por Makf | 24 Sep, 2025 | Isaias
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Capítulo 7
Primer vaticinio de Isaías a Ajaz
1 En tiempos de Ajaz, hijo de Jotam, hijo de Ozías, rey de Judá, Resín, rey de Aram, y Pécaj, hijo de Remalías, rey de Israel, subieron contra Jerusalén para atacarla, pero no la pudieron expugnar.
2 Cuando se informó a la casa de David: «Aram está acampado en Efraím», se estremeció su corazón y el corazón de su pueblo, como se estremecen por el viento los árboles del bosque.
3 El Señor dijo a Isaías: «Ve al encuentro de Ajaz, tú y tu hijo Sear Iasub, al extremo del canal del estanque superior, sobre la senda del campo del Tintorero.
4 Tú le dirás: Manténte alerta y no pierdas la calma; no temas, y que tu corazón no se intimide ante esos dos cabos de tizones humeantes, ante el furor de Resín de Aram y del hijo de Remalías.
5 Porque Aram, Efraím y el hijo de Remalías se han confabulado contra ti, diciendo:
6 «Subamos contra Judá, hagamos cundir el pánico, sometámosla y pongamos allí como rey al hijo de Tabel».
7 Pero así habla el Señor: Eso no se realizará, eso no sucederá
8a Porque la cabeza de Aram es Damasco, y la cabeza de Damasco Resín;
9a la cabeza de Efraím es Samaría, y la cabeza de Samaría, el hijo de Remalías.
_8b –Dentro de sesenta y cinco años, Efraím será destrozado, y no será más un pueblo–.
_9b Si ustedes no creen, no subsistirán».
Segundo vaticinio
10 Una vez más, el Señor habló a Ajaz en estos términos:
11 «Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas».
12 Pero Ajaz respondió: «No lo pediré ni tentaré al Señor».
13 Isaías dijo: «Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios?
14 Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel.
15 El se alimentará de leche cuajada y miel, cuando ya sepa desechar lo malo y elegir lo bueno.
16 Porque antes de que el niño sepa desechar lo malo y elegir lo bueno, quedará abandonada la tierra de esos dos reyes, ante los cuales estás aterrorizado.
17 El Señor hará venir sobre ti, sobre tu pueblo y sobre la casa de tu padre, días como no lo hubo iguales desde que Efraím se separó de Judá».
La invasión devastadora
18 Aquel día, el Señor llamará con un silbido al tábano que está en el extremo de los canales de Egipto, y a la abeja que está en el país de Asiria.
19 Ellos vendrán a posarse en los barrancos escarpados en las grietas de las rocas, sobre todos los matorrales y sobre todos los abrevaderos.
20 Aquel día, el Señor rapará con una navaja alquilada al otro lado del Río –con el rey de Asiria–, la cabeza y el vello del cuerpo; y la navaja afeitará también la barba.
21 Aquel día, cada uno criará una ternera y dos ovejas;
22 y como darán leche en abundancia, se comerá leche cuajada, porque todo el que quede en medio del país se alimentará con leche cuajada y miel.
23 Aquel día, todo lugar donde había mil plantas de vid, a un valor de mil siclos de plata, se cubrirá de cardos y espinas.
24 Allí habrá que entrar con flechas y arco, porque todo el país será cardos y espinas.
25 Y por temor a los cardos y espinas, tú ya no irás a todas esas montañas que se escardaban con la azada: serán un lugar donde se sueltan los bueyes y que es pisoteado por las ovejas.
por Makf | 24 Sep, 2025 | Isaias
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Capítulo 6
1 El año de la muerte del rey Ozías, yo vi al Señor sentado en un trono elevado y excelso, y las orlas de su manto llenaban el Templo.
2 Unos serafines estaban de pie por encima de él. Cada uno tenía seis alas: con dos se cubrían el rostro, y con dos se cubrían los pies, y con dos volaban.
3 Y uno gritaba hacia el otro: «¡Santo santo, santo es el Señor de los ejércitos! Toda la tierra está llena de su gloria.
4 Los fundamentos de los umbrales temblaron al clamor de su voz, y la Casa se llenó de humo.
5 Yo dije: «¡Ay de mí, estoy perdido! Porque soy un hombre de labios impuros, y habito en medio de un pueblo de labios impuros; ¡y mis ojos han visto al Rey, el Señor de los ejércitos!».
