5. Comparación entre el New Age y el Catolicismo

Autor: www.homilia.org 

Algunos puntos de comparación entre el New Age y el Catolicismo.

  1. Dios:

Para el Catolicismo y el Cristianismo Dios es un Ser Supremo, Creador y Señor del universo, infinitamente Bueno, todo Amor y Misericordia … etc., etc.

En el New Age, hay un abierto rechazo al Dios Unico, pues consideran que este "anticuado" sistema de creencias causa "divisiones", por lo que el mundo debe ser liberado de estos modelos negativos y cerrados de pensamiento.

Se cree en un dios no-persona, como Energía que vibra en todo el universo. Dios es una fuerza impersonal; es la energía en que consiste todo el universo. Por eso en la película "Guerra de las Galaxias", exponente fílmico promotor del New Age, no se referían a Dios, sino a "la Fuerza".

El dios del New Age no puede amar, no es santo, no puede pensar ni ser misericordioso. Solamente ES, es La Fuerza.
Esta "Fuerza" incluye el aspecto masculino y femenino, siendo el femenino el preponderante (Gaia, la Madre Tierra).

  1. Jesucristo:

Para los Católicos Jesucristo es Dios, Redentor, Hijo de Dios hecho uno como nosotros por Amor infinito para salvarnos de la muerte y del pecado.

En el New Age, Jesús resulta un "profeta más, equiparado con Buda, Mahoma, Laotsé … Llegan algunos a considerarlo un "maestro del New Age", el ejemplo de una persona "iluminada" que se dió cuenta de que era dios, que es lo que plantea el New Age para todos los seres humanos a través del Panteísmo (Todo es dios … yo soy dios).

Según el New Age, Cristo no volverá a juzgarnos, como nos dice claramente la Sagrada Escritura (cfr. Jn. 5, 21-29) sino que vendrá a ayudar a la humanidad, a inspirarla.

Esto, por supuesto, es la preparación para recibir al Anti-Cristo que el New Age llama "Maitreya". Nosotros sabemos que Cristo "vendrá de nuevo con gloria para juzgar a vivos y muertos", como reza el Credo y como también está en los Evangelios.

Según los llamados "evangelios gnósticos" (recordemos que el gnosticismo, herejía del siglo I, fue formalmente refutada en el Concilio de Nicea en el siglo IV, pero sigue prevalente en nuestros días), los gnósticos fueron una minoría perseguida, cuyas enseñanzas fueron suprimidas por razones políticas y eclesiales, que no teológicas.

Entre los seguidores del New Age hay una historieta según la cual Jesús vivió en el Oriente pagano y fue iniciado en los misterios gnósticos y esotéricos supuestamente durante los 18 años de su vida respecto de los cuales no hay nada sobre El en los Evangelios. Lo describen como un yogui que llegó a la iluminación, es decir, a darse cuenta de que era Dios.

Por tanto, según el New Age, Jesucristo no es el "Dios-hecho-hombre" de la Biblia, sino el hombre-hecho dios del Panteísmo.

  1. El hombre:

Para los Católicos el hombre es creatura de Dios. Cada hombre es una creatura única, especial, irrepetible. Con la creencia en la re-encarnación, una sola alma re-nace en varios cuerpos y hasta en objetos animados o inanimados muchas veces. Así, la unicidad del ser humano queda negada.

El hombre es, además, creatura hecha a "imagen y semejanza de Dios" y, según el Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica (#1701 y 1712) esa "imagen presente en todo el hombre … radica eminentemente en la libertad, en la verdadera libertad".

Según el New Age, el hombre no es imagen de Dios, sino que puede llegar a ser dios si desarrolla adecuadamente sus potencialidades internas, a través de técnicas esotéricas y ocultas.

  1. Otros conceptos básicos:

Quedan también desvirtuados en el New Age: Cielo, Infierno, Salvación, Muerte, Resurrección, Pecado, etc., al verlos a la luz de las diferentes creencias falsas y heréticas que forman parte de la Ideología del New Age.

  1. Falso misticismo oriental y oración contemplativa de la mística critiana:

Es muy importante aclarar estos dos conceptos por su aplicación práctica, ya que se ha tratado de comparar la oración contemplativa cristiana con las ideas y prácticas que forman parte del New Age.

Hay dos errores prevalentes con relación a la vida espiritual y a la Mística:

La tendencia a "psicologizar", es decir, a igualar la vida espiritual con la psicología. Esto da como resultado el reducir lo espiritual a ciertos estados de conciencia producidos por medios psicológicos. Pero, si la vida espiritual es la relación personal con Dios, no puede ser reducida al análisis y a los métodos psicológicos.

El uso de la llamada "meditación" del Misticismo Pagano Oriental; o sea, las experiencias místicas provocadas, en la cual, a través de trances inducidos y otras actividades (en las que puede hasta incluirse el uso de drogas alucinantes) se trata de llegar a ciertos estados de conciencia que engañosamente se consideran estados de unión con la divinidad.

Lo que se busca es un "monismo místico", en el que la persona se siente parte de una fuerza cósmica, energía universal -todo es uno. (Recordar el caso de Shirley McLaine en la bañera).

El New Age cree falsamente que esta supuesta "energía" es dios, y como esta "energía" también incluye al hombre, entonces el hombre es dios.

Sin embargo, el Misticismo auténtico se refiere principalmente a la oración mental, la cual incluye la Meditación Cristiana (muy diferente a la oriental) y la Oración Contemplativa.

a) Meditación Cristiana: 
En este tipo de oración se contempla mentalmente un pasaje de la Escritura o una verdad de nuestra fe, para tratar de ver qué me dice Dios a través de ese pasaje o de esa verdad, y para tratar de descubrir Su Voluntad para mí.

b) Oración Contemplativa: 
En este tipo de oración el alma no razona acerca de Dios, sino que se queda a solas con Dios en silencio. Se entra en una comunión de amor con el Dios Uno y Trino. Y es una comunión que no puede lograrse a base de técnicas, ni puede lograrse con esfuerzo ni a voluntad, pues la Contemplación es un don de Dios y, como todo don de Dios, es dado por El a quién quiere, cómo quiere y cuándo quiere. Eso sí: hay que desearla y buscarla, sabiendo que el recibirla depende sólo de Dios. 

Como conclusión, en la "meditación" del Misticismo Pagano la persona busca llegar mediante un vacío interior a la conciencia de la propia divinización.

Este estado de conciencia en el que quien medita trata de llegar a la divinización de sí mismo, es muy distinto al abandono de sí que hace el cristiano en la oración contemplativa, en la cual el alma se abre y se entrega a Dios que habita en el interior del hombre, que es "templo vivo del Espíritu Santo" (1a. Cor. 3, 16). También es diferente de la llamada meditación cristiana que ya hemos descrito.

Las experiencias místicas provocadas a través de la meditación pagana oriental nada tienen que ver con el estado de unión con el Dios Uno y Trino: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo de la Contemplación Cristiana, en la cual el Dios Vivo y Verdadero va haciendo en el alma del orante su trabajo de alfarero para ir moldeándola según Su Voluntad (cfr. Jer. 18, 1-6).

Conclusión: del Magisterio de S:S Juan Pablo II:

"Las ideas del New Age a veces se abren caminos en la predicación, la catequesis, los congresos y los retiros, y así llegan a influir incluso en los católicos practicantes que tal vez no son conscientes de la incompatibilidad de esas ideas con la fe de la Iglesia.

En su perspectiva sincretista e inmanente, estos movimientos para-religiosos prestan poca atención a la Revelación, más bien, intentan llegar a Dios a través del conocimiento y la experiencia basados en elementos que toman prestados de la espiritualidad oriental y de técnicas psicológicas.

Tienden a relativizar la doctrina religiosa a favor de una vaga visión del mundo, que se expresa mediante mitos y símbolos revestidos de lenguaje religioso.

Además proponen una concepción panteísta de Dios, incompatible con la Sagrada Escritura y con la Tradición Cristiana" (A los Obispos el 28-mayo-93).

"No debemos engañarnos pensando que el renacimiento de las antiguas ideas gnósticas en la forma de la llamada New Age pueda llevar a una renovación de la religión.

Es solamente un nuevo modo de practicar la gnosis, esa postura de espíritu que en nombre de un profundo conocimiento de Dios, acaba por tergiversar Su Palabra ... con una decidida, aunque a veces no declarada, divergencia con lo que es esencialmente cristiano" ("Cruzando el Umbral de la Esperanza").

Por el análisis hecho y por la palabra del Papa, Representante de Cristo en la tierra, Cabeza visible de la Iglesia, Sucesor de San Pedro, podemos concluir que:

El New Age abraza ideas, conceptos y prácticas incompatibles con el cristianismo y con la fé católica.

4. Ideología del New Age

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La mejor forma de descifrar el New Age es estudiando la ideología que lo sustenta. Así vemos que, ante la dificultad de descomponerlo, de definirlo -pues reune por suma o confusión viejas y nuevas herejías y filosofías- al revisar estas herejías presentes a lo largo de la historia de la Iglesia, podemos darnos cuenta cómo está conformado el New Age.

Es interesante observar que todas están interconectadas entre sí y se apoyan unas a otras.

Espiritismo:

Ya hemos visto cómo el New Age proviene principalmente del espiritismo, es decir, de la comunicación con espíritus malignos y de las instrucciones recibidas de éstos. No está constituido por meros descubrimientos hechos por los hombres. ¡¡¡ALERTA!!! Son dictados y dictámenes provenientes del demonio.

El New Age proviene del Espiritismo, pero también lo incluye y lo fomenta.

El Espiritismo, ahora llamado "canalización" y hasta "espiritualismo" es la práctica de contactar espíritus malignos, o sea, ángeles caídos y/o almas condenadas.

Se cree -erróneamente- que el Espiritismo es la práctica de contactar espíritus buenos e inofensivos. Pero … ¿de dónde vienen estos espíritus?

Las actividades espiritistas están expresamente prohibidas en la Biblia (Deut 18, 9-12). La Iglesia Católica también las prohibe.

Por eso podemos afirmar que la información recibida mediante prácticas espiritistas -sea veraz o no- NO viene del Espíritu de Dios, ni de Sus Angeles, ni de las almas de la Iglesia Triunfante (las de los santos que están en el Cielo), ni siquiera de las almas de la Iglesia Purgante (almas que se encuentran en estado de purificación en el Purgatorio que, aunque no gozan aún de la Visión Beatífica -de la Visión de Dios- son almas ya salvadas que forman parte de la Comunión de los Santos).

Se puede concluír, entonces, que el Espiritismo es la práctica de contactar espíritus malignos: ángeles caídos (demonios) y almas condenadas.

