por Makf | 25 Sep, 2025 | Baruc
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Capítulo 4
1 La Sabiduría es el libro de los preceptos de Dios, y la Ley que subsiste eternamente: los que la retienen, alcanzarán la vida, pero los que la abandona, morirán.
2 Vuélvete, Jacob, y tómala, camina hacia el resplandor, atraído por su luz.
3 No cedas a otro tu gloria, ni tus privilegios a un pueblo extranjero.
4 Felices de nosotros, Israel, porque se nos dio a conocer lo que agrada a Dios.
5 ¡Animo, pueblo mío, memorial viviente de Israel!
6 Ustedes fueron vendidos a las naciones, pero no para ser aniquilados; es por haber excitado la ira de Dios, que fueron entregados a sus enemigos.
7 Ustedes irritaron a su Creador, ofreciendo sacrificios a los demonios y no a Dios;
8 olvidaron al Dios, eterno, el que los sustenta, y entristecieron a Jerusalén, la que los crió.
9 Porque ella, al ver que la ira del Señor se desencadenaba contra ustedes, exclamó: «Escuchen, ciudades vecinas de Sión: Dios me ha enviado un gran dolor.
10 Yo he visto el cautiverio que el Eterno infligió a mis hijos y a mis hijas.
11 Yo los había criado gozosamente y los dejé partir con lágrimas y dolor.
12 Que nadie se alegre al verme viuda y abandonada por muchos. Estoy desolada por los pecados de mis hijos, porque se desviaron de la Ley de Dios:
13 ellos no conocieron sus preceptos, no siguieron los caminos de sus mandamientos ni anduvieron por las sendas de la instrucción, conforme a su justicia.
14 ¡Que vengan las vecinas de Sión, y recuerden el cautiverio que el Eterno infligió a mis hijos y a mis hijas!
15 Porque él hizo venir contra ellos a una nación lejana, una nación insolente, de lengua desconocida, que no respetó al anciano ni tuvo compasión del niño;
16 que se llevó a los hijos queridos de la viuda y la dejó desolada, privándola de sus hijas.
17 Y yo ¿cómo podré socorrerlos?
18 El mismo que les infligió esos males los librará de las manos de sus enemigos.
19 ¡Vayan, hijos, vayan, mientras yo me quedo desolada!
20 Yo me quité el vestido de fiesta, me puse ropa de suplicante y clamaré al Eterno mientras viva.
21 ¡Animo, hijos, clamen a Dios, y él los librará de la tiranía y del poder de sus enemigos!
22 Porque yo espero que el Eterno les dará la salvación, y el Santo me ha llenado de alegría por la misericordia que pronto les llegará del Eterno, su Salvador.
23 Yo los dejé partir con dolor y lágrimas, pero Dios los hará volver a mí, con gozo y alegría para siempre.
24 Así como ahora las ciudades vecinas de Sión están viendo el cautiverio de ustedes, así verán pronto la salvación que les llegará de Dios, con la gran gloria y el esplendor del Eterno.
25 Hijos, soporten con paciencia la ira que les ha sobrevenido de parte de Dios. Tu enemigo te ha perseguido, pero pronto verás su ruina y pondrás tu pie sobre su cuello.
26 Mis tiernos hijos han recorrido ásperos caminos, fueron llevados como un rebaño arrebatado por el enemigo.
27 ¡Animo, hijos, clamen a Dios, porque aquel que los castigó se acordará de ustedes!
28 Ya que el único pensamiento de ustedes ha sido apartarse de Dios, una vez convertidos, búsquenlo con un empeño diez veces mayor.
29 Porque el que atrajo sobre ustedes estos males les traerá, junto con su salvación, la eterna alegría».
30 ¡Animo, Jerusalén! El que te dio un nombre te consolará.
31 ¡Ay de los que te maltrataron y se alegraron de tu caída!
32 ¡Ay de las ciudades que esclavizaron a tus hijos, ay de aquella que recibió a tus hijos!
33 Porque así como ella se alegró de tu caída y se regocijó por tu ruina, así se afligirá por su propia desolación.
34 Yo le quitaré su alegría de ciudad populosa, y su jactancia se convertirá en duelo.
35 Caerá fuego sobre ella de parte del Eterno durante muchos días, y será morada de los demonios por muy largo tiempo.
36 Mira hacia el Oriente, Jerusalén, y contempla la alegría que te viene de Dios.
37 Ahí llegan tus hijos, los que habías visto partir; llegan reunidos desde el oriente al occidente por la palabra del Santo, llenos de gozo por la gloria de Dios.
por Makf | 25 Sep, 2025 | Baruc
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Capítulo 3
1 Señor todopoderoso, Dios de Israel, es un alma angustiada y un espíritu acongojado el que grita hacia ti.
2 Escucha, Señor, y ten piedad, porque hemos pecado contra ti.
3 Tú permaneces para siempre, mientras que nosotros perecemos para siempre.
4 Señor todopoderoso, Dios de Israel, escucha la plegaria de los muertos de Israel, de los hijos de aquellos que han pecado contra ti y no han escuchado la voz del Señor, su Dios, por lo que han caído sobre nosotros estas calamidades.
5 No te acuerdes de las injusticias de nuestros padres, sino acuérdate en este momento de tu mano y de tu Nombre.
6 Porque tú eres el Señor, nuestro Dios, y nosotros te alabaremos, Señor .
7 Sí, tú has infundido tu temor en nuestro corazón, para que invocáramos tu Nombre, y nosotros te alabaremos en nuestro exilio, porque hemos arrojado de nuestro corazón toda la injusticia de nuestros padres que pecaron contra ti.