6 Uno de los serafines voló hacia mí, llevando en su mano una brasa que había tomado con unas tenazas de encima del altar.
7 El le hizo tocar mi boca, y dijo: «Mira: esto ha tocado tus labios; tu culpa ha sido borrada y tu pecado ha sido expiado».
8 Yo oí la voz del Señor que decía: «¿A quién enviaré y quién irá por nosotros?». Yo respondí: «¡Aquí estoy: envíame!».
9 «Ve, me dijo; tú dirás a este pueblo: "Escuchen, sí, pero sin entender: miren bien, pero sin comprender".
10 Embota el corazón de este pueblo. endurece sus oídos y cierra sus ojos, no sea que vea con sus ojos y oiga con sus oídos, que su corazón comprenda y que se convierta y sane».
11 Yo dije: «¿Hasta cuándo, Señor?». El respondió: «Hasta que las ciudades queden devastadas, sin habitantes, hasta que las casas estén sin un hombre y el suelo devastado sea una desolación.
12 El Señor alejará a los hombres y será grande el abandono en medio del país.
13 Y si queda una décima parte, ella, a su vez, será destruida. Como el terebinto y la encina que, al se abatidos, conservan su tronco talado, así ese tronco es una semilla santa».
El signo del Emanuel
por Makf | 24 Sep, 2025 | Isaias
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Capítulo 5
El poema de la viña
1 Voy a cantar en nombre de mi amigo el canto de mi amado a su viña. Mi amigo tenía una viña en una loma fértil.
2 La cavó, la limpió de piedras y la plantó con cepas escogidas; edificó una torre en medio de ella y también excavó un lagar. El esperaba que diera uvas, pero dio frutos agrios.
3 Y ahora, habitantes de Jerusalén y hombres de Judá, sean ustedes los jueces entre mi viña y yo.
4 ¿Qué más se podía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? Si esperaba que diera uvas, ¿por qué dio frutos agrios?
5 Y ahora les haré conocer lo que haré con mi viña; Quitaré su valla, y será destruida, derribaré su cerco y será pisoteada.
6 La convertiré en una ruina, y no será podada ni escardada. Crecerán los abrojos y los cardos, y mandaré a las nubes que no derramen, lluvia sobre ella.
7 Porque la viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá son su plantación predilecta. ¡El esperó de ellos equidad. y hay efusión de sangre; esperó justicia, y hay gritos de angustia!
Seis maldiciones contra los poderosos de Judá: contra los explotadores
8 ¡Ay de los que acumulan una casa tras otra y anexionan un campo a otro, hasta no dejar más espacio y habitar ustedes solos en medio del país!
9 El Señor de los ejércitos lo ha jurado a mi oído: Sí, muchas mansiones, grandes y hermosas, quedarán desoladas, por falta de habitantes.
10 Porque diez yugadas de viña no darán más que un tonel, y diez medidas de semillas producirán una sola.
Contra los libertinos
11 ¡Ay de los que madrugan para correr tras la bebida, y hasta muy entrada la noche se acaloran con el vino!
12 Hay cítara y arpa, tamboriles y flautas y vino en sus banquetes; pero ellos no miran la acción del Señor ni ven la obra de sus manos.
13 Por eso mi pueblo será deportado por falta de conocimiento; sus nobles morirán de hambre y su muchedumbre se abrasará de sed.
14 Por eso el Abismo dilata su garganta, abre sus fauces desmesuradamente, y allí se precipitan el esplendor de la ciudad y su muchedumbre, su tumulto y sus festejos.
15 El hombre será doblegado, el mortal, humillado, y serán humillados los ojos altaneros;
16 pero el Señor de los ejércitos será exaltado por su rectitud, y el Dios santo se mostrará santo por su justicia.
17 Los corderos pacerán como en sus praderas y en las ruinas engordarán los cabritos.
Contra los impíos
18 ¡Ay de los que arrastran la culpa con las cuerdas de la falsedad, y tiran del pecado como con las riendas de un carro!
19 Los que dicen: «¡Que se apure. que haga pronto su obra, para que la veamos que se acerque y llegue el designio del Santo de Israel, para que podamos conocerlo!».
