por Makf | 23 Sep, 2025 | Eclesiastico
[ 1. ][ 2. ][ 3. ][ 4. ][ 5. ][ 6. ][ 7. ][ 8. ][ 9. ][ 10. ][ 11. ]
[ 12. ][ 13. ][ 14. ][ 15. ][ 16. ][ 17. ][ 18. ][ 19. ][ 20. ]
[ 21. ][ 22. ][ 23. ][ 24. ][ 25. ][ 26. ][ 27. ][ 28. ][ 29. ]
[ 30. ][ 31. ][ 32. ][ 33. ][ 34. ][ 35. ][ 36. ][ 37. ][ 38. ]
[ 39. ][ 40. ][ 41. ][ 42. ][ 43. ][ 44. ][ 45. ][ 46. ][ 47. ]
[ 48. ][ 49. ][ 50. ][ 51. ]
Capítulo 9
1 No seas celoso de la mujer que amas, para no incitarla a comportarse mal contigo.
2 Note entregues ciegamente a una mujer, hasta el punto que llegue a dominarte.
3 No te acerques a una prostituta, no sea que caigas en sus redes.
4 No te entretengas con una cantante, para no ser atrapado por sus artimañas.
5 No mires demasiado a una joven, para no incurrir en su misma condena.
6 No te entregues a las prostitutas, para no arruinar tu patrimonio.
7 No vayas mirando por las calles de la ciudad ni rondes por sus lugares solitarios.
8 Aparta tu vista de la mujer hermosa y no fijes los ojos en la belleza ajena: muchos se extraviaron por la belleza de una mujer, y por su causa el deseo arde como fuego.
9 Nunca te sientes junto a una mujer casada ni bebas vino con ella en los banquetes, no sea que tu corazón se incline hacia ella y por tu pasión te precipites en la ruina.
10 No abandones a un viejo amigo, porque uno nuevo no vale tanto como él. Amigo nuevo es como vino nuevo: que se ponga añejo, y lo beberás con placer.
11 No envidies la gloria del pecador, porque no sabes cuál será su suerte.
12 No te deleites en lo que deleita a los impíos: recuerda que bajarán al Abismo sin ser justificados.
13 Aléjate del que tiene poder para matar y no experimentarás el temor a la muerte. Si te acercas a él, no cometas ninguna falta, no sea que te quite la vida: ten en cuenta que avanzas entre lazos y que caminas por las almenas de la ciudad.
14 Dentro de lo posible, recurre a tus vecinos y busca el consejo de los sabios.
15 Frecuenta el trato de las personas inteligentes y conversa siempre sobre la Ley del Altísimo.
16 Que los hombres justos sean tus comensales y que tu orgullo esté en el temor del Señor.
17 Por la mano del artista, la obra es digna de elogio, y el jefe del pueblo se muestra sabio por sus palabras.
18 El charlatán es el terror de su ciudad y el desmedido al hablar se hace odioso.
por Makf | 23 Sep, 2025 | Eclesiastico
[ 1. ][ 2. ][ 3. ][ 4. ][ 5. ][ 6. ][ 7. ][ 8. ][ 9. ][ 10. ][ 11. ]
[ 12. ][ 13. ][ 14. ][ 15. ][ 16. ][ 17. ][ 18. ][ 19. ][ 20. ]
[ 21. ][ 22. ][ 23. ][ 24. ][ 25. ][ 26. ][ 27. ][ 28. ][ 29. ]
[ 30. ][ 31. ][ 32. ][ 33. ][ 34. ][ 35. ][ 36. ][ 37. ][ 38. ]
[ 39. ][ 40. ][ 41. ][ 42. ][ 43. ][ 44. ][ 45. ][ 46. ][ 47. ]
[ 48. ][ 49. ][ 50. ][ 51. ]
Capítulo 8
1 No disputes con un hombre poderoso, no sea que caigas en sus manos.
2 No entres en pleito con un hombre rico, no sea que oponga todo su peso contra ti: porque el oro fue la ruina de muchos e hizo desviar el corazón de los reyes.