8 Aquí estamos hoy en la tierra de nuestro exilio donde tú nos has dispersado, soportando el oprobio, la maldición y la condena, por todas las injusticias de nuestros padres, que se apartaron del Señor, nuestro Dios.
9 Escucha, Israel, los mandamientos de vida; presta atención para aprender a discernir.
10 ¿Por qué, Israel, estás en un país de enemigos y has envejecido en una tierra extranjera?
11 ¿Por qué te has contaminado con los muertos, contándote entre los que bajan al Abismo?
12 ¡Tú has abandonado la fuente de la sabiduría!
13 Si hubieras seguido el camino de Dios, vivirías en paz para siempre.
14 Aprende dónde está el discernimiento, dónde está la fuerza y dónde la inteligencia, para conocer al mismo tiempo dónde está la longevidad y la vida, dónde la luz de los ojos y la paz.
15 ¿Quién ha encontrado el lugar de la Sabiduría, quién ha penetrado en sus tesoros?
16 ¿Dónde están los jefes de las naciones, los que dominaban las bestias de la tierra
17 y se divertían con las aves del cielo; los que atesoraban la plata y el oro, en los que los hombres ponen su confianza, y cuyas posesiones no tenían límite;
18 los que trabajaban la plata con tanto cuidado, que sus obras sobrepasan la imaginación?
19 Ellos han desaparecido, han bajado al Abismo, y han surgido otros en su lugar.
20 Otros más jóvenes han visto la luz y han habitado sobre la tierra, pero no han conocido el camino de la ciencia,
21 no han comprendido sus senderos. Tampoco sus hijos la han alcanzado y se han alejado de sus caminos.
22 No se oyó nada de ella en Canaán, ni se la vio en Temán.
23 Ni siquiera los hijos de Agar, que buscan la ciencia sobre la tierra, ni los mercaderes de Merrán y de Temán, inventores de fábulas y buscadores de inteligencia, han conocido el camino de la sabiduría, ni se han acordado de sus senderos.
24 ¡Qué grande, Israel, es la morada de Dios, qué extenso es el lugar de su dominio!
25 ¡Es grande y no tiene fin, excelso y sin medida!
26 Allí nacieron los famosos gigantes de los primeros tiempos, de gran estatura y expertos en la guerra.
27 Pero no fue a ellos a quienes Dios eligió y les dio el camino de la ciencia;
28 ellos perecieron por su falta de discernimiento, perecieron por su insensatez.
29 ¿Quién subió al cielo para tomarla y hacerla bajar de las nubes?
30 ¿Quién atravesó el mar para encontrarla y traerla a precio de oro fino?
31 Nadie conoce su camino, ni puede comprender su sendero.
32 Pero el que todo lo sabe, la conoce, la penetró con su inteligencia; el que formó la tierra para siempre, y la llenó de animales cuadrúpedos;
33 el que envía la luz, y ella sale, la llama, y ella obedece temblando.
34 Las estrellas brillan alegres en sus puestos de guardia:
35 él las llama, y ellas responden: «Aquí estamos», y brillan alegremente para aquel que las creó.
36 ¡Este es nuestro Dios, ningún otro cuenta al lado de él!
37 El penetró todos los caminos de la ciencia y se la dio a Jacob, su servidor, y a Israel, su predilecto.
38 Después de esto apareció sobre la tierra, y vivió entre los hombres.
por Makf | 25 Sep, 2025 | Baruc
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Capítulo 2
1 Por eso el Señor ha cumplido la amenaza que había pronunciado contra nosotros, contra los jueces que gobernaron a Israel, contra nuestros reyes, contra nuestros jefes y contra los hombres de Israel y de Judá.
2 Nunca se hizo bajo el cielo nada semejante a lo que él hizo en Jerusalén, conforme a lo que está escrito en la Ley de Moisés,
3 a tal punto que llegamos a comer, uno la carne de su hijo, y otro la carne de su hija.
4 El los entregó en manos de todos los reinos que nos rodean, para que cayeran en el oprobio y la desolación, entre todos los pueblos de los alrededores donde el Señor los dispersó.
5 Así quedaron sometidos, en lugar de prevalecer, porque nosotros hemos pecado contra el Señor, nuestro Dios, al no escuchar su voz.
6 Al Señor, nuestro Dios, pertenece la justicia; a nosotros, en cambio, y a nuestros padres la vergüenza reflejada en el rostro, como sucede en el día de hoy.
7 Todo lo que el Señor había anunciado contra nosotros, todas esas desgracias nos han sobrevenido.
8 Nosotros no hemos aplacado con nuestras súplicas el rostro del Señor, apartándonos cada uno de los pensamientos de su corazón perverso.
9 Por eso el Señor estuvo atento a estas calamidades y las descargó sobre nosotros, porque él es justo en todo lo que nos manda hacer.
10 Pero nosotros no hemos escuchado la voz del Señor, que nos mandaba seguir los preceptos que él puso delante de nosotros.
11 Y ahora, Señor, Dios de Israel, que hiciste salir a tu pueblo de la tierra de Egipto con mano fuerte, con signos y portentos, con gran poder y con el brazo en alto, haciéndote así un Nombre famoso hasta el día de hoy,
12 nosotros hemos pecado, nos hemos hecho impíos, hemos incurrido en la injusticia, Señor, Dios nuestro, desobedeciendo todas tus prescripciones.
13 Que tu furor se aparte de nosotros, porque hemos quedado muy pocos entre las naciones donde nos has dispersado.
14 Escucha, Señor, nuestra oración y nuestra súplica, y por tu honor, líbranos y concédenos el favor de aquellos que nos han deportado,
15 para que toda la tierra conozca que tú eres el Señor, nuestro Dios, porque tu Nombre ha sido invocado sobre Israel y sobre su raza.
