por Makf | 26 Abr, 2026 | Apologética 26
Autor: Cristiandad.org
El tema de la Cruz invertida es algo poco conocido entre los creyentes, se han hecho burlas y blasfemias varias; pero la realidad es otra.
San Pedro murió crucificado. El no se consideraba digno de morir en la forma de su Señor y por eso lo crucificaron con la cabeza hacia abajo.
La cruz invertida no es simbolo diabólico ni del anticristo, es símbolo de la pasión de un gran apostol.
Muerte de San Pedro y San Pablo
Los dos apóstoles se enfrentaron a Simón el Mago por los engaños que este último hacia a la gente, y tras un milagro que no da ahora lugar para relatar, quedó Simón tan avergonzado que tuvo que esconderse por un año antes de animarse a comparecer ante el público otra vez.
A pesar de lo que había pasado, posteriormente Simón volvió a Roma y reanudó la amistad que desde antes tenía con Nerón. Dice san León que el mago, después de su regreso, convocó al pueblo y dijo:
- Los galileos me han ultrajado gravemente. He decidido abandonar definitivamente esta ciudad en la que tantos favores os he hecho. No quiero seguir viviendo en la tierra. Oportunamente os comunicaré la fecha de mi ascensión al cielo.
Algunos días después convocó nuevamente al público para que cuantos lo deseasen fuesen testigos de su viaje a la gloria, y coronado de laurel subió, según algunos, a una torre muy alta, y según la versión de San Lino, al Capitolio, y desde la altura se lanzó al espacio y empezó a volar. Al ver aquello, Pablo dijo a Pedro:
- A mi me corresponde orar, y a ti dar las órdenes debidas.
Nerón, que se hallaba presente, dirigiéndose a los apóstoles, hizo este comentario:
- Este hombre es sincero; vosotros sois los embaucadores.
Entonces Pedro dijo a Pablo, que estaba orando:
- Pablo, levanta la cabeza y fíjate.
Levantó Pablo la cabeza y al ver que Simón seguía volando, dijo a Pedro:
- Pedro ¿qué esperas? Acaba la obra que comenzaste, que ya nos llama el Señor.
Pedro inmediatamente exclamó:
- ¡Espíritus de Satanás que lleváis a este hombre por el aire! ¡Yo os mando que no lo sostengáis más y que lo dejéis solo para que caiga y se estrelle!
En aquel preciso momento los demonios que lo sostenían, y llevaban volando por el aire, retiráronle su apoyo y Simón desde lo alto cayó al suelo, y al chocar contra él se rompió la cabeza y quedó muerto.
Entonces Nerón, lleno de dolor por el final trágico de aquel hombre, se encaró con los apóstoles y les dijo:
- No puedo fiarme de vosotros. Os daré un castigo conveniente para que os sirva de escarmiento.
Nerón cumplió su amenaza. Detuvo a Pedro y a Pablo y encargó su vigilancia a un ilustre romano llamado Paulino, el cual, a su vez, mandó a Mamertino que los llevara a la cárcel. Mamertino encerró a los dos apóstoles en un calabozo y confió la custodia de los dos presos a dos solados cuyos nombres eran Proceso y Martiniano, que, convertidos en seguida a la fe por San Pedro, abrieron las puertas de la prisión y dejaron en libertad a ambos prisioneros. Este hecho costó la vida a Proceso y Martiniano, pues Paulino, cuando Pedro y Pablo fueron martirizados, juzgó a ambos soldados y, al descubrir que eran cristianos, dio cuenta de ello a Nerón y mandó que fuesen inmediatamente decapitados.
Cuando Pedro salió de la cárcel, sus hermanos en la fe rogaron que huyera de la ciudad, y, aunque él al principio se resistió a hacerlo, finalmente convencido por ellos se dispuso a salir de Roma, y al llegar a una de las puertas de la muralla situada en el lugar que actualmente lleva el nombre de Santa María "ad passus", según San Lino y San León, vio a Cristo que venía hacia él. Pedro, al verlo, le dijo:
- Domine, quo vadis? O sea, Señor, ¿adónde vas?
- A Roma, para que me crucifiquen de nuevo.
- ¿Para que te crucifiquen de nuevo? – preguntó Pedro.
- Sí – contestó el Señor.
Entonces Pedro exclamó:
- En ese caso me vuelvo para que me crucifiquen también a mí contigo.
En aquel preciso momento el Señor subió al cielo ante la mirada atónita de san pedro que comenzó a llorar de emoción, porque repentinamente se dio cuenta de que la crucifixión de que Cristo había hablado era la que a él le aguardaba, es decir, la que el Señor iba nuevamente a padecer a través de su propia crucifixión. Inmediatamente volvió sobre sus pasos, se internó en la ciudad y refirió a los hermanos la visión que había tenido. Poco después, los soldados de Nerón lo detuvieron, y en calidad de prisionero lo condujeron a la presencia del prefecto Agripa. Según el relato de san Lino, la cara del apóstol, al comparecer ante el juez, brillaba como el sol.
Agripa al verle, le dijo:
- ¡De manera que tú eres ese sujeto que en determinadas reuniones con la plebe se da tanta importancia...! Tengo entendido que aprovechas tu influencia sobre las mujeres que te siguen para inculcarles que no se acuesten con sus maridos.
Pedro, encarándose con el prefecto, le respondió:
- Yo no me doy importancia ni presumo de nada ni de nada me glorío; pero sí te hago saber que lo único que de verdad me importa es ser fiel discípulo de mi Señor Jesucristo, el Crucificado.
Agripa condenó a Pedro a morir en una cruz; podía legalmente aplicársele este tormento, porque era forastero; en cambio, a Pablo, como era ciudadano romano y no podía según las leyes ser castigado con este procedimiento, lo condenó a muerte por el sistema de decapitación.
