por Makf | 23 Sep, 2025 | Eclesiastico
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Capítulo 12
1 Si haces el bien, mira a quién lo haces, y te darán las gracias por tus beneficios.
2 Haz el bien al hombre bueno, y tendrás tu recompensa, si no de él, ciertamente del Altísimo.
3 No recibe bienes el que persiste en el mal y el que no agradece la limosna.
4 Da al hombre bueno, pero no ayudes al pecador.
5 Sé bueno con el humilde, pero no des el impío: rehúsale su pan, no se lo des, no sea que así llegue a dominarte, y entonces recibirás un doble mal por todo el bien que le hayas hecho.
6 Porque también el Altísimo detesta a los pecadores y dará su merecido a los impíos.
7 Da al hombre bueno, pero no ayudes al pecador.
8 No es en las buenas cuando se conoce al amigo, ni en las malas se oculta el enemigo.
9 En las buenas, los enemigos se entristecen, y en las malas, hasta el amigo se aleja.
10 Nunca te fíes de tu enemigo, porque la maldad lo corroe como la herrumbre al metal:
11 aunque se haga el humilde y camine encorvado, ten mucho cuidado y está alerta contra él; trátalo como quien pule un espejo, a ver si la herrumbre no terminó de corroerlo.
12 No lo pongas junto a ti, no sea que te derribe para ocupar tu puesto; no lo hagas sentar a tu derecha, no sea que pretenda tu mismo sitial, y al fin comprendas mis palabras y sientas pesar al recordarlas.
13 ¿Quién compadece al encantador mordido por la serpiente o al domador de animales salvajes?
14 Lo mismo pasa con el que se acerca a un pecador y se entremezcla en sus pecados.
15 El permanecerá una hora contigo, pero si vacilas, no te dará una mano.
16 El enemigo tiene miel en los labios, pero por dentro piensa cómo arrojarte en la fosa. El enemigo tiene lágrimas en los ojos, pero, llegada la ocasión, no habrá sangre que lo sacie.
17 Si te pasa algo malo, lo encontrarás allí antes que a ti mismo; simulando ayudarte, te hará una zancadilla:
18 moverá la cabeza y aplaudirá, hablará entre dientes y pondrá otra cara.
por Makf | 23 Sep, 2025 | Eclesiastico
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Capítulo 11
1 La sabiduría del humilde le hace erguir la frente, y lo hace sentar en medio de los poderosos.
2 No alabes a un hombre por su buena presencia ni desprecies a nadie por su aspecto.
3 La abeja es pequeña entre los animales que vuelan, pero lo que produce es más dulce que todo.
4 No te gloríes de la ropa que te cubre ni te enorgullezcas en los días de gloria, porque las obras del Señor son admirables y están ocultas a los ojos de los hombres.
5 Muchos tiranos se sentaron en el suelo y el que menos lo pensaba se ciñó la diadema.
6 Muchos potentados se hundieron en el deshonor y hombres ilustres cayeron en manos de otros.
7 No censures antes de averiguar: reflexiona primero, y luego reprocha.
8 No respondas antes de escuchar y no interrumpas cuando otro habla.
9 No discutas sobre lo que no te corresponde ni te entrometas en las disputas de los pecadores.
10 Hijo mío, no pretendas hacer demasiadas cosas: si lo haces, no quedarás libre de culpa. Si pretendes demasiado, no lo alcanzarás y aunque quieras huir, no escaparás.
11 Hay quien se esfuerza, se fatiga y se apura, y tanto más desprovisto se ve.
12 Otro es débil, necesitado de ayuda, falto de fuerza y lleno de privaciones; pero el Señor lo mira con bondad y lo levanta de su humillación;
13 el Señor le hace erguir la frente y muchos quedan maravillados a causa de él.
14 Bienes y males, vida y muerte, pobreza y riqueza vienen del Señor.
15 [La sabiduría, la ciencia y el conocimiento de la Ley vienen del Señor; el amor y el camino de las buenas obras proceden de él.]
16 [La necedad y la oscuridad han sido creadas para los pecadores; los que se complacen en el mal envejecen en él.]
17 el don del Señor permanece con los buenos y su benevolencia les asegura el éxito para siempre.
18 Un hombre se enriquece a fuerza de empeño y ahorro, ¿y qué recompensa le toca?
19 Cuando dice: Ya puedo descansar, ahora voy a disfrutar de mis bienes», él no sabe cuánto tiempo pasará hasta que muera y deje sus bienes a otros.
