por makf | 14 Sep, 2025 | Numeros
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Capítulo 8
Las lámparas del candelabro
1 El Señor dijo a Moisés:
2 Habla en estos términos a Aarón: «Cuando enciendas las lámparas, las siete luces deberán iluminar hacia la parte delantera del candelabro».
3 Así lo hizo Aarón: dispuso las lámparas hacia la parte delantera del candelabro, como el Señor lo había ordenado a Moisés.
4 El candelabro era todo de oro forjado, desde la base hasta la flor, y estaba hecho conforme al modelo que el Señor había mostrado a Moisés.
La dedicación de los levitas
5 El Señor dijo a Moisés:
6 Separa a los descendientes de Leví de los demás israelitas, y purifícalos.
7 Para eso, deberás proceder de la siguiente manera: los rociarás con agua lustral; ellos se pasarán la navaja por todo el cuerpo, se lavarán la ropa y así quedarán purificados.
8 Luego tomarán un novillo, con su correspondiente oblación de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, y tú tomarás otro novillo para un sacrificio por el pecado.
9 Entonces harás acercar a los levas hasta la Carpa del Encuentro y reunirás a toda la comunidad de los israelitas.
10 Una vez que hayas hechos acercar a los levitas hasta la presencia del Señor, los israelitas impondrás las manos sobre ellos.
11 Luego Aarón, en nombre de todos, ofrecerá los levitas al Señor con el gesto de presentación. Así quedarán destinados al servicio del Señor.
12 Los levitas impondrán sus manos sobre las cabezas de los novillos: uno será ofrecido al Señor como sacrificio por el pecado, y el otro como holocausto, a fin de practicar el rito de expiación en favor de los levitas.
13 Tú deberás poner a los levitas a disposición de Aarón y de sus hijos, y los ofrecerás al Señor con el gesto de presentación.
14 Así pondrás aparte a los levitas para que me pertenezcas.
15 Y una vez que los hayas purificado y los hayas ofrecido con el gesto de presentación, comenzarán a prestar servicios en la Carpa del Encuentro.
16 Porque ellos están dedicados a mí exclusivamente, entre todos los israelitas: yo los tomé para mí en lugar de todos los que abren el seno materno, o sea, de todos los primogénitos.
17 Porque todos los primogénitos de los israelitas –tanto hombres como animales– son míos: yo me los consagré cuando exterminé a todos los primogénitos en Egipto.
18 Ahora tomo a los levitas en lugar de los primogénitos,
19 y se los doy a Aarón y a sus hijos, en calidad de dedicados, a fin de que presten servicios para los israelitas en la Carpa del Encuentro y practiquen el rito de expiación en favor de ellos. De esta manera, los israelitas no serán castigados por acercarse al Santuario.
20 Moisés, Aarón y toda la comunidad de Israel hicieron con los levitas lo que el Señor había ordenado a Moisés.
21 Los levitas se purificaron de sus pecados y lavaron su ropa. Luego Aarón los ofreció al Señor con el gesto de presentación y practicó el rito de expiación en favor de ellos, a fin de purificarlos.
22 Después de esto, los levitas comenzaron a prestar servicios en la Carpa del Encuentro, a las órdenes de Aarón y de sus hijos. Ellos hicieron con los levitas lo que el Señor había ordenado a Moisés.
23 Luego el Señor dijo a Moisés:
24 Los levitas se atendrán a esto: a partir de los veinticinco años, integrarán el grupo de servicio activo en la Carpa del Encuentro,
25 y a los cincuenta, cesarán en sus funciones y no prestarán más servicios.
26 Ayudarán a sus hermanos en la Carpa del Encuentro, realizando algunas tareas, pero no prestarán servicios. Así procederás con los levitas en lo referente a sus funciones.
