Eclesiastico (Eclo / Si) 48

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Capítulo 48

1 Después surgió como un fuego el profeta Elías, su palabra quemaba como una antorcha.

2 El atrajo el hambre sobre ellos y con su celo los diezmó.

3 Por la palabra del Señor, cerró el cielo, y también hizo caer tres veces fuego de lo alto.

4 ¡Qué glorioso te hiciste, Elías, con tus prodigios! ¿Quién puede jactarse de ser igual a ti?

5 Tú despertaste a un hombre de la muerte y de la morada de los muertos, por la palabra de Altísimo.

6 Tú precipitaste a reyes en la ruina y arrojaste de su lecho a hombres insignes:

7 tú escuchaste un reproche en el Sinaí y en el Horeb una sentencia de condenación;

8 tú ungiste reyes para ejercer la venganza y profetas para ser tus sucesores

9 tú fuiste arrebatado en un torbellino de fuego por un carro con caballos de fuego.

10 De ti está escrito que en los castigos futuros aplacarás la ira antes que estalle, para hacer volver el corazón de los padres hacia los hijos y restablecer las tribus de Jacob.

11 ¡Felices los que te verán y los que se durmieron en el amor, porque también nosotros poseeremos la vida!

12 Cuando Elías fue llevado en un torbellino, Eliseo quedó lleno de su espíritu. Durante su vida ningún jefe lo hizo temblar, y nadie pudo someterlo.

13 Nada era demasiado difícil para él y hasta en la tumba profetizó su cuerpo.

14 En su vida, hizo prodigios y en su muerte, realizó obras admirables.

15 A pesar de todo esto, el pueblo no se convirtió ni se apartó de sus pecados. hasta que fue deportado lejos de su país, y dispersado por toda la tierra.

16 No quedó nada más que un pueblo muy pequeño, con un jefe de la casa de David. Algunos de ellos hicieron lo que agrada a Dios, pero otros multiplicaron sus pecados.

17 Ezequías fortificó su ciudad e hizo llegar el agua dentro de sus muros, con el hierro horadó la roca y construyó cisternas para las aguas.

18 En su tiempo, atacó Senaquerib y envió delante de él a Rabsaqués, que levantó la mano contra Sión y se jactó con arrogancia.

19 Temblaron entonces los corazones y las manos y sufrieron como mujeres en el parto,

20 pero invocaron al Señor misericordioso, tendiendo sus manos hacia él. El Santo los escuchó en seguida desde el cielo y los libró por medio de Isaías,

21 hirió el campamento de los asirios y su Angel los exterminó.

22 Porque Ezequías hizo lo que agrada al Señor y se mantuvo firme en el camino de David, su padre, como se lo ordenó el profeta Isaías, el grande y digno de fe en sus visiones.

23 En su tiempo, el sol retrocedió, para prolongar la vida del rey.

24 Con gran espíritu, vio el fin de los tiempos, consoló a los afligidos de Sión,

25 y anunció el porvenir hasta la eternidad y las cosas ocultas antes que sucedieran.

Eclesiastico (Eclo / Si) 47

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Capítulo 47

1 Después de él surgió Natán, para profetizar en tiempos de David.

2 Como se aparta la grasa del sacrificio de comunión, así fue elegido David entre los israelitas.

3 El jugó con leones como si fueran cabritos y con osos como si fueran corderos.

4 ¿Acaso, siendo joven, no mató a un gigante y extirpo el oprobio del pueblo, cuando lanzó una piedra con la honda y abatió la arrogancia de Goliat?

5 Porque él invocó al Señor, el Altísimo, que fortaleció su brazo para exterminar a un guerrero poderoso y mantener erguida la frente de su pueblo.

6 Por eso, lo glorificaron por los diez mil, y lo alabaron por las bendiciones del Señor, ofreciéndole una diadema de gloria.

7 Porque él destruyó a los enemigos de alrededor y aniquiló a sus adversarios, los filisteos, quebrando su poderío hasta el día de hoy.

8 En todas sus obras rindió homenaje al Santo Altísimo, con palabras de gloria; cantó himnos de todo corazón, mostrando su amor por su Creador.

9 Estableció cantores delante del altar, para que entonaran cantos melodiosos;

10 dio esplendor a las fiestas, y ordenó perfectamente las solemnidades, haciendo que se alabara el santo nombre del Señor y que resonara el Santuario desde el alba.