20 Sé fiel a tu obligación, entrégate a ella, y envejece en tu oficio.
21 No admires las obras del pecador: confía en el Señor y persevera en tu trabajo, porque es cosa fácil a los ojos del Señor enriquecer de un solo golpe al indigente.
22 La bendición del Señor es la recompensa de los buenos, y en un instante él hace florecer su bendición.
23 No digas: «¿Qué me hace falta? ¿Qué bienes puedo esperar todavía?».
24 No digas: «Ya tengo bastante; ¿qué males pueden sobrevenirme aún?».
25 En los días buenos se olvidan los malos, y en los malos, se olvidan los buenos.
26 Porque es fácil para el Señor, en el día de la muerte, retribuir a cada hombre según su conducta.
27 Una hora de infortunio hace olvidar la dicha, y las obras de un hombre se revelan al fin de su vida.
28 No proclames feliz a nadie antes que llegue su fin, porque sólo al final se conoce bien a un hombre.
29 No hagas entrar a cualquiera en tu casa, porque el falso tiende muchas emboscadas.
30 El corazón del soberbio es como una carnada, igual que un espía, espera que des un mal paso.
31 Está al acecho para deformar el bien en mal y es capaz de manchar las cosas más limpias.
32 Una chispa enciende muchos carbones y el pecador tiende emboscadas sangrientas.
33 Cuídate del malhechor, porque él engendra maldades, no sea que te deje manchado para siempre.
34 Alberga a un extraño, y te traerá complicaciones, y hará de ti un extraño para tus propios parientes.
por Makf | 23 Sep, 2025 | Eclesiastico
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Capítulo 10
1 Un gobernante sabio educa a su pueblo y la autoridad del hombre inteligente se ejerce con orden.
2 Como el gobernante de un pueblo, así son sus ministros, y como el jefe de la ciudad, así son sus habitantes.
3 Un rey ignorante es la ruina de su pueblo y una ciudad prospera por la inteligencia de los príncipes.
4 En manos del Señor está el dominio de la tierra y, en el momento preciso, le envía el hombre que conviene.
5 En manos del Señor está el éxito de un hombre y él infundirá su gloria a la persona del legislador.
6 No guardes rencor a tu prójimo por ninguna injuria ni hagas nada en un arrebato de violencia.
7 La soberbia es odiosa al Señor y a los hombres y la injusticia es ofensiva para ambos.
8 La realeza pasa de una nación a otra, a causa de la injusticia, la prepotencia y la codicia.
9 ¿De qué se ensoberbece el que es polvo y ceniza, si aún en vida sus entrañas están llenas de podredumbre?
10 Una larga enfermedad desconcierta al médico, y el que hoy es rey, mañana morirá.
11 Cuando un hombre muere, recibe como herencia larvas, fieras y gusanos.
12 El orgullo comienza cuando el hombre se aparta del Señor y su corazón se aleja de aquel que lo creó.
13 Porque el comienzo del orgullo es el pecado y el que persiste en él, hace llover la abominación: por eso el Señor envió calamidad imprevistas y arrasó a los soberbios hasta aniquilarlos.
14 El Señor derribó los tronos de los poderosos y entronizó a los mansos en lugar de ellos.
15 El Señor arrancó de raíz a las naciones y plantó a los humildes en lugar de ellos.
16 El Señor arrasó los territorios de las naciones y las destruyó hasta los cimientos de la tierra.
17 A Algunos las arrasó y las hizo desaparecer, y borró hasta su recuerdo de la tierra.
18 El orgullo no fue creado para el hombre ni el arrebato de la ira para los nacidos de mujer.
19 ¿Qué raza es digna de honor? La raza humana. ¿Qué raza es digna de honor? Los que temen al Señor. ¿Qué raza es despreciable? La raza humana. ¿Qué raza es despreciable? Los que no cumplen la Ley.
20 Entre los hermanos se honra al que es su jefe, pero el Señor honra a los que lo temen.
21 [El comienzo de la aceptación es el temor del Señor, y el comienzo del rechazo es el endurecimiento y el orgullo.]
22 Para el rico, el ilustre o el pobre la única gloria es el temor del Señor.
23 No es justo despreciar a un pobre inteligente ni está bien glorificar a un hombre pecador.
24 El grande, el magistrado y el poderoso son dignos de honra, pero el que teme al Señor es superior a todos ellos.
25 Hombres libres servirán a un esclavo sabio y el hombre que entiende no lo tomará a mal.
26 No te hagas el sabio cuando realizas tu tarea ni te gloríes en el momento de la penuria.
27 Mas vale el que trabaja y vive en la abundancia que el que anda gloriándose y no tiene qué comer.
28 Hijo mío, gloríate con la debida modestia y estímate según tu justo valor.
29 ¿Quién justificará al que se daña a sí mismo y quién glorificará al que se desprecia?