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Capítulo 7
Las ofrendas de los jefes para la dedicación del Santuario
1 Cuando Moisés terminó de erigir la Morada, la ungió y la consagró, junto con todo su mobiliario, y lo mismo hizo con el altar y sus utensilios. Y una vez que la ungió y la consagró,
2 los jefes de Israel –los jefes de las familias patriarcales, los capitanes de las tribus, los encargados de supervisar el censo– se acercaron
3 a presentar sus ofrendas delante del Señor, a saber, seis carros de carga y doce bueyes, un carro cada dos jefes y un buey por cada uno. Al presentarlos ante la Morada,
4 el Señor dijo a Moisés:
5 «Acéptales estas cosas para que sean usadas en el culto de la Carpa del Encuentro, y dáselas a los levitas de acuerdo con el servicio que presta cada uno».
6 Entonces Moisés recibió los carros y los bueyes y se los dio a los levitas:
7 a los gersonitas les dio dos carros y cuatro bueyes, como exigían los servicios que ellos prestaban;
8 y a los meraritas, cuatro carros y ocho bueyes, como exigían los servicios que ellos prestaban a las órdenes de Itamar, hijo del sacerdote Aarón.
9 A los quehatitas, en cambio, no les dio nada, porque ellos se ocupaban de los objetos más santos y tenían que llevar su carga al hombro.
10 Los jefes presentaron la ofrenda de la dedicación del altar cuando este fue ungido. Y mientras iban presentado sus ofrendas ante el altar,
11 el Señor dijo a Moisés: Que cada día un jefe ofrezca por turno su ofrenda por la dedicación del altar».
La ofrenda de la tribu de Judá
12 El que presentó su ofrenda el primer día fue Najsón, hijo de Aminadab, de la tribu de Judá.
13 Su ofrenda consistió en una fuente de planta, que pesa ciento treinta siclos, y en un tazón de plata, de setenta siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación;
14 una naveta de oro,, de diez siclos, llena de incienso;
15 un novillo, un carnero y un cordero de un año para un holocausto;
16 un chivo para un sacrificio por el pecado;
17 y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para un sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Najsón, hijo de Aminadab.
La ofrenda de la tribu de Isacar
18 El segundo día presentó su ofrenda Natanael, hijo de Suar, jefe de la tribu de Isacar.
19 El presentó como ofrenda una fuente de planta, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación;
20 una naveta de oro de diez siclos, llena de incienso;
21 un novillo, un carnero y un cordero de un año para un holocausto;
22 un chivo para un sacrifico por el pecado;
23 y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para un sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Natanael, hijo de Suar.
La ofrenda de la tribu de Zabulón
24 el tercer día presentó su ofrenda Eliab, hijo de Jelón, jefe de la tribu de Zabulón.
25 El presentó como ofrenda una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación;
26 una naveta de oro, de diez siclos, llena de incienso;
27 un novillo, un carnero y un cordero de un año para un holocausto;
28 un chivo para un sacrificio por el pecado;
29 y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para un sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Eliab, hijo de Jelón.
La ofrenda de la tribu de Rubén
30 El cuarto día presentó su ofrenda Elisur, hijo de Sedeur, jefe de la tribu de Rubén.
31 El presentó como ofrenda una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para oblación;
32 una naveta de oro, de diez siclos, llena de incienso,
33 un novillo, un carnero y un cordero de un año para un holocausto;
34 un chivo para un sacrificio por el pecado;
35 y dos bueyes, cinco, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para un sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Elisur, hijo de Sedeur.
La ofrenda de la tribu de Simeón
36 El quinto día presentó su ofrenda Selumiel, hijo de Surisadai, jefe de la tribu de Simeón.
37 El presentó como ofrenda una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad. amasada con aceite, para una oblación;
38 una naveta de oro de diez siclos, llena de incienso;
39 un novillo, un carnero y un cordero de un año para un holocausto;
40 un chivo para un sacrifico por el pecado;
41 y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para un sacrifico de comunión. Esta fue la ofrenda de Selumiel, hijo de Surisadai.
La ofrenda de la tribu de Gad
42 El sexto día presentó su ofrenda Eliasaf, hijo de Deuel, jefe de la tribu de Gad.
43 El presentó como ofrenda una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación;
44 una naveta de oro, de diez siclos, llena de incienso;
45 un novillo, un carnero y un cordero de un año para un holocausto;
46 un chivo para un sacrificio por el pecado;
47 y dos bueyes, cinco carnero, cinco chivos y cinco corderos de un año para un sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Eliasaf, hijo de Deuel.