Lo que sucede es que los dictados de los espíritus malignos aparentan ser enseñanzas iluminadas, porque los ángeles caídos y sus secuaces -las almas condenadas- son engañadores -igual que el jefe de los demonios: la antigua serpiente, Satanás, el inventor o padre de la mentira. (cfr. Juan 8, 44; 2a.Corintios 11, 14).

Usan principios psicológicos y lenguaje espiritual para poder mejor engañar: "Si toman del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal sabrán como Dios" (cf. Génesis 3, 1-5), fue el engaño de la Serpiente a Adán y Eva. Y hoy Satanás sigue engañándonos con el "árbol de la ciencia del bien y del mal": sabrán como dios - serán como dios - conocerán como dios … sanarán como dios - harán milagros como dios …

Panteísmo: TODO es DIOS.

El hombre es parte de Dios. Dios y el mundo son -en última instancia- idénticos. Dios es la energía del universo. Dios no es un ser con personalidad, no es un Dios personal, no es un Dios Persona. Entre otras consecuencias de esta creencia tenemos:

Si todo es dios, yo también soy dios -o puedo llegar a ser dios.

Shirley McLaine, exponente importantísimo del NewAge, aparece en una filmación frente al mar cantando: "Yo soy dios, yo soy dios, yo soy dios).

Los gurúes sostienen que ellos son dioses.

Si Dios incluye todo, incluye tanto el Bien como el Mal (!!!) (Esta es una doctrina pagana oriental fundamental).

Monismo: TODO es UNO. TODO es una MISMA COSA.

Se relaciona con el Panteísmo en que no existe una distinción final entre Dios y el hombre, entre el Creador y la creación.

Sincretismo:

Fusión de diferentes formas de creencia y práctica. Igualación de todas las religiones. Pretende que todas las religiones pueden ser una sola. Como consecuencias del sincretismo tenemos, por ejemplo:

La Biblia es uno más entre muchos libros "sagrados".
Jesús es un "profeta" más, igualado con Buda, Mahoma o Laotsé.

Gnostisismo o Teosofía:

Herejía del siglo I, que ha persistido y vuelve a presentarse fuertemente en nuestros días formando parte de lo que hoy es el New Age.

Es un conjunto de enseñanzas y prácticas secretas, mediante las cuales la persona pretende llegar al conocimiento ("gnosis") de la esencia misma de la divinidad, conocimiento que trata de lograrse mediante prácticas "mágicas" y ocultas.

Rosacrucismo:

Principios en que se basan las Sociedades Rosacruces, de muy antigua data (siglo XVII), presentando evidentes semejanzas e interrelación con la Masonería. También panteísta: "Creemos en un ser supremo de quien todos somos parte", comienza la declaración de principios de los Rosacruces.

Relativismo Moral:

Negación de las premisas sobre las cuales descansa la ley moral, llegándose al extremo de afirmarse que Dios incluye tanto el Bien como el Mal. No hay diferencia entre el bien y el mal, entre el vicio y la virtud. Todo depende de la opinión de cada persona. Es bueno lo que a cada quien le plazca.

Si la persona acepta su propia bondad, todo lo que haga es bueno, aunque sea malo. He aquí unos ejemplos prácticos de conocidos gurúes, y otros exponentes del New Age, consecuencias del relativismo moral:

"El bien y el mal son uno y son lo mismo" (Swami Vivekananda).

"Mi ashram (comunidad de seguidores de un gurú) no hace distinción entre lo demoníaco y lo divino … Enfatizar la moralidad es degradante, es in-humano, es dañino" (Rajneesh).

Shirley McLaine dice en uno de sus libros ("On a Limb") que "consiguió el camino, el método para eventualmente eliminar los conceptos artificiales del bien y del mal".

Relativismo práctico y subjetivismo:

EL Relativismo que es la negación de la realidad (todo es apariencia o una impresión de la realidad) en el New Age se amplía uniéndose al Subjetivismo. Así se propone: "cree Ud. su propia realidad". No hay una verdad; cada quien tiene la suya. De allí el gran auge de lo fantasioso y de lo imaginario.

Ejemplo: En el mismo libro "On a Limb", Shirley McLaine, exponente importantísimo del New Age, una de sus sacerdotisas más relevantes, escribe que dándose un baño caliente llegó a creer "poco a poco me convertí en agua … sentí una conexión interior de mi respiración con el pulso de la energía en mi derredor. De hecho, yo era el aire, el agua, la oscuridad, las paredes, la espuma, las rocas mojadas sumergidas en el agua y aún el sonido del río que corría afuera" (!!!)

La McLaine, que trató con su canto ("yo soy dios, yo soy dios, yo soy dios") de aplicar el Panteísmo (todo es dios … yo soy dios), en éste trata de aplicar el Monismo (todo es uno, todo es la misma cosa), a través del Subjetivismo.

Además, este tipo de prácticas tan insanas pueden llevar a situaciones depresivas graves. Así es la táctica del Demonio: subirlo a uno, darle una serie de poderes o hacerle creer a uno que los tiene, para después hundirlo irremisiblemente en el abismo.

Esoterismo y ocultismo:

Conjunto de prácticas escondidas o secretas mediante las cuales se pretende llegar a la divinización de uno mismo.

Neo-paganismo:

Revalorización e incorporación de numerosas doctrinas paganas, en las que principalmente se considera a Dios como una Fuerza Superior inmanente (inherente) a la creación, formando parte de ésta y no independiente de ella: no como el Creador, el Ser Supremo.

Esta Fuerza Divina incluye su aspecto masculino y femenino, siendo la parte femenina la más poderosa e importante (Gaia o la Madre Tierra).

Idolatría:

Como consecuencia de la revitalización del Paganismo, han reaparecido deidades viejas y surgido nuevas divinidades, a quienes se les rinde el culto que se debe sólo al Dios Uno y Trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

La Idolatría se ha estado introduciendo en Venezuela y también en otros países, de diversas maneras; entre otras, por la vía de las curaciones por contacto a través de la llamada "energía universal".

En el Nivel 4 de estos cursos "se estudian junto al ´maestro´ los códigos secretos que se encuentran en unos gráficos traídos por él de Egipto … uno representa a Nut, la figura de una elástica mujer … que habría venido con una importante misión para aliviar el sufrimiento de la humanidad y ayudar a establecer la armonía sobre la tierra" (cf. Revista Pandora - Reportaje sobre el Gurú vietnamita Dang, Desira Narada III y sus cursos).

Quietismo:

La búsqueda de una extrema pasividad espiritual que tiende a la destrucción del ser humano a través de una supuesta absorción en la divinidad. Es la raíz del Budismo, cuyo ideal es el estado de "nirvana", en el cual ya el hombre no tiene deseo, ni pasión, ni la "ilusión" del mundo exterior. El Quietismo se conecta con el Relativismo al considerar el mundo exterior una ilusión o apariencia.

Re-encarnacionismo:

El deseo de la eterna felicidad que es un anhelo que Dios mismo ha puesto en Sus creaturas para que, buscándole, lleguemos a El, se explica en el Paganismo Oriental mediante la creencia de que el alma de cada ser humano regresa a la tierra y comienza a vivir de nuevo en otro cuerpo.

Y se cree, además, que este proceso llamado "re-encarnación" sucede no una vez, sino muchísimas veces: cuantas veces sean necesarias hasta romper este ciclo re-encarnatorio que es causado por el "karma", es decir, por el efecto que tienen los actos malos de la persona y por los cuales inexorablemente hay que pagar, bien en la vida de esa misma persona o en la vida de las sucesivas personas en las que se re-encarna esa alma.

Según el Paganismo Oriental, este ciclo re-encarnatorio llamado "samsara" puede concluir cuando, aún permaneciendo en el mundo físico, se llega al desprendimiento total de éste, creyéndose que así se logra la auto-divinización.

Pero la creencia en este prolongado y desagradable supuesto ciclo de sucesivas muertes y nacimientos, que en el Paganismo Oriental es considerado algo negativo de lo que hay que salir, la estamos adoptando ingenuamente los hombres y mujeres de hoy como algo posible, bueno, conveniente … y hasta agradable y esperanzador, y lo estamos "anexando" a las verdades que constituyen nuestra Fe Cristiana.

Sin embargo, aparte de ser la llamada "re-encarnación" algo inconveniente y negativo, y aparte de estar expresamente negada en la Biblia ("Por cuanto el destino de los hombres es morir una sola vez", Heb. 9, 27) contradice verdades básicas de nuestra Fe Cristiana y se podría decir que termina negando toda esa Fe.

Analicemos sólo dos de estas verdades:

Jesucristo Salvador y Redentor:

Sólo Dios puede salvar (Is.43, 3 y 12 ,2). Sólo el Hijo de Dios hecho Hombre nos salva y redime (Lc. 19, 12 - Jn. 10, 19 - Rom. 5, 12-19). Pero en la teoría pagana de la "re-encarnación" el hombre pretende por sí mismo llegar a la propia divinización, "purificándose" mediante técnicas y prácticas esotéricas.

Es decir, el hombre que cree que va a re-encarnar pretende auto-redimirse, negándose así la única salvación posible: la que nos vino a traer Jesucristo, Salvador y Redentor de todos los seres humanos y de cada ser humano en particular (Lc. 1, 31 - Mt. 1, 21).

La Resurrección:

Así como Jesucristo ya resucitó, nosotros también resucitaremos para vivir eternamente (Jn.6, 40), no sin antes pasar por el Juicio (Jn.5, 25-27): "los que hicieron bien saldrán y resucitarán para la vida, pero los que obraron mal resucitarán para la condenación" (Jn .5, 28-29).

Esa es nuestra esperanza: el saber que resucitaremos en cuerpo y alma gloriosos como Jesucristo ya resucitó, para disfrutar del Cielo que nos ha sido prometido, ese lugar inexplicable en términos humanos, pues "ni el ojo vio, ni el oído escuchó, ni el corazón humano imaginó lo que Dios tiene preparado para los que Le aman" (1a. Cor. 2, 9).

Aparte de ser esta esperanza de nuestra futura inmortalidad en cuerpo y alma gloriosos resucitados por Jesucristo una verdad de nuestra fe cristiana, ¿no es además una esperanza mucho más deseable que la vana ilusión de morir para volver a "nacer" dentro de un cuerpo que no es el mío?

Religiosidad pagana Oriental:

a) Hinduísmo: Politeísta, panteísta, monista, quietista, relativista. La única realidad en el universo es la divinidad (Brahman); todo lo demás es ilusión (maya) y realmente no existe. Se llega a la iluminación, a la auto-divinización, mediante el Yoga (al llegar a la experiencia "samadhi").

Según el filósofo hindú Vishal Mangalwadi, el Yoga tiene como finalidad alterar la conciencia para obtener más elevados niveles de conciencia a través de ciertas técnicas para manipular el sistema nervioso.