30 Al pobre se lo honra por su saber y al rico por sus riquezas.
31 El que es glorificado en la pobreza, ¡cuánto más lo será en la riqueza! El que es menospreciado en la riqueza, ¡cuánto más lo será en la pobreza!
por Makf | 23 Sep, 2025 | Eclesiastico
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Capítulo 9
1 No seas celoso de la mujer que amas, para no incitarla a comportarse mal contigo.
2 Note entregues ciegamente a una mujer, hasta el punto que llegue a dominarte.
3 No te acerques a una prostituta, no sea que caigas en sus redes.
4 No te entretengas con una cantante, para no ser atrapado por sus artimañas.
5 No mires demasiado a una joven, para no incurrir en su misma condena.
6 No te entregues a las prostitutas, para no arruinar tu patrimonio.
7 No vayas mirando por las calles de la ciudad ni rondes por sus lugares solitarios.
8 Aparta tu vista de la mujer hermosa y no fijes los ojos en la belleza ajena: muchos se extraviaron por la belleza de una mujer, y por su causa el deseo arde como fuego.
9 Nunca te sientes junto a una mujer casada ni bebas vino con ella en los banquetes, no sea que tu corazón se incline hacia ella y por tu pasión te precipites en la ruina.
10 No abandones a un viejo amigo, porque uno nuevo no vale tanto como él. Amigo nuevo es como vino nuevo: que se ponga añejo, y lo beberás con placer.
11 No envidies la gloria del pecador, porque no sabes cuál será su suerte.
12 No te deleites en lo que deleita a los impíos: recuerda que bajarán al Abismo sin ser justificados.
13 Aléjate del que tiene poder para matar y no experimentarás el temor a la muerte. Si te acercas a él, no cometas ninguna falta, no sea que te quite la vida: ten en cuenta que avanzas entre lazos y que caminas por las almenas de la ciudad.
14 Dentro de lo posible, recurre a tus vecinos y busca el consejo de los sabios.
15 Frecuenta el trato de las personas inteligentes y conversa siempre sobre la Ley del Altísimo.
16 Que los hombres justos sean tus comensales y que tu orgullo esté en el temor del Señor.
17 Por la mano del artista, la obra es digna de elogio, y el jefe del pueblo se muestra sabio por sus palabras.
18 El charlatán es el terror de su ciudad y el desmedido al hablar se hace odioso.
por Makf | 23 Sep, 2025 | Eclesiastico
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Capítulo 8
1 No disputes con un hombre poderoso, no sea que caigas en sus manos.
2 No entres en pleito con un hombre rico, no sea que oponga todo su peso contra ti: porque el oro fue la ruina de muchos e hizo desviar el corazón de los reyes.
3 No disputes con un charlatán, no eches más leña a su fuego.
4 No bromees con un hombre grosero, para que tus antepasados no sean injuriados.
5 No reproches el pecador que se arrepiente: recuerda que todo somos culpables.
6 No desprecies a un hombre en su vejez porque también nosotros envejecemos.
7 No te alegres por la muerte de nadie: recuerda que todos tenemos un fin.
8 No menosprecies la conversación de los sabios: vuelve sobre sus máximas una y otra vez, porque de ellos recibirás la instrucción y el arte de servir a los grandes.
9 No te apartes de la conversación de los ancianos, porque ellos mismos aprendieron de sus padres: de ellos aprenderás a ser inteligente y a dar una respuesta en el momento justo.
10 No remuevas las brasas del pecador, no sea que te quemes con sus lamas.
11 No cedas en presencia de un insolente, porque él sería como una trampa tendida ante tu boca.
12 No prestes a un hombre más fuerte que tú, y si prestas, dalo por perdido.
13 No ofrezcas garantía más allá de tus medios, y si lo haces, prepárate a pagar.
14 No entres en pleito con un juez: en razón de su dignidad, fallarán a su favor.
15 No te pongas en camino con un aventurero, no sea que se convierta en una carga para ti, porque él obrará según su capricho y su locura te hará perecer junto con él.
16 No te pelees con un hombre iracundo, ni atravieses el desierto con él, porque la sangre no vale nada a sus ojos y cuando estés indefenso, te derribará.
17 No consultes tus asuntos con un necio, porque es incapaz de mantener el secreto.
18 No hagas un extraño lo que debe quedar oculto, porque no sabes con qué puede salir.
19 No abras tu corazón a cualquiera ni dejes que cualquiera te haga un favor.