por Makf | 9 Ene, 2026 | Sobre las Horas de la Pasión
Autora: Luisa Piccarretta
Estaba pensando en las Horas de la Pasión escritas, y como están sin Indulgencias, quien las hace no gana nada; en cambio hay tantas oraciones enriquecidas con muchas Indulgencias…
Y mientras esto pensaba, mi siempre amable Jesús todo benignidad, me dijo:
“Hija mía, con las oraciones indulgenciadas se gana alguna cosa, en cambio las Horas de la Pasión son mis mismas oraciones, mis mismas reparaciones; son todo amor y han salido del fondo de mi Corazón.
¿Has acaso olvidado cuántas veces me he unido contigo para hacerlas juntos y he cambiado los flagelos en gracias para toda la tierra?
Y es tal y tanta mi complacencia que en lugar de la Indulgencia le doy al alma un puñado de amor, que contiene precio incalculable de infinito valor.
Además, cuando las cosas son hechas por puro amor, mi amor encuentra ahí su desahogo… y no es indiferente que la criatura dé alivio y desahogo al amor de su Creador”.
por Makf | 9 Ene, 2026 | Sobre las Horas de la Pasión
Autora: Luisa Piccarretta
Esta mañana, Jesús ha venido y estrechándome a su Corazón me ha dicho:
“Hija mía, quien piensa siempre en mi Pasión forma en su corazón una fuente, y por cuanto más piensa tanto más esta fuente sea grande, y como las aguas que brotan son comunes a todos, esta fuente de mi Pasión que se forma en el corazón sirve para el bien del alma, para gloria mía y para bien de las criaturas.”
Entonces yo le he dicho: “Dime, Bien mío, ¿qué cosa darás en recompensa a quienes hagan las Horas de la Pasión, tal como Tú me has enseñado?”
Y Él: “Hija mía, estas Horas no las consideraré como cosas vuestras, sino como cosas hechas por Mí, y os daré mis mismos méritos, como si Yo estuviera sufriendo en acto mi Pasión, y así os haré conseguir los mismos efectos, según las disposiciones de las almas, y esto en la tierra, por lo que cosa mayor no podría daros; luego en el Cielo, a estas almas me las pondré de frente saeteándolas con saetas de amor y de contentos por cuantas veces habrán hecho las Horas de mi Pasión, y ellas me saetearán a Mí.
¡Qué dulce encanto sea éste para todos los bienaventurados!”
por Makf | 9 Ene, 2026 | Sobre las Horas de la Pasión
Autora: Luisa Piccarretta
Encontrándome en mi habitual estado, estaba pensando en la Pasión de nuestro Señor, y mientras esto hacía, él vino y me dijo:
“Hija mía, me es tan grato quien siempre va rumiando mi Pasión, la siente y me compadece, que me siento como retribuido por todo lo que sufrí en el curso de mi Pasión.
El alma, rumiándola siempre, llega a formar un alimento continuo en el que hay variados condimentos y sabores, que producen en ella diversos efectos.
Entonces, si durante mi Pasión me dieron cadenas y cuerdas para atarme, el alma me desata y me da libertad; aquellos me despreciaron, me escupieron y me deshonraron, ella me aprecia, me limpia de esas escupitinas y me honra; aquellos me desnudaron y me flagelaron, ella me cura y me viste; aquellos me coronaron de espinas, me trataron como rey de burla, me amargaron la boca con hiel y me crucificaron; el alma, rumiando todas mis penas, me corona de gloria y me honra como su Rey, me llena la boca de dulzura y me da el alimento más exquisito, como es el recuerdo de mis mismas obras; me desclava de la Cruz y me hace resucitar en su corazón.
Y por cada vez que todo esto hace, Yo como recompensa le doy una nueva vida de Gracia; de manera que ella es mi alimento y Yo me hago su alimento continuo.
Así que, la cosa que más me gusta es que el alma rumie continuamente y siempre mi Pasión”.
por Makf | 9 Ene, 2026 | Sobre las Horas de la Pasión
Autora: Luisa Piccarretta
Las hojas con los escritos a que se refiere la Autora al principio de esta carta, contienen lo que Jesús le ha dicho en relación al ejercicio de las Horas, y son, con sus fechas, los siguientes:
9 de noviembre de 1906
10 de Abril de 1913
6 de septiembre de 1913
Octubre de 1914
4 de Noviembre de 1914
6 de noviembre de 1914
23 de abril de 1916
13 de octubre de 1916
9 de diciembre de 1916
2 de febrero de 1917
16 de mayo de 1917
12 de julio de 1918
21 de octubre de 1921
por Makf | 9 Ene, 2026 | Sobre las Horas de la Pasión
Autora: Luisa Piccarretta
» Horario
1ª Hora
De las 5 a las 6 p.m.