Contra los que tergiversan la verdad
20 ¡Ay de los que llaman bien al mal y mal al bien. de los que cambian las tinieblas en luz y la luz en tinieblas. de los que vuelven dulce lo amargo y amargo lo dulce!
Contra los que presumen de sabios y los libertinos injustos
21 ¡Ay de los que se tienen por sabios y se creen muy inteligentes!
22 ¡Ay de los valientes para beber vino y de los campeones para mezclar bebidas,
23 de los que absuelven por soborno al culpable y privan al justo de su derecho!
24 Por eso, como la lengua de fuego devora la paja y la hierba seca se consume en la llama, así su raíz será como podredumbre y su brote se disipará como el polvo, porque rechazaron la ley del Señor de los ejércitos y despreciaron la palabra del Santo de Israel.
La ira del Señor
25 Por eso la ira del Señor se enciende contra su pueblo: el Señor extiende su mano contra él y lo golpea. se estremecen las montañas y sus cadáveres son como basura en medio de las calles. A pesar de todo esto, no se aplacó su ira y su mano está aún extendida.
La invasión de asiria
26 El alza una insignia para una nación lejana, la llama con un silbido desde el extremo de la tierra. y ella acude veloz, rápidamente.
27 Nadie siente cansancio ni tropieza, nadie dormita ni duerme, a nadie se le desata el cinturón ni se le rompe la correa del calzado.
28 Sus flechas son filosas, están tensos todos sus arcos; los cascos de sus caballos son como pedernal, las ruedas de sus carros, como torbellinos.
29 Su rugido es el de una leona, ruge como los cachorros de león: brama y se apodera de la presa, la arrebata y nadie puede librarla.
30 Aquel día, lanzará un bramido contra ella como el bramido del mar, Mirarán a la tierra, y sólo habrá tinieblas y angustia, la luz será oscurecida por sombríos nubarrones.
El libro del Emanuel -
Visión inaugural: la vocación de Isaías
por Makf | 24 Sep, 2025 | Isaias
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Capítulo 4
1 Siete mujeres agarrarán a un hombre, en aquel día. diciendo «comeremos nuestro propio pan y nos vestiremos con nuestra ropa, con tal de llevar tu nombre: ¡borra nuestra afrenta!».
La gloria del Señor sobre los sobrevivientes de Jerusalén
2 Aquel día, el germen del Señor será la hermosura y la gloria de los sobrevivientes de Israel, y el fruto del país será su orgullo y su ornato.
3 Entonces, el resto de Sión, los sobrevivientes de Jerusalén, serán llamados santos: todos ellos estarán inscritos para la vida, en Jerusalén.
4 cuando el Señor lave la suciedad de las hijas de Sión y limpie a Jerusalén de la sangre derramada en ella, con el soplo abrasador del juicio.
5 él creará sobre toda la extensión del monte. Sión y en su asamblea, una nube de humo durante el día, y la claridad de un fuego llameante durante la noche. Porque la gloria del Señor, en lo más alto de todo, será un reparo
6 y una choza, para dar sombra contra el calor durante el día, y servir de abrigo y refugio contra la tempestad y la lluvia.
por Makf | 24 Sep, 2025 | Isaias
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Capítulo 3
La anarquía en Jerusalén
1 Miren que el Señor de los ejércitos retira de Jerusalén y de Judá toda clase de sustento: todo sustento de pan y todo sustento de agua,
2 el soldado y el hombre de guerra, el juez y el profeta, el adivino y el anciano,
3 el jefe de batallón, el dignatario y el consejero. el experto en artes mágicas y el hábil encantador.
4 Yo les daré por jefes a adolescentes, y niños caprichosos los dominarán.
5 La gente se maltratará mutuamente, unos contra otros; el joven acometerá contra el anciano y el plebeyo contra el noble.
6 Entonces un hombre agarrará a su hermano en la casa de su padre, y le dirá: «Tú tienes un manto, sé nuestro jefe; que este montón de ruinas esté bajo tu mando».
7 Pero el otro replicará en aquel día: «Yo no sirvo para curar, y no hay en mi casa ni pan ni manto; ¡no harán de mí un jefe del pueblo!».
