por makf | 18 Sep, 2025 | Job
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Capítulo 9
1 Job respondió, diciendo:
2 Sí, yo sé muy bien que es así: ¿cómo un mortal podría tener razón contra Dios?
3 Si alguien quisiera disputar con él, no podría responderle ni una vez entre mil.
4 Su corazón es sabio, su fuerza invencible: ¿quién le hizo frente y se puso a salvo?
5 El arranca las montañas sin que ellas lo sepan y las da vuelta con su furor.
6 El remueve la tierra de su sitio y se estremecen sus columnas.
7 El manda al sol que deje de brillar y pone un sello sobre las estrellas.
8 El solo extiende los cielos y camina sobre las crestas del mar.
9 El crea la Osa Mayor y el Orión, las Pléyades y las Constelaciones del sur.
10 El hace cosas grandes e inescrutables, maravillas que no se pueden enumerar.
11 El pasa junto a mí, y yo no lo veo; sigue de largo, y no lo percibo.
12 Si arrebata una presa, ¿quién se lo impedirá o quién le preguntará qué es lo que hace?
13 Dios no reprime su furor: los secuaces de Rahab yacen postrados a sus pies.
14 ¡Cuánto menos podría replicarle yo y aducir mis argumentos frente a él!
15 Aún teniendo razón, no podría responder y debería implorar al que me acusa.
16 Aunque lo llamara y él me respondiera, no creo que llegue a escucharme.
17 El me aplasta por una insignificancia y multiplica mis heridas sin razón.
18 No me da tregua ni para tomar aliento, sino que me sacia de amarguras.
19 Si es cuestión de fuerza, él es el más fuerte; si de justicia, ¿quién podría emplazarlo?
20 Si tengo razón, por mi propia boca me condena; si soy íntegro, me declara perverso.
21 ¡Yo soy un hombre íntegro: nada me importa de mí mismo y siento desprecio por mi vida!
22 ¡Todo es igual! Por eso digo: «El extermina al íntegro y al malvado».
23 Si un azote siembra la muerte de improviso, se ríe de la desesperación de los inocentes.
24 Si un país cae en manos de un malvado, pone un velo sobre el rostro de los jueces: si no es él, ¿quién otro puede ser?
25 Mis días pasan más rápido que un corredor, huyen sin ver la felicidad.
26 Se deslizan como barcas de junco, como un águila que se lanza sobre su presa.
27 Si pienso: «Voy a olvidarme de mis quejas, voy a poner buena cara y sonreír».
28 me asalta el terror por todos mis pesares, sabiendo que tú no me absuelves.
29 Seré juzgado culpable, ¿para qué entonces fatigarme en vano?
30 Aunque me lavara con nieve y purificara mis manos con potasa,
31 tú me hundirías en el fango y hasta mi ropa sentiría abominación por mí.
32 ¡No, él no es un hombre como yo, para responderle y comparecer juntos en un juicio!
33 ¡Si hubiera al menos un árbitro entre nosotros, que pusiera su mano sobre los dos,
34 para que Dios aparte su vara de mí y no me atemorice su terror!
35 Entonces le hablaría sin temor, porque estoy convencido de que no soy así.
por makf | 18 Sep, 2025 | Job
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Capítulo 8
1 Bildad de Súaj replicó, diciendo:
2 ¿Hasta cuándo hablarás de esta manera y tus palabras serán un viento impetuoso?
3 ¿Acaso Dios distorsiona el derecho y el Todopoderoso tergiversa la justicia?
4 Si tus hijos pecaron contra él, él los dejó librados a sus propios delitos.
5 En cambio, si tú recurres a Dios e imploras al Todopoderoso,
6 si te mantienes puro y recto, seguramente, él pronto velará por ti y restablecerá tu morada de hombre justo.
7 Tus comienzos habrán sido poca cosa, frente a la grandeza de tu porvenir.
8 Interroga, si no, a las generaciones pasadas, considera lo que experimentaron sus padres.
9 Nosotros somos de ayer y no sabemos nada, nuestros días sobre la tierra son una sombra.
10 Ellos te instruirán y te hablarán, sacarán de su corazón estas palabras.
11 ¿Brota el papiro fuera de los pantanos? ¿Crece el junto donde no hay agua?
