por Makf | 11 Mar, 2026 | Apologética 1
Autor: Catholic.net
La apologética tiene que ser considerada como parte integrante de la misma evangelización..
La gran tiranía
Hoy existe una gran tiranía, que se está apoderando de todos los sectores de la sociedad, en todas las latitudes. Es un monstruo que avanza imponiendo su ley, la de la demanda y la oferta, con sus apéndices que son el éxito, la fama y la moda. Se trata del «mercado», una palabra mágica, un poder oculto, que todo lo pervade con su fascinación irresistible, el «business», el negocio. Para que algo tenga valor, tiene que transformarse en «negocio», entrar en el «mercado», mirar hacia el éxito, dando fama y poder. De otra manera no sirve para nada.
Este monstruo se está posesionando también de la religión, la religión de la demanda y la oferta, del éxito, del negocio. Si algo le gusta a la gente, quiere decir que es bueno, hay que dárselo. Tantas religiones cuantos son los gustos de la gente con sus preocupaciones reales: salud, curiosidad, superación persona, emocionalismo, euforia, espanto... La religión «cocktail» para cada gusto. Gusto y negocio, demanda y oferta, éxito...
¿Y la verdad? «¿Qué es la verdad?», preguntó Pilato a Jesús (Jn 18,38). Es la lógica de las sectas, que son la versión religiosa de la ley del mercado, de la demanda y de la oferta, sin ninguna preocupación por la verdad y la moralidad objetivas. En muchos casos, la misma Biblia es un ingrediente más para el «cocktail», hecho de psicología, hipnosis, terapia grupal, etc.
Apologética en decadencia
Lo malo es que también dentro de la Iglesia ha entrado algo de este virus del «mercado», el «éxito» y el «negocio». Así se justifican ciertas prácticas, rayanas en la idolatría, por el simple hecho que «así le gusta a la gente», «es la fe del pueblo sencillo» «representa una buena entrada económica»...
Por el simple hecho de que alguien aparece en la pantalla televisiva, hace noticia, cuenta con muchos seguidores, le va bien económicamente, quiere decir que tienen razón, anda bien, agarró la onda... hace progresar la obra de Dios, es un ejemplo a seguir. ¡Ay de los inconformes! A menos que de la inconformidad no se haga una moda y no se transforme en un negocio. Entonces, sí, vengan todas la inconformidades posibles.
Hasta el hombre «controvertido» y el «asesino» pueden transformarse en «estrellas» alimentar el «mercado», engendrando «business», fama, poder y éxito. Por eso la apologética hoy se encuentra en tanta decadencia, por el hecho de que se presenta como algo característico del pasado, fuera de moda.
Hoy las palabras claves son «apertura», «tolerancia», «ecumenismo». El mejor elogio que se puede hacer a uno es calificarlo de «progresista», de «avanzada». Claro que, en esta perspectiva, no hay lugar para la apologética. Y no faltan los sofismas: «la fe no se defiende, se vive»; «Cristo no necesita que alguien lo defienda, sabe defenderse solo», etc., etc. Como se tratara de defender la fe escondida en las bibliotecas o al Cristo glorioso que está en el cielo.
El hecho es que quieren aparentar ser «progresistas» y se espantan frente a la perspectiva de ser considerados «retrógradas».
Al interior de la Iglesia, ¿acaso nadie se da cuenta de los múltiples errores que circulan entre los fieles? Entonces, ¿porqué no intervienen? Evidentemente para no ser incluidos en la lista de los «conservadores».
¿Acaso muchos presbíteros no se dan cuenta que sus ovejas están siendo arrebatadas por los lobos rapaces? Entonces, ¿por qué no toman cartas en el asunto? Por miedo a ser considerados «conservadores».
Es tan grande este miedo, que no valen ni las reiteradas intervenciones del Papa, ni la angustia y el sufrimiento del pueblo para cambiar de actitud. Les resulta más fácil y gratificante decir: «Yo me llevo muy bien con esa gente; hasta tengo algunos amigos que son pastores», que prepararse sobre el tema de las sectas para ayudar a los feligreses que se encuentran con problemas.
