lealtad y sinceridad. Tal vez, por eso noi siempre somos los mejores diplomáticos.

He tenido ocasión de conocer suficientemente la sinceridad y franqueza de carácter en los chilenos que aún no lo tienen maleado.

El chileno es franco hasta confesar sus maldades o sus extravíos y por eso, precisamente, es digno de estimación.

¿A quién no le encanta contar con un amigo que sabe que es sincero y leal, que le dice lo que siente, que no lo adula en su presencia para asestarle un golpe con más seguridad?

¿A quién aún no le gusta saber que tiene al frente un adversario sincero, que no le dice a él una cosa, para engañar su buena fe y hacerle mayor mal, haciendo otra cosa muy distinta?

Pues bien, la Masonería, con su sistema de engaños y fingimientos, está deformando esas bellas cualidades ¿Qué otra cosa puede resultar en una escuela en que se dice que no se ataca ninguna religión ni se trata de política, para atacar más a fondo la religión católica y asegurar el predominio político?

No se dice que la Masonería cree en Dios, siendo su trabajo de borrar su nombre en la memoria de los hombres?

¿No proclama la libertad para conseguir llegar a la más opresora tiranía, como es la de las conciencias? Y así de tantas otras cosas, podría decir lo mismo.

De ahí nace el que se haya generalizado el sistema del fingimiento, y que la cobardía de carácter se haga cada día más común, junto con la hipocresía y la deslealtad.

¿Cómo no ha de influir en ello una sociedad ramificada por todas partes que comienza a mentir en sus mismos estatutos y que hace de la mentira su norma de acción?

La Masonería, por otra parte, es contraria al patriotismo, esa virtud tan chilena, fuente de tantos heroísmos y de tantos beneficios que el ardiente amor a la Patria ha producido en nuestra vida social y política.

185 — Los desengañados


Se podrían escribir largas capítulos, y aún obras enteras para dar cuenta a las personas sinceras, de la desilusión que han encontrado en la Masonería muchas almas que habían ido a buscar en ella con sinceridad o la verdad o un medio de hacer el bien a sus semejantes.

No tengo espacio para ello; pero no puedo menos de citar algunos casos.

En el curso de esta obra he citado algunos, como el de Lord Ripon, Supremo Gran Maestre de la Mas.’ Inglesa, que dejó la Masonería y el Protestantismo cuando se penetró bien de la justicia de las condenaciones de los Papas, el del Conde de Haugtwitz y el de Copín Albancelli, tantas veces citados, etc,

Hablando de los Masones alemanes, dice The Catholic Encyclopedia que ‘los príncipes de la literatura de la época, Lessing, Goethe, Herder, estaban cruelmente desengañados por lo que vieron y experimentaron en su vida de Logia (Gruben (6) 141-236.)

Lessing habló con desprecio de la vida de logia; Goethe caracterizó las asociaciones y hechos masónicos como necedades y picardías.

Herder escribió al célebre filósofo H.’. Heine: Siento odio mortal a toda sociedad secreta y, como resultado de mi experiencia, tanto dentro de los más íntimos círculos, como fuera de ellos, los echo al diablo a todos, Pues las persistentes intrigas que dominan y el espíritu de la Cábala, serpean bajo la cubierta’ (Booz 326, Cath. Encycl. Masonry .)

No repetiré todo lo que he oído a personas aún vivientes sobre sus desengaños y el descontento y pesar que sienten cuando no pueden romper con la secta por no arruinar su situación; pero no quiero pasar por alto lo que oí de boca de un profesional muy conocido de Iquique, y que no ha entrado en la Masonería, simplemente por estorbos ocasionales:

Me refería el desahogo que había tenido con él un amigo masón, harto desengañado ya, según el cual, en la Masonería hay dos clases de personas: las pícaros y explotadores sin vergüenza, ignorantes, etc, y la gente estudiosa y seria que era la explotada.

Don Enrique Fisher Rubio, cuya seriedad y honradez fue siempre de todas reconocida en Iquique, donde fue Intendente y después Secretario de la Asociación Salitrera, me contó que cuando entró a Lima en el Ejército Chileno, recibió como muchos otros oficiales chilenos, invitación pasa entrar en la Masonería; pero, como no acostumbraba hacer nada serio sin consultarlo antes con su tío don Ruperto Rubio, Gran Maestre de la Masonería de Valparaíso, le pidió su parecer.

Atendido el cariño paternal que siempre le había tenido y su conocimiento de la Masonería, ¿quién mejor que él podría aconsejarlo? Y su consejo, que él recibió como todos los demás, con filial docilidad, fué que no entrara a la Masonería.

