por makf | 19 Sep, 2025 | Job
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Capítulo 34
1 Elihú tomó la palabra y dijo:
2 ¡Escuchen, sabios, mis palabras, y ustedes, los expertos, préstenme atención!
3 Porque el oído discierne las palabras como el paladar gusta los alimentos.
4 Decidamos entre nosotros lo que es recto, reconozcamos todos juntos lo que es bueno.
5 Porque Job declara: «Yo tengo razón, pero Dios me privó de mi derecho.
6 El miente en lo que concierne a mi caso; mi llaga es incurable, aunque no cometí ninguna falta».
7 ¿Hay alguien como Job, que bebe los sarcasmos como agua,
8 que va en compañía de los malhechores y camina con los hombres perversos?
9 Porque él dice: «Al hombre no le sirve de nada tratar de obtener el favor de Dios».
10 Por eso, escúchenme, hombres sensatos: ¡lejos de Dios la maldad, y del Todopoderoso, la injusticia!
11 Porque él retribuye al hombre según sus obras y trata a cada uno conforme a su conducta.
12 ¡No, no es cierto que Dios hace el mal y que el Todopoderoso tergiversa el derecho!
13 ¿Quién le ha encomendado la tierra y quién lo encargó del mundo entero?
14 Si él retirara su espíritu y recogiera su aliento de vida,
15 todos los vivientes expirarían a la vez y los hombres volverían al polvo.
16 Si tienes inteligencia, escucha esto, presta atención al sonido de mis palabras.
17 ¿Sabría gobernar al Justo, al Poderoso?
18 ¡A él, que llama «¡Inútil!» a un rey y «¡Malvados!» a los dignatarios,
19 que no toma partido por los príncipes ni favorece al rico en perjuicio del pobre, porque todos son obra de sus manos!
20 Ellos mueren en un instante, en plena noche; él hiere a los nobles, y desaparecen, depone al hombre fuerte sin la ayuda de nadie.
21 Porque sus ojos miran los caminos del hombre y él observa sus pasos:
22 no hay tinieblas ni oscuridad donde puedan ocultarse los que hacen el mal.
23 Porque él no fija al hombre una fecha para presentarse a juicio ante Dios:
24 él quebrante a los grandes sin previo examen y pone a otros en lugar de ellos.
25 Así, porque él conoce todas sus acciones, los derriba en una noche, y quedan aplastados.
26 Los abofetea como a malhechores en un lugar que está a la vista de todos,
27 porque se negaron a seguirlo y no comprendieron todos sus caminos,
28 haciendo que llegara hasta él el grito del pobre y que él escuchara el clamor de los oprimidos.
29 Si él se queda inmóvil, ¿quién lo sacudirá? Si cubre su rostro, ¿quién lo verá? El vigila, sin embargo, a naciones e individuos
30 para que no reine ningún hombre impío, uno de esos que son una trampa para el pueblo.
31 Tú solo tienes que decir a Dios: «Yo fui seducido, no volveré a hacer el mal;
32 instrúyeme, hasta que pueda ver. Si cometí una injusticia, no voy a reincidir».
33 ¿Acaso él retribuirá según tu parecer, siendo así que tú has despreciado su instrucción? Ya que eres tú el que decide, no yo, dile todo lo que sepas.
34 Los hombres sensatos me dirán y también todo sabio que me escuche:
35 «Job no sabe lo que dice y sus palabras carecen de sentido».
36 Que Job sea examinado hasta el final por haber respondido como un hombre perverso.
37 Porque él, a su pecado, añade la rebeldía, aplaude en medio de nosotros y multiplica sus palabras contra Dios.
por makf | 19 Sep, 2025 | Job
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Capítulo 33
1 ¡Vamos, Job, escucha mis palabras, oye atentamente lo que voy a decir!