11 El Señor borró sus pecados y exaltó su poderío para siempre, le otorgó una alianza real y un trono de gloria en Israel.

12 Después de él surgió un hijo lleno de saber que, gracias a David, vivió desahogadamente.

13 Salomón reinó en tiempos de paz y Dios le concedió tranquilidad en sus fronteras, a fin de que edificara una Casa a su Nombre y erigiera un Santuario eterno.

14 ¡Qué sabio eras en tu juventud, desbordabas de inteligencia como un río!

15 Tu reputación cubrió la tierra, la llenaste de sentencias enigmáticas;

16 tu renombre llegó hasta las costas lejanas y fuiste amado por haber afianzado la paz.

17 Por tus cantos, tus proverbios y tus sentencias, y por tus interpretaciones, fuiste la admiración del mundo.

18 En nombre del Señor Dios, de aquel que es llamado Dios de Israel, amontonaste el oro como estaño, y como plomo acumulaste la plata.

19 Pero tuviste debilidad por las mujeres y dejaste que dominaran tu cuerpo.

20 Pusiste una mancha sobre tu gloria y profanaste tu estirpe, atrayendo la ira sobre tus hijos, y haciéndoles deplorar tu locura:

21 así la realeza se dividió en dos, y de Efraím surgió un reino rebelde.

22 Pero el Señor no renuncia jamás a su misericordia ni deja que se pierda ninguna de sus palabras: él no hará desaparecer la posteridad de su elegido, ni exterminará la estirpe de aquel que lo amó. Por eso, le dio un resto a Jacob, y a David una raíz nacida de él.

23 Salomón fue a descansar con sus padres, dejando después de él a uno de su estirpe, al más insensato del pueblo, un hombre sin inteligencia: a Roboam, que arrastró al pueblo a la rebelión.

24 Jeroboam, hijo de Nebat, hizo pecar a Israel y llevó a Efraím por el camino del mal. El pueblo cometió tantos pecados que fue expulsado de su país:

25 se entregaron a toda clase de maldades hasta que el castigo cayó sobre ellos.

Eclesiastico (Eclo / Si) 46

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Capítulo 46

1 Josué, hijo de Nun, fue valiente en la guerra y sucesor de Moisés en el oficio profético. Haciendo honor a su nombre, se mostró grande para salvar a los elegidos, para castigar a los enemigos sublevados y poner a Israel en posesión de su herencia.

2 ¡Qué glorioso era cuando alzaba su brazo y blandía la espada contra las ciudades!

3 ¿Quién antes de él demostró tanta firmeza? ¡El mismo llevó adelante los combates del Señor!

4 ¿No fue por orden suya que se detuvo el sol y un solo día duró tanto como dos?

5 El invocó al Altísimo, el Poderoso, cuando sus enemigos lo asediaban por todas partes; y el gran Señor respondió a su plegaria, arrojando granizo de una fuerza inusitada.

6 El se lanzó contra la nación enemiga y en la pendiente aniquiló a los adversarios, para que las naciones reconocieran la fuerza de sus armas, porque hacía la guerra de parte del Señor.

7 El siguió los pasos del Poderoso y, en tiempos de Moisés, dio prueba de fidelidad, lo mismo que Caleb, hijo de Iefuné: ellos se opusieron a toda la asamblea, impidiendo que el pueblo pecara y acallando las murmuraciones perversas.

8 Solamente ellos dos fueron salvados, entre seiscientos mil hombres de a pie, para ser introducidos en la herencia, en la tierra que mana leche y miel.

9 Y el Señor dio a Caleb la fuerza que le duró hasta su vejez, y lo hizo subir a las alturas del país, que sus descendientes retuvieron como herencia,

10 para que vieran todos los israelitas qué bueno es seguir al Señor.

11 También los Jueces, casa uno por su nombre, fueron hombres que no cayeron en la idolatría ni se apartaron del Señor: ¡que sea bendita su memoria!

12 ¡Que sus huesos reflorezcan de sus tumbas, y sus nombres se renueven en los hijos de esos hombres ilustres!

13 Samuel fue amado por su Señor; como profeta del Señor, estableció la realeza y ungió jefes para que gobernaran a su pueblo.

