5.9» El ángel poderoso

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

San Miguel es el príncipe de los ángeles y es poderoso defensor ante los ataques del enemigo de las almas, el demonio. Dice el Apocalipsis:

Hubo una batalla en el cielo. Miguel y sus ángeles combatieron contra el dragón. También el dragón y sus ángeles combatieron, pero no prevalecieron y no hubo en el cielo lugar para ellos. Y fue arrojado el gran dragón, la serpiente antigua, el seductor del mundo entero, fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él (Ap. 12, 7-9).

Está claro que san Miguel arcángel tiene un poder especial contra el demonio, que siempre nos ataca, queriendo apartarnos del amor de Dios.

Un día de diciembre de 1884 o de enero de 1885, en el Vaticano, en su capilla privada, el Papa León XIII, después de haber celebrado la misa, asistió a una segunda misa.

Hacia el final, se le vio levantar la cabeza de repente y mirar fijamente hacia el altar, encima del tabernáculo. El rostro del Papa palideció y sus rasgos se tensaron.

Acabada la misa, León XIII se levantó y, todavía bajo los efectos de una intensa emoción, se dirigió hacia su estudio. Un prelado de los que le rodeaban le preguntó:

Santo Padre, ¿se siente fatigado? ¿Necesita algo? No, respondió León XIII, no necesito nada.

El Papa se encerró en su estudio. Media hora más tarde, hizo llamar al secretario de la Congregación de Ritos. Le dio una hoja y le pidió que la hiciera imprimir y la enviara a los obispos de todo el mundo.

¿Cuál era el contenido de esta hoja? Era una oración al arcángel san Miguel, compuesta por el mismo León XIII. Una oración que los sacerdotes recitarían después de cada misa rezada, al pie del altar, después del Salve Regina ya prescrito por Pío IX.

León XIII confió más tarde a uno de sus secretarios, Mons. Rinaldo Angeh, que durante la misa había visto una nube de demonios que se lanzaban contra la Iglesia para atacarla. De ahí su decisión de movilizar a san Miguel Arcángel y a las milicias del cielo para defender a la Iglesia contra Satanás y sus ejércitos.

Invoquemos a san Miguel en esta lucha sin cuartel, que durará toda nuestra vida y recemos la oración:

San Miguel arcángel defiéndenos del enemigo y ampáranos de todas las asechanzas del maligno. Que Dios te reprima, espíritu maligno, y tú, príncipe de la milicia celestial, arroja con el divino poder a Satanás a lo más profundo del infierno y también a los otros espíritus inmundos que vagan por el mundo, buscando la perdición de las almas.

5.8» El ángel protector

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

Dios nos dice en el salmo 91: Aunque a tu lado caigan mil y diez mil a tu derecha, a ti no te alcanzará… No ha de alcanzarte el mal ni la plaga llegará hasta tu tienda.

Porque ha dado orden a sus ángeles para que te guarden en todos tus caminos. Te llevarán en sus palmas para que tu pie no tropiece en la piedra. Pisotearás leones y dragones, a ti no te alcanzará.

En medio de las dificultades más extremas, aun en plena guerra, cuando las balas silben a nuestro alrededor o la peste se extienda por la vecindad, Dios puede salvarnos por medio de sus ángeles.

En lo más duro de la pelea, se les aparecieron en el cielo a los adversarios cinco varones resplandecientes, montados en caballos con frenos de oro, que poniéndose a la cabeza de los judíos y tomando en medio de ellos al Macabeo, lo protegían con sus armas, le guardaban incólume y lanzaban flechas y rayos contra el enemigo, que, herido de ceguera y espanto, caía (2 Mac 10, 29-30).

5.7» El ángel proveedor

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

En una oportunidad, el profeta Elías estaba en pleno desierto, después de haber huido de Jezabel y estaba hambriento y sediento y quería morirse.