Jesús se despide de su Santísima Madre
2ª Hora
De las 6 a las 7 p.m.
Jesús se aleja de su Madre Santísima y se encamina al
Cenáculo.
3ª Hora
De las 7 a las 8 p.m.
La cena legal.
4ª Hora
De las 8 a las 9 p.m.
La cena Eucarística.
5ª Hora
De las 9 a las 10 p.m.
Primera Hora de agonía en el Huerto de Getsemaní
6ª Hora
De las 10 a las 11 p.m.
Segunda Hora de agonía en el Huerto de Getsemaní
7ª Hora
De las 11 a las 12 p.m.
Tercera Hora de agonía en el Huerto de Getsemaní
8ª Hora
De las 12 a la 1 a.m
La captura de Jesús
9ª Hora
De la 1 a las 2 a.m.
Jesús, atado, es hecho caer en el torrente de Cedrón
10ª Hora
De las 2 a las 3 a.m.
Jesús es presentado a Anás
11ª Hora
De las 3 a las 4 a.m.
Jesús en casa de Caifás
12ª Hora
De las 4 a las 5 a.m.
Jesús en medio de los soldados
13ª Hora
De las 5 a las 6 a.m.
Jesús en la prisión
14ª Hora
De las 6 a las 7 a.m.
Jesús de nuevo ante Caifás y después es llevado a Pilatos
15ª Hora
De las 7 a las 8 a.m.
Jesús ante Pilatos
Pilatos lo envía a Herodes
16ª Hora
De las 8 a las 9 a.m.
Jesús de nuevo ante Pilatos. Es pospuesto a Barrabás
Jesús es flagelado
17ª Hora
De las 9 a las 10 a.m.
Jesús es coronado de espinas. “Ecce Homo”
Jesús es condenado a muerte
18ª Hora
De las 10 a las 11 a.m.
Jesús abraza la Cruz
19ª Hora
De las 11 a las 12 a.m.
La Crucifixión de Jesús
20ª Hora
De las 12 a la 1 p.m.
Primera Hora de agonía en la Cruz
21ª Hora
De la 1 a las 2 p.m.
Segunda Hora de agonía en la Cruz
22ª Hora
De las 2 a las 3 p.m.
Tercera Hora de agonía en la Cruz
Muerte de Jesús
23ª Hora
De las 3 a las 4 p.m.
Jesús muerto, traspasado por la lanza
El descendimiento de la Cruz
24ª Hora
De las 4 a las 5 p.m.
La Sepultura de Jesús
por Makf | 9 Ene, 2026 | Sobre las Horas de la Pasión
Autora: Luisa Piccarretta
Con la debida reserva y con la más perfecta sumisión al juicio de la Santa Iglesia, según el decreto del Papa Urbano VIII, transcribo ahora algunas REVELACIONES que Nuestro Señor Jesucristo habría hecho al Alma Solitaria, a la que inspiró esta Obra.
Revelaciones que muestran cuán agradable es al Corazón adorable de Jesús que se practique este Ejercicio.
Comienzo con transcribir una carta enviada a mí por la Autora:
“Muy Reverendo Padre Annibale:
Finalmente, le remito las Horas de la Pasión. Todo para gloria de nuestro Señor. Le envío también otras hojas en las que se contienen los efectos y las bellas promesas de Jesús para quien hace estas Horas de la Pasión.
Yo creo que si quien las medita es pecador, se convertirá; si es imperfecto, se hará perfecto; si es santo, se hará más santo; si es tentado, encontrará la victoria; si sufre, encontrá en estas Horas la fuerza, la medicina y el consuelo; si su alma es débil y pobre, encontrará un alimento espiritual y un espejo donde mirarse continuamente para embellecerse y hacerse semejante a Jesús, nuestro modelo.
Es tanta la complacencia que del ejercicio de estas Horas Jesús bendito recibe, que Él quisiera que hubiera un ejemplar en cada ciudad y pueblo y que se practicara, porque entonces sucedería como si en esas reparaciones Jesús sintiera reproducirse su misma voz y sus mismas oraciones tal como Él mismo las elevaba al Padre en las 24 horas de su dolorosa Pasión.
Y si esto se hiciera por las almas en todas las ciudades y hasta en los más pequeños pueblos, Jesús me hace entender que la Justicia Divina quedaría en gran parte aplacada y serían en gran parte evitados y como aligerados los flagelos en estos tan tristes de dolores y de sangre.