Falta de amor
El buen nombre, la fama, el deseo de vivir en paz, el egoísmo pueden más que el amor. Sí, en resumidas cuentas, de eso se trata: escoger entre los propios intereses y el bien del prójimo, la propia comodidad y el riesgo a enfrentarse a un problema tan complicado y de tan pocas satisfacciones. A esos señores, que se sienten tan seguros de haber escogido el camino más correcto por no meterse en líos, les pregunto:
«¿Acaso a lo largo de la historia los que se entregaron a la ardua tarea de profundizar, aclara y defender la fe ante el acecho de los herejes, lo hicieron por el simple gusto de pelear? ¿Acaso no lo hicieron por el amor hacia la verdad y los hermanos, acosados por la duda y deseosos de una orientación que les devolviera la paz?»
He aquí lo que escribió a este propósito San Ireneo en la introducción a sus cinco tomos Adversus Haereses (Contra los herejes):
«Para mí es insólito escribir, no tengo práctica alguna, pero me empuja el amor...Hay que hacer todo lo posible par evitar que algunos sean arrebatados como corderos por lobos vestidos de oveja».
Origen de un malentendido
En los tiempos pasados, la apologética consistía en defender la fe católica de los ataques de sus enemigos. Se dirigía esencialmente a los de afuera, para que tomaran conciencia de la falsedad de sus ataque. Hoy, la apologética se dirige, antes que nada, a los de adentro para que no se dejen confundir por los que se salieron de la misma Iglesia y tratan de llevárselos a sus grupos. Antes, los que no conocían la fe eran los de afuera; hoy, los que no conocen la fe son los de afuera y los de adentro.
Por no haber entendido esta situación, tal vez muchos están en contra de la apologética, pensando que nuestro principal objetivo consiste en querer atacar o convencer a los de afuera. No nuestra preocupación principal consiste en fortalecer la fe de los que están dentro de la Iglesia, aclarando su identidad y dando respuesta a las posibles dudas que puedan derivar de los ataques de las sectas.
En un segundo tiempo, nuestra acción se dirige también hacia los hermanos que dejaron la Iglesia de buena fe y siguen abiertos al diálogo (muy pocos en verdad), para que queden cuestionados y se abran a la posibilidad de un regreso a la Iglesia, de la cual nunca debieron hacer salido.
Revivir la sana apologética
Por lo tanto, hoy más que nunca, es necesario revivir la sana apologética, no por el gusto al pleito o como juego intelectual, sino para ayudar al pueblo católico a tener ideas claras acerca de su fe y no dejarse confundir por la enorme avalancha de falsos profetas y falsos cristos (Mc 13,22), que están invadiendo el mundo tomando la religión como un negocio más (1 Tim 6,5.10), sin aquel cuidado, respeto y delicadeza que merece todo lo que se refiere a Dios, a la misma esencia del hombre y su destino final.
Como es fácil notar, se trata de una tarea extremadamente delicada y compleja, teniendo presente la multiplicidad y variedad de los desafíos a los que se tienen que dar una respuesta: ateísmo, sectas de tipo protestante, nuevos movimientos religiosos cargados de esoterismo, influjos orientales, psicología, etc.
Se necesitan «especialistas» en las distintas ramas, para que investiguen sus contenidos y aclaren los puntos que contradicen nuestra fe, para evitar que católicos «ingenuos» fácilmente se dejen envolver sin darse cuenta de sus implicaciones profundas, como está pasando ahora con la teoría de la «reencarnación». Muchos católicos, que hasta se creen preparados y comprometidos, la están aceptando sin pestañear siquiera, como si se tratara de algo indiferente para la fe católica y no cayendo en la cuenta de que se trata de algo completamente contrario.
En realidad, ¿como se puede compaginar la creencia en una sucesión de vidas con la doctrina de la «muerte, el juicio, el infierno y la gloria»?