3 No disputes con un charlatán, no eches más leña a su fuego.
4 No bromees con un hombre grosero, para que tus antepasados no sean injuriados.
5 No reproches el pecador que se arrepiente: recuerda que todo somos culpables.
6 No desprecies a un hombre en su vejez porque también nosotros envejecemos.
7 No te alegres por la muerte de nadie: recuerda que todos tenemos un fin.
8 No menosprecies la conversación de los sabios: vuelve sobre sus máximas una y otra vez, porque de ellos recibirás la instrucción y el arte de servir a los grandes.
9 No te apartes de la conversación de los ancianos, porque ellos mismos aprendieron de sus padres: de ellos aprenderás a ser inteligente y a dar una respuesta en el momento justo.
10 No remuevas las brasas del pecador, no sea que te quemes con sus lamas.
11 No cedas en presencia de un insolente, porque él sería como una trampa tendida ante tu boca.
12 No prestes a un hombre más fuerte que tú, y si prestas, dalo por perdido.
13 No ofrezcas garantía más allá de tus medios, y si lo haces, prepárate a pagar.
14 No entres en pleito con un juez: en razón de su dignidad, fallarán a su favor.
15 No te pongas en camino con un aventurero, no sea que se convierta en una carga para ti, porque él obrará según su capricho y su locura te hará perecer junto con él.
16 No te pelees con un hombre iracundo, ni atravieses el desierto con él, porque la sangre no vale nada a sus ojos y cuando estés indefenso, te derribará.
17 No consultes tus asuntos con un necio, porque es incapaz de mantener el secreto.
18 No hagas un extraño lo que debe quedar oculto, porque no sabes con qué puede salir.
19 No abras tu corazón a cualquiera ni dejes que cualquiera te haga un favor.
por Makf | 23 Sep, 2025 | Eclesiastico
[ 1. ][ 2. ][ 3. ][ 4. ][ 5. ][ 6. ][ 7. ][ 8. ][ 9. ][ 10. ][ 11. ]
[ 12. ][ 13. ][ 14. ][ 15. ][ 16. ][ 17. ][ 18. ][ 19. ][ 20. ]
[ 21. ][ 22. ][ 23. ][ 24. ][ 25. ][ 26. ][ 27. ][ 28. ][ 29. ]
[ 30. ][ 31. ][ 32. ][ 33. ][ 34. ][ 35. ][ 36. ][ 37. ][ 38. ]
[ 39. ][ 40. ][ 41. ][ 42. ][ 43. ][ 44. ][ 45. ][ 46. ][ 47. ]
[ 48. ][ 49. ][ 50. ][ 51. ]
Capítulo 7
1 No hagas el mal, y el mal no se apoderará de ti;
2 apártate de la injusticia, y ella se apartará de ti.
3 No siembres, hijo mío, en los surcos de la injusticia, no sea que coseches siete veces más.
4 No pidas al Señor un puesto importante ni al rey un sitial de honor.
5 No quieras pasar por justo delante del Señor ni te hagas el sabio delante del rey.
6 No aspires al cargo de juez, no sea que no puedas extirpar las injusticias o te dejes intimidar por un poderoso, y así pongas en peligro tu rectitud.