14 Según la Ley del Señor, juzgó a la asamblea, y el Señor intervino en favor de Jacob.

15 Por su fidelidad se acreditó como auténtico profeta, por sus oráculos, fue reconocido como un vidente digno de fe.

16 Cuando sus enemigos lo asediaban por todas partes, él invocó al Señor, el Poderoso, y le ofreció un cordero recién nacido.

17 El Señor tronó desde el cielo y con gran estruendo hizo oír su voz;

18 él aniquiló a los jefes enemigos y a todos los príncipes de los filisteos.

19 Antes de la hora de su descanso eterno, dio testimonio ante el Señor y su Ungido: «Yo no he despojado a nadie de sus bienes, ni siquiera de sus sandalias»; y nadie lo acusó.

20 Después de su muerte, todavía profetizó y anunció su fin al rey; alzó su voz desde el seno de la tierra, y profetizó para borrar la iniquidad del pueblo.

Eclesiastico (Eclo / Si) 45

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Capítulo 45

1 De él, hizo nacer a un hombre de bien, que halló gracia a los ojos de todos y fue amado por Dios y por los hombres: Moisés, de bendita memoria.

2 Le concedió una gloria igual a la de los santos y lo hizo poderoso, temido por sus enemigos.

3 Por sus palabras, hizo cesar los prodigios, y lo glorificó delante de los reyes; le dio mandamientos para su pueblo y le hizo ver galo de su gloria

4 Por su fidelidad y mansedumbre, lo consagró y lo eligió entre todos sus mortales.

5 A él le hizo oír su voz, lo introdujo en la nube oscura y le dio cara a cara los mandamientos, una Ley de vida y de entendimiento, para enseñar la Alianza a Jacob, y sus decretos a Israel.

6 Exaltó a Aarón, un santo semejante a Moisés, su hermano, de la tribu de Leví.

7 Lo estableció en virtud de un pacto irrevocable y le confirió el sacerdocio del pueblo. Lo atavió con espléndidos ornamentos y lo ciñó con una vestidura gloriosa.

8 Lo revistió con toda magnificencia y lo confirmó con las insignias del poder: los pantalones, la túnica y el efod;

9 puso granadas alrededor de su manto y lo rodeó de numerosas campanillas de oro, para que tintinearan a cada uno de sus pasos, haciendo oír su sonido en el Templo, como memorial para los hijos de su pueblo.

10 Le dio la vestidura sagrada –obra de un bordador tejida en oro, jacinto y púrpura; el pectoral del juicio, con el Urím y el Tumím, hecho de hilo escarlata –obra de un artesano–

11 con piedras preciosas, grabadas en forma de sellos y engarzadas en oro –obra de un joyero– para servir de memorial, por la inscripción grabada, según el número de las tribus de Israel;

12 la diadema de oro encima del turbante, grabada con la señal de su consagración: insignia de honor, trabajo magnífico, ornamento que es un placer para la vista.

13 Antes de él, no se vio nada tan hermoso, y nunca un extranjero se vistió de esa manera, sino únicamente sus hijos y sus descendientes para siempre.

14 Sus sacrificios se consumen enteramente, dos veces por día, en forma continua.

15 Moisés le confirió la investidura y lo ungió con el óleo santo. Esta fue una alianza eterna para él y para sus descendientes, mientras dure el cielo, para que sirvan a Dios como sacerdotes y bendigan al pueblo en su nombre.

16 El lo eligió entre todos los vivientes para presentar al Señor la ofrenda, el incienso y el perfume como memorial, y para hacer la expiación en favor de su pueblo.

17 El confió sus mandamientos y le dio autoridad sobre los decretos de la Alianza, a fin de enseñar sus preceptos a Jacob e iluminar a Israel acerca de su Ley.

18 Unos intrusos se confabularon contra él y le tuvieron celos en el desierto: los secuaces de Datán y Abirón y la banda de Coré, ardiendo de furor.

19 Al ver esto, el Señor se disgustó y fueron exterminados por el ardor de su ira: él obró prodigios contra ellos, consumiéndolos con su fuego ardiente.

20 Aumentó más todavía la gloria de Aarón, y le concedió una herencia: le asignó como parte las primicias de los primeros frutos y le aseguró, en primer lugar, el alimento en abundancia,

21 porque ellos se alimentan de los sacrificios del Señor, que él concedió a Aarón y a su descendencia.