La ofrenda de la tribu de Efraím
48 El séptimo día presentó su ofrenda Elisamá, hijo de Amihud, jefe de la tribu de Efraím.
49 El presentó como ofrenda una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación;
50 una naveta de oro, de diez siclos, llena de incienso;
51 un novillo, un carnero y un cordero de un año para un holocausto;
52 un chivo para un sacrificio por el pecado;
53 y dos bueyes, cinco carnero, cinco chivos y cinco corderos de un año para un sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Elisamá, hijo de Amihud.
La ofrenda de la tribu de Manasés
54 El octavo día presentó su ofrenda Gamaliel, hijo de Padasur, jefe de la tribu de Manasés.
55 El presentó como ofrenda una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación;
56 una naveta de oro, diez siclos, llena de incienso;
57 un novillo, un carnero y un cordero de un año para un holocausto;
58 un chivo para un sacrificio por el pecado;
59 y dos bueyes, cinco carnero, cinco chivos y cinco corderos de un año para un sacrifico de comunión. Esta fue la ofrenda de Gamaliel, hijo de Padasur.
La ofrenda de la tribu de Benjamín
60 El noveno día presentó su ofrenda Abidán, hijo de Gedeón, jefe de la tribu de Benjamín.
61 El presentó como ofrenda una fuente de plata, que pesa ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación;
62 una naveta de oro, de diez siclos, llena de incienso;
63 un novillo, un carnero y un cordero de un año para un holocausto;
64 un chivo para un sacrificio por el pecado;
65 y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para un sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Abidán, hijo de Gedeón.
La ofrenda de la tribu de Dan
66 El décimo día presentó su ofrenda Ajiézer, hijo de Amisaddai, jefe de la tribu de Dan.
67 El presentó como ofrenda una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación;
68 una naveta de oro, de diez siclos, llena de incienso;
69 un novillo, un carnero y un cordero de un año para un holocausto;
70 un chivo para un sacrificio por el pecado;
71 y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para un sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Ajiézer, hijo de Amisadai.
La ofrenda de la tribu de Aser
72 El undécimo día presentó su ofrenda Paguiel, hijo de Ocrán, jefe de la tribu de Aser.
73 El presentó como ofrenda una fuente de planta, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación;
74 una naveta de oro, de diez siclos, llena de incienso;
75 un novillo, un carnero y un cordero de un año para un holocausto;
76 un chivo para un sacrificio por el pecado;
77 y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para un sacrifico de comunión. Esta fue la ofrenda de Paguiel, hijo de Ocrán.
La ofrenda de la tribu de Neftalí
78 El duodécimo día presentó su ofrenda Ajirá, hijo de Enán, jefe de la tribu de Neftalí.
79 El presentó como ofrenda una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación;
80 una naveta de oro, de diez siclos, llena de incienso;
81 un novillo, un carnero y un cordero de un año para un holocausto;
82 un chivo para un sacrificio por el pecado;
83 y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para un sacrifico de comunión. Esta fue la ofrenda de Ajirá, hijo de Enán.
Conclusión
84 Esta fue la ofrenda de los jefes de Israel para la dedicación del altar, el día en que fue ungido: doce fuentes de plata, doce tazones de plata y doce navetas de oro.
85 Cada fuente pesaba ciento treinta siclos, y cada tazón, setenta. Toda la plata de estos objetos sumaba en total dos mil cuatrocientos siclos, en siclos del Santuario.
86 Las doce navetas de oro llenas de incienso –a razón de diez siclos del Santuario por naveta– sumaban en total ciento veinte siclos.
87 Los animales presentados para los holocaustos fueron en total doce novillos, doce carneros y doce corderos de un año, con sus oblaciones correspondientes; y los presentados para el sacrificio por el pecado fueron doce chivos.
88 Los animales ofrecidos para los sacrificios de comunión fueron en total veinticuatro novillos, sesenta carneros, sesenta chivos y sesenta corderos de un año. Estas fueron las ofrendas para la dedicación del altar, cuando fue ungido.