2 Ya ves que he abierto mi boca, mi lengua ha comenzado a hablar.
3 Mi corazón desborda de palabras sabias, mis labios dirán la pura verdad.
4 A mí me hizo el soplo de Dios, el aliento del Todopoderoso me dio la vida.
5 Respóndeme, si eres capaz; prepárate, y toma posición ante mí.
6 Para Dios, yo soy igual que tú, yo también fui modelado de la arcilla.
7 Por eso, no te espantará el temor a mí ni el peso de mi mano te abrumará.
8 Sí, tú has dicho a mis oídos –yo escuché el sonido de tus palabras–:
9 «Soy puro, no cometí ninguna falta; estoy limpio y libre de culpa;
10 sin embargo él encuentra pretextos contra mí y me considera su enemigo:
11 Pone mis pies en el cepo y vigila todos mis pasos».
12 Pero yo te respondo: En esto no tienen razón, porque Dios es más grande que el hombre.
13 ¿Por qué pretendes litigar con él como si no respondiera a ninguna de tus palabras?
14 En realidad, Dios habla una vez, y luego otra, sin que se preste atención.
15 En un sueño, en una visión nocturna, cuando un profundo sopor invade a los hombres y ellos están dormidos en su lecho,
16 entonces, él se revela a los mortales y los atemoriza con apariciones,
17 para apartar al hombre de sus malas obras y extirpar el orgullo del mortal;
18 para preservar su alma de la Fosa] y su vida, del Canal subterráneo.
19 También lo corrige en su lecho por el sufrimiento, cuando sus huesos tiemblan sin cesar:
20 el hombre siente náusea de la comida y pierde el gusto por los manjares apetecibles;
21 su carne desaparece de las miradas y se trasparentan sus huesos, que antes no se veían;
22 su alma se acerca a la Fosa y su vida, a las aguas de la Muerte.
23 Si hay un ángel junto a él, un intérprete, uno entre mil, para indicarle al hombre su deber;
24 si él tiene compasión y dice: «Líbralo de bajar a la Fosa, yo he encontrado un rescate».
25 entonces su carne recupera la frescura juvenil y él vuelve a los días de su adolescencia;
26 invoca a Dios, que se le muestra propicio, contempla su rostro con gritos de alegría, anuncia a los demás su salvación,
27 y entona, entre los hombres, este canto: «Yo había pecado y tergiversado el derecho, pero él no me trató como correspondía;
28 ¡libró mi alma de pasar por la Fosa y mi vida contempla la luz!».
29 Todo esto es lo que hace Dios, dos y tres veces, en favor del hombre,
30 para hacer volver su vida de la Fosa e iluminarlo con la luz de los vivientes.
31 Atiende, Job, escúchame; cállate, y yo hablaré.
32 Si tienes algo que decir, replícame, habla, porque yo quisiera darte la razón.
33 De lo contrario, escúchame; cállate, y te enseñaré la sabiduría.
por makf | 19 Sep, 2025 | Job
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Capítulo 32
1 Estos tres hombres dejaron de responder a Job, porque él estaba convencido de su justicia.
2 Entonces se encendió la ira de Elihú, hijo de Baraquel, el buzita de la familia de Ram. Su ira se encendió contra Job, porque él pretendía ser más justo que Dios.
3 Y su ira se encendió también contra sus tres amigos, porque no habían encontrado una respuesta, con lo cual condenaban a Dios.
4 Mientras ellos hablaban con Job, Elihú se había mantenido a la expectativa, porque ellos tenían más edad que él.
5 Pero al ver que estos tres hombres se habían quedado sin respuesta, se llenó de indignación.
6 Entonces Elihú, hijo de Baraquel, el buzita, tomó la palabra y dijo: Yo soy muy joven todavía y todos ustedes son ancianos; por eso me sentí intimidado, temeroso de exponerles mi saber.
7 Yo pensaba: «Que hable la edad, que los muchos años enseñen la sabiduría».
8 Pero es el espíritu que hay en el hombre y el soplo del Todopoderoso, el que lo hace inteligente:
9 no son los viejos los más sabios, ni los ancianos comprenden lo que es recto.