Se deseó la muerte, se acostó y se durmió bajo una retama, pero un ángel lo tocó y le dijo:

Levántate y come. Miró y vio a su cabecera una torta cocida sobre piedras calientes y un jarro de agua. Comió y bebió y se volvió a acostar. Volvió segunda vez el ángel de Dios, le tocó y le dijo:

Levántate y come, porque el camino es demasiado largo para ti. Se levantó, comió, bebió y, con la fuerza de aquella comida, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el monte de Dios, el Horeb (1 Re 19).

Así como el ángel le dio de comer y beber a Elías, también Dios nos puede dar de comer y beber por medio de nuestro ángel, cuando estemos en momentos angustiosos.

Puede hacerlo con un milagro o por medio de otras personas que compartan su pan y su comida con nosotros. Por eso, Jesús nos dice en el Evangelio: Dadles vosotros de comer (Mt 14, 16).

Nosotros también podemos ser como ángeles proveedores para otros que están en necesidad.

5.6» El ángel del fuego

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

Cuando los tres jóvenes hebreos, Misaj, Sidraj y Abed-Nego, fueron echados al horno de fuego en Babilonia por el rey Nabucodonosor, el fuego no los quemó y se paseaban entre el fuego cantando y alabando a Dios, pero se veían cuatro en vez de tres.

Por eso, el rey preguntó a sus consejeros:

¿No hemos echado nosotros al fuego a estos tres hombres atados?

Pero yo estoy viendo cuatro hombres que se pasean libremente por el fuego sin sufrir daño alguno y el cuarto tiene el aspecto de un hijo de los dioses…

Y Nabucodonosor exclamó:

Bendito sea el Dios de Sidraj, Misaj y Abed-Nego que ha enviado a su ángel a librar a sus siervos que confiando en Él, quebrantaron la orden del rey y entregaron su cuerpo antes de servir y adorar a ningún otro fuera de su Dios (Dan 3).

El ángel los libró del fuego y se paseaba con ellos, cantando y alabando a Dios.

En caso de catástrofes naturales, incendios o desgracias de cualquier tipo, Dios nos puede ayudar y salvar por medio de nuestro ángel. Incluso, nos puede salvar de animales peligrosos como salvó a Daniel del foso de los leones (Dan 14).

5.5» El ángel de la curación

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

Todos conocemos la hermosa historia del arcángel san Rafael, descrita en el libro de Tobías.

Tobías buscó un compañero para que lo acompañara en su largo viaje a Media, pues, en aquellos tiempos, los caminos eran muy peligrosos. Y encontró a Rafael, el ángel; pero no sabía que era un ángel (5, 4).

Antes del viaje, el padre bendice a su hijo Tobías: Que Dios os proteja y su ángel os acompañe con su protección (5, 16). Y, cuando la madre se pone a llorar desconsolada, porque se va su hijo y no sabe si regresará con vida, el padre le dice:

Un ángel bueno lo acompaña y le dará un viaje feliz y lo traerá sano (5, 21).

Cuando Tobías se baña en el río Tigris, un pez grande saltó como para devorarlo y el ángel le dijo:

Agarra el pez, ábrelo, sácale la hiel, el corazón y su hígado, y guárdatelo; tira los intestinos, porque su hiel, su corazón y su hígado, son remedios útiles…

La hiel sirve para untar los ojos de un hombre con cataratas para que quede sano (6, 4-8).

Cuando regresaron del largo viaje, después que Tobías se casara con Sara, Rafael le dijo a Tobías:

Tengo por seguro que se abrirán los ojos de tu padre. Úntale los ojos con la hiel del pez y el remedio hará que las manchas blancas se contraigan y se le caerán como escamas de los ojos. Y así tu padre podrá mirar y ver la luz…

Y Tobías le aplicó el remedio a su padre y con ambas manos le quitó las escamas de la comisura de los ojos… Y el padre dijo: Ahora te veo, hijo, luz de mis ojos (Tob 11, 7- 13).

San Rafael arcángel es considerado como Medicina de Dios, como si fuera un médico especialista en todas las enfermedades.

Haríamos bien en invocarlo en todas las enfermedades para que podamos obtener la curación con su intercesión.