Haga UD. Reverendo Padre, una llamada a todos, para que tenga su cumplimiento esta obra que Jesús me ha hecho hacer.
Quiero decirle que la finalidad de estas Horas de la Pasión no es la de narrar la historia de la Pasión, pues muchos libros hay que tratan este piadoso tema, y no habría sido necesario hacer uno más.
La finalidad es la de uniros con nuestro Señor Jesucristo para hacernos corredentores en Él, aceptándonos el Padre Eterno como a su propio hijo.
De aquí la importancia que tiene el meditar y reparar estas horas junto a Jesús, en algunos pasajes se bendice, en otros se da correspondencia, en otros se suplica, se pide, se implora, etc.
Pero dejo a Ud. Padre Annibale, hacer conocer a todos esta finalidad de las Horas con un prólogo o introducción”.
por Makf | 9 Ene, 2026 | Sobre las Horas de la Pasión
Autora: Luisa Piccarretta
Las Horas de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo
De la Sierva de Dios Luisa Piccarretta
Es una serie de 24 meditaciones sobre la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, precedida la presentación de la autora y la introducción escrita por su censor oficial y primer editor San Aníbal de Francia consta en el epílogo final.
Está escrita especialmente para almas amantes de Jesucristo, que desean cultivar su vida espiritual, y para almas consagradas, como indica el Beato Aníbal de Francia. Les servirá para “internarse en los sentimientos del Corazón Santísimo de Jesús en sus divinos padecimientos” y obtener gozosos frutos de mayor amor y gratitud hacia Jesús, purificación del alma, progreso espiritual, fortalecimiento en las pruebas, mayor unión con Dios…
Que la Sma. Virgen María, la primera en haber acompañado a Jesús en su camino de la Cruz y en rememorar después muchas veces en su corazón, volviendo a recorrerlo, el amor y el dolor por el que Jesús quiso redimirnos, haga que sean muchos los que, aprovechando la guía de este librito, gusten en acompañarla a Ella y a su Divino Hijo en la Vía Dolorosa ahora y en la Gloria y Dicha Celestial, en su compañía, después.
Atlacomulco, Méx., a 22 de enero de 2005
RICARDO GUIZAR DÍAZ
OBISPO DE ATLACOMULCO
por Makf | 9 Ene, 2026 | Sobre las Horas de la Pasión
Autora: Luisa Piccarretta
San Aníbal María de Francia
Confesor extraordinario y censor de los escritos
de la sierva de Dios Luisa Piccarretta
Apóstol de la Divina Voluntad
Canonizado el 16 de Mayo de 2004
“Son “escritos” que ya es necesario dar a conocer al mundo.
Creo que producirán grandes frutos. Por cuanto la grandeza de esta ciencia del “Divino Querer” es sublime, igualmente estos escritos dictados celestialmente nos la presentan clara y límpida.
Pero a mi parecer, ninguna inteligencia humana hubiera
podido crearla”. Vuestro en J. C.
Canónigo A. M. Di Francia
Messina, 20.6.1924
por Makf | 9 Ene, 2026 | Sobre las Horas de la Pasión
Autora: Luisa Piccarretta
La presente obra, si bien publicada bajo mi nombre, o mejor a mi cargo, no ha sido escrita por mí.
Yo la conseguí, la obtuve, después de mucho insistir, de una persona que vive solitaria en íntima comunión de inefables sufrimientos con nuestro adorable y Divino Redentor Jesús, y no sólo con los de Él, sino también con las penas de su Santísima e Inmaculada Madre María.
Esta persona inició la serie de sus meditaciones a partir del siguiente suceso:
Tenía la edad de trece años cuando, mientras se encontraba un día en su estancia, escuchó ruidos extraños, como de una multitud de gente ruidosa que pasara por la calle.
Corrió al balcón… y asistió a un espectáculo conmovedor.
Una turba de feroces soldados, con antiguos cascos, armados con lanzas, con aspecto como de gente ebria y enfurecida, y cuyo caminar se mezclaba con gritos, blasfemias y empellones, y llevaba entre ella a un hombre encorvado, vacilante, ensangrentado…
¡Ay, qué escena!…El alma contemplativa se conmueve y se estremece…Mira entre la turba para ver quién es ese hombre, ese infeliz así maltratado, así arrastrado…
Ese hombre se encuentra ya bajo su balcón…y levantando su cabeza, la mira, y con una voz profunda y lastimera, dirigiéndose a ella, le dice: “¡Alma, Ayúdame…!”.
