por Makf | 2 Nov, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
En la vida de la venerable Sor Mónica de Jesús, agustina recoleta, cuentan los testigos en el proceso de beatificación:
En el incendio que ocurrió en el convento de la Magdalena el año 1959 y que amenazaba destruir el convento, ya que ardieron 400 cargas de leña, que se encontraban en el depósito, las llamas eran espantosas y dificultaban totalmente el que pudieran actuar los bomberos, ya que las llamas y el humo impedían el poder penetrar para poder introducir la manguera que llevara el agua necesaria para sofocar el incendio, que cada vez era más grande.
En estas circunstancias, se presentó en el convento un joven de unos quince años, aproximadamente, con camisa verde.
Este chico se puso un pañuelo en la boca y arrastró consigo la manguera con la que pudo introducir el agua necesaria.
Todas las personas que estábamos allí, tanto religiosas como seglares, que habían entrado para ayudarnos a sofocar el incendio, pudimos comprobar la presencia de este muchacho al cual no conocíamos ni vimos después.
Después de unos días, y comentando las religiosas quién podría ser aquel muchacho, Sor Mónica nos dijo que no sabríamos nunca quién fue.
Todas tuvimos la convicción de que se trataba de un fenómeno sobrenatural y que aquel muchacho sería el ángel de la guarda de Sor Mónica49.
49 Positio super virtutibus de la Venerable Sor Mónica de Jesús, Ed. Guerra, Roma, 1987, p. 177 y 197.
por Makf | 2 Nov, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Un sacerdote amigo mío, me contó algo que él conocía muy bien de boca del propio protagonista.
Un día, un sacerdote venezolano iba en su coche con una religiosa a visitar una familia fuera de la ciudad.
En cierto momento, el coche se detuvo y no podía arrancar. Era un camino poco transitado.
Rezaron, pidiendo ayuda, e invocaron a sus ángeles.
Al poco tiempo, aparece por el camino otro coche. El chofer se baja para ver si podía ayudar en algo.
Mira el motor, mueve algo y comienza a funcionar. Cuando el sacerdote comienza a arrancar el coche, mira hacia atrás y el otro coche ya no estaba.
¿Qué había pasado? Pensaron que su ángel había venido a ayudarles.
32 Wojt
por Makf | 2 Nov, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Una madre de familia italiana a quien conozco personalmente, me escribió con el permiso de su director espiritual:
Cuando tenía 15 años, nos trasladamos desde una ciudad de provincia, donde habitábamos, a Milán para poder estudiar en una Academia.
Yo era muy tímida y tenía miedo de viajar en el tranvía, pues podía equivocarme al bajar y perderme. Mi papá, todas las mañanas, me daba la bendición y me decía que rezara a mi ángel custodio para que me guiara.
Al poco tiempo de comenzar las clases, a la ida y venida de la Academia, se me acercaba un misterioso compañero, vestido con pantalones y abrigo, pues hacía frío por ser invierno, de unos veinte años, rubio y bello, de finos modales, ojos claros, dulces y severos al mismo tiempo, pero llenos de luz.
Nunca me preguntó mi nombre y yo tampoco le pregunté el suyo, porque era tímida. Pero a su lado me sentía contenta y segura. Nunca me cortejó ni me habló de amores.
Antes de llegar a la Academia, entrábamos siempre en una iglesia para rezar. Él se arrodillaba profundamente y así permanecía, aunque hubiera otras personas presentes. Yo lo imitaba.
A la salida de la Academia, me esperaba y me acompañaba a mi casa. Me hablaba siempre con dulzura de Jesús, de la Virgen María y de los santos.
Me aconsejaba portarme bien, evitar las malas compañías e ir cada día a misa. Con frecuencia, me repetía:
“Cuando tengas necesidad de ayuda o consuelo, vete a la iglesia delante de Jesús sacramentado y Él te ayudará en unión con María, porque Jesús te ama más que nadie. Por eso, agradécele siempre todo lo que te da”. Este amigo tan especial me dijo, en una oportunidad, que me casaría un poco tarde y cuál sería el nombre de mi esposo.
Cuando ya faltaba muy poco para el fin del año escolar, mi amigo desapareció y no lo pude ver más. Me preocupé, recé por él, pero fue en vano. Desapareció de improviso, así como había aparecido.
Por mi parte, proseguí mis estudios y conseguí mi diploma, encontré trabajo, pasaron los años y lo olvidé, pero sus buenas enseñanzas nunca las olvidé.
Me desposé a los 39 años y una noche soñé con un ángel sin alas que me dijo que era mi amigo de la adolescencia, recordándome que me había casado con un hombre con el nombre que él me había dicho.