8 Sí, Jerusalén tropieza y Judá se desmorona, porque su lengua y sus acciones están contra el Señor, desafiando su mirada gloriosa.
9 Su descaro atestigua contra ellos, y como Sodoma publican su pecado, ¡no lo ocultan! ¡Ay de ellos, porque son los causantes de su propia desgracia!
10 ¡Feliz el justo, porque le irá bien, comerá el fruto de sus acciones!
11 ¡Ay del malvado, porque le irá mal, se le devolverá lo que hicieron sus manos!
12 ¡Pueblo mío! Un niño pequeño lo tiraniza y mujeres dominan sobre él. ¡Pueblo mío! Tus guías te extravían y confunden el camino por donde vas.
El juicio del Señor contra su Pueblo
13 El Señor se levanta para un juicio, se pone de pie para juzgar a su pueblo.
14 El Señor entabla un pleito contra los ancianos y los príncipes de su pueblo «¡Ustedes han arrasado la viña, tienen en sus casas lo que arrebataron al pobre!
15 ¿Con qué derecho aplastan a mi pueblo y trituran el rostro de los pobres?» –oráculo del Señor de los ejércitos–.
Contra el lujo de las mujeres de Jerusalén
16 Dice el Señor: Ya que las hijas de Sión son tan arrogantes, ya que andan con el cuello estirado, provocando con la mirada, y caminan con los pasos cortos, haciendo sonar las hebillas de sus pies,
17 por eso, el Señor cubrirá de sarna y pondrá al descubierto su desnudez.
18 Aquel día, el Señor suprimirá todo adorno: hebillas, soles y lunetas,
19 pendientes, brazaletes y velos,
20 turbantes, cadenillas, cinturones, talismanes y amuletos.
21 sortijas y anillos para la nariz.
22 vestidos de fiesta, pañuelos, chales y bolsos,
23 espejos, telas finas, diademas y mantillas.
24 En vez de perfume habrá podredumbre, en vez de cinturón, una cuerda, en vez de bucles, calvicie, en vez de trajes lujosos, un sayal; sí, en vez de hermosura, una marca de fuego.
25 Tus hombres caerán bajo la espada y tus guerreros en el campo de batalla.
26 Tus puertas gemirán y estarán de duelo, y tú desolada, te sentarás en el suelo.
por Makf | 24 Sep, 2025 | Isaias
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Capítulo 2
Sión, centro del Reino universal del Señor
1 Palabra que Isaías, hijo de Amós, recibió en una visión, acerca de Judá y de Jerusalén:
2 Sucederá al fin de los tiempo. que la montaña de la Casa del Señor será afianzada sobre la cumbre de las montañas y se elevará por encima de las colinas. Todas las naciones afluirán hacia ella
3 y acudirán pueblos numerosos, que dirán; ¡Vengan, subamos a la montaña del Señor, a la Casa del Dios de Jacob! El nos instruirá en sus caminos y caminaremos por sus sendas». Porque de Sión saldrá la Ley y de Jerusalén, la palabra del Señor.
4 El será juez entre las naciones y árbitro de pueblos numerosos Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas. No levantará la espada una nación contra otra ni se adiestrarán más para la guerra.
5 ¡Ven, casa de Jacob, y caminemos a la luz del Señor!
La llegada del Día del Señor
6 Sí, tú has desechado a tu pueblo a la casa de Jacob. porque están llenos de adivinos de Oriente, de astrólogos, como los filisteos, y estrechan la mano de los extranjeros.
7 Su país está lleno de plata y oro y sus tesoros no tienen fin. Su país está lleno de caballos y sus carros de guerra no tienen fin.
8 Su país está lleno de ídolos; ellos se postran ante la obra de sus manos, ante lo que fabricaron sus propios dedos.
9 El hombre será doblegado y el mortal, humillado –tú no podrías perdonarlos –
10 ¡Entra en la roca y escóndete en el polvo, lejos del Terror del Señor y del esplendor de su majestad!
11 La mirada altanera del hombre será humillada, la arrogancia humana será abatida. y sólo el Señor será exaltado en aquel día.