El diálogo de Dios con Moisés
89 Cuando moisés entraba en la Carpa del Encuentro para conversar con el Señor, oía la voz que le hablaba desde lo alto de la tapa que estaba sobre el Arca del Testimonio, entre los dos querubines. Así el Señor le hablaba a Moisés.
por makf | 14 Sep, 2025 | Numeros
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Capítulo 6
Los nazireos
1 El Señor dijo a Moisés:
2 Habla en estos términos a los israelitas: Si alguien, sea hombre o mujer, hace un voto especial –el voto de nazireo– con el fin de consagrarse al Señor,
3 deberá abstenerse del vino y de cualquier otra bebida embriagante. Tampoco beberá vinagre de vino o de bebida embriagante, ni beberá jugo de uvas, ni comerá uvas maduras o secas.
4 Durante todo el tiempo de su nazireato, no comerá ningún producto de la cepa de la vid, ni siquiera las semillas o la cáscara.
5 Mientras esté consagrado por el voto, ninguna navaja tocará su cabeza. Hasta que se cumpla el plazo de su voto al Señor, estará consagrado y se dejará crecer el cabello.
6 Durante todo el tiempo de su consagración al Señor, no se acercará a ningún muerto.
7 Aunque mueran su padre, su madre, su hermano o su hermana, no incurrirá en impureza a causa de ellos, porque él lleva sobre su cabeza la consagración de su Dios.
8 Durante todo el tiempo de su nazireato, es un consagrado al Señor.
9 Si una persona muere repentinamente cerca de él, haciendo impuro su cabello consagrado, se cortará el cabello el día de su purificación, es decir, el séptimo día.
10 Al octavo día, presentará al sacerdote, la entrada de la Carpa del Encuentro, dos torcazas o dos pichones de paloma.
11 Entonces el sacerdote los ofrecerá, uno como sacrificio por el pecado y el otro como holocausto, y practicará el rito de expiación en favor de ese hombre, por la falta en que incurrió a causa del cadáver. Ese mismo día volverá a consagrar su cabeza:
12 se consagrará al Señor por el tiempo de su nazireato y presentará un cordero de un año como sacrificio de reparación. El tiempo anterior no se tomará en cuenta, porque su cabello consagrado se había vuelto impuro.
13 Este es el ritual para el nazireo: una vez cumplido el tiempo de nazireato, será conducido a la entrada de la Carpa del Encuentro,
14 y allí presentará, como ofrenda al Señor, dos corderos –uno macho y una hembra– de un año y sin defecto, el primero para un holocausto y el segundo para un sacrificio por el pecado; un carnero sin defecto para un sacrifico de comunión;
15 una cesta con tortas de harina de la mejor calidad, sin levadura y amasadas con aceite, y galletas sin levadura untadas con aceite, con las oblaciones y libaciones correspondientes.
16 El sacerdote presentará todo esto delante del Señor, y ofrecerá el sacrificio por el pecado y el holocausto.
17 Luego ofrecerá el carnero al Señor como sacrificio de comunión, junto con la cesta de los ácimos, y también ofrecerá las oblaciones y las libaciones.
18 Entonces el nazireo se cortará el cabello consagrado, a la entregada de la Carpa del Encuentro, y lo echará en el fuego que arde debajo del sacrificio de comunión.
19 El sacerdote tomará la espalda ya cocida del carnero, una torta sin levadura de la cesta y una galleta sin levadura, y las pondrá en las manos del nazireo, después que este se haya cortado el cabello.
20 Luego hará el gesto de presentación delante del Señor, y todo esto será una cosa sagrada, destinada al sacerdote, además del pecho y la pata. Después, el nazireo podrá vino.
21 Esta es la ley concerniente al nazireo. Si además de su nazireato, promete con voto al Señor una ofrenda personal –según se lo permitan sus medios– cumplirá el voto que hizo, además de lo que establece la ley sobre nazireato.