Dionisio, en carta escrita a Timoteo con motivo de la muerte de Pablo, habla de la condena recaída sobre uno y otro apóstol, y se expresa de esta manera: "¡Oh, hermano mío Timoteo! Si hubieses sido testigo de los últimos momentos de estos mártires, hubieras desfallecido de tristeza y de dolor. ¿Cómo oír sin llorar la publicación de aquellas sentencias en las que se decretaba la muerte de Pedro por crucifixión y la de Pablo por degollación? ¡Si hubieses visto como los gentiles y los judíos los maltrataban y lanzaban salivazos sobre sus rostros! Cuando llegó el momento en que deberían separarse para ser conducidos al lugar en que cada uno de ellos había de ser ejecutado, ¡momento verdaderamente terrible!, aquellas dos columnas del mundo fueron maniatadas entre los gemidos y sollozos de los hermanos que estábamos presentes. Entonces dijo Pablo a Pedro: "La paz sea contigo, ¡oh fundamento de todas las Iglesias y pastor universal de las ovejas y corderos de Cristo!". Pedro por su parte respondió a Pablo: "¡Que la paz te acompañe también a ti, predicador de las buenas costumbres, mediador de los justos y conductor de sus almas por los caminos de la salvación!". Una vez que separaron al uno del otro, pues no los mataron en el mismo sitio, yo seguí a mi maestro". Hasta aquí el relato de Dionisio.
León y Marcelo refieren que en el momento en que Pedro iba a ser crucificado, el apóstol dijo: "Cuando crucificaron a mi Señor, pusieron su cuerpo sobre la cruz en posición natural, con los pies abajo y la cabeza en lo alto, en esto sus verdugos procedieron acertadamente, porque mi Señor descendió desde el cielo a la tierra; a mí, en cambio, debéis ponerme de manera distinta: con la cabeza abajo y los pies arriba; porque además de que no soy digno de ser crucificado del mismo modo que Él lo fue, yo, que he recibido la gracia de su llamada, voy a subir desde la tierra hasta el cielo; os ruego por tanto que, clavar mis miembros a la cruz, lo hagáis de tal forma que mis pies queden en lo alto y mi cabeza en la parte inferior del madero. Los verdugos tuvieron a bien acceder a este deseo y, en consecuencia, colocaron el cuerpo del santo sobre la cruz de manera que sus pies pudiesen ser clavados separadamente en los extremos del travesaño horizontal superior, y las manos en la parte baja del fuste, cerca del suelo".
El público que asistió a este espectáculo, en un momento dado comenzó a amotinarse, a proferir gritos contra Nerón y contra el prefecto, a pedir la muerte de ambos y a intentar la liberación de Pedro; pero éste les suplicó que no impidiesen la consumación de su martirio. Según los relatos de Hegesipo y de Lino, el Señor premió a cuantos llorando de compasión presenciaron la escena terrible, abriendo sus ojos y permitiendo que vieran a Pedro, ya crucificado, rodado de ángeles que tenían en sus manos coronas de rosas y de lirios y a Cristo colocado a la vera del mártir mostrando al apóstol un libro abierto. Hegesipo dice que Pedro al ver junto a sí el libro que Cristo le mostraba, comenzó a leer en voz alta, para que todos lo oyeran, lo que estaba escrito en él, y que lo que leyó fue lo siguiente:
"Señor, yo he deseado imitarte; pero no me he considerado digno de ser crucificado en la posición en que a ti te crucificaron; porque tú siempre fuiste recto, excelso, elevado; nosotros, en cambio, somos hijos de aquel primer hombre que hundió su cabeza en la tierra; por eso, ya en nuestra manera de nacer representamos la caída de nuestro primer padre, puesto que nacemos inclinados hacia el suelo, tendiendo a derramarnos sobre él y con una naturaleza de condiciones tan cambiadas y tan propensa a incurrir en errores, que frecuentemente lo que juzgamos correcto en realidad no lo es. Tú, Señor, para mí significas todas las cosas; lo eres todo para mí; fuera de ti, no quiero nada. Mientras viva y sea capaz de razonar y pueda hablar, te diré siempre y con toda mi alma: ¡Gracias, mi Dios!".
De la oración que acabamos de transcribir se deduce que fueron dos los motivos por los que este santo apóstol no quiso ser crucificado en la posición normal, en que lo fue Cristo.
Tras la visión que hemos referido, considerando san Pedro que los fieles que asistían a su martirio habían sido testigos de aquella glorificadora escena, dio gracias a Dios, encomendó a su misericordia a los creyentes y expiró. Sus discípulos Marcelo y Apuleyo desenclavaron su cuerpo, lo ungieron con variados aromas, y lo sepultaron.
San Pablo por su parte empezó a caminar con sus verdugos cuando se encontró con Plantila, que era una de sus discípulas. Dionisio dice que esta cristiana se llamaba Lemobia. Lemobia o Plantila – probablemente esta mujer tenía dos nombres – comenzó entre sollozos a encomendarse a las oraciones del apóstol, quien tratando de tranquilizarla le dijo:
- Plantila, hija de la salvación eterna: dame el velo con que cubres tu cabeza; con él quiero vendarme los ojos; más adelante te lo devolveré.
Mientras se lo daba, los verdugos, riéndose, dijeron a Plantila:
- ¡Qué tonta eres! ¿Cómo te fías de este mago impostor y le das esa tela tan preciosa que vale sin duda su buena cantidad de dinero? ¿Crees que la vas a recuperar? Ya puedes darla por perdida.
Llegados al sitio en que Pablo iba a ser decapitado, el santo apóstol se volvió hacia oriente, elevó sus manos al cielo y llorando de emoción oró en su propio idioma y dio gracias a Dios durante un largo rato; luego se despidió de los cristianos que estaban presentes, se arrodilló con ambas rodillas en el suelo, se vendó los ojos con el velo que Plantila le había dado, colocó su cuello sobre el tajo, e inmediatamente, en esta postura, fue decapitado; mas, en el mismo instante en que su cabeza salía despedida del tronco, su boca, con voz enteramente clara, pronunció esta invocación tantas veces repetida dulcemente por él a lo largo de su vida: "¡Jesucristo!".
En cuanto el hacha cayó sobre el cuello del mártir, de la herida brotó primeramente un abundante chorro de leche que fue a estrellarse contra las ropas del verdugo; luego comenzó a fluir sangre y a impregnarse el ambiente de un olor muy agradable que emanaba del cuerpo del mártir y, mientras tanto, en el aire brilló una luz intensísima.
Sobre la muerte de San Pablo, Dionisio, en la carta a que nos hemos referido anteriormente, escribió a Timoteo lo siguiente: "En aquella tristísima hora, oh mi querido hermano, dijo el verdugo a Pablo: "Prepara tu cuello". Entonces el santo apóstol miró al cielo, hizo la señal de la cruz sobre su frente y sobre su pecho, y exclamó: "¡Oh Señor mío Jesucristo, en tus manos encomiendo mi espíritu!".