12 Porque habrá un día para el Señor de los ejércitos contra todo lo arrogante y altanero, contra todo lo alto y encumbrado,
13 contra todos los cedros del Líbano, altaneros y elevados, contra todas las encinas de Basán
14 contra todas las montañas altivas, contra todas las colinas encumbradas,
15 contra todas las altas torres, contra todo muro fortificado,
16 contra todas las naves de Tarsis, contra todos los barcos suntuosos.
17 El orgullo del hombre será humillado, la arrogancia humana será abatida, y sólo el Señor será exaltado en aquel día,
18 y hasta el último de los ídolos desaparecerá.
19 ¡Entren en las cavernas de las rocas y en las cuevas del suelo. lejos del Terror del Señor y del esplendor de su majestad, cuando él se levante para llenar la tierra de espanto!
20 Aquel día, el hombre arrojará a los topos y a los murciélagos los ídolos de plata y los ídolos de oro que se había fabricado para adorarlos,
21 y se meterá en las hendiduras de las rocas y en las grietas de los peñascos, lejos del Terror del Señor y del esplendor de su majestad, cuando él se levante para llenar la tierra de espanto.
22 ¡Dejen entonces al hombre que sólo tiene aliento en sus narices! ¿En qué se lo puede estimar?
por Makf | 23 Sep, 2025 | Isaias
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Capítulo 1
1 Visión que tuvo Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y de Jerusalén, en tiempos de Ozías, de Jotam, de Ajaz y de Ezequías, reyes de Judá.
La infidelidad de Israel
2 ¡Escuchen, cielos! ¡Presta oído, tierra! porque habla el Señor: Yo crié hijos y los hice crecer, pero ellos se rebelaron contra mí.
3 El buey conoce a su amo y el asno, el pesebre de su dueño; ¡pero Israel no conoce, mi pueblo no tiene entendimiento!
Invectiva contra Judá
4 ¡Ay, nación pecadora, pueblo cargado de iniquidad, raza de malhechores, hijos pervertidos! ¡Han abandonado al Señor, han despreciado al Santo de Israel, se han vuelto atrás!
5 ¿Dónde pueden ser golpeados todavía, ustedes, que persisten en la rebelión? Toda la cabeza está enferma y todo el corazón dolorido;
6 de la planta de los pies a la cabeza, no hay nada intacto: ¡heridas, contusiones, llagas vivas, que no han sido curadas ni vendadas, ni aliviadas con aceite!
7 Su país es una desolación, sus ciudades, presa del fuego; su suelo, delante de ustedes, lo devoran extranjeros; ¡hay tanta desolación como en el desastre de Sodoma!
8 La hija de Sión ha quedado como una choza en un viñedo, como una cabaña en una plantación de pepinos, como una ciudad sitiada.
9 ¡Si el Señor de los ejército no nos hubiera dejado algunos sobrevivientes, seríamos como Sodoma, nos pareceríamos a Gomorra!
Inutilidad del culto sin la práctica de la justicia
10 ¡Escuchen la palabra del Señor, jefes de Sodoma! ¡Presten atención a la instrucción de nuestro Dios pueblo de Gomorra!
11 ¿Qué me importa la multitud de sus sacrificios? –dice el Señor– Estoy harto de holocaustos de cameros y de la grasa de animales cebados; no quiero más sangre de toros, corderos y chivos.
12 Cuando ustedes vienen a ver mi rostro, ¿quién les ha pedido que pisen mis atrios?
13 No me sigan trayendo vanas ofrendas; el incienso es para mí una abominación. Luna nueva, sábado, convocación a la asamblea... ¡no puedo aguantar la falsedad y la fiesta!
14 Sus lunas nuevas y solemnidades las detesto con toda mi alma; se han vuelto para mí una carga que estoy cansado de soportar.
15 Cuando extienden sus manos. yo cierro los ojos; por más que multipliquen las plegarias, yo no escucho: ¡las manos de ustedes están llenas de sangre!
16 ¡Lávense, purifíquense, aparten de mi vista la maldad de sus acciones! ¡Cesen de hacer el mal,
17 aprendan a hacer el bien! ¡Busquen el derecho, socorran al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan a la viuda!
18 Vengan, y discutamos –dice el Señor– Aunque sus pecado sean como la escarlata, se volverán blancos como la nieve; aunque sean rojos como la púrpura, serán como la lana.
