8. La decadencia de un imperio

Autor: Oscar Gerometta   

Necesitamos tomar conciencia del riesgo del estallido religioso de nuestra cultura .

Publicado en Revista del C.E.M. - Nº 71996

Días atrás, atendiendo a alguno de los programas periodísticos que ahora inundan nuestra pantalla a partir de las 21 horas los días de semana, me encontré con una frase que creo puede ser axiomática para definir este fin de milenio: "yo, por razones obvias de edad no pude asistir a la decadencia del Imperio Romano, pero tengo la suerte de presenciar esta, que es más o menos lo mismo…"

Claro que, como podrá comprobar con sólo acudir a su memoria, la decadencia del Imperio Romano no fue un fenómeno de fin de milenio, sino el fruto de la corrupción de un proyecto cultural que habiendo podido florecer trascendiéndose a sí mismo, se cerró en la contemplación de sí; un proyecto que en el momento que requirió de la trascendencia para dar un sentido nuevo a su desarrollo histórico, la negó para ahogarse en la contemplación de sí mismo, del placer y del bienestar.

Digo esto, porque uno de los síntomas que algunos consideran como síntoma de una crisis de fin de milenio es la aparición de múltiples, variados e inagotablemente imaginativos movimientos religiosos; y en realidad creo que estos son síntomas de algo más profundo: de un proceso de degradación y disolución cultural que está comenzando a entrar en crisis terminal.

Es cierto que las ‘sectas’, o movimientos anárquicos que tienden a atomizar la experiencia religiosa de un pueblo, han existido y existirán siempre; también es cierto que algunos proyectos culturales como el hindú y el budista conviven con la presencia de cientos de grupos sectarios; pero lo que es distintivo de nuestra coyuntura cultural es la imposibilidad creciente que se experimenta para identificar nuestro proyecto cultural (que ya no sabemos si es occidental y cristiano, occidental a secas, o qué cosa) con una opción trascendente.

Nadie ha de negar las alternativas de variabilidad que experimentó la antigua religiosidad egipcia, pero también es cierto que es posible definir un esquema religioso propio de la cultura egipcia; ya hablamos de la multiplicidad de sectas en el hinduismo, pero igualmente podemos definir con claridad cuál es el eje trascendente que da consistencia a la cultura hindú; en contraposición, ¿cuál es el eje trascendente estructurante de nuestra cultura occidental (o cómo se llame) hoy?

Por supuesto que lo ha tenido, pero la pregunta de oro es, ¿lo tiene todavía? Pero… ¿lo tiene como una mera respuesta teórica, o como una realidad plenamente vivida en la entraña del pueblo que es sujeto de esa cultura y en sus elites dirigentes?

Si no logramos reflexionar sobre estos puntos, difícilmente podamos darnos cuenta de dónde radica la verdadera gravedad de la presencia del Rev. Moon en nuestro país; porque evidentemente se trata aún de un grupo pequeño en la realidad religiosa Argentina, con ideas alocadas… pero, ¿usted se dio cuenta que la información sobre su presencia se publicó en la sección ‘política’ de los principales periódicos?, ¿cómo?, ¿no era un líder religioso?

Si prestó atención al desarrollo de los acontecimientos, quizás se haya dado cuenta que no se terminaba de aclarar en dónde radicaba la dificultad de su visita: para los sectores de izquierda, les preocupaba que se tratara de un grupo que considera la lucha contra el marxismo como un deber religioso, a los sectores nacionalistas les alarma que se trate de un proyecto de desembarco cultural coreano espantoso…

Pero el planteo religioso se dejó casi exclusivamente a la Iglesia Católica, como si realmente el pueblo de la Nación Argentina, cristiano y católico por herencia y por elección de origen, no tuviera verdadero derecho a preocuparse por la agresión de un señor que se dice ser el Mesías, más caritativo que el mismo Jesucristo, y que niega la divinidad del mismo Jesús de Nazareth cuya fe iluminaba y orientaba a los patriotas de Mayo, a los congresales de Tucumán, a los constituyentes del ’53… ¿a los constituyentes de la última reforma?