Dicho esto, serenamente, con naturalidad, estiró su cuello y, al descargar el verdugo el hachazo con que le amputó la cabeza, recibió la corona del martirio; pero, en el mismo instante en que recibió el golpe mortal, el santísimo mártir desplegó un velo, recogió en él parte de la sangre que brotó de su herida, plegó de nuevo la tela, la anudó y se la entregó a Lemobia".
por Makf | 26 Abr, 2026 | Apologética 26
Autor: Por Martin Zavala M.P.D.
Boletín N° 24 ¡Ser discípulos!, Aprende a defender tu Fe.
Textos fuera de contexto, son un pretexto... En Mt. 23,8-10 Jesús simplemente quiso enseñar el evitarse considerar mas que los demás y el poner a Dios como el centro de nuestras vidas.
El contexto lo encontramos si seguimos leyendo el mismo pasaje de la Biblia en el versículo que viene después: "Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado". (Mt 23,12)
Jesús esta queriendo enseñar que nadie por tener un oficio, puesto, título o mayor autoridad se considere mas que los demás.
¿Esta mal llamarle "Padre" al sacerdote?
Pregunta:
Sr. Martín. Quisiera que explicara algo sobre el por que le llamamos Padre al sacerdote, pues hay muchos hermanos protestantes que nos dicen que eso esta muy mal. ¿Es cierto que la Sagrada Escritura lo prohíbe? O ¿Podemos contestar algo con la Biblia?
Respuesta:
Gracias por escribirnos, pues ese tema es uno de los ataques más comunes que muchos hermanos de grupos fundamentalistas hacen al católico. El error proviene de una mala interpretación del siguiente pasaje bíblico:
“«Ustedes, en cambio, no se dejen llamar "Rabbí", porque uno solo es su Maestro; y todos ustedes son hermanos. Ni a nadie llamen " Padre " en la tierra, porque uno solo es su Padre: el del cielo. Ni tampoco se dejen llamar "Directores", porque uno solo es su Director: el Cristo.” (Mat. 23:8-10).
Algunos hermanos separados, acostumbrados a leer y entender la Biblia literalmente, sacan en conclusión que la Biblia prohibe llamarle “Padre” al sacerdote, con la consecuencia de que los católicos estamos actuando en contra de la Biblia. Recuerdo que en una ocasión un hermano dijo que él nunca le llamaba “Padre” a nadie por cumplir con la Biblia, y cuando se le preguntó que como le llamaba al que enseñaba en la escuela dijo muy orgulloso que él no le llamaba maestro; entonces como le llamas se le preguntó de nuevo y de nuevo sonriendo dijo que él cumplía con la Biblia y que por eso solo le llamaba “teacher”... pobrecito, si “teacher” es lo mismo que maestro pero en ingles.
Pues bien, profundicemos en la Palabra de Dios y veamos cual es la respuesta a esta objeción y la correcta interpretación de este pasaje conociéndola por la misma Escritura:
1.- En la Biblia si se usa la palabra “ Padre ” en Sentido biológico.
Al estudiar la Biblia un poco mas atentamente notaremos rápidamente que al contrario de los que muchos protestantes dicen, en la Biblia si se le llama “ Padre ” a un hombre primeramente mostrando su paternidad biológica. Ejemplos de esto son:
“Honra a tu Padre y a tu madre” Lc 18,20
“Hijos, obedeced a vuestros padres en el Señor; porque esto es justo”. Ef 6,1
“Dijo Isaac a su padre Abraham: «¡Padre!» Respondió...” Gen 22,7
“Ella le respondió: « Padre mío, has abierto tu boca ante Yahveh...” Juec 11,36
Dijo: «Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: " Padre ...” Lc 15,11-12
Como notáste, es algo muy común en la Biblia el llamar “ Padre ” en este sentido e incluso puedes notar que se usó también en el Nuevo Testamento. Avancemos un poco más.
2.- En la Biblia si se usa la palabra “ Padre ” en Sentido de amistad y cuidado.
“Se acercaron sus servidores, le hablaron y le dijeron: «Padre mío...” 2 Rey 5,13
“... él me ha hecho a mi un padre para el Faraón, y señor de toda su casa ” (Gén. 45:8).
“Era el padre de los pobres, la causa del desconocido...”. Job 29,16
Así que mis estimados hermanos protestantes, es necesario leer mas la Biblia.
3.- En la Biblia si se usa la palabra “ Padre ” en Sentido espiritual.
Tal vez alguien que no es católico diría que esta bien, que si se puede llamar “ padre ” en sentido material pero no se debería hacer en el sentido espiritual que es como se hace en el caso de los sacerdotes. Pues bien, resulta que el uso de esta palabra en este sentido también es de lo más común en la Sagrada Escritura. Veámoslo:
“Eliseo le veía y clamaba: «¡Padre mío, padre mío! ...” 2 Rey 2,12
“Y, gritando, dijo: "Padre Abraham, ten compasión de mí...” Lc 16,24
“Él respondió: «Hermanos y padres, presten atención”. Hech 7,2 Esto lo dijo Esteban a los ancianos y escribas judíos. Además, según la Biblia, Esteban era un “hombre lleno de fe y de Espíritu Santo...” Hech 6,5 Entonces si estaba lleno de Dios no podía equivocarse.
4.- En la Biblia los Apóstoles se consideran a si mismos como “Padres” en el Sentido espiritual.
Hay algo mas que podemos compartir. La Biblia no solamente usa la palabra “Padre” en sentido fraternal, biológico y espiritual; Sino que incluso los mismos Apóstoles se consideraron como padres espirituales. Confirmemos esto con la Biblia en la mano y note usted las palabras que ellos usaron:
a) El Apóstol Pablo dijo: “a Timoteo, hijo querido. Gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús Señor nuestro. 2 Tim 1,2 Si le dijo ‘hijo’ a Timoteo es porque el mismo se consideraba como su “Padre espiritual”. Fil 2,22
b) El Apóstol Juan igualmente dice: “Hijos míos, es la última hora...” 1 Jn 2,1 Note usted como él los considera sus ‘hijos’ por lo tanto el se esta considerando su ‘Padre’.
c) El Apóstol Pedro también lo hará diciendo: “Les saluda la que está en Babilonia, elegida como vosotros, así como mi hijo Marcos. 1 Pe 5,13 Para Pedro, Marcos es visto por él como su ‘hijo’.