19 Si están dispuestos a escuchar, comerán los bienes del país;
20 pero si rehúsan hacerlo y se rebelan, serán devorados por la espada, porque ha hablado la boca del Señor.
Infidelidad y purificación de Israel
21 ¡Cómo se ha prostituido la ciudad fiel! Estaba llena de equidad, la justicia moraba en ella, ¡y ahora no hay más que asesinos!
22 Tu plata se ha vuelto escoria, se ha aguado tu mejor vino.
23 Tus príncipes son rebeldes y cómplices de ladrones; todos aman el soborno y corren detrás de los regalos; no hacen justicia al huérfano ni llega hasta ellos la causa de la viuda.
24 Por eso –oráculo del Señor de los ejércitos, el Fuerte de Israel–; ¡Ay! ¡Me desquitaré de mis adversarios y me vengaré de mis enemigos!
25 Volveré mi mano contra ti, depuraré tu escoria con potasa y eliminaré todos tus desechos.
26 Haré a tus jueves como eran antes y a tus consejeros, como el principio. Después de esto, te llamarán «Ciudad de la Justicia», «Ciudad Fiel».
27 Sión será rescatada por el derecho y los que se conviertan, por la justicia.
28 Los rebeldes y pecadores serán destrozados juntamente y desaparecerán los que abandonan al Señor.
29 Ustedes se avergonzarán de las encinas que tanto amaban. se sonrojarán de los jardines que eligieron;
30 porque serán como una encina de hojas secas, como un jardín sin agua.
31 El hombre fuerte se convertirá en estopa y su obra será la chispa: arderán los dos juntos y no habrá quien extinga el fuego.
por Makf | 23 Sep, 2025 | Eclesiastico
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Capítulo 51
1 Quiero darte gracias, Señor y Rey, y alabarte, Dios, mi salvador. Yo doy gracias a tu Nombre,
2 porque tú has sido mi protector y mi ayuda, y has librado mi cuerpo de la perdición, del lazo de la lengua calumniadora y de los labios que traman mentiras. Frente a mis adversarios, tú has sido mi ayuda y mes has librado,
3 según la grandeza de tu misericordia y de tu Nombre, de las mordeduras de los que iban a devorarme, de la mano de los que querían quitarme la vida, de las muchas aflicciones que padecía,
4 del fuego sofocante que me cercaba, de las llamas que yo no había encendido,
5 de las entrañas profundas del Abismo, de la lengua impura, de la palabra mentirosa,
6 y de las flechas de una lengua maligna. Mi alma estaba al borde de la muerte, mi vida había descendido cerca del Abismo.
7 Me cercaban por todas partes y nadie me socorrías, busqué el apoyo de los hombres y no lo encontré.
8 Entonces, me acordé de tu misericordia, Señor, y de tus acciones desde los tiempos remotos, porque tú libras a los que esperan en ti y los salvas de las manos de sus enemigos.
9 Yo hice subir desde la tierra mi oración, rogué para ser preservado de la muerte.
10 Invoqué al Señor, padre de mi Señor: «No me abandones en el día de la aflicción, en el tiempo de los orgullosos, cuando estoy desamparado. Alabaré tu Nombre sin cesar y te cantaré en acción de gracias».
11 Y mi plegaria fue escuchada: tú me salvaste de la perdición y me libraste del trance difícil.
12 Por eso te daré gracias y te alabaré, y bendeciré el nombre del Señor.
(a) Den gracias al Señor, porque es bueno,
porque es eterno su amor.
(b) Den gracias al Dios de las alabanzas,
porque es eterno su amor.
(c) Den gracias al Guardián de Israel,
porque es eterno su amor.
(d) Den gracias al Creador del universo,
porque es eterno su amor.
(e) Den gracias al Redentor de Israel,
porque es eterno su amor.
(f) Den gracias al que congrega a los dispersos de Israel,
porque es eterno su amor.
(g) Den gracias al que construye su Ciudad y su Santuario,
porque es eterno su amor.
(h) Den gracias al que hace florecer el poderío de la casa de David.
porque es eterno su amor.
(i) Den gracias al que eligió como sacerdotes a los hijos de Sadoc,
porque es eterno su amor.