7 No ofendas a la asamblea de la ciudad ni te degrades delante de la multitud.
8 No incurras dos veces en pecado, porque ni uno solo quedará impune.
9 No digas: «El Señor apreciará la multitud de mis dones; cuando los presente al Dios Altísimo, él los aceptará».
10 No dejes de orar confiadamente ni te olvides de dar limosna.
11 No te burles del hombre que está amargado, porque hay Alguien que humilla y también exalta.
12 No urdas mentiras contra tu hermano ni lo hagas tampoco contra un amigo.
13 No digas nunca una mentira, porque esa costumbre no conduce a nada bueno.
14 No hables demasiado en la asamblea de los ancianos ni repitas las palabras en tu oración.
15 No detestes los trabajos penosos ni el trabajo del campo, creado por el Altísimo.
16 No te agregues a la multitud de los pecadores: recuerda que la ira del Señor no tardará.
17 Sé profundamente humilde, porque fuego y gusanos son el castigo del impío.
18 No cambies a un amigo por dinero ni a un verdadero hermano por el oro de Ofir.
19 No te apartes de una mujer sabia y buena, porque su encanto vale más que el oro.
20 No maltrates al servidor que trabaja fielmente ni al jornalero que se da por entero.
21 Ama de corazón a un servidor inteligente y no lo prives de su libertad.
22 Si tienes ganado, cuídalo bien, y si te da ganancia, consérvalo.
23 Si tienes hijos, edúcalos y exígeles obediencia desde su niñez.
24 Si tienes hijas, cuídalas para que sean castas y no te muestres demasiado blando con ellas.
25 Casa a tu hija, y habrás hecho una gran obra, pero dásela a un hombre inteligente.
26 Si quieres a tu mujer, no la repudies, pero si no la amas, no te fíes de ella.
27 Glorifica a tu padre de todo corazón y no olvides los dolores de tu madre;
28 acuérdate que les debes la vida: ¿cómo les retribuirás lo que hicieron por ti?
29 Reverencia al Señor con toda tu alma y venera a sus sacerdotes.
30 Ama a tu Creador con todas tus fuerzas y no abandones a sus ministros.
31 Teme al Señor y glorifica al sacerdote, dale su parte, como se te ha mandado: las primicias, el sacrificio de reparación y el lomo de las víctimas, las ofrendas consagradas y la primicia de las cosas santas.
32 Tiende la mano también al pobre, y serás plenamente bendecido;
33 sé generoso con todos los vivientes y no niegues tu piedad a los muertos;
34 no des la espalda a los que lloran y comparte la aflicción de los que sufren;
35 no dejes de visitar al enfermo: con tales obras te harás amar.
36 En todas tus acciones, acuérdate de tu fin y no pecarás jamás.
por Makf | 23 Sep, 2025 | Eclesiastico
[ 1. ][ 2. ][ 3. ][ 4. ][ 5. ][ 6. ][ 7. ][ 8. ][ 9. ][ 10. ][ 11. ]
[ 12. ][ 13. ][ 14. ][ 15. ][ 16. ][ 17. ][ 18. ][ 19. ][ 20. ]
[ 21. ][ 22. ][ 23. ][ 24. ][ 25. ][ 26. ][ 27. ][ 28. ][ 29. ]
[ 30. ][ 31. ][ 32. ][ 33. ][ 34. ][ 35. ][ 36. ][ 37. ][ 38. ]
[ 39. ][ 40. ][ 41. ][ 42. ][ 43. ][ 44. ][ 45. ][ 46. ][ 47. ]
[ 48. ][ 49. ][ 50. ][ 51. ]
Capítulo 6
1 porque la mala fama heredará vergüenza y oprobio: esta es la suerte del pecador que habla con doblez
2 No te dejes arrastrar por el capricho de tu pasión, para no ser despedazado como un toro:
3 devorarías tus ramas, perderías tus frutos y de convertirías en un tronco seco.
4 Una pasión violenta pierde al que la tiene y hace que sus enemigos se rían de él.
5 Las palabras dulces multiplican los amigos y un lenguaje amable favorece las buenas relaciones.
6 Que sean muchos los que te saludan, pero el que te aconseja, sea uno entre mil.
7 Si ganas un amigo, gánalo en la prueba, y no le des confianza demasiado pronto.
8 Porque hay amigos ocasionales, que dejan de serlo en el día de aflicción.
9 Hay amigos que se vuelven enemigos, y para avergonzarte, revelan el motivo de la disputa.
10 Hay amigos que comparten tu mesa y dejan de serlo en el día de la aflicción.
11 Mientras te vaya bien, serán como tú mismo y hablarán abiertamente con tus servidores;
12 pero si te va mal, se pondrán contra ti y se esconderán de tu vista.
13 Sepárate de tus enemigos y sé precavido con tus amigos.
14 Un amigo fiel no tiene precio, no hay manera de estimar su valor.
15 Un amigo fiel no tiene precio, no hay manera de estimar su valor.
16 Un amigo fiel es un bálsamo de vida, que encuentran los que temen al Señor.
17 El que teme al Señor encamina bien su amistad, porque como es él, así también será su amigo.
18 Hijo mío, desde tu juventud, busca la instrucción, y hasta en tu vejez, encontrarás la sabiduría.
19 Acércate a ella como el que ara y el que siembra, y espera pacientemente sus buenos frutos: al cultivarla, te fatigarás un poco, pero muy pronto comerás de sus productos.