La razón bíblica por la que Pedro, Pablo y Juan se consideraban a si mismos como “Padres espirituales” la encontramos en la Biblia:
“No os escribo estas cosas para avergonzaros, sino más bien para amonestaros como a hijos míos queridos. Pues aunque hayáis tenido 10.000 pedagogos en Cristo, no habéis tenido muchos padres. He sido yo quien, por el Evangelio, los engendré en Cristo Jesús”.
1 Cor 4,14-15
Directamente aquí San Pablo afirma que él es como un “Padre” para ellos pues fue él quien los engendró en Cristo Jesús. Es exactamente lo mismo con el sacerdote que nos hace “nacer en la fe” mediante la predicación y los sacramentos. Por eso los Apóstoles sentían el deber de cuidar de ellos como se hace entre un hijo y un padre. Al llamarle nosotros “Padre” al sacerdote y él considerarnos como sus hijos, estamos cumpliendo con la Biblia. Si hay hermanos “fundamentalistas” que no quieren cumplir con la Escritura los respetamos, pero nosotros preferimos obedecer la Palabra de Dios.
5.- En Mt. 23,8-10 Jesús simplemente quiso enseñar el evitarse considerar mas que los demás y el poner a Dios como el centro de nuestras vidas.
Después de ver todas las pruebas bíblicas queda claro que nunca en la Biblia se prohibió llamarle “Padre” a una persona. Si es así entonces como debemos de entender las palabras que Jesús dijo de no llamarle a nadie Padre en la tierra.
En realidad la respuesta es fácil si seguimos leyendo el mismo pasaje de la Biblia en el versículo que viene después:
“Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado”.
Mt 23,12
Eso es simplemente lo que Jesús quería enseñar. Por eso cuando las sectas olvidan o no quieren leer este versículo es que se confunden tan fácilmente. Jesús esta queriendo enseñar que nadie por tener un oficio, puesto, título o mayor autoridad se considere mas que los demás. Eso era y es muy común que pase. De allí que Jesucristo no quiere que suceda lo mismo entres sus discípulos y por eso lo dijo así de fuerte.
En realidad Jesús lo dijo así porque estaba usando una “Hipérbola” es decir, una comparación donde se “exagera” algo con el fin de dar una enseñanza. Popularmente nosotros decimos también: “te lo dije mil veces” cuando en realidad al niño solamente se lo habíamos dicho tres veces. Esa es otra hipérbola. Jesús también había dicho: “Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo”. Mc 9,45 Es obvio que es otra hipérbola mas. Yo no he sabido nunca de un protestante que ande cojo, ciego o manco.
Resumiendo entonces digamos que la verdadera enseñanza de este pasaje es que Dios es nuestro Padre, Guía y maestro principal y que al mismo tiempo por ser todos sus hijos no debemos considerarnos unos mas que los demás. Así que eso de que la Biblia prohibe llamarle padre, director o maestro a una persona es simplemente una muy mala interpretación de algunas sectas fundamentalistas que toman la Biblia al ‘pie de la letra’ y que desconocen lo que la Escritura enseña en otras partes sobre el mismo tema.
Para fortalecerte mas te recomiendo el curso de defensa de la fe disponible en CD´s o en DVD´s y en casetes. Puedes comprarlos llamando al (480) 598-4320 en www.defiendetufe.com
Dios te siga bendiciendo en abundancia.
Si eres católico, no olvides que como cristianos que somos, debemos de buscar como renovar nuestra vida en Cristo(Jn 15,1-7) e impulsar nuestro apostolado para traer a mucha gente a los pies de Jesucristo(Mt 28,18-20) y no dejar esa labor a las sectas o iglesias protestantes que no poseen la plenitud de los medios de salvación.
Si eres evangélico, mormón o testigo de Jehová te invito a que conozcas en serio lo que es la fe cristiana(Ef 4,13), la BIblia(2 Tes 2,15) y la Iglesia de Cristo(Ef 5,25). Estudia la historia del cristianismo y ora para que Dios siga actuando en tu vida. Dios te ama y espera en el redil de plenitud que ha dejado: La Iglesia católica(Mt 16,18).
Yo simplemente deseo cumplir la voluntad de Dios en plenitud.(Mt 7,21-23) ¿Y usted...?
por Makf | 26 Abr, 2026 | Apologética 26
Autor: P. Miguel Ángel Fuentes, VE. | Fuente: IVE
¿Por qué se adora si no es Dios?.
La Cruz, ¿Maldición? ¿Idolatría?Aquellos que critican nuestras cruces, no entienden su significado, pues si lo entendieran, cuando vean la cruz de Cristo simplemente su corazón se conmovería.
La cruz es símbolo por antonomasia de la pasión de Jesucristo, que en ella sufrió muerte para redimirnos del pecado, representa al mismo Jesucristo en el acto de su inmolación.
La cruz es para nosotros símbolo de salvación, no de muerte.
La cruz, ¿maldición? ¿idolatría?
Entre los símbolos católicos uno de los que más objeciones reciben es el de la cruz; no por todos los cristianos, por cierto, pero sí en algunas sectas, en particular los Testigos de Jehová, quienes incluso niegan que Jesucristo haya muerto en una cruz, afirmando que fue en un simple madero (un palo puesto en tierra).
Varias veces he recibido consultas como éstas:
¿Por qué los cristianos adoran la cruz? ¿No caen así en idolatría?
¿Por qué se adora la cruz si no es Dios?
Hay que decir que si bien en cuanto a la materialidad, la cruz no merece culto alguno, en cambio, considerada como símbolo por antonomasia de la pasión de Jesucristo, que en ella sufrió muerte para redimirnos del pecado, representa al mismo Jesucristo en el acto de su inmolación. Por eso debe ser adorada con un acto de adoración de latría “relativa”, en cuanto imagen de Cristo y por razón del contacto que con Él tuvo. Así explica la doctrina teológica de Santo Tomás, entre otros, quien escribe sobre el tema en su Suma Teológica1.
Evidentemente el concepto clave es aquí la distinción dentro de la adoración de latría (que es la que se debe a una cosa entitativamente divina, en contraposición con la adoración o veneración de dulía, que es debida a las cosas creadas pero sobrenaturalizadas, como los santos) entre latría absoluta y latría relativa: latría absoluta es la que se da a una cosa en sí misma (por ejemplo, a Dios, a Jesucristo, etc.); latría relativa es la que se da a una cosa no por sí misma sino por la relación que guarda con la persona divina adorada (la cruz, por ejemplo).