10 Por eso les digo: «Escúchenme, también yo expondré mi saber».
11 Yo esperaba que ustedes hablaran, prestaba oído a sus razonamientos; mientras trataban de expresarse,
12 fijaba mi atención en ustedes. Pero no hay nadie que haya refutado a Job, ninguno de ustedes respondió a sus palabras.
13 No digan, entonces» «Hemos hallado la sabiduría; es Dios el que nos instruye, no un hombre».
14 No voy a dirigir palabras como esas, no voy a responder como lo hacen ustedes.
15 Han quedado consternados, no han vuelto a responder; se han quedado sin palabras.
16 ¡Y esperé bastante! Si ellos no hablan, si se quedan allí y no responden más,
17 yo también recitaré mi saber.
18 Porque las palabras bullen dentro de mí, el espíritu me impulsa en mi interior.
19 Mi pecho es como un vino que no tiene salida y hace estallar los odres nuevos.
20 Quiero hablar para desahogarme, abriré mis labios y responderé.
21 No tomaré partido por nadie, no adularé a ningún hombre.
22 Porque yo no sé lo que es adular: si lo hiciera, pronto me llevaría mi Creador.
por makf | 19 Sep, 2025 | Job
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Capítulo 31
1 Yo establecí un pacto con mis ojos para no fijar la mirada en ninguna joven.
2 Porque ¿cuál es la porción que Dios asigna desde lo alto y la herencia que el Todopoderoso distribuye desde el cielo?
3 ¿No es la ruina para el injusto y el desastre para los que hacen el mal?
4 ¿Acaso él no ve mis caminos y cuenta todos mis pasos?
5 Si caminé al lado de la mentira y mis pies corrieron hacia el engaño,
6 ¡que Dios me pese en una balanza justa y reconocerá mi integridad!
7 Si mi paso se desvió del camino y mi corazón fue detrás de lo que veían mis ojos; si alguna mancha se adhirió a mis manos,
8 ¡que otro coma lo que yo siembro y mis retoños sean arrancados de raíz!
9 Si me dejé seducir por alguna mujer o aceché a la puerta de mi vecino,
10 ¡que mi mujer muela el grano para otro y que otros abusen de ella!
11 Porque eso sí que es una infamia, un delito reprobado por los jueces;
12 es un fuego que devora hasta la Perdición y exterminará de raíz todas mis cosechas.
13 Si desestimé el derecho de mi esclavo o el de mi servidora, cuando litigaban conmigo,
14 ¿qué haré cuando Dios se levante, qué le replicaré cuando me pida cuenta?
15 El que me hizo a mí, ¿no lo hizo también a él? ¿No es uno mismo el que nos formó en el seno materno?
16 Si rehusé a los pobres lo que ellos deseaban y dejé desfallecer los ojos de la viuda;
17 si comí yo solo mi pedazo de pan, sin que el huérfano lo compartiera
18 –yo, que desde mi juventud lo crié como un padre y lo guié desde el vientre de mi madre–
19 si vi a un miserable sin ropa o a un indigente sin nada para cubrirse,
20 y no me bendijeron en lo íntimo de su ser por haberse calentado con el vellón de mis corderos;
21 si alcé mi mano contra un huérfano, porque yo contaba con una ayuda en la Puerta,
22 ¡que mi espada se desprenda del cuello y mi brazo sea arrancado de su juntura!
23 Porque el terror de Dios me acarrearía la ruina y no podría resistir ante su majestad.
24 Si deposité mi confianza en el oro y dije al oro fino: «Tú eres mi seguridad»;
25 si me alegré de tener muchas riquezas y de haber adquirido una enorme fortuna;
26 si a la vista del sol resplandeciente y de la luna que pasaba radiante,
27 mi corazón se dejó seducir en secreto y le envié besos con la mano:
28 ¡también eso sería un delito reprobado por los jueces, porque yo habría renegado del Dios de lo alto!
29 ¿Acaso me alegré del infortunio de mi enemigo y me regocijé cuando le tocó una desgracia?
30 No, no dejé que mi boca pecara, pidiendo su muerte con una imprecación.
31 ¿No decían los hombres de mi carpa: «¿Hay alguien que no se sació con su carne?».