La bendición de los sacerdotes
22 El Señor dijo a Moisés:
23 Habla en estos términos a Aarón y a sus hijos: Así bendecirán a los israelitas. Ustedes les dirán:
24 Que el Señor te bendiga y te proteja.
25 Que el Señor haga brillar su rostro sobre ti y muestre su gracia.
26 Que el Señor te descubra su rostro y te conceda la paz.
27 Que ellos invoquen mi Nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré.
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Capítulo 5
La expulsión de las personas impuras
1 El Señor dijo a Moisés:
2 Manda a los israelitas que alejen del campamento a todos los leprosos, a todos los que padecen de blenorrea y a todos los que se han vuelto impuros a causa de un cadáver.
3 Alejen tanto a los hombres como a las mujeres, para que no han impuro el campamento de aquellos entre quienes yo habito.
4 Así lo hicieron los israelitas: alejaron del campamento a los impuros, como el Señor le había dicho a Moisés.
Reglas sobre la restitución
5 Luego el Señor dijo a Moisés:
6 Habla en estos términos a los israelitas: Si un hombre o una mujer cometen una falta en perjuicio de otro, mostrándose así infieles al Señor, esa persona es culpable.
7 Ellos confesarán el pecado que han cometido y restituirán la suma total a aquel a quien ocasionaron el perjuicio, añadiendo además una quinta parte de su valor.
8 Si eses hombre no tiene ningún pariente cercano a quien se le pueda restituir, la suma será devuelta al Señor y entregada al sacerdote, además del carnero de la expiación, con el cual se practicará el rito de expiación en favor de esa persona.
9 Y cualquier ofrenda de dones sagrados que los israelitas presenten al sacerdote, será para él.
10 Cada sacerdote podrá disponer de sus propios dones sagrados: cada uno guardará para él lo que reciba.
El rito de probar la infidelidad de la mujer
11 Luego el Señor dijo a Moisés:
12 Habla en estos términos a los israelitas: Cuando una mujer se aparta del camino y es infiel a su esposo,
13 teniendo relaciones con otro hombre, y su marido no llega a enterarse, porque ella se deshonró ocultamente, y no hay testigos ni fue sorprendida en el acto;
14 si el hombre tiene un arrebato de celos y siente celos de su mujer, que realmente se ha deshonrado; o bien, si un hombre siente celos de mujer, a pesar de que ella es inocente:
15 en esos casos, el hombre presentará su mujer al sacerdote y entregará como ofrenda por ella la décima parte de una medida de harina de cebada. Pero no derramará aceite sobre esa ofrenda ni le añadirá incienso, porque se trata de una oblación motivada por los celos, de una oblación conmemorativa, que debe recordar un delito.
16 El sacerdote hará acercar a la mujer y la hará comparecer delante del Señor.
17 Luego recogerá con agua consagrada en un recipiente de barro, y echará sobre el agua un poco de polvo, tomado el suelo de la Morada.
18 Una vez que haya puesto a la mujer delante del Señor, le descubrirá la cabeza y colocará en sus manos la oblación conmemorativa, es decir, la oblación motivada por los celos. El sacerdote, por su parte, tendrá en sus manos las aguas amargas, portadoras de maldición.
19 Luego el sacerdote deberá conjurar a la mujer, diciéndole: «Si desde que estás bajo la potestad de tu marido ningún hombre se ha acostado contigo, si no te has apartado del buen camino ni te has deshonrado, que estas aguas amargas, portadores de maldición, no te hagan ningún daño.
20 Pero si te has apartado del buen camino mientras estabas bajo la potestad de tu marido, si te has deshonrado, y si un hombre que no es tu esposo ha tenido relaciones contigo
21 –aquí el sacerdote deberá conjurar a la mujer con el juramente imprecatorio– que el Señor haga de ti un ejemplo de maldición e imprecación en medio de tu pueblo, volviéndote estéril e hinchando tu vientre.
22 Que estas aguas portadores de maldición penetren en tus entrañas, para que se hinche tu vientre y te vuelvas estéril». Y la mujer responderá: «Amén, amén».
23 Entonces el sacerdote consignará por escrito estas maldiciones y las disolverá en las aguas amargas.
24 El se las hará beber a la mujer, para que las aguas portadores de maldición entren en ella y le provoquen amargura.
25 En seguida el sacerdote tomará de manos de la mujer la oblación motivada por los celos, hará el gesto de presentación delante del Señor, y la llevará hasta el altar.