(j) Den gracias al Escudo de Abraham,
porque es eterno su amor.
(k) Den gracias a la Roca de Isaac,
porque es eterno su amor.
(l) Den gracias al Fuerte de Jacob,
porque es eterno su amor.
(m) Den gracias al que eligió a Sión,
porque es eterno su amor.
(n) Den gracias al Rey de todos los reyes,
porque es eterno su amor.
(o) El exaltará el poder de su pueblo,
para que lo alaben todos sus fieles,
los hijos de Israel, el pueblo que está cerca de él.
¡Aleluya!
13 En mi juventud, antes de andar por el mundo, busqué abiertamente la sabiduría en la oración;
14 a la entrada del Templo, pedí obtenerla y la seguiré buscando hasta el fin.
15 Cuando floreció como un racimo que madura, mi corazón puso en ella su alegría; mi pie avanzó por el camino recto y desde mi juventud seguí sus huellas.
16 Apenas le presté un poco de atención, la recibí y adquirí una gran enseñanza.
17 Yo he progresado gracias a ella: al que me dio la sabiduría, le daré la gloria.
18 Porque resolví ponerla en práctica, tuve celo por el bien y no me avergonzaré de ello.
19 Mi alma luchó para alcanzarla, fui minucioso en la práctica de la Ley, extendí mis manos hacia el cielo y deploré lo que ignoraba de ella.
20 Hacia ella dirigí mi alma y, conservándome puro, la encontré. Con ella adquirí inteligencia desde el comienzo, por eso no seré abandonado.
21 Yo la busqué apasionadamente, por eso adquirí un bien de sumo valor.
22 El Señor me ha dado en recompensa una lengua, y con ella lo alabaré.
23 Acérquense a mí los que no están instruidos y albérguense en la casa de la instrucción.
24 ¿Por qué andan diciendo que no la tienen a pesar de estar tan sedientos de ella?
25 Yo abrí la boca para hablar: adquiéranla sin dinero;
26 pongan el cuello bajo su yugo, y que sus almas reciban la instrucción: ella está tan cerca que se la puede alcanzar.
27 Vean con sus propios ojos con qué poco esfuerzo he llegado a encontrar un descanso tan grande.
28 Participen de la instrucción, aun a costa de mucho dinero, y gracias a ella adquirirán oro en abundancia.
29 Alégrense en la misericordia del Señor, no se avergüencen de alabarlo.
30 Lleven a cabo su obra antes del tiempo fijado, y él les dará la recompensa a su debido tiempo. Sabiduría de Jesús, hijo de Sirá.
por Makf | 23 Sep, 2025 | Eclesiastico
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Capítulo 50
1 Simón, hijo de Onías, fue el Sumo Sacerdote que durante su vida restauró la Casa y en sus días consolidó el Santuario.
2 El puso los cimientos de las torres de refuerzo, del alto contrafuerte que rodea al Templo.
3 En sus días fue excavado el depósito de las aguas, un estanque amplio como el mar.
4 Preocupado por preservar a su pueblo de la caída, fortificó la ciudad contra el asedio.
5 ¡Qué glorioso era, rodeado de su pueblo, cuando salía detrás del velo!
6 Como lucero del alba en medio de nubes, como luna en su plenilunio,
7 como sol resplandeciente sobre el Templo del Altísimo, como arco iris que brilla entre nubes de gloria,
8 como rosa en los días de primavera, como lirio junto a un manantial, como brote del Líbano en los días de verano,
9 como fuego e incienso en el incensario, como vaso de oro macizo adornado con toda clase de piedras preciosas,
10 como olivo cargado de frutos, como ciprés que se eleva hasta las nubes.
11 Cuando se ponía la vestidura de fiesta y se revestía de sus espléndidos ornamentos, cuando subía al santo altar, él llenaba de gloria el recinto del Santuario.
12 Cuando recibía las porciones de manos de los sacerdotes y estaba él mismo de pie, junto al fuego del altar, con una corona de hermanos a su alrededor como retoños de cedro en el Líbano lo rodeaban como troncos de palmera
13 todos los hijos de Aarón en su esplendor, con la ofrenda del Señor en sus manos, delante de toda la asamblea de Israel.