Oh Dios, el alma lo fija, lo mira…lo reconoce, ¡es Jesús!, es el Redentor Divino…coronado de espinas, cargado con la pesada Cruz, quien es cruelmente llevado hacia el Calvario.
La escena de la Vía Dolorosa se le presenta ante la mirada espiritual y corporal. Lo que sucedió veinte siglos atrás se le hace presente por la Divina Omnipotencia…y Jesús la mira y le dice: “¡Alma, Ayúdame…!”.
En ese momento la jovencita, a punto de desvanecerse ante tal vista y no pudiendo soportar tan desgarrador espectáculo, rompe en llanto y deja el balcón para entrar a la estancia, pero el amor, la compasión que han surgido hacia el Sumo Bien así reducido, la llevan de nuevo al balcón…
Temblando dirige su mirada hacia la calle,,,pero todo ha desaparecido: Desaparecida la turba, desaparecidos los gritos, desaparecido Jesús. Todo ha desaparecido… excepto la viva imagen de Jesús sufriente que fue al Calvario a morir crucificado por nuestro amor…, excepto el sonido, siempre vivo, de esa voz…“¡Alma, Ayúdame…!”.
El alma solitaria, en el florecer de su juventud espiritual fue presa en aquel momento del tal amor a Jesús sufriente, que ni de día ni de noche ha podido dejar de meditar, con la más profunda contemplación de amor y de amoroso dolor, en los sufrimientos y en la muerte del adorable Redentor Jesús.
Muchos años han transcurrido desde el día de aquella visión, desde aquella doliente invitación…“¡Alma, Ayúdame…!”, y la persona a quien fueron dirigidas estas palabras no ha dejado nunca sus dolorosas contemplaciones.
No me es lícito manifestar su nombre, ni el lugar donde sencillamente y en la soledad ella vive.
Me contentaré con llamarla simplemente con el nombre de “Alma”, y a este nombre lo complementaré frecuentemente con adjetivos de toda clase, tanto en el curso de esta introducción como en el cuerpo de las meditaciones de este libro.
Antes de todo, hay que decir que cualquier meditación acerca de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo es de suma complacencia al Corazón adorable de Jesús, y de sumo provecho espiritual para quien devotamente la hace.
por Makf | 7 Ene, 2026 | 24 Horas de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo
Autora: Luisa Piccarretta
Amable Jesús mío, Tú me has llamado en esta Hora de tu Pasión a hacerte compañía y yo he venido.
Me parecía sentirte angustiado y doliente que orabas, que reparabas y sufrías y que con las palabras más elocuentes y conmovedoras suplicabas la salvación de las almas.
He tratado de seguirte en todo, y ahora, teniendo que dejarte por mis habituales obligaciones, siento el deber de decirte: “Gracias” y “Te Bendigo”.
Sí, oh Jesús!, gracias te repito mil y mil veces y Te bendigo por todo lo que has hecho y padecido por mí y por todos...
Gracias y Te bendigo por cada gota de sangre que has derramado, por cada respiro, por cada latido, por cada paso, palabra y mirada, por cada amargura y ofensa que has soportado.
En todo, oh Jesús mío, quiero besarte con un “Gracias” y un “Te bendigo”.
Ah Jesús, haz que todo mi ser te envíe un flujo continuo de gratitud y de bendiciones, de manera que atraiga sobre mí y sobre todos el flujo continuo de tus bendiciones y de tus gracias...
Ah Jesús, estréchame a tu Corazón y con tus manos santísimas séllame todas las partículas de mi ser con un “Te Bendigo” tuyo, para hacer que no pueda salir de mí otra cosa sino un himno de amor continuo hacia Ti.
Dulce Amor mío, debiendo atender a mis ocupaciones, me quedo en tu Corazón. Temo salir de Él, pero Tú me mantendrás en Él, ¿no es cierto? Nuestros latidos se tocarán sin cesar, de manera que me darás vida, amor y estrecha e inseparable unión Contigo.
Ah, te ruego, dulce Jesús mío, si ves que alguna vez estoy por dejarte, que tus latidos se sientan más fuertemente en los míos, que tus manos me estrechen más fuertemente a tu Corazón, que tus ojos me miren y me lancen saetas de fuego, para que sintiéndote, me deje atraer a la mayor unión Contigo.
Oh Jesús mío!, mantente en guardia para que no me aleje de Ti. Ah bésame, abrázame, bendíceme y haz junto conmigo lo que debo ahora hacer...