26 Luego tomará de la ofrenda un puñado, como memorial, y lo hará arder sobre el altar. Finalmente, hará que la mujer beba esas aguas.
27 Después de darle a beber el agua, si la mujer se ha deshonrado siendo infiel a su marido, las aguas que entren en ella le provocarán amargura; su vientre se hinchará y ella se volverá estéril. Así la mujer quedará como ejemplo de maldición en medio de su pueblo.
28 Pero si no se ha deshonrado y es pura, quedará inmune y podrá tener hijos.
29 Este es el ritual para los casos de celos, cuando una mujer se ha desviado y deshonrado mientras está bajo la potestad de su marido,
30 o cuando un hombre ha tenido un arrebato de celos y siete celos de su esposa. En estos casos, el marido la hará comparecer delante del Señor, y el sacerdote le aplicará íntegramente este ritual.
31 El marido quedará libre de culpa, y la mujer cargará con la suya.
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Capítulo 4
Las obligaciones de los levitas: los quehatitas
1 El Señor dijo a Moisés y a Aarón:
2 Realiza un censo especial de los levitas hijos de Quehat, por clanes y por familias.
3 Registra a todos los que puedan entrar en servicio, para ejercer funciones en la Carpa del Encuentro, es decir, a los que tengan entre treinta y cincuenta años.
4 Los quehatitas serán los responsables, en la Carpa del Encuentro, de los objetos más santos.
5 Cuando haya que levantar campamento, Aarón y sus hijos irán a descolgar el velo protector y cubrirán con él el Arca del Testimonio.
6 Sobre él pondrán una funda de cuero fino, y encima extenderán una tela, toda de púrpura violeta. Luego le ajustarán las andas.
7 En seguida extenderán una tela de púrpura violeta sobre la mesa de los panes de la ofrenda, y depositarán sobre ella las fuentes, los vasos, las tazas y los jarros para la libación. El pan de la ofrenda perpetua estará sobre la mesa.
8 Encima de todo esto, extenderán una tela de púrpura escarlata y la envolverán con una funda de cuero fino. Luego le ajustarán las andas.
9 Asimismo, tomarán una tela de púrpura violeta y cubrirán el candelabro, sus lámparas, sus tenazas, sus platillos, y todas las vasijas de aceite que se emplean para el servicio del candelabro.
10 Lo pondrán, junto con todos sus enseres, en una funda de cuero fino, y después lo depositarán sobre angarillas.
11 Luego extenderán una tela de púrpura violeta sobre el altar de oro, lo cubrirán con una funda de cuero fino y le ajustarán las andas.
12 Recogerán todos los utensilios que se emplean en el culto del Santuario, les pondrán una tela de púrpura violeta, los cubrirán con una funda de cuero fino, y finalmente los depositarán sobre unas angarillas.
13 Después de haber limpiado las cenizas del altar, extenderán sobre él una tela de púrpura escarlata
14 y pondrán encima todos los enseres que se usan para su servicio: los braseros, los tenedores, las palas y los aspersorios, o sea, todos los enseres del altar. Luego extenderán sobre él una funda de cuero fino y le ajustarán las andas.
15 Y al levantarse el campamento, una vez que Aarón y sus hijos hayan terminado de cubrir los objetos sagrados y todos sus accesorios, vendrán los hijos de Quehat para transportarlos, pero no tocarán los objetos sagrados, porque morirían. Estos son los objetos de la Carpa del Encuentro, que deberán ser transportados por los hijos de Quehat.
16 El sacerdote Eleazar, hijo de Aarón, será el encargado del aceite para iluminación, del incienso aromático, de la ofrenda perpetua y del óleo de la unción; ejercerá la supervisión de toda la Morada, con todos los objetos sagrados y todos los utensilios que hay en ella.
17 El Señor dijo a Moisés y a Aarón:
18 No permitan que el grupo de los clanes de los quehatitas sea eliminado del número de los levitas.
19 Por eso, para que puedan vivir y no mueran cuando se acerquen a los objetos más santos, procedan con los quehatitas de la siguiente manera: vendrán Aarón y sus hijos, y asignarán a cada uno de ellos su oficio y su carga;
20 pero los quehatitas no entrarán a ver los objetos sagrados ni siguiera un momento, no sea que mueran.