Todos los tipos de ejercicios yoga están diseñados para llegar, mediante un vacío interior a la conciencia de la propia divinización (Todo es dios … yo soy dios).

Sea el Jnana Yoga (del conocimiento), el Bhakti Yoga (del amor y devoción), el Karma Yoga (del trabajo y esfuerzo), el Hatha Yoga (de ejercicios), el Japa Yoga (de repetición de palabras -mantras- que llaman a divinidades hindúes o inclusive a espíritus malignos (cfr. Jhonette Benkovic en "New Age Counterfeit"), sea el Kundalini o Laya Yoga (el utilizado en los cursos de curaciones por "energía universal" y en los de comunicación con "ángeles", sea el Tantra Yoga (de magia sexual), etc. …, todos los tipos de yoga buscan llevar a los que los ejercitan a un concepto y una práctica pagana, cual es la búsqueda del vacío interior para llegar a la conciencia de la propia divinidad, es decir, a la auto-divinización: hacerse uno dios.

Error común es pretender equiparar estas prácticas a la Mística Cristiana, ya que el vacío interior que se busca en el Paganismo Oriental es muy distinto al abandono que en la oración contemplativa de la Mística Cristiana hace la persona cuando se abre a Dios y se entrega a El, Quien habita en su interior, ya que el hombre es "templo vivo del Espíritu Santo" (1a. Cor. 3, 16)

b) Budismo: Es una nueva forma de religiosidad pagana oriental proveniente del Hinduísmo, pues según la leyenda, Buda, antes de llegar a la iluminación, fue un errante monje hindú.

Propia del Budismo es la teoría re-encarnacionista de que la existencia es un continuo ciclo de muerte y re-encarnación y que mientras la persona se mantiene en ese ciclo, no puede librarse del sufrimiento (karma), para lo cual hay que buscar el estado de felicidad y paz total (nirvana).

c) Taoísmo/Zen: El Zen es una forma de Budismo, cuya meta es llegar a un estado de conciencia en el cual "todo es uno" (Monismo). Dice un zenista: "Todo es uno, uno es nada, todo es nada …"

El Zen ha sido influenciado por el Taoísmo (religión de la China) del cual toma el principio y el símbolo chino del "yin y yang" o conciliación de contrarios: bien-mal, pasivo-activo, positivo-negativo, luz-oscuridad, masculino-femenino, etc., pues los opuestos son símbolos de la unidad final (tao).

Materialismo y hedonismo:

Aunque las metas y métodos del New Age parecen ser muy espiritualistas, el móvil subyacente es eminentemente materialista (no de Dios) y hedonista (búsqueda del placer) pues se considera que la meta suprema del hombre es la satisfacción personal y el éxito.

Integracionismo o Holismo:

"Holos", del griego "total". Todo está interconectado. Todas las cosas son interdependientes y deben ser consideradas "integralmente" o "holísticamente". Esto se aplica actualmente a la salud.

A través de esta teoría se busca la reconciliación de contrarios, como en el Taoísmo: la Ciencia y el Ocultismo, lo positivo y lo negativo.

También se busca por medio de esto la integración de todas las religiones y, por supuesto, la integración de todas estas doctrinas falsas, paganas, heréticas que hemos revisado, para formar el NEW AGE.

3. Proceso de Penetración del New Age

Autor: www.homilia.org   

Ya en 1986 un reportaje del New York Times dice: todo ha sido influido por el New Age: educación, salud, arte, economía, gerencia, gobierno, ciencia, entretenimiento y … religión.

En el área religiosa hay gente muy comprometida, muy cristiana, católica practicante … ¡hasta Sacerdotes y Religiosas! que inocentemente han ido "anexando" (así comienza la participación: agregando) a sus creencias y prácticas de siempre, teorías y prácticas del New Age … y ya sabemos de dónde vienen estas "nuevas" creencias y prácticas. (!!!).

Por ejemplo, una muy difundida y anexada por muchos cristianos es la creencia en la re-encarnación, que analizaremos más adelante.

Los propulsores del New Age no van directamente contra las creencias cristianas; "aparentemente" las aceptan. Se muestran muy abiertos -al comienzo.

Proponen estos errores heréticos como algo compatible con el Cristianismo. Todas las religiones son aceptadas. ¡Claro! Si la Teosofía se basa en la igualación de las religiones -para así acabar con todas, en particular la Católica- para luego tratar de establecer la religión única.

Los que están promoviendo el New Age usan terminología de la Biblia, del Cristianismo y hasta mencionan actividades de la Iglesia Católica, para confundir, engañar y atraer a los Católicos.

¿Cómo ha sido el proceso de penetración del New Age?

Al pasar la humanidad de una concepción Teo-céntrica del mundo, en la cual Dios era el centro, a una concepción antropo-céntrica, en la que el hombre se convierte en el centro, se fueron introduciendo cambios en los conceptos de la fe, en las normas morales, en las actitudes y valores, en las formas de vida y costumbres de las personas.

Aunque estos cambios se han venido sucediendo paulatinamente desde el Renacimiento, no hay duda que es en el siglo XX cuando se van dando las condiciones que posibilitan la penetración franca y más generalizada de los errores del New Age.

Para ver cómo ha sido el cambio en la sociedad y en los individuos que la integran desde fines del siglo XIX, puede verse al final en el ANEXO I la Encíclica “Humanum Genus” del Papa León XIII y un extracto de otra Encíclica suya, “Praeclara Gratulationis”.

Además, ha habido un cambio de mentalidad que se ha producido en forma intensa y acelerada durante la segunda mitad del siglo pasado, y que lo resume de la siguiente manera Mássimo Introvigne, Director del Centro de Estudios de Nuevas Religiones de Roma:

1a. Etapa: Iglesia NO - Cristo SI:

Etapa de penetración de las sectas de origen cristiano y en nuestros países, etapa de descrédito de la Iglesia y de los sacerdotes: "Yo creo en Cristo, pero no en los curas", fue un comentario que comenzó a difundirse y a oírse entonces, convirtiéndose casi en "slogan".

2a. Etapa: Cristo NO - Dios SI:

Etapa de invasión de la religiosidad oriental y de los Gurúes orientales hacia el occidente cristiano.

3a. Etapa: Dios NO - Religión SI:

Etapa en que asuntos seculares se convierten en cuasi-religiosos. En política, el Marxismo; en Ciencia, el Freudismo y el comienzo de los movimientos del "desarrollo del potencial ilimitado del ser humano".

4a. Etapa: Religión NO - Sacralidad SI:

Etapa de promoción de creencias y prácticas del ocultismo que se promueven como sagradas: es ya la Etapa del New Age.

Este ha sido un proceso de penetración inadvertido y solapado, lento y paulatino, pero efectivo y certero. Han sido fases de alejamiento de la verdad que se han ido sucediendo una tras otra en todo el mundo.

  • Penetración Literaria

En 1976 sale el bestseller "Juan Salvador Gaviota" de Richard Bach, publicación que es dictada por un espíritu.

Este fue el lanzamiento de la literatura "canalizada" por espíritus. Este relato aparentemente inocuo e idealista traía la semilla del New Age. Se vendieron en poco tiempo 25 millones de ejemplares.

Posteriormente sale "Las Enseñanzas del Don Juan" de Carlos Castañeda, el mayor exponente de la hechicería.

Hoy en día la literatura New Age es excesiva: para 1991, sólo en E.E.U.U., habían 2.500 librerías especializadas, sin contar las secciones New Age en todas las librerías, con 25.000 títulos en circulación y creciendo vertiginosamente, convirtiéndose este renglón en fuente de "grandes lucros", según reseña el diario "Jornal do Brasil" en Enero de 1995.

  • Penetración Audiovisual

Es evidente en películas, videos, juegos de video, música y también en libros y revistas las siguientes influencias: gusto por el terror, por lo imaginario y fantasioso, por lo cósmico-mágico, lo feo y monstruoso, experiencias extra-sensoriales, poderes parapsicológicos como la telepatía, comunicación con espíritus a través de juegos como la Ouija; viajes al más allá, talismanes, brujería, hechicería, etc…. y hasta lo expresamente satánico. Las películas satánicas abundan y se transmiten frecuentemente por la televisión.

  • Penetración por Símbolos

La simbología satánica puede verse abundantemente en periódicos, revistas, artes, publicidad, TV, cine, ropa, etc.

  • Penetración en la Música

La llamada "Música New Age", con la repetición de sonidos en secuencias alternadas está realizada para crear atmósferas que lleven al oyente a un estado de relajación que favorezca la alteración de los estado de conciencia.

En la Música Rock las letras con alabanzas -antes escondidas y ahora expresas- al mismo Satanás son cada vez más frecuentes.

  • Drogas

En el New Age las drogas son usadas, más que todo, como un medio para lograr, a través de la alteración de los estados de conciencia y de la manipulación del sistema nervioso, supuestas experiencias divinizantes.

  • Descrédito progresivo de la Moral y la Ley de Dios

Esta es una forma de penetración evidente en todos los sectores de la sociedad, a través de los medios de comunicación, tanto en programas de ficción (novelas, películas) como en los de no-ficción (programas de opinión, científicos, etc.)

Por esto S.S. Juan Pablo II en su Encíclica "Veritatis Splendor" (#35) escribe: estamos invadidos de "una orientación ética que tiene su centro en un pretendido conflicto entre la libertad y la Ley de Dios … llegando a tal grado de autonomía moral que es casi una soberanía absoluta".

2. Origen

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El New Age tiene sus raíces en la "Sociedad Teosófica" fundada en 1875 en New York por una rusa, Helena Blavatsky, básicamente espiritista, quien dice haber recibido sus enseñanzas de unos "seres espirituales especiales" o "maestros ascendidos".

Para saber qué es la Sociedad Teosófica, necesitamos conocer qué es la Teosofía.

La Teosofía es la creencia o pretensión de tener conocimiento místico directo de la "divinidad", sobre ésta y el mundo, mediante doctrinas y prácticas secretas, esotéricas, ocultistas.

La Blavatsky funda en 1875 la "Sociedad Teosófica" que es una mezcla de ocultismo y misticismo oriental (básicamente lo que es hoy el New Age). La sucede como presidenta Annie Besant, quien trató en 1929 de presentar un nuevo "mesías" al mundo: un que rechazó su propuesto estatus y se separó del movimiento.

Pero es Alice Bailey (1880-1949), tercera presidenta, inglesa radicada también en E.E.U.U., quien es considerada la "suma sacerdotisa" de la "Sociedad Teosófica". Ella funda el "Trust de Lucifer" (hoy "Lucius Trust") y, como medium espiritista, decía recibir mensajes de un cierto "maestro de sabiduría" muerto, un tibetano. (No es mera casualidad q ue sea oriental, como veremos más adelante).