16 Mira, Señor, desde tu santa morada y piensa en nosotros; inclina tu oído y escucha;
17 abre, Señor, tus ojos y mira; porque no son los muertos que están en el Abismo, aquellos cuyo espíritu ha sido arrancado de sus entrañas, los que tributan gloria y justicia al Señor ;
18 sino que es el alma llena de aflicción, y son los que caminan encorvados y sin fuerzas, los ojos debilitados y el alma hambrienta los que te tributan, Señor, gloria y justicia.
19 No es por las obras de justicia de nuestros padres y de nuestros reyes, que nosotros presentamos nuestra súplica delante de tu rostro, Señor, Dios nuestro.
20 Porque tú has enviado sobre nosotros tu furor y tu indignación, como lo habías anunciado por medio de tus servidores, los profetas, diciendo:
21 Así habla el Señor: Dobleguen sus espaldas y sirvan al rey de Babilonia, y permanecerán en la tierra que yo he dado a sus padres.
22 Pero si ustedes no escuchan la voz del Señor, sirviendo al rey de Babilonia,
23 yo haré cesar en las ciudades de Judá y dentro de Jerusalén el grito de gozo y el grito de alegría, el canto del esposo y el canto de la esposa, y todo el país se convertirá en un desierto sin habitantes.
24 Y nosotros no hemos escuchado tu voz, que nos mandaba servir al rey de Babilonia; por eso, tú has cumplido la amenaza que habías pronunciado por medio de tus servidores, los profetas, a saber, que serían sacados de su sitio los huesos de nuestros reyes y los huesos de nuestros padres.
25 Y ahora han sido arrojados al calor del día y al frío de la noche, después de haber muerto en medio de crueles sufrimientos, por el hambre, la espada y la peste.
26 Tú has reducido Esta Casa sobre la que había sido invocado tu Nombre, a lo que es en el día de hoy, a causa de la maldad de la casa de Israel y de la casa de Judá.
27 Sin embargo, tú nos has tratado, Señor, Dios nuestro, conforme a toda tu benignidad y a tu gran compasión,
28 como lo habías anunciado por medio de Moisés, tu servidor, el día en que le ordenaste escribir tu Ley en presencia de los israelitas, diciendo:
29 «Si ustedes no escuchan mi voz, esta grande, esta inmensa muchedumbre será reducida a un pequeño número entre las naciones adonde los dispersaré.
30 Yo sé, en efecto, que ellos no me escucharán, porque son un pueblo obstinado y rebelde, pero en la tierra de su exilio, volverán sobre sí mismos
31 y conocerán que yo soy el Señor, su Dios. Les daré un corazón y oídos dóciles,
32 y ellos me alabarán en la tierra de su exilio y se acordarán de mi Nombre.
33 Se arrepentirán de su obstinación y de sus malas acciones, porque se acordarán de la suerte de sus padres que pecaron contra el Señor .
34 Entonces los haré volver a la tierra que juré dar a sus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob, y se adueñarán de ella. Los multiplicaré y ya no disminuirán.
35 Estableceré para ellos una alianza eterna, para que yo sea su Dios y ellos sean mi Pueblo, y ya no arrojaré más a mi pueblo Israel de la tierra que les he dado».
por Makf | 25 Sep, 2025 | Baruc
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Capítulo 1
1 Texto del escrito que Baruc, hijo de Nerías, hijo de Maasías, hijo de Sedecías, hijo de Asadías, hijo de Jilquías, escribió en Babilonia,
2 en el año quinto, el séptimo día del mes, en la época en que los caldeos habían tomado Jerusalén y la habían incendiado.
3 Baruc leyó el texto de este escrito en presencia de Jeconías, hijo de Joaquím, rey de Judá, y de todo el pueblo que había venido para escuchar esta lectura;
4 en presencia de las autoridades y de los príncipes reales, de los ancianos y de todo el pueblo –desde el más pequeño hasta el más grande– de todos los que habitaban en Babilonia junto al río Sud.
5 Se derramaron lágrimas, se ayunó y se oró delante del Señor .
6 También se recogió dinero según las posibilidades de cada uno,
7 y se lo envió a Jerusalén, al sacerdote Joaquím, hijo de Jilquías, hijo de Salóm, y a los otros sacerdotes y a todo el pueblo que se encontraba con él en Jerusalén.
8 Baruc ya había recuperado, el décimo día del mes de Siván, los vasos de la Casa del Señor sacados del Templo, a fin de devolverlos a la tierra de Judá. Eran objetos de plata que había hecho Sedecías, hijo de Josías, rey de Judá,
9 después que Nabucodonosor, rey de Babilonia, deportó desde Jerusalén y llevó a Babilonia a Jeconías, a los príncipes, a los rehenes, a los nobles y a la gente del país.
10 Les escribieron lo siguiente: Aquí les enviamos dinero; compren con él víctimas para los holocaustos y los sacrificios por el pecado, y también incienso; hagan ofrendas y preséntenlas sobre el altar del Señor, nuestro Dios.
11 Rueguen por la vida de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y por la de su hijo Baltasar, para que sus días sean sobre la tierra como los días del cielo.
12 Que el Señor nos dé fuerza e ilumine nuestros ojos, para que vivamos a la sombra de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y a la sombra de su hijo Baltasar, y lo sirvamos mucho tiempo, gozando de su favor.
13 Rueguen también por nosotros al Señor, nuestro Dios, porque hemos pecado contra él, y la ira del Señor y su indignación no se han alejado de nosotros hasta el día de hoy.
14 Lean este libro, que nosotros les enviamos para que se haga confesión de los pecados en la Casa del Señor, en el día de la Fiesta y en los días de la Asamblea.