Así que, hoy más que nunca, es urgente que en la Iglesia se desarrolle un verdadero «ministerio» para hacer frente a esta problemática, un ministerio que abarque distintos aspectos: investigación, divulgación y asesoría práctica con elación a los hermanos «débiles en la fe», que necesitan una ayuda para superar la crisis en que se encuentran y así poder lanzarse con más libertad y confianza en el seguimiento de Cristo.
En este sentido, la apologética tiene que ser considerada como parte integrante de la misma evangelización. En realidad, sin la apologética, se corre el riesgo de construir sobre arena, al no contar el católico con bases firmes para hacer frente a las continuas provocaciones que le vienen de todas partes.
Frente a esto, alguien podría decir: «Falta que también la apologética hoy se vuelva en una moda y entre en la lógica del mercado». Mejor así que abandonar a las ovejas en las garras del lobo.
por Makf | 11 Mar, 2026 | Apologética 1
Autor: Catholic.net
Una Nueva Apologética en consonancia con el magisterio de la Iglesia.
Una de las razones por la cual en algunos ambientes no es aceptada la Apólgetica es porque piensan que queremos practicarla o resucitarla tal como se practicaba antes del concilio Vaticano II. Donde en algunos casos era muy racional, combativa, triunfalista y un monólogo donde se quería vencer a un enemigo en la Fe. Además que se le veía como algo contrario al ecumenismo.
La verdad es que hoy en día en muchos países se esta practicando una nueva Apologética pero desde una perspectiva donde se ha incorporado la visión teológica del Vaticano II.
Veamos a continuación algunas de las caracteristicas principales de ella y seguramente que estará de acuerdo con nosotros en promover la importancia de una nueva Apologética en todas las areas de pastoral:
- Que surge de la vivencia del sacramento de la confirmación por el cual somos enriquecidos con el Espirítu Santo para ser testigos de Cristo y extender y defender la fe con obras y palabras. (Catecismo de la Iglesia No. 1285).
- Que sea un elemento integrante de la evangelización. (Catechesi Tradendae No. 18).
- Que no es monólogo sino al contrario, pues establece las bases para un sano diálogo. (Cfr. La Iglesia y las sectas ¿pesadilla o reto? Pag. 269 P. Flaviano Amatulli).
- Que al mismo tiempo que fortalece la identidad del católico está abierta a los valores y elementos de santidad existentes fuera del ámbito eclesial visible (Unitatis Redintegratio No. 3).
- Que no está ni contra las sectas ni con ellas. Mas bien busca instruir con serenidad sobre las características y diferencias de las diversas sectas y sobre las respuestas a las injustas acusaciones contra la Iglesia. (Cfr. Documento de Santo Domingo CELAM No. 146).
- Que se injerta como una disciplina mas dentro del conjunto teológico. (Pastores Dabo Vobis No. 51).
- Renovación de la Apologética que no busca pelear o condenar sino fortalecer la fe del católico capacitándolo a dar razones de su esperanza. (Cfr. El compromiso pastoral de la Iglesia frente a las sectas. Comisión doctrinal de la Conferencia del episcopado mexicano No. 55; 1 Pe 3,15).
- Que no es antagónica con el ecumenismo, sino que se complementa con el mismo. (Cfr. Apologética y Ecumenismo. Dos caras de la misma moneda. P. Flaviano Amatulli).
- Que no solamente ve el error en el otro, sino que al mismo tiempo se autocritica y descubre en el otro los signos de los tiempos. (Ut Unum Sint No. 34).
- Que une el valor del testimonio con la necesidad del anuncio explícito del Evangelio. (Evangelii Nuntiandi No. 22).
- Que defiende y promueve a la vez la riqueza espiritual que el Señor nos dejó pues sólo en la Iglesia católica se encuentra la plenitud de los medios de salvación establecidos por Jesucristo. (Cfr. Sínodo de América No. 282).
- Que no es triunfalista sino un profético anuncio de una verdad que se propone y penetra por la misma fuerza de la verdad con suavidad y firmeza en el alma. (Ut Unum sint No. 3).
- Que desarrolla principalmente toda una labor de pastoral preventiva. (cfr. El compromiso pastoral de la Iglesia frente a las sectas. Comisión doctrinal de la Conferencia del episcopado mexicano No. 61 y 70).