14 Mientras oficiaba en los altares y disponía la ofrenda para el Altísimo todopoderoso,
15 él extendía la mano sobre la copa, derramaba la libación la sangre de la uva y la vertía al pie del altar, como perfume agradable al Altísimo, Rey del universo.
16 entonces, los hijos de Aarón prorrumpían en aclamaciones, tocaban sus trompetas de metal batido y hacían oír un sonido imponente, como memorial delante del Altísimo.
17 En seguida, todo el pueblo, unánimemente, caía con el rostro en tierra para adorar a su Señor, el Todopoderoso, el Dios Altísimo.
18 También los cantones entonaban sus alabanzas: en medio del estruendo se oía una dulce melodía.
19 El pueblo suplicaba al Señor Altísimo, dirigía sus plegarias ante el Misericordioso, hasta que terminaba el culto del Señor y se ponía fin a la liturgia.
20 Entonces, él descendía y elevaba las manos sobre toda la asamblea de los israelitas, para dar con sus labios la bendición del Señor y tener el honor de pronunciar su Nombre.
21 Y por segunda vez, el pueblo se postraba para recibir la bendición del Altísimo.
22 Y ahora bendigan al Dios del universo que hace grandes cosas por todas partes, al que nos exaltó desde el seno materno y nos trató según su misericordia.
23 Que él nos dé la alegría del corazón, y conceda la paz en nuestros días, a Israel, por los siglos de los siglos.
24 Que su misericordia permanezca fielmente con nosotros y que nos libre en nuestros días.
25 Hay dos naciones que detesta mi alma, y la tercera, no es una nación:
26 los que habitan en la montaña de Seír, los filisteos, y el pueblo necio que habita en Siquem.
27 Una instrucción de sabiduría y de ciencia es la que dejó grabada en este libro Jesús, hijo de Sirá, hijo de Eleazar, de Jerusalén, que derramó como lluvia la sabiduría de su corazón.
28 ¡Feliz el que vuelve continuamente sobre estas palabras! El que las ponga en su corazón, será sabio.
29 Si las practica, será capaz de afrontarlo todo, porque la luz del Señor marca su huella.
por Makf | 23 Sep, 2025 | Eclesiastico
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Capítulo 49
1 El recuerdo de Josías es una mezcla de aromas preparada por el arte de un perfumista; es dulce como la miel al paladar, como música en medio de un banquete.
2 El siguió el buen camino convirtiendo al pueblo, y extirpó las abominaciones impías;
3 dirigió su corazón hacia el Señor, y en tiempos impíos afianzó la piedad.
4 A excepción de David, Ezequías y Josías, todos no hicieron más que prevaricar; por haber abandonado la Ley del Altísimo, los reyes de Judá fueron abandonados.
5 Tuvieron que entregar su poder a otros, y su gloria a una nación extranjera.
6 Los enemigos incendiaron la ciudad elegida del Santuario y dejaron desiertas sus calles,
7 a causa de los malos tratos infligidos a Jeremías: a él, que fue consagrado profeta desde el seno materno para desarraigar, destruir y hacer perecer, pero también para edificar y plantar.
8 Ezequiel tuvo una visión de la Gloria, que Dios le mostró sobre el carro de los Querubines,
9 porque se acordó de los enemigos en la tempestad y favoreció a los que siguen el camino recto.
10 En cuanto a los doce Profetas, que sus huesos reflorezcan desde su tumba, porque ellos consolaron a Jacob y lo libraron por la fidelidad y la esperanza.
11 ¿Cómo enaltecer a Zorobabel, que fue como un anillo en la mano derecha,
12 y a Josué, hijo de Josedec? En sus días, ellos reconstruyeron la Casa y levantaron el Templo consagrado al Señor, destinado a una gloria eterna.
13 También es grande el recuerdo de Nehemías él fue quien levantó nuestros muros en ruinas, el puso puertas y cerrojos y reconstruyó nuestras casas.
14 Nadie en la tierra fue creado igual a Henoc, porque él fue arrebatado de la tierra.
15 Tampoco nació ningún hombre como José, jefe de sus hermanos, sostén de su pueblo; sus huesos fueron tratados con respeto.
16 Sem y Set fueron glorificados entre los hombres, pero por encima de toda criatura viviente está Adán.