Generalmente en las sectas no se acepta la cruz porque, se dice, es el arma que mató a Jesús.
Sin embargo, la cruz es para nosotros símbolo de salvación, no de muerte. La Sagrada Escritura enseña que para los cristianos el hablar de “la Cruz” no era algo malo o relacionado con la muerte, sino todo lo contrario. Desde el principio fue adquiriendo un significado de vida y salvación, pues ésta es la llave por la que nosotros podemos entrar al Reino. De ahí que San Pablo llegue a afirmar: Nosotros predicamos a un Cristo crucificado… fuerza de Dios y sabiduría de Dios (1Co 1,23-24); y: la predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan es poder de Dios (1Co 1,18); En cuanto a mí, Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo es para mí un crucificado y yo un crucificado para el mundo (Gal 6,14).
Es por eso que cargar una cruz o crucifijo no es algo antibíblico, como lo dicen algunas sectas, sino todo lo contrario. No es símbolo de muerte, sino de salvación. Ya para el siglo V, San Juan Crisóstomo comentaba que era muy común encontrar el símbolo de la cruz por todos lados, en caminos, casas, montañas y hasta en las vajillas. Era normal, pues para ellos era un signo de salvación. Tertuliano, San Teodoro, Félix y Octaviano son algunos autores de los primeros siglos que también hablaron acerca de la veneración del todo singular que se daba a la cruz.
1 Cf. Tomás de Aquino, Suma Teológica, Tercera Parte, cuestión 25, artículo 4.
Bibliografía: Armando Rolla, Cruz-Crucifixión, en: Francesco Spadafora, Diccionario Bíblico, Ed. Litúrgica Española, Barcelona 1968, pp. 136-138; E. Saglio, Croix, en: “Dictionnaire des Antiquités”, col. 1573-1575; V. Holzmeister, Crux Domini eiusque crucifixio ex archaelogia romana illustrantur, Verbum Domini 14 (1934) 139-155; 216-220; 244-249; 257-263; M.G. Pallete, Cruz y crucifixión, en: “Estudios Eclesiásticos” 21 (1947), pp. 85-109.
Para más información y compras, dirigirse a
“Ediciones del Verbo Encarnado”
El Chañaral 2699 – CC 376
(5600) San Rafael – Mendoza
Argentina
Tel: +54 (0)02627 – 430451
[Inicio] [ Blog] [Mision] [El Rosario] [Documentos] [
por Makf | 26 Abr, 2026 | Apologética 26
Autor: Por Martin Zavala M.P.D. | Fuente: defiendetufe
Boletín N° 13 ¡Ser discípulos!, Aprende a defender tu Fe.
¿Qué dia hay que guardar?¿Qué día debemos guardar?, ¿el día Sabado o el día Domingo?.
Nosotros celebramos el Día de la resurrección de Cristo, porque somos cristianos. Lo del sábado es del Antiguo Testamento.
Vayamos ahora al Nuevo Testamento y aquí encontraremos que los cristianos muy pronto empezaron a celebrar el culto de la nueva alianza, o sea la Eucaristía, en Domingo, al que también llamaban primer día de la semana. Nuevo pacto, nuevo día de celebración.
¿Qué dia hay que guardar?
Pregunta:
Estimados Sres. Me gustaría que me explicaran sobre el día que los cristianos debemos de guardar.¿Es el día Sabado o el día Domingo? Tengo amigos sabatistas que me aseguran que nosotros estamos muy mal.
Respuesta:
Estimado Manuel. Gracias por llamarnos a la oficina y por este medio damos respuesta a tu inquietud que seguramente también mucha gente la tendrá y querrá saber la respuesta, pues hay algunas sectas religiosas que dicen que debe de ser el día Sabado el que se debe de guardar y que los que respetan el Domingo están en contra de la Biblia. Bueno, veamos que es lo que en realidad dice la Biblia y la historia.
1.- Atrapados en el Antiguo Testamento.
La razón por la que algunos creen que se debe de guardar el día Sabado es porque hay cientos de citas bíblicas en el Antiguo Testamento que dice que hay que guardar ese día, y se quedan con la idea de que si está en la Biblia, entonces hay que cumplirlo. Eso se oye bien, pero en realidad está muy mal. En la siguiente frase resumiremos por qué:
«La Biblia tiene dos partes principales: el Antiguo y el Nuevo Testamento, el Antiguo fue una alianza de Dios con el pueblo de Israel(Ex 20,18.22) y la nueva alianza fue hecha con todos los hombres a través de Jesucristo(Lc 22,19-20). Los judíos guardan el Sabado, los cristianos el día Domingo».
Nosotros no somos judíos, sino cristianos, por eso celebramos principalmente nuestra fe en este día.
Algo que nos confirma esto es que no hay ni una sola cita del nuevo testamento donde se diga que los cristianos respetaban el sabado o celebraban la Eucaristía en ese día. Todo lo que está en la antigua alianza(testamento) lo debemos de ver a la luz del nuevo testamento, porque nuestro Señor y maestro no es Moisés sino JESUCRISTO. El mismo Jesucristo dice que no vino a abolir la Ley sino a darle su plenitud y cumplimiento (Mt 5,17); es por eso que al darle el verdadero significado Jesús nos deja una ley más interiorizada y perfecta.
De hecho en todo el capítulo cinco del Evangelio de San Mateo Él nos explica cómo perfecciona la antigua alianza en relación con el enojo, el adulterio, el divorcio, la venganza, etc. Es por esta razón principalmente porque como Él es nuestro maestro, a Él lo debemos de escuchar(Mc 9,4-7) y en los evangelios nunca aparece diciéndoles a sus discípulos que guarden el sabado.
Como ves, hermano Manuel, desafortunadamente hay muchas sectas que se quedaron como atrapadas en el antiguo testamento(Gal 3,23-26). « Por tanto, que nadie los venga a criticar por cuestiones de comida o bebida, o a propósito de fiestas, de lunas nuevas o sabados. Todo esto es sombra de lo que ha de venir; pero la realidad es Cristo Jesús». Col 2,17. Nosotros pertenecemos a la Nueva Alianza.
2.- Obligaciones del sabado en el Antiguo Testamento.