20 ¡Qué dura les parece a los ignorantes! El insensato no se mantiene fiel a ella:
21 ella lo oprime como una piedra pesada y no tarda en sacársela de encima.
22 Porque la sabiduría hace honor a su nombre y no se manifiesta a muchos.
23 Escucha, hijo mío, acepta mi doctrina y no rechaces mi consejo.
24 Mete tus pies en sus cepos y tu cuello en su collar.
25 Doblega tus espaldas y carga con ella, y no te irrites por sus cadenas.
26 Acércate a ella con toda tu alma y permanece en sus camino con todas tus fuerzas.
27 Sigue sus huellas y búscala: la sabiduría se te dará a conocer, y una vez que la poseas, no la dejes,
28 porque al fin encontrarás en ella el descanso y ella se convertirá en tu alegría.
29 Sus cepos serán un refugio poderoso y sus collares, un manto de gloria.
30 Su yugo será un adorno de oro y sus cadenas, un tejido de jacinto.
31 Te revestirás de ella como de un manto de gloria y te la ceñirás como una corona de júbilo.
32 Si quieres, hijo mío, serás instruido, y si pones empeño, sabrás desenvolverte.
33 Si te gusta escuchar, aprenderás, y si prestas atención, llegarás a ser sabio.
34 Frecuenta las reuniones de los ancianos y si hay algún sabio, adhiérete a él.
35 Procura escuchar todo lo que se refiera a Dios y que no se te escapen las máximas profundas.
36 Si ves a un hombre inteligente, ve en seguida hacia él y que tus pies gasten el umbral de su puerta.
37 Examina detenidamente los preceptos del Señor y medita sin cesar sus mandamientos: él mismo afirmará tu corazón y te dará la sabiduría que deseas.
por Makf | 23 Sep, 2025 | Eclesiastico
[ 1. ][ 2. ][ 3. ][ 4. ][ 5. ][ 6. ][ 7. ][ 8. ][ 9. ][ 10. ][ 11. ]
[ 12. ][ 13. ][ 14. ][ 15. ][ 16. ][ 17. ][ 18. ][ 19. ][ 20. ]
[ 21. ][ 22. ][ 23. ][ 24. ][ 25. ][ 26. ][ 27. ][ 28. ][ 29. ]
[ 30. ][ 31. ][ 32. ][ 33. ][ 34. ][ 35. ][ 36. ][ 37. ][ 38. ]
[ 39. ][ 40. ][ 41. ][ 42. ][ 43. ][ 44. ][ 45. ][ 46. ][ 47. ]
[ 48. ][ 49. ][ 50. ][ 51. ]
Capítulo 5
1 No te fíes de tus riquezas ni digas: «Con esto me basta».
2 No dejes que tu deseo y tu fuerza te lleven a obrar según tus caprichos.
3 No digas: «¿Quién podrá dominarme?», porque el Señor da a cada uno su merecido.
4 No digas: «Pequé, ¿y qué me sucedió?, porque el Señor es paciente.
5 No estés tan seguro del perdón, mientras cometes un pecado tras otro.
6 No digas: «Su compasión es grande; él perdonará la multitud de mis pecados», porque en él está la misericordia, pero también la ira, y su indignación recae sobre los pecadores.
7 No tardes en volver al Señor, dejando pasar un día tras otro, porque la ira del Señor irrumpirá súbitamente y perecerás en el momento del castigo.
8 No te fíes de las riquezas adquiridas injustamente: de nada te servirán en el día de la desgracia.
9 No te dejes llevar por todos los vientos ni vayas por cualquier camino: así obra el pecador que habla con doblez.
10 Sé firme en tus convicciones y que tu palabra sea una sola.
11 Está siempre dispuesto a escuchar y sé lento para responder.
12 Si sabes, responde a tu prójimo; de lo contrario, quédate callado.
13 Las palabras traen gloria o deshonor, y la lengua del hombre puede provocar su caída.
14 Que no tengan que llamarte chismoso, y no seas insidioso al hablar, porque la vergüenza pesa sobre el ladrón y una severa condena sobre el que habla con doblez.