Moon es un ejemplo de lo que significa nuestra crisis cultural: sincrético, teocrático, totalitario, sostiene descaradamente la unificación de todos los poderes en su persona, se proclama abiertamente el conductor de la humanidad, y deslumbra a los que se consideran como ‘los poderosos de la tierra’.

A continuación les presento una síntesis de la vida, doctrina y alcances de la acción de Sun Myung Moon en la actualidad, pero no lo miremos como un raro fósil perteneciente a realidades ajenas a la nuestra, sino tomemos conciencia de que esa es la propuesta que está nucleando a políticos de todo Occidente, a periodistas, académicos, profesores…

¿Qué más necesitamos para tomar conciencia del riesgo de estallido de nuestra cultura?

7. La verdadera Sayyida

Autor: María de Roncesvalles | Fuente: conocereislaverdad   

Como a ella, que se le pidió tener un hijo, lo dice el Corán, sin un padre material, sin un padre físico, y ella tuvo confianza y siguió adelante. Así, como ella, nosotros la tomamos como modelo y nos fiamos de Dios totalmente…

En la declaración Nostra Aetate cuando se refiere al Islam dice: “La Iglesia, mira con estima a los musulmanes, que adoran al Dios único, vivo y subsistente, misericordioso y omnipotente, creador del cielo y de la tierra, que ha hablado a los hombres.

Ellos buscan someterse con todo su corazón a los decretos de Dios, incluso los más ocultos, como se sometió Abrahán, al que gusta tanto referirse la fe islámica. Veneran a Jesús como profeta, aunque no lo reconocen como Dios; honran a María, su madre virginal y hasta la invocan con devoción.”

“La Iglesia católica nada rechaza de cuanto es verdadero y santo en estas religiones. Considera con sincero respeto aquellos modos de obrar y de vivir, los preceptos y las doctrinas que, aunque difieren en muchos aspectos de cuanto ella misma cree o propone, sin embargo no raramente reflejan un rayo de la Luz que ilumina a todos los hombres.

Exhorta a los cristianos, de este modo, dando siempre testimonio de la fe y la vida cristiana, a cooperar en el dialogo con los seguidores de otras religiones, reconociendo, conservando y haciendo progresar los valores espirituales, morales y socio-culturales que en ellas se encuentra”.

María es un punto de encuentro en el diálogo con los musulmanes, ya que ellos la honran a María como la madre de Jesús, (“Tal es Jesús, hijo de María…”)[1]reconocen su virginidad (“y a María, que conservó su virginidad…”)[2] la veneran con devoción.

En siete suras distintas se hace alusión a María, así por ejemplo en la sura 19 que lleva el titulo María queda de manifiesto su virginidad en la maternidad y en la sura 66 con el titulo de prohibición, Mahoma la propone como ejemplo de vida para sus esposas y para todas las mujeres de los creyentes.

María es el único nombre propio femenino mencionado en el Corán y aparece 34 veces, de las cuales 24 relacionada con Jesús. Si bien hay relatos en el Corán que son mas bien fantasiosos con respecto a la Virgen María (haciendo uso de los evangelios apócrifos añadiéndoles infinidad de detalles) basándonos en la Sagradas Escrituras y en el magisterio de la Iglesia, podemos destacar dos aspectos que nos acercan a los musulmanes.

Inmaculada Concepción

A lo largo de los siglos, la Iglesia ha tomado conciencia de que María “llena de gracia” por Dios (Lc. 1, 28) había sido redimida desde su concepción. Es lo que confiesa el dogma de la Inmaculada Concepción, proclamado en 1854 por el Papa Pío IX: “…la bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de pecado original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo salvador del género humano”[3].

Según el Corán, la concepción de María fue la más pura y santa “Y cuando los ángeles dijeron; ¡María! Alá te ha escogido y purificado. Te ha escogido entre las mujeres del universo” [4].

Cuando la mujer de Imran [5] supo que tendría un hijo hizo un voto a Dios: “Te ofrezco un voto, a Tu exclusivo servicio, lo que hay en mi seno. ¡Acéptamelo! Tú eres Quien todo lo oye, Quien todo lo sabe” [6].