Además, si alguien quiere guardar el sabado entonces debe de hacerlo como lo hacían los judíos en el antiguo testamento:
- No se debe de encender el fuego (Ex 35,3)
- No hay que llevar carga (Jer 17,21-22)
- No deben comprar ni vender (Neh 10,31-32)
- Deben ofrecer holocaustos (Num 28-9-10)
- Los Judíos actualmente dejan los elevadores encendidos todo el día, subiendo y bajando, para cumplir el precepto de no encender fuego, pues hay una chispa de fuego en el boton de encendido y en el motor eléctrico. ¿Acaso hacen esto los sabatistas? Por supuesto que no. La verdad es que ni ellos mismos lo creen, ni lo cumplen.
3.- Celebrando el Domingo en el Nuevo Testamento.
Vayamos ahora al Nuevo Testamento y aquí encontraremos que los cristianos muy pronto empezaron a celebrar el culto de la nueva alianza, o sea la Eucaristía, en Domingo, al que también llamaban primer día de la semana. Ellos respetaron el Domingo porque en este día ocurrieron los hechos más importantes relacionados con nuestra salvación.
De esta forma, así como los judíos guardaron el Sabado para recordar la obra de la creación, así los cristianos celebrarán el Domingo para recordar la obra de la redención. Comprobemos esto en la Sagrada Escritura:
- En Domingo Resucitó Jesús (Mt 28,1;Mc 16,2;Lc 24,1 Jn 20,1).
- En Domingo se apareció Jesús a dos mujeres (Mt 28,9), a los apóstoles(Jn 20,19-20), a los discípulos de Emaús (Lc 24,13-34).
- En Domingo el apóstol Tomás proclama su Fe en el resucitado (Jn19,26-28).
- En Domingo (primer día de la semana) se recibe el Espíritu Santo en Pentecostés.
Basándose en esto es por eso que muy pronto los primeros cristianos empezaron a guardar y celebrar el primer día de la semana, es por eso que le llamaron Domingo o día del Señor, del latín «Dies Domini». Así encontramos a los Apóstoles reunidos en este día:
"Primer día de la semana=Domingo" era también cuando los fieles de Tróada se encontraban reunidos "para la fracción del pan". Pablo les dirigió un discurso de despedida y realizó un milagro para reanimar al joven Eutico:
«El primer día de la semana, estando nosotros reunidos para la fracción del pan, Pablo, que debía marchar al día siguiente, conversaba con ellos y alargó la charla hasta la media noche». Hch 20,7-12
También es el día que el Apóstol San Pablo les recomendara para que hagan la colecta:
«Cada Domingo, guarden ustedes todo lo que hayan podido ahorrar, de modo que no esperen mi llegada para recoger las limosnas» 1 Cor 16,2. De hecho San Pablo dice:
"Que nadie los venga a criticar por lo que comen o beben o por no respetar fiestas o el día sabado, pues eso no es sino sombras de la realidad que es Cristo Jesús" Col 2,16-17
Otro dato bíblico que nos confirma la importancia del Domingo, es que el libro del Apocalipsis testimonia la costumbre de llamar a este primer día de la semana el "día del Señor" (Ap 1,10). En ese día Juan tuvo la visión por la cual escribiría ese libro.
4.- Testimonios históricos.
Comprobemos también cómo es que la misma historia nos da testimonio y comprueba sobre la celebración e importancia no del día sabado, sino del día Domingo:
- Año 70-100 "Reúnanse el día del Señor, partan el Pan y celebren la acción de gracias" (La Didaké de los Apóstoles).
- Año 110 San Ignacio de Antioquía escribe: "Si los que se habían criado en el antiguo orden de cosas vinieron a una nueva esperanza, no guardando ya el sábado, sino viviendo según el día del Señor(Domingo), día en el que surgió nuestra vida por medio de él y de su muerte…
- Año 225 "Si se nos opone, que estamos acostumbrados a observar ciertos días, como por ejemplo, el día del Señor, primero de la semana…" (Orígenes).
- Año 300 Pedro, un obispo de Alejandría, dice: "Guardaremos el día del Señor, como día de regocijo, por causa de aquel que resucitó en ese día".
Así que hermano Manuel, ánimo y sigue adelante, seguramente que tu pregunta está respondida en este artículo.
Hay varias sectas, como los sabatistas, que sus creencias están basadas solamente en el Antiguo Testamento. Dicen ser muy cristianos, pero en la práctica no están obediciendo a Jesús, sino a Moisés. Yo digo que en vez de ser cristianos deberían de llamarse «moisesianos». Estamos para servirte y celebra cristianamente el Domingo =día del Señor.
Dios te siga bendiciendo en abundancia.
Oración de la fe
Yo creo, Señor; en Ti
que eres la Verdad Suprema.
Creo en todo lo que me has revelado.
Creo en todas las verdades
que cree y espera mi Santa Madre
la Iglesia Católica y Apostólica.
Fe en la que nací por tu gracia,
fe en la que quiero vivir y luchar
fe en la que quiero morir.
por Makf | 26 Abr, 2026 | Apologética 26
Autor: P. Paulo Dierckx y P. Miguel Jordá Fuente: Para dar razón de nuestra Esperanza, sepa defender su Fe
El hecho de la Resurrección de Cristo en el día Domingo para los discípulos era altamente significativo y será desde entonces el centro de la fe cristiana.
La palabra «sábado» (descanso) tiene para los israelitas del A.T. un sentido religioso. El sábado les recordaba la creación de Dios en seis días con su descanso en el Séptimo día
El argumento fundamental para optar por el día Domingo procede de la Resurrección del Señor. Los cuatro evangelistas concuerdan en que la Resurrección de Cristo tuvo lugar en «el primer día de la semana», que corresponde al día Domingo de ahora.
¿El Sábado o el Domingo?
El otro día una familia me contó que recibió una visita de un señor muy educado. Y con la mejor de las sonrisas, el hombre les ofreció en venta unos hermosos libros de cultura general. Dicen que habló tan bonito de tantas cosas... pero al final terminó con un tema de religión, diciendo que los católicos están equivocados, que, según la Biblia, deben reemplazar la celebración del Domingo por la del sábado, pues el sábado es el día bíblico y el Domingo es una adulteración de los católicos.
Le expliqué que tal caballero seguramente era un misionero de la religión Adventista del Séptimo día. Pues son ellos quienes observan el día sábado y proclaman que ellos son los únicos que cumplen con la Biblia.
¿Qué debemos pensar de todo esto?