22 Pero en la tierra del pueblo, él no tiene herencia, ni hay parte para él en medio del pueblo, porque «Yo mismo soy tu parte y tu herencia».

23 Pinjás, hijo de Eleazar, fue el tercero en gloria, a causa de su celo en el temor del Señor, y porque se mantuvo firme frente a la rebelión del pueblo, con el generoso ardor de su espíritu: fue así como expió el pecado de Israel.

24 Por eso fue sellada en su favor una alianza de paz, que los hizo jefe del santuario y de su pueblo, de manera que a él y a su descendencia pertenece para siempre la dignidad de Sumo Sacerdote.

25 Hubo también una alianza con David, hijo de Jesé, de la tribu de Judá; pero esa herencia real pasa del padre a uno solo de sus hijos, mientras que la de Aarón pasa a toda su descendencia.

26 Que el Señor ponga sabiduría en sus corazones para juzgar a su pueblo con justicia, a fin de que no desaparezca su felicidad ni su gloria por todas las generaciones.

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Eclesiastico (Eclo / Si) 44

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Capítulo 44

1 Elogiemos a los hombres ilustres, a los antepasados de nuestra raza.

2 El Señor los colmó de gloria, manifestó su grandeza desde tiempos remotos.

3 Algunos ejercieron la autoridad real y se hicieron famosos por sus proezas; otros fueron consejeros por su inteligencia, transmitieron oráculos proféticos,

4 guiaron al pueblo con sus consejos, con sus inteligencia para instruirlo y con las sabias palabras de su enseñanza;

5 otros compusieron cantos melodiosos y escribieron relatos poéticos;

6 otros fueron hombres ricos, llenos de poder, que vivían en paz en sus moradas.

7 Todos ellos fueron honrados por sus contemporáneos y constituyeron el orgullo de su época.

8 Algunos de ellos dejaron un nombre y se los menciona todavía con elogios.

9 Pero hay otros que cayeron en el olvido y desaparecieron como si no hubieran existido; pasaron como si no hubieran nacido, igual que sus hijos después de ellos.

10 No sucede así con aquellos, los hombres de bien, cuyas obras de justicia no han sido olvidadas.

11 Con su descendencia se perpetúa la rica herencia que procede de ellos.

12 Su descendencia fue fiel a las alianzas y también sus nietos, gracias a ellos.

13 Su descendencia permanecerá para siempre, y su gloria no se extinguirá.

14 Sus cuerpos fueron sepultados en paz, y su nombre sobrevive a través de las generaciones.

15 Los pueblos proclaman su sabiduría, y la asamblea anuncia su alabanza.

16 Henoc agradó al Señor y fue trasladado, él es modelo de conversión para las generaciones futuras.

17 Noé fue hallado perfectamente justo, en el tiempo de la ira sirvió de renovación: gracias a él, quedó un resto en la tierra, cuando se desencadenó el diluvio.

18 Alianzas eternas fueron selladas con él, para que nunca más un diluvio destruyera a los vivientes.

19 Abraham es padre insigne de una multitud de naciones, y no hubo nadie que lo igualara en su gloria.

20 El observó la Ley del Altísimo y entró en alianza con él; puso en sus carne la señal de esta alianza y en la prueba fue hallado fiel.

21 Por eso, Dios le aseguró con un juramento que las naciones serían bendecidas en sus descendencia, que lo multiplicaría como el polvo de la tierra, que exaltaría a sus descendientes como las estrellas, y les daría en herencia el país, desde un mar hasta el otro y desde el Río hasta los confines de la tierra.

22 A Isaac, le hizo la misma promesa, a causa de su padre Abraham.

23 La bendición de todos los hombres y la alianza las hizo descansar sobre la cabeza de Jacob; lo confirmó en las bendiciones recibidas y le dio la tierra en herencia; dividió el país en partes y las distribuyó entre las doce tribus.

Eclesiastico (Eclo / Si) 43

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Capítulo 43

1 Orgullo del cielo es la limpidez del firmamento, y la bóveda celeste es un magnífico espectáculo.

2 El sol, cuando aparece, proclama a su salida qué admirable es la obra del Altísimo.

3 Al mediodía reseca la tierra, ¿y quién puede resistir su ardor?

4 Se atiza el horno para la forja, pero tres veces más abrasa el sol las montañas; él exhala los vapores ardientes y con el brillo de sus rayos enceguece los ojos.