*Que se complementa con el ecumenismo, pues entre ambas líneas de pastoral no hay oposición sino complementariedad. El Ecumenismo busca restablecer la Unidad con los que ya se apartaron (Unitatis Redintegratio) y la Apologética busca preservar la unidad de los que todavía están en la Iglesia (Unitatis Praeservatio).
Es esta la Nueva Apologética que estamos proponiendo y promoviendo, en consonancia con el magisterio de la Iglesia.
por Makf | 11 Mar, 2026 | Apologética 1
Autor: Catholic.net
Se necesita mucho espíritu de entrega. Son pocos los que se dedican a esta tarea, convencidos de que se trata de algo necesario y urgente para la Iglesia..
Complejidad del problema
Con el asunto de las sectas está pasando algo muy curioso: todos reconocen la gravedad del problema, pero pocos se deciden a enfrentarlo seriamente.
¿Por qué? «No sabemos por donde empezar», confiesan algunos con toda franqueza. «Por fin hemos encontrado a uno que nos presenta objetivos claros al respecto, con estrategias bien concretas», me decía Mons. Castrillón, ex presidente del CELAM. La complejidad del problema es el primer obstáculo, que impide a muchos abordar el tema.
Ecumenismo malentendido
Otro obstáculo; un malentendido ecumenismo. Al querer enfrentar con seriedad el problema de las sectas, uno tienen miedo a obstaculizar el proceso ecuménico ya en acto y con buenas perspectivas para el futuro. Es que no se ha entendido que el ecumenismo no tiene nada que ver con las sectas, que el ecumenismo no tiene nada que ver con las sectas, vorazmente proselitistas.
Mientras el ecumenismo busca la unidad, el proselitismo a ultranza de las sectas mira hacia la división. En este contexto, nuestra labor mira a fortalecer la fe de los católicos para que no se dejen arrastrar por las mañas y artimañas de las sectas, y haciendo esto estamos seguros de trabajar en favor de la unidad, al impedir precisamente mayores divisiones.
Flojera
Sin embargo, aclarando esto, viene la dificultad de la preparación necesaria para trabajar en esta línea. Se necesita conocer bastante acerca de la Biblia y acerca de la doctrina católica y las creencias de los distintos grupos religiosos. Y entonces interviene la flojera que puede llegar hasta crear un fenómeno de tipo sectario dentro de la misma Iglesia: cada uno se queda con su grupo. Conoce sus cosas, vive la fe como le enseñan allá y con eso se siente feliz, sin preocuparse en lo más mínimo por lo que se maneja en los demás grupos al interior de la misma Iglesia y tanto menos en los grupos que están fuera de ella.
Y para camuflar esta situación de cobardía y cerrazón, se hace alarde de «apertura» , «espíritu ecuménico» y tantas cosas bonitas que no vienen al caso. Hasta que el problema no se vuelve «personal» al no pode ayudar a un familiar o un amigo que se está pasando o ya se pasó a una secta. Y entonces empiezan las recriminaciones contra la jerarquía, por no tomar cartas en el asunto y no preparar adecuadamente a su gente.
Muchos sacrificios
Evidentemente no faltan católicos practicantes, que sienten la curiosidad por adentrarse en el problema de las sectas «para conocer». Pero ¿qué pasa? Que una vez satisfecha su curiosidad, se alejan del asunto. No quieren «comprometerse» a dar un servicio a la comunidad eclesial en esta línea específica. Es que se trata de una tarea ingrata, que exige muchos sacrificios y ofrece pocas satisfacciones. No es como trabajar en otros campos.
En realidad, en los movimientos apostólicos normalmente se trabaja con el afán de aumentar la propia membresía y así adquirir más prestigio y poder en la comunidad eclesial, aunados muchas veces a ciertas ventajas de tipo económico. Trabajando en la línea de la defensa de la fe, al contrario, es trabajar por la Iglesia como tal, ayudando al que sea, sin ningún tipo de vínculo ulterior, que pudiera traer algún beneficio.