Bueno, antes que hablar del día Domingo o sábado, debemos decir que los hermanos adventistas son, en esta observancia del día sábado, tan escrupulosos como los fariseos que nos pinta el santo Evangelio. No han aprendido nada de la «libertad de espíritu» con que Jesús hablaba del día sábado.
Además los adventistas estudian la Biblia en base a textos aislados, y olvidan que la Revelación Divina sigue en la Sagrada Escritura una evolución progresiva; y, sin seguir esa evolución en los diversos libros inspirados, es prácticamente imposible comprender el verdadero sentido de una enseñanza bíblica.
No debemos quedarnos con unas pocas páginas de la Biblia, sino que debemos leer toda la Biblia.
¿Qué nos enseña el A. T. acerca del día sábado?
La palabra «sabat» (sábado)significa «descanso» «reposo» o «cesación.» Es decir, que «sábado» significa simplemente «un tiempo de descanso» y no tiene originalmente ningún significado como «el séptimo día de la semana»
De hecho se emplea en la Biblia la palabra «sábado» con diversas significaciones. A veces significa «un reposo» de un día (Ex. 20,10). Otras veces este reposo es de «un año» (Lev. 25,4). Alguna vez indica también un período de 70 años (2 Crón. 36, 21).
Ahora bien, ¿de dónde viene el día sábado como séptimo día consagrado a Dios? Leemos la Biblia: «Así fueron hechos el cielo y la tierra y todo lo que hay en ellos. Dios terminó su trabajo el séptimo día, y descansó en este día de todo lo que había hecho. Bendijo Dios el séptimo día y lo hizo santo porque ese día El descansó de todo su trabajo de creación». (Gén. 2, 2-3)
«En seis días Yahvé hizo el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto hay en ellos, pero el séptimo día Yahvé descansó, y por eso bendijo el sábado y lo hizo sagrado». (Ex. 20, 11).
«Seis días trabajarás y harás tus obras, pero el séptimo es sábado de Yahvé tu Dios» (Deut. 5, 13-14).
Nos damos cuenta de que en estos textos la palabra «sábado» (descanso) tiene para los israelitas del Antiguo Testamento un nuevo sentido, un sentido religioso. El sábado les recordaba la creación de Dios en seis días con su descanso en el Séptimo día; este último día es consagrado a Dios. Y el hombre también con su trabajo imita la actividad de Dios Creador y con su «descanso» («sabat») del séptimo día el hombre imita el reposo sagrado de Dios. (Ex. 31, 13).
Así el día sábado se convirtió para los israelitas en una señal, en una de sus prácticas más típicas e importantes. Esta señal del día sábado y la circuncisión eran características mediante las cuales el pueblo de Israel se distinguía de los otros pueblos que lo rodeaban. Y durante toda la historia del A.T. el pueblo de Israel guardó fidelidad a estas dos señales.
Con el tiempo la práctica del reposo del sábado fue asumida por la ley judía en forma muy estricta, con 39 prohibiciones de trabajo: prohibición de recoger leña (Núm. 15, 32); prohibición de preparar alimentos (Ex. 16, 23); prohibición de encender fuego (Ex. 35, 3); etc. Poco a poco la práctica del reposo del sábado se convirtió en una observancia escrupulosa e hipócrita. Los profetas del A.T. lanzan una dura crítica contra la práctica legalista del sábado que ha convertido a los israelitas en un pueblo sin devoción interior (Os. 1, 2 y Os. 2, 13).
¿Celebraba Jesús el día sábado?
Jesús no suprime explícitamente la ley del sábado. El, en día sábado, visitaba la sinagoga y aprovechaba la ocasión para anunciar el Evangelio (Lc. 4, 16). Pero Jesús, al igual que los profetas, atacaba el rigorismo formalista de los fariseos y de los maestros de la Ley: «El sábado está hecho para el hombre y no el hombre para el sábado.» (Mc. 2, 27). Para Jesús el deber de la caridad es anterior a la observancia material del reposo; por eso El hizo varias sanaciones en día sábado, obras prohibidas en este día. (Mc. 3, 1-6; Lc. 14, 1-6; Lc. 6, 1-5). Además Jesús se atribuyó poder sobre el sábado: «el Hijo del hombre es Señor del sábado.» (Mc. 2, 28). En otras palabras, Jesús es dueño del sábado. (Lc. 6, 1-5).
Por supuesto que esta nueva manera de observar el sábado chocó violentamente con la mentalidad legalista de los fariseos. Y éste era uno de los cargos graves contra Jesús (Jn. 5, 9). Pero El estaba consciente de que, haciendo el bien en día sábado, imitaba a su Padre, el cual habiendo reposado el sexto día, al final de la creación, continúa rigiendo el mundo y vivificando a los hombres. «Mi Padre ha trabajado hasta ahora, y yo también trabajo» (Jn. 5-17).
La actitud de Jesús frente al día sábado nos enseña que él actuó con libertad de espíritu frente a esa ley, y nunca consideró la observancia del sábado como algo esencial en su prédica, esto era para Jesús algo menos importante.
Pero Jesús dijo claramente«que no vino a suprimir la ley sino a darle su verdadero significado» (Mt. 5, 17). En su actitud no se trata de cumplir la ley al pie de la letra, sino que promueve una evolución de la ley hacia su perfección.
La Resurrección de Jesús
El argumento fundamental para optar por el día Domingo procede de la Resurrección del Señor. Los cuatro evangelistas concuerdan en que la Resurrección de Cristo tuvo lugar en «el primer día de la semana», que corresponde al día Domingo de ahora. (Mt. 28, 1; Mc. 16, 2; Lc. 24, 1; Jn. 20, 1 y 19). El hecho de la Resurrección de Cristo en el día Domingo para los discípulos era altamente significativo y será desde entonces el centro de la fe cristiana.
Hay dos razones fundamentales para celebrar este día de la Resurrección:
1) Con su Muerte y Resurrección, Jesús comenzó la Nueva Alianza y terminó la Antigua Alianza. Durante la última Cena, Jesús proclamó: «Esta copa es la Alianza Nueva, sellada con mi sangre, que va a ser derramada por ustedes.» (Lc. 22, 20). Los discípulos de Jesús poco a poco se dieron cuenta de que en esta Nueva Alianza la ley de Moisés y sus prácticas tendrían otro sentido.
La Muerte y Resurrección de Cristo significaban también para los primeros cristianos la Nueva Creación, ya que Jesús culminaba su obra precisamente con su Muerte y Resurrección justo en el día Domingo, que será desde entonces «el día del Señor».