“Y cuando dio luz una hija dijo: Le he puesto por nombre María y la pongo bajo Tu protección contra el maldito demonio, y también a su descendencia” [7].

De ésta forma no le fue posible a Satanás tocarla, un hadith (tradición) atribuido al mismo profeta dice: “Todo hijo de Adán, es tocado por un demonio en el momento mismo de nacer. La criatura así tocada emite un grito. Solamente María y su hijo hicieron excepción de esta regla”.

Se puede ver en esta preservación especial de parte de Dios una alusión al dogma cristiano de la Inmaculada Concepción.

De este modo, mientras que todos, sin excluir los mismos profetas y sus madres, nacen manchados con el pecado original heredado del primer padre, tanto el Corán como los exegetas y toda la tradición musulmana atestiguan unánimemente que el Ala preservo de el a María y a su hijo.

Anunciación del Ángel Gabriel a la Virgen María

Virginidad de María

Desde las primeras formulaciones de la fe, la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen Maria únicamente por poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido, sin elemento humano, por obra del Espíritu Santo [8].

Los relatos evangélicos, presentan la concepción virginal como una obra divina que sobrepasa toda comprensión y toda posibilidad humana: “José, hijo de David, no temas recibir en tu casa a Maria, tu esposa, pues lo concebido en ella viene del Espíritu Santo”[9].

El Corán nos trasmite detalladamente en dos textos el relato de la Anunciación del ángel a la Virgen Maria, en las suras 3 y 19 y también se extiende en el relato del nacimiento de Cristo en varios versículos de distintas suras, encontramos por ejemplo:

“Y a la que conservo su virginidad. Infundimos en ella nuestro Espíritu e hicimos de ella y de su hijo signo para todo el mundo”[10], “Y a Maria, hija de Imran, que conservo su virginidad y en la que infundimos de nuestro Espíritu…” [11].

La anunciación la sitúan en Jerusalén y no en Nazaret como queda atestiguado por el evangelio de Lucas (Lc. 1,26) Al presentársele el ángel a Maria le anuncia que el es el enviado para darle un hijo puro, zakia, es la palabra en árabe que aparece para designar la pureza de su hijo, es decir, exento de culpa, que crece en el bien y en la santidad. Ella pregunta como sucedería eso si ella no es una mujer de mala vida, el ángel la tranquiliza diciéndole que para Ala no es imposible.

Los exegetas del Corán hablan de una abertura en el vestido de la Virgen por la cual el ángel soplo. Los musulmanes reconocen en toda esta sura (19) un signo evidente de que ella conservo su virginidad antes, durante y después del parto, llamando infiel o impío aquel que se atreva a ponerlo en duda: “y son impíos por haber dicho contra Maria una calumnia monstruosa”[12].

La expresión “ibn Maryam” (hijo de Maria) que aparece varias veces en el Corán, también pone de manifiesto que no nació Jesús con intervención de ningún hombre, ya que existía la costumbre y aun hoy es conservada de emparentar al hijo con el padre y no con la madre. Al establecer esta relación de Jesús con su madre, refuerza la creencia en la virginidad de Maria.

“La Virgen es para los musulmanes la verdadera sayyida o señora. La única posible rival en su credo seria Fátima, la hija de Mahoma. Pero después de la muerte de su hija escribió el mismo Mahoma: “Serás la mas bienaventurada de todas las mujeres en el Paraíso, después de María”. La Iglesia hace suyas las palabras dirigidas a la Virgen por Santa Isabel (Lc 1,42). Ella es Bienaventurada por ser la Madre de Jesús, Dios hecho hombre. Será Ella entonces, quien guíe a los musulmanes en el camino que conduce a su Divino Hijo.

[1] Sura 19, 34
[2] Sura, 66,12
[3] Cat. de la Iglesia Católica N.490.
[4] Sura 3,44
[5] Algunos comentaristas musulmanes dicen que posiblemente Mahoma haya confundido el nombre del padre de María que la tradición cristiana llama Joaquín.
[6] Sura 3,35
[7] Sura 3,36
[8] CIC 496
[9] Mt 1,20
[10] Sura 21,91
[11] Sura 66,12
[12] Sura 4, 156

6. ¿Se podría saber de dónde salen tantas sectas?