Pocos comprometidos
Es como sembrar en el mar. Aclarar dudas, aconsejar resolver problemas, y ya. Y te quedas solo como antes, con la única satisfacción de haber hecho regresar al redil alguna oveja perdida o haber llevado la paz a un alma angustiada.Es lo que se nota al concluir algún cursillo para seminaristas, religiosas, laicos comprometidos o pueblo en general: alguna palabra de agradecimiento, algún vago deseo de que «esto siga » y ya. Al momento del compromiso concreta, muy pocos levantan la mano. Es que hay que dar mucho y recibir muy poco a cambio.
Casi siempre me preguntan: «¿Quién sostiene esta actividad?» Al escuchar la respuesta: «Nadie», casi todos se enfrían. Ven el asunto muy difícil y con pocas perspectivas para el futuro. Claro, les gustaría entrarle, pero con algunas condiciones: un sueldito, un carrito, una oficinita, teléfono y fax. Pero, esto de meterse a trabajar así nada más, gratis et amore Dei (gratuitamente y por amor a Dios), cargando una miserable mochila y pidiendo hospedaje en cualquier lugar, parece una exageración, algo propio de la Edad Medio, completamente fuera de los parámetros de la era de la computación.
Por eso, somos tan pocos los que estamos metidos en esto. Sin embargo, no por eso nos vamos a desanimar, «tirando la toalla», como dicen por ahí. Somos pocos, pero bien fogueados y convencidos de lo que estamos haciendo. Así que, ni las burlas («Ahí vienen los cazadores de brujas»), ni la pobreza, no los rechazos de parte de algunos nos van a detener: sabemos perfectamente en lo que estamos y lo que pretendemos.
Por otro lado, no faltan (y son muchos) los que ven en esta labor relacionada con el problema de las sectas, algo «providencial», necesario y urgente para el bien de la Iglesia hoy.
Un sacerdote comentaba:
«Durante los primeros siglos de la historia de la Iglesia, hubo situaciones difíciles con relación al problema de las sectas. Sin embargo, entonces la Iglesia supo enfrentar el problema con audacia y prontitud. Lo que no ha hecho ahora. Por eso el problema se ha hecho grave. ¡Qué bueno que alguien se ha abocado a la tarea de luchar para preparar a los católicos a mantenerse firmes en su fe y no dejarse confundir por las insidias de las sectas!».
Así que, va a depender mucho de nosotros, si esta actividad tendrá todo el alcance que necesita para responder realmente a las necesidades de la Iglesia en el momento actual. Dependerá de nosotros saber involucrar a más gente, crear opinión y despertar interés e iniciativas al respecto.
Como es fácil constatar, aún no se entiende que para llevar adelante esta obra se necesitan fondos económicos. Ni modo. Vamos a usar más la inteligencia para descubrir métodos siempre más populares y que impliquen pocos gastos. Tal vez la pobreza de los medios que utilizamos y la poca capacidad del mismo elemento humano implicado en esta actividad, pueden ser una señal más para convencernos de que esta obra es realmente una «obra de Dios».
por Makf | 11 Mar, 2026 | Apologética 1
Autor: Catholic.net
La introducción a una nueva estrategia para evitar el avance de las sectas, viendo su realidad, cuáles han sido las reacciones ante el proselitismo y la necesidad de una nueva apologética.
Desde el año 1983 se está trabajando con un método para hacer frente al proselitismo de las sectas fundamentalistas. Actualmente esto se lleva a cabo en más de quince países. Un hecho es cierto: donde sé esta aplicando este método, las sectas ya no avanzan y comienza un lento regreso hacia la Iglesia Católica.
Introducción
Sin duda que uno de los retos más grandes que enfrenta la Iglesia Católica a principios del Tercer Milenio es el avance de las sectas fundamentalistas con su proselitismo, teniendo un enorme ritmo de crecimiento en muchos países del continente americano y en otros continentes.
En realidad lo que se propone no es una varita mágica ni mucho menos, más bien se trata de retomar algo que durante siglos la Iglesia realizó como parte esencial de su misión evangelizadora.