15 Ustedes dirán: Al Señor, nuestro Dios, pertenece la justicia; a nosotros, en cambio, la vergüenza reflejada en el rostro, como sucede en el día de hoy; vergüenza para los hombres de Judá y los habitantes de Jerusalén,
16 para nuestros reyes y nuestros jefes, para nuestros sacerdotes, nuestros profetas y nuestros padres.
17 Porque hemos pecado contra el Señor,
18 le hemos sido infieles y no hemos escuchado la voz del Señor, nuestro Dios, que nos mandaba seguir los preceptos que él puso delante de nosotros.
19 Desde el día en que el Señor hizo salir a nuestros padres del país de Egipto, hasta el día de hoy, hemos sido infieles al Señor, nuestro Dios, y no nos hemos preocupado por escuchar su voz.
20 Por eso han caído sobre nosotros tantas calamidades, así como también la maldición que el Señor profirió por medio de Moisés, tu servidor, el día en que hizo salir a nuestros padres del país de Egipto, para darnos una tierra que mana leche y miel. Esto es lo que nos sucede en el día de hoy.
21 Nosotros no hemos escuchado la voz del Señor, nuestro Dios, conforme a todas las palabras de los profetas que él nos envió.
22 Cada uno se dejó llevar por los caprichos de su corazón perverso, sirviendo a otros dioses y haciendo el mal a los ojos del Señor, nuestro Dios.
por Makf | 25 Sep, 2025 | Lamentaciones
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Capítulo 5
1 ¡Recuerda Señor, lo que nos ha sucedido, mira y contempla nuestro oprobio!
2 Nuestra herencia pasó a manos de extranjeros, nuestras casas, a manos de extraños.
3 Estamos huérfanos, sin padre, nuestras madres son como viudas.
4 Tenemos que pagar el agua que bebemos, la leña nos cuesta dinero.
5 Somos empujados con el yugo al cuello, estamos fatigados, no nos dan respiro.
6 Tendemos las manos hacia Egipto, hacia Asiria, para saciarnos de pan.
7 Nuestros padres pecaron, y ya no existen: nosotros cargamos con sus culpas.
8 Estamos dominados por esclavos y nadie nos arranca de sus manos.
9 Arriesgamos la vida para conseguir nuestro pan, afrontando la espada del desierto.
10 Nuestra piel quema como un horno, por los ardores del hambre.
11 Han violado a las mujeres en Sión, a las vírgenes en las ciudades de Judá.
12 Los príncipes fueron colgados de las manos, no se respetó la dignidad de los ancianos.
13 Los jóvenes arrastraron la piedra de moler, los niños se doblaron bajo el peso de la leña.
14 Los ancianos ya no acuden a la puerta de la ciudad, los jóvenes ya no tocan sus cítaras.
15 Cesó la alegría de nuestro corazón, nuestra danza se ha cambiado en luto.
16 Se ha caído la corona de nuestras cabezas: ¡ay de nosotros, porque hemos pecado!
17 Por esto nuestro corazón está dolorido, por esto se nublan nuestros ojos:
18 porque el monte Sión está desolado y los zorros se pasean por él.
19 Pero tú, Señor, reinas para siempre, tu trono permanece eternamente.
20 ¿Por qué nos tendrás siempre olvidados y nos abandonarás toda la vida?
21 ¡Vuélvenos hacia ti, Señor, y volveremos: renueva nuestros días como en los tiempos pasados!
22 ¿O es que nos has desechado completamente y te has irritado con nosotros sin medida?
por Makf | 25 Sep, 2025 | Lamentaciones
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Capítulo 4
1 [Alef] ¡Cómo se ha oscurecido el oro, se ha empañado el oro más puro! Las piedras sagradas están tiradas en todas las esquinas.
2 [Bet] Los hijos de Sión, tan preciados, valuados a precio de oro fino, ¡cómo son tenidos por vasos de arcilla, obra de las manos de un alfarero!
3 [Guímel] Hasta los chacales presentan las ubres para amamantar a sus cachorros; pero la hija de mi pueblo se ha vuelto cruel como los avestruces del desierto.
4 [Dálet] La lengua de las criaturas se pega al paladar a causa de la sed; los niños pequeños piden pan, y nadie se lo reparte.
5 [He] Los que comían manjares exquisitos desfallecen por las calles; los que se habían criado entre púrpura se abrazan a los residuos.
6 [Vau] La iniquidad de la hija de mi pueblo ha superado el pecado de Sodoma, que fue destruida en un instante sin que se moviera una mano contra ella.
7 [Zain] Sus jóvenes eran más puros que la nieve, más blancos que la leche; sus cuerpos, más rojizos que el coral, su figura, un zafiro.
8 [Jet] Su semblante se ha vuelto más oscuro que el hollín, no se los reconoce por las calles; tienen la piel pegada a los huesos, reseca como madera.
9 [Tet] Fueron más dichosos los muertos por la espada, que los muertos por el hambre: aquellos se desangraron, traspasados; estos, por falta de frutos en los campos.
10 [Iod] Las mismas manos de tiernas mujeres cocinaron a sus hijos: ellos les sirvieron de alimento en el desastre de la hija de mi pueblo.
11 [Caf] El Señor desahogó su furor, derramó el ardor de su ira; encendió un fuego en Sión que devoró hasta sus cimientos.
12 [Lámed] Nunca hubieran creído los reyes de la tierra ni todos los habitantes del mundo, que entrarían el adversario y el enemigo por las puertas de Jerusalén.
13 [Mem] Esto sucedió por los pecados de sus profetas, por las iniquidades de sus sacerdotes, que derramaron en medio de ella la sangre de los justos.