5 ¡Qué grande es el Señor que lo ha creado! A una orden suya, él emprende su rápida carrera.

6 También la luna, siempre en el momento preciso, marca las épocas y señala los tiempos.

7 Su curso determina las fiestas: es un astro que decrece después de su plenilunio.

8 De ella recibe su nombre el mes; ella crece admirablemente en sus ciclos, es la insignia de los ejércitos acampados en las alturas, que brilla en el firmamento del cielo.

9 La gloria de los astros es la hermosura del cielo, un adorno luminoso en las alturas del Señor:

10 por la palabra del Santo, se mantienen en orden y no defeccionan de sus puestos de guardia.

11 Mira el arco iris y bendice al que lo hizo: ¡qué magnífico esplendor!

12 El traza en el cielo una aureola de gloria; lo han tendido las manos del Altísimo.

13 A una orden suya cae la nieve, y él lanza los rayos que ejecutan sus decretos;

14 es así como se abren las reservas y las nubes vuelan como pájaros.

15 Con su gran poder, condensa las nubes, que se pulverizan en granizo.

16a A su vista, se conmueven las montañas,

17a el fragor de su trueno sacude la tierra;

16b por su voluntad sopla el viento sur,

17b el huracán del norte y los ciclones.

18 Como bandada de pájaros, él esparce la nieve y, al bajar, ella se posa como la langosta; el resplandor de su blancura deslumbra los ojos y el espíritu se embelesa al verla caer.

19 Como sal sobre la tierra, él derrama la escarcha y, al congelarse, ella se convierte en espinas punzantes.

20 Sopla el viento frío del norte y el hielo se congela sobre el agua, se posa sobre toda masa de agua y la reviste como de una coraza,

21 Otro viento devora las montañas, abrasa el desierto y consume la hierba como un fuego.

22 Una niebla repentina pone remedio a todo eso, y el rocío refresca después del viento abrasador.

23 Conforme a su designio, él dominó el Abismo, y allí plantó las islas.

24 Los que navegan por el mar cuentan sus peligros y sus relatos nos parecen increíbles:

25 allí hay cosas extrañas y maravillosas, animales de todas clases y monstruos marinos.

26 Gracias a él, su mensajero llega a buen puerto, y por su palabra se ordenan todas las cosas.

27 Por mucho que digamos, nunca acabaremos; en una sola palabra: él lo es todo.

28 ¿Dónde hallar la fuerza para glorificarlo? Porque él es el Grande, superior a todas sus obras,

29 Señor temible y soberanamente grande: su poder es admirable.

30 ¡Glorifiquen al Señor, exáltenlo cuanto puedan, y él siempre estará por encima! Para exaltarlo, redoblen sus fuerzas, no se cansen, porque nunca acabarán.

31 ¿Quién lo ha visto, para poder describirlo? ¿Quién la alabará conforme a lo que es?

32 Hay muchas cosas ocultas más grandes todavía, porque sólo hemos visto algunas de sus obras.

33 El Señor ha hecho todas las cosas y a los hombres buenos les dio la sabiduría.

Eclesiastico (Eclo / Si) 42

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Capítulo 42

1 Pero no te avergüences de lo siguiente y no peques por temor a los que pensarán de ti:

2 no te avergüences de la Ley del Altísimo y de la Alianza, ni de la sentencia que hace justicia al impío;

3 de hacer las cuentas con los compañeros de vieja, ni compartir una herencia con otros;

4 de usar pesas y medidas exactas, ni de obtener ganancias grandes o pequeñas;

5 de lograr beneficios en el comercio, de corregir frecuentemente a tus hijos, ni de hacer sangrar las espaldas de un mal servidor.

6 Conviene poner bajo sello a una mujer infiel, y donde hay muchas manos tener las cosas bajo llave.

7 Cuenta y pesa bien lo que depositas, y lo que das y recibes, que esté todo por escrito.

8 No te avergüences de corregir el insensato y al necio, ni al anciano decrépito que rivaliza con los jóvenes. Así demostrarás que estás verdaderamente instruido y serás estimado por todo el mundo.