Autor: Oscar Gerometta

Asistimos a un estallido religioso que ha dado origen a cientos de grupos.

Publicado en Reflex noviembre 1992

Algunas veces, tanto en el campo como en los parques suficientemente grandes, es posible asistir a un espectáculo curioso: el "estallido de los hormigueros":

Cuando se conjugan condiciones climáticas propias del despertar post-invernal se produce el incremento de la actividad en las colonias de hormigas, dando como resultado la multiplicación de estos hormigueros en cuanto rincón de tierra se encuentra a disposición.

Algo semejante está ocurriendo en Occidente desde mediados del siglo XIX, estamos asistiendo a un fenomenal estallido religioso que ha traído como consecuencia la atomización de la experiencia religiosa en cientos, miles de pequeños hormigueros, que como aquellos de la primavera, están sometidos a distintas alternativas de crecimiento.

Para continuar con el símil, tendríamos que hablar de dos "primaveras" o estallidos. Una primera conjunción de situaciones se registró durante la primera mitad del siglo pasado en Estados Unidos, lo que se denominó "el gran despertar religioso", consecuencia directa del pietismo luterano, que como un incendio se extenderá a otros movimientos religiosos, sobre todo aquellos más anárquicos e indisciplinados, dando rápidamente origen a multiplicidad de predicadores que recorrerán el país del Norte proponiendo una religiosidad fuertemente subjetiva, centrada en la búsqueda obsesiva de una santidad personal perfecta obtenida a través de una moral de corte puritano, urgida por el temor a la inminencia de la llegada del fin de los tiempos.

Durante un período de más de 70 años, a través del siglo XIX fueron surgiendo miles de grupos distintos y dispersos, es en estos grupos, en su intrincada interrelación y evolución, en donde se originan las sectas de doctrina u origen cristianos que conocemos hoy:

Pentecostales, Evangélicos, Asambleas de Dios, Testigos de Jehová, Mormones, Ciencia Cristiana, etc. Algunos de ellos no se pueden considerar cristianos, como es el caso de los Testigos de Jehová y los Mormones, pero de cualquier modo, todos ellos reciben el tronco central de su doctrina de las iglesias de la Reforma del siglo XVI y se insertan con comodidad en un contexto cristiano.

Se podría decir que estos grupos son el producto último de la disgregación religiosa que el principio del subjetivismo religioso, expresado a través de la doctrina de la libre interpretación protestante, llevaba implícito.

Nuestra segunda "primavera" tendríamos que situarla alrededor de los años ´70, luego de la Segunda Guerra, y cuando la utopía del progreso comenzaba a resquebrajarse, coincidentemente con el fracaso del ideal cientificista que todo lo podía; en el orden del pensamiento, el racionalismo ha dado lugar a un creciente agnosticismo que estudia más los límites del razonamiento que el razonamiento en sí mismo.

En este clima de decepción e inseguridad, pero aún dentro de una situación de hedonismo creciente, comienzan a llegar a los Estados Unidos, en buena parte vehiculizados por su creciente intervención en Asia, una serie de ingredientes de origen oriental (hinduísmo, yoga, budismo zen, técnicas de control mental, etc.) que amalgamados con elementos autóctonos como el espiritismo, el pragmatismo y las técnicas de marketing, darán lugar a la aparición de una gran cantidad de grupos orientalistas cuya expansión todavía es imprevisible.

Es en este segundo estallido en donde aparecen la Misión de la Luz Divina del Gurú Mahará Ji, el Hare Krishna, los Niños de Dios, la Cientología, el New Age, etc.. Son grupos sincréticos, que si bien toman algunos elementos del cristianismo, no son cristianos ni por su origen, ni por su tronco doctrinal; son grupos netamente neo-paganos, es decir, caracterizados por la recuperación de una religiosidad pagana pre-cristiana.

Estos grupos se encuentran en pleno proceso de expansión y consolidación, muchos de ellos aún no han superado la primera etapa del proceso de gestación descrito por Vidal Manzanares (Nacimiento, Consolidación, Transformación).