La estrategia consiste en desencadenar todo un proceso que lleve a la incorporación de la Apologética en todas las estructuras parroquiales y diocesanas. De esta manera la Nueva Apologética se convierte en un elemento integrante y dinamizador dentro de los Planes de Pastoral que actualmente ya forman parte de los programas de las diócesis. En la medida en que esto se logra, en igual medida va disminuyendo el ritmo de crecimiento de las sectas. Ésta ha sido una experiencia comprobada en varias diócesis.
El objetivo es fortalecer la identidad de miles o millones de católicos. Para lograrlo lo más conveniente sería introducirla a nivel diocesano desde un principio, si esto no es posible, podría hacerse en las vicarías o decanatos, o inclusive en el ámbito parroquial.
En esta estrategia se visualiza la Apologética como una pastoral específica ante el proselitismo sectario y considera totalmente indispensable y necesario que se trate de unir, ante este fenómeno del sectarismo, toda la acción pastoral global o general. (Catequética, litúrgica y social).
Aquí nos concentraremos en la Apologética dejando las otras áreas de pastoral a los expertos en ellas.
Para lograr el objetivo de este “programa” es totalmente indispensable" que sé realicen las cuatro fases en las que consiste esta estrategia. Quitar alguna o cambiar el orden es tirar por la borda el 50 o 70 % de lo que se pretende conseguir. Al mismo tiempo, en cada fase, hay elementos que se deben cuidar con precisión.
Otro elemento indispensable es el conocimiento y la aprobación de la estrategia por parte de la jerarquía de la Iglesia. Solamente así, se podrá llegar a las estructuras parroquiales y diocesanas.
El uso del material de Apologética ya existente es muy importante para la realización e implementación de las diferentes fases.
El fin no es hacer un poco de “ruido” y dar algunas charlas de defensa de la fe, creando un grupito especialista en sectas y a ver que se le ocurre hacer. NO. El objetivo es frenar en serio el ritmo de crecimiento de las sectas fortaleciendo la “identidad” de los miles o millones de católicos de cada diócesis, en un período de uno o dos años. Haciendo que cada uno de los católicos conozca su Iglesia, la Biblia y poder dar respuesta a los ataques injustos por parte de las sectas.
La primera fase es una concientización masiva, la segunda es la etapa de capacitación de los agentes de pastoral y de los ministerios de promotores y defensores de la fe. La labor permanente y fundamental de la tercera etapa irá disminuyendo cada vez más el porcentaje de católicos que abandonan la Iglesia católica a causa de las sectas. La cuarta fase forma agentes de pastoral altamente cualificados en esta área de pastoral.
El fin que tenemos es el de compartir esta experiencia como una propuesta para que se pueda repetir por todo el mundo donde el proselitismo sectario esté presente y se quiera enfrentar con seriedad y profundidad al mismo. Tal como lo indica el documento fruto del Sínodo de América presentado por su Santidad Juan Pablo II:
Para que la respuesta al desafío de las sectas sea eficaz, se requiere una adecuada coordinación de las iniciativas a nivel supradiocesano, con el objeto de realizar una cooperación mediante proyectos comunes que puedan dar mayores frutos.
La realidad del sectarismo fundamentalista
Diferentes instancias eclesiales y estudios estadísticos han señalado el creciente avance de las sectas en el continente americano y en otros países. Entre ellos cabe destacar lo mencionado en las conclusiones del Sínodo de América recientemente presentado:
“Los avances proselitistas de las sectas y de los nuevos grupos religiosos en América no pueden contemplarse con indiferencia. Exigen de la Iglesia en este continente un profundo estudio, que se ha de realizar en cada nación y también a nivel internacional, para descubrir los motivos por los que no pocos católicos abandonan la Iglesia”
Igualmente la IV Conferencia General del episcopado latinoamericano nos habla del crecimiento de las sectas fundamentalistas como algo grave:
“El problema de las sectas ha adquirido proporciones dramáticas y ha llegado a ser verdaderamente preocupante sobre todo por el creciente proselitismo” No. 139 del Documento de Santo Domingo.