9 Una hija es para su padre causa secreta de insomnio, y la preocupación por ella le quita el sueño: cuando es joven, se le puede pasar la edad, y si está casada, puede ser aborrecida.

10 Mientras es virgen, puede ser violada y quedar embarazada en la casa paterna. Si tiene marido, puede ser infiel, si ya convive, puede ser estéril.

11 Si tu hija es atrevida, vigílala bien, no sea que te convierta en la burla de tus enemigos, en la habladuría de la ciudad y el comentario de la gente, y te cubra de vergüenza a los ojos de todos.

12 No fijes tus ojos en la belleza de nadie ni trates con familiaridad a las mujeres.

13 Porque de la ropa sale la polilla y de la mujer, una malicia de mujer.

14 Más vale malicia de hombre que bondad de mujer: una mujer avergüenza hasta la ignominia.

15 Ahora voy a recordar las obras del Señor, lo que yo he visto, lo voy a relatar: por las palabras del Señor existen sus obras.

16 El sol resplandeciente contempla todas las cosas, y la obra del Señor está llena de su gloria.

17 No ha sido posible a los santos del Señor relatar todas sus maravillas, las que el Señor todopoderoso estableció sólidamente para que el universo quedara afirmado en su gloria.

18 El sondea el abismo y el corazón, y penetra en sus secretos designios, porque el Altísimo posee todo el conocimiento y observa los signos de los tiempos.

19 El anuncia el pasado y el futuro, y revela las huellas de las cosas ocultas:

20 ningún pensamiento se le escapa, ninguna palabra se le oculta.

21 El dispuso ordenadamente las grandes obras de su sabiduría, porque existe desde siempre y siempre; nada ha sido añadido, nada ha sido quitado, y él no tuvo necesidad de ningún consejero.

22 ¡Qué deseables son todas sus obras! Y lo que vemos es apenas una chispa!

23 Todo tiene vida y permanece para siempre, y todo obedece a un fin determinado.

24 Todas las cosas van en pareja, una frente a otra, y él no ha hecho nada incompleto:

25 una cosa asegura el bien de la otra. ¿Quién se saciará de ver su gloria?

Eclesiastico (Eclo / Si) 41

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Capítulo 41

1 ¡Muerte, qué amargo es tu recuerdo para el que vive tranquilo en medio de sus bienes, para el hombre despreocupado, a quien todo le va bien y aún tiene vigor para disfrutar de la vida!

2 ¡Muerte, tu sentencia es bienvenida para el hombre necesitado y sin fuerzas, gastado por los años y lleno de ansiedades, que se rebela y ha agotado su paciencia!

3 No temas a tu sentencia de muerte, recuerda a los que te precedieron y te seguirán.

4 Esta es la sentencia del Señor para todo ser viviente: ¿por qué oponerse a la voluntad del Altísimo? Aunque vivas diez, cien o mil años, en el Abismo no te echarán en cara lo que hayas vivido.

5 Los hijos de los pecadores son gente abominable que frecuentan las casas de los impíos.

6 La herencia de los hijos de los pecadores va a la ruina, con su descendencia se perpetúa su infamia.

7 Un padre impío se atrae los reproches de sus hijos, porque es a él a quien deben su infamia.

8 ¡Ay de ustedes, hombres impíos, que han abandonado la Ley del Dios Altísimo!

9 Si ustedes nacen, nacen para la maldición, y si mueren, les tocará en suerte la maldición.

10 Todo lo que sale de la tierra, vuelve a la tierra: así pasan los impíos, de la maldición a la ruina.

11 Los hombres se lamentan porque perece su cuerpo. y en cuanto a los pecadores, hasta su mal nombre se borrará..

12 Cuida tu buen nombre, porque eso te quedará mucho más que mil tesoros de oro.

13 Una vida feliz tiene sus días contados, pero el buen nombre permanece para siempre.

14 Hijos míos, observen en paz mi enseñanza. Sabiduría escondida y tesoro invisible: ¿de qué sirven una cosa y la otra?

15 Es preferible el hombre que disimula su necedad al que oculta su sabiduría.

16 Por lo tanto, sientan vergüenza de lo que les voy a indicar, porque no está bien avergonzarse por cualquier cosa ni toda vergüenza merece ser igualmente aprobada.