12 Tierno aún, y sin que nadie lo corte, se seca más pronto que cualquier otra hierba.
13 Tal es la suerte de los que olvidan a Dios, así perece la esperanza del impío.
14 Su confianza es apenas un hilo, su seguridad, una tela de araña.
15 Se apoya sobre su casa, y ella no resiste, se aferra a ella, y no queda en pie.
16 Ahí está lleno de savia ante los rayos del sol, sus retoños se extienden sobre su jardín;
17 sus raíces se entrelazan en el pedregal, se prenden al terreno rocoso.
18 Pero apenas lo arrancan de su sitio, este reniega de él, diciendo: «Nunca te vi».
19 ¡Esa es la buena suerte que le toca, mientras otro brota del polvo!
20 No, Dios no desdeña al hombre íntegro, ni toma de la mano a los malvados.
21 El llenará otra vez tu boca de risas y tus labios de aclamaciones jubilosas.
22 Los que te odian se cubrirán de vergüenza, y la carpa de los malvados no existirá más
por makf | 18 Sep, 2025 | Job
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Capítulo 7
1 ¿No es una servidumbre la vida del hombre sobre la tierra? ¿No son sus jornadas las de un asalariado?
2 ¿Como un esclavo que suspira por la sombra, como un asalariado que espera su jornal,
3 así me han tocado en herencia meses vacíos, me han sido asignadas noches de dolor.
4 Al acostarme, pienso: «¿Cuándo me levantaré?». Pero la noche se hace muy larga y soy presa de la inquietud hasta la aurora.
5 Gusanos y costras polvorientas cubren mi carne, mi piel se agrieta y supura.
6 Mis días corrieron más veloces que una lanzadera: al terminarse el hilo, llegaron a su fin.
7 Recuerda que mi vida es un soplo y que mis ojos no verán más la felicidad.
8 El ojo que ahora me mira, ya no me verá; me buscará tu mirada, pero ya no existiré.
9 Una nube se disipa y desaparece: así el que baja al Abismo no sube más.
10 No regresa otra vez a su casa ni el lugar donde estaba lo vuelve a ver.
11 Por eso, no voy a refrenar mi lengua: hablaré con toda la angustia de mi espíritu, me quejaré con amargura en el alma.
12 ¿Acaso yo soy el Mar o el Dragón marino para que dispongas una guardia contra mí?
13 Cuando pienso: «Mi lecho me consolará, mi cama compartirá mis quejidos»,
14 entonces tú me horrorizas con sueños y me sobresaltas con visiones.
15 ¡Más me valdría ser estrangulado, prefiero la muerte a estos huesos despreciables!
16 Yo no viviré eternamente: déjame solo, porque mis días son un soplo.
17 ¿Qué es el hombre para que lo tengas tan en cuenta y fijes en él tu atención,
18 visitándolo cada mañana y examinándolo a cada instante?
19 ¿Cuándo dejarás de mirarme? ¿No me darás tregua ni para tragar saliva?
20 Si pequé, ¿qué daño te hice, a ti, guardián de los hombres? ¿Por qué me has tomado como blanco y me he convertido en una carga para ti?
21 ¿Por qué no perdonas mis ofensas y pasas por alto mis culpas? ¡Mira que muy pronto me acostaré en el polvo, me buscarás, y ya no existiré!
por makf | 18 Sep, 2025 | Job
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Capítulo 6
1 Job respondió, diciendo:
2 ¡Ah, si pudiera pesarse mi dolor y se pusiera en la balanza toda mi desgracia!
3 Ahora pesarían más que la arena del mar, ¡por eso digo tantos desatinos!
4 Las flechas del Todopoderoso están clavadas en mí y mi espíritu absorbe su veneno; los terrores de Dios están enfilados contra mí.
5 ¿Rebuzna el asno salvaje sobre la hierba verde o muge el toro junto a su forraje?
6 ¿Se come sin sal un alimento insípido o tiene sabor la clara de huevo?
7 Lo que yo me resistía incluso a tocar es mi alimento en la enfermedad.
8 ¡Si al menor se cumpliera mi pedido y Dios me concediera lo que espero!
9 ¡Si Dios se decidiera a aplastarme, si soltara su mano y me partiera en dos!
10 Entonces tendría de qué consolarme y saltaría de gozo en mi implacable tormento, por no haber renegado de las palabras del Santo.
11 ¿Qué fuerza tengo para poder esperar? ¿Cuál es mi fin para soportar con paciencia?