Durante los últimos años, se ha registrado el agregado de nuevos elementos a este cóctel neo-pagano, provinientes del paganismo europeo pre-cristiano, los grupos ocultistas y esotéricos, la "ovniología", las medicinas alternativas, y el islamismo; dando lugar a multiplicidad de nuevos grupos y asociaciones que no necesariamente se presentan como religiosos.

Pero, no hay que temer, estamos por ingresar en la Era de Acuario, era de la armonía y la concordia, de la síntesis; es de esperar que en los comienzos del tercer milenio, cuando la Flota de la Alianza Intergaláctica concrete nuestra incorporación a la Federación de Mundos Libres, esta multiplicidad se sintetice en unidad, que los miles de hormigueros que hoy día atacan la conciencia y la integridad de nuestra cultura se reúnan en un único y gran hormiguero, el de la Nueva Conciencia Planetaria.

¿No hay qué temer?

¡Dios nos libre!

5. ¿Son iguales todas las religiones?

Autor: P. Paulo Dierckx y P. Miguel Jordá | Fuente: Para dar razón de nuestra Esperanza, sepa defender su Fe  

No podrían salvarse quienes, sabiendo que la Iglesia Católica fue instituida por Jesucristo como necesaria, desdeñaran entrar a ella o no quisieran permanecer en ella.

En estos últimos años hemos presenciado un gran crecimiento de las sectas en toda América Latina.

¿Responde esto a un crecimiento normal de las religiones? Creemos que no.

Creemos que en gran parte ello obedece a un plan fríamente elaborado para destruir o debilitar la Iglesia Católica y su influencia en cada región.

Algunas de estas sectas son financiadas por los grandes grupos económicos de EE. UU., verdaderas transnacionales proselitistas que invierten millones en propaganda, vendiendo o distribuyendo revistas, libros y folletos.

Pasan de casa en casa, convidan a personas poco iniciadas en la Biblia y bajo pretexto de orar con ellos les arrebatan su mayor tesoro que es la fe católica.

Por eso no podemos permanecer pasivos ante esta realidad y vamos a dar aquí un vistazo a algunas de las principales sectas o religiones que vemos a nuestro alrededor, no con el afán de polemizar, sino con el único objetivo de dar una orientación a quienes la necesitan. Por lo demás, todo el mundo tiene derecho a saber quién es quién.

Digamos primero que Jesús quiere una sola Iglesia. Esto es precisamente lo que El le pidió al Padre en su oración sacerdotal:

«Que todos sean uno como tú, Padre, estás en mí y yo en ti» (Jn. 17, 21). Y si Cristo quiso la unidad de todos sus seguidores ¿qué podemos pensar de los que siembran la división? ¿Qué podemos pensar de aquellos que, con el correr de los siglos, han querido enmendar la página al Señor creando nuevas religiones? ¿No será que con esta actitud entorpecen el plan de Dios y en lugar de construir la unidad colaboran a la división? Conozcamos algunas de estas denominaciones.

Los Testigos de Jehová

Nacieron en Estados Unidos hace poco más de cien años. Su fundador es Carlos Taze Russell, hijo de presbiterianos. Niegan la Santísima Trinidad y dicen que Cristo, antes de ser hombre, era el arcángel San Miguel.

Alteran los textos bíblicos a su capricho. Dicen que Jesús no murió en una cruz sino en un palo y que resucitó sólo como criatura espiritual. Para ellos todas las religiones, fuera de la suya, son satánicas, y sostienen que Dios castigará a todos los que no han querido entrar en su secta. Prohíben la transfusión de sangre y consideran que la Iglesia Católica está corrompida y que es la Babilona moderna.

Lo que llama la atención es que, a pesar de este cúmulo de errores, muchos católicos se dejan fascinar por su «supuesto» amor a la Biblia y los siguen. Esto sólo se explica por la gran ignorancia religiosa en que viven muchas personas.

Y lo peor es que los católicos que se cambian, después despotrican contra la Iglesia Católica, renegando de ella, y a veces dicen: «Yo cuando era católico tomaba y le pegaba a mi señora… Pero desde que soy Testigo de Jehová llevo una vida ordenada».