Algunos estudios estadísticos que nos confirman esto son los siguientes:
- En América Latina cada hora 400 personas abandonan la Iglesia Católica.
- En 1900 eran 250,000 para el año 1990 ya son 46 millones en América latina.
- En Guatemala aproximadamente el 25% de la población ya es evangélica.
- En el Salvador cerca del 30% ya no son católicos y han pasado a diversas sectas.
- En Brasil de seguir el mismo ritmo de crecimiento para el 2050 la mitad de la población sería evangélica.
- En México, a pesar de no ser de los mas dañados en este aspecto, en 1970 el total de protestantes era 880,000 actualmente ya son cerca de cinco millones.
- En Estados Unidos todas las sectas tienen un altísimo ritmo de crecimiento. Algunas llegan a más del 1000%.
Todo esto ha sido posible por diferentes causas. Sin embargo es importante subrayar algunos factores principales que han contribuido a esta realidad:
1. El voraz proselitismo de las sectas a través de los más diversos métodos incluyendo los ilícitos desde una perspectiva cristiana. (Engaño, intereses económicos, presión psicológica, ayuda material...)
2. Los “Planes” de conquista evangélicos con toda una estrategia para disminuir la presencia de la Iglesia Católica y lograr engrosar las filas de las sectas fundamentalistas.
3. Otro factor importante es sin duda el llamado “Teoría de la conspiración” en el cual se considera al protestantismo como a la vanguardia A partir del Concilio Vaticano II nuevos aires soplaron en la Iglesia Católica. En América Latina el CELAM en Medellín y después en Puebla impulso a la Iglesia en su opción preferencial por los pobres y paso a la acción de una manera muy visible y comprometida.
4. En el aspecto social muchos de los elementos que los sociólogos mencionan como caldo de cultivo para el sectarismo se dan en la mayoría de los países del continente en diferentes grados:
- Pobreza extrema
- Concentración urbana con la secuela de masificación
- Narcotráfico y violencia
- Rápidos y profundos cambios sociales que producen crisis existencial y búsqueda de seguridad e identidad
Reacciones frente al proselitismo sectario
Desde hace años en muchos países se han tenido estudios y encuentros para analizar el fenómeno del sectarismo y marcar líneas o propuestas de acción, pero la triste realidad es que después de todos estos análisis el resultado es que las sectas siguen creciendo igual o más que antes. ¿Por qué no se ha logrado frenar el ritmo de crecimiento de las sectas?
Veamos algunas de las acciones y actitudes que se tomaron frente al avance de las sectas y que han provocado las consecuencias ya mencionadas.
1.- Parálisis :
- Derrotista: Se pensó que no se podía hacer nada porque las sectas contaban con todo un financiamiento económico y un aparato de mercadotecnia impresionante. Esto fue respaldado por la llamada “teoría de la conspiración”
- Triunfalista: Algunos, por el contrario, creyeron que no era necesario hacer algo porque las sectas iban a desaparecer solas. Como a la Iglesia Católica la fundó Cristo no había que perder tiempo en esas cosas.
- Indiferentismo: Otros simplemente ignoraron el problema, es más ni problema había. Algunos incluso pensaron que si se iban 3000 a las sectas no importaba, pues lo importante era que se quedaran 400 bien comprometidos. Además los otros grupos también les hablaban de Dios.
2.- Ecumenismo ingenuo:
La falta de una verdadera formación ecuménica unido a la imposibilidad de practicarlo con las sectas fundamentalistas que son antiecuménicas provocó que en muchos lugares se cayera en un ecumenismo ingenuo.
- No se diferenció entre Protestantismo histórico y sectas fundamentalistas.
- El problema de las etiquetas aumentó esto, pues muchas iglesias que en teoría son ecuménicas en diferentes lugares adoptaron toda la mentalidad anticatólica y antiecuménica de las sectas, lo cual todavía muchos no alcanzan a distinguir.
- En el contexto socio-religioso actual las Iglesias Protestantes disminuyen y las sectas fundamentalistas están creciendo. Ante esto, algunos no supieron que hacer pues toda su formación apuntaba al ecumenismo que no es aceptado por las sectas fundamentalistas.
