Job (Jb) 25

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Capítulo 25

1 Bildad de Súaj replicó, diciendo:

2 Su dominio es soberano y temible: él hace reinar la paz en sus alturas.

3 ¿Se pueden contar sus legiones? ¿Sobre quién no se alza su luz?

4 ¿Cómo puede un hombre ser justo ante Dios o ser puro un hijo de mujer?

5 Si hasta la luna no tiene brillo ni las estrellas son puras a sus ojos,

6 ¡cuánto menos el hombre, ese gusano, el hijo del hombre, que es sólo una lombriz!

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Job (Jb) 24

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Capítulo 24

1 ¿Por qué al Todopoderoso no se le ocultan los tiempos, pero sus fieles no ven esos días?

2 Los malvados remueven los mojones, se apoderan del rebaño y del pastor.

3 Se llevan el asno de los huérfanos, toman en prenda el buey de la viuda;

_9 arrancan al huérfano del pecho materno y toman en prenda al niño pequeño del pobre.

4 Desvían al indigente del camino, y los pobres del país tienen que esconderse.

5 Como asnos salvajes en el desierto, salen los pobres, buscando una presa; y aunque ellos trabajan hasta la tarde, no tienen pan para sus hijos.

6 Cosechan en el campo del impío, vendimian la viña del malvado.

7 Pasan la noche desnudos, por falta de ropa, sin un abrigo para taparse del frío.

8 Empapados por el aguacero de las montañas, sin refugio, se acurrucan contra las rocas.

10 Andan desnudos, por falta de ropa, cargan las gavillas, y están hambrientos.

11 Exprimen el aceite entre dos máquinas de moler, pisotean el lagar, y están sedientos.

12 De la ciudad, salen los gemidos de los moribundos, las gargantas de los heridos piden auxilio, ¡pero Dios no escucha sus plegarias!

13 Hay otros que se rebelan contra la luz: no reconocen sus caminos ni se detienen en sus senderos.

14 El asesino se levanta antes del alba para matar al pobre y al indigente. El ladrón merodea por la noche,

16a en la oscuridad, perfora las casa.

15 El adúltero aguarda la penumbra, pensando: «¡Ningún ojo me verá!», y se cubre la cara con un velo.

16b Ellos se encierran durante el día, todos ellos ignoran la luz.

17 Porque, para ellos, la mañana es la hora sombría, están habituados a los temores de la noche.

25 ¿Acaso no es así? ¿Quién me puede desmentir o reducir a la nada mis palabras?

18 Es algo frágil sobre la superficie de las aguas, su posesión es maldecida en el país y nadie toma el camino de sus viñedos.

19 La sequía y el calor consumen las aguas de la nieve, y el Abismo arrebata a aquellos que pecaron.

20 El seno que lo formó se olvida de él, nadie más se acuerda de su hombre, y la injusticia es quebrada como un árbol.

21 El maltrataba a la estéril privada de hijos y no hacía ningún bien a la viuda.

22 Pero aquel que con su fuerza sojuzga a los tiranos, se levanta, y no le permite que cuente más con su vida.

23 El lo dejaba apoyarse con seguridad, pero sus ojos vigilaban sus caminos.

28 Se encumbró por un instante, y ya no existe, se dobla como una hierba amarga que se arranca y se marchita como la cabeza de una espiga.

Job (Jb) 23

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Capítulo 23

1 Job respondió diciendo:

2 También hoy, mi queja es un desafío, mientras gimo bajo el peso de su mano.

3 ¡Ah, si supiera cómo encontrarlo, si pudiera llegar hasta su tribunal!

4 Yo expondría mi causa ante él y llenaría mi boca de recriminaciones.

5 Sabría entonces cuál sería su respuesta, y estaría atento a lo que él me dijera.

6 ¿Le haría falta mucha fuerza para disputar conmigo? No, sólo bastaría que me prestara atención.

7 Allí, un hombre recto discutiría con él, y yo haría triunfar mi derecho para siempre.

8 Pero voy hacia adelante, y él no está, hacia atrás, y no lo percibo:

9 lo busco a la izquierda, y no lo diviso, vuelvo a la derecha, y no los veo.

10 Sin embargo, él sabe en qué camino estoy: si me prueba en mi crisol, saldré puro como el oro.

11 Mis pies han seguido sus pasos, me mantuve en su camino y no me desvié.

12 No me aparté del mandamiento de sus labios, guardé en mi pecho las palabras de su boca.

13 Pero él ya decidió: ¿quién lo hará volver atrás? Lo que él desea, lo hace.

14 El va a ejecutar mi sentencia, y hay en él muchos designios semejantes.

15 Por eso, le tengo temor, reflexiono, y tiemblo ante él.

16 Dios me ha quitado el ánimo, el Todopoderoso me ha llenado de espanto:

17 porque no son las tinieblas las que me aniquilan ni tampoco la oscuridad que cubre mi rostro.

Job (Jb) 22

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Capítulo 22

1 Elifaz de Temán replicó, diciendo:

2 ¿Puede un hombre ser útil a Dios? Incluso el más capaz, ¿le es útil en algo?

3 ¿Le importa al Todopoderoso que tú seas justo? ¿Obtiene una ganancia si tu conducta es perfecta?

4 ¿Es por tu piedad que te reprueba y entabla un juicio contigo?

5 ¿No es más bien por tu enorme maldad y porque tus faltas no tienen límite?