14 [Nun] Vagaban como ciegos por las calles, manchados de sangre, de manera que no se podía tocar sus vestiduras.
15 [Sámec] «¡Apártense! ¡Un impuro! –les gritaban– ¡Apártense, apártense! ¡No toquen!». Si huían y vagaban entre las naciones, se decía: «¡No pueden quedarse más aquí!».
16 [Pe] El rostro del Señor los dispersó, no volverá a mirarlos. Ya no se respeta a los sacerdotes ni se tiene piedad de los ancianos.
17 [Ain] Aún se consumían nuestros ojos, aguardando en vano una ayuda; en nuestros puestos de guardia, mirábamos hacia una nación que no puede salvar.
18 [Sade] Se acechaban nuestros pasos, no podíamos andar por las calles. Se acercaba nuestro fin, se habían cumplido nuestros días: ¡sí, había llegado nuestro fin!
19 [Qof] Nuestros perseguidores eran más veloces que las águilas del cielo: nos hostigaban en las montañas, nos tendían emboscadas en el desierto.
20 [Res] El Ungido del Señor, nuestro aliento vital, quedó atrapado en sus fosas: aquel de quien decíamos: «¡A su sombra viviremos entre las naciones!».
21 [Sin] ¡Regocíjate y alégrate, hija de Edom, tú que habitas en el país de Us! También tú recibirás la copa: te embriagarás y te desnudarás.
22 [Tau] Tu iniquidad se ha borrado, hija de Sión: ¡él no volverá a desterrarte! El castigará tu culpa, hija de Edom, ¡pondrá al descubierto tus pecados!
por Makf | 25 Sep, 2025 | Lamentaciones
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Capítulo 3
1 [Alef] Yo soy el hombre que ha soportado la miseria bajo la vara de su furor.
2 El me condujo y me hizo caminar por las tinieblas, y no por la luz.
3 Sólo contra mí, una y otra vez, vuelve su mano todo el día.
4 [Bet] El marchitó mi carne y mi piel, quebró todos mis huesos.
5 Edificó contra mí un cerco de veneno y fatiga.
6 Me confinó en las tinieblas, como a los que murieron hace mucho tiempo.
7 [Guímel] Me tiene cercado y no puedo salir, hizo pesada mi cadena.
8 Por más que grite y pida auxilio, cierra el paso a mi plegaria.
9 Cercó mis caminos con piedras talladas, entorpeció mis senderos.
10 [Dálet] Fue para mí un oso en acecho, un león agazapado.
11 Me apartó del camino y me desgarró, me dejó desolado.
12 Apuntó con su arco e hizo de mí el blanco de su flecha.
13 [He] Me clavó en los riñones las flechas de su aljaba.
14 Fui la irrisión de mi pueblo, el motivo constante de sus cantos burlones.
15 El me sació de amargura, me abrevó con ajenjo.
16 [Vau] Partió mis dientes con un guijarro, me revolcó en la ceniza.
17 Ya no hay paz para mi alma, me olvidé de la felicidad.
18 Por eso dije: «Se ha agotado mi fuerza y la esperanza que me venía del Señor».
19 [Zain] Recordar mi opresión y mi vida errante es ajenjo y veneno.
20 Mi alma no hace más que recordar y se hunde dentro de mí;
21 Pero me pongo a pensar en algo y esto me llena de esperanza:
22 [Jet] La misericordia del Señor no se extingue ni se agota su compasión;
23 ellas se renuevan cada mañana, ¡qué grande es tu fidelidad!
24 El Señor es mi parte, dice mi alma, por eso espero en él.
25 [Tet] El Señor es bondadoso con los que esperan en él, con aquellos que lo buscan.
26 Es bueno esperar en silencio la salvación que viene del Señor.
27 Es bueno para el hombre cargar con el yugo desde su juventud.
28 [Iod] Que permanezca solitario y silencioso, cuando el Señor se lo impone.
29 Que ponga su boca sobre el polvo: ¡tal vez haya esperanza!
30 Que ofrezca su mejilla al que lo golpea y se sacie de oprobios.
31 [Caf] Porque el Señor nunca rechaza a los hombres para siempre.
32 Si aflige, también se compadece, por su gran misericordia.
33 Porque él no humilla ni aflige de corazón a los hijos de los hombres.
34 [Lámed] Cuando se aplasta bajo los pies a todos los prisioneros de un país;
35 cuando se conculca el derecho de un hombre ante el rostro del Altísimo;
36 cuando se perjudica a alguien en un pleito, ¿acaso no lo ve el Señor ?
37 [Mem] ¿Quién dijo algo y eso sucedió, sin que el Señor lo ordenara?
38 ¿No salen de la boca del Altísimo los males y los bienes?
39 ¿De qué se queja el hombre mientras vive? ¡Que domine más bien su pecado!
40 [Nun] ¡Examinemos a fondo nuestra conducta y volvamos al Señor!
41 Levantemos en nuestras manos el corazón hacia el Dios del cielo.
42 Hemos sido infieles y rebeldes; ¡tú no has perdonado!
43 [Sámec] Te has cubierto de indignación y nos has perseguido, ¡has matado sin piedad!
44 Te has cubierto con una nube para que no pase la plegaria.
45 Nos has convertido en basura y desecho en medio de los pueblos.
46 [Ain] Abren sus fauces contra nosotros todos nuestros enemigos.
47 Nos asaltan el terror y la fosa, la ruina y el desastre.
48 Ríos de lágrimas brotan de mis ojos, por el desastre de la hija de mi pueblo.
49 [Pe] Mis ojos lloran sin descanso, no hay un alivio,
50 hasta que el Señor vuelva su mirada y observe desde el cielo.