En numerosos escritos de esta "Sociedad Teosófica" aparecen los mensajes del espíritu demoníaco que le dictaba en "escritura automática", es decir, en estado de trance mediúmnico, durante el cual escribe la mano del medium automáticamente, sin que éste tenga control alguno de lo que se escribe.

Estos escritos forman una especie de "Plan" al cual se le dio carácter secreto entre los seguidores. Este "plan", que es el "Plan del New Age", incluye un gobierno mundial y una sola religión mundial. El Plan del New Age debía permanecer oculto hasta 1975, año en que sería sacado a la luz pública.

¿De dónde surge la "Sociedad Teosófica" que funda la Blavatsky en 1875?

"La Teosofía comenzó con los masones y en medio de ellos", dice una publicación del CELAM (Conferencia Episcopal Latinoamericana) titulada "Sectas en América Latina", en el Capítulo titulado "Movimientos Pseudo-espirituales", escrito por el Franciscano Fray Buenaventura Kloppenburg.

¿Qué fines persigue la Masonería? ¿En qué consiste la conspiración masónica?

La Masonería, que es una sociedad secreta de corte esotérico y ocultista, condenada por la Iglesia, aunque simula lo contrario, persigue la destrucción de la civilización cristiana, comenzando primero con la Iglesia Católica y continuando con otras creencias cristianas, así como también de toda norma, principio o institución basados en el cristianismo, para sustituirlos por una civilización pagana y una pseudo-religión también pagana. Esto es importante conocerlo para poder continuar analizando el proceso histórico de conformación del New Age a partir de la "Sociedad Teosófica".

Helena Blavatsky se transforma en medium espiritista un poco antes de fundar la "Sociedad Teosófica". Es durante una estancia en París (1867-1870) donde entra al grupo de Allan Kardek, masón y codificador del Espiritismo.

A su regreso a E.E.U.U. funda la "Sociedad Teosófica" en New York el 20 de noviembre de 1875 junto con otros masones: Charles Sotheran (uno de los jefes de la Masonería en E.E.U.U.), Henry Steele Olcott (masón), George Felt (de la Hermandad Hermética de Luxor, también masónica) y William Judge.

En 1871, Albert Pike, gran maestro de una de las ramas de la Masonería, el Rito Escocés, escribe un libro básico de la filosofía masónica: "Moral y Dogmas de la Masonería". Pike, aunque no pertenece formalmente a la directiva de la "Sociedad Teosófica", está en contacto con ésta.

Otra evidencia de la conexión de la Masonería y el New Age es este dato curiosísimo: el boletín que los masones distribuyen por todo el mundo a los "hermanos masones" se llama ¡¡¡"New Age"!!! Hay constancia de que así se llama, al menos desde 1921, pero este nombre podría haberse usado con anterioridad a esta fecha.

Aparte de las evidencias históricas del origen y dependencia del New Age con la Masonería, hay otra determinante: el Plan del New Age coincide con los fines de la Masonería: una religión mundial y un gobierno mundial. Es decir: las metas del New Age y las de la Masonería son las mismas.

Quizá por esto el Papa León XIII en 1884 en su Encíclica "Humanum Genus" (#7) dice lo siguiente: "Varias son las sectas que, aunque diferentes en nombres, ritos, forma y origen, al estar, sin embargo, asociadas entre sí por la unidad de intenciones y la identidad en sus principios fundamentales, concuerdan de hecho con la Masonería, que viene a ser como el punto de partida y el centro de referencia de todas ellas."

¿Cuál es la relación de la "Sociedad Teosófica" con el Misticismo Oriental?

El espíritu diabólico que dicta a Alice Bailey el Plan New Age es tibetano. Pero la relación de la "Sociedad Teosófica" con el Oriente es anterior: en 1879 la Blavatsky y Olcott viajan a la India, se instalan en Adyar, cerca de Madras, y 6 años después ella escribe su obra "Doctrina Secreta" en la que comienza a configurarse el "Plan del New Age".

Conclusión.-

Después de este sucinto análisis histórico podemos concluir lo siguiente: la Masonería da origen a la "Sociedad Teosófica" por medio del Espiritismo y en contacto con el Paganismo Oriental.

Estos son los cuatro pilares básicos del New Age:

Masonería
Espiritismo
Teosofía o Gnosticismo 
Paganismo oriental

Es teniendo en cuenta esta base de sustentación del New Age que podremos mejor descifrarlo y analizarlo.

EL New Age se origina, entonces, en la Masonería por medio de instrucciones y dictados dados por espíritus demoníacos.

Dice San Pablo: "El Espíritu nos dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe, entregándose a espíritus engañadores y siguiendo enseñanzas de los demonios" (1 Tim 4, 1).

1» Introducción Alerta New Age

Autor: www.homilia.org   

Las ideas y prácticas que forman el New Age son muy difíciles de inventariar, de enumerar, pues no tiene el New Age una identidad definida, sino muchas fachadas: fachadas variables y confusas.

Da la impresión de no constituir un movimiento unido, organizado, estructurado. Se presenta como una serie de ideas, creencias, prácticas aparentemente aisladas e inconexas, sin un fin y una organización definidos ... simplemente como una moda.

Además tiene una capacidad de mutación realmente asombrosa y una gran variabilidad: ha venido surgiendo a cada paso con nuevas cosas, nuevas ideas -o ideas viejas convertidas en nuevas.

De allí la dificultad en descifrarlo, dividirlo, descomponerlo, definirlo. Sin embargo, lo definiremos de esta manera:

El New Age es un movimiento pseudo-espiritual de corte esotérico y ocultista, pagano, que incluye teorías erróneas y herejías condenadas por la Iglesia que contradicen verdades fundamentales de la fe cristiana, y que busca llevar al hombre a creer que puede llegar a ser como dios.

Su finalidad, encubierta bajo un pretendido respeto a todas las creencias, es la destrucción de la fe cristiana con lo que intenta acabar con la Iglesia Católica y con toda denominación cristiana. 

El "New Age" se ha traducido en español "Nueva Era", pero en realidad la traducción de "New Age" sería "Nueva Edad".

Los seguidores de esta corriente también la llaman "Era de Acuario" y "Edad de Oro".

Por los fines que persigue, otros la llaman "Configuración de Acuario" o "Conspiración Acuariana".

Introducción General

Autor: www.homilia.org  

El "New Age" se ha traducido en español "Nueva Era", pero en realidad la traducción de "New Age" sería "Nueva Edad".

Los seguidores de esta corriente también la llaman "Era de Acuario" y "Edad de Oro".

Por los fines que persigue, otros la llaman "Configuración de Acuario" o "Conspiración Acuariana".

15. Dos caras de la misma medalla

Autor: P. Flaviano Amatulli Valente 

¿Dónde está el equilibrio entre defender la propia fe y procurar la unidad en la fe?.

Apologética y ecumenismo: dos caras de la misma medalla

No basta imitar lo que se está haciendo en otras partes. Hay que ser realistas y creativos. Donde hay proselitismo, apologética; donde se acepta el diálogo, ecumenismo.

Situaciones diferentes

No todos los que no comparten nuestra fe, tienen la misma actitud hacia nosotros. Algunos están abiertos al diálogo y a la comprensión y otros no. Entre estos últimos no faltan quienes tienen una actitud abiertamente agresiva y proselitista.

Pues bien, ¿cómo tenemos que reaccionar frente a situaciones tan diferentes.

¿Basta la receta del diálogo, la tolerancia y la buena fe? ¿No es esto pecar de ingenuidad, pereza mental y falta de responsabilidad para con los "débiles en la fe", que fácilmente son arrastrados por los "lobos rapaces"?

Ecumenismo

Ya desde fines del siglo XIX, la experiencia misionera en Africa y en Asia puso de relieve los efectos negativos del "escándalo de la división": todos hablando del mismo Dios y usando la misma Biblia, pero divididos entre sí, en una actitud de franca oposición un grupo contra otro.

Por eso muchos quedaban escépticos acerca de la bondad y eficacia del nuevo credo. "Primero pónganse de acuerdo entre ustedes — pensaban — y después vengan a enseñarnos "su Evangelio", que por lo visto no representa ninguna buena noticia para nosotros, puesto que lleva consigo los gérmenes de la división entre las familias y la sociedad entera".

Para superar esta situación de escándalo y presentar un frente común delante del mundo no cristiano, a principios del siglo XX se empezó a hablar de "Ecumenismo", hasta constituirse en 1948 el Consejo Ecuménico de las Iglesias.

Pues bien, con el Concilio Ecuménico Vaticano II (1962-1965) la Iglesia católica entró en este nuevo orden de ideas, haciéndose poco a poco abanderada de este gran ideal de Cristo: "Que todos sean uno" (Jn 17,21).

Diálogo interreligioso

Pronto el diálogo con los "hermanos separados" rebasó las fronteras del mundo cristiano, alcanzando a los hebreos, "nuestros hermanos mayores", y a todos los hombres de buena voluntad, pertenecientes a las más variadas expresiones religiosas: islamismo, budismo, hinduismo, taoísmo, confucianismo, etc.

Fundamento: la unidad del género humano y del plan de salvación, que abarca a todos los hombres (1 Tm 2,3); por lo tanto, en todos los hombres y en todas las culturas ya está presente la acción salvadora de Dios, que hay que saber descubrir, apreciar y respetar.

Contra-misión oriental y musulmana

Mientras Europa, cansada por los estragos de la Segunda Guerra Mundial, causada por el fanatismo de las ideologías, se volcaba hacia los ideales de la comprensión y la unidad, el mundo oriental y el mundo musulmán, pisando tierras europeas con ocasión de la misma guerra, empezaron a vislumbrar la posibilidad de una "conquista ideológico-religiosa" del mundo occidental.

Así surgieron la contra-misión oriental y los distintos fundamentalismos islámicos, orientados hacia la afirmación de la propia identidad cultural, en una actitud de rechazo hacia todo lo occidental y de conquista con relación al mundo cristiano.

Explosión de las sectas

En el ámbito del cristianismo, de por sí ya existían grupos separados, profundamente proselitistas: bautistas, mormones, testigos de Jehová, adventistas del séptimo día y la línea evangélica-pentecostal, subdividida en un sinfín de grupúsculos.

Pues bien, después del Concilio Ecuménico Vaticano II, con el surgimiento de la teología de la Liberación, estos grupos recibieron un fuerte apoyo de parte de los gobiernos como medio para frenar la acción de la Iglesia, muy comprometida con las causas populares, y volcar en un plan espiritualista la insatisfacción de las masas, causada por su marginación a nivel social, político y económico.

