Eclesiastico (Eclo / Si) 3

[ 1. ][ 2. ][ 3. ][ 4. ][ 5. ][ 6. ][ 7. ][ 8. ][ 9. ][ 10. ][ 11. ]
[ 12. ][ 13. ][ 14. ][ 15. ][ 16. ][ 17. ][ 18. ][ 19. ][ 20. ]
[ 21. ][ 22. ][ 23. ][ 24. ][ 25. ][ 26. ][ 27. ][ 28. ][ 29. ]
[ 30. ][ 31. ][ 32. ][ 33. ][ 34. ][ 35. ][ 36. ][ 37. ][ 38. ]
[ 39. ][ 40. ][ 41. ][ 42. ][ 43. ][ 44. ][ 45. ][ 46. ][ 47. ]
[ 48. ][ 49. ][ 50. ][ 51. ]

«AnteriorSiguiente»


Capítulo 3

1 Hijos, escúchenme a mí, que soy su padre; hagan lo que les digo, y así se salvarán.

2 Porque el Señor quiere que el padre sea respetado por sus hijos y confirmó el derecho de la madre sobre ellos.

3 El que honra a su padre expía sus pecados

4 y el que respeta a su madre es como quien acumula un tesoro.

5 El que honra a su padre encontrará alegría en sus hijos y cuando ore, será escuchado.

6 El que respeta a su padre tendrá larga vida y el que obedece al Señor da tranquilidad a su madre.

7 El que teme al Señor honra a su padre y sirve como a sus dueños a quienes le dieron la vida.

8 Honra a tu padre con obras y de palabra, para que su bendición descienda sobre ti,

9 porque la bendición de un padre afianza la cada de sus hijos, pero la maldición de una madre arranca sus cimientos.

10 No busques tu gloria a costa del deshonor de tu padre, porque su deshonor no es una gloria para ti:

11 la gloria de un hombre proviene del honor de su padre y una madre despreciada es un oprobio para los hijos.

12 Hijo mío, socorre a tu padre en su vejez y no le causes tristeza mientras viva.

13 Aunque pierda su lucidez, sé indulgente con él; no lo desprecies, tú que estás en pleno vigor.

14 La ayuda prestada a un padre no caerá en el olvido y te servirá de reparación por tus pecados.

15 Cuando estés en la aflicción, el Señor se acordará de ti, y se disolverán tus pecados como la escarcha con el calor.

16 El que abandona a su padre es como un blasfemo y el que irrita a su madre es maldecido por el Señor.

17 Hijo mío, realiza tus obras con modestia y serás amado por los que agradan a Dios.

18 Cuanto más grande seas, más humilde debes ser, y así obtendrás el favor del Señor,

19 [Son muchos los hombres altivos y gloriosos, pero el Señor revela sus secretos a los humildes.]

20 porque el poder del Señor es grande y él es glorificado por los humildes.

21 No pretendas lo que es demasiado difícil para ti, ni trates de indagar lo que supera tus fuerzas:

22 reflexiona sobre lo que te ha sido mandado, porque a ti no te conciernen las cosas secretas.

23 No te ocupes de cosas que están por encima de ti: lo que te ha sido revelado ya es demasiado para la inteligencia.

24 Porque muchos se extraviaron por sus especulaciones y su imaginación perversa falseó sus pensamientos.

25 Si no tienes pupilas, te faltará la luz; si careces de ciencia, no afirmes nada.

26 El hombre obstinado termina mal, y el que ama el peligro perecerá en él.

27 El corazón obstinado soportará muchos males, y el pecador acumula un pecado sobre otro.

28 No hay remedio para el mal del orgulloso, porque una planta maligna ha echado raíces en él.

29 El corazón inteligente medita los proverbios y el sabio desea tener un oído atento.

30 El agua apaga las llamas del fuego y la limosna expía los pecados.

31 El que devuelve los favores piensa en lo que vendrá después, y cuando esté por caer, encontrará un apoyo.

Eclesiastico (Eclo / Si) 2

[ 1. ][ 2. ][ 3. ][ 4. ][ 5. ][ 6. ][ 7. ][ 8. ][ 9. ][ 10. ][ 11. ]
[ 12. ][ 13. ][ 14. ][ 15. ][ 16. ][ 17. ][ 18. ][ 19. ][ 20. ]
[ 21. ][ 22. ][ 23. ][ 24. ][ 25. ][ 26. ][ 27. ][ 28. ][ 29. ]
[ 30. ][ 31. ][ 32. ][ 33. ][ 34. ][ 35. ][ 36. ][ 37. ][ 38. ]
[ 39. ][ 40. ][ 41. ][ 42. ][ 43. ][ 44. ][ 45. ][ 46. ][ 47. ]
[ 48. ][ 49. ][ 50. ][ 51. ]

«AnteriorSiguiente»


Capítulo 2

1 Hijo, si te decides a servir al Señor, prepara tu alma para la prueba.

2 Endereza tu corazón, sé firme, y no te inquietes en el momento de la desgracia.

3 Unete al Señor y no se separes, para que al final de tus días seas enaltecido.

4 Acepta de buen grado todo lo que te suceda, y sé paciente en las vicisitudes de tu humillación.

5 Porque el oro se purifica en el fuego, y los que agradan a Dios, en el crisol de la humillación.

6 Confía en él, y él vendrá en tu ayuda, endereza tus caminos y espera en él.

7 Los que temen al Señor, esperen su misericordia, y no se desvíen, para no caer.

8 Los que temen al Señor, tengan confianza en él, y no les faltará su recompensa.

9 Los que temen al Señor, esperen sus beneficios, el gozo duradero y la misericordia.

10 Fíjense en las generaciones pasadas y vean: ¿Quién confió en el Señor y quedó confundido? ¿Quién perseveró en su temor y fue abandonado? ¿Quién lo invocó y no fue tenido en cuenta?