Y por eso jamás lo hizo, a pesar de tener tantos amigos e influencias masónicas en rededor suyo.

¿Por qué se lo dió el tío que tanto cariño le tenía? Sabido es que personas tan altamente graduadas en la Masonería y tan honradas en el mundo político y social, como don Benicio Alambos González, don Juan de Dios Arlegui, el Almirante Latorre, se han retirado de la Masonería y manifestado con la piedad cristiana del último tiempo de su vida el arrepentimiento de haber pertenecido a ella.

A esos nombres hay que agregar también el nombre del general del Canto, que acaba de bajar al sepulcro, rodeado de grandes honores y elogios, quien también, después de haber sido propagandista y defensor entusiasta de la Masonería, se había retirado de ella para dar públicamente ejemplos de la fe cristiana que lo consoló y fortaleció en el último año de su vida.

Hay, pues, motivo para reflexionar seriamente: Cuando se divisa lejos la muerte y se rinde tributo a las pasiones que extravían el corazón, no espanta la Masonería; pero cuando viene la madurez del juicio y se siente cercano el fin de la vida, entonces se busca en esa misma religión que la Masonería enseña a despreciar y perseguir, el asilo seguro, el consuelo y las luces que necesita el alma inmortal para no lanzarse temerariamente a la región de la eternidad.

186. — ¡MISTERIO!


He aquí la exclamación que brota de mis labios al considerar la Masonería y su obra, y al pronunciar esa palabra no le doy el sentido dogmático de ‘verdad revelada por Dios que está sobre las fuerzas de nuestra razón’, sino el vulgar de secreto más o menos inexplicable sobre todo para el que no piensa mucho.

El apóstol San Pablo, en su carta segunda a los Tesalonicenses, habla del anticristo ‘el cual SE OPONDRÁ Y ALZARÁ CONTRA TODO LO QUE SE DICE DIOS O SE ADORA, hasta llegar a poner su asiento en el templo de Dios, dando a entender que es Dios.. El hecho es que ya se está obrando el MISTERIO DE INIQUIDAD.

Ese inicio dice San Pablo, ‘que VENDRÁ CON EL PODER DE SATANÁS, con toda suerte de milagros, de señales, y de prodigios falsos y CON TODA SEDUCCIÓN INICUA para aquellos que se perderán por no haber recibido y amado la verdad a fin de salvarse. Por eso Dios les enviará (o permitirá que les venga) el ARTIFICIO DEL ERROR, CON QUE CREAN EN LA MENTIRA, de modo que se condenarán todos lo que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la maldad’ (2 Tes., 11, 4 y sigs..)

En el Apocalipsis nos pinta San Juan aquella mujer LLENA DE NOMBRES DE BLASFEMIA y rodeada de toda riqueza, QUE TENÍA ESCRITO EN SU FRENTE: MISTERIO, la gran Babilonia MADRE DE LAS FORNICACIONES Y ABOMINACIONES DE LA TIERRA Y EBRIA CON LA SANGRE DE LOS SANTOS Y MÁRTIRES DE JESUCRISTO.

Toda ese misterio de la bestia, y de la mujer sentada sobre ella, y de los reyes sus auxiliares, tienen un solo consejo, y PONEN A DISPOSICIÓN DE LA BESTIA, DE SATANÁS, SU VIRTUD Y PODER PARA PELEAR CON EL CORDERO JESUCRISTO. El los vencerá porque es el Rey de los reyes y el Señor de los que dominan’ (Apoc.)

¿No es verdad que todo eso hace pensar en la sociedad enemiga de Cristo, que lleva en su frente el MISTERIO, en su fin, en su doctrina y en sus obras, porque de todo hace un secreto jurado? ¿No es verdad que su boca está llena de blasfemia? ¿Y que su móvil es el odio a Jesucristo y la guerra a Dios mismo? ¡Misterio!

El espiritismo, ocultismo, teosofismo, le suministran los milagros o prodigios falsos con que embauca a los incautos y curiosos.

¿Cómo es que esa asociación pudo prender en medio de una sociedad cristiana?

¿Cómo es que después que los Gobiernos y pueblos han visto sus frutos, la han dejado existir, la han ayudado y enaltecido?

¿Cómo es que hay tantos católicos que a pesar de las prohibiciones de la Iglesia se han dejado tomar por sus redes?

¿Cómo es que hay tantos masones que, conociendo haber sido atraídos mediante un engaño, y otro engaño continúan, sin embargo, dejándose engañar?

Una sola respuesta puedo dar a todas estas interrogaciones:

¡MISTERIO! Y lo que es más triste ¡MISTERIO DE INIQUIDAD!

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