Una de las causas del avance de estos grupos en los países con mayoría católica ha sido el querer aplicar con relación a ellos la receta "ecuménica". Resultados: en lugar de ablandarse, frente a la actitud conciliadora de la Iglesia, se envalentonaron más, logrando éxitos proselitistas insospechados.

Lo que ha pasado, ha sido que la visión europea del problema de la división se ha impuesto, impidiendo a las iglesias locales percibir con claridad su problemática real y buscar los medios oportunos para enfrentarla.

Apologética y ecumenismo: dos caras de la misma medalla

En el fondo, se trata del problema de la unidad: una unidad que hay que preservar (apologética) y una unidad que hay que restablecer (ecumenismo). La apologética se dirige esencialmente hacia los que están dentro de la Iglesia, para que se sientan seguros de lo que profesan y no se salgan; mientras el ecumenismo se dirige esencialmente hacia los que están fuera, para que entren en un proceso de búsqueda de la unidad (Jn 17,21).

Sin embargo, en la práctica muchos vieron en la apologética una "guerra santa", y por eso la desecharon; y en el ecumenismo la única manera de enfrentar el problema de la división religiosa. Al no poder dialogar con los grupos proselitistas, se quedaron con los brazos cruzados, dejando a los "débiles de la fe" sin ningún tipo de protección frente a la agresión de las sectas, al antojo de los "lobos rapaces".

Lo que pretendemos los que estamos luchando para "revivir la sana apologética", es que seamos más realistas, viendo lo que realmente necesita nuestro pueblo y tratando de ayudarlo, sin perjudicar la causa del ecumenismo que tiene razón de ser.

¡Ojalá que todos fueran sinceros y estuvieran abiertos para el diálogo! Pero esto no corresponde a la realidad. El hecho es que existen planes concretos de "conquista" del mundo católico de parte del evangelismo. Frente al avance de un ejército invasor, no se puede hablar de paz y nada más, dejándolo avanzar a su antojo. Primero hay que pararlo. Solamente después será posible hacerlo sentar a la mesa de las negociaciones.

Prioridades

Es un hecho que el mundo católico está siendo profundamente perturbado por el fenómeno sectario. Por lo tanto, es urgente una acción encaminada a fortalecer la fe de sus miembros, subrayando la propia identidad y haciendo hincapié en los grandes valores de la unidad, la verdad y la fidelidad: elementos que solamente una sana apologética puede ofrecer.

Donde es determinante la presencia de iglesias separadas pero al mismo tiempo abiertas al diálogo, allá será necesario insistir en el diálogo ecuménico, como medio para favorecer la comprensión mutua y dar pasos concretos en el camino de la plena unidad.

En otros lugares prevalece la presencia de las grandes religiones no cristianas: judaísmo, islamismo, budismo, taoísmo, confucianismo, hinduismo, etc. Allá será necesario intentar el diálogo interreligioso, en la búsqueda de los valores presentes en cada cultura y expresión religiosa, capaces de fermentar la sociedad y encaminarla hacia la realización del Reino.

Lo que está pasando ahora, es que en todas partes se quiere hacer lo mismo, sin caer en la cuenta de que se trata de realidades diferentes, que merecen una atención muy particular, caso por caso.

Donde prevalecen los grupos proselitistas, evidentemente se tiene que implantar la apologética; donde prevalecen las iglesias históricas separadas, tiene que impulsarse más el ecumenismo y, donde la presencia de las grandes religiones no cristianas es determinante, se tiene que enfrentar con toda seriedad el problema del diálogo interreligioso.

Ahora, ¿qué aportación específica, en concreto, podría ofrecer la experiencia latinoamericana al mundo católico, agredido por la acción de las sectas? Un buen manejo de los principios de la sana apologética, llevada a cabo sin fanatismo, con la única preocupación de fortalecer la fe de los más débiles (Ez 34; Jn 10).

Y es lo que en la práctica no se está haciendo, por un malentendido ecumenismo y un complejo de inferioridad con relación a la problemática europea.

Sano equilibrio

Al hablar de prioridad, no se está hablando de exclusividad. No es que en América Latina tenemos que preocuparnos "solamente" de la apologética. Tenemos que estar preparados para todo y, cuando se ofrece la oportunidad, tenemos que saber dialogar con los que están abiertos al diálogo.

Lo que queremos decir, es que en nuestros ambientes, tan atacados por el proselitismo sectario, lo que más urge es fundamentar la fe del católico de tal manera que se vuelva "impermeable" frente a sus solicitaciones. Es aquí donde tenemos que "dar chispas", para después comunicar a otros nuestra experiencia.

Ahora bien, querer encerrarse en el diálogo ecuménico, sin siquiera intentar buscar otro camino para enfrentar el problema de las sectas, echando a perder enteras comunidades católicas, es señal de estrechez mental e irresponsabilidad pastoral. Un día habrá que responder de esto frente a Dios y a la historia.

Proselitismo de las iglesias históricas

Otro dato que no hay que ocultar es la actitud igualmente proselitista y agresiva de las iglesias históricas en muchos lugares de América Latina y de Estados Unidos con relación a la población hispana.

En muchos casos se tiene la impresión de que la entrega indiscriminada del católico al evangelismo antiguo y moderno sea el precio que hay que pagar para que prospere el diálogo ecuménico, un diálogo basado en una traición en aras de una "estrategia" que no tienen nada de evangélico.

Por eso se trata de eliminar cualquier tipo de apologética que mire a fortalecer la fe del católico como si el flujo constante de católicos hacia el evangelismo represente el señuelo para atraer a los evangélicos en la órbita del diálogo ecuménico, viciando así desde sus orígenes todo el proceso sin ninguna perspectiva de unidad en "un solo rebaño bajo un solo pastor" (Jn 10,16).

De seguir así, la llegada del tercer milenio en lugar de encontrarnos más unidos, nos encontrará más divididos, puesto que una buena parte de los católicos habrá dejado la Iglesia, pasándose a las más variadas iglesias o sectas.

No se puede aplicar en todas partes la misma receta ecuménica, que se aplica en Europa con los luteranos, los valdenses o alguna otra iglesia histórica. Si se quiere imponer también aquí la misma receta, se arriesga con provocar un colapso del catolicismo en el mundo latinoamericano, haciendo del continente de la esperanza "el continente de la pesadilla"

Conclusión

No siempre la medicina es agradable a la vista y sabrosa al paladar. Y de todos modos, hay que tomarla, si se quiere sanar. Lo mismo pasa con la apologética: aunque no sea del gusto de todos, hay que saberla manejar, si se quiere enfrentar con seriedad el problema de las sectas.

Por otro lado, ¿no es siempre mejor estar preparados para defender la propia fe y dialogar con los demás? ¿O se prefiere "aventar" a los católicos, sin tener conciencia de la propia identidad? Sería como enviar los soldados a la guerra, sin armas.

Mejor estar bien fundamentados en la propia fe y así estar preparados para dialogar con todos y, en caso de necesidad, estar capacitados para "dar razón de la propia esperanza" (1 Pe 3,15).

14. La división religiosa

Autor: Padre Flaviano Amatulli Valente | Fuente: www.cristiandad.org   

La problemática sectaria y de división desde una lúcida exposición de los males que se han creado, y de lo que Nuestro Señor espera de nosotros.

La división religiosa: desde la Iglesia de Cristo hasta la Nueva Era y el Satanismo

Se empieza con eliminar al jefe visible de la Iglesia; después se elimina a la misma Iglesia fundada por Cristo y poco a poco se llega a eliminar hasta al mismo Cristo y a Dios, haciéndose cada quien su coctel religioso.

Hoy más que nunca es necesario conocer y vivir la propia fe, para no caer en las redes de los grupos proselitistas.

Que todos sean uno

En vísperas de su pasión, Jesús oró al Padre: «Oh Padre, que todos sean uno, como tú estás en mi y yo en ti; que también ellos sean uno en nosotros. Así el mundo creerá que tú me has enviado (Jn 17,21)». La unidad entre los discípulos de Cristo es la señal de que Cristo es el Enviado de Dios.

Pentecostés

El día de Pentecostés este sueño de Cristo se hace realidad. Ahí vemos a los discípulos de Cristo todos unidos bajo la guía de Pedro y los Apóstoles, al amparo de María, llenos del Espíritu Santo (Hch 2,1-4).

Aquel día tres mil personas, provenientes de lugares diferentes, con idiomas y culturas diferentes, escuchando el mensaje de salvación, proclamado por Pedro y los Apóstoles, llenos del Espíritu Santo, creyeron en Cristo y se entregaron a El, entrando a formar parte de la Iglesia.

Donde hay amor, allá está Dios; donde está Dios, allá hay unidad. La división no viene de Dios.

¡Qué diferencia con lo que pasó en la Torre de Babel! (Gn 11,1-9). Allá todos formaban una sola familia, con un solo idioma. Sin embargo, al querer poner como base de su unidad, no a Dios, sino a sí mismos con su egoísmo, su fuerza y su inteligencia, se dividieron. Sin Dios, no puede haber unidad.

Espíritu sectario dentro de la Iglesia

Satanás no duerme. Pronto empezaron las divisiones dentro de la Iglesia. Primera carta de San Pablo a los Corintios, capítulo 1, versículo 12: «Yo soy de Pablo; yo soy de Apolo; yo soy de Pedro». Liderazgos malentendidos; espíritu sectario dentro de la Iglesia.

«Yo soy de Pablo; ¿qué me importa Pedro con sus seguidores?». Otro dice: «Yo soy de Pedro; ¿qué me importa Pablo con sus simpatizantes?». Cada uno se queda con su grupo y su líder, con su línea pastoral. Los demás no interesan.

No se trata de divisiones declaradas, sino de desconocimiento mutuo. Espíritu sectario dentro de la Iglesia. Un camino peligroso.

Peor todavía. Otros dicen: «Yo soy de Cristo (1Cor 1,12)». ¡Cómo se oye bonito: «Yo soy de Cristo»! Cristo sin Iglesia. Un contacto directo con Cristo. ¿Para qué, entonces, Jesús dijo a Pedro: «Apacienta mis corderos… apacienta mis ovejas? (Jn 21,15-17)».

Maldito el que cambia el Evangelio

Carta de San Pablo a los Gálatas, capítulo 1, versículos del 6 al 9:

«Me maravillo de que, abandonando al que los llamó por la gracia de Cristo, se pasen tan pronto a otro Evangelio. En realidad, no existe otro Evangelio. Lo que pasa es que algunos los están perturbando y quieren cambiar el Evangelio de Cristo.

Sin embargo, aunque viniera yo mismo o un ángel bajado del cielo para anunciarles un Evangelio distinto del que ya les hemos anunciado, ¡sea maldito! Como lo he dicho, lo repito otra vez: Si alguien les anuncia un Evangelio distinto del que ya recibieron, ¡sea maldito!».