5.4» El ángel de la oración

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

Un ángel de Dios se le aparece a la que será madre de Sansón, que era estéril. Le dice que va a concebir un hijo, el cual debe ser nazareo, consagrado a Dios desde el nacimiento. Él no deberá beber vino ni bebida fermentada.
No debe comer nada impuro ni dejarse cortar el cabello.

En una segunda oportunidad, se le aparece también al padre, llamado Manóaj, quien le pregunta su nombre. El ángel le contesta:

¿Por qué me preguntas mi nombre, si es maravilloso?… Si quieres preparar un holocausto, ofréceselo a Dios…

Y Manóaj tomó el cabrito y la oblación y lo ofreció a Dios sobre la roca. Manóaj y su mujer estaban mirando. Cuando la llama subía del altar hacia el cielo, el ángel subía en la llama (Jueces 13, 16-20).

El ángel comunica a los padres de Sansón la noticia de que tendrán un hijo y que, según los planes de Dios, debe ser consagrado a Dios desde el nacimiento. Y, cuando ofrecen un sacrificio, el ángel sube con la llama hacia Dios, para significar que los ángeles ofrecen nuestros sacrificios y oraciones a Dios.

El arcángel san Rafael es uno de los que presentan nuestras oraciones a Dios.

Dice: Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que presentamos las oraciones de los justos y tienen entrada a la Gloria del Señor. Cuando orabais tú y tu nuera Sara, yo presentaba ante Dios vuestras oraciones (Tob 12, 12-15).

5.3» El ángel de la bendición

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

Los ángeles también nos bendicen frecuentemente en nombre de Dios.

Por eso, es hermoso lo que dice Jacob, cuando bendice a su hijo José y a sus nietos Efraín y Manasés:

El ángel que me ha librado de todo mal, bendiga a estos pequeños (Gén 48, 16).

Pidamos la bendición de Dios a nuestro ángel antes de acostarnos y, cuando vayamos a realizar algo importante, como se la pedimos también a nuestros padres, cuando vamos de viaje o como los niños cuando van a dormir.

5.2» El ángel de nuestros sueños

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

A veces, Dios puede permitir que un ángel nos comunique mensajes por medio del sueño como lo hizo con José, a quien le dijo:

José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer, porque lo engendrado en ella es obra del Espíritu Santo…

Despertado José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado (Mt 1, 20- 24).

En otra oportunidad, el ángel le dijo en sueños:

Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto y estáte hasta que yo te diga (Mt 2, 13). Y muerto Herodes, de nuevo se le presenta en sueños el ángel y le dice:

Levántate, toma al niño y a su madre y ponte en camino a la tierra de Israel (Mt 2, 20).

También Jacob, mientras dormía, tuvo un sueño. Soñó con una escalera, apoyada en tierra, y cuya cima tocaba los cielos y he aquí que los ángeles de Dios subían y bajaban por ella… Y vio que Dios estaba sobre ella. Y asustado dijo: ¡Qué temible es este lugar! ¡Esto no es otra cosa, sino la casa de Dios y la puerta del cielo! (Gén 28, 12-17).

Los ángeles velan nuestros sueños, suben al cielo y bajan a la tierra, si se puede hablar así, para presentar ante Dios nuestras obras y oraciones.

Mientras dormimos, los ángeles oran por nosotros y nos ofrecen a Dios. ¡Cuánto ora nuestro ángel por nosotros!

¿Hemos pensado en agradecérselo?¿Y si pedimos oraciones a los ángeles de nuestros familiares y amigos? ¿Y a los que están adorando a Jesús en los sagrarios?

Pidamos oraciones por nosotros a los ángeles. Ellos velan nuestros sueños.

5.1» El ángel del desierto

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

En la historia de Agar, esclava de Sara, la esposa de Abraham, se nos dice que Agar huyó al desierto, porque Sara la maltrataba.

Un ángel de Dios se le presentó junto a una fuente de agua. Y el ángel le aconsejó que volviera a casa de su señora (Gén 16).

Pero, cuando nació su hijo Ismael, hijo de Abraham, Sara se sintió celosa y mandó que se fuera de la casa.

