Señor, bendíceme

SEÑOR, bendice mis manos para que sean delicadas y sepan tocar sin jamás aprisionar; que sepan dar sin calcular y tengan la fuerza de bendecir y consolar.

SEÑOR, bendice mis ojos para que sepan ver la necesidad y no olviden nunca lo que a nadie deslumbre; que vean detrás de la superficie, para que los demás se sientan felices por mi modo de mirarles.

SEÑOR, bendice mis oídos para que sepan oír Tu voz y perciban muy claramente el grito de los afligidos; que sepan quedarse sordos al ruido inútil y la palabrería, pero no a las voces que llaman y piden que las oigan y comprendan, aunque turben mi comodidad.

SEÑOR, bendice mi boca para que dé testimonio de Ti y no diga nada que hiera o destruya; que sólo pronuncie palabras que alivian, que nunca traicione confidencias y secretos, que consiga despertar sonrisas.

SEÑOR, bendice mi corazón para que sea templo vivo de Tu Espíritu y sepa dar calor y refugio; que sea generoso en perdonar y comprender, y aprenda a
compartir dolor y alegrías con un gran amor.

Dios mío, que puedas disponer de mí con todo lo que soy y con todo lo que tengo

Se hace camino al andar

Si te acostumbras a ser claro en tus decisiones, si posees principios sólidos, si tienes las ideas claras, si sabes lo que realmente quieres para tu vida, tendrás el éxito al alcance de tu mano.
Y no olvides que el camino se hace cada día con paciencia y constancia.

Recuerda lo que dijo el poeta:
"Caminante, no hay camino, se hace camino al andar".
Y así, poco a poco, vas construyendo el edificio de tu vida, tu vivienda interior, el palacio donde te recrearás interiormente.

Y serás el ejemplo de otras vidas, de otros hombres y mujeres, de cuantos viven a tu lado.
Entonces, el proyecto de tu vida habrá merecido la pena; te sentirás orgulloso de ti y de los tuyos…
¡Ánimo, no te rindas!

Y mañana, vuelve a empezar donde hoy te quedaste.
¡Adelante, siempre adelante, levantándose en cada caída, sonriendo en cada triunfo, absorbiendo cada lágrima en las derrotas, pero siempre volviendo a empezar! superando siempre los obstáculos, saliendo más fuerte, de los mismos.

Arriesgando en la lucha, para saborear el placer de la victoria.

No olvides nunca, que después de la tormenta vuelve a salir el sol…

Y por muy oscura y triste que esté la noche, siempre llega el amanecer.

Riesgos de la publicidad

Se vio hace un tiempo por las calles de Sao Paulo la publicidad de Runner (una cadena de gimnasios en Brasil) con la foto de una chica escultural, en bikini, y con la frase: "Este verano ¿Cuál quieres ser?

¿Sirena o Ballena?" Dicen que una mujer de Sao Paulo (cuyas características físicas nunca trascendieron) le envió a la empresa Runner por email la siguiente respuesta:

"Las ballenas están siempre rodeadas de amigos. Tienen una vida sexual activa, se embarazan y tienen ballenitas de lo más tiernas. Las ballenas amamantan. Son amigas de los delfines y se la pasan comiendo camarón.

También y todo el tiempo están jugando en el agua, nadando por ahí, atravesando los mares, conociendo lugares maravillosos como los hielos de la Antártida y los arrecifes de coral de la Polinesia. Las ballenas cantan muy bien y tienen hasta cd's grabados. Las ballenas son enormes y casi no tienen predadores naturales. Las ballenas tienen una vida bien resuelta, son lindas y amadas por todos.

Las sirenas no existen. Si existieran vivirían en crisis existencial: "¿Soy un pez o soy un ser humano?" No tienen hijos, pues matan a los hombres que se encantan con su belleza. Son bonitas, sí, pero tristes y siempre solitarias. Runner, prefiero ser ballena".

Recomenzar

No importa en qué momento de la vida te cansaste, lo que importa es que siempre es posible y necesario recomenzar.

Recomenzar es darse una nueva oportunidad, es renovar las esperanzas en la vida y, lo más importante, creer en ti mismo.

¿Sufriste mucho en este período? Fue aprendizaje.

¿Lloraste mucho? Fue limpieza para tu alma.

¿Sentiste rencor? Fue para poder perdonar.

¿Estuviste solitario en algunos momentos? Es porque cerraste la puerta, incluso para los Ángeles.

¿Creíste que todo se había perdido? Era simplemente el inicio de tu mejora.

AHORA es el momento de reiniciar, de pensar en la luz, de encontrar alegría en lo más sencillo.

¿Qué te parece… hacer algo diferente, una salida a un lugar que te guste, con alguien que quieres y no ves hace tiempo?, ¿una nueva profesión?, ¿ayudar al más cercano?, ¿mejorar tu carácter?, ¿o desarrollar un poco más el antiguo deseo de aprender a pintar, dibujar, o computación?

¿Ves cuántos desafíos, cuántas cosas esperan que tú te decidas a realizarlas?

Mira alto, sueña alto, anhela lo mejor de lo mejor, anhela todo lo bueno, pues la vida nos trae lo que anhelamos; si pensamos pequeño, lo pequeño nos vendrá. Si pensamos firmemente en lo mejor, en lo positivo y luchamos por alcanzarlo, lo mejor va a venir a nuestra vida.

Es HOY el día de la gran limpieza mental; tira todo lo que te aferra al pasado, al mundo de cosas tristes.

Tira todo eso a la basura; principalmente, vacía tu corazón para una nueva vida, para un nuevo amor, pues somos apasionados, somos capaces de amar muchas y muchas veces, porque somos la propia manifestación del amor de Dios.

La vida te llama, te invita a una nueva aventura, a un nuevo viaje, a un nuevo desafío.

Proponte en este día a ti mismo que harás todo lo posible para alcanzar tus objetivos.

Confía en Dios y confía en ti.

El futuro más brillante siempre se basará en un pasado que se
olvida, porque no te irá bien en la vida, hasta que dejes atrás
tus fracasos y tus penas.

¿Qué ves?

Cierto día, hace de esto muchísimos años, un comerciante muy rico y avariento, acudió a un sacerdote viejo y sabio en busca de consejo y enseñanza.

Éste lo llevó ante una ventana y le dijo:

  • Mira a través de este vidrio y dime: ¿qué ves?
  • Gente - contestó el rico comerciante.
  • Mírate en este espejo. ¿Qué ves ahora - Me veo a mí mismo - le contestó al instante el avaro.
  • He ahí, hermano, -le dijo entonces el santo varón- en la ventana hay un vidrio y en el espejo también.

Pero ocurre que el vidrio del espejo está cubierto con un poquito de plata, y en cuanto hay un poco de plata de por medio, dejamos de ver a los demás y sólo nos vemos a nosotros mismos.

Y tu… ¿Qué ves ahora?

¿Qué traerá el día que empieza?

¡Lo que tú quieras, Señor!, pero te pido Fe para mirarte en todo, esperanza para no desfallecer.
Caridad perfecta en todo lo que haga, piense y quiera.

Dame paciencia y humildad.

Dame desprendimiento y un olvido total de mí mismo.

Dame, Señor, lo que Tú sabes me conviene y yo no sé pedir.

¡Que pueda yo amarte cada vez más y hacerte amar de los que me rodean!

¡Que sea yo grande en lo pequeño!

¡Que siempre tenga el corazón alerta, el oído atento, la mente activa y el pie dispuesto!

¡Derrama, Señor, tus gracias sobre todos los que quiero!

Amén.

Categorías