12 ¿Tengo acaso la resistencia de las piedras o es de bronce mi carne?
13 No, no encuentro ninguna ayuda dentro de mí mismo y se me han agotado los recursos.
14 Bien merece la lealtad de su amigo el hombre deshecho que ha perdido el temor a Dios.
15 Pero mis hermanos me han traicionado como un torrente, como el cauce de los torrentes pasajeros,
16 que corren turbios durante el deshielo, arrastrando la nieve derretida.
17 Al llegar el verano, se evaporan; con el calor, se extinguen en su propio lecho.
18 Las caravanas desvían su trayecto, se internan en el desierto y perecen.
19 Las caravanas de Temá vuelven los ojos hacia ellos, los viajantes de Sabá esperan encontrarlos.
20 Pero se avergüenzan de haber esperado, llegan hasta allí, y quedan defraudados.
21 Así son ahora ustedes para mí: ven algo horrible, y se llenan de espanto.
22 Yo nunca les dije: «Denme algo, regálenme una parte de sus bienes,
23 líbrenme del poder del enemigo, rescátenme de las manos de los violentos».
24 Instrúyanme, y yo me callaré; háganme entender dónde está mi error,
25 ¿Acaso son hirientes las palabras rectas? Pero ¿qué se arregla con los reproches de ustedes?
26 ¿O pretenden arreglarlo todo con reproches, mientras echan al viento las palabras de un desesperado?
27 ¡Ustedes echarían suertes sobre un huérfano y traficarían con su propio amigo!
28 ¡Decídanse de una vez, vuélvanse hacia mí! ¿Acaso les voy a mentir en la cara?
29 Vuelvan, les ruego, y que no haya falsedad; vuelvan, está en juego mi justicia.
30 ¿Acaso hay falsedad en mi lengua o mi paladar no sabe discernir la desgracia?
por makf | 18 Sep, 2025 | Job
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Capítulo 5
1 ¡Clama, a ver si alguien te responde! ¿A cuál de los santos te volverás?
2 Porque la exasperación mata al insensato y la pasión hace morir al necio.
3 Yo he visto al insensato echar raíces, pero al instante maldije su morada.
4 Sus hijos estarán lejos de toda ayuda, aplastados en la Puerta, sin que nadie los libre.
5 Lo que ellos cosechen se lo comerá el hambriento, y el sediento suspirará por sus riquezas.
6 No, el mal no sale del suelo ni la miseria brota de la tierra:
7 es el hombre el que engendra la miseria, como las águilas levantan vuelo hacia lo alto.
8 Yo, por mi parte, buscaría a Dios, a él le expondría mi causa.
9 El realiza obras grandes e inescrutables, maravillas que no se pueden enumerar.
10 Derrama la lluvia sobre la tierra y hace correr el agua por los campos.
11 Pone a los humildes en las alturas y los afligidos alcanzan la salvación.
12 Hace fracasar los proyectos de los astutos para que no prospere el trabajo de sus manos.
13 Sorprende a los sabios en su propia astucia y el plan de los malvados se deshace rápidamente.
14 En pleno día, chocan contra las tinieblas, y andan a tientas al mediodía, como si fuera de noche.
15 El salva al huérfano de la espada, y al indigente, de la mano del poderoso.
16 Así, el débil recupera la esperanza y los malvados cierran la boca.
17 ¡Feliz el hombre a quien Dios reprende y que no desdeña la lección del Todopoderoso!
18 Porque él hiere, pero venda la herida; golpea, pero sana con sus manos.
19 Seis veces te librará de la angustia, y la séptima, el mal no te alcanzará.
20 En tiempo de hambre, te librará de la muerte, y en la guerra, del filo de la espada.
21 Estarás protegido contra el azote de las malas lenguas y no temerás cuando llegue la devastación.
22 Te reirás de la devastación y del hambre y no temerás a las fieras de la tierra.
23 Sí, tendrás una alianza con las piedras del campo y las fieras estarán en paz contigo.
24 Sabrás que en tu carpa hay prosperidad, y cuando revises tu morada, nada faltará.
25 Verás que se multiplica tu descendencia y que tus retoños son como la hierba de la tierra.
26 Llegarás a la tumba lleno de vigor como se levanta una parva a su debido tiempo.
27 Esto es lo que hemos comprobado, y es así: escúchalo bien, y saca provecho.