6 Tú exigías sin motivo prendas a tus hermanos y despojabas de su ropa a los desnudos.

7 No dabas de beber al extenuado y negabas el pan al hambriento.

8 «¡El país pertenece al de brazo fuerte; el privilegiado se instala en él!».

9 Despedías a las viudas con las manos vacías y quebraban los brazos de los huérfanos.

10 Por eso ahora estás rodeado de lazos y te estremece un terror repentino.

11 Se oscureció la luz, y no ves; te sumergen las aguas desbordadas.

12 ¿No está Dios en la cima del cielo? ¡Mira qué alta es la bóveda estrellada!

13 Por eso dijiste: «¿Qué sabe Dios? ¿Puede juzgar a través de los nubarrones?

14 Las nubes lo tapan, no puede ver; él se pasea por los bordes del cielo».

15 ¿Quieres seguir por el camino antiguo que recorrieron los hombres perversos?

16 Ellos fueron arrebatados antes de tiempo, cuando un río inundó sus cimientos.

17 Decían a Dios: «¡Apártate de nosotros! ¿Qué puede hacernos el Todopoderoso?».

18 Y aunque él llenaba sus casas de bienes, el designio de los malvados seguía lejos de él.

19 Los justos lo ven y se alegran, el inocente se burla de ellos:

20 «¿No ha sido aniquilada su fortuna y el fuego devoró hasta sus residuos?».

21 Llega a un acuerdo con Dios, reconcíliate, y así alcanzarás la felicidad.

22 Recibe la instrucción de sus labios y guarda sus palabras en tu corazón.

23 Si vuelves al Todopoderoso con humildad y alejas de tu carpa la injusticia;

24 si arrojas el oro en el polvo y el oro de Ofir entre las piedras del torrente,

25 entonces el Todopoderoso será tu oro, él será un montón de plata para ti.

26 En el Todopoderoso estará tu deleite y levantarás tu rostro hacia Dios.

27 Tú le suplicarás y él te escuchará, y podrás cumplir tus votos.

28 Si te propones algo, te saldrá bien, y sobre tus senderos brillará la luz.

29 Porque él humilla la altivez del soberbio pero salva al que baja los ojos.

30 El libra al hombre inocente, y tú te librarás por la pureza de tus manos.

Job (Jb) 21

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Capítulo 21

1 Job respondió, diciendo:

2 ¡Oigan, oigan bien mis palabras, concédanme al menos este consuelo!

3 Tengan paciencia mientras hablo yo, y una vez que haya hablado, se podrán burlar.

4 ¿Acaso yo me quejo de un hombre o no tengo motivo para estar indignado?

5 Vuélvanse a mí, y quedarán consternados, se pondrán la mano sobre la boca.

6 Cuando me acuerdo, yo mismo me horrorizo y todo mi cuerpo se estremece.

7 ¿Cómo es posible que vivan los malvados, y que aun siendo viejos, se acreciente su fuerza?

8 Su descendencia se afianza ante ellos, sus vástagos crecen delante de sus ojos.

9 Sus casas están en paz, libres de temor, y no los alcanza la vara de Dios.

10 Su toro fecunda sin fallar nunca, su vaca tiene cría sin abortar jamás.

11 Hacen correr a sus niños como ovejas, sus hijos pequeños saltan de alegría.

12 Entonan canciones con el tambor y la cítara y se divierten al son de la flauta.

13 Acaban felizmente sus días y descienden en paz al Abismo.

14 Y ellos decían a Dios: «¡Apártate de nosotros, no nos importa conocer tus caminos!

15 ¿Qué es el Todopoderoso para que lo sirvamos y qué ganamos con suplicarle?».

16 ¿No tienen la felicidad en sus manos? ¿No está lejos de Dios el designio de los malvados?

17 ¿Cuántas veces se extingue su lámpara y la ruina se abate sobre ellos? ¿Cuántas veces en su ira él les da su merecido,

18 y ellos son como paja delante del viento, como rastrojo que se lleva el huracán?

19 ¿Reservará Dios el castigo para sus hijos? ¡Que lo castigue a él, que él lo sienta!

20 ¡Que sus propios ojos vean su fracaso, que beba el furor del Todopoderoso!

21 ¿Qué le importará de su casa después de él, cuando se haya cortado el número de sus meses?

22 Pero ¿puede enseñarse la sabiduría a Dios, a él, que juzga a los seres más elevados?

23 Uno muere en la plenitud de su vigor, enteramente feliz y tranquilo,

24 con sus caderas repletas de grasa y la médula de sus huesos bien jugosa.

25 Otro muere con el alma amargada, sin haber gustado la felicidad.

26 Después, uno y otro yacen juntos en el polvo y los recubren los gusanos.

27 ¡Sí, yo sé lo que ustedes piensan, los razonamientos que alegan contra mí!

28 «¿Dónde está, dicen ustedes, la casa del potentado y la carpa en que habitaban los malvados?».

29 Pero ¿no han preguntado a los que pasan por el camino? ¿No han advertido, por las señales que dan,

30 que el impío es preservado en el día de la ruina y es puesto a salvo en el día del furor?

31 ¿Quién le devuelve el mal que hizo?

32 Es llevado al cementerio, y una lápida monta guardia sobre él.

33 Son dulces para él los terrones del valle; todo el mundo desfila detrás de él, y ante él, una multitud innumerable.

34 ¡Qué inútil es el consuelo que me ofrecen! Sus respuestas son puras falacias.

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