Nosotros también hemos recibido la promesa de entrar con Cristo en este reposo (Hbr. 4, 1-16). Entonces, el día Domingo, «el día del Señor», será el verdadero día de descanso, en que los hombres reposarán de sus fatigas a imagen de Dios que reposa de sus trabajos (Hbr. 4, 10 y Apoc. 14, 13).
De ahí en adelante la fe de los cristianos tiene como centro a Cristo Resucitado y Glorificado. Y para ellos era muy lógico celebrar el «Día del Señor» (Domingo) como el «Nuevo día» de la Creación. (Is. 2, 12).
La práctica de los primeros cristianos
Los primeros cristianos siguieron en un principio observando el sábado y aprovechaban las reuniones sabáticas para anunciar el Evangelio en el ambiente judío. (Hch. 13, 14). Pero luego el primer día de la semana (el Domingo) empezó a ser el día del culto de la primitiva Iglesia. «El primer día de la semana, estando nosotros reunidos para partir el pan...» (Hch. 20, 7). Sabemos que «partir el pan» es la expresión antigua para designar la santa Misa o Eucaristía. Es entonces muy claro que los primeros cristianos tenían su reunión litúrgica -la Santa Misa- en el día Domingo, tal como se hace hoy. Escribe Juan, el autor del libro Apocalipsis: «Sucedió que, un día del Señor, quedé bajo el poder del Espíritu Santo» (Ap. 1, 10).
¿Qué nos enseña el apóstol Pablo?
Jesús había dicho: «Yo no vine a terminar con la ley , sino a completar la ley, dándole su última perfección» (Mt. 5, 17). San Pablo en sus cartas desarrolla esta misma idea: «El fin de la ley es Cristo» (Rom. 10, 4). Así para el apóstol la plenitud de la ley no se encuentra en el cumplimiento literal de la ley, sino en la fe en Cristo. Pablo dice que «la ley ha sido nuestro maestro hasta Cristo» (Gal. 3, 24) y con Cristo se inicia la Nueva Alianza (1 Cor. 11, 25).
El apóstol Pablo tuvo sus discusiones acerca del día del Señor. Al comienzo tenía la costumbre de predicar en las sinagogas el día sábado para los judíos, pero cuando le rechazaban sus enseñanzas, él se volvía a los gentiles. En este ambiente no judío, Pablo no daba importancia a las costumbres judías, como la circuncisión, el día sábado, etc. Pablo se reunía con los nuevos creyentes el primer día de la semana, y trasladaban las prácticas que los judíos solían hacer en día sábado, como la colecta de la limosna, al primer día de la semana. (1 Cor. 16, 1-2)
Esta actitud en favor de los gentiles convertidos provocó una fuerte discusión en la Iglesia. Luego, este asunto fue tratado en una reunión en Jerusalén, con los apóstoles y ancianos de esta Iglesia. Ahí tomaron la decisión de no imponer a los gentiles convertidos ninguna carga o práctica judía, salvo lo absolutamente necesario (Hch. 5, 28-29). Con esta decisión quedó abierta la puerta a los gentiles, sin obligarlos a la ley judía. Ahora bien, Pablo escribe a los Colosenses: «Que nadie los moleste a ustedes por lo que comen o beben, o con respecto a días de fiesta, lunas nuevas o días de descanso.» (Col. 2, 16) Además criticó el afán de dar demasiada importancia a ciertos días (sábado), meses, fechas y años (Gál. 4, 10). El siempre recomendó evitar estas polémicas secundarias y dar importancia a la caridad.
Consideración final
No cabe la menor duda de que los primeros cristianos santificaron, descansaron y celebraron el Domingo como «el día del Señor.» Esta práctica tiene pleno fundamento en la Biblia. Respetamos el hecho de que los judíos celebren el sábado en la forma indicada en el Antiguo Testamento (ellos no son una religión cristiana). En cuanto a algunos grupos, como los adventistas, que se dicen ser cristianos, y que defienden la celebración del sábado -no del Domingo- tenemos que decir que no interpretan bien toda la Biblia, ya que se quedan con una práctica judía del A. T. y no siguieron el cumplimiento del N. T. Esto sucede porque interpretan la Biblia en forma literal y parcial, y olvidan que Jesús completó y perfeccionó el A. T.
Los católicos, entonces, estamos en la verdad al celebrar el día Domingo. Para terminar, repito las palabras del apóstol Pablo: «Que nadie les critique por cuestiones de comidas o bebidas o con respecto a días de fiestas, lunas nuevas o días de descanso... Todo esto es sombra de lo venidero» (Col. 2, 16-17).
Me consta que muchos adventistas pasan como obsesionados casa por casa llamando a los católicos a cambiarse de religión por la cuestión del día sábado. ¡Como si esto fuera lo más importante de la Biblia! Y me consta que muchos adventistas al pasar por las casas de los católicos les piden la Biblia y les leen los textos aislados del A. T, donde el Señor llama al pueblo judío a santificar el sábado, y dicen a la gente: «Fíjense, en su misma Biblia católica Dios manda observar el sábado... ¿No ven que ustedes están equivocados?».
Esto es abusar de la Biblia y de la buena fe del pueblo sencillo. Es usar de una verdad a medias para sembrar dudas y perturbar a la gente sencilla. Por eso es conveniente que ustedes, amigos, lean varias veces este tema hasta que se empapen bien de lo que aquí se dice, y cuando pasen los adventistas sepan qué responderles, con caridad sí, pero también con energía y con claridad.
En definitiva, los católicos no hemos quedado petrificados en el Antiguo Testamento ni somos esclavos de frases sacadas de su verdadero contexto. Los católicos aceptamos este evolución querida por Dios entre Antiguo y Nuevo Testamento y aceptamos a Jesús como Amo y Señor de la Historia y tenemos muy claro que la realidad presente deja muy atrás los signos con que fue prefigurada. Es por eso que santificamos el día Domingo.
Cuestionario
¿Qué enseñan con insistencia los Adventistas sobre la observancia del sábado? ¿Qué dice la Biblia en el A. T.? ¿Cómo la Iglesia Católica pasó del Sábado al Domingo? ¿Hay una evolución entre A. T. y N. T? ¿Consideró Jesús la observancia del Sábado como algo esencial? ¿Qué dijo Jesús en Mc. 2, 28? ¿Por qué los católicos observamos el Domingo? ¿Cuál fue la práctica de San Pablo?