En realidad nunca conocieron ni vivieron a fondo su fe católica. Nosotros les decimos que no es necesario cambiarse de religión para dejar el trago o para no pegarle a la mujer.

Basta ser consecuente con su fe católica y punto. Decimos que Jesús fundó una sola Iglesia sobre el Apóstol Pedro y no autorizó a nadie para que fundara otras iglesias. Jesús dijo a Pedro: «Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia».

Los Mormones

Su fundador es José Smith, nacido en Vermont, EE. UU. A la edad de 15 años recibió unas revelaciones que le anunciaron que todas las iglesias cristianas estaban corrompidas y que él debía organizar la verdadera Iglesia de Cristo. Su secreto está en un libro que, según él, en 1823 le entregó el ángel Moroni. Se trataría de un libro escrito en planchas de oro en el que hay una relación de los antiguos habitantes del continente americano que habrían llegado a EE. UU después de la destrucción de la torre de Babel.

En este libro estaría la plenitud del Evangelio comunicado a ellos por el mismo Cristo, que también viajó a Estados Unidos después de su Resurrección. En 1830 esta iglesia recibió el nombre de «Iglesia de los Santos de los Últimos Días».

Para ellos, Cristo fue engendrado carnalmente de Dios Padre. La Biblia y el libro de Mormón son su única norma de fe, pero sólo aceptan «su» Biblia, porque las demás, según ellos, estarían mal traducidas.

Además la Biblia tiene que complementarse con el libro de Mormón. Tienen sólo dos sacramentos: el bautismo por inmersión y la santa cena con pan y agua. Bautizan a los muertos y en su trabajo misionero siempre van de a dos.

El hombre latinoamericano, que es educado y acogedor, fácilmente los hace entrar en su casa pero después no se los puede sacar de encima. Insisten de una y otra manera en que uno deje su fe católica y pase a ser mormón. Y no pocas veces tratan de convencer a la gente dándoles regalos, dólares y promesas y, por supuesto, algunos quedan enredados en sus redes.

¿Por qué han progresado tanto los mormones en estos últimos años? Hay una razón política que es bueno que todos conozcan.

Hace unos treinta años Rockefeller, después de recorrer casi todos los países de América Latina, informó al Congreso de EE. UU. que había que contrarrestar la labor de la Iglesia Católica, la que, al despertar en los pueblos la conciencia de su dignidad, se constituía en la principal fuerza opositora a los intereses de Estados Unidos en América Latina y, en consecuencia, había que anularla o dividirla hasta donde fuera posible. Entonces, el Congreso programó un sucesivo y creciente envío de misioneros mormones para debilitar la unidad de la Iglesia Católica y destinó millones de dólares para que se construyeran templos mormones en toda América Latina.

También en sus visitas domiciliarias los mormones ofrecen dólares y viajes a EE. UU. para que la gente se cambie a su religión y algunos, ante la tentación del lucro o porque pasan necesidad, sucumben y se hacen mormones.

Los mormones son una religión sin base teológica seria, y su «historia» más bien parece un cuento de ciencia ficción, porque ¿en qué pruebas científicas basan su planteamiento?

Sin embargo, tienen algunas cosas muy positivas: son buenos organizadores y tienen muchos colegios, cooperativas y granjas. Es una lástima que su base religiosa sea tan pobre y que deformen tanto la Biblia.

Tanto los católicos como la mayoría de las iglesias cristianas protestantes los rechazan como no cristianos, porque niegan la divinidad de Jesucristo. Por lo tanto, no podrían llamarse sectas, sino que son una «religión» sin referencia a Jesús ya que no creen en su divinidad.

Muchos católicos llaman a los Mormones la religión del dólar, porque con el dólar hacen cualquier cantidad de ofertas para ganar adeptos.

Los Pentecostales

Son los que más han crecido en estos últimos años en toda América Latina. Más del 63 por ciento de todos los protestantes de América Latina son pentecostales. Hay muchas razones por las que nuestro pueblo se siente a gusto con ellos: la alegría, los cantos, la curación y la fraternidad.