- La discusión sobre la terminología a usar a muchos todavía los tiene estancados. (Sectas, cultos, Nuevos grupos religiosos, Iglesias etc.)
- Algunos practicaron el Ecumenismo de café: charlar y convivir con cualquier pastor tomándose un café y dejando fuera las directrices dadas por el Magisterio de la Iglesia. Con esto se favoreció el crecimiento de las sectas fundamentalistas.
- En algunos lugares de un ecumenismo verdadero se pasó a un indiferentismo religioso de graves consecuencias.
3.- Análisis parciales:
Pero sin duda, algo que ha tenido una influencia muy grande en este aspecto del crecimiento de las sectas es el resultado de los estudios y análisis que se han realizado en diferentes países y en diferentes niveles eclesiales.
Las conclusiones y propuestas se hicieron, y después de 5, 10, y 15 años las sectas siguieron creciendo. Si analizáramos los diferentes resultados de los estudios y propuestas realizadas, notaríamos que son muy similares sus conclusiones sobre el por qué los católicos se van a las sectas y también muy similares sus propuestas sobre que hacer para que ya no se vayan a engrosar esas filas. Todos estos análisis son parciales, hay que llevar a cabo las propuestas pero integrándole el elemento apologético como identidad del católico. La triple dimensión de la pastoral: profética, litúrgica y social es una tarea prioritaria y esencial de la Iglesia.
Renovación de una nueva apologética
Impulsar una Nueva Apologética de cara al tercer milenio es una de las prioridades que estamos proponiendo y gracias a Dios hemos visto excelentes resultados.
En los lugares o países donde hemos presentado un programa de cuatro etapas fundamentales que conforman una estrategia básica que en poco tiempo produce frutos excelentes en cuanto a frenar el ritmo de crecimiento de las sectas a costa de la Iglesia Católica.
Nueva apologética o defensa de la fe:
- Elemento integrante de la evangelización. (Catechesi Tradendae No. 18).
- Capaz de un sano diálogo. (Cfr. La Iglesia y las sectas ¿pesadilla o reto? Pag. 269 P. Flaviano Amatulli).
- Surgida de la vivencia del Sacramento de la Confirmación por el cual somos enriquecidos con el Espíritu Santo para ser testigos de Cristo y extender y defender la fe con obras y palabras. (Catecismo de la Iglesia No. 1285).
- Fortaleciendo la identidad del católico abierto a los valores y elementos de santidad existentes fuera del ámbito eclesial. (Unitatis Redintegratio No. 3).
- Sin estar en contra de las sectas ni con ellas. Mas bien busca instruir con serenidad sobre las características y diferencias de las diversas sectas y sobre las respuestas a las injustas acusaciones contra la Iglesia.
- Injertada como una disciplina más dentro del conjunto teológico.
- No buscando la confrontación, sino el fortalecimiento de la fe del católico capacitándolo paraa dar razones de su esperanza. (Cfr. El compromiso pastoral de la Iglesia frente a las sectas. Comisión doctrinal de la Conferencia del episcopado mexicano No. 55; 1 Pe 3,15).
- No siendo antagónica con el ecumenismo, sino que se complemente con el mismo. (Cfr. Apologética y Ecumenismo. Dos caras de la misma moneda. P. Flaviano Amatulli).
- Que no solamente vea el error en el otro, sino que al mismo tiempo se autocrítica y descubra en el otro los signos de los tiempos.
- Que une el valor del testimonio con la necesidad del anuncio explícito del Evangelio.
- Que defiende y promueve a la vez la riqueza espiritual que el Señor nos dejó en los medios de salvación, instituidos por Él y de los cuales la Iglesia Católica es la depositaria.
- Que sea un profético anuncio de una verdad que se propone y penetra por la misma fuerza de la verdad con suavidad y firmeza en el alma.
- Que desarrolla principalmente toda una labor de pastoral preventiva. (cfr. El compromiso pastoral de la Iglesia frente a las sectas. Comisión doctrinal de la Conferencia del episcopado mexicano No. 61 y 70).