51 Mis ojos me hacen sufrir al ver las hijas de mi ciudad.
52 [Sade] Me han cazado como a un pájaro los que me odian sin razón.
53 Ahogaron mi vida en un pozo y arrojaron piedras sobre mí.
54 Las aguas corrieron sobre mi cabeza, y yo exclamé: «¡Estoy perdido!».
55 [Qof] Entonces invoqué tu Nombre, Señor, desde lo más profundo del pozo.
56 Tú escuchaste mi voz: «¡No cierres tu oído a mi grito de auxilio!».
57 Te acercaste el día que te invoqué y dijiste: «¡No temas!».
58 [Res] Tú has defendido mi causa, Señor, has rescatado mi vida.
59 Has visto el daño que me hacen, ¡defiende mi derecho!
60 Has visto su sed de venganza, todos sus planes contra mí.
61 [Sin] Has escuchado sus insultos, Señor, todos sus planes contra mí.
62 Los labios de mis agresores y sus maquinaciones están contra mí todo el día.
63 Míralos cuando se sientan o se levantan: soy el motivo de sus cantos burlones.
64 [Tau] Tú les darás su merecido, Señor, conforme a la obra de sus manos.
65 Les endurecerás el corazón, y tu maldición caerá sobre ellos.
66 Los perseguirás con saña y los exterminarás debajo de los cielos.
por Makf | 25 Sep, 2025 | Lamentaciones
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Capítulo 2
1 [Alef] ¡Cómo cubrió de nubes el Señor, en su enojo, a la hija de Sión! Precipitó del cielo a la tierra la gloria de Israel; no se acordó del estrado de sus pies, en el día de su ira.
2 [Bet] El Señor devoró sin piedad todas las moradas de Jacob; derribó en su indignación las fortalezas de la hija de Judá; echó por tierra y profanó el reino y sus príncipes.
3 [Guímel] Abatió, en el ardor de su ira, toda la fuerza de Israel; retiró su mano derecha frente al enemigo; encendió en Jacob una llama como de fuego que devora a su alrededor.
4 [Dálet] Tendió su arco como un enemigo, afirmó su mano derecha; como un adversario, dio muerte a lo más apuesto de la juventud; en el campamento de la hija de Sión derramó como un fuego su furor.
5 [He] El Señor se portó como un enemigo y devoró a Israel: devoró todos sus palacios, destruyó sus fortalezas; multiplicó en la hija de Judá las lamentaciones y los lamentos.
6 [Vau] Desmanteló su morada como una huerta, arrasó el Lugar de los encuentros. El Señor hizo olvidar en Sión las fiestas y los sábados; despreció, en el ímpetu de su ira, al rey y al sacerdote.
7 [Zain] El Señor rechazó su propio altar, repudió su Santuario; entregó en manos del enemigo los muros de sus palacios; se lanzaron gritos en la Casa del Señor como en un día de fiesta.
8 [Jet] El Señor decidió arrasar la muralla de la hija de Sión: tomó sus medidas y no retiró su brazo hasta dejarla derruida; cubrió de luto el antemural y el muro, que se desmoronaron juntamente.
9 [Tet] Sus puertas se hundieron en la tierra, él quebró sus cerrojos; su rey y sus príncipes están entre las naciones, ¡no hay más Ley! Tampoco sus profetas obtienen visiones de parte del Señor.
10 [Iod] Están sentados en el suelo, silenciosos, los ancianos de la hija de Sión; se han cubierto la cabeza de polvo, se han vestido con un sayal. Dejan caer su cabeza hasta el suelo las vírgenes de Jerusalén.
11 [Caf] Mis ojos se deshacen en llanto, me hierven las entrañas; mi bilis se derrama en la tierra por el desastre de la hija de mi pueblo, mientras desfallecen sus niños y pequeños en las plazas de la ciudad.
12 [Lámed] Ellos preguntan a sus madres: «¿Dónde hay pan y vino?», mientras caen desfallecidos como heridos de muerte en las plazas de la ciudad, exhalando su espíritu en el regazo de sus madres.
13 [Mem] ¿A quién podré compararte? ¿A quién te asemejaré, hija de Jerusalén? ¿A quién te igualaré, para poder consolarte, virgen hija de Jerusalén? Porque tu desastre es inmenso como el mar: ¿quién te sanará?
14 [Nun] Tus profetas te transmitieron visiones falsas e ilusorias. No revelaron tu culpa a fin de cambiar tu suerte, sino que te hicieron vaticinios falsos y engañosos.
15 [Sámec] Al verte, golpean las manos todos los que pasan por el camino; silban y mueven la cabeza sobre la hija de Jerusalén: «¿Es esta el dechado de toda hermosura, la alegría de toda la tierra?».
16 [Ain] Abren sus fauces contra ti todos tus enemigos; silban, rechinan los dientes, diciendo: «¡La hemos devorado! Sí, este es el día que esperábamos: ya lo alcanzamos, lo estamos viendo».
17 [Pe] El Señor ha realizado su designio, ha cumplido su palabra, la que había decretado hace tiempo: demolió sin compasión, hizo que el enemigo se alegrara de tu suerte, exaltó el poder de tus adversarios.
18 [Sade] ¡Invoca al Señor de corazón, gime, hija de Sión! ¡Deja correr tus lágrimas a raudales, de día y de noche: no te concedas descanso, que no repose la pupila de tus ojos!
19 [Qof] ¡Levántate, y grita durante la noche, cuando comienza la ronda! ¡Derrama tu corazón como agua ante el rostro del Señor! ¡Eleva tus manos hacia él, por la vida de tus niños pequeños, que desfallecen de hambre en todas las esquinas!
20 [Res] ¡Mira, Señor, y considera a quién has tratado así! ¿Puede ser que las mujeres se coman a sus hijos, a los pequeños que antes mimaban? ¿Puede ser que se asesine en el Santuario al sacerdote y al profeta?
21 [Sin] En las calles están tendidos el niño y el anciano; mis vírgenes y mis jóvenes cayeron bajo la espada; tú has sembrado la muerte en el día de tu ira, has degollado sin piedad.
22 [Tau] Convocaste como para un día de fiesta los terrores que me rodean; en el día de la ira del Señor no hay escapados ni sobrevivientes. ¡A los que yo había mimado y hecho crecer los aniquiló mi enemigo!
por Makf | 25 Sep, 2025 | Lamentaciones
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Capítulo 1
1 [[Alef] ¡Cómo está solitaria la ciudad populosa! Se ha quedado como una viuda la grande entre las naciones; la princesa entre las provincias tiene que pagar tributo.
2 [Bet] Pasa la noche llorando, las lágrimas corren por sus mejillas. No hay nadie que la consuele entre todos los que la amaban: todos sus amigos la han traicionado, se han convertido en enemigos.
3 [Guímel] Judá está desterrada, en la miseria y en la más dura esclavitud. Ella habita entre las naciones, sin encontrar un descanso. Todos sus perseguidores la alcanzaron en angostos desfiladeros.
4 [Dálet] Los caminos de Sión están de duelo, porque nadie acude a las fiestas. Todas sus puertas están desoladas, gimen sus sacerdotes, sus vírgenes están afligidas, ¡y qué amargura hay en ella!
5 [He] Sus adversarios han prevalecido, sus enemigos están tranquilos, porque el Señor la ha llenado de aflicción por sus muchas rebeldías. Sus niños han partido al cautiverio delante del adversario.
6 [Vau] La hija de Sión ha perdido todo su esplendor. Sus príncipes parecían ciervos que no encuentran donde pastar: iban caminando sin fuerzas delante del perseguidor.
7 [Zain] Jerusalén recuerda sus días de miseria y de vida errante, cuando cayó su pueblo en poder del adversario, sin que nadie la socorriera. Sus adversarios la miraban y se reían de su ruina.
8 [Jet] Jerusalén ha pecado gravemente y se ha convertido en algo inmundo. Los que la honraban la consideran despreciable, porque han visto su desnudez; también ella gime y se vuelve hacia atrás.
9 [Tet] ¡Hasta en sus vestidos aparece su impureza! ¡Ella no pensó en el futuro, y cayó de manera portentosa, sin que nadie la consolara! «¡Mira, Señor, mi opresión porque triunfa el enemigo!».
10 [Iod] El adversario extendió su mano hacia todos sus tesoros. ¡Sí, ella ha visto a los paganos entrar en su Santuario, aunque tú mismo habías prohibido que entraran en tu asamblea!
11 [Caf] Todo su pueblo va gimiendo en busca de pan; dan sus tesoros a cambio de alimento para recobrar sus fuerzas. «¡Mira, Señor, y fíjate cómo estoy envilecida!».
12 [Lámed] ¡Todos ustedes, los que pasan por el camino, fíjense bien y miren si hay un dolor comparable al mío: a este dolor que me atormenta, porque el Señor ha querido afligirme en el día de su furor!
13 [Mem] El envió un fuego desde lo alto, lo hizo bajar hasta mis huesos. Tendió una red a mis pies, me hizo retroceder. Me convirtió en una desolación, estoy siempre dolorida.
14 [Nun] El ha vigilado mis rebeldías, ellas se entrelazan en su mano. Su yugo está sobre mi cuello, hace flaquear mi fuerza. El Señor me ha puesto en unas manos a las que no puedo resistir.
15 [Sámec] El Señor derribó a mis valientes, que estaban dentro de mí. Convocó contra mí una asamblea para destrozar a mis jóvenes. El Señor pisoteó en el lagar a la virgen hija de Judá.
16 [Ain] A causa de esto, estoy llorando, mis ojos se deshacen en llanto, porque está lejos de mí el consolador que podría reanimarme. Mis hijos están desolados, porque triunfa el enemigo.
17 [Pe] Sión extiende sus manos, pero nadie la consuela. El Señor dio órdenes contra Jacob a sus adversarios de alrededor. Jerusalén ha llegado a ser una cosa inmunda en medio de ellos.
18 [Sade] Pero el Señor es justo, porque yo fui rebelde a su palabra. ¡Oigan bien, todos los pueblos, y miren mi dolor! Mis vírgenes y mis jóvenes han partido al cautiverio.
19 [Qof] Llamé a mis amantes, pero ellos me engañaron. Mis sacerdotes y mis ancianos han expirado en la ciudad, mientras buscaban alimento para recobrar sus fuerzas.
20 [Res] ¡Mira, Señor, cómo estoy angustiada, me hierven las entrañas! Mi corazón se conmueve en mi interior, porque he sido rebelde. Afuera, me priva de hijos la espada, adentro, la muerte.
21 [Sin] ¡Oigan cómo estoy gimiendo, sin que nadie me consuele! Todos mis enemigos, al oír mi desgracia, se alegraron de lo que has hecho. ¡Que llegue el Día que tú has anunciado, y que ellos estén igual que yo!
22 [Tau] ¡Que llegue hasta tu presencia toda su maldad! Trátalos como me trataste a mí por todas mis rebeldías, porque son muchos mis gemidos y mi corazón está sufriendo.
por Makf | 25 Sep, 2025 | Jeremias
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Capítulo 52
1 Sedecías tenía veintiún años cuando comenzó a reinar, y reinó once años en Jerusalén. Su madre se llamaba Jamutal, hija de Jeremías, y era de Libná.
2 El hizo lo que es malo a los ojos del Señor, tal como lo había hecho Joaquím.
3 Esto sucedió en Jerusalén y en Judá a causa de la ira del Señor, hasta que al fin, él los arrojó lejos de su presencia. Sedecías se rebeló contra el rey de Babilonia.
4 El noveno año del reinado de Sedecías, el día diez del décimo mes, Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó con todo su ejército contra Jerusalén. Ellos acamparon frente a la ciudad y la cercaron con una empalizada.
5 La ciudad estuvo bajo el asedio hasta el año undécimo del rey Sedecías.
6 En el cuarto mes, el día nueve del mes, mientras apretaba el hambre en la ciudad y no había más pan para la gente del país,
7 se abrió una brecha en la ciudad. Entonces huyeron todos los hombres de guerra, saliendo de la ciudad durante la noche, por el camino de la puerta entre las dos murallas que está cerca del jardín del rey; y mientras los caldeos rodeaban la ciudad, ellos tomaron el camino de la Arabá.
8 Las tropas de los caldeos persiguieron al rey, y alcanzaron a Sedecías en las estepas de Jericó, donde se desbandó todo su ejército, dejándolo solo.
9 Los caldeos capturaron al rey y lo hicieron subir hasta Riblá, en el país de Jamat, ante el rey de Babilonia, que dictó sentencia contra él.
10 El rey de Babilonia hizo degollar a los hijos de Sedecías ante sus propios ojos, y también a todos los jefes de Judá, en Riblá.
11 Luego le sacó los ojos a Sedecías y lo ató con una doble cadena de bronce. Así lo llevó a Babilonia, donde lo tuvo prisionero hasta el día de su muerte.
12 El día diez del quinto mes –era el decimonoveno año de Nabucodonosor, rey de Babilonia– Nebuzaradán, comandante de la guardia, que prestaba servicios ante el rey de Babilonia, entró en Jerusalén.
13 Incendió la Casa del Señor, la casa del rey y todas las casas de Jerusalén, y prendió fuego a todas las casas de los nobles.
14 Después, el ejército de los caldeos que estaba con el comandante de la guardia derribó todas las murallas que rodeaban a Jerusalén.
15 Nebuzaradán, el comandante de la guardia, deportó a toda la población que había quedado en la ciudad, a los desertores que se habían pasado al rey de Babilonia y al resto de los artesanos.
16 Pero dejó una parte de la gente pobre del país como viñadores y cultivadores.
17 Además, los caldeos hicieron pedazos las columnas de bronce de la Casa del Señor, las bases y el Mar de bronce que estaba en la Casa del Señor, y se llevaron todo el bronce a Babilonia.
18 Tomaron también las ollas, las palas, los cuchillos, los aspersorios, las fuentes y todos los utensilios de bronce que servían para el culto.
19 El comandante de la guardia tomó asimismo las palanganas, los pebeteros, los aspersorios, las ollas, los candelabros, las fuentes y las bandejas: todos los objetos de oro y plata.
20 En cuanto a las dos columnas, al único Mar de bronce, a los doce bueyes de bronce que los sostenían y a las bases que había hecho el rey Salomón para la Casa del Señor, no se podía evaluar el peso de bronce de todos esos objetos.
21 En lo que respecta a las columnas, la altura de una columna era de nueve metros; un hilo de seis metros medía su circunferencia; su espesor era de cuatro dedos, y era hueca por dentro.
22 Estaba rematada por un capitel de bronce, y la altura del capitel era de dos metros y medio. Sobre el capitel, todo alrededor, había una moldura en forma de red y de granadas, todo de bronce. La segunda columna, con sus granadas, era igual a la primera.
23 Había noventa y seis granadas que sobresalían en relieve, y las granadas eran cien en total, alrededor de toda la red.
24 El comandante de la guardia apresó a Seraías, el sumo sacerdote, a Sefanías, el segundo sacerdote, y a los tres guardianes del umbral.
25 En la ciudad apresó también a un eunuco, que estaba al frente de los hombres de guerra, a siete hombres del servicio personal del rey que fueron sorprendidos en la ciudad, al secretario del jefe del ejército, encargado de enrolar al pueblo del país, y a sesenta hombres del pueblo que estaban en medio de la ciudad.
26 Después de tomarlos prisioneros, Nebuzaradán, comandante de la guardia, los llevó ante el rey de Babilonia, a Riblá.
27 El rey de Babilonia los mandó golpear y ejecutar en Riblá, en el país de Jamat. Así fue deportado Judá lejos de su tierra.
28 Este es el número de la población deportada por Nabucodonosor: en el séptimo año, 3.023 judíos;
29 en el año decimoctavo de Nabucodonosor, de Jerusalén, 832 personas;
30 en el año vigésimo tercero de Nabucodonosor, Nebuzaradán, comandante de la guardia, deportó a 745 judíos. En total: 4.600 personas.
31 El trigésimo séptimo año de la deportación de Joaquín, rey de Judá, el día veinticinco del duodécimo mes, Evil Merodac, rey de Babilonia, en el año de su entronización, indultó a Joaquín, rey de Judá, y lo hizo salir de la prisión.
32 Le habló amigablemente y le asignó un sitial más elevado que el de los reyes que estaban con él en Babilonia.
33 Le hizo cambiar su ropa de prisionero, y Joaquín comió siempre en su presencia, durante toda su vida.
34 Su mantenimiento fue asegurado por el rey de Babilonia con una asignación regular para cada día, hasta el día de su muerte, durante toda su vida.