Ella estuvo vagando por el desierto, desesperada, buscando agua, porque el niño se moría de sed y lloraba mucho.

Entonces, el ángel se le vuelve a aparecer de nuevo y le dice: No tengas miedo, porque Dios ha escuchado la voz del niño… Y le abrió los ojos y vio un pozo de agua. Fue y llenó el odre de agua y dio de beber al niño (Gén 21, 17-19).

Los ángeles pueden presentarse de parte de Dios para salvarnos del desierto de la soledad o de la incomprensión.

Otras veces, los ángeles pueden inspirar a alguien que se presente a ayudarnos y sea como un ángel que solucione nuestro problema.

Los ángeles nos levantan el ánimo y nos ayudan a sobreponernos a las dificultades para cumplir nuestra misión.

4» Los coros de los ángeles

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

Según todos los autores, hay nueve coros de ángeles:
1.- Ángeles, que aparecen en muchos textos bíblicos (Ap 5, 11; Dan 7, 10).
2.- Arcángeles, especialmente san Miguel, Gabriel y Rafael (1 Tes 4,16).
3.- Principados (Ef 6, 12; Col 1, 16; Rom 8, 38; 1 Co 15, 24; Ef 1, 21; Col 2, 15; Col 2,
10; Ef 3, 10).
4.- Virtudes (Ef 1, 21; 1 Pe).
5.- Potestades (los mismos textos que para los principados).
6.- Dominaciones (Col 1, 16; Ef 1, 21).
7.- Tronos (Col 1, 16).
8.- Querubines (Ez 10, 1-20; Gén 3, 24).
9.- Serafines (Is 6, 2-6).

Según las revelaciones de Dios a la mística alemana Mechtilde Thaller (1868- 1919), los principados cuidan las parroquias y a todos los fieles de la misma.

Están siempre adorando a Jesús sacramentado, día y noche, y rezando por los fieles de la parroquia.

Ningún sacerdote debería dejar de saludar al ángel de su parroquia y a los ángeles que rodean y adoran a Jesús ante el sagrario parroquial.

Los ángeles virtudes fomentan las virtudes y las personifican de alguna manera.

Algunos de estos ángeles destacarían especialmente en una virtud concreta, por ejemplo, en la pureza, en la fidelidad, en la generosidad, en la paciencia, en la alegría, en la esperanza.

Por eso, sería muy conveniente pedir al ángel Pureza esta virtud, o al ángel Alegría, que nos dé la alegría que necesitamos para librarnos de la tristeza. Y así podemos hacer con otras virtudes, especialmente, con aquellas que más necesitamos.

Los ángeles potestades acompañan a los sacerdotes en sus funciones litúrgicas, sobre todo, cuando celebran la misa y confiesan…

Los ángeles dominaciones son ángeles que asisten especialmente a los misioneros para extender el reino de Dios. Son los ángeles de la enseñanza, sea en la universidad, en la dirección espiritual…

Los tronos son ángeles de categoría regia, pues son los ángeles que ayudan y asisten a los reyes y a los altos dignatarios.

Los querubines son las espadas de Dios, espadas de fuego, y están delante del trono del Papa y delante de ciertos santuarios para cuidarlos.

Los serafines son los ángeles – amor, que están al servicio del Amor. Sin cesar ellos adoran y aman a la Santísima Trinidad. Han sido creados para amar y adorar a Dios. Son los ángeles de más categoría espiritual o más amor: Están llenos del fuego del amor de Dios.

Quizás estas ideas de Mechtilde Thaller sean opinables, pero lo que sí es cierto es que hay coros de ángeles diferentes, que tienen misiones distintas y que sería muy bueno hacernos amigos de cada uno de estos coros para que nos ayuden en nuestra vida.

Personalmente, de vez en cuando, cuando celebro la misa, invito de modo especial a uno de los coros angélicos para que así, en distintos días, pueda tener su compañía especial, aunque normalmente los invito a todos a acompañarme en la celebración eucarística.3

3 Sobre Mechtilde Thaller puede leerse el libro de Von Lama Friederich, Les anges, Ed. Christiana, 1973.

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