¿Y que pasa? Que desde un principio se nos enseñó que Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre; y ahora hay algunos que andan de casa en casa, queriéndonos convencer de que Cristo no es Dios, sino que solamente la primera creatura de Dios.

Desde un principio se nos enseñó que, al celebrar la Cena del Señor, el pan se transforma en el Cuerpo de Cristo y el vino en su Sangre; y ahora resulta que algunos nos quieren convencer de que esto no es cierto: se trata de un símbolo y nada más. Lo mismo acerca del bautismo de los niños, la virginidad de María, la obediencia que se debe a los sucesores de Pedro y los Apóstoles, y tantas cosas más.

Según los nuevos «expertos en la Biblia», desde un principio todo se entendió mal. Ellos, por fin, han descubierto la verdad. ¿Qué dice San Pablo al respecto? «Maldito el que quiere cambiar el Evangelio, que nos llegó desde un principio.»

Nada de que: «En el fondo, todo es lo mismo; todos buscamos y servimos al mismo Dios». San Pablo no era de la misma opinión. Una cosa es el respeto y la tolerancia para con todos y otra cosa pensar que todo es lo mismo.

Cuando se trata de respeto, tolerancia y amor, en nuestro corazón no debe haber límites, llegando hasta los no creyentes y los peores asesinos. Con eso no se quiere decir que todo es lo mismo, creer o no creer, ayudar o matar. Amor hacia todos, pero al mismo tiempo plena fidelidad a Cristo y a su Evangelio, hasta la muerte.

Anticristos: los que dejan la Iglesia de Cristo y se ponen en contra de ella

Primera Carta de San Juan, capítulo 2, versículos 18 y 19:

«Hijitos míos, es la última hora. Se les dijo que tendría que llegar el Anticristo; pues bien, ya han venido varios anticristos, por donde comprobamos que esta es la última hora.

Ellos salieron de entre nosotros mismos, aunque realmente no eran de los nuestros. Si hubieran sido de los nuestros se habrían quedado con nosotros. Al salir ellos, vimos claramente que no todos los que están dentro de nosotros son de los nuestros.»

¿Qué quiere decir la palabra «anticristo»? Quiere decir «enemigo de Cristo«. Así que, desde un principio, siempre han existido «enemigos de Cristo». ¿Quiénes son?

«Ellos salieron de entre nosotros mismos — dice San Juan —, aunque realmente no eran de los nuestros». Estaban dentro de nosotros, sin ser de los nuestros. Una presencia física y nada más; su mente y su corazón estaban fuera.

¡Cuántas veces hemos oído decir: «Cuando yo era católico, era un borracho, un mujeriego, un ladrón… no conocía la Palabra de Dios…»! ¿Y que querían, una medalla de oro, por portarse de esa manera? «Medalla de oro a don Francisco Hernández por ser el primer borracho de la parroquia».

Por eso, ahora se encuentra fuera de la Iglesia fundada por Cristo, en un grupo religioso fundado por un hombre. Si hubiera sido verdaderamente católico, no habría dejado la Iglesia.

Pues bien, por lo que nos dice San Juan, dejar la Iglesia de Cristo y ponerse en contra de ella, es ser «anticristo». ¿Quién no recuerda aquellas palabras que escuchó Saulo cuando cayó en el camino de Damasco?

«Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?"(Hch 9,4)». Y todos sabemos que Saulo no estaba persiguiendo directamente a Cristo, sino a sus discípulos; es decir, a su Iglesia. Ahora bien, perseguir a la Iglesia de Cristo es perseguir a Cristo mismo, volverse en «anticristo».

¿Qué está pasando ahora? Que, con la Biblia en la mano, los que salieron de la Iglesia, no dejan de atacarnos, asegurando que la Iglesia católica es la "prostituta", el Papa es el "anticristo" y los católicos somos unos "idólatras".

Está pasando ahora lo mismo que pasó al tiempo de Cristo: los que se consideraban "expertos en la Palabra de Dios" (los fariseos y los maestros de la Ley) no supieron reconocer la identidad de Jesús y por eso se pusieron en contra de El, hasta no lograr su muerte.

«Padre, perdónales porque no saben lo que hacen» (Lc 23,34). Perdónales porque no saben que la Iglesia católica es la que fundó Cristo personalmente, cuando vivió en este mundo, y llegará hasta el fin del mundo.

Divisiones del primer milenio

Un hecho es cierto: las divisiones son fruto del pecado, no vienen de Dios, y, por lo tanto, no tienen ninguna garantía para el futuro. Empiezan, se desarrollan y se acaban. Es la experiencia del primer milenio de la historia de la Iglesia.

Todas las divisiones que se realizaron durante el primer milenio de la historia de la Iglesia, prácticamente ya no existen. Solamente la Iglesia que fundó Cristo, durará para siempre. Las divisiones que existen ahora son del segundo milenio.

Cisma de Oriente

Iglesia de Cristo: si.
Papa: no.

Año 1,054: primera división. Los obispos de Oriente, que se autoproclaman «ortodoxos» (ortodoxia = verdadera doctrina), se apartan de Roma. Durante mil años habían reconocido la autoridad del Sucesor de Pedro, el obispo de Roma; ahora ya no. ¿Qué dicen?

Iglesia de Cristo, con obispos, sacerdotes, diáconos, sacramentos, concilios ecuménicos y devoción a María y a los Santos: SI. Papa: NO

Pretenden una Iglesia sin cabeza visible.

Reforma Protestante

Cristo: si.
Iglesia de Cristo: no.

Año 1,517: Martín Lutero da inicio a su inconformidad con Roma. Su enseñanza fundamental:

Cristo: SI. Basta la fe en Cristo para alcanzar la justificación (= perdón de los pecados y amistad con Dios).

Iglesia visible de Cristo, la que viene desde un principio, con Papa, obispos, sacerdotes, diáconos, sacramentos y concilios ecuménicos: NO

Lo que importa, es pertenecer a la Iglesia espiritual, a la que pertenecen los que de veras creen en Cristo, sin importar a cual entidad eclesiástica pertenezcan. Esto no tiene mucha importancia. Sirve solamente para ayudar a vivir la fe en comunidad.

Basándose en estos principios, pronto se multiplican las divisiones: luteranos (1,521), calvinistas (1,532), menonitas (1,536), presbiterianos (1,560), bautistas (1,611), metodistas (1,784)… que fundamentalmente siguen las ideas de Lutero.

El año de 1,534 el rey Enrique VIII aparta Inglaterra de Roma. Así surge la Iglesia Anglicana; de esta viene la Iglesia Episcopaliana, una vez que Estados Unidos logra su independencia de Inglaterra. Se mueven entre el catolicismo y el protestantismo.

A principios de 1,800 en el mundo protestante surge un nuevo movimiento religioso, que ahora está invadiendo el mundo con un afán proselitista incontenible: mormones (1,830), adventistas del séptimo día (1,863), testigos de Jehová (1,874) y la línea evangélica pentecostal (principios del siglo XX).

Normalmente, a nivel teológico, éstos grupos siguen a Lutero; pero, al mismo tiempo, rechazan todas las Iglesias anteriores, acusadas de «apostasía», y cada grupo de considera la única y verdadera Iglesia visible de Cristo «restaurada», en clara oposición a todas las demás y en una actitud abiertamente sectaria.

Testigos de Jehová

Dios: si.
Cristo y su Iglesia: no.

Entre los grupos que empezaron a surgir desde principios del siglo pasado, hay uno que va más allá de Lutero: la congregación de los Testigos de Jehová. No hablamos de los mormones, porque no se pueden considerar cristianos al admitir un Tercer Testamento: "El libro de Mormón" y ser politeístas.

¿Cuál es la posición de los testigos de Jehová?

Dios: SI. Un solo Dios, sin Trinidad, al estilo del Antiguo Testamento.

Cristo y su Iglesia: NO. Cristo es un hombre y nada más, la primera creatura de Dios. La Iglesia que fundó Cristo, cuando vivió en este mundo, fracasó.

Ahora los testigos de Jehová son la única y verdadera "congregación visible de Jehová".

De por sí desde antes ya se había empezado a considerar a Cristo como hombre y no como Dios; por ejemplo, con la masonería (principios del 1,700; Cristo es visto como un sabio), o el espiritismo (mitad del 1,800; Cristo es visto como un grande médium).

Nueva Era

Religiosidad y espiritualidad: si.
Dios: no.

Se trata de otro movimiento cultural-religioso, que empezó a surgir en la primera mitad del siglo XX y se desarrolló en la segunda mitad.

Actualmente está invadiendo el mundo entero, especialmente los ambientes artísticos e intelectuales o económicamente más pudientes: una mezcla entre cristianismo, antiguas religiones paganas, religiones orientales gnosis, astrología, sicología, esoterismo, ocultismo, ecología, indigenismo y medicina alternativa. Un supermercado, en que cada uno prepara so coctel al gusto, escogiendo lo que más le agrada y lo hace sentir bien.

Por lo que se refiere a Dios, he aquí la idea central:

No existe un solo Dios, creador, salvador y remunerador. Todo el universo es un organismo viviente. Todo lo que forma parte del universo es Dios.

Panteísmo.

Dicen los nuevaerianos: «¿Quieres buscar a Dios? Entra dentro de ti mismo y allá lo encontrarás. Además, harás el grande descubrimiento: Tú eres Dios. Lo que pasa es que tú estás ciego y no te das cuenta de lo que eres y las posibilidades "infinitas" que tienes.

¿Quieres aprovechar de ellas? Inscríbete en algún taller sobre control mental, chacras, cuarzos, cristales, colores, perfumes, ángeles, … y verás como poco a poco irás despertando y tomando conciencia de los poderes "infinitos" que tienes».

¿Y cómo resolver el problema de la muerte? «La muerte no es un verdadero problema — contestan —. Al morir, el alma pasa a otro ser viviente y mediante un proceso continuo de reencarnaciones te vas purificando.

Por lo tanto, no tienes que temerle ni a la muerte, ni al purgatorio, ni al infierno. Todo es bonito en este universo; todo es energía y vida, felicidad y éxito para los que se adhieren a esta nueva visión del mundo».

Satanismo

Dios: no.
El enemigo de Dios: si.

A lo largo de la historia, siempre hubo grupos selectos de personas que han rendido culto a Satanás. La novedad actual consiste en que ahora este fenómeno se está volviendo «popular».

Normalmente se trata de adolescentes y jóvenes, que empiezan reuniéndose en las discotecas para escuchar música y bailar.

Mediante un buen sistema de reclutamiento, poco a poco se pasa de la música rock a la metálica, de la simple alusión al himno declarado en honor de Satanás, de la imágen a la oración y la entrega, del sacrificio con animalitos al sacrificio con seres humanos, especialmente en aquellos países en que los gobiernos no logran ejercer un control real sobre la población y así se pretende lograr «poder» para encontrar satisfacciones inmediatas.