15 No faltes ni en lo grande ni en lo pequeño, y de amigo, no te vuelvas enemigo,
por Makf | 23 Sep, 2025 | Eclesiastico
[ 1. ][ 2. ][ 3. ][ 4. ][ 5. ][ 6. ][ 7. ][ 8. ][ 9. ][ 10. ][ 11. ]
[ 12. ][ 13. ][ 14. ][ 15. ][ 16. ][ 17. ][ 18. ][ 19. ][ 20. ]
[ 21. ][ 22. ][ 23. ][ 24. ][ 25. ][ 26. ][ 27. ][ 28. ][ 29. ]
[ 30. ][ 31. ][ 32. ][ 33. ][ 34. ][ 35. ][ 36. ][ 37. ][ 38. ]
[ 39. ][ 40. ][ 41. ][ 42. ][ 43. ][ 44. ][ 45. ][ 46. ][ 47. ]
[ 48. ][ 49. ][ 50. ][ 51. ]
Capítulo 4
1 Hijo mío, no prives al pobre de su sustento ni hagas languidecer los ojos del indigente.
2 No hagas sufrir al que tiene hambre ni irrites al que está en la miseria.
3 No exasperes más aún al que está irritado ni hagas esperar tu don al que lo necesita.
4 No rechaces la súplica del afligido ni apartes tu rostro del pobre.
5 No apartes tus ojos del indigente ni des lugar a que alguien te maldiga:
6 porque si te maldice con amargura en el alma, su Creador escuchará su plegaria.
7 Procura hacerte amar de la asamblea y ante un poderoso, inclina la cabeza.
8 Vuelve tu oído hacia el pobre y devuélvele el saludo con dulzura.
9 Arranca al oprimido de las manos del opresor y no te acobardes al hacer justicia.
10 Sé un padre para los huérfanos y como un marido para su madre: así serás como un hijo del Altísimo y él te amará más que tu propia madre.
11 La sabiduría encumbra a sus hijos y cuida de aquellos que la buscan.
12 El que la ama, ama la vida, y los que la buscan ardientemente serán colmados de gozo.
13 El que la posee heredará la gloria, y dondequiera que vaya, el Señor lo bendecirá.
14 Los que la sirven rinden culto al Santo y los que la aman son amados por el Señor.
15 El que la escucha juzgará a las naciones y el que le presta atención habitará seguro.
16 El que confía en ella la recibirá en herencia y sus descendientes también la poseerán.
17 Al comienzo, ella lo conducirá por un camino sinuoso, le infundirá temor y estremecimiento y lo hará sufrir con su disciplina, hasta que tenga confianza en él y lo haya probado con sus exigencias.
18 Después, volverá a él por el camino recto, lo alegrará y le revelará sus secretos.
19 Si él se desvía, ella lo abandonará y lo dejará librado a su propia caída.
20 Ten en cuenta el momento y cuídate del mal, y no te avergüences de ti mismo.
21 Porque hay una vergüenza que lleva al pecado, y hay otra vergüenza que es gloria y gracia.
22 No te perjudiques por tener en cuenta a los demás, y que la vergüenza no provoque tu caída.
23 No dejes de hablar cuando sea necesario, ni escondas tu sabiduría.
24 Porque la sabiduría se reconoce en las palabras, y la instrucción, en la manera de hablar.
25 No digas nada contrario a la verdad y avergüénzate de tu falta de instrucción.
26 No tengas vergüenza de confesar tus pecados ni pretendas oponerte a la corriente de un río.
27 No te rebajes ante un hombre necio ni seas parcial en favor del poderoso.
28 Lucha hasta la muerte por la verdad, y el Señor Dios luchará por ti.
29 No seas atrevido con la lengua, ni perezoso y descuidado en tus acciones.
30 No seas como un león dentro de tu casa, y cobarde entre tus servidores.
31 No tengas la mano abierta para recibir y cerrada cuando hay que dar.