11 Porque el Señor es misericordioso y compasivo, perdona los pecados y salva en el momento de la aflicción.

12 ¡Ay de los corazones cobardes y de las manos que desfallecen, y del pecador que va por dos caminos!

13 ¡Ay del corazón que desfallece, porque no tiene confianza! A causa de eso no será protegido.

14 ¡Ay de ustedes, los que perdieron la constancia! ¿Qué van a hacer cuando el Señor los visite?

15 Los que temen al Señor no desobedecen sus palabras y los que lo aman siguen fielmente sus caminos.

16 Los que temen al Señor tratan de complacerlo y los que lo aman se sacian de su Ley.

17 Los que temen al Señor tienen el corazón bien dispuesto y se humillan delante de él:

18 «Abandonémonos en las manos del Señor y no en las manos de los hombres, porque así como es su grandeza es también su misericordia».

Eclesiastico (Eclo / Si) 1

[ 1. ][ 2. ][ 3. ][ 4. ][ 5. ][ 6. ][ 7. ][ 8. ][ 9. ][ 10. ][ 11. ]
[ 12. ][ 13. ][ 14. ][ 15. ][ 16. ][ 17. ][ 18. ][ 19. ][ 20. ]
[ 21. ][ 22. ][ 23. ][ 24. ][ 25. ][ 26. ][ 27. ][ 28. ][ 29. ]
[ 30. ][ 31. ][ 32. ][ 33. ][ 34. ][ 35. ][ 36. ][ 37. ][ 38. ]
[ 39. ][ 40. ][ 41. ][ 42. ][ 43. ][ 44. ][ 45. ][ 46. ][ 47. ]
[ 48. ][ 49. ][ 50. ][ 51. ]

«AnteriorSiguiente»


Capítulo 1

1 Toda sabiduría viene del Señor, y está con él para siempre.

2 ¿Quién puede contar la arena de los mares, las gotas de la lluvia y los días de la eternidad?

3 ¿Quién puede medir la altura del cielo, la extensión de la tierra, el abismo y la sabiduría?

4 Antes que todas las cosas fue creada la sabiduría y la inteligencia previsora, desde la eternidad.

5 El manantial de la sabiduría es la palabra de Dios en las alturas, y sus canales son los mandamientos eternos.

6 ¿A quién fue revelada la raíz de la sabiduría y quién conoció sus secretos designios?

7 ¿A quién se le manifestó la ciencia de la sabiduría y quién comprendió la diversidad de sus caminos?

8 Sólo uno es sabio, temible en extremo: el Señor, que está sentado en su trono.

9 El mismo la creó, la vio y la midió, y la derramó sobre todas sus obras:

10 la dio a todos los hombres, según su generosidad, y la infundió abundantemente en aquellos que lo aman.

11 El temor del Señor es gloria y motivo de orgullo, es gozo y corona de alegría.

12 El temor del Señor deleita el corazón, da gozo, alegría y larga vida.

13 Todo terminará bien para el que teme al Señor, él será bendecido en el día de su muerte.

14 El principio de la sabiduría es el temor del Señor: ella es creada junto con los fieles en el seno materno.

15 Anidó entre los hombres para siempre y permanecerá fielmente con su descendencia.

16 La plenitud de la sabiduría es el temor del Señor y ella los embriaga con sus frutos:

17 les colma la casa de bienes preciosos y con sus productos llena sus graneros.

18 La corona de la sabiduría es el temor del Señor: ella hace florecer el bienestar y la buena salud.

19 El Señor la vio y la midió, hizo llover la ciencia y el conocimiento, y exaltó la gloria de los que la poseen.

20 La raíz de la sabiduría es el temor del Señor y sus ramas son una larga vida.

21 El temor del Señor aleja los pecados: el que persevera en él aparta la ira divina.

22 Un arrebato indebido no puede justificarse, porque el ímpetu de la pasión lleva a la propia ruina.

23 El hombre paciente soporta hasta el momento oportuno, pero al fin se llenará de gozo:

24 él reserva sus palabras hasta el momento oportuno, y los sabios de muchos proclamarán su inteligencia.

25 En los tesoros de la sabiduría están los enigmas de la ciencia, pero el pecador aborrece la religiosidad.

26 Si deseas la sabiduría, observa los mandamientos, y el Señor te la dará abundantemente.

27 Porque el temor del Señor es sabiduría e instrucción: a él le agradan la fidelidad y la mansedumbre.

28 No seas reacio al temor del Señor ni te acerques a él con doblez de corazón.

29 No seas hipócrita delante de los hombres y presta atención a tus palabras.

30 No te exaltes a ti mismo, no sea que caigas y atraigas sobre ti el deshonor: el Señor revelará tus secretos y te humillará en medio de la asamblea, por no haberte acercado al temor del Señor y porque tu corazón está lleno de falsedad.

Categorías