Pluralismo religioso

Ya se acabó la sociedad monolítica del pasado. Hoy es necesario que estemos conscientes de nuestra identidad como católicos, para no dejarnos confundir y envolver por la variedad de propuestas que continuamente se nos presentan.

Para sentirnos seguros y vivir nuestra fe con dignidad, es necesario que conozcamos el Evangelio de Cristo, tengamos una verdadera experiencia de Dios y, como dice San Pedro estemos capacitados para «dar razón de nuestra esperanza (1 Pe 3,15)». Solamente así estaremos colaborando con nuestro granito de arena para que se haga realidad el sueño de Cristo: «Habrá un solo rebaño como hay un solo Pastor (Jn 10,16)».

13. Apologética y ecumenismo en el contexto actual

Autor: Martin Zavala M.P. | Fuente: www.apostoles.org   

Ecumenismo sin Apologética, en la sociedad actual, es realizar una pastoral descontextualizada.

Después de quince años de estar investigando y misionando por diferentes países, se comprueba cada vez más, que una de las causa principales del crecimiento explosivo de las sectas es un mal entendido ecumenismo, que ha provocado en muchos líderes un desconocimiento y rechazo hacia una Nueva Apologética.

Todavía hay laicos, religiosas, sacerdotes e incluso teólogos que piensan que la Iglesia no habla de la apologética sino solamente de ecumenismo.


Para muchos la única opción pastoral en relación con el crecimiento de las sectas es el ecumenismo, lo cual en vez de ayudar a frenarlo lo ha acelerado.

La razón es que mientras el ecumenismo esta a favor del dialogo y de la unidad, las sectas están a favor del proselitismo y de la división como el status normal dentro del cristianismo.

Algunos datos que nos confirman que una acción pastoral realizada sin la promoción de la Apologética es una falta de perspectiva socio-religiosa actual son los siguientes:

a) En Estados Unidos el mayor porcentaje de incremento de 1960 a 1995 fue para las sectas fundamentalistas que tienen una fuerte tendencia anti-ecuménica de línea pentecostal. Algo semejante sucede en América Latina.



b) Al mismo tiempo es muy significativo que hay una baja impresionante de crecimiento en las Iglesias del protestantismo histórico, las cuales tienen tendencias más ecuménicas.

 

c) En cambio, TODAS las principales sectas de línea más radical y fundadas a mediados del siglo pasado han tenido un altísimo crecimiento. Todas ESTAN ARRIBA DEL 100 POR CIENTO.



d) Algunos sociólogos americanos hablan de la sureñización o californización de la religión en Estados Unidos. De sobra sabemos que esto también pasa en Hispanoamérica.

Esto significa que muchas Iglesias históricas protestantes están adquiriendo el estilo de las sectas fundamentalistas, originadas o expandidas principalmente en el sur de ese país.

Lo hacen así para poder sostenerse y crecer. Ser mas anti-ecuménicas, fundamentalistas, "conservadoras" y anti-católicas es el común denominador hacia donde tienden en el país y en el continente.

Es por eso que en este tiempo si queremos ser lideres capacitados para nuestro tiempo es necesario comprender que entre la apologética (Defensa de la fe) y el ecumenismo no hay oposición sino complementariedad.

El Ecumenismo busca restablecer la unidad, de allí que el nombre del documento del Vaticano II que habla sobre esto sea "Unitatis Redintegratio". Al mismo tiempo, la Apologética busca preservar o cuidar la unidad ya existente "Unitatis preservatio".

Por un eufórico ecumenismo en lugares donde las sectas están avanzando y el protestantismo histórico se ha estancado, podríamos estar presenciando de una manera pasiva, y de la cual la historia nos pedirá cuentas, la perdida de millones de católicos a otros grupos religiosos.

Tan solo en Hispanoamérica ya son cerca de 50 millones de protestantes, a principios de siglo solamente eran 150,000.

Seguir en esa actitud es como invertir tiempo, dinero y esfuerzos en capacitar personas a vender ´palomas de la paz´ en medio de la segunda guerra mundial.

Por todo esto, digamos en conclusión, que el querer enfocar todas las baterías hacía el ecumenismo en donde el proselitismo sectario es un hecho y dejar fuera la apologética es tener fuera de enfoque el lente pastoral.

Ecumenismo sin Apologética, en la sociedad actual, es realizar una pastoral descontextualizada. Si queremos ser lideres cristianos de excelencia pastoral, no podemos cerrar los ojos al mundo de hoy pues sería desencarnar el Evangelio.

Buscar las ovejas perdidas mientras se pierden millones de las que ya se tienen es falta de visión pastoral. De acuerdo a estudios estadísticos realizados en América Latina el promedio fue que cada dos minutos una persona dejó de ser católica para pasarse al sectarismo. 

De nosotros depende un cambio urgente de actitud para saber implementar ambas líneas de pastoral en su justa dimensión. Unido al ecumenismo, renovemos una Sana Apologética siguiendo las directrices del magisterio:

*En este año el Papa recibió a los consejeros y miembros de la Pontificia Comisión para América Latina que han participado en la reunión plenaria en el Vaticano.

Juan Pablo II afirmó que los desafíos que se presentan a la tarea evangelizadora de las naciones latinoamericanas son muchos. "Uno de ellos -dijo- es conservar, defender y acrecentar la integridad de la fe. (...) En este sentido, es necesario prestar especial atención al problema de las sectas, que constituyen ´un grave obstáculo para el esfuerzo evangelizador". 

* El Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México, denunció que el "proselitismo agresivo, así como los falsos profetas y mesías" son algunas de las causas de la falta de acercamiento a Dios y del vacío espiritual de la población.

El Card. Rivera Carrera manifestó que "las sectas y los falsos profetas, que surgen como hongos por todos lados, propician que la Iglesia verdadera se desvanezca y la religión se convierta en una grotesca caricatura del Evangelio". 

*El año pasado la CAL (Comisión Pontificia para América Latina) dijo lo siguiente: "Se establece así que más de 60 por ciento del universo protestante latinoamericano es pentecostal y está formado en una actitud fanáticamente anticatólica.

Con ellos -agrega- no se puede pensar seriamente en ecumenismo, y lo mismo vale para las sectas adventistas - del Séptimo Día, Mormones y Testigos de Jehová- que además de proselitistas, son agresivas". 

La CAL pone énfasis en la forma insidiosa en que actúan, a su vez, los movimientos seduo-espiritualistas como el espiritismo, el esoterismo, la teosofía, los rosacruces, la llamada Iglesia agnóstica, la masonería y otras corrientes de tipo oculto.(Nueva Era). 

*A los obispos de las regiones noroccidentales de Canadá, presentes en Roma con motivo de la visita "ad limina", el Santo Padre Juan Pablo II explico el porqué y el cómo de la apologética católica. 

"Hablar con claridad quiere decir que debemos explicar de manera comprensible la verdad de la Revelación y las enseñanzas de la Iglesia. No sólo debemos repetir, sino también explicar.

En otras palabras, hace falta una nueva apologética, que responda a las exigencias actuales y tenga presente que nuestra tarea no consiste en imponer nuestras razones, sino en conquistar almas, y que no debemos entrar en discusiones ideológicas, sino defender y promover el Evangelio.

Este tipo de apologética necesita una "gramática" común con quienes ven las cosas de forma diversa y no comparten nuestras afirmaciones, para no hablar lenguajes diferentes, aunque utilicemos el mismo idioma". 

Igualmente el Catecismo de la Iglesia en el No. 1285 dice que todo confirmado debe de extender y defender la fe. En el mismo tono lo dice Catechesi Tradendae; Optatam totius; Presbiterorum ordinis y la Pastores dabo vobis en el No. 51 Todos ellos hablan de Defender la fe.

Por eso hoy en día, junto al ecumenismo, no debe de faltar nunca una nueva Apologética, aplicada e impartida en todos los niveles pastorales de la Iglesia: Parroquia, movimientos, ministerios, seminarios, Institutos...

12. La Biblia y la Tradición

Autor: P. Paulo Dierckx y P. Miguel Jordá | Fuente: Para dar razón de nuestra Esperanza, sepa defender su Fe

Jesús mandó «predicar», no «escribir» su Evangelio. Jesús nunca repartió una Biblia. El Señor fundó su Iglesia, asegurándole que permanecerá hasta el fin del mundo.

A menudo los hermanos evangélicos, discutiendo con nosotros los católicos, nos dicen:

«¿Dónde habla la Biblia del purgatorio? ¿Dónde dice la Biblia que San Pedro fue a Roma?

¿De dónde sacan ustedes los católicos eso de que María es la Inmaculada Concepción y que subió al cielo en cuerpo y alma?». 

Para los evangélicos, la Revelación Divina y la Biblia son lo mismo. Es decir, para ellos solamente en la Biblia se encuentra toda la Revelación de Dios. 

Ahora bien:

¿Es correcta esta posición? ¿Es cierto que la Biblia contiene todo el Evangelio de Cristo? ¿Qué dice la misma Biblia al respecto? Además, ¿quién reunió todos los libros inspirados que constituyen la Biblia? ¿Acaso no fue la Iglesia la que recibió el encargo de predicar el Evangelio por todo el mundo, hasta el fin de los tiempos? ¿Qué hubo primero: la Biblia o la Iglesia? 

Hermanos, en esta carta les explicaré por qué la Revelación Divina no abarca solamente la Biblia, como piensan los evangélicos, sino que la Revelación de Dios se manifiesta en la Tradición Apostólica y en la Biblia.

Es un tema un poco difícil, pero fundamental para la comprensión correcta de la fe católica. Es un tema que ha sido causa de muchos malos entendidos entre la Iglesia Católica y las distintas iglesias evangélicas. 

La Revelación Divina

La Revelación es la manifestación de Dios y de su voluntad acerca de nuestra salvación. Viene de la palabra «revelar», que quiere decir «quitar el velo», o «descubrir». 
Dios se reveló de dos maneras:

La Revelación natural, o revelación mediante las cosas creadas. 

Dice el apóstol Pablo: «Todo aquello que podemos conocer de Dios El mismo se lo manifestó. Pues, si bien a El no lo podemos ver, lo contemplamos, por lo menos, a través de sus obras, puesto que El hizo el mundo, y por sus obras entendemos que El es eterno y poderoso, y que es Dios» (Rom 1,19-20). 

La Revelación sobrenatural o divina 

Desde un principio Dios empezó también a revelarse a través de un contacto más directo con los hombres, mediante los antiguos profetas y de una manera perfecta y definitiva en la persona de Cristo Jesús, el Hijo de Dios.