Cuando se lo conté a mi esposo, me creyó y se sintió conmovido. Después de aquel sueño, de vez en cuando, se me aparece en sueños y también visiblemente. A veces, siento sólo la voz.
Cuando se me presenta en sueños, rezamos juntos el rosario y vamos a rezar a distintos santuarios y allí veo muchísimos ángeles, participando en la misa con muchísima devoción. Y me despierto con una alegría tan grande que me dura varios días.
Cuando viene visiblemente, se presenta con una túnica larga, a veces de color oro o blanca en tiempo pascual y Navidad, pero sin alas. Su aspecto es de un joven de 20 años, como le veía, cuando yo tenía 15, de estatura mediana, bello y luminoso.
Me inspira sentimientos de profunda adoración a Jesús. A veces, me recuerda lo que debo hacer o dónde debo ir o no ir; pero, si en alguna cosa mi director espiritual es de otra opinión, me dice que siempre obedezca a mi director.
La obediencia, me dice, es necesaria. Y me inculca mucho rezar por los pecadores, por los enfermos, por el santo Padre y por los sacerdotes.
por Makf | 2 Nov, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
San JOSEMARÍA ESCRIBÁ DE BALAGUER, el fundador del Opus Dei, tenía una fe inmensa en su ángel custodio.
Recordemos que la fundación del Opus Dei tuvo lugar el dos de octubre de 1928, fiesta de los ángeles custodios.
Una vez, estaba en la calle y fue agredido por un desconocido en pleno día.
El desconocido lo agarró del cuello y casi lo mata, pero un joven desconocido lo libró de inmediato antes de que le pudiera hacer un daño irreparable.
San Josemaría atribuyó siempre el ataque a una acción diabólica y su defensa a su ángel custodio.
Era tanta la familiaridad con su ángel que, cuando iba a entrar en cualquier habitación, siempre dejaba paso primero a su ángel.
c Y, cuando saludaba a alguien, saludaba primero a su ángel custodio.
En una ocasión, se le averió el reloj y le pidió a su ángel que lo despertara a la hora conveniente. Y el ángel cumplió bien su misión.
Por eso, a veces, lo llamaba con confianza: Mi pequeño reloj.
Todos los martes los dedicaba a su ángel y a todos los ángeles.
Y decía: Ten confianza con tu ángel custodio. Trátalo como a un entrañable amigo y él sabrá hacerte mil servicios en los asuntos ordinarios de cada día (Camino N° 562).
por Makf | 2 Nov, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
Decía el BEATO JUAN XXIII: El ángel custodio es un buen consejero, intercede cerca de Dios en nuestro favor, nos ayuda en nuestras necesidades y nos preserva de peligros y accidentes.
Yo deseo que los fieles sientan toda la grandeza de la asistencia de los ángeles47.
Cada uno de nosotros tiene un ángel custodio para que nos preserve de los peligros.
Con él podemos conversar, al igual que con los ángeles de los demás…
Las mamás deben enseñar a sus hijos a invocar al ángel custodio para que los proteja en los peligros, cuide su inocencia y les inspire buenos pensamientos.
No nos olvidemos de pedirle ayuda y de agradecer su asistencia48.
47 Discurso del 24-10-1962.
48 Audiencia general del 30 de setiembre de 1959.
por Makf | 2 Nov, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
La VENERABLE SOR MÓNICA DE JESÚS (1964) dice:
La víspera de los ángeles, en vísperas, vi a todos los “hermanos mayores” de cada una de las hermanas que estaban en el coro.
Me dio mucha alegría, pero también tuve pena, porque todos estaban contentos, aunque no todos alegres. Se lo pregunté a mi ángel y me dijo que era por no rezar con todo el fervor que ellos querían que tuviesen las almas42.
Varias veces su ángel le llevaba la comunión, cuando estaba enferma.
Ella escribe a su director espiritual:
Estuve varios días en cama y el ángel me trajo a Jesús por la mañana, y el ángel suyo y el de la Madre traían cada uno una vela alumbrando a Jesús43.
A veces, jugaba con su ángel a amar a Jesús.
Dice: Hoy, día de los santos reyes, he ganado al “hermano mayor”(el ángel) a amar a Jesús. Le he ganado siete veces44.
El domingo de Pascua, temprano, vino Jesús y con él los 7 ángeles de las almas víctimas y otros más, y todos a una cantaron muy contentos y alegres los aleluyas con unas voces que la celda se venía abajo. Ellos cantaron muchas veces y muy bien45.