32 Ningún extranjero pasaba la noche afuera, y yo abría mi puerta al caminante.
33 Si oculté mis transgresiones como un hombre cualquiera, escondiendo mi culpa en mi pecho,
34 porque temía el murmullo de la gente o me asustaba el desprecio de mis parientes, y me quedaba en silencio, sin salir a la puerta...
38 Si mi tierra gritó venganza contra mí y también sus surcos derramaron lágrimas;
39 si comí sus frutos sin pagar y extorsioné a sus propietarios,
40 ¡que en lugar de trigo salgan espinas, y en vez de cebada, ortigas punzantes!
35 ¡Ah, si alguien quisiera escucharme! Aquí está mi firma: ¡que el Todopoderosos me responda! En cuanto al documento que escriba mi oponente,
36 yo lo llevaré sobre mis espaldas, y me lo ceñiré como una corona.
37 Sí, le manifestaré cada uno de mis pasos; como un príncipe, me acercaré hasta él.
40c Aquí terminan las palabras de Job.
por makf | 19 Sep, 2025 | Job
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Capítulo 30
1 Pero ahora se ríe de mí hasta la gente más joven que yo., a cuyos padres yo no consideraba dignos de juntarlos con los perros de mis rebaños.
2 ¿De qué me hubiera servido la fuerza de sus manos? Ellos habían perdido todo su vigor:
3 agotados por la penuria y el hambre, roían el suelo reseco, la tierra desierta y desolada.
4 Arrancaban malezas de los matorrales y raíces de retama eran su alimento.
5 Se los expulsaba de en medio de los hombres; se los echaba a gritos, como a un ladrón.
6 Habitaban en los barrancos de los torrentes, en las grietas del suelo y los peñascos.
7 Rebuznaban entre los matorrales, se apretujaban bajo los cardos
8 ¡Gente envilecida, raza sin nombre, echados a golpes del país!
9 ¡Y ahora, ellos me hacen burla con sus cantos, soy el tema de sus dichos jocosos!
10 Abominan y se alejan de mí no les importa escupirme en la cara.
11 Porque Dios aflojó mi cuerda y me humilló, ellos también pierden el freno ante mí.
12 A mi derecha se levanta una turba: se abren camino hasta mi para arruinarme.
13 destruyen mi sendero para perderme: atacan sin que nadie los detenga,
14 irrumpen como por una ancha brecha, avanzan rodando como un torbellino.
15 Los terrores se han vuelto contra mí. mi dignidad es arrastrada como por el viento, mi esperanza de salvación ha pasado como una nube.
16 Y ahora mi vida se diluye en mi interior, me han tocado días de aflicción.
17 De noche, siento taladrar mis huesos, los que me roen no se dan descanso.
18 El me toma de la ropa con gran fuerza, me ciñe como el cuello de mi túnica.
19 El me ha arrojado en el fango, y me asemejó al polvo y la ceniza.
20 Clamo a ti, y no me respondes; me presento, y no me haces caso.
21 Te has vuelto despiadado conmigo, me atacas con todo el rigor de tu mano.
22 Me levantas y me haces cabalgar en el viento, y me deshaces con la tempestad.
23 Sí, ya lo sé, me llevas a la muerte, al lugar de reunión de todos los vivientes.
24 ¿Acaso no tendí mi mano al pobre cuando en su desgracia me pedía auxilio?
25 ¿No lloré con el que vivía duramente y mi corazón no se afligió por el pobre?
26 Yo esperaba lo bueno y llegó lo malo, aguardaba la luz y llegó la oscuridad.
27 Me hierven las entrañas incesantemente, me han sobrevenido días de aflicción.
28 Ando ensombrecido y sin consuelo, me alzo en la asamblea y pido auxilio.
29 Me he convertido en hermano de los chacales y en compañero de los avestruces.
30 Mi piel ennegrecida se me cae, mis huesos arden por la fiebre.
31 Mi cítara sólo sirve para el duelo y mi flauta para acompañar a los que lloran.