Se caracterizan porque son cerrados, por su fanático proselitismo y sus ataques contra la Iglesia Católica.

Los movimientos pentecostales hoy son numerosos y abarcan más de 30 millones de adherentes en América Latina. Al principio rechazaron toda organización, pero pronto la necesidad los obligó a agruparse. De ello nacieron las Asambleas de Dios que también están extendidas por toda América Latina.

El nombre «Pentecostal» ya indica la gran importancia que estos grupos dan al acontecimiento siempre actual de Pentecostés, el que se actualiza en el Bautismo llamado del Espíritu Santo.

El movimiento pentecostal nace como una respuesta a un anhelo de renovación espiritual que estaba latente, tanto en la mente de los pastores como de los fieles de algunas iglesias tradicionales.

La Iglesia tenía que renovarse de nuevo con el fuego de Pentecostés. Fieles y pastores invocan repetidamente al Espíritu Santo, piden a Cristo que envíe de nuevo al Espíritu, y comienzan a sentirse renovados, llenos de entusiasmo, de calor, hablan en lenguas y efectúan curaciones.

Los Pentecostales tienen en común con nosotros los Católicos que creen en el misterio de la Santísima Trinidad y también creen en la divinidad de Cristo el único Salvador. Pero no aceptan la Tradición. Es decir, para ellos la Biblia es la única fuente de revelación dejada por Dios al mundo. Su bautismo es por inmersión y el lavado de su cuerpo en el agua pura es un símbolo externo de purificación.

El Ejército de Salvación

Esta secta tiene una serie de elementos que lo asemejan a un ejército mundano: uniforme militar, grados militares, una fuerte disciplina y son realmente un ejército de paz en favor de los marginados. Mantienen muchas obras sociales. Su divisa es «sangre y fuego». Sangre de Cristo y fuego del Espíritu.

Nacieron en 1865, en Inglaterra, y su fundador es Guillermo Booth. Tienen multitud de obras sociales: maternidades, asilos, dispensarios, centros de drogadictos, centros de rehabilitación de alcohólicos etc. Se les reprocha el no atacar la pobreza de raíz y de no atacar las causas que la originan.

Su objetivo es extender el protestantismo y se inspiran en la doctrina protestante: Predican la justificación por la sola fe, la sumisión a la Palabra del Señor, y su conversión personal se demuestra con el testimonio misionero. Se reúnen en las calles con sus bandas «militares» y así atraen a la gente y ofrecen servicios religiosos de predicación de la Palabra y cantos.

Otras sectas o denominaciones

Hay en nuestro país otras denominaciones cristianas que no son examinadas en este libro. Imposible abarcar todo en un librito como este.

En todas las religiones hay elementos positivos y negativos, hay gracia y santidad, pero tiene que quedar muy claro que la plenitud de la gracia y de los medios de santificación dejados por Cristo a su Iglesia se hallan únicamente en la Iglesia Católica fundada por Jesús.

Dice el Concilio que cometería un grave error quien, consciente de ello, la desconociera, es decir, se cambiara de religión. El Concilio reafirma que la Iglesia fundada por Jesús se reconoce hoy solamente en la Iglesia Católica. Todas las sectas, sin excepción, rechazan la sumisión al Papa. Sólo la Iglesia Católica acepta su autoridad y este es su sello característico.

Es también muy revelador observar que todas las religiones cristianas son relativamente nuevas, es decir, de estos últimos 500 años.

Ahora bien, la verdadera Iglesia tiene que conectar con Cristo que vivió hace 2.000 años. ¿Dónde estaban estas religiones en los 1500 años de vida de la Iglesia católica? ¿Dónde estaban ellos cuando Jesús nació en Belén? ¿Dónde estaban cuando Jesús murió y resucitó?

¿Dónde estaban cuando la Iglesia Católica sufría las terribles persecuciones de los primeros siglos? ¿Se habrán condenado todos los que nacieron antes que se fundara su religión?

Para nosotros queda muy claro, que la Iglesia Católica -y sólo la Iglesia Católica- es la única Iglesia fundada por Cristo. La única que proviene del mismo Cristo, la única que ha mantenido la sucesión apostólica sin interrupción y la única que por medio de los Apóstoles entronca con Cristo.