Los gersonitas
21 Luego el Señor dijo a Moisés:
22 Realiza también un censo de los gersonitas, por clanes y por familias.
23 Registra a todos los que puedan entrar en servicio para ejercer funciones en la Carpa del Encuentro, es decir, a los que tengan entre treinta y cincuenta años.
24 Los clanes de los gersonitas serán los responsables de los siguientes oficios y cargas:
25 ellos llevarán los tapices de la Morada, la Carpa del Encuentro y su tolda, el cortinado que está a la entrada de la Carpa del Encuentro;
26 las cortinas del atrio, la cortina de la entrada del atrio que rodea la Morada y el altar, y también sus cuerdas y todos los accesorios que se emplean en su servicio: ellos se encargarán de hacer todo lo necesario.
27 Los gersonitas harán su trabajo bajo las órdenes de Aarón y de sus hijos, tanto lo que se refiere al transportes cuanto al servicio: ustedes los harán responsables del cuidado de toda su carga.
28 Estas son las obligaciones de los clanes de los gersonitas, respecto de la Carpa del Encuentro. Las cumplirán bajo la dirección de Itamar, hijo del sacerdote Aarón.
Los meraritas
29 En cuanto a los meraritas, deberás registrar, por clanes y por familias,
30 a todos los que puedan entrar en servicio para ejercer funciones en la Carpa del Encuentro, es decir, a los que tengan entre treinta y cincuenta años.
31 Ellos tendrán a su cargo, en la Carpa del Encuentro, todos los oficios relacionados con el traslado de los siguientes objetos: los bastidores de la Morada, con sus travesaños, columnas y bases;
32 las columnas que rodean el atrio, con sus bases, estacas y cuerdas, con todos sus accesorios y todo su equipamiento. Además, deberán tener un inventario de los objetos que tienen la obligación de transportar.
33 Estos son los oficios de los clanes de los meraritas, con todas las obligaciones que deberán cumplir en la Carpa del Encuentro, bajo la dirección de Itamar, hijo del sacerdote Aarón.
Conclusión
34 De esta manera, Moisés, Aarón y los jefes de la comunidad hicieron el censo de los quehatitas, por clanes y por familias,
35 registrando a todos los que podían entrar en servicio para ejercer funciones en la Carpa del Encuentro, es decir, a los que tenían entre treinta y cincuenta años.
36 Los registrados por clanes fueron en total 2.750 hombres.
37 Estos fueron los inscritos en el registro de los clanes de los quehatitas, todos los que prestaban servicio en la Carpa del Encuentro. Moisés y Aarón los registraron, según la orden que el Señor había dado por medio de Moisés.
38 Los inscritos en el registro de los gersonitas, por clanes y por familias,
39 todos los que podían entrar en servicio para ejercer funciones en el Carpa del Encuentro, es decir, los que tenían entre treinta y cincuenta años,
40 fueron en total 2.630 hombres.
41 Estos fueron los registrados en el censo de los clanes de los gersonitas, todos los que prestaban servicio en la Carpa del Encuentro, y que Moisés y Aarón registraron por orden del Señor.
42 Los inscritos en el registro de los meraritas, por clanes y por familias,
43 todos los que podían entrar en servicio para ejercer funciones en la Carpa del Encuentro, es decir, los que tenían entre treinta y cincuenta años,
44 fueron en total 3.200 hombres.
45 Estos fueron los inscritos en el registro de los clanes de los meraritas, que Moisés y Aarón registraron según la orden que el Señor había dado por medio de Moisés.
46 Todos los levitas que Moisés, Aarón y los jefes de Israel registraron por clanes y por familias
47 –los que debían prestar servicios en el culto y traslado de la Carpa del Encuentro, es decir, los que tenían entre treinta y cincuenta años–
48 fueron 8.580 hombres.
49 A cada uno le fue asignada una obligación en el servicio y el traslado de la Carpa, según la orden del Señor por medio de Moisés; y cada uno fue registrado como el Señor lo había ordenado a Moisés.