Carta a Mis Padres

Soy… la rebeldía y la ternura, que te irrita y te enternece.

Soy… la negación, los caprichos, el que pone a prueba tu paciencia.

Soy… independiente, grande, me valgo solo…, aunque ustedes saben que los necesito.

Soy… el de las verdades inoportunas.

Soy… el que exige cuentos y mimos, después de un día interminable.

Soy… el dueño total de tus ternuras.

Soy… el que te desafía, te hiere, te ama y te necesita.

Soy… el que de pronto no te ama más, y luego te ama hasta el cielo.

Soy tu hijo, papá; tu hijo, mamá, y ustedes son los únicos seres a los que realmente amo con todas las fuerzas de mi pequeño gran corazón.

Carta a Dios

¡Querido Papito Dios!:

¿Cómo estás? Te escribo para saludarte y decirte que te quiero mucho, mucho pero mucho.

Tu sabes, Papito, que todavía soy muy joven, y por mi inexperiencia pues… no he sido muy buena para administrar la "canasta básica" que me enviaste y…, pues…, ya se me ha ido agotando a lo largo de estos años.

Por ejemplo, la paciencia se me acabó por completo, igual que la prudencia y la tolerancia. Ya me quedan poquitas esperanzas, y el frasquito de fe está también vacío.

La imaginación también está escaseando por estos rumbos. Debes saber que hay cosas de la canasta que ya no necesito, como la dependencia, y esa facilidad para hacer berrinches, que tantos corajes y problemas me han ocasionado. Así que quisiera pedirte nuevos productos para la canasta.

Para empezar, me gustaría que rellenaras los frascos de paciencia y tolerancia (pero hasta el tope), y mándame por favor el curso intensivo: "Cómo ser más prudente", volúmenes 1, 2 y 3.

Si tienes, envíame también varias bolsas grandes, pero "bolsones" de madurez, que tanta falta me hace. Quisiera un costal grande lleno de sonrisas, de esas que alegran el día a cualquiera.

Te pido por favor, que me mandes dos piedras grandes y pesadas, para atarlas a mis pies, y tenerlos siempre sobre la tierra.

Si tuvieras por ahí guardada una brújula para orientarme y tomar el camino correcto, te lo agradecería mucho.

Papito…, regálame imaginación otra vez; pero no demasiada, porque debo confesar que en algunas ocasiones tomé grandes cantidades, y me empachó. Nuevas ilusiones, y una doble ración de fe y esperanza también me caerían excelente.

Te pido también una paleta de colores, para pintar mi vida cuando la vea gris y oscura. Me sería muy útil un bote de basura, para tirar todo lo que me hace daño.

Te pido muchas zanahorias para tener buena vista, y no dejar pasar las oportunidades, por no verlas.

Necesito también un reloj grande, muy grande, para que cada vez que lo vea, me acuerde de que el tiempo corre y no debo desperdiciarlo.

¿Podrías mandarme muchísima fuerza y seguridad en mí mism@? Sé que voy a necesitarlas para soportar los tiempos difíciles, y para levantarme cuando caiga.

También quisiera un bote de pastillas, de las que hacen que crezca la fuerza de voluntad y el empeño, para que me vaya bien en la vida, y te pido unas tres o cuatro toneladas de "ganas de vivir", para cumplir mis sueños.

Necesito también una pluma con mucha tinta, para escribirte todos mis logros, y te sientas muy orgulloso de mí.

Pero más que nada, te pido que me des mucha vida, para lograr todo lo que tengo en mente que sé que te agrada, y para que el día que me vaya contigo, tenga algo que llevarte, y veas que no desperdicié el tiempo aquí en la Tierra.

De antemano, te agradezco lo que me puedas mandar, y te agradezco el doble todo lo que me mandaste la primera vez.

Con mucho cariño…. Te adora, tu hij@

Cambia Tu Carita de Pena

Cambia tu carita de pena, por las dulces melodías que brotan de tu música preferida…

Cambia tu carita de pena, por el sol cálido que te alumbra cada mañana al abrir tus dulces ojos…

Cambia tu carita de pena, por la lluvia que cae por tu rostro en esas tardecitas de primavera…

Cambia tu carita de pena, por las sonrisas que te dan los que tanto te quieren…

Cambia tu carita de pena, por ese amor eterno, que es para siempre tuyo…

Cambia tu carita de pena, por los dulces recuerdos que ya nadie te robará…

Cambia tu carita de pena, por lo que vendrá, que aún no ha llegado…

Cambia tu carita de pena, por la luz brillante de mi estrella, que va contigo por doquier…

Cambia tu carita de pena, porque no me has perdido, porque siempre estaré ahí…,

cerquita, en tu corazón…

Tu hermanito… Jesús

Calidoscopio

Existía un hombre que, a causa de una guerra en la que había peleado de joven, había perdido la vista. Este hombre, para poder subsistir y continuar con su vida, desarrolló una gran habilidad y destreza con sus manos, lo que le permitió destacarse como un estupendo artesano. Sin embargo, su trabajo no le permitía más que asegurarse el mínimo sustento, por lo que la pobreza era una constante en su vida, y en la de su familia.