17 Tengan vergüenza de la fornicación ante su padre y su madre, y de la mentira, ante un jefe y un poderoso;

18 del delito ante un juez y un magistrado, y de la iniquidad ante la asamblea del pueblo;

19 de la injusticia ante un compañero y un amigo, y del robo ante su vecindario;

20 de violar un juramento y un pacto, y de apoyar los codos en la mesa;

21 de dar o recibir con desdén, y de no devolver el saludo;

22 de mirar a una prostituta, y de dar vuelta la cara a un pariente;

23 de quitar a otro su parte o el regalo que recibió, y de mirar a una mujer casada;

24 de tener intimidades con tu sirvienta, ¡no te acerques a su lecho!

25 de decir palabras hirientes a tus amigos ¡lo que les des no se lo eches en cara!

26 de repetir lo que has oído y de revelar los secretos.

27 Entonces sentirás una auténtica vergüenza, y serás bien visto por todos lo hombres.

Eclesiastico (Eclo / Si) 40

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Capítulo 40

1 Una penosa tarea ha sido impuesta a todo hombre y un yugo pesado agobia a los hijos de Adán, desde el día que salen del vientre materno, hasta el día que retornan a la madre común.

2 Les da mucho que pensar y los llena de temor la ansiosa expectativa del día de la muerte.

3 Desde el que está sentado en un trono gloriosos hasta el humillado en el polvo y la ceniza;

4 desde el que lleva púrpura y corona hasta el que va vestido miserablemente, sólo sienten rabia y envidia, turbación e inquietud, miedo a la muerte, resentimiento y rivalidad;

5 y a la hora en que cada uno descansa en su lecho, el sueño de la noche perturba sus pensamientos.

6 Descansa un poco, casi nada, y empieza a debatirse como en pleno día, agitado por sus propias pesadillas, como quien huye de un campo de batalla.

7 En el momento de sentirse a salvo, se despierta y ve con sorpresa que su temor era infundado.

8 Esto le toca a todo ser viviente, sea hombre o animal, pero a los pecadores, siete veces más:

9 muerte, sangre, rivalidad y espada, adversidad, hambre, destrucción y flagelo.

10 Todo esto fue creado para los impíos, y a causa de ellos sobrevino el diluvio.

11 Todo lo que sale de la tierra, retorna a la tierra, y lo que sale de las aguas, vuelve al mar.

12 El soborno y la injusticia desaparecerán, pero la fidelidad permanece para siempre.

13 La riqueza de los injustos se secará como un torrente, es como el fragor de un trueno que estalla en la tormenta.

14 Cuando uno de ellos se apodera de algo, se alegra, pero los transgresores desaparecerán por completo.

15 Los retoños de los impíos no multiplican sus ramas, y las raíces impuras están sobre una roca escarpada.

16 Caña que brota en cualquier agua y al borde de un río será arrancada antes que toda otra hierba.

17 La generosidad es como un vergel exuberante y la limosna permanece para siempre.

18 Dulce es la vida del que se basta a sí mismo y del que trabaja, pero más todavía la del que encuentra un tesoro.

19 Tener hijos y fundar una ciudad perpetúan el nombre, pero más se estima a una mujer irreprochable.

20 El vino y la música alegran el corazón, pero más todavía el amor a la sabiduría.

21 La flauta y el arpa emiten sonidos melodiosos, pero más todavía una lengua dulce.

22 La gracia y la belleza atraen la mirada, pero más todavía el verdor de los campos.

23 El amigo y el compañero se ayudan oportunamente, pero más todavía la mujer y el marido.

24 Los hermanos y los bienhechores son útiles en la adversidad, pero más todavía salva la limosna.

25 El oro y la plata hacen marchar con paso firme, pero más todavía se aprecia un consejo.

26 La riqueza y la fuerza reconfortan el corazón, pero más todavía el temor del Señor. Con el temor del Señor, nada falta, y ya no es necesario buscar otra ayuda.

27 El temor del Señor es como un vergel exuberante, y protege más que cualquier gloria.

28 Hijo mío, no vivas de la mendicidad, porque más vale morir que mendigar.

29 No merece llamarse vida la del que está pendiente de la mesa de otro. El mancha su boca con comida ajena, y el hombre instruido y bien educado se cuida de hacerlo.