Estamos en la santa cuaresma y mi hermano mayor es tan bueno como siempre. Me da dos pláticas. Por la mañana, a la hora en que se puede, me habla del amor a Jesús en la Eucaristía. Por la tarde o por la noche, de la Pasión46.
El ángel le ayudaba a salvar a los pecadores, por los cuales rezaba con mucho fervor; y se sentía muy feliz, cuando el ángel le decía que ya se habían confesado algunos pecadores por los que ella rezaba.
En ocasiones, el ángel le daba estampas o medallas para que las llevara o las regalara a otras personas. Como había formado una asociación de almas víctimas, en ocasión de las fiestas venían los ángeles de las almas víctimas y a todos les ganaba a amar a Jesús y cantaba con ellos.
Su ángel le hacía muchos servicios cuando estaba enferma, e, incluso, le echaba las cartas al correo o las hacía llegar sin pasar por el correo; pero también le llamaba seriamente la atención ante las distracciones en la iglesia o por alguna falta de caridad con sus hermanas, por mínima que fuera.
El ángel era para ella su compañero, que le enseñaba a amar a Jesús y a María y a todos los santos, especialmente, a los de su Orden, a quienes amaba con singular cariño, pues se le aparecían de vez en cuando.
Ella, por su parte, mandaba a veces, celebrar misas en honor de su ángel o por sus intenciones.
42 Carta de Sor Mónica al Padre Cantera del 4 de octubre de 1923.
43 Ayape Eugenio, Sor Mónica y el Padre Cantera, Ed. Augustinus, Madrid, 1986, p. 185.
44 ib. p. 145.
45 ib. p. 161.
46 ib. p. 243.
por Makf | 2 Nov, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
El santo PADRE PÍO DE PIETRELCINA (1887-1968) le decía en una carta a su dirigida:
Querida Raffaelina, qué gran consolación, cuando al momento de la muerte, tu alma vea a este ángel tan bueno que te acompañó a lo largo de la vida39.
En una ocasión, el Padre Pío, vestido de soldado después de salir del cuartel, donde había sido llamado en tiempo de la primera guerra mundial, llegó en tren a Benevento y quiso llegar hasta su pueblo de Pietrelcina, pero se dio cuenta de que no tenía dinero suficiente para pagar el billete del autobús.
Confiando en la providencia, se subió al autobús, pensando en explicarle al cobrador que le disculpara, que le pagaría al llegar al pueblo. Pero subió con él un extraño personaje, elegantemente vestido y con una maleta nueva que se sentó a su lado.
Cuando el cobrador se acercaba pidiendo los billetes y el Padre Pío estaba ya sudando, el cobrador le dijo:
Alguien ya pagó por usted. Miró al personaje vecino, pero no dijo nada, porque no sabía si había sido él.
Al llegar a su pueblo, se bajó del autobús y miró al compañero para saludarlo y despedirse, pero ya no estaba.
Había desaparecido. Este suceso lo contaba muchas veces a sus hermanos religiosos, como dando a entender que Dios le había socorrido por medio de su ángel40.
El Padre Alessio Parente, confidente y compañero del Padre Pío, cuenta un caso que le ocurrió a él personalmente en 1959.
Cuando el Padre Pío celebraba la misa, él, con otro religioso, daba la comunión a los fieles, mientras el Padre Pío estaba en la sacristía.
Un día, al dar la comunión, el Padre Alessio terminó todas las hostias que había en su copón y fue al altar a purificarlo, mientras su compañero seguía dando la comunión.
Cuando ya había purificado el copón y estaba para cerrarlo, vio una hostia que, volando, se introdujo en su copón con un pequeño sonido. Se quedó pasmado.
Después de la misa, se lo contó al Padre Pío y éste le dijo:
Procura estar más atento y no distribuir la comunión tan rápidamente. Da gracias a tu ángel custodio, que no ha permitido que Jesús cayera por tierra.
Así le daba a entender que el ángel había recogido la hostia, que se le había caído sin darse cuenta e iba a caer al suelo41.
Por eso, es bueno pedir a los ángeles que nos cuiden al dar la comunión para que no caigan al suelo las pequeñas partículas, en las que está Jesús, sino que las recojan y las devuelvan nuevamente al copón. Y nosotros debemos tener más cuidado.
39 Epistolario II corrispondenza con Raffaelina Cerase, Ed P. Pío de Pietrelcina, S. Giovanni Rotondo,
1977, carta 29, p. 206.jt.