El Concilio Vaticano

¿Y qué dice el Concilio Vaticano sobre la necesidad de la Iglesia Católica para salvarse? He aquí un texto que deberíamos meditar con frecuencia:

«El Concilio Vaticano, fundado en la Escritura y en la Tradición, enseña que esta Iglesia peregrina es necesaria para la salvación». «Por lo cual no podrían salvarse quienes, sabiendo que la Iglesia Católica fue instituida por Jesucristo como necesaria, desdeñaran entrar a ella o no quisieran permanecer en ella».

El católico debe evitar polemizar y discutir con otras religiones ya que con ello no se adelanta nada. Las sectas esgrimen infinidad de argumentos y no escuchan a nadie. Hablan con altanería y tratan de llevar a toda costa el agua a su molino. Hablan y no escuchan a nadie. Lo que el católico debe hacer cuando llamen a la puerta de su casa es atenderlos con educación pero con firmeza.

Díganles que no se interesan por sus ofrecimientos y punto. Y si no se van, cierren delicadamente la puerta de su casa, sigan con sus tareas y recen por tantos propagandistas baratos de la religión. Nada se adelanta con discutir con ellos. Ellos dicen textos y más textos y no escuchan a nadie.

Y recuerden siempre que si piden orar con ustedes o comentar la Biblia, tienen otro interés que el de arrebatarles su Fe Católica. Con un evangélico respetuoso y educado se puede orar y dialogar, pero en este caso, es necesario haber estudiado bien la Fe Católica, conocer la Biblia y pedir ayuda de Dios. Este libro les ayudará a saber dar razón de su Fe.

Cuestionario

¿A qué se debe el crecimiento de las sectas en estos últimos años?

¿Qué debemos hacer los católicos?
¿Hemos de recuperar el sentido misionero?
¿Quiénes son los Testigos de Jehová?
¿Quiénes son los Mormones?
¿Quiénes son los Pentecostales?
¿Qué es el Ejército de Salvación?
¿Puede un católico cambiarse de Religión?

¿Qué dice el Concilio Vaticano sobre los que dejan la Iglesia Católica sabiendo que es la única Iglesia querida y fundada por el mismo Jesús?

¿Cómo ha de recibir un católico a quien llega a su casa y bajo pretexto de ´orar juntos´ lo único que desea es arrebatarle su religión?

4. Occidente Ha Deformado Las Místicas Orientale

Autor: Zenit | Fuente: Zenit  

Occidente ha «idealizado» las místicas orientales y las ha «deformado» desde la antigüedad hasta nuestros días alimentando confusiones y distorsiones. .

ANCONA, lunes, 5 diciembre 2005 (ZENIT.org ).

Lo ha afirmado el teólogo e historiador Joan-Andreu Rocha Scarpetta en un congreso de mística Centro de Estudios Oriente-Occidente 
Rocha Scarpetta, profesor de teología de las religiones y de espiritualidades comparadas en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, constató que «la fascinación actual por las místicas orientales responde en parte a una visión deformada y ligera de las místicas de Oriente, que con frecuencia exigen una ascesis muy exigente».

Ahora bien, añadió, este interés «responde también a la necesidad de establecer un contacto con lo sagrado a partir de experiencias inmediatas. De este modo, se ignora o elimina la mediación de Cristo».

Según este profesor catalán, que dirige el Máster Iglesia, Ecumenismo y Religiones en el mismo centro universitario de Roma, «desde la antigüedad, las crisis religiosas, sociales y culturales de Occidente han provocado una cierta "orientalización" de la cultura occidental».

De este modo, «la historia de las relaciones entre la mística oriental y la mística occidental siguen una doble senda: la de la relación directa entre cristianismo y religiones orientales, y la de la percepción cultural que ha tenido Occidente de Oriente, con la consiguiente idealización de las místicas orientales».

Al explicar el origen de este problema de comprensión, el profesor constató que «la experiencia mística se desarrolla siempre dentro del propio lenguaje, a pesar de que tenga como objetivo principal trascender los límites» que inevitablemente tienen «todos los lenguajes humanos». 

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