30 En boca del desvergonzado la mendicidad es dulce, pero en sus entrañas será fuego ardiente.

Eclesiastico (Eclo / Si) 39

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Capítulo 39

1 No pasa lo mismo con el que consagra su vida a reflexionar sobre la Ley del Altísimo. El busca la sabiduría de todos los antiguos y dedica su tiempo a estudiar las profecías;

2 conserva los dichos de los hombres famosos y penetra en las sutilezas de las parábolas;

3 indaga el sentido oculto de los proverbios y estudia sin cesar las sentencias enigmáticas.

4 Presta servicio entre los grandes y se lo ve en la presencia de los jefes; viaja por países extranjero, porque conoce por experiencia lo bueno y lo malo de los hombres.

5 De todo corazón, muy de madrugada, se dirige al Señor, su Creador, y suplica en la presencia del Altísimo; abre sus labios para orar y pide perdón por sus pecados.

6 Si el gran Señor así lo desea, será colmado del espíritu de inteligencia: derramará como lluvia sus sabias palabras y celebrará al Señor con su plegaria;

7 dirigirá rectamente su conejo y su ciencia y reflexionará sobre los secretos de Dios;

8 con su enseñanza hará brillar la doctrina y se gloriará en la Ley de Alianza del Señor.

9 Muchos alabarán su inteligencia, que nunca caerá en el olvido; su recuerdo no se borrará jamás y su nombre vivirá para siempre.

10 Las naciones hablarán de su sabiduría y la asamblea proclamará su alabanza.

11 Si vive largo tiempo, tendrá más renombre que otros mil; si entra en el reposo, eso le bastará.

12 Voy a seguir exponiendo mis reflexiones, porque estoy colmado como la luna llena.

13 Escúchenme, hijos santos, y crezcan como rosal que brota junto a la corriente de agua.

14 Exhalen suave fragancia como el incienso y florezcan como el lirio; derramen aroma y entonen un canto, bendigan al Señor por todas sus obras.

15 Reconozcan que su Nombre es grande, denle gracias, proclamando su alabanza, con cantos en los labios y con arpas, y digan en la acción de gracias:

16 ¡Qué hermosas son todas las obras del Señor, y todo lo que él ordena se cumple a su tiempo! No hay por qué decir: «¿Qué es esto? ¿Para qué está?». Porque todo será comprendido en su momento.

17 Por su palabra, las aguas se detuvieron como una masa; por una de sus órdenes, se formaron los depósitos de agua.

18 El lo ordena, y se cumple su voluntad, y nadie puede menoscabar su obra salvadora.

19 Las obras de todo ser viviente están ante él y nada puede ocultarse a sus ojos.

20 El abarca con la mira los límites del tiempo y no hay nada extraordinario para él.

21 No hay por qué decir: «¿Qué es esto? ¿Para qué está?». Porque todo ha sido creado con un fin.

22 Su bendición desborda como un río y como un diluvio, empapa la tierra.

23 Pero su ira será la herencia de las naciones, igual que cuando él cambió las aguas en sal.

24 Sus caminos son rectos para los santos, pero están llenos de obstáculos para los impíos.

25 Los bienes fueron creados desde el principio para los buenos, así como los males para los pecadores.

26 Lo más indispensable para la vida del hombre es el agua y el fuego, el hierro y la sal, la harina de trigo, la leche y la miel, la sangre de la vid, el aceite y la ropa:

27 todo esto es beneficioso para los buenos, y se vuelve perjudicial para los pecadores.

28 Hay vientos que fueron creados para el castigo, y en sus furor, él los hace más impetuosos: en el momento de la destrucción, desencadenan su violencia y apaciguan el furor de aquel que los hizo.

29 Fuego, granizo, hambre y peste: todo esto fue creado para el castigo.

30 Los dientes de las fieras, los escorpiones y las víboras, y la espada vengadora que destruye al impío,

31 todos ellos se alegran de sus órdenes y están sobre la tierra dispuestos a servirlo: llegado el momento, no transgredirán su palabra.

32 Por eso, desde el principio, convencí de esto, reflexioné, y lo puse por escrito:

33 Las obras del Señor son todas buenas, y a su debido tiempo, él provee a toda necesidad.

34 No hay por qué decir: «Esto es peor que aquello», porque a su tiempo todo será reconocido como bueno.

35 Y ahora, de todo corazón y en alta voz, canten himnos y bendigan el nombre del Señor».

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