«En diversas ocasiones y bajo diferentes formas, Dios habló a nuestros padres, por medio de los profetas, hasta que, en estos días que son los últimos, nos habló a nosotros por medio de su Hijo» (Heb.1,1-2).

Jesús nos reveló a Dios mediante sus palabras y obras, sus signos y milagros; sobre todo mediante su muerte y su gloriosa resurrección y con el envío del Espíritu Santo sobre su Iglesia. Todo lo que Jesús hizo y enseñó se llama «Evangelio», es decir, «Buena noticia de la Salvación».

¿Cómo fue transmitida la Revelación Divina? 

Para llevar el Evangelio por todo el mundo, Jesús encargó a los apóstoles y a sus sucesores, como pastores de la Iglesia que El fundó personalmente:

«Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado. Yo estoy con ustedes todos los días hasta que se termine este mundo» (Mt. 28,18-20). 


Aquí notamos cómo Jesús ordenó «predicar» y «proclamar» su Evangelio. Y de hecho los Apóstoles «predicaron» la Buena Nueva de Cristo. Años después algunos de ellos pusieron por escrito esta predicación. Es decir, al comienzo la Iglesia se preocupó de predicar el Evangelio.

Por supuesto el Evangelio que Jesús entregó a los Apóstoles no estaba escrito. Jesús no escribió nunca una carta a sus Apóstoles; su enseñanza era solamente oral. Así lo hicieron también los Apóstoles. 

La Tradición Apostólica 

Este mensaje escuchado por boca de Jesús, vivido, meditado y transmitido oralmente por los Apóstoles, se llama «la Tradición Apostólica». 

Cuando aquí hablamos de la Tradición» (con mayúscula), nos referimos siempre a la «Tradición Apostólica». No debemos confundir «la Tradición Apostólica» con la «tradición» que en general se refiere a costumbres, ideas, modos de vivir de un pueblo y que una generación recibe de las anteriores.

Una tradición de este tipo es puramente humana y puede ser abandonada cuando se considera inútil. Así Jesús mismo rechazó ciertas tradiciones del pueblo judío: «Ustedes incluso dispensan del mandamiento de Dios para mantener la tradición de los hombres» (Mc.7,8). 

La Tradición Apostólica se refiere a la transmisión del Evangelio de Jesús. Jesús, además de enseñar a sus apóstoles con discursos y ejemplos, les enseñó una manera de orar, de actuar y de convivir.

Estas eran las tradiciones que los apóstoles guardaban en la Iglesia. El apóstol Pablo en su carta a los Corintios se refiere a esta Tradición Apostólica: «Yo mismo recibí esta tradición que, a su vez, les he transmitido» (1 Cor. 11, 23).

Resumiendo, podemos decir que Jesús mandó «predicar», no «escribir» su Evangelio. Jesús nunca repartió una Biblia. El Señor fundó su Iglesia, asegurándole que permanecerá hasta el fin del mundo. Y la Iglesia vivió muchos años de la Tradición Apostólica, sin tener los libros sagrados del Nuevo Testamento. 

La Biblia 

Solamente una parte de la Palabra de Dios, proclamada oralmente, fue puesta por escrito por los mismos apóstoles y otros evangelistas de su generación. 

Estos escritos, inspirados por el Espíritu Santo, dan origen al Nuevo Testamento (NT), que es la parte más importante de toda la Biblia. Está claro que al escribir el NT, no se puso por escrito «todo» el Evangelio de Jesús. 

«Jesús hizo muchas otras cosas. Si se escribieran una por una, creo que no habría lugar en el mundo para tantos libros»
, nos dice el apóstol Juan (Jn. 21,25). 

La Sagrada Escritura, y especialmente el NT, es la Palabra de Dios, que nos manifiesta al Hijo en quien expresó Dios el resplandor de su gloria (Heb.1,3). 

Podemos decir que sólo la parte más importante y fundamental de la Tradición Apostólica fue puesta por escrito. Por esta razón la Iglesia siempre ha tenido una veneración muy especial por las Divinas Escrituras.

Biblia y Tradición

Después de esto podemos decir que la revelación divina ha llegado hasta nosotros por la Tradición Apostólica y por la Sagrada Escritura. No debemos considerarlas como dos fuentes, sino como dos aspectos de la Revelación de Dios.

El Concilio Vaticano II lo describe muy bien: «La Tradición Apostólica y la Sagrada Escritura manan de la misma fuente, se unen en un mismo caudal y corren hacia el mismo fin». La Tradición y la Escritura están unidas y ligadas, de modo que ninguna puede subsistir sin la otra. 

Además, la Sagrada Escritura presenta la Tradición como base de la fe del creyente: «Todo lo que han aprendido, recibido y oído de mí, todo lo que me han visto hacer, háganlo» (Fil.4,9). «Lo que aprendiste de mí, confirmado por muchos testigos, confíalo a hombres que merezcan confianza, capaces de instruir después a otros» (2. Tim. 2,2). 

«Hermanos, manténganse firmes guardando fielmente las tradiciones que les enseñamos de palabra y por carta» (2 Tes. 2,15). 


Está claro que el Apóstol Pablo, para confirmar la fe de los cristianos, no usa solamente la Palabra de Dios escrita, sino que recuerda también de una manera muy especial la Tradición o la predicación oral.

Para el Apóstol las formas de transmisión del Evangelio: Sagrada Escritura y Tradición, tienen la misma importancia. En realidad, una vez que se escribió el NT no se consideró acabada la Tradición Apostólica, como si estuviera completa la Revelación Divina.

La Biblia no dice eso; en ninguna parte está escrito que el cristiano debe someterse ¡sólo a la Biblia! Esta es una idea que surgió entre los protestantes recién en los años 1550. En la Iglesia Católica hubo siempre una conciencia clara sobre la importancia de la Tradición Apostólica, sin quitar a la Biblia el valor que tiene. 

¿Sólo la Biblia? 

Es un error creer que basta la Biblia para nuestra salvación. Esto nunca lo ha dicho Jesús y tampoco está escrito en la Biblia. Jesús, reitero, nunca escribió un libro sagrado, ni repartió ninguna Biblia. Lo único que hizo Jesús fue fundar su Iglesia y entregarle su Evangelio para que fuera anunciado a todos los hombres hasta el fin del mundo.

Fue dentro de la Tradición de la Iglesia donde se escribió y fue aceptado el N.T., bajo su autoridad apostólica.

Además la Iglesia vivió muchos años sin el N.T., el que se terminó de escribir en el año 97 después de Cristo. Y también es la Iglesia la que, en los años 393-397, estableció el Canon o lista de los libros que contienen el N.T. 

Por tanto, si aceptamos solamente la Biblia, ¿cómo sabemos cuáles son los libros inspirados? La Biblia, en efecto, no contiene ninguna lista de ellos. Fue la Tradición de la Iglesia la que nos transmitió la lista de los libros inspirados.

Supongamos que se perdiera la Biblia, en ese caso la Iglesia seguiría poseyendo toda la verdad acerca de Cristo, la cual hasta la fecha ha sido transmitida fielmente por la Tradición, tal como lo hizo antes de escribir el NT. 

Los evangélicos, al aceptar solamente la Biblia, están reduciendo considerablemente el conocimiento auténtico de la Revelación Divina. Guardemos esta ley de oro que nos dejó el apóstol Pablo:«Manténganse firmes guardando fielmente la Tradiciones que les enseñamos de palabra y por carta» (2 Tes. 2,15). 

El Magisterio de la Iglesia 

La Revelación Divina abarca la Sagrada Tradición y la Sagrada Escritura. Este depósito de la fe (cf. 1 Tim. 6, 20; 2 Tim. 1, 12-14) fue confiado por los Apóstoles al conjunto de la Iglesia. Ahora bien el oficio de interpretar correctamente la Palabra de Dios, oral o escrita, ha sido encomendado sólo al Magisterio vivo de la Iglesia.

Ella lo ejercita en nombre de Jesucristo. Este Magisterio, según la Tradición Apostólica, lo forman los obispos en comunión con el sucesor de Pedro que es el obispo de Roma o el Papa. 

El Magisterio no está por encima de la Revelación Divina, sino que está a su servicio, para enseñar puramente lo transmitido. Por mandato divino y con la asistencia del Espíritu Santo, el Magisterio de la Iglesia lo escucha devotamente, lo guarda celosamente y lo explica fielmente. 

Los fieles, recordando la Palabra de Cristo a sus apóstoles: «El que a ustedes escucha, a mí me escucha» (Lc.10, 16), reciben con docilidad las enseñanzas y directrices que sus pastores les dan de diferentes formas. El Magisterio de la Iglesia es un guía seguro en la lectura e interpretación de la Sagrada Escritura, «ya que nadie puede interpretar por sí mismo la Escritura» (2 Ped. 1, 20). 

El Magisterio de la Iglesia orienta también el crecimiento en la comprensión de la fe. Gracias a la asistencia del Espíritu Santo, la comprensión de la fe puede crecer en la vida de la Iglesia cuando los fieles meditan la fe cristiana y comprenden internamente los misterios de la Iglesia. Es decir, el creyente vive la palabra de Dios en las circunstancias concretas de la historia y hace cada vez más explícito lo que estaba implícito en la Palabra de Dios. 

En este sentido la Tradición divino-apostólica va creciendo, como sucede con cualquier organismo vivo. 

Este es precisamente el significado que hay que dar a las definiciones dogmáticas, hechas por el Magisterio de la Iglesia. 

Conclusión 

1. Resumiendo, podemos decir que la Iglesia no saca solamente de la Escritura la certeza de toda la Revelación Divina. 

2. La Tradición y la Sagrada Escritura constituyen un único depósito sagrado de la Palabra de Dios, en el cual, como en un espejo, la Iglesia peregrinante contempla a Dios, fuente de todas sus riquezas. 

3. El oficio de interpretar auténticamente la Palabra de Dios ha sido confiado únicamente al Magisterio de la Iglesia, a los obispos en comunión con el Papa. 

4. La Tradición, la Escritura y el Magisterio de la Iglesia, según el plan de Dios, están íntimamente unidos, de modo que ninguno puede subsistir sin los otros. Los tres, cada uno según su carácter, y bajo la acción del único Espíritu Santo, contribuyen eficazmente a la salvación de los hombres.

Cuestionario 

¿Qué fue primero: la Biblia o la Iglesia?
¿Qué significa la palabra revelación?
¿De cuántas maneras se reveló Dios al Hombre?
¿Qué ordenó Jesús antes de subir al cielo?
¿Cuándo se pusieron por escrito las enseñanzas de Jesús? ¿Qué significa la palabra Tradición Apostólica?
¿Basta la sola Biblia para la salvación?
¿Jesús fundó una Iglesia o mandó difundir la Biblia?
¿Cuál es la función del Magisterio?

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