40 Hecho relatado por el Padre Alessio Parente, compañero y confidente del Padre Pío durante seis años.
Lo cuenta en su libro: Mandami il tuo angelo custode, Ed P. Pío da Pietrelcina, san Giovanni
Rotondo, 1999, pp.93-94.
41 ib. p. 108-109.t
por Makf | 2 Nov, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
GABRIELA BOSSIS es una gran mística francesa, fallecida en 1950 y cuyo Diario, titulado El y yo, ha tenido más de 50 ediciones en distintas lenguas.
El 7 de julio de 1940, ella le dice a una amiga:
Invita a los ángeles y a los santos para que te acompañen a reconocer tu casa, piensa que están ahí para acompañarte en todos tus actos. Son tus hermanos mayores.
El 13 de diciembre de 1944 le dice Jesús:
Yo estoy en el sagrario y os pido que vengáis a hacerme compañía en unión con los ángeles que me rodeaban en el huerto de los olivos.
Ellos estaban allí para sostener mis fuerzas. Tú ven aquí para sostener mis fuerzas en mi soledad.
Como ves, no hay nadie en la iglesia. Mis visitantes son pocos y sus visitas son breves y apresuradas.
por Makf | 2 Nov, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
El PADRE JEAN EDOUARD LAMY (1853-1931) era un sacerdote de un pequeño pueblecito de Francia.
Su biógrafo, el conde Paul Biver, dice en el libro que escribió sobre su vida:
Un día, a las diez menos cuarto de la noche, me acuesto y apago la luz.
Después de dos o tres minutos, siento la conversación animada en la habitación del anciano sacerdote. Y en el silencio de la noche oigo voces masculinas. El Padre Lamy hablaba con su ángel custodio38.
El padre Lamy decía frecuentemente: Nosotros no damos a los ángeles la importancia que tienen. No les rezamos suficientemente. Ellos nos miran como a sus pequeños hermanos necesitados. Y nos cuidan con mucho cariño.
Él tenía como protector especial al arcángel san Gabriel.
Sufría de problemas a la vista y en su vejez llegó casi a perderla totalmente. Pero el ángel le ayudaba, cuando salía a visitar enfermos por las noches.
Sin su ayuda se hubiese caído cientos de veces por aquellas calles oscuras y, sobre todo, con la nieve del invierno.
El arcángel, con otros ángeles, le acompañaba por delante con una luz suficiente para que pudiera ver el camino y, a veces, cuando terminaba de visitar a los enfermos, estando muy cansado, de pronto, se encontraba a la puerta de la casa parroquial, como si hubiera sido transportado milagrosamente por los ángeles en un instante.
38 Biver P., Pere Lamy, apôtre et mystique, Editions du serviteur, 1988, pp. 179-180.
por Makf | 2 Nov, 2025 | Angeles en Acción
Autor: P. Angel Peña O.A.R
LA BEATA ANNA SCHÄFFER (1882-1925), a los 18 años sufre un accidente y queda paralítica para toda la vida.
Los 25 años que le quedan de vida serán un continuo martirio, pero ella sabrá aceptar la voluntad de Dios y se ofrecerá como víctima por la salvación del mundo.
Desde 1901 ve a su ángel. En 1910 recibe la gracia de los estigmas para participar de la pasión de Jesús. En 1914 llega al matrimonio espiritual.
Cuando comulgaba, siempre le pedía a su ángel que la ayudara en su debilidad para hacer una buena comunión.
Ella amaba inmensamente a Jesús Eucaristía y recibía frecuentemente la gracia de que su ángel la llevara (en realidad o en espíritu) a iglesias lejanas, donde se celebraban especiales actos de adoración o misas solemnes para adorar a Jesús sacramentado.
Dice por ejemplo: El 31 de agosto de 1918 me encontré en una iglesia muy grande delante del Santísimo Sacramento expuesto, delante del cual había numerosos cirios ardiendo.
Allí vio a millares de ángeles, adorando a Jesús y que dos ángeles, de especial majestad, estaban a ambos lados del Santísimo de rodillas, adorando a su Señor.
Un testigo relata lo siguiente: Todos los días iba yo a casa de Ana. Yo la bendecía con agua bendita y ella hacía la señal de la cruz.
Hacia las 6.45 p.m. llegaba el sacerdote para darle la comunión. Ella estaba en su cama. Y, cuando el sacerdote depositaba la hostia sobre su lengua, alrededor de su lecho aparecía una luz muy bella e indescriptible.
Yo le pregunté a su madre si eso ocurría siempre y ella me dijo que sí37
37 Weigi Antón María, Geschichte einer Lieber, Altöting, verlag St. Grignion haus, 1966, p. 85.