Cierta Navidad, quiso obsequiarle algo a su hijo de cinco años, quien nunca había conocido más juguetes que los trastos del taller de su padre, con los que fantaseaba reinos y aventuras. Su papá tuvo entonces la idea de fabricarle, con sus propias manos, un hermoso calidoscopio, como alguno que él supo poseer en su niñez. En secreto y por las noches, fue recolectando piedras de diversos tipos, que trituraba en decenas de partes; pedazos de espejos, vidrios, metales, maderitas, etc.

Al terminar de la cena de nochebuena, pudo, finalmente, a partir de la voz del pequeño, imaginar la sonrisa de su hijo al recibir el precioso regalo. El niño no cabía en sí de la dicha, y la emoción que aquella increíble Navidad le había traído, de las manos rugosas de su padre ciego, bajo las formas de aquel maravilloso juguete que él jamás había conocido…. Durante los días y las noches siguientes, el niño fue a todo sitio portando el preciado regalo, y con él regresó a sus clases en la escuela del pueblo. En los tiempos de recreo, entre clase y clase, el niño exhibió y compartió, henchido de orgullo, su juguete, con sus compañeros, que se mostraban igual de fascinados con aquella maravilla, y que todos querían poner su ojos en aquel lente y dirigirlo al sol… Uno de aquellos pequeños, tal vez el mayor del grupo, finalmente se acercó al hijo del artesano, y le preguntó, con la ambiciosa intriga que sólo un niño puede expresar:

-"Oye, qué maravilloso calidoscopio te han regalado… ¿dónde te lo compraron?, no he visto jamás nada igual en el pueblo… "-

Y el niño, orgulloso de poder revelar aquella verdad emocionante desde su pequeño corazón, le contestó:

-"No, no me lo compraron en ningún sitio… me lo hizo mi papá"-, a lo que el otro pequeño replicó con cierta sorna, y tono incrédulo: -"¿Tu padre…?, imposible… ¡si

Nuestro pequeño amigo se quedó mirando a su compañero, y al cabo de una pausa de segundos, sonrió como sólo un portador de verdades absolutas puede hacerlo, y le contestó ¡tú padre está ciego…!

"Sí… mi papá esta ciego… PERO DE LOS OJOS…, SOLAMENTE DE LOS OJOS…"

El amor sólo se puede ver con el corazón…, "LO ESENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS"

Buenos Consejos

El Instituto Francés de la Ansiedad y el Stress, en París, definió 20 reglas de vida que dicen los expertos que, si uno consigue asimilar al menos 10, con seguridad aprenderá a vivir con calidad interna:

HAGA una pausa de mínimo  5 a 10 minutos por cada 2 horas de trabajo, a lo máximo. Repita estas pausas en su vida diaria, y piense en usted, analizando sus
actitudes.
APRENDA A DECIR NO, sin sentirse culpable, o creer que lastima a alguien. Querer agradar a todos es un desgaste enorme.

PLANEE su día, pero deje  siempre un buen espacio para cualquier imprevisto, consciente  de que no todo depende de usted.

CONCÉNTRESE en apenas una tarea a la vez. Por más ágil que sean sus cuadros mentales, usted se cansa.

OLVÍDESE de una vez por todas, que usted es indispensable en su trabajo, su casa, o su grupo habitual. Por más que eso le desagrade, todo camina sin su actuación, salvo usted mismo.

DEJE de sentirse responsable por el placer de los otros. Usted no es la fuente de los deseos, ni el eterno maestro de ceremonia.

PIDA AYUDA siempre que sea necesario, teniendo el buen sentido de pedírsela a las personas correctas.

SEPARE los problemas reales de los imaginarios, y elimínelos, porque son pérdida de tiempo, y ocupan un espacio mental precioso para cosas más importantes.

INTENTE descubrir el placer de cosas cotidianas, como dormir, comer y pasear, sin creer que es lo máximo que puede conseguir en la vida.

EVITE envolverse en ansiedades y tensiones ajenas, en lo que se refiere a ansiedad y tensión. Espere un poco, y después retorne al diálogo y a la acción.

SU FAMILIA NO es usted; está junto a usted, compone su mundo, pero no es su propia identidad.

COMPRENDA qué principios y convicciones inflexibles pueden ser un gran , que evite el movimiento y la búsqueda.

ES NECESARIO tener  siempre a alguien a quien le pueda confiar y hablar
abiertamente. No sirve de nada, si está lejos.

CONOZCA la hora  acertada de salir de una cena, levantarse del palco, y dejar una reunión. Nunca pierda el sentido de la importancia sutil, de salir a la hora correcta.

NO QUIERA saber si  hablaron mal de usted, ni se atormente con esa basura
mental. Escuche lo que hablaron  bien de usted, con reserva analítica, sin creérselo todo.

COMPETIR en momentos  de diversión, trabajo y vida entre pareja, es ideal para quien quiere quedar cansad@. o perder la mejor parte

LA RIGIDEZ es buena en  las piedras, pero no en los seres humanos.

UNA HORA DE INMENSO PLACER sustituye, con tranquilidad, tres horas de sueño perdido. El placer recompensa más que el sueño; por eso, no pierda una buena oportunidad de divertirse.

NO ABANDONE sus tres  grandes e invaluables amigas: Intuición, Inocencia y Fe.
ENTIENDA de una vez por todas, definitivamente y en conclusión, que Usted ES LO QUE USTED HAGA DE USTED MISM@.

Piense… Reflexione…

Buen Consejo

Recuerdo que un invierno mi padre necesitaba leña, así que busqué un árbol muerto, y lo corté. Pero luego, en la primavera, vio, desolado, que al tronco marchito de ese árbol le brotaron renuevos.

Mi padre dijo: "Estaba yo seguro de que ese árbol estaba muerto. Había perdido todas las hojas en el invierno. Hacía tanto frío, que las ramas se quebraban, y caían, como si no le quedara al viejo tronco ni una pizca de vida. Pero ahora advierto que aún alentaba la vida en aquel tronco".

Y volviéndose hacia mí, me aconsejó: "Nunca olvides esta importante lección".

Jamás cortes un árbol en invierno. Jamás tomes una decisión negativa en tiempo adverso, o cuando estés molesto.

Nunca tomes las más importantes decisiones, cuando estás en tu peor estado de ánimo.

Espera. Sé paciente. La tormenta pasará. Recuerda que la primavera volverá".

Bienaventurados los Padres

Comprensivos, por que ellos

tendrán la amistad de sus hijos.

Cariñosos, porque serán amados por sus hijos.

Honestos, porque tendrán la verdad de sus hijos.

Que dan buen ejemplo, porque los imitarán con alegría.

Que se entienden, porque sus hijos los entenderán.

Justos, porque no serán juzgados por sus hijos.

Que acompañan a sus hijos, porque no se sentirán solos.

Que apoyan a sus hijos, porque éstos serán su apoyo.

Que siembran armonía, porque cosecharán felicidad.

Que escuchan a sus hijos, porque siempre serán atendidos.

Que consuelan a sus hijos, porque nunca les faltará consuelo.

Que velan por sus hijos, porque podrán cada noche dormir tranquilos.

Bajo sus Alas

La revista "National Geographic" publicó hace unos años, un artículo sobre algo sucedido después de un incendio en el Parque Nacional Yellowstone de los EE.UU., el mismo de las caricaturas del Oso Yogi, pero éste de verdad.

Después de sofocado el fuego empezó la labor de evaluación de daños, y fue entonces que al ir caminando por el parque, un guardabosques encontró una ave calcinada junto al pie de un árbol, en una posición bastante extraña, pues no parecía que hubiese muerto escapando o atrapada, simplemente estaba con sus alas cerradas alrededor de su cuerpo.

Cuando el impactado guardabosques la golpeó suavemente con una vara, tres pequeños polluelos vivos emergieron de debajo de las alas de su madre, quien sabiendo que sus hijos no podrían escapar del fuego, no los abandonó.

Tampoco se quedó con ellos en el nido sobre el árbol, donde el humo sube y el calor se acumula, sino que los llevó, quizás uno a uno, a la base del árbol y ahí dio su vida por salvar la de ellos.

¿Pueden imaginar la escena? El fuego rodeándolos, los polluelos asustados y la madre muy decidida, infundiéndole paz a sus hijos, como diciéndoles: "No teman, vengan bajo mis alas, nada les pasará".

Tan seguros estaban al estar ahí tocando sus plumas, aislados del fuego, que ni siquiera habían salido de ahí horas después de apagado el incendio.

Estaban totalmente confiados en la protección de su madre, y sólo al sentir el golpeteo pensaron que debían de salir.

¿Tienes a quién amar así?

¿Te ha amado alguien así?

Quien encuentra un motivo por el cual vale la pena vivir, encuentra un motivo por el cual vale la pena dar la vida.

Si tú crees que nadie te ha amado como esa madre pájaro amó a sus polluelos, creo que te equivocas, te puedo asegurar que Dios nos amó tanto que se dio a sí mismo para ser humillado y morir por ti.

Pero hoy vive y quiere hacerte sentir amado, como sólo Él puede amar, y no te costará nada, sólo invítale a vivir en ti, pues te cubrirá con sus plumas y bajo sus alas hallarás refugio.

"El que habita al abrigo del

Altísimo, morará bajo la

sombra del Omnipotente"

                                                            Salmo 91:1

Ayudar a Madurar

Me sorprende cómo celebran nuestros jóvenes la llegada de sus 18 años: emborrachándose, fumando, con grandes fiestas, frecuentando lugares del todo impropios. Se presentan como adultos en la sociedad, rompiendo sus leyes.

Por el contrario, cuando un joven aborigen de la tribu Maui de las islas del Pacífico llega a la mayoría de edad, las cosas son diferentes. Se le somete a una prueba, para comprobar si es realmente maduro, adulto, y capaz de llevar una vida responsable, y de formar una familia.

El joven tiene que construir una piragua con sus propias manos y navegar, totalmente solo, por más de 500 kilómetros de mar abierto, hasta una lejana isla, de la cual debe traer una flor exótica de vuelta a casa. Debe sortear todo tipo de peligros.

Si los jóvenes en la sociedad occidental están tan lejos de ser adultos, ¿no será porque con frecuencia, los adultos les dificultamos madurar?

Es tan grande el amor de una madre…, que hasta Dios quiso tener una.

Así es Dios

El pequeño Luis, de seis años, decidió una mañana prepararles hot-cakes a sus papas para desayunar.

Encontró un gran tazón y una cuchara, acercó una silla a la mesa y trató de alzar el pesado paquete de harina para abrirlo. La mitad del paquete quedó desparramado entre la mesa, la silla y el suelo.

Tomó toda la que pudo con sus manitas, y la puso dentro del tazón, y después le puso un poco de leche y azúcar, haciendo una mezcla pegajosa, que empezaba a chorrear por los bordes.

Además, habían ya pequeñas huellas de harina por toda la cocina, dejadas por él y su gatito.

Luis estaba totalmente cubierto con harina y estaba empezando a frustrarse. Él quería darles una sorpresa a sus papas, haciendo algo muy bueno, pero todo le estaba saliendo al revés. No sabía qué más había que agregar a su pasta, o si había que hornear los hot-cakes, pues ni siquiera sabía cómo usar el horno.

Cuando miró otra vez la mesa, su gatito estaba lamiendo el tazón, por lo que corrió a apartarlo de la mesa, pero por accidente se volcó el cartón de leche, y además se quebraron unos huevos que había sobre la mesa, al caer al suelo.

Intentó agacharse a limpiarlo, pero se resbaló, y quedó con toda su pijama pegajosa, llena de harina y huevo.

En ese momento, vio a su papá de pie en la puerta. Dos grandes lágrimas se asomaron a sus ojos. El sólo quería hacer algo bueno, pero en realidad había causado un gran desastre.

Estaba seguro de que su papá lo iba a regañar, y muy posiblemente a castigarlo. Pero su papá sólo lo miraba en medio de aquel desorden. Entonces, caminando encima de todo aquello, tomó en sus brazos a su hijo que lloraba y le dio un gran abrazo lleno de amor, sin importarle llenarse él mismo de harina y huevo.

Así es como Dios nos trata…

A veces tratamos de hacer las cosas bien, pero sin quererlo, terminamos haciendo un desastre. Nuestra familia se pelea, o insultamos a un amigo, o hacemos mal nuestras obligaciones, o desordenamos nuestra vida. Otras veces sólo podemos llorar, porque ya no sabemos que más hacer. Entonces, es cuando Dios nos toma en sus brazos, nos perdona y nos demuestra que nos ama, sin importarle que pueda ensuciarse con nuestra suciedad. Pero por el simple hecho de habernos equivocado, no debemos dejar de preparar algo especial para Dios, o para alguien más Tarde o temprano lo lograremos y Dios estará orgulloso de nosotros